(VIDEO) La ANC debe bajar los precios e incrementar el de la gasolina

Risultati immagini per chavismo maduropor Julio Escalona

15ene19.- La ANC debe bajar significativamente los precios e incrementar el de la gasolina a precio internacional

Un valiente discurso del presidente Maduro

El discurso del presidente Nicolas Maduro ante la ANC fue excelente. Defendió con firmeza, puede decirse que con amor al pueblo, la política social. Además, defendió el rumbo socialista de esta revolución y siendo leal a la consigna del presidente Chávez, “comuna o nada”, señaló que las comunas son la base del camino de esta sociedad. Por primera vez denunció con fuerza la realidad de las empresas básicas y particularmente la de PDVSA y por eso anunció que se encargaría directamente de ella. Lo valiente, lo patriótico fue que se atrevió a decir, que están dominadas por mafias que se roban todo y que está cansado de eso y lo va a derrotar. Nadie se había atrevido a llegar tan lejos. El presidente de PDVSA, por lo menos, debe renunciar. Otro atrevimiento del presidente fue solicitar que los ministros vayan a rendir cuenta ante la ANC. Esta es una tarea pendiente y el presidente la está, responsablemente, facilitando.

Además, trazó la orientación para el camino que debe tomar el pueblo para la defensa de la revolución y para respaldarlo a él como presidente, los Cabildos Abiertos, que yo los llamo populares y soberanos, emparentados con los Artículos constitucionales 70 y 51. Sobre esa base, digo yo, miles de esos Cabildos Abiertos Populares y Soberanos deben urgentemente tomar las plazas Bolívar del país para defender la revolución y solicitar que la ANC baje los precios y atienda el tema del precio de la gasolina.

La ANC debe rebajar significativamente los precios

Sí, la ANC debe reunirse con carácter de urgencia, para decretar una reducción significativa de los precios y severas sanciones para los que violen los precios acordados. Esas sanciones deberían incluir prisión y también, incautación de bienes. Como medida preliminar debe establecerse la ocupación inmediata de los depósitos de esas empresas, antes de que saquen los productos de contrabando a Colombia. Por otra parte, la ANC debe tomar decisiones para que las medidas de rebaja y regulaciones de precios sean asumidas por organizaciones populares que tengan el poder para enfrentarse a los delincuentes económicos que desafían las medidas que el poder público establece.

Cuando se acuerdan precios y se publican en la Gaceta Oficial, deben establecerse claramente las sanciones que se aplicarán a los que las desafíen, que son doblemente delincuentes pues aceptan el subsidio estatal que cubre el costo del incremento salarial y de todas maneras incrementan los precios en un porcentaje mayor que el aumento de ellos, pues no los multiplican una sola vez, sino que lo realizan diariamente. Es una vergüenza que este comportamiento delictivo sea ejecutado impunemente por sujetos que se denominan empresarios.

Esto no se puede permitir. La ANC con el respaldo de las organizaciones populares y de los cuerpos militares y policiales tiene que impedirlo pues ello desacreditaría a toda la institucionalidad que la constitución bolivariana establece, lo que significaría una generalizada falta de gobierno, un golpe de Estado diario, permanente.

Las autoridades militares y policiales y los funcionarios, que deshonren y traicionen a las instituciones a las que pertenecen, deben ser expulsados inmediatamente de ellas. La denuncia popular debe tener un gran poder para impedir esos abusos delincuenciales y si las autoridades no obedecen de inmediato, debido a la corrupción que el propio presidente Maduro está denunciando, el castigo debe ser ejemplar.

Por otra parte, el porcentaje significativo de la rebaja de los precios del que hemos hablado, lo establecerá la ANC de acuerdo con el presidente de la república.

La política de precios planteada desde la ANC y el diálogo nacional

Otra cuestión sumamente importante es la relación de las medidas que acabo de señalar con el diálogo nacional propuesto por el presidente Maduro. Quiero decir categóricamente que yo respaldo el diálogo impulsado por el presidente Maduro.

Lo que estoy precisando es que no se puede aceptar que los que se comporten como delincuentes quieran simultáneamente sentarse en las mesas de negociación para pedir que les sigan transfiriendo dólares y otros beneficios empresariales, se les concedan y salgan de ahí a delinquir, a conspirar contra la nación y el gobierno, que de hecho es una traición al pueblo, y pretendan acusar al gobierno de violaciones a los derechos humanos, a la libertad económica, etc.

El que quiera participar en un diálogo nacional, tiene que respetar la constitución nacional y todas las leyes, reglamentos y reglas de juego que transparentemente se implementen. No pueden con una mano recibir dólares preferenciales y otras prebendas y con la otra participar y alentar la conspiración.

Y si hay funcionarios públicos que se hacen cómplices de estas jugadas, eso que venimos llamando la quinta columna, deben ser considerados traidores a la patria.

La ANC y el precio de la gasolina

Deberá ocuparse también la ANC del incremento del precio de la gasolina. Existe la creencia de que ese incremento de los precios podría provocar una fuerte reacción de la población. El problema es que reiteradamente el presidente ha anunciado esa medida. Si hay alguna duda sobre la reacción popular hágase una rápida consulta y verán que de lo que se queja el pueblo es de la inacción e indefinición, no de que la medida se ejecute. He participado en asambleas populares. Viajo diariamente en el metro, generalmente, dos veces al día y consulto en la calle con mucha gente. Consulto con mis colegas de la ANC y hasta ahora no he escuchado esa opinión. Por tanto, me parece muy grave que eso se haya anunciado, no se aplique y la razón sea algo que se parece a una falsa creencia. En todo caso, debería hablársele claro a la población.

No aplicarla significa, entre otros temas, que, sin querer, financiamos la agresión de Colombia y los costos de producir cocaína que le genera a Colombia los principales ingresos que sostienen el presupuesto general de ese país. La contrapartida para Venezuela, es que dejamos de percibir millones de dólares necesarios para resolver graves problemas presupuestarios que tenemos. Es decir, estaríamos ayudando a un sanguinario enemigo y quitándoselo a nuestro pueblo ¿No es así? ¿No tengo razón? Entonces, explíquenlo.

De ser cierta esta situación, la responsabilidad es de los asesores del presidente en esta materia. Deben explicarla ante el país y asumirla plenamente.

La ANC y la eliminación del ministerio de alimentación

Creo, a la luz de lo que vengo señalando y lo que dije en mi intervención del día 18 de diciembre del año pasado, ante la asamblea de la ANC, que debe estudiarse seriamente la desaparición del ministerio de alimentación. Una posibilidad es transferir esas responsabilidades a otras instituciones debidamente capacitadas como podría ser Sunagro, pues creo que dicho ministerio es una duplicación ineficiente y creo que contraria a los intereses populares y particularmente de las comunas, los pequeños y medianos productores y que directa o indirectamente, favorece a los grandes empresarios. Eso debe establecerse en una investigación profunda, que dirija la ANC.

El tema de la corrupción lo ha tomado el presidente para enfrentarlo directamente.

Esperaré los pasos y orientaciones que él dé.

Nota:

Debo agradecer sugerencias recibidas por parte de algunos compañeros, en
especial, de David Paravisini y Henry Navas.

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¿Qué debe hecer Maduro luego del 10E?

por LaIguana.TV

El diputado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) Julio Escalona escribió un reciente artículo en el que vuelve a sugerir al presidente Nicolás Maduro algunas reformas en lo que al sistema económico se refiere, específicamente en torno al otorgamiento de divisas al sector privado, los precios acordados y las ayudas sociales.

 

No escapa para Escalona el tema álgido que tiene que ver con la escalda golpista internacional aupada por los EEUU a través del Grupo de Lima.

 

A continuación el artículo íntegro:

 

Para resumirlo de manera sencilla, con todo respeto diré, que no debería ser una ratificación de “la política de precios acordados” y la transferencia de dólares de la renta petrolera al capital privado. Tampoco el sistema de transferencia beneficios al pueblo regalándole bienes. Tampoco un sistema de transferencia fundado en la colocación de precios de mercado. Debe establecerse un sistema de retribución solidaria, que he explicado en otros escritos de manera reiterada.

 

Por supuesto, el presidente es plenamente soberano para tomar sus decisiones. Yo sólo recojo, de manera solidaria para con el presidente y para con el pueblo, las opiniones y sentimientos que recojo en la calle y deseo, sinceramente, que las decisiones presidenciales sean aplaudidas por la gente. El presidente sabe que cuenta con mi solidaridad y afecto. Pero la crítica y las alertas también son parte de la solidaridad. Esas asambleas en las que a veces se convierte el metro, intuyen que vienen tiempos difíciles. En paz se pueden vivir de manera menos cruenta.

 

El significado de las decisiones de los gansters del Grupo de Lima

 

El presidente Nicolás Maduro tomará posesión el 10 de enero bajo las condiciones establecidas en el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, ante el Tribunal Supremo de Justicia. Este hecho, imprescindible para consolidar nuestra soberanía e independencia, lo defenderemos bajo cualquier circunstancia.

 

Los gansters del Grupo de Lima, títeres de Donald Trump tienen, entre otros propósitos, frustrar los procesos de profundización de la democracia que vivimos, desmoralizando al pueblo mediante las operaciones de guerra psicológica, el bloqueo económico, comercial y financiero y paralizar la necesidad, como parte de dicho proceso, de juzgar, detener, encarcelar y expropiar a la quinta columna corrupta y traidora, pues muchos de los miembros de dicha quinta columna son cómplices que terminan, milmillonarios, huyendo a EEUU para culminar la traición, cooperando con los intentos para destruir el proceso venezolano.

 

Los gansters políticos del Grupo de Lima, no tienen autoridad para juzgar, reconocer o desconocer a gobierno alguno. El desconocimiento del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela es parte de un proceso de intervención extrajera propiciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, con la finalidad de derrocar al Gobierno Bolivariano.

 

Está planteada una agresión contra la soberanía de nuestra patria, que puede desencadenar una intervención militar que provocaría destrucción, crímenes, muertos, heridos, hambre, etc. configurando un delito de lesa humanidad. Por tanto, los venezolanos que lo apoyen, son traidores a la patria y deben ser enjuiciados como tales.

 

La Asamblea Nacional Constituyente debe estudiar esta situación y tomar medidas legales contra los traidores y señalar acciones en el campo de la diplomacia para aislar a Donal Trump y sus lacayos del Grupo de Lima.

 

Como parte de este proceso de defensa de la patria y particularmente de nuestra economía, es necesario que el vicepresidente correspondiente le explique al pueblo a través de la ANC la política de “precios acordados”.

 

Consolidaremos el bloque histórico de clases explotadas que liberará la patria y construirá el socialismo.

 

Iremos construyendo la unidad cívico-militar en cada barrio, en cada pueblo, en cada fábrica, en cada comuna.

 

No nos rendiremos. Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, defendiendo la patria con la luz de la paz, la justicia y el amor, que incendiará los amaneceres con libertad y democracia.

 

El pueblo venezolano defiende y defenderá al presidente Maduro, pues es una manera de defender la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el proceso de construcción de opciones libertarias que el pueblo intenta cotidianamente y que la guerra puede destruir.

 

Las campesinas y los campesinos, las obreras y los obreros, las y los intelectuales, las y los estudiantes, las valerosas e imprescindibles mujeres de todos los lugares y sectores, las pequeñas y los pequeños empresarios y medianas empresarias y medianos empresarios patriotas, las comuneras y comuneros y todos los que soñamos en una patria libre y soberana, todas y todos los que lanzamos nuestras palabras al viento convertidas en flechas de esperanza en un mundo mejor, en puños de hierro, de amor, de fuego, que enfrentan y derrotan la amenaza imperial no permitirán que unos gansters mimetizados como presidentes, consumen una evidente agresión contra nuestra patria.

