OEA y Venezuela: la pelea es peleando

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Miércoles 21 de junio de 2017

OEA y Venezuela: la pelea es peleando

En el afán de mantener en alto la moral de la base social de la conspiración, la derecha  criolla elabora sus propios argumentos para palear los posibles efectos desmoralizadores, para ese sector, del resultado de la reunión de la OEA del lunes. Los mismos van de lo ofensivo a lo ridículo. Uno de estos argumentos se basa en el mismo cuento de la “chequera petrolera”, como si las relaciones comerciales de los países no jugaran siempre un papel importante en el ajedrez geopolítico. Pero esa no es la razón única, también están las ideas solidarias y de soberanía que sembró Hugo Chávez a lo largo del continente y que no han podido ser desterradas por la contraofensiva derechista continental. El presidente pro imperialista de la Asamblea Nacional venezolana, Julio Borges, afirmó que “Lamentablemente cinco países lo que vieron fue sus negocios, cinco países lo que vieron fue la deuda que tienen de petróleo, el petróleo regalado… pero esos países al final son países que tienen su conciencia comprada”.

Bien, cada ladrón juzga por su condición, aunque en realidad Borges lo que quiere es criminalizar a cualquiera que se niegue a ponerse al servicio del imperialismo, y de paso contribuir a que el ejército guarimbero no se sienta decaído por este descalabro internacional.

Otro connotado derechista, Luis Florido, cargó igualmente contra los 8 países que se abstuvieron: “cuando eres neutral en momentos de injusticia, eliges del lado del represor y también se llenan las manos de sangre, porque mientras se realizaba la sesión, jóvenes venezolanos eran asesinados”. De paso, drenó su amargura afirmando que el pueblo venezolano evidentemente esperaba más de la OEA y que esta permanecía supuestamente en mora con ese pueblo.

También en tono de reproche, el coordinador nacional del partido fascista Voluntad Popular, Carlos Vecchio, aseveró que “Mientras en la consulta de cancilleres se contaban votos de los países, en Venezuela se contaban muertos y balas durante las diversas protestas que se registraron ayer en donde funcionarios de la Guardia Nacional atacaron a los manifestantes con armas de fuego”.

De todas maneras, la derecha trata de sacar ventaja de los cálculos cuantitativos de la reunión de Cancún. Por ejemplo, el hecho de que 20 países hayan votado por las propuestas de Estados Unidos, lo que no es del todo malo para ellos. 20 es un número redondo y representa una mayoría significativa aunque no decisiva, a qué negarlo.

Ahora bien, han sacado otra cuenta bastante bizarra, esta de la mano de los medios digitales opositores Diario de Caracas e Informe21. Según la misma, los 20 países que votaron a favor del imperialismo representan a 867 millones 607 mil habitantes, es decir, el 93,42% de la población de América. Pero omiten que más del 75% de esa cifra corresponde a solo 3 países: Estados Unidos, Brasil y México. Es una argucia aritmética para engañar a los idiotas que fungen de efectivos en las guarimbas.

Si sacas a esos tres gigantes gobernados por la ultraderecha extremista, las proporciones cambian radicalmente-
Por supuesto, es natural que los perdedores traten de controlar el daño, no se puede esperar otra cosa. También los derrotados foráneos lo hacen. Interrogado en rueda de prensa sobre la posibilidad de que el caso de Venezuela sea retomado por la Asamblea General, Almagro pidió “paciencia” pues los objetivos en política internacional “a veces demoran, pero se van a cumplir”.

Por otro lado, la derecha continental se resiste a rendirse. Ayer se dijo, en informaciones de agencias noticiosas, citando fuentes diplomáticas, que un grupo de países de la OEA, liderado por México, estaría negociando un proyecto de resolución sobre Venezuela para aprobarlo en la 47 Asamblea General, tras no lograrse el acuerdo el lunes. Esas naciones, que incluyen a Estados Unidos y a gobiernos lacayos, tratarían de convencer al menos a 3 países caribeños para que se sumen a los 20 que el lunes apoyaron su propuesta y así lograr una mayoría incontestable de dos tercios. Es claro que el imperialismo no se quiere ir de Cancún con las manos vacías y está trabajando para evitarlo.

En ese sentido, el subsecretario de Estado de EE.UU., John Sullivan, propuso ayer la conformación de un grupo de naciones para “facilitar una salida” a la “crisis venezolana”, lo que la canciller Delcy Rodríguez, rechazó por “inútil e innecesario”.

Durante su intervención en la 47 Asamblea General de la OEA, Sullivan afirmó que es un momento decisivo para que la organización “pruebe su relevancia” y autorice ese “grupo de naciones”. Delcy Rodríguez le salió al paso y se las cantó claras, cuando le replicó que la única forma en que EE.UU. podría imponer su voluntad sobre Venezuela sería “con sus marines”, y que estos tendrían “en Venezuela una respuesta contundente, si se atreve a dar ese paso en falso en nuestra región”. Así es que se gobierna.

Como se ve, todo lo que hemos venido diciendo desde hace al menos tres años, de que acá y en todo el continente se iban a profundizar las contradicciones y que en Venezuela no venía diálogo sino confrontación, se ha venido cumpliendo. Esto solo puede cambiar si una de las dos fuerzas históricas que se enfrentan por el poder en el país, es derrotada por la otra y obligada a capitular (o si aparece un outsider “despolarizado” y se impone). Aquí la pelea es peleando, como hemos dicho tantas veces.