 

Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, con el corazón y el alma henchidos de amor, de paz, de sueños que se construyen con las manos, con el cerebro y ojalá no hagan falta el fusil y la metralla.

 

No queremos la guerra, pero no nos rendiremos: rezaremos, cantaremos, sembraremos, produciremos, marcharemos, declamaremos, pero si vienen con los cañones del odio, con los fusiles que quieren arrasar los campos, las bombas destructoras de vida, de sueños, de ciudades, toda la patria se convertirá en un campo de batalla, desde las grandes plazas hasta el último rincón donde tenga que refugiarse la esperanza para lograr la salvación de las niñas y niños, de las semillas que representan la simiente que reconstruirá a Venezuela, que salvará a nuestros dioses de amor, de fe, que son los que nos ayudan y ayudarán a levantar nuestras banderas de hoy y de mañana. Nuestras banderas de amor que destruyen el odio y mantienen eternamente las flores de los versos de José Martí:

 

“Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Pero, “para el cruel que me arranca el corazón con que vivo”, levantaremos la chispa que incendiará toda la pradera donde los imperialistas, sus lacayos, los quinta columnistas, los traidores se quemarán por la resistencia y avance de los soldados, milicianos y oficiales de nuestra gloriosa FANB, que no será un simple aparato militar, sino todo el pueblo (obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, escritoras y escritores, periodistas, artesanas y artesanos, pintoras y pintores, escultoras y escultores, arquitectas y arquitectos, poetisas y poetas, novelistas, profesionales de todas y todos los oficios y creaciones, los LGBTI) en fin, un pueblo unido que jamás será vencido.

 

Nunca el odio será nuestra bandera. No imitaremos a los imperialistas que sólo saben sembrar la muerte. No, nunca nos separaremos del derecho internacional humanitario, nunca dejaremos dialogar de con el que pueda haberse equivocado, con el que decida avanzar contra el enemigo imperial independientemente de las diferencias que se mantengan. Si los imperialistas se lanzan a la guerra, que no queremos, será una guerra de todo el pueblo: con los que siempre han visto la luz de la dignidad y el patriotismo, con los que en un momento dado no han sabido qué hacer, con los que por inconsciencia se han colocado contra la patria, pero decidan rectificar, con todos los que manteniendo visiones diferentes, decidan luchar contra el enemigo común, en fin, el pueblo pleno de organizaciones con la frondosidad vegetal que se extiende por todos los suelos, caminos, ríos, mares, montañas de nuestra amada patria, va uniendo a todas y todos los que puedan ser unidos, porque nosotros no somos criminales ni nuestro corazón ni nuestra alma pueden contaminarse por el odio de los imperialistas y sus lacayos. Porque la unidad no puede hacer desaparecer la diversidad, ni juntarnos significa que seamos una tabla rasa.

 

Pero, si se desata la guerra multifacética que se va desenvolviendo, pero sin duda criminal, llena de traiciones, simulaciones, confusiones, dobles caras, falsas noticias, etc., es necesario comprender que los debates ni la disciplina pueden desenvolverse como si estuviéramos en las circunstancias de una democracia participativa y protagónica. Una cosa es el debate y el diálogo en esas condiciones y otra en condiciones de una guerra que tiene entre sus maneras de desenvolverse sembrar la desconfianza, la duda, el descontento, el reclamo permanente, etc.

 

Nosotros no queremos la guerra, nosotros somos soldados de la paz, pero tenemos el legítimo derecho a la defensa. Pero el derecho a la defensa no significa que nos convirtamos en criminales llenos de odio echando espuma por la boca. Nunca podemos perder nuestra humanidad. Esto es lo que nos distingue de los criminales. El presidente Chávez fue un cristiano consecuente. El presidente Maduro le está dando prioridad a la paz y nunca nos apartaremos de ese camino, pues apartarse de él es apartarse de Dios, el Dios de los pueblos, no el de los traidores a Dios que forman la alta jerarquía eclesiástica, que en verdad creen en el dios (con minúscula) de los Bolsonaros, que principalmente se ocupan de distribuir el opio que corrompe a los pueblos y los conduce por el camino del infierno.

 

A los gansters del cartel de Lima les decimos, no intenten incendiar a Venezuela porque ese fuego se les puede devolver. No hay cortafuego que logre detener el que puedan crear los pueblos bolivarianos unidos. No intenten agredir a un pueblo bravío. No le echen leña al fuego, porque se pueden quemar. Ya una vez este pueblo venezolano cruzó fronteras para liberar. La diferencia hoy es que hay un pueblo colombiano, ecuatoriano, peruano, latinocaribeño, que está luchando con valentía por liberarse de las cadenas y tiene los martillos para romperlas. Pueblos que pueden unirse y romper no sólo las cadenas que nos oprimen, sino también las murallas y, sobre todo, las bóvedas de los bancos que nos roban y las de los capos de la droga que nos envenenan.

 

La Asamblea Nacional Constituyente puede ser el gran espacio para el diálogo político, con una destacada participación de las organizaciones populares, las comunas, las y los empresarios patriotas, las organizaciones políticas de todas las tendencias, reconociendo que la CRBV le otorga facultades muy claras al presidente de la República en las decisiones políticas trascendentes.

 

El pueblo debe volcarse a las calles pacíficamente y con una gran conciencia política y utilizando las asambleas de ciudadanas y ciudadanos para tomar decisiones que según la CRBV, artículo 70, tienen carácter vinculante y el artículo 51 de la misma constitución, que le otorga a los venezolanos el derecho de petición y a los funcionarios públicos, la obligación de responder y resolver. En fin, todos los sectores sociales deben asumir firmemente la democracia participativa y protagónica, hacerla propia y tomar las decisiones necesarias para garantizar la convivencia pacífica y la prosperidad de todos los ciudadanos, unidos y reconciliados dialogando sobre las diferencias, transformándolas en un camino liberador a partir de su reconocimiento y garantías de libertad de expresión, tal como lo establece nuestra constitución.

 

Esto debería conjurar la violencia o desenmascarar a los que quieren la guerra, lo que podría neutralizarlos.

 

Con los corruptos y la quinta columna no puede haber unidad.

 

Ellos no sólo han roto la unidad, sino que de hecho han estado conspirando contra el pueblo de Venezuela, actuando al lado de los que nos bloquean, los que generan escasez, inflación inducida, hambre, enfermedades, lágrimas, devaluación de nuestra moneda, etc. No podemos hacer borrón y cuenta nueva. Muy probablemente nos seguirán traicionando y en momentos decisivos pueden inclinar la balanza a favor de los intereses imperiales.

 

Una posibilidad que podemos estudiar para aceptarlos al lado del pueblo que han traicionado, es que se arrepientan, reconozcan su error, devuelvan el capital que han sustraído y acepten una sanción, que mientras dure la guerra podría quedar suspendida, y reconsiderada, una vez que la guerra haya concluido. Tienen que demostrar que pueden seguir siendo patriotas.

 

En medio de la batalla hay que seguir trabajando en las actividades que puedan ser consideradas como civiles.

 

Tenemos que producir los alimentos del espíritu y el cuerpo. Esa es una tarea de todos. Especialmente, tomando el camino de esas comunas heroicas que ya están produciendo dichos alimentos.

 

Debemos mantener todos los servicios civiles y particularmente la distribución democrática de los alimentos, las medicinas, etc. Mantener el cuidado a los enfermos, a los ancianos, a los niños, etc.

 

¡Salvaremos, construiremos y reconstruiremos la patria!

 

¡No más dólares para los que nos oprimen!

 

¡Destituyamos a los que elaboran una política económica que destruye la política salarial del presidente Maduro!

 

¡No a los que tratan de acordar precios con la burguesía proimperialista que quiere derrocar al gobierno bolivariano y que no es capaz de producir una mazorca de maíz!

 

¡Salvemos la patria y al gobierno bolivariano!

 

¡Construyamos la gran red nacional comunera, antiimperialista y bolivariana!

 

¡Chávez vive, la lucha y la patria siguen!

 

¡Gloria a Dios en las alturas y gloria y paz en la tierra a los hombres y mujeres que luchamos por la paz, el diálogo y la esperanza de que la patria latinocaribeña unida y en lucha jamás será vencida!

 

(LaIguana.TV)

Ladridos limeños

ee-el-chavismo-acompaña-maduro-nuevas-elecciones-27.02.18-danielh-15por Atilio A. Boron

En una batalla sin cuartel para ocupar el lugar del lamebotas mayor del imperio un grupo de gobiernos latinoamericanos ha resuelto desconocer la legitimidad del proceso electoral que consagró la re-elección de Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela y fijar sanciones contra sus ministros y altos funcionarios. Los autoproclamados integrantes del Grupo de Lima, cuyo nombre más apropiado debido a la fuerte presencia del narco en casi todos esos gobiernos sería el “Cartel de Lima”, compiten para lograr la anhelada presea otorgada por la Casa Blanca. Un supuesto que une a estos obsecuentes es que cuanto más servil sea un gobierno ante Washington tanto mayor será la recompensa (económica, financiera, diplomática, etcétera) que recibirá a cambio. Craso error: como todo imperio, el norteamericano respeta el dictum clásico según el cual “Roma no paga a traidores”. De éstos está repleta la historia latinoamericana pese a lo cual nuestros pueblos siguen sumidos en la pobreza, la desigualdad y la ignorancia. Los traidores que se pusieron al servicio del emperador no lograron otra cosa que enriquecerse. Sus pueblos, nada.

Algunos de los escribas del Cartel dicen que las elecciones en Venezuela fueron fraudulentas. Desoyen a sabiendas la sentencia de James Carter cuando aseguró que: “de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo”, superior, por supuesto, al de EEUU. Mienten cuando hablan de la escasa representatividad del nuevo gobierno debido a la elevada abstención registrada en esa elección: 54 %, en medio de una infernal guerra económica, sabotaje a los transportes y todo tipo de inconvenientes para concurrir a votar. Sin embargo, la abstención del 53.4 % que hubo en Chile meses antes y que consagró la re-elección de Sebastián Piñera no generó inquietud alguna ni en la Casa Blanca ni entre sus sumisos lacayos. Se pliegan con entusiasmo a tan infame campaña el actual gobierno brasileño, remate final del “golpe blando” que destituyó a Dilma Rousseff y surgido de un fraudulento proceso en donde el candidato que encabezaba las encuestas fue encarcelado e (1 https://actualidad.rt.com/actualidad/view/54145-jimmy-carter-sistema-electoral-venezolano-mejor-mundo) impedido de postularse en las elecciones. La estafa mereció las felicitaciones de eminentes demócratas como Donald Trump y Benjamin Netanyahu. También participa del Cartel el corrupto e inepto gobierno de Mauricio Macri, cuyo incumplimiento de todas y cada una de sus promesas de campaña ya figura en los libros de ciencia política como uno de los fraudes post-electorales más escandalosos de la historia. O el presidente Juan O. Hernández, de Honduras, surgido de un comicio tan corrupto y viciado que fue objetado por la mismísima OEA y que el Departamento de Estado demoró casi un mes en reconocer. Pese a ello Hernández no se arredra y se erige como un campeón de la democracia latinoamericana. Como Iván Duque, peón de brega de Álvaro Uribe, asesino serial de líderes políticos y sociales en Colombia, lúgubre coleccionista de fosas comunes y siniestro creador de los “falsos positivos” que exterminaron a miles de jóvenes campesinos inocentes en todo el país para demostrar la supuesta eficacia de su criminal política de “seguridad democrática.”