Imperialismo y contradicciones

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 16 de junio de 2017

Imperialismo y contradicciones

Según las ideas del gran filósofo chino Lao-Tse, que es uno de los cimientos del budismo zen, el concepto del Tao, principio basal de la naturaleza, se fundamenta en que la única constante en el universo es el cambio y que debemos aceptar este hecho y estar en armonía con ello. El cambio es el flujo constante que se produce por la acción combinada de dos elementos complementarios y contradictorios, por ejemplo el ying y el yang, lo masculino y lo femenino, el ser y el no-ser, lo alto y lo bajo. Es decir, es una filosofía dialéctica, que es básicamente la misma que está presente en el materialismo dialéctico marxista.

¿A qué viene esta digresión filosófica? A que se trata de principios naturales, reales, que pueden ser aplicados en cualquier campo de la vida, por supuesto también en la política. Cuando vemos individualidades y grupos políticos en Venezuela darle la espalda al Gobierno Bolivariano y a la actual dirección revolucionaria venezolana, nos gustaría regalarles la hermosa obra maestra de Lao-Tse, el Tao te King, o el célebre texto Sobre la contradicción, de Mao Tse Tung.

La sociedad está siempre llena de contradicciones, es inevitable, ya que todo es así. Es precisamente esta lucha de contrarios lo que genera el cambio permanente, siempre va a existir, con distinto carácter, pero siempre allí. Cuando nosotros asumimos la crítica del Gobierno o del chavismo en general, lo hacemos con plena conciencia de la existencia de tales múltiples contradicciones, por lo que nos está vedado el pensamiento simplista o reduccionista, que es el origen del fanatismo.

Paradójicamente, por esas mismas razones nuestro apoyo al Gobierno Bolivariano se mantiene incólume. Porque en el juego mundial de las contradicciones, en esta guerra mundial entre el imperialismo y sus aliados, por un lado, y los pueblos y naciones soberanas, por el otro, Venezuela, la Revolución Bolivariana, el Gobierno de Nicolás Maduro y el chavismo representan uno de los frentes antiimperialistas principales de este momento.

En tal situación histórica, hay quienes prefieren ver los árboles que el bosque, porque privilegian sus ansias de protagonismo, y sus proyectos personales y grupales, por encima de los intereses de la Patria, que son los de la Humanidad sometida por el Imperio más destructivo de la Historia ¿Qué quieren? ¿Qué se apodere de Venezuela un gobierno que se alinee con los intereses imperiales, como los de Argentina, Perú, Chile, Paraguay, Colombia o Brasil? Porque en la actual circunstancia, esa es la alternativa ¿Acaso creen que es una opción real una izquierda tercerista, que pueda contonearse patéticamente en este cuadro de guerra mundial, como pretende hacerlo sin éxito el Frente Amplio de Uruguay?

Nosotros hemos tenido, tenemos y tendremos distintas críticas a los gobiernos chavistas y a la dirigencia del chavismo, es una manera de ser leales, puesto que uno de los más graves problemas de estos es su dificultad para asumir realmente los errores, que es el primer paso para corregirlos, y la costumbre de escuchar las críticas pero no tomarlas en cuenta. Eso no nos gusta, por supuesto. Pero cuando ponemos en la balanza las distintas contradicciones, no tenemos dudas en cuanto de qué lado estamos. Como decía el banquero aquel, aquí estamos y aquí nos quedamos.

Por cierto, este Análisis de hoy lo inspiran los grandes enemigos de nuestra Patria ¿No se dan cuenta aquellos que abandonan el barco por algún disgusto con el Capitán, que no es para nada casual la furia del imperialismo y de la burguesía mundial contra Maduro y nuestra Revolución? ¿Acaso están ciegos que no ven las claras señales de la realidad? Veamos.

En este momento, cuando se acerca una nueva reunión de cancilleres de la OEA (dentro de tres días en Cancún), en la que se debatirá una vez más el tema de Venezuela, arrecia la agresión imperialista. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, instó ayer al resto de los países del continente a condenar “el abuso de poder” en Venezuela y a mostrar al Gobierno venezolano que la “libertad es el único camino verdadero para la prosperidad”: “Todos debemos levantar nuestra voz para denunciar el abuso de poder en Venezuela y debemos hacerlo ahora… Venezuela es víctima de un gobierno autoritario, un gobierno que está haciendo sufrir al pueblo venezolano”. Esto lo dijo Pence durante un aquelarre de la burguesía continental, la “Conferencia sobre Seguridad y Prosperidad en Centroamérica” que reúne en Miami a gobiernos y empresarios de los países de la “Alianza de la Prosperidad”, más México. Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga.

El propio presidente del gobierno extremista de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió ayer a la “importancia” de la 47 Asamblea General de la OEA en Cancún y aseveró que ha instruido a su secretario de Estado, Rex Tillerson, a promover el debate sobre Venezuela en ese foro. Según una nota del portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, “El presidente sigue enormemente preocupado sobre la situación que enfrenta el pueblo de Venezuela y ha instruido al secretario Tillerson a colaborar con los países de la región para que avancen las discusiones sobre Venezuela en este importante encuentro… Estados Unidos está con el pueblo de Venezuela durante estos tiempos tristes y turbulentos para su país”.