En suma, estos malos gobernantes han montado un espectáculo que sería cómico si no fuera por la tragedia que ocasionan día a día a nuestra gente. Con sus errores y sufriendo toda clase de arteros ataques, desde dentro y fuera del país, la Revolución Bolivariana acabó con el analfabetismo, entregó a su pueblo más de dos millones y medio de viviendas y se emancipó del yugo colonial al que están deshonrosamente sometidos sus críticos, que nada hicieron por sus pueblos salvo mentirles y oprimirlos. Impertérrita, la patria de Bolívar y Chávez sigue su curso. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” dicen que dijo el Quijote. Más allá del debate actual sobre si lo dijo o no, flota en la obra del gran Miguel de Cervantes Saavedra la idea de que “cambiar el mundo, amigo Sancho … no es locura ni utopía, sino justicia.” Dejemos que los paniaguados del imperio ladren y que la Revolución Bolivariana continúe avanzando con más bríos que nunca, corrigiendo errores y profundizando los aciertos.

(FOTO+VIDEO) ¡La Revolución Bolivariana baluarte internacional de dignidad!

logoALBA¡La Revolución Bolivariana baluarte internacional de la dignidad, la soberanía popular, la independencia nacional y la resistencia antiimperialista!

Han pasado más de dos décadas después del triunfo electoral del Movimiento Quinta República del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, máximo dirigente de la Revolución Bolivariana (diciembre de 1998) y este año se cumple el vigésimo aniversario de la primera Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999- 2019).

El triunfo de la Revolución Bolivariana ha fortalecido “el eje de los países del bien” impulsado conjutamente a Cuba socialista, ha diseñado una nueva geopolítica internacional mediante la creación de mecanismos de integración necesarios y prometedores como, entre otros, el ALBA-TCP, nucleo fundamental para la construcción del sueño bolivariano de la gran patria latinoamericana: la Patria Grande, para la segunda y definitiva Independencia.

La Plenipontenciaria Asamblea Nacional Constituyente elegida democráticamente está activa y, junta al Constituyente Poder Popular en Acción tiene como objetivo desarrollar una segunda Constitución Bolivariana, para dar vida con ella a una nueva etapa de la Revolución Bolivariana, que siempre se basa en la democracia participativa y protagónica en estrecha unión con los Consejos Productivos de los Trabajadores.

Innumerables fueron los asaltos, trampas y viles provocaciones de todo tipo en contra de la soberanía del país: ataques económicos, políticos, de los medios de comunicación, diplomáticos, criminales, militares, paramilitares, hasta el terrorismo internacional, configurando un conjunto real de acciones de guerra economica, financiera y especulativa todavía en curso. Por no mencionar el seguro asesinato del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías por parte del imperialismo estadounidense, como también lo reconocieron intelectuales, politólogos y políticos eminentes de diferentes países del mundo, como el italo-argentino Atilio Boron, Premio Libertador al Pensamiento crítico (2013).

Mañana, 10 de enero de 2019, el presidente Nicolás Maduro Moros asumirá oficialmente su cargo por su segundo mandato (2019-2025) mientras los imperialistas de Estados Unidos, la Unión Europea y los sionistas quieren desconocerlo utilizando a los gobiernos lacayos y contrarrevolucionarios que ahora están en cargo en América Latina, Colombia y Brasil a la cabeza.

Hoy más que nunca la Revolución Bolivariana necesita nuestra solidaridad, el apoyo y el respaldo incondicional internacional de los pueblos del mundo, aún más importante cuando se trata del apoyo popular desde adentro de los EE.UU. y los países imperialistas europeos.

Estamos seguros que mientras la Revolución Bolivariana será a la altura de guardar y alimentar la movilización revolucionaria de masas, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y las milicias obreras y populares, en perfecta union civico-militar, mientras contará principalmente sobre su propias fuerzas, mientras avanzará hacia el establecimiento de una sociedad socialista, la transición de la sociedad capitalista a la sociedad comunista, será invencible y abrirá el camino a la independencia, la soberanía, el bienestar social, la emancipación y la liberación, en una palabra el socialismo, para los otros pueblos del mundo también.

¡VIVA EL SEGUNDO MANDATO DEL CAMARADA PRESIDENTE NICOLÁS MADURO MOROS!
VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA!
VIVA LOS PUEBLOS DEL MUNDO!
¡VIVA EL SOCIALISMO!

ALBAinformazione – per l’amicizia e la solidarietà tra i popoli
Nápoles, 9 de enero de 2019

#NápolesConMaduro

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[Immagini e video di repertorio]

¿De qué se trata el ataque contra Venezuela?

por David Gómez Rodríguez
@davidgomez_rp

“La humanidad es una herramienta ideológica
particularmente útil para la expansión imperialista”
Carl Schmitt

El asedio contra Venezuela se intensifica, algunos dicen que es porque EEUU y sus países cipayos defienden la libertad, la democracia, la paz e incluso de la humanidad, pero seamos sinceros, más allá de las películas ¿cuándo el imperialismo norteamericano ha representado realmente esos valores? ¡Nunca! A lo sumo, es una simple operación propagandística, una ilusión, pues han creado a través de la industria cultural ciertos arquetipos sobre el héroe y el dictador y como resultado han construido la falsa idea de un antagonismo entre lo “norteamericano” y lo antidemocrático, a través de esa narrativa nos han creado un héroe defensor de la humanidad, la democracia, la paz y la libertad, que realmente es fascista, clasista y colonialista.

Entonces, para los EEUU no se trata de una lucha por la democracia, pues ellos justamente le temen a Venezuela por construir y practicar una democracia sólida y popular, que no encuentra sus límites en las urnas electorales (que son utilizadas en Venezuela con más regularidad que en cualquier país del mundo), sino que llega al nervio del poder a través del pueblo organizado, que constituye la base para la construcción del socialismo en el siglo XXI. Queda claro, el problema de EEUU con Venezuela es que revivimos a través de la democracia participativa y protagónica al proyecto socialista después de que lo habían declarado muerto.

Para ellos no se trata de la libertad, porque somos nosotros los que hemos dado sentido a ese concepto en América por más de 200 años. Bolívar representa indiscutiblemente para todos: libertad. Pero William Tudor, escribe al Departamento de Estado el 3 de febrero de 1827: “La esperanza de que los proyectos de Bolívar están ahora efectivamente destruidos, es una de las más consoladoras (…) los Estados Unidos se ven aliviados de un peligroso enemigo en el futuro, de haber triunfado, estoy seguro, hubiésemos sufrido su animosidad”. Entonces, el problema de EEUU con Venezuela es que revivimos a Bolívar y sus ideas después de que lo habían declarado muerto junto a la oligarquía colombiana.

Para ellos no se trata de la paz, porque nosotros hemos impulsado mecanismos de integración y cooperación con los pueblos y gobiernos del mundo, en especial los de América Latina. Ellos están preocupados por perder su hegemonía sostenida con una política guerrerista. Están preocupados por la creciente tendencia hacia un nuevo orden mundial, donde Venezuela juega un papel importante por su potencial energético y su posición geopolítica. El problema de EEUU con Venezuela es que revivimos el concepto de independencia y el proyecto de integración latinoamericana, que constituye un bloque determinante para el mundo, más si se siguen profundizando las relaciones con países como Rusia, Turquía, Irán y China.

Para ellos no se trata de la humanidad, porque ha sido Venezuela la que impulsó un sistema de misiones para la protección social, que redistribuyó de forma soberana las riquezas petroleras y logró aumentar el Índice de Desarrollo Humano de forma ininterrumpida desde la llegada del comandante Chávez. Ellos hablan de humanidad, pero imponen sanciones para que se profundice el desabastecimiento de comida y medicina en el país, atacan la economía y promueven el odio y la discordia entre países hermanos. De tanta prepotencia, guerra e invasión tienen las manos llenas de la sangre de la humanidad, son representantes de la miseria y la hipocresía, por ello el problema de EEUU con Venezuela es que revivimos nuestra soberanía, sobre todo en materia petrolera (cuestión que hay que defender hasta con los dientes) y desarrollamos políticas sociales, justas y solidarias para el pueblo.

Ellos, llenos de odio contra nuestra democracia, contra nuestra libertad, nuestra paz y contra lo que representa nuestra humanidad, han iniciado una nueva etapa de la agresión, pues al no poder por medios políticos derrocar al gobierno legítimo y a la voluntad de todo un pueblo que ha votado una y otra vez por el proyecto bolivariano y chavista, han iniciado un plan en el que no se descarta el uso de la fuerza y la violación de la soberanía, como ha afirmado el mismo Trump. Y aunque ya ejecutaron un ataque terrorista contra la vida de Nicolás Maduro, presidente reelecto por el pueblo venezolano, que tomará posesión legitima de su cargo el próximo 10 de enero del 2019, no lo hacen solo contra él, lo hacen contra el pueblo venezolano, lo hacen contra nuestra soberanía, contra nuestro derecho a la paz y a la autodeterminación.

No queremos decir que todo está perfecto dentro de la Revolución Bolivariana, ciertamente tenemos problemas qué resolver, y los resolveremos los venezolanos y las venezolanas, como lo hicimos con Chávez en más de una ocasión. Pero mundo, gente buena, es importante que vean que el mayor obstáculo que tenemos es la obsesión imperialista de los EEUU contra Venezuela, es la guerra y el bloqueo que nos han impuesto por cometer el delito de ser una alternativa al capitalismo, una maravillosa esperanza.

PCV: ¡Es el momento de la rebelión mundial de los pueblos contra el capital!

 Unidad en defensa del pueblo trabajador y por Patria soberana

El Buró Político del Partido Comunista de Venezuela (PCV), repudia y condena el pronunciamiento pro-imperialista y anti-democrático emitido por el denominado “Grupo de Lima”, el cual, contraviniendo los más elementales principios y reglas del derecho internacional, violando básicas y civilizadas normas de convivencia entre naciones y Estados, acentúa la política injerencista, irrespeta la autodeterminación de los pueblos, profundiza la agresión multifacética del imperialismo e intenta agudizar la presión y el criminal bloqueo internacional contra el pueblo venezolano, así como promover escenarios de renovadas provocaciones fronterizas, violencia interna y fractura de la institucionalidad, con el propósito de imponer el desconocimiento al legítimo y soberano derecho del pueblo venezolano a elegir democráticamente, como lo hizo el pasado 20 de mayo del 2018, al compatriota Nicolás Maduro Moros, Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. La posición de 13 de los 14 miembros del referido grupo –con la honrosa excepción del gobierno de la República de México-, se corresponde con el plan de recomposición de la dominación imperialista, adelantada en América Latina y el Caribe por los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados europeos, en el marco de la agudización de las contradicciones intercapitalistas e interimperialistas por un nuevo reparto del mundo, de sus riquezas naturales y fuentes de energía, por la monopolización de los avances científico-técnicos y por el control de mercados, mano de obra calificada y barata, rutas de comercialización y posiciones geoestratégicas. En este contexto, Latinoamericana es concebida por el aparato financiero-energético-militar-industrial norteamericano y europeo, a cuyo servicio están los gobiernos de las potencias imperialista, como su retaguardia estratégica que debe ser sometida, dominada, subordinada y recolonizada para poder disponer de sus ingentes recursos sin resistencias de los pueblos. Ese es el gran sueño de los sempiternos explotadores. La clase obrera y los pueblos latinoamericanos no lo permitiremos: es el momento de la rebelión mundial de los pueblos contra el capital y de profundizar la solidaridad internacional con base al internacionalismo proletario que sustenta la acción consecuente de los partidos comunistas y obreros del mundo.

Venezuela, por las inmensas riquezas que posee y su estratégica localización geográfica, es un territorio históricamente ambicionado por el gran capital transnacional. Su control por parte del imperialismo estadounidense y europeo, les colocaría en posición estratégicamente favorable en la disputa mundial frente a China y Rusia. Para lograr tal cometido, se proponen sepultar las conquistas sociales, políticas, culturales del proceso bolivariano y los avances alcanzadas por la correcta política patriótica y antiimperialista, lideradas por el Presidente Hugo Chávez Frías, dirigidas a romper la dependencia y construir soberanía, estableciendo necesarias y nuevas alianzas que sirvieran al desarrollo nacional independiente, al impulso de la multipolaridad y al cambio en la correlación de fuerzas a nivel continental y mundial, que le abriese cauce a la derrota histórica del imperialismo.