Entretanto, la Embajada de Canadá en Venezuela expresó su “preocupación” por el supuesto “uso excesivo de la fuerza” por parte del Gobierno venezolano. En un verdadero abuso injerencista de esta embajada, que representa al principal socio del imperialismo en el continente, desde allí se tuiteó que “Canadá continúa alarmado y triste por la muerte de ciudadanos venezolanos en el contexto de protestas” y también que “reprimir protestas con uso excesivo de la fuerza e invasión de hogares solo causa más conflicto y no es una solución a la crisis”. Para fingir ecuanimidad y tratar de morigerar su pretensión injerencista, la embajada añadió: “los ciudadanos también tienen la obligación de protestar pacíficamente y no usar la violencia”.

En fin, no deja de llamar la atención que todo el que se convierte en disidente del chavismo, pierde de inmediato la memoria y se olvida de que el imperialismo existe y de que está dirigiendo la guerra contra Venezuela. Ya no nombra a ese enemigo, acaso para borrarlo de su mente, en actitud vergonzante.

País en “descontrol”

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Il popolo della Rivoluzione ai fascisti dell’opposizione.

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Miércoles 14 de junio de 2017

País en “descontrol”

¿Es el objetivo de la escalada violenta de la derecha derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro? Sí y no. Ese es su objetivo estratégico, sin duda. Quiere acceder al poder y, más precisamente, ponerle la mano al Ejecutivo, pues algún poder ya tiene en tres estados y en importantes alcaldías, así como en otras ramas del poder público, aunque sea parcial. Pero desde el punto de vista táctico, más bien apunta a ir erosionado el piso político del chavismo hasta que lo tenga listo para montarlo en la olla, bien sea por propio esfuerzo o con asistencia foránea. Y en ese sentido, sería inconveniente negar que se ha anotado algunos éxitos.

Recordemos que la ofensiva derechista no empezó hace poco más de dos meses, cuando arrancó la actual andanada terrorista. Ya en 2015 se inició la intensa agresión simultánea sobre todo en cuatro frentes: el económico, con los ataques al precio del petróleo, la agresión financiera y el sabotaje en el mercado de bienes y servicios masivos; el político-institucional, al lograr convertir la Asamblea Nacional en una cabeza de playa para esa avanzada; el internacional, sobre todo con la irrupción de la contraofensiva derechista continental encarnada en la figura de Luis Almagro (OEA): y el mediático, que es la bisagra de todos los demás. La escalada terrorista de hoy no es sino el desarrollo de esos ataques hacia una derivación terrorista, armada.

Ahora bien, cuando se juntan todos esos frentes y se observa los resultados perceptibles, no hay duda de que la derecha ha golpeado a la Revolución Bolivariana y no hemos salido indemnes. La Revolución sigue moviéndose en el ring tratando de resistir los embates del contrincante, pero la pelea es dura y aun es temprano para avizorar cuál será el desenlace. Por supuesto, cada una de las barras anima a los suyos y los dirigentes tratan de mantener en alto la moral de quienes se baten en el ensogado.

Las esquinas urden estrategias, trazan líneas para cada asalto, curan las magulladuras de sus pupilos. El combate es arduo y la sangre mancha la lona.

Es paradójico, porque los fascistas hablan de “resistencia” pero, en sentido estricto, quienes estamos en resistencia somos nosotros, no desde ahora, como hemos dicho, sino desde tiempo antes ¿Qué ha logrado el enemigo hasta ahora y qué hemos logrado nosotros?

Las ganancias de la derecha no son despreciables. Algunos de sus principales objetivos los han alcanzado, al menos en buena parte. Internamente, han generado una pesada sensación de “descontrol” nacional que avanza hacia la ingobernabilidad, sin saberse aun si llegaremos a ese estado. No ha sido posible detener la exasperante inflación, aunque ha mejorado el abastecimiento: hay mercancías, pero cuesta Dios y su ayuda adquirirlas, los reales no alcanzan. La violencia en la calle no cesa, causando no solo muerte y destrucción, sino además variados obstáculos para la vida cotidiana de los ciudadanos: estaciones del Metro de Caracas cerradas, colas en avenidas y autopistas, zozobra, sensación de inestabilidad, confusión en la mayoría, miedos, desazón. Con esas acciones, la derecha sigue erosionando nuestra base de apoyo. En estudios recientes a los cuales hemos tenido acceso, y en otros que son de conocimiento público, las minorías chavista y opositora siguen bajando mientras crece el segmento de los “no alineados”. Esto puede deberse a que esa primera y numerosa minoría (con más de 10 puntos por encima sobre cada una de las otras dos) parece no estar responsabilizando ni al Gobierno ni a la MUD por la violencia política, sino a un factor abstracto: la “polarización”, como hemos venido afirmando.

A esto se suman las fisuras que asoman en la estructura del chavismo, con defecciones que no dejan de ser importantes, la más emblemática de ellas la de la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, además de las diferencias expresadas por otros como Juan Barreto, Eustoquio Contreras. Maripili Hernández y Gabriela Ramírez, que tienen sobre todo valor simbólico, ya que no implican alejamientos masivos, como tampoco lo fueron otros que se habían producido antes. Pero sin duda, estas diferencias refuerzan la percepción de “descontrol”.