Retroceder en el camino andado, pese a las inconsecuencias, errores y omisiones presentes en la dirección del proceso bolivariano, las cuales debemos confrontar crítica y autocríticamente al unísono con la acción antiimperialista, sería perder el rumbo trazado de luchar sin desmayo por la liberación nacional y por abrirle verdaderas perspectivas al socialismo-comunismo; no comprender el momento histórico y perder de vista al enemigo principal: el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos, desfalleciendo en la justa senda de luchar por los derechos del pueblo y patria soberana, significa tributar a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales que históricamente han ejercido la dominación continental.

Es por ello que el PCV, ante la coyuntura presente de sostenida agresión multifacética y desarrollo de los escenarios de “guerra no convencional” promovida por el imperialismo estadounidense, sus aliados europeos y las cipayas oligarquías latinoamericanas, proclama que nuestra Patria es libre y soberana, y junto a nuestro pueblo, en unidad y resistencia revolucionaria obrera, campesina, comunera y popular antiimperialista y en alianza con las corrientes militares patrióticas, el Partido Comunista de Venezuela se movilizará con el conjunto del pueblo trabajador de la ciudad y el campo el próximo 10 de enero y en todos los momentos que fueses necesario, para acompañar y estar presente, en amplia unidad revolucionaria y disposición combativa, en el acto de toma de posesión legítima y constitucional de Nicolás Maduro Moros como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2019-2025, en perfecta sintonía, en tiempo, contenido y forma con lo establecido en la Constitución Bolivariana.

¡A SEGUIR LUCHANDO Y A SEGUIR VENCIENDO POR LOS DERECHOS
DEL PUEBLO Y PATRIA SOBERANA!

Buró Político del Comité Central
Partido Comunista de Venezuela (PCV)

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Análisis histórico de un desdichado “trino” del presidente Iván Duque

por Yldefonso Finol

En Cartagena, emocionado por la visita del exjefe de la #CIA, hoy canciller, #MikePompeo, el presidente de #Colombia Iván Duque, escribió en sus redes sociales: “Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los #EstadosUnidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y de honor, precisamente este año del #Bicentenario, tan importante para nuestro país”.

El breve texto provocó una prolongada controversia en redes y medios digitales, con el autor como epicentro de críticas y burlas de una ciudadanía sorprendida más por los errores que por el enfoque subyacente en el mensaje.

Antes de pasar al análisis de la temática histórica en cuestión, necesito hacer dos aclaraciones previas: 
a) por un profundo respeto a todo cuanto implique nuestra gesta independentista, intentaré en todo momento alejarme de cualquier sarcasmo, aunque luzca tentador echar una chanza a semejante adversario;
b) por las mismas razones éticas, tampoco entraré en calificar el nivel de los comentarios que he visto en el ciberespacio.

Mi aporte en este debate se centrará en diseccionar el contenido del texto presidencial y ofrecer información documentada y verificada sobre la verdad histórica.

1) Primera afirmación: “este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”

Se conmemoran 200 años del glorioso 1819, aquél primer Gobierno Bolivariano de Venezuela con sede en Angostura, a orillas del río Orinoco, desde el cual Simón Bolívar, visualizó, diseño, organizó y ejecutó con su directa dirección político-militar el paso de los Llanos, el salto de los Andes, las victorias de Pantano de #Vargas y #Boyacá, y la independencia de la #NuevaGranada.

Ciertamente, es #ElLibertador, en su condición de Presidente de la República de #Venezuela, quien fue con sus tropas y sus recursos a libertar aquella amplia franja de territorio que había sido reconquistada por la bota colonial. Este es el #Bolívar que en 1815, luego de pacificar y liberar #Bogotá, no fue apoyado por los generales de #Cartagena para completar la misión libertadora. Es el Bolívar refugiado en el archipiélago caribeño, en el que sigue amasando con telúrica fuerza su máxima creación, su Colombia, y así lo anuncia con quenas y zampoñas en la Carta de Jamaica. Es el Simón Bolívar que recibe –dos veces- el apoyo incondicional del General (¿padre fundador?) Petion.

El 15 de febrero de aquel inmortal #1819, El Libertador pronuncia su #DiscursodeAngostura en el acto de instalación del Congreso de la República de Venezuela, síntesis de su ideario político hasta el momento, donde manifiesta sus grandes preocupaciones sobre la necesidad de constituir instituciones para una nueva sociedad basada en la igualdad, la estabilidad y la felicidad social. Allí reafirma la estrategia emancipadora según la cual, mientras persista la presencia del ejército enemigo en el territorio, la prioridad fundamental es la victoria militar sobre el invasor. No dudó en reiterar su convicción más anhelada, que la unión de Venezuela y la Nueva Granada -“el voto (o deseo) de los ciudadanos de ambos países”- dieran origen a un nuevo Estado llamado Colombia, que sería “la garantía de la libertad de la América del Sur”.

Y así quedó plasmado en la segunda Carta Magna de Venezuela, sancionada en diciembre de 1819. Tal es el parto de la Colombia original, la de Bolívar y su pueblo.

2) Segunda afirmación: “el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial”

Esta afirmación pudiera adolecer de dos extremismos: exceso de ignorancia de la historia y/o exceso de (es difícil decirlo sin calificar) obsequiosidad pro estadounidense (¿o servilismo, pitiyanquismo, malinchismo, santanderismo?)

Hace doscientos años el único Padre Fundador crucial para “nuestra independencia” fue #SimónBolívar, y en su nombre van implícitos los de #AntonioNariño y #RafaelUrdaneta#AntonioJosédeSucre y #CamiloTorres, Lara y Zea, Silva y #Girardot#ManuelaSáenz y #JosefaCamejo, Ana María Campos y la señora que recibió al Libertador en Bogotá tras el triunfo de Boyacá: “¿Volviste? Bendito seas fantasma”; y miles anónimos que se sembraron en la inmensa trepidación de las luchas por un mundo mejor.

Los presidentes y el pueblo deberíamos saber que la Independencia de Nuestra América se logró a pesar de Estados Unidos. Thomas Jefferson señalaba por allá por 1786: “Nuestra Confederación debe ser como el nido desde el cual toda América, así como la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Mas cuidémonos (…) de creer que interesa a este gran Continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”.

Ese es el mismo #ThomasJefferson, que en 1806 negó el apoyo al venezolano #FranciscodeMiranda, quien sirvió con las armas a la independencia de Estados Unidos y es el autor de la original #Colombeiacomo denominación genérica del continente una vez liberado del yugo colonial hispano.

Desde 1804, las fauces del “destino manifiesto” se asomaban en John Adams: “La gente de #Kentucky está llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo”.

Ya el 10 de diciembre de 1810, los Estados Unidos esbozaron el cinismo como estrategia hacia las repúblicas nacientes en doloroso parto de guerra. En resolución conjunta del Congreso yanqui, queda demostrada su hipocresía utilitarista: “los revolucionarios de Hispanoamérica enfrentarían solos el poderío español y cuando hubieran alcanzado la independencia, si la alcanzaban, los Estados Unidos concurrirían entonces a exigirles lo que debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”.

Tempranamente, en junio de 1810, Juan Vicente Bolívar, hermano del Libertador, está en Baltimore al frente de una delegación especial que busca el reconocimiento de Venezuela. Igual gestión fue a realizar por Cartagena, Manuel Palacio Fajardo; ambas fracasaron.

El 29 de octubre de 1812, James Monroe, siendo Canciller, sostuvo: “Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con ocasión de la lucha que ésta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún paso que comprometa su neutralidad”.

En 1813 Manuel García de Sena intentó lograr de las autoridades de Washington colaboración con Venezuela y Nueva Granada, con el argumento de tener “no sólo comunes principios ideológicos y sentimentales de filantropía, sino también el interés bien entendido”. La respuesta fue una bofetada con guante de nieve: “Estamos en paz con España”.

El 20 de agosto de 1815, Pedro Gual, en un intento más de diplomacia de altura, escribe a William Thornton: “nuestros intereses como americanos son los mismos. Vemos a este país como aun no corrompido por las intrigas de los Gabinetes europeos, los vemos como hermanos. Declarad al mundo que vosotros abiertamente protegéis nuestra independencia”. La actitud fue igual de sangre fría a la manifestada en 1813.

Bolívar escribía con ingenuo dolor en 1815 en la Carta de Jamaica: “¡Cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos, sino hasta nuestros hermanos del Norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos”.

Pero la dirigencia estadounidense está muy clara en sus intereses, que en casi nada coinciden con los Libertadores de Hispanoamérica. El 3 de marzo de 1817, el presidente James Madison, consigue del Congreso la aprobación de una nueva ley de “neutralidad”, que vino a reforzar la más artera conspiración contra la “contienda más justa” que libraban las huestes bolivarianas. La máscara se develó cuando corsarios yanquis violaron flagrantemente la tal “neutralidad”, contrabandeando armas, municiones y bastimentos para el ejército colonialista español; el gobierno estadounidense acudió presuroso y amenazante a protegerlos de las justificadas quejas patrióticas.

“El conflicto no presenta el aspecto de una rebelión o insurrección, sino más bien el de una guerra civil entre partidos o bandos cuyas fuerzas están equilibradas y que son mirados sin preferencia”, afirmaba el Mensaje al Congreso del 2-12-1817.

Pero la verdad histórica persigue a los farsantes: “Cuando el gobierno republicano de Venezuela dispuso –por decreto del 6 de enero de 1817, publicado incluso en los Estados Unidos- el bloqueo de Guayana y Angostura, los buques mercantes norteamericanos hicieron caso omiso y burlaron sistemáticamente el bloqueo. En ese mismo año fueron capturadas por las fuerzas marítimas de Venezuela las goletas norteamericanas Tigre y Libertad, cuando llevaban recursos bélicos a los realistas”.

Este hecho dio pie a un duelo epistolar de antología. El 20 de agosto de 1818, El Libertador Simón Bolívar escribe al agente gringo Bautista Irvine: “Si es libre el comercio de los neutros para suministrar a ambas partes los medios de hacer guerra, ¿por qué se prohíbe en el Norte? ¿Por qué a la prohibición se le añade la severidad de la pena, sin ejemplo en los anales de la república del Norte? ¿No es declararse contra los independientes negarles lo que el derecho de neutralidad les permite exigir? La prohibición no debe entenderse sino directamente contra nosotros que éramos los únicos que necesitábamos protección. Los españoles tenían todo cuanto necesitaban o podían proveerse en otras partes…Mr. Cobbett ha declarado en su semanario la parcialidad de los Estados Unidos a favor de la España en nuestra contienda. Negar a una parte los elementos que no tiene y sin los cuales no puede sostener su pretensión cuando la contraria abunda en ellos, es lo mismo que condenarla a que se someta, y en nuestra guerra con España es destinarnos al suplicio, mandarnos a exterminar”.

Tal fue la conducta de Estados Unidos con el Gobierno de Venezuela, en momentos que se preparaba para ir a libertar a nuestros hermanos de la Nueva Granada.

Bolívar, que es con la pluma tan certero como con la espada, y ante las groseras insistencias del norteño, descarga su viril patriotismo al agente Irvine: “protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndonos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

Como se puede constatar, si hubo un Padre Fundador crucial que defendió hasta lo indecible el honor y la libertad de nuestras naciones. Este Padre Libertador previó todos los detalles: desde los mil fusiles con que armó la vanguardia en el Casanare, hasta la carne con que se alimentaba la tropa; desde el diseño en secreto del plan “Boyacá”, hasta las instrucciones más minuciosas a sus subalternos. Así llegó, hace dos siglos, el Presidente de Venezuela desde las postrimerías del Orinoco a las andinas ondulaciones de Cundinamarca a darle vida a su sueño. Así nació Colombia.

El suceso con las goletas Tigre y Libertad, dio luces a Bolívar sobre las verdaderas intenciones de Estados Unidos. El 25 de mayo de 1820, escribe a José Tomás Revenga: “Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses…no nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer”.

Sobre su otra gran creación, el Congreso de Panamá, le advirtió a Santander el 21 de octubre de 1825: “No creo que los americanos deban estar en el Congreso del Istmo. Jamás seré de opinión que los convidemos a nuestros arreglos americanos”.

El vicepresidente burló esas instrucciones y se frustró aquel plan genial de equilibrio geopolítico y emancipación.

La parcialización antibolivariana de la elite de Estados Unidos, seguía permitiendo aún en 1826, que los barcos norteamericanos introdujeran contrabando de armas para los realistas; y Bolívar se lo comunicó el 13 de junio de ese año a Santander: “yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos (norte) americanos que frecuentan las costas; son capaces de vender Colombia por un real”.

Pudiéramos afirmar que, antes que El Libertador vislumbrara esa amenaza para nuestros pueblos, ya las elites políticas de Estados Unidos tenían claro que debían combatir -en las sombras- a Bolívar. Los gringos no descuidaron un minuto la gesta bolivariana, ni menos ahorraron artimañas entorpeciéndola para impedir su éxito total.

Es uno de los hallazgos más complicados de mi investigación sobre la Doctrina Bolivariana. Los Estados Unidos convirtieron en política de Estado al más alto nivel, los planes encubiertos contra la gesta de Simón Bolívar y sus camaradas. No en vano se involucraron los secretarios de Estado y los propios presidentes de aquel peligroso país, haciéndole seguimiento minucioso a nivel continental, para lo cual inauguraron su sistema de inteligencia integrado por ministros plenipotenciarios, cónsules y otros funcionarios, comerciantes, y los infiltrados que lograban captar entre criollos envidiosos y avaros.

Dos asuntos claves que confrontan la posición gringa al proyecto de Bolívar: la ambición expansionista de USA sobre territorios antes españoles, frente a la doctrina bolivariana de la independencia y unión; el otro, la abolición de la esclavitud, frente al interés gringo de mantenerla.

En términos coloquiales, podríamos afirmar que Estados Unidos dedicó su “batería pesada” contra Bolívar; nombres como John Quincy Adams, Henry Clay, James Monroe, Willian Harrison, Joel Poinsett, Willian Tudor, entre otros, todos de la alcurnia de la nación norteña, aparecen involucrados en la trama dirigida a hacer fracasar el plan bolivariano, único que garantizaba la verdadera independencia y fortalecimiento de las nacientes repúblicas latinoamericanas.

Las causas de ese odio, se pueden leer en parte en la carta de 1827 del agente de EU en España, Alexander H. Everett: “Difícilmente podría ser la intención de EU alentar el establecimiento de un despotismo militar en Colombia y Perú, cuyo primer movimiento sería establecer un puesto de avanzada en la isla de Cuba. Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color; las que naturalmente, bajo esas circunstancias, constituirían las dominantes del país. Un déspota militar de talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecinos que naturalmente quisiéramos tener”.

Otro de estos “diplomáticos” con funciones conspirativas, el coronel Willian Henry Harrison, quien en 1829 era el representante de los Estados Unidos en Bogotá, fue tan injerencista en los asuntos internos de Colombia, con sus descaradas intrigas antibolivarianas, que hubo de ser declarado persona no grata; a su regreso a Washington, lo premiaron con ascenso a general, y luego fue electo presidente de los Estados Unidos. ¿Cuáles serían esos servicios tan preciados que había prestado a los gestantes intereses imperialistas? Habría que ahondar en los preparativos de la “Noche Septembrina” y el “Crimen de Berruecos”.

Ese año de 1829, en Guayaquil respondiendo cartas a sus subalternos y amigos, Bolívar, angustiado por la situación de ingobernabilidad que acecha las nacientes repúblicas, le dice a Patricio Campbell el 5 de agosto: “y qué no harán los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad…”. Predicción consumada que se ha pretendido borrar de los archivos.

“Durante algún tiempo han fermentado en la imaginación de muchos estadistas teóricos los propósitos flotantes e indigestos de esa Gran Confederación Americana”, decían en instrucciones que el 27 de mayo de 1823 impartieron a Richard C. Anderson, ministro de Estados Unidos en Bogotá.

Recordemos que fue apenas el 8 de marzo de 1822, tras doce años de enviar agentes diplomáticos y tenaces esfuerzos, que los EU reconocieron la independencia de Colombia (la original); mientras que Texas fue reconocida al año, y Panamá a los tres días.

Pero con nuestras repúblicas soberanas nacidas de la revolución que condujo El Libertador Simón Bolívar, todavía se dieron el tupé de expresar en carta de John Quincy Adams al ministro español ante el gobierno de Estados Unidos: “Por el hecho del reconocimiento, no se ha de entender que hemos de impedir a España que haga cuanto esté de su parte por restablecer en las colonias el imperio de su autoridad”.

Espero que estos apuntes sean útiles al hermano pueblo colombiano, y que alguna mano amiga los acerque al Presidente Duque, que nunca está demás un esfuerzo adicional por rescatar la historia más admirable que se haya escrito en todos los tiempos.

Bolsonaro y el legado de Paulo Freire

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por Sofia Freire Dowbor*

Unas horas después de haber asumido Jair Bolsonaro, siento bronca. Mucha bronca. Me duele ver un presidente que no va a representar ni a defender los derechos de un pueblo, pero que fue elegido democráticamente en una elección que se inserta en un cuadro más amplio, de una ola conservadora que está barriendo el país, las américas e incluso Europa.

Bolsonaro propuso entrar con un “lanzallamas” al ministerio de Educación para erradicar hasta el último vestigio que nos dejó mi abuelo. Quiere anular el pensamiento crítico y el trabajo grupal. La crisis educativa en Brasil es un proyecto político: una educación de calidad, consciente y liberadora sería una gran amenaza para la clase dominante de uno de los países más desiguales del mundo. La enseñanza pública viene, desde la profundización del neoliberalismo con el golpe de Temer en 2016, pasando por un proceso de desmonte, que se profundizará con él en el poder: sus propuestas no son conexas, claras o estructuradas. Lo que sí se puede entender de sus declaraciones es que encara esta área tan fundamental para el desarrollo de la sociedad como una mercancía más en su lógica privatizadora.

El flamante presidente apoya la Base Nacional Curricular Común, que propone que sólo las áreas de lengua y matemática sean obligatorias en la currícula, desvalorizando a las ciencias naturales, humanas y sociales. Además, promulga la censura a los profesores a través del Proyecto de Ley Escuela sin Partido, que dice erradicar el “adoctrinamiento ideológico”; quiere ampliar la educación a distancia a partir de los seis años, debido a que miembros de su gabinete son empresarios en ese rubro; y busca cobrar mensualidades en las universidades públicas. Pero esto no es todo: también apoya la ley que congela los gastos en educación y salud por los próximos ¡veinte años! En definitiva, la educación es el fiel reflejo de un proyecto neoliberal que se radicalizará en nuestro país.

Me invade el alma tamaña injusticia, cuando veo que desprestigian el legado de Paulo Freire. Con ayuda de los medios de comunicación dominantes, e incluso de fake news, se construyó una campaña basada en emociones y no en la racionalidad, manteniendo la narrativa falsa de que el Partido de los Trabajadores (PT) fue el partido más corrupto. “Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad”, aseguraba una máxima de la estrategia de comunicación del nazismo. Con su asunción, llegan a ocupar cargos políticos personas que apoyan un discurso totalitario y afirman que “el error de nuestra dictadura militar fue haber torturado en vez de matar más personas”. ¡Es temible nuestro futuro! Siento una inmensa angustia, por mí y por el resto de mis hermanas y hermanos.

Desde las prácticas educativas populares podremos comprendernos, aumentando nuestra capacidad de transformación, ocupando los espacios políticos, reivindicando debates y combatiendo los retrocesos institucionales de nuestra política; luchando en las escuelas, en las periferias, partiendo del afecto, construyendo caminos hasta lograr la libertad, esa que tanto les molesta. Hoy más que nunca, la educación popular resulta fundamental para generar un ser colectivo, porque como bien decía mi abuelo “si la educación no es liberadora, el sueño del oprimido será convertirse en opresor”.

No nos quedaremos dormidos, aunque anestesie el televisor…

El pueblo brasilero en la calle,
¡será nuestro motor!

*nieta de Paulo Freire

La Carta Democrática de la OEA contra el Sandinismo

Immagine correlatapor Atilio A. Boron

La Secretaría General de la OEA está promoviendo la aplicación de la Carta Democrática Interamericana en contra del gobierno de Nicaragua. Este instrumento fue creado como un dique de contención en contra de los recurrentes golpes de Estado que atribularon la historia de los países latinoamericanos. Supuestamente debería ser un mecanismo de defensa para gobiernos que se encuentran bajo la amenaza de una ofensiva desestabilizadora que podría tener como resultado la quiebra del orden institucional.  Su Artículo 17 dice explícitamente que “Cuando el gobierno de un Estado Miembro considere que está en riesgo su proceso político institucional democrático o su legítimo ejercicio del poder, podrá recurrir al Secretario General o al Consejo Permanente a fin de solicitar asistencia para el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática”. Es decir, reconoce en el gobierno del país afectado la prerrogativa de solicitar el apoyo de la comunidad interamericana cuando se encuentra bajo asedio. Tal cosa no ha ocurrido en el caso que nos ocupa y la Secretaría General de la OEA actuá por cuenta propia violando explícitamente lo que enuncia este artículo.

El apartado siguiente avanza un poco más en este asunto y estableceque “Cuando en un Estado Miembro se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político institucional democrático o el legítimo ejercicio del poder, el Secretario General o el Consejo Permanente podrá, con el consentimiento previo del gobierno afectado, disponer visitas y otras gestiones con la finalidad de hacer un análisis de la situación”.  Ya las cosas cambian:  ahora es la OEA (es decir, el Ministerio de Colonias de EEUU) quien está facultada para decidir si el poder se ejerce legítimamente en un país o si su marco institucional está en peligro. Claro que aún se requiere “el consentimiento previo del gobierno afectado”que, reiterarmos, no le fue concedido a la OEA. En el artículo siguiente, el 19, seavasalla aún más la soberanía y autodeterminación nacionales pues establece que “la ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro constituye, mientras persista, un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno en las sesiones de la Asamblea General.” Pero es el Artículo 20, que hoy se yergue como una amenaza sobre el gobierno sandinista, quien dice exactamente lo que Washington siempre quiso dejar sentado por escrito, a saber: “En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente.”  Esto no es ni más ni menos que la codificación legal de la Doctrina Monroe, el estatuto que legaliza la intervención de Estados Unidos, en su calidad de custodio último de la democracia, en cualquier país del sistema interamericano.

            Lo anterior es la parte resolutiva de la Carta, y ya volveremos a ella. Pero veamos ahora los antecedentes, que son importantes porque allí se establece la doctrina de fondo sobre la democracia que la Carta dice defender. Así, en su artículo 3 estipula que “son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.” Y en el 4 se afirma que “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.” Por supuesto, sucesivos items hablan de la necesidad de preservar el respeto de los derechos humanos “en su carácter universal, indivisible e interdependiente”  y por supuesto, como lo determina el artículo 9, “la eliminación de toda forma de discriminación, especialmente la discriminación de género, étnica y racial, y de las diversas formas de intolerancia, así como la promoción y protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas y los migrantes y el respeto a la diversidad étnica, cultural y religiosa en las Américas.” Y en su artículo 12 queda se declara, taxativamente, que “La pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que inciden negativamente en la consolidación de la democracia. Los Estados Miembros de la OEA se comprometen a adoptar y ejecutar todas las acciones necesarias para la creación de empleo productivo, la reducción de la pobreza y la erradicación de la pobreza extrema, teniendo en cuenta las diferentes realidades y condiciones económicas de los países del Hemisferio.