En el plano internacional, la ventaja que parecían sacar el imperialismo y la derecha se ha venido desvaneciendo y las fuerzas han tendido a un mayor equilibrio político. Aquí habrá jugado un papel notable la larga experiencia de Nicolás Maduro como canciller de Chávez y la excelente labor de Delcy Rodríguez y sus equipos en la Cancillería.

En el plano interno, la derecha está lejos de poder cantar victoria (al igual que nosotros), pues el chavismo ha mostrado una colosal capacidad de respuesta, de moral, de combatividad, de movilización, de organización. Y eso que aun no ha puesto en juego todas sus fortalezas para la batalla, por razones obvias.

En resumen, no es posible predecir cuándo será el final de esta pelea puntual de hoy, cuyo desenlace no será en modo alguno el final de la guerra, sino la victoria parcial de uno de los bandos, o de ninguno. Esto último porque no se puede descartar que la MUD esté trabajando pa lapa, y se cuele un tercero por los palos.

El fin, el combate puede irse a 10 rounds, a 12, a 15, quién sabe, si acaso alguien no gana antes por KO. Entretanto, seguiremos con la mente, los oídos y los ojos bien abiertos.

Terrassa (Barcelona) 15giu2017: con la Venezuela Bolivariana!

Chile y Venezuela

por Leandro Grille
Caras y Caretas (Uruguay)

 

Nicolás Maduro no es Salvador Allende. Ni es Hugo Chávez. Venezuela, además, no es Chile. Hasta ahí las afirmaciones son de una trivialidad tal que podrían obviarse. Sin embargo, el paralelismo entre la revolución bolivariana y el gobierno de la Unidad Popular, encabezado por el inolvidable presidente mártir, es enorme. Y negarlo, desconocerlo o soslayarlo es condición necesaria para desentenderse y adversar un proceso político contemporáneo sin la necesidad de replantearse viejos amores todavía vigentes.

Me propongo exponer brevemente, dentro de las limitaciones de mi formación, algunas claves de este paralelismo más allá de que no existen procesos históricos y político homologables en un sentido profundo, mucho menos cuando operan sobre sociedades y tiempos distintos.

Históricamente Venezuela ha tenido una economía basada en la extracción y comercialización de sus enormes reservas petroleras. Chile, por su parte, fundó su economía durante décadas en la explotación del salitre, hasta su declive tras el desarrollo del salitre sintético, y tras ello vivió literalmente de la extracción y exportación de cobre que, al momento de ascender Salvador Allende a la presidencia, significaba el 75% de las exportaciones chilenas y más del 30% de los ingresos tributarios. Ambas eran economías extractivistas, fuertemente dependiente del precio internacional de un recurso natural preponderante.

Una primera gran similitud entre el gobierno de la UP y el proyecto político inicialmente liderado por Hugo Chávez fue la voluntad manifiesta de construir un camino al socialismo por vía democrática en un país del tercer mundo, recurriendo a las urnas y no a las armas. Este propósito común de resolver de modo pacífico la contradicción capital trabajo a favor de los explotados mediante la construcción de un Estado socialista por vía electoral, todavía no ha probado su viabilidad en ningún territorio del mundo. No hay precedentes.

No es extraordinario, entonces, que los dos procesos políticos hayan concentrado su vocación socializante en la redistribución de la renta producida por su principal rubro económico, ni puede sorprender que el derrumbe -forzado- del precio internacional del cobre entre el año 1971 y el año 1973, para Chile, y el desmoronamiento del precio del barril de petróleo a partir del año 2014, para Venezuela, hayan tenido las consecuencias económicas devastadoras que tuvieron en ambos países.

La crisis económica de la Chile de Salvador Allende fue tan grave y tan atizada por los Estados Unidos como la crisis venezolana. Desde que Allende obtuvo la presidencia de Chile, Estados Unidos, gobernado en ese entonces por Richard Nixon y con el genocida de Henry Kissinger al frente del Departamento de Estado, tomó la decisión de derrocarlo y para ello orquestó un plan, conocido como FUBELT, para destruir la economía chilena, radiarla del mundo, y producir un golpe de Estado que derrocara el gobierno marxista al que consideraban una grave amenaza a sus intereses.

Las pruebas de su accionar se conocieron 25 años después, cuando se desclasificaron los documentos, pero era evidente para cualquier observador que no fuera políticamente ingenuo o cómplice. Si el primer año de Allende significó una mejora sustantiva en la capacidad de consumo de la población, crecimiento económico, expansión de derechos, impulso de políticas públicas de avanzada, los años posteriores -condicionados por una guerra económica interna y externa conducida por Estados Unidos y ejecutada por los sectores más poderosos de Chile y sus medios afines, más la abrupta -y operada- caída del precio internacional del cobre tras la nacionalización de 1971, marcaron un derrumbe de la economía, dos años seguidos de caída del producto bruto, deterioro del salario real e inflación galopante, que llegó a ser los últimos dos años del gobierno de Allende la más alta del mundo, superando el 600%.