            Toda esta tediosa enumeración es indispensable porque resulta que la iniciativa de intervención de la Secretaría General para restablecer “el orden institucional” en Nicaragua fue hecha nada menos que por los gobiernos de Argentina, Colombia y Perú, mientras Estados Unidos operaba tras las bambalinas para que sus lacayos pasaran al ataque. No hace falta ser un premio Nobel en ciencia política para caer en la cuenta que si hay países que incumplen con los fundamentos doctrinarios de la democracia tal cual se manifiesta en la Carta esos países son los que hoy se erigen en jueces para someter al gobierno sandinista a una posible condena de la OEA. Veamos:

¿Con qué cara el señor Mauricio Macri puede atreverse a impulsar una sanción en contra de Nicaragua cuando ha arrasado el Estado de Derecho en la Argentina, recortado casi hasta el límite absoluto la libertad de prensa, provocando el rápido aumento de la pobreza, pisoteando los derechos sociales y criminalizando la protesta social, desinvertido en educación, denunciado  a los organismos de derechos humanos por el “negocio” (un “curro”, en lenguaje vulgar de la Argentina) que esconde su activismo; persiguiendo con saña a los mapuche, e inventando supuestas guerrillas armadas de ese pueblo originario para justificar una inédita, en democracia, escalada represiva?[1]En breve: el denunciante viola cada una de las condiciones que la Carta fija como esenciales para la vida democrática y por lo tanto está moralmente descalificado para opinar sobre la calidad de la democracia en ningún país del mundo.

Lo mismo vale decir en relación al gobierno de Iván Duque en Colombia, porque si hay un país en donde  la democracia, aún en su grado más elemental ha brillado por su ausencia ese país es Colombia. Un estado que hace más de cincuenta años montó un tinglado pseudodemocrático para ocultar, detrás de su parafernalia protocolar y leguleya, la brutal dominación de una oligarquía violenta y profundamente enemiga de la democracia como pocas en Latinoamérica.  Un Estado penetrado hasta sus raíces por el paramilitarismo y el narcotráfico, al punto tal que junto con el México de Peña Nieto eran considerados por los politólogos como dos de los ejemplos más desgraciados de involución hacia un “narcoestado”. Un país cuyo gobierno asiste impasible a la migración forzada de casi 8 millones de personas desplazadas por paramilitares y narcos y por un conflicto armado que el gobierno jamás quise seriamente resolver violando metódicamente los acuerdos de paz. Un gobierno que ha sometido por completo a los demás poderes del Estado y que consiente un monopolio de facto de la prensa gráfica, radical y televisiva que hace que las colombianas y los colombianos estén blindados mediáticamente, desinformados de lo que ocurre dentro y fuera de Colombia, país en el cual, según la Defensoría del Pueblo, se reportaron 331 líderes asesinados entre enero de 2016 y agosto de 2018 a lo que se añade un número indefinido de otros que fueron ejecutados y que no fueron reportados como asesinatos políticos sino como víctimas de reyertas callejeras.[2]

Sin llegar a esos extremos, no muy diferente es la situación del Perú, cuya deuda social para con los pueblos originarios es enorme y de siglos; un país en donde sólo una ínfima minoría de los adultos mayores accede a una irrisoria pensión; con millones de exiliados producto de la pobreza y la inseguridad y en donde la corrupción gubernamental ha hecho estragos al punto tal que los 5 últimos presidentes están o bien fugados, como Alejandro Toledo en Estados Unidos; o en la cárcel (Ollanta Humala) o indultados pero con casi seguro retorno a la cárcel, caso de Alberto Fujimori; o procesados, como Alan García (que intentó infructuosamente asilarse en la embajada del Uruguay en Lima pocas semanas atrás) o Pedro Pablo Kuczynski. [3]Pese a ello el gobierno del Perú se siente con autoridad moral para iniciar una acción punitoria en contra de Nicaragua por la violación del orden constitucional en que habría incurrido el gobierno sandinista.

En resumen, la decisión de la Secretaría General de la OEA viola los fundamentos de la propia Carta Democrática de esa institución y es elignominioso reflejo de un mandato emanado desde la Casa Blanca que anhela con impaciencia volver a apoderarse de Nicaragua. Eso es lo único que importa en Washington, sobre todo después de conocido el interés de China en construir un nuevo paso bioceánico que no estaría controlado por Estados Unidos ni rodeado de bases militares de ese pais. Esto no implica minimizar la gravedad de la situación que se ha producido en Nicaragua desde Abril del año pasado, pero pecaría de una imperdonable ingenuidad quien creyera que la violenta oposición al gobierno de Daniel Ortega y los graves disturbios ocurridos son obra exclusiva de ciudadanos que sólo desean vivir en democracia y libertad. Habrá una porción, engañada, que seguramente ha decidido combatir al gobierno sandinista apelando a la violencia. Pero quienes erigieron las barricadas y enfrentaron a mano armada a las fuerzas del orden no eran ciudadanas o ciudadanos corrientes ni prolijos estudiantes universitarios. Había algunos, obvio; pero quienes empuñaban armas de grueso calibre y tiraban a matar eran mercenarios y sicarios, no la pacífica y amable gente común de ese país. La metodología del combate demostraba claramente la presencia del mismo “director de orquesta” que había montado las violentas guarimbas en Venezuela en 2014 y 2017. E inclusive, según algunos muy atentos observadores, algunos de los que produjeron graves desmanes en el país sudamericano reaparecieron en Nicaragua. No hay que olvidar que las protestas comenzaroncomo respuesta a una fallida reforma al sistema de pensiones torpemente presentada por el gobierno ante la opinión pública. Del rechazo al nuevo sistema se pasó a la exigencia de la inmediata “salida” del presidente Ortega  -¡otra vez “la salida”, como exigía la oposición venezolana como condición para “negociar” con el Presidente Nicolás Maduro!- a causa de la indignación desatada por la violenta einnecesaria represión del gobierno contra los manifestantes.

Como de costumbre el clima de opinión fue convenientemente manipulado mediáticamente por los centenares de tentáculos del gobierno de EEUU (desde ONGs de diáfana e inocente apariencia hasta partidos de ocasión, pasando por líderes políticos y periodistas comprados o alquilados  por el imperio)  que jamás ha hecho una propuesta a favor de la democracia en nuestros países y que periódicamente se arroga el derecho de ser el encargado de instaurar la democracia en Nuestra América y tumbar gobiernos que, según su opinión, no lo sean. Por eso la Casa Blanca ha lanzado un ataque frontal para acabar con el sandinismo pese a que, antes de esta ofensiva desestabilizadora, era el país más estable de Centroamérica, con un Índice de Desarrollo Humano según el PNUD superior al de Honduras, Guatemala, Guyana y Haití y apenas inferior al de El Salvador. Pero claro, en ninguno de esos países el “orden institucional y político” está en peligro, pese al escandaloso fraude de las elecciones hondureñas y sus secuelas que perduran hasta el día de hoy. [4]  También era Nicaragua el país que más había progresado en materia de combate a la pobreza y la desigualdad y el de menor inseguridad ciudadana de toda Centroamérica. Con una tasa de 7 homicidios por 100.000 habitantes  Nicaragua aparecía en el 2017 superando ampliamente a Costa Rica (12.1 homicidios por 100.000 habitantes),  Guatemala (26,1 por 100.000), Honduras  (42,8 por 100.000), El Salvador (60 por 100.000). A modo de comparación la tasa para la Argentina fue, en ese mismo año 2017, de 6 por cada 100.000 habitantes. Pese a estos datos, el problema es Nicaragua, no los demás.[5]

Para concluir, la mención de estos logros –algunos de los tantos- no pretende ocultar los errores cometidos por el gobierno sandinista en los últimos tiempos. A mi juiciolos principales son un preocupante distanciamiento de sus propias bases sociales; el enclaustramiento del grupo dirigente; una llamativa dificultad para “leer” lo que está ocurriendo en la sociedad y una sorprendente falta de reflejos para evitarno reaccionar con imprudencia y violentamente ante una provocación del imperio. Pero estamos hablando de un país al cual el gobierno de Estados Unidos le ha declarado una guerra. No sólo promoviendo la violencia y el caos social, para luego aplicar la “ayuda humanitaria” y precipitar un sangruiento “cambio de régimen” sino a través de una pieza legal, la NICA Act, mediante la cual se establece que el gobierno de EEUU debe vetar cualquier tipo de ayuda económica o financiera hecha por los bancos o agencias de desarrollo operando en el hemisferio.  Esta ley concitó el masivo repudio de la opinión pública de Nicaragua dondeun 84,8 por ciento consideró que la “NICA Act” perjudicaba a la democracia de Nicaragua.[6]

Todo lo anterior, desde la iniciativa de la OEA y su inmoral Secretario General hasta la promoción de desórdenes y disturbios violentos pasando por la sanción de la NICA Act son eslabones de una luctuosa secuencia de agresiones estadounidenses contra un pequeño país y un pueblo valienteque desde tiempos inmemoriales la burguesía norteamericana intentó apoderarse y someter a su dominio. Y ante esta crítica coyuntura no hay lugar para titubeos o medias tintas: o se está con el gobierno sandinista, con todos sus yerros y limitaciones; o se está al servicio del imperio y abriendo las puertas a la instalación de un tenebroso protectorado yankee en la tierra de Sandino, como antes lo hicieran instalando la dictadura de Anastasio Somoza y asesinando a Augusto César Sandino. Enfrentado a esta disyuntiva el autor de estas líneas no tiene la menor duda. Primero hay que derrotar al imperialismo y desbaratar su estrategia golpista, modelo  “Libia de Gadafi”. Una vez logrado ese objetivo, avanzar por la senda de revolucionar la revolución sandinista,  corregir lo que se hizo mal y profundizar lo mucho que se hizo bien, que no es poco para un país de la convulsionada Centroamérica.

 

[1]https://elpais.com/tag/c/47f26f55c557055ec93f5d32f7b17582

[2]https://colombia2020.elespectador.com/pais/agresiones-contra-lideres-sociales-antes-y-despues-del-acuerdo-de-paz

[3]https://www.latercera.com/mundo/noticia/cinco-expresidentes-peru-la-mira-la-justicia/408929/

[4]https://cnnespanol.cnn.com/2017/03/27/este-es-el-pais-latinoamerica-con-menor-desarrollo-humano/

[5]https://es.insightcrime.org/noticias/analisis/balance-de-insight-crime-sobre-homicidios-en-latinoamerica-en-2017/   InSight Crime es una ONG especializada en el estudio de la criminalidad organizada en América Latina. Esta institución tiene ligazones informales con la American University de los Estados Unidos, localizada en Washington DC. No es precisamente una fuente “amiga” del gobierno sandinista.

[6]https://www.telesurtv.net/news/Mayoria-de-nicaraguenses-rechaza-la-Nica-Act-20180104-0056.html

(VIDEO) Maduro: «Washington y Bogotá mantienen una política de terrorismo contra Venezuela»

Nicolás Maduro y el periodista español Ignacio Ramonet; la entrevista será transmitida por Venezolana de Televisión este martes (1) - Créditos: Venezolana de Televisiónpor Ignacio Ramonet – minci.gob.ve

En Venezuela, para desconsuelo de los antichavistas, el año 2018 terminó con una nueva victoria del presidente Nicolás Maduro. Su formación política, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados en el seno del Gran Polo Patriótico (GPP) ganaron los comicios municipales del 9 de diciembre. Ya el 20 de mayo anterior, los venezolanos se habían pronunciado democráticamente en favor de la reelección del mandatario, cuyo segundo período de gobierno (2019-2025) comienza este 10 de enero.

Si en el campo político, el chavismo -que cumple veinte años en el poder- sigue teniendo un apoyo electoral mayoritario, en cambio, en otros ámbitos, afronta no pocas dificultades.

En la esfera de la vida cotidiana por ejemplo, la guerra económica y las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados han creado una serie de inconvenientes -entre ellos la fuerte inflación- que complican cruelmente la normalidad ciudadana.

Por otra parte, el acoso financiero también obstaculiza la importación de alimentos, de medicamentos y de piezas de recambio. Y la persistente corrupción empeora las cosas. Todo lo cual tiene a veces dramáticos desenlaces.

Consecuencia: muchas personas están descontentas. Otras están optando por salir del país.

Víctima de sus errores, de sus excesos y de sus propias pugnas internas, la oposición se ha mostrado incapaz de sacar provecho de este áspero contexto social. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se ha disgregado y atomizado hasta el punto de volverse invisible e inaudible. Sus principales dirigentes –tanto los que se instalaron en el extranjero como los que se han quedado en Venezuela- siguen denunciando la «dictadura» y la «represión política». Pero carecen de credibilidad.

A este panorama, ya de por sí intrincado, se añade la perenne guerra mediática contra la Revolución Bolivariana que pone en escena para el mundo, con los horrendos ingredientes del cine de catástrofes, un supuesto «desastre venezolano».

El pasado 26 de septiembre, en Nueva York, ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Maduro denunció con amplios detalles los diversos ataques de una «agresión internacional» contra su país. Sin omitir recordar la criminal tentativa de magnicidio contra él ocurrida en Caracas el 4 de agosto pasado.

Cualquier otro dirigente, ante semejantes adversidades, hubiese claudicado. No es el caso de Nicolás Maduro quien, una vez más, ha dado muestras de una resilencia excepcional. Para enfrentar la guerra económica, sorprendió de nuevo a sus adversarios con una triple ofensiva: consolidó la criptomoneda Petro, lanzó el Bolivar Soberano, y propuso el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica.

Por otra parte, pese a las dificultades, la Revolución Bolivariana ha seguido cumpliendo sus objetivos de justicia social: entregó hace unos días la vivienda digna número 2,5 millones ; los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) proveen de cajas de alimentos básicos a cerca de seis millones de familias humildes; se está a punto de alcanzar las tres mil comunas productivas; se avanza hacia la autosuficiencia en los rubros: maíz, arroz, azúcar, leguminosas, cacao, café y soja; y en materia de educación, más de 10 millones de personas acuden a las aulas de clases y el 75% de ellas lo hacen en escuelas públicas y gratuitas, desde la educación inicial hasta la universitaria, en permanente mejoramiento de la calidad.

En política internacional, las autoridades venezolanas han seguido enfrentando la hostilidad de Washington y de algunos de sus aliados, en particular europeos. Asi como los ataques de los gobiernos conservadores latinoamericanos reunidos en el seno del Grupo de Lima.

Muy distinta ha sido, en cambio, la actitud de diversas grandes potencias cuyos jefes de Estado han expresado su solidaridad con la Revolución Bolivariana.

A este respecto, por ejemplo, el presidente Maduro fue invitado a visitar China en septiembre pasado reuniéndose con el presidente Xi Jinping. Por otra parte, el mandatario venezolano recibió en Caracas al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en diciembre, con quien ha establecido una relación de gran confianza. Y ese mismo último mes de 2018 realizó otro importante viaje a Moscú donde firmó sustanciales acuerdos con el presidente Vladimir Putin.

Confirmando de este modo que Venezuela no está aislada.

Conozco a Nicolás Maduro desde hace más de diez años cuando era ministro de asuntos exteriores del presidente Hugo Chávez. Ha sido, por antonomasia, de 2006 a 2012, «el» canciller de la Revolución Bolivariana. Como los míticos Litvinov y Molotov lo fueron de la revolución soviética. Chu-Enlai de la revolución china. O Raúl Roa de la revolución cubana. Es el gran estratega, junto al Comandante Chávez, de todas las batallas ganadas en el árduo y complejo frente diplomático.

Como se sabe, Maduro fue un destacado dirigente estudiantil y un líder sindical legendario. Es también un hombre de amplia cultura, con tres pasiones: la historia, la música y el cine. Dirigió durante años el principal cine-club de Caracas, y sus conocimientos cinefílicos son de una vastedad y de una finura impresionantes.

Por su inteligencia política, siempre ejerció sobre su entorno una auténtica fascinación. “Es un cerebro con gatillo” dicen sus amigos para subrayar la celeridad de su mente. Por ello sin duda, el Comandante Chávez, al salir de la cárcel en 1994, no dudó en eligirle como uno de los pocos no militares que integraron su círculo más íntimo. Y le acompañaron en la conquista democrática del poder.

Puedo testimoniar del afecto profundo y de la confianza que le profesaba el Comandante Chávez. No me sorprendió por consiguiente que, aquel 8 de diciembre de 2012, en su último discurso público, antes de someterse a una intervención quirúrgica que resultaría trágica, el fundador de la Revolución Bolivariana definiera a Maduro, entre varios jóvenes y brillantes líderes chavistas, como el más capaz: «Es un revolucionario a carta cabal. Un hombre de gran experiencia a pesar de su juventud. De una gran dedicación al trabajo. De una gran capacidad para la conducción de grupos. Y para manejar las situaciones más dificiles en distintos frentes de batalla.»

Finalmente el Comandante Eterno lo designó al pueblo como su succesor con aquellas palabras tan típicamente chavistas y tan inolvidables: «Mi opinión firme. Plena como la luna llena. Irrevocable. Absoluta. Total. Es que -si es que yo no pudiera- ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se lo pido desde mi corazón. Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar dirigiendo -junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo- los destinos de esta Patria al frente de la Presidencia de la República. Con su mano firme. Con su mirada. Con su corazón de hombre del pueblo. Con su don de gentes. Con su inteligencia. Con su liderazgo. Y con el reconocimiento internacional que se ha ganado.»

Antes de sentarnos en su despacho del Palacio de Miraflores, en Caracas, para realizar esta entrevista, el presidente Maduro me invita a acompañarle a una ceremonia pública de entrega de viviendas sociales. Se va a entregar el apartamento subvencionado por el Estado número 2,5 millones… Los edificios, construidos en colaboración con una empresa china, están localizados a proximidad de la parroquia caraqueña del Valle, de clase media, donde precisamente el mandatario nació y en cuyas calles se crió.

La población presente, no muy numerosa, acoge al mandatario con ruidosas muestras de alegría y afecto. Maduro viste una guayabera blanca con el cuello de los colores de la bandera venezolana. Naturalmente elegante, de imponente estatura -mide más de 1,90m- es un hombre tranquilo, afable, sereno, dotado de un sentido muy fino del humor.

En su corto discurso denuncia la « indolencia » de muchos de sus propios colaboradores en el gobierno o en las administraciones locales. Los ciudadanos presentes aplauden con entusiasmo esas críticas. Y lo vitorean a pleno grito cuando el presidente carga contra la corrupción y se propone castigarla sin miramientos «caiga quien caiga».

Alterna comentarios afables, casi personales, dirigidos a algunas de las familias (entre ellas, una jóven pareja con discapacidad auditiva y su bebé) que reciben las llaves de sus nuevos apartamentos, y reflexiones profundas de política económica nacional o de relaciones internacionales. Un poco a la manera en que lo hacía el Comandante Hugo Chávez. Oscila desde lo personal a lo colectivo, desde lo concreto a lo general, desde la praxis a la teoría. Siempre dando pedagogicamente una impresión de liviedad para nunca resultar pesado.

Al día siguiente, nos encontramos en su despacho de trabajo en el palacio de gobierno. Exactamente en aquella misma sala en la que Chávez, hace casi seis años exactos, eligió a Maduro como su continuador. Hoy, el Presidente llega ataviado con una elegante camisa de color azul intenso y trae bajo el brazo, como es costumbre en él, un paquete de libros que coloca en la mesita que nos separa.

Al día siguiente, 27 de diciembre, nos encontramos en su despacho de trabajo en el palacio de gobierno. Exactamente en aquella misma sala en la que Chávez, hace casi seis años exactos, señaló a Maduro como su continuador. Nos saludamos y, mientras los equipos terminan de preparar el set, caminamos conversando por el patio y los bellos jardines interiores de Miraflores sobriamente adornados con decorados de la navidad.

Hoy el Presidente viste una elegante camisa de color azul intenso. Aunque es una entrevista para prensa escrita, se van a tomar fotos de nuestro encuentro y se van a rodar, en video, algunas de las respuestas. Como es habitual en él, ha traído bajo el brazo un paquete de libros que coloca en la mesita que nos separa. Todo está listo. Entonces, sin más preámbulo, arrancamos.

>>>minci.gob.ve>>>
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Bolsonaro y el fascismo

Risultati immagini per Mst Brasilpor Atilio A. Boron

Se ha vuelto un lugar común caracterizar al nuevo gobierno de Jair Bolsonaro como “fascista”. Esto, a mi juicio, constituye un grave error. El fascismo no se deriva de las características de un líder político por más que en los tests de personalidad –o en las actitudes de su vida cotidiana, como en el caso de Bolsonaro- se compruebe un aplastante predominio de actitudes reaccionarias, fanáticas, sexistas, xenofóbicas y racistas. Esto era lo que medían los sociólogos y psicólogos sociales estadounidenses a la salida de la Segunda Guerra Mundial con la famosa “Escala F”, donde la efe se refería al fascismo. Se pensaba en esos momentos, y algunos todavía alimentan esa creencia, que el fascismo era la cristalización en el plano del Estado y la vida política de personalidades desquiciadas, portadoras de graves psicopatologías, que por razones circunstanciales se habían encaramado al poder. La intencionalidad política de esta operación era obvia: para el pensamiento convencional y para las ciencias sociales de la época la catástrofe del fascismo y el nazismo debían ser atribuidas al papel de algunos individuos: la paranoia de Hitler o los delirios de grandeza de Mussolini. El sistema, es decir, el capitalismo y sus contradicciones, era inocente y no tenía responsabilidad alguna ante el holocausto de la Segunda Guerra Mundial.

Descartada esa visión hay quienes insisten que la presencia de movimientos o inclusive partidos políticos de clara inspiración fascista inevitablemente teñirán de modo indeleble al gobierno de Bolsonaro.

Otro error: tampoco son ellas las que definen la naturaleza profunda de una forma estatal como el fascismo. En el primer peronismo de los años cuarenta así como en el varguismo brasileño pululaban en los círculos cercanos al poder varias organizaciones y personajes fascistas o fascistoides. Pero ni el peronismo ni el varguismo construyeron un Estado fascista. El peronismo clásico fue, usando la conceptualización gramsciana, un caso de “Cesarismo progresivo” al cual sólo observadores muy prejuiciados pudieron caracterizar como fascista debido a la presencia en él de grupos y personas tributarios de esa ideología. Esos eran fascistas pero el gobierno de Perón no lo fue.

Viniendo a nuestra época: Donald Trump es un fascista, hablando de su personalidad, pero el gobierno de EEUU no lo es.

Desde la perspectiva del materialismo histórico al fascismo no lo definen personalidades ni grupos. Es una forma excepcional del Estado capitalista, con características absolutamente únicas e irrepetibles.

Irrumpió cuando su modo ideal de dominación, la democracia burguesa, se enfrentó a una gravísima crisis en el período transcurrido entre la Primera y la Segunda Guerra mundiales. Por eso decimos que es una “categoría histórica” y que ya no podrá reproducirse porque las condiciones que hicieron posible su surgimiento han desaparecido para siempre.