La política de control de precios que aplicó el gobierno de Chile para contener la inflación es perfectamente comparable a ley de precios justos venezolana, y el poder económico respondió de la misma manera: con desabastecimiento y acaparamiento. Los chilenos debían hacer colas de varias cuadras para obtener productos básicos a precio regulado, o pagar montos infernales en el mercado negro que esquivaba el control del Estado. En Venezuela sucedió lo mismo. Y al desabastecimiento inducido, la respuesta del Estado venezolano fue la misma que la respuesta del gobierno de la UP: Allende creo las JAP (Juntas de Abastecimiento y Control de Precios) y Nicolás Maduro creó los CLAP (Comité Locales de Abastecimiento y Producción) que tal vez han funcionado mejor que las JAP, entre otras cosas porque, evidentemente, las autoridades venezolanas analizaron aquella experiencia y han hecho lo posible para que, a diferencias de las JAP chilenas, los CLAP venezolanos no sean saboteados y perseguidos.

El descontento social venezolano de los últimos años y el chileno de la época de Allende trabajado por la guerra económica y sus duras consecuencias sobre la vida cotidiana de los chilenos, también fue comparable. Y en las elecciones parlamentarias de 1973, la Confederación para la Democracia (CODE, versión chilena de la actual Mesa de Unidad Democrática que agrupa a la derecha venezolana) obtuvo el 56% de los votos, contra el 43% que obtuvo la Unidad Popular de Salvador Allende, quedándose con la mayoría de las bancas, con guarismos que son singularmente parecidos a la elección de la Asamblea Nacional que perdió el chavismo en medio de una crisis idéntica, porque en 2015 la MUD venezolana obtuvo el 56% de los votos contra el 41% del Partido Socialista Unido de Venezuela.

¿Qué hizo Allende con un parlamento opositor? La oposición chilena agrupada en la CODE quería los dos tercios para poder acusar y, eventualmente, destituir a Allende como hicieron hace poco con Dilma, y como quisieron hacer con Maduro. No llegaron de casualidad. Pero controlaron el parlamento, y la oposición chilena intentó usar su mayoría parlamentaria amplia para promover una reforma constitucional con un proyecto conocido como Hamilton – Fuentealba que intentaba parar las políticas estatizadoras y socialistas de Allende. Allende vetó el proyecto y, por ello, fue acusado de avasallar la legalidad y pasar por arriba del poder legislativo. Fue acusado en parecidos términos que Nicolás Maduro y el odio político de las clases medias y altas se expresó en la calle, con movilizaciones cada vez más duras, y también masivas, donde también participaron estudiantes universitarios -no fueron solo los camioneros- e ingentes sectores sociales, entre los cuales sectores medios y profesionales, como médicos y abogados y dentistas y comerciantes. A Allende le calentaron la calle y no hubo 60 muertos, hubo más de 100, y lo acusaron de asesino, de tirano, de todo. Mientras tanto, los sectores aliados a la burguesía promovían el golpe, se concentraban en la puerta de los cuarteles, y participaban en conspiraciones. Si en estos días la fiscalía general de Venezuela se ha plegado a la oposición, también se plegó la contraloría general de la República en Chile cuando acusaron a Allende de desconocer la Constitución por vetar el proyecto de los opositores de derecha, que se proponía impedir la expropiación de tierras y la intervención en el comercio y en el rubro de los transportistas.

¿Por qué muchos creen que Salvador Allende era un hombre democrático y pacífico y su gobierno un ejemplo inolvidable, y se permiten a la vez aborrecer el proyecto de los bolivarianos? ¿No es acaso una inconsistencia? Por ahora, la gran diferencia es el desenlace. Salvador Allende fue víctima de un golpe de estado militar al que resistió con su vida y el gobierno venezolano no ha sido derrocado todavía, ni siquiera por un golpe de Estado, aunque lo intentaron. Venezuela se defiende como puede. Hugo Chávez lo dijo: a diferencia de la chilena, la nuestra no es una revolución desarmada. Fidel se lo anticipó a Salvador Allende en su discurso de despedida en el Estado Nacional, al final de un recorrido de tres semanas por territorio de Chile, en diciembre de 1971. Luego de ver la experiencia -única en la historia de construcción del socialismo por vía pacífica-, le advirtió al pueblo de Chile que la violencia era inexorable, porque la derecha la iba a imponer: “¡Regresaré a Cuba más revolucionario de lo que vine! ¡Regresaré a Cuba más radical de lo que vine! ¡Regresaré a Cuba más extremista de lo que vine!”

Lo que está sucediendo en Venezuela no es extraño a la historia de América Latina. Ni la actitud de la OEA lo es. Ni la violencia lo es. Ni la crisis. Ni los muertos. Ni la guerra económica. Ni las mentiras de los medios. Ni la intervención de la mano negra de los Estados Unidos. Ni el desabastecimiento concertado. Ni el acaparamiento criminal. Ni las colas gigantes, ni la inflación astronómica, ni el mercado negro, ni el control de precio, ni los CLAP, ni las derrotas electorales en medio de crisis operadas, ni la caída majestuosa del precio del recurso económico más importante, ni las manifestaciones de las clases altas y medias. Ni las acusaciones de inconstitucionalidad. Ni las acusaciones de despotismo y tiranía. Porque lo que está sucediendo viene organizado desde el mismo lado y con el mismo objetivo que hace cuarenta y cuatro años. Es contra los mismos. Solamente han aggiornado sus métodos, porque como también dijo Fidel aquel día en el Estadio Nacional de Chile, la derecha aprende antes que el pueblo humilde. Pero el pueblo humilde también aprende. Y como ahora es más difícil que aparezca un Pinochet en Venezuela, entonces piden la intervención internacional. También en Chile se anticipaba una guerra civil. De eso se hablaba en el 73. Para mí, nada es sustancialmente distinto. Tampoco son distintos los que no van a soltar la mano de la Revolución Venezolana. Ni es distinta la derecha que se lo opone. Qué no estallen de nuevo los cristales de los lentes de Salvador Allende.

Símbolos y máscaras de la derecha venezolana

por Alba Tv

En los 18 años de Revolución Bolivariana, la oposición, frente a sus fracasos en el plano del discurso y de las acciones políticas, se ha visto en la necesidad de afinar sus estrategias de propaganda; eso gracias al asesoramiento y financiamiento por parte de Estados Unidos y de sus laboratorios de guerra psicológica , junto al apoyo de las grandes corporaciones mediáticas a nivel mundial. Como en toda propaganda, se ha venido utilizando la fuerza de los símbolos, es decir imágenes cargadas de significados que van más allá del mero signo que los representa. Los símbolos, dependiendo del concepto al que hacen referencia, pueden llegar a tener un profundo e inmediato impacto en la psique humana.

Ver en la página de albatv.org http://bit.ly/2sfarpk

Chavismo, sectarismo y odio

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Martes 06 de junio de 2017

Chavismo y odio

Ayer señalamos en nuestro Análisis de Entorno lo siguiente: “… debemos diferenciar entre la ejecución de la violencia y la provocación del odio en la sociedad. En esto último, creemos que hay responsabilidades en todos los actores políticos principales”.

Sabemos que esta es una afirmación que no es fácil de tragar para sectores fanatizados del chavismo, esos que lo ven todo en blanco y negro, y no reconocen grises en la realidad (algunos sí los reconocen y hasta los asoman en corrillos, pero los ocultan públicamente por conveniencia).

También transcribimos en ese mismo Análisis un párrafo de Marta Harnecker, del cual extraemos hoy lo siguiente: “Creo que ambos bandos han cometido grandes errores, unos en el intento de derrocar al gobierno de Maduro y los otros en la forma en que intentan defender lo que Chávez sembró. Sólo analizando esos errores y corrigiéndoles se podrá crear un escenario que permita realizar un diálogo fructífero que saque a Venezuela del atolladero”.

Antes que nada dejemos sentado que la violencia política en Venezuela, en los últimos 18 años, hay que atribuirla sobre todo, y con mucho, a la ultraderecha fascista.

Y esto no es una frase hecha: desató la violencia criminal antes y durante el golpe de Estado contra Chávez en 2002, la ejerció de distintas maneras poco después en el sabotaje petrolero de 2002-2003, lo repitió en las guarimbas de 2014 y ahora la lleva a extremos notables en 2017. Pero además la derecha económica del campo tiene en su haber el asesinato de centenares de líderes campesinos, y también la derecha en general suma en su “haber” la muerte de líderes indígenas y de figuras del movimiento revolucionario.

De manera que la violencia es un método que la derecha ha usado una y otra vez en su intención de acabar, por la vía del terror y la sedición, con la Revolución Bolivariana.

Por su parte, el chavismo ha promovido, en general, un discurso de paz, sin dejar de ser inevitablemente confrontador en lo político, dadas las circunstancias y las agudas contradicciones que removió el programa revolucionario de Chávez una vez que asumió su primera Presidencia en 1999. Chávez fue un promotor de la unidad nacional, de la integración continental, de la declaración de Nuestra América como zona de paz, de los cuerdos de paz en Colombia y de la paz en todo el mundo. Su orientación permitió desarrollar en amplias capas del pueblo venezolano una cultura de paz que en mucho ha ayudado a que los planes de provocar una guerra civil hayan fracasado repetidamente.

Sin embargo, para algunos sectores del chavismo vale la frase de que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Nosotros hemos sido críticos dese hace varios años del sectarismo y la intolerancia que afectan a esos sectores. El sectarismo no solo ha alejado al pueblo de nosotros, sino que además ha contribuido con la siembra de odio que conviene a la derecha. La intolerancia hacia posiciones diferentes a las nuestras, aun cuando no sean parte del plan golpista ni promuevan la intervención foránea, igualmente atiza ese odio. Son parte de los errores que habría que corregir. Lamentablemente a quienes hemos sido críticos en ese sentido no se nos ha escuchado y, antes bien, muchas veces la dirigencia no solo ha permitido que esas perversiones pervivan, sino que inclusive las ha promovió y premiado.

Más de una vez hemos dicho que nosotros le pusimos a la clase media en bandeja de plata a la derecha, por nuestra persistente incapacidad de generar un mensaje y un lenguaje hacia ese segmento. Allí sin duda hay una parte irremediablemente reaccionaria, colonizada por el supremacismo, el racismo, el entreguismo cultural y otras taras que se alimentan de la ignorancia y la idiotización mediática. Pero hay otra parte que ha sido empujada por nosotros hacia los linderos de la contrarrevolución por nuestro discurso sectario, dogmático, simplista, y lleno de lugares comunes y anacronismos.

El odio es uno de los principales caldos de cultivo del fascismo. Sin una base social enceguecida por el odio difícilmente esta expresión extrema del capitalismo puede hacerse del poder. Fue combustible imprescindible del fascismo italiano, del nazismo, del franquismo, del pinochetismo y de todas las manifestaciones fascistas que hemos visto en Venezuela. Pero por eso mismo debemos combatir en el chavismo la intolerancia y el sectarismo prepotente e ignaro que tanto daño nos hace y tanto ha contribuido a la cosecha de odio que hoy recoge el fascismo y que se concreta en la violencia criminal que hemos visto en estos días.

Son muchas las muestras de este fenómeno perjudicial que anida en segmentos para nada pequeños del chavismo. Hoy vamos a presentar tan solo un botón de muestra.

En ocasión de la promoción de la Constituyente se ha ubicado una especie de quiosco en un centro cultural cercano al MINCI (y que regenta la Misión Cultura, si no nos equivocamos). Allí, unos chavistas manejan unas poderosas cornetas que no paran en hacer escándalo durante todo el día. No solo emiten mensajes a favor de la Constituyente, lo cual estaría muy bien si solo fuera eso, sino que además colocan todo el día música “revolucionaria”, alguna de ella francamente estridente y repetitiva, en los lindes de varios edificios residenciales donde hace vida la comunidad. Por supuesto, en esos varios edificios habrá de todo, incluso probablemente mujeres recién paridas, enfermos en distinta condición, ancianos, gente que tendrá que estudiar o trabajar en casa ¿Con qué derecho estos chavistas incurren en contaminación sónica, invaden el espacio vital de otros ciudadanos y atentan contra la cotidianidad generando más bien rechazo hacia nuestro mensaje? El colmo es que esta violación de las ordenanzas municipales sobre ruidos molestos estaba siendo custodiada por agentes de la Policía Nacional Bolivariana.

Nosotros estábamos el otro día al frente de ese lugar tomando un café en un restaurantico desde el cual el encargado y los empleados miraban a los chavistas con caras de pocos amigos. De pronto, desde uno de los edificios alguien aventó un envase lleno de agua y cayó sonoramente en el piso ¿Acaso el que incurrió en este acto incorrecto sería un paramilitar? Se nos ocurre más bien que sería alguien airado por el ruido y que “drenó su arrechera” (en realidad justificada en principio, aunque su consecuencia fue indeseable) ejerciendo este acto de odio. Claro, probablemente los sectarios dirán que la Revolución puede hacer eso y aun más, solo porque creemos tener siempre la razón. Precisamente, el sectario es terco como una mula.

 

Chavismo e intolerancia

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Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 02 de junio de 2017

Chavismo e intolerancia

La controversia es una de las cosas más interesantes de la política (íbamos a escribir “más sabrosas”, pero decidimos ponernos un poco más graves). La actitud del “yes-man”, tan aborrecida por algunos capitanes de industria, es muy común en los parajes de la acción política, porque suele rendir beneficios que a menudo son una especie de pago por una supuesta lealtad que no es tal. La adulación, la obsecuencia, es una de las manifestaciones más dañinas de la mediocridad. Peor aun cuando esas lacras se juntan con la hipocresía de aquel que critica a hurtadillas pero se muestra conforme en público, fauna que abunda en el chavismo. Lo decimos porque lo sabemos, lo vivimos, lo vemos y lo sufrimos todos los días.

En el caso de la Constituyente, hay muchas dudas y críticas al nivel de algunos cuadros medios chavistas. No todos están de acuerdo con que no haya referéndum convocatorio, otros no ven con buenos ojos las bases comiciales. Nosotros, que no somos tan legalistas y padecemos de mayor malicia, tenemos menos pruritos en ese sentido. Creemos que la dirigencia chavista tiene todo el derecho político de acudir a algunas mañas para sostenerse en el poder, porque ha vivido sometida, desde que Chávez asumió por primera vez la Presidencia, a una gran trampa armada por el imperialismo, que se ha manifestado en golpe de Estado, sabotaje petrolero, sabotaje económico, violencia callejera, manipulación mediática, acoso internacional. Con el imperialismo y sus cipayos no podemos entendernos “como caballeros sino como lo que somos”, como decía el gran Cantinflas.

Ahora, eso es una cosa y otra es la desmedida intolerancia que suele mostrar el chavismo en algunas circunstancias. Esto se ha agudizado por la situación de violencia terrorista que se está viviendo en el país. El chavismo tiene en estos días la piel especialmente sensible, lo cual entendemos aunque no justificamos.

Lo cierto es que han comenzado a aparecer posiciones desde factores que se definen como chavistas y que difieren de aquellas que presenta la alta dirigencia del PSUV. La más mediática de todas es la de Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General de la República, que sin duda está haciendo oposición al Gobierno, lo cual es su derecho, por más que moleste a quienes hicieron posible que ocupe ese cargo. Pero esto último no es algo que deba condicionar sus posiciones políticas, no se puede pretender “cobrar” de esa manera un apoyo político.

Pero no es solo ella, la lista ha crecido en distintas dimensiones. Hay quienes difieren de la idea global de convocar a Constituyente, como la propia Fiscal y Gabriela Ramírez, además de William Ojeda y el diputado Germán Ferrer. Otros tienen diferencias parciales, como Juan Barreto, quien se ha mostrado favorable a que la convocatoria incluya un referéndum popular, lo mismo que Eustoquio Contreras. Y también habría que sumar al ex Fiscal Isaías Rodríguez, quien ha dicho que habría que hacer un referéndum aprobatorio de las decisiones de la Constituyente, aunque es justo decir que esta idea ha sido acogida ayer por el presidente Maduro. Todas esas controversias deberían verse como naturales sino estuviésemos en una situación de polarización que estimula altos grados de intolerancia. Ahora bien, nosotros nos oponemos a esos asomos de intolerancia extrema sobre todo porque no sabemos que nos depara el futuro ¿Está descartado que en algún momento del futuro compartamos trinchera con quienes hoy se nos alejan o se diferencian de nuestras posiciones? No lo descarto con personas con las que el chavismo muestra intolerancia, pero que conozco desde hace tiempo y con quienes he compartido afanes políticos, y sé que tienen su corazoncito patriótico, como Vladimir Villegas, Luisa Ortega Díaz y Germán Ferrer.

Como dicen los mexicanos, me late que en caso de una invasión extranjera a esta tierra, por ejemplo, todos ellos se verán unidos conmigo. Si ese momento llegara, no me gustaría haberlos llamado traidores o hijos de la chingada (es una forma de decir lo que el lector seguramente se imagina) ¿Acaso no ha pasado ese tipo de cosas en esta Revolución? Veamos.

En el año 2000, Francisco Arias Cárdenas fue el candidato único de toda la derecha contra Hugo Chávez. En la campaña, Arias llegó a comparar al Comandante con una gallina. Después volvió al chavismo y hoy es el gobernador chavista del estado más importante de Venezuela.

Herman Escarrá, copeyano de origen (lo cual no es ningún pecado, el padre de Chávez también lo es), fue presidente de la Constituyente de 1999, pero después se alejó del chavismo, llegó a interponer recursos en el Tribunal Supremo de Justicia contra las actuaciones del Comandante, llamó a desconocer al gobierno en diciembre de 2007 con una marcha sin retorno a Miraflores, apoyó, como parlamentario, un llamado a paro indefinido después de las expropiaciones en el Sur del Lago de 2010 y describió en 2010 a la Ley de Comunas y el Parlamento Comunal como ‘un golpe de Estado a la Constitución’. Luego se replanteó su posición política y hoy es miembro prominente de la Comisión Presidencial de la Constituyente

En 2008, en ocasión de las elecciones regionales, Aristóbulo Istúriz y su partido de entonces, el PPT, se distanciaron de Chávez por diferencias en cuanto a las candidaturas. En aquella oportunidad Istúriz pronuncia una frase célebre: “Chávez como que se fumó una lumpia”. Luego vuelve a unirse a Chávez y hoy es dirigente nacional del PSUV e inclusive fue, hasta hace poco, Vicepresidente Ejecutivo de la República.

En mayo de 2013 se conoce el famoso audio de Mario Silva. El ha dicho que se trató de un montaje, pero en todo caso eso le valió ser sacado del aire a pesar de la buena audiencia que tenía su programa La Hojilla. Por cierto que a nosotros alguien del alto Gobierno nos propuso ocupar ese espacio en VTV, a lo cual nos negamos por razones de mínima elegancia. Hoy Mario ha recuperado su espacio en ese canal y cuenta con el favor del presidente Maduro.

William Ojeda ha hecho el doble salto de talanquera, saltó para allá y luego se devolvió para acá, y fue aceptado sin resquemores ni rencores, a pesar de que fue muy beligerante y altisonante contra Chávez.

Nos preguntamos ¿Quiere decir que todos ellos, en esos momentos de no muy grato recuerdo, eran traidores, hijos de la chingada, vendidos a la derecha, de la CIA o tenían rabo de paja? ¿Por qué no pensar que se equivocaron o que asumieron posiciones políticas o personales sin necesaria mácula ética? Y si hemos hecho esto último finalmente, y los hemos acogido de nuevo en nuestro seno, algunos de ellos con importante protagonismo ¿cómo quedan quienes se distancian ahora? Porque la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava.

Y ojo: cuidado con criminalizar cualquier diferencia en un momento constituyente, esto sería la negación del mismo. Nosotros, por ejemplo, tenemos diferencias con la manera en que se está planteando la Constituyente desde el poder constituido, y sin embargo nos hemos pre postulado por el sector de pensionadas y pensionados ¿Estamos vendidos a la derecha por tener tales diferencias? Promovamos el debate político, no el torneo de epítetos y descalificaciones. Como decía Mao Tse Tung: que cien flores se abran y compitan cien escuelas.

Derrotas imperiales

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 01 de junio de 2017

Derrotas imperiales

La derrota del imperialismo en la reunión de la OEA de ayer es muy significativa. La coalición de Estados Unidos y Canadá con varios países gobernados por la derecha continental (favor incluir a Chile y Uruguay, para los que no quieran darse por enterados) no pudo hacer pasar una resolución que no es más que el programa de la oposición violenta venezolana y la receta contrarrevolucionaria de Luis Almagro, el representante principal del Imperio en la organización de la cual es secretario general.

Acaso los gringos estaban al tanto de lo que se les venía y por ello no enviaron a su secretario de Estado, Rex Tillerson, a hacer el papelón de perdedor en el cónclave. Se decidieron