¿Cuáles fueron las condiciones tan especiales que demarcaron lo que podríamos llamar “la era del fascismo”, ausentes en el momento actual?

En primer lugar el fascismo fue la fórmula política con la cual un bloque dominante hegemonizado por una burguesía nacional resolvió por la vía reaccionaria y despótica una crisis de hegemonía causada por la inédita movilización insurreccional de las clases subalternas y la profundización del disenso al interior del bloque dominante a la salida de la Primera Guerra Mundial. Para colmo, esas burguesías en Alemania e Italia bregaban por lograr un lugar en el reparto del mundo colonial y las enfrentaba con las potencias dominantes en el terreno internacional, principalmente el Reino Unido y Francia. El resultado: la Segunda Guerra Mundial. Hoy, en la era de la transnacionalización y la financiarización del capital y el predominio de mega-corporaciones que operan a escala planetaria la burguesía nacional yace en el cementerio de las viejas clases dominantes. Su lugar lo ocupa ahora una burguesía imperial y multinacional, que ha subordinado fagocitado a sus congéneres nacionales (incluyendo las de los países del capitalismo desarrollado) y actúa en el tablero mundial con una unidad de mando que periódicamente se reúne en Davos para trazar estrategias globales de acumulación y dominación política. Y sin burguesía nacional no hay régimen fascista por ausencia de su principal protagonista.

Segundo, los regímenes fascistas fueron radicalmente estatistas. No sólo descreían de las políticas liberales sino que eran abiertamente antagónicos a ellas. Su política económica fue intervencionista, expandiendo el rango de las empresas públicas, protegiendo a las del sector privado nacional y estableciendo un férreo proteccionismo en el comercio exterior. Además, la reorganización de los aparatos estatales exigida para enfrentar las amenazas de la insurgencia popular y la discordia entre “los de arriba” proyectó a un lugar de prominencia en el Estado a la policía política, los servicios de inteligencia y las oficinas de propaganda. Imposible que Bolsonaro intente algo de ese tipo dadas la actual estructura y complejidad del Estado brasileño, máxime cuando su política económica reposará en las manos de un Chicago “boy” y ha proclamado a los cuatro vientos su intención de liberalizar la vida económica.

Tercero, los fascismos europeos fueron regímenes de organización y movilización de masas, especialmente de capas medias. A la vez que perseguían y destruían las organizaciones sindicales del proletariado encuadraban vastos movimientos de las amenazadas capas medias y, en el caso italiano, llevando estos esfuerzos al ámbito obrero y dando origen a un sindicalismo vertical y subordinado a los mandatos del gobierno. O sea, la vida social fue “corporativizada” y hecha obediente a las órdenes emanadas “desde arriba”. Bolsonaro, en cambio, acentuará la despolitización -infelizmente iniciada cuando el gobierno de Lula cayó en la trampa tecnocrática y creyó que el “ruido” de la política espantaría a los mercados- y profundizará la disgregación y atomización de la sociedad brasileña, la privatización de la vida pública, la vuelta de mujeres y hombres a sus casas, sus templos y sus trabajos para cumplir sus roles tradicionales. Todo esto se sitúa en las antípodas del fascismo.

Cuarto, los fascismos fueron Estados rabiosamente nacionalistas. Pugnaban por redefinir a su favor el “reparto del mundo” lo que los enfrentó comercial y militarmente con las potencias dominantes. El nacionalismo de Bolsonaro, en cambio, es retórica insustancial, pura verborrea sin consecuencias prácticas. Su “proyecto nacional” es convertir a Brasil en el lacayo favorito de Washington en América Latina y el Caribe, desplazando a Colombia del deshonroso lugar de la “Israel sudamericana”. Lejos de ser reafirmación del interés nacional brasileño el bolsonarismo es el nombre del intento, esperamos que infructuoso, de total sometimiento y recolonización del Brasil bajo la égida de Estados Unidos.

Pero, dicho todo esto: ¿significa que el régimen de Bolsonaro se abstendrá de aplicar las brutales políticas represivas que caracterizaron a los fascismos europeos. ¡De ninguna manera! Lo dijimos antes, en la época de las dictaduras genocidas “cívico-militares”: estos regímenes pueden ser –salvando el caso de la Shoa ejecutada por Hitler- aún más atroces que los fascismos europeos. Los treinta mil detenidos-desaparecidos en la Argentina y la generalización de formas execrables de tortura y ejecución de prisioneros ilustran la perversa malignidad que pueden adquirir esos regímenes; la fenomenal tasa de detención por cien mil habitantes que caracterizó a la dictadura uruguaya no tiene parangón a nivel mundial; Gramsci sobrevivió once años en las mazmorras del fascismo italiano y en la Argentina hubiera sido arrojado al mar como tantos otros días después
de su detención. Por eso, la renuencia a calificar al gobierno de Bolsonaro como fascista no tiene la menor intención de edulcorar la imagen de un personaje surgido de las cloacas de la política brasileña; o de un gobierno que será fuente de enormes sufrimientos para el pueblo brasileño y para toda América Latina. Será un régimen parecido a las más sanguinarias dictaduras militares conocidas en el pasado, pero no será fascista. Perseguirá, encarcelará y asesinará sin merced a quienes resistan sus atropellos. Las libertades serán coartadas y la cultura sometida a una persecución sin precedentes para erradica “la ideología de género” y cualquier variante de pensamiento crítico. Toda persona u organización que se le oponga será blanco de su odio y su furia. Los Sin Tierra, los Sin Techo, los movimientos de mujeres, los LGTBI, los sindicatos obreros, los movimientos estudiantiles, las organizaciones de las favelas, todo será objeto de su frenesí represivo.

Pero Bolsonaro no las tiene todas consigo y tropezará con muchas resistencias, si bien inorgánicas y desorganizadas al principio.

Pero sus contradicciones son muchas y muy graves: el empresariado –o la “burguesía autóctona”, que no nacional, como decía el Che- se opondrá a la apertura económica porque sería despedazado por la competencia china; los militares en actividad no quieren ni oír hablar de una incursión en tierras venezolanas para ofrecer su sangre a una invasión decidida por Donald Trump en función de los intereses nacionales de Estados Unidos; y las fuerzas populares, aún en su dispersión actual no se dejarán avasallar tan fácilmente. Además, comienzan a aparecer graves denuncias de corrupción contra este falso “outsider” de la política que estuvo durante veintiocho años como diputado en el Congreso de Brasil, siendo testigo o partícipe de todas las componendas que se urdieron durante esos años. Por lo tanto, sería bueno que recordara lo ocurrido con otro Torquemada brasileño: Fernando Collor de Melo, que como Bolsonaro llegó en los noventas con el fervor de un cruzado de la restauración moral y terminó sus días como presidente con un fugaz paso por el Palacio del Planalto. Pronto podremos saber qué futuro le espera al nuevo gobierno, pero el pronóstico no es muy favorable y la inestabilidad y las turbulencias estarán a la orden del día en Brasil. Habrá que estar preparados, porque la dinámica política puede adquirir una velocidad relampagueante y el campo popular debe poder reaccionar a tiempo.

Por eso el objetivo de esta reflexión no fue entretenerse en una distinción académica en torno a las diversas formas de dominio despótico en el capitalismo sino contribuir a una precisa caracterización del enemigo, sin lo cual jamás se lo podrá combatir exitosamente. Y es importantísimo derrotarlo antes de que haga demasiado daño.

Llamado a Respetar la Soberanía del Pueblo de Venezuela

Risultati immagini per comunas VenezuelaLa Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, te invita a suscribir y compartir este llamado.

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Llamado a Respetar la Soberanía del Pueblo de Venezuela

El pasado 20 de mayo se llevó a cabo la sexta elección presidencial de la historia contemporánea de la República Bolivariana de Venezuela. En las mismas, resultó electo como Presidente Constitucional, el ciudadano Nicolás Maduro Moros, quien de acuerdo a lo estipulado en la Constitución venezolana, tomará posesión para un nuevo período presidencial el próximo 10 de enero de 2019.

La elección se produjo bajo un clima de paz y tranquilidad con una participación del 46,02% del total del padrón electoral, cifra muy similar a la que registran las elecciones estadounidenses.

En estos comicios, se dieron cita candidatos de distinto signo político, como es el caso de Henry Falcón, dirigente del partido Avanzada Progresista, y Javier Bertucci, dirigente del partido El Cambio, ambos, opositores del gobierno actualmente constituido. Se debe destacar que un 67,84% de las personas que votaron se decidió por la opción que representaba el Frente Amplio de la Patria y su candidato electo Nicolás Maduro. Ello representa 6.245.862 votos válidos. Por su parte, el candidato de oposición más votado, Henry Falcón, alcanzó solo un 20,93%, lo que representó 1.927.387 votos.

El resultado electoral y la respuesta democrática del pueblo venezolano, evidencian su determinación de continuar una senda de construcción independiente y democrática de su destino.

Durante los últimos 5 años, diferentes administraciones estadounidenses, han venido implementando contra Venezuela, un sofisticado plan de desestabilización para derrocar un gobierno elegido democráticamente a través de un sistema electoral considerado uno de los mejores del mundo, tal como lo calificó el propio ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

Las pretensiones del gobierno estadounidense de lograr un cambio de régimen, violan sistemáticamente la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano.

En marzo del año 2015, bajo Decreto Ejecutivo, el Gobierno de los EE.UU., declaró a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”, declarando una “emergencia nacional a los fines de hacer frente a dicha amenaza”. Otra Orden Ejecutiva en agosto del 2017, exigió al Departamento del Tesoro implementar sanciones “irreversibles” contra la economía y el sistema financiero venezolano, un conjunto de medidas coercitivas unilaterales, inaceptables en el derecho internacional. Con estos marcos legales, se activó el cerco económico contra los planes de recuperación de la economía venezolana, afectada producto de la caída de los precios del petróleo a partir del verano del 2014.

A través del bloqueo económico a Petróleos de Venezuela (PDVSA), columna vertebral de la economía venezolana, sumado al bloqueo comercial y financiero, se afecta directamente el comercio y la adquisición de productos de primera necesidad, golpeando duramente la calidad de vida del pueblo venezolano, agudizando de esta manera, la crisis económica. En ese sentido, William Brownfield, ex embajador de Estados Unidos en Venezuela recientemente declaró que…”en este momento quizás la mejor solución sería acelerar el colapso, aunque ello produzca un período de sufrimiento de meses o quizás años a la población”.

Con el monopolio del poder mediático, Estados Unidos manipula la opinión pública mundial, imponiendo la matriz narrativa de una “crisis humanitaria” en Venezuela, con lo cual busca justificar una intervención militar, disfrazada de “ayuda humanitaria”.

En septiembre de este año Trump declaró a los medios, en la Organización de Naciones Unidas, que en torno a Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa…”

En el año 2016, se publicó el documento “Venezuela Freedom-2 Operation” del U.S. Southern Command (SOUTHCOM) firmado por el Admiral Kurt W. Tidd-Commander, donde queda delineado el plan para la implosión-colapso con un conjunto de políticas dirigidas a derrocar al gobierno venezolano, empleando la estrategia de amplio espectro donde se desarrollaron operaciones simultáneas, combinadas y continuas en el período 2016-2018.

Estados Unidos y un grupo de gobiernos obedientes a las órdenes de la Casa Blanca, se aprestan a desconocer la legitimidad del mandato conferido al Presidente Nicolás Maduro Moros, a partir del 10 de enero. Ante estas enunciadas intenciones, hacemos un llamado al pueblo de los Estados Unidos y a la comunidad internacional a la no intervención, y a reconocer y respetar la voluntad soberana del pueblo venezolano, que continúa trazando un camino propio, de paz, guiado por su derecho irrenunciable a la libre autodeterminación e independencia.

20 de diciembre de 2018

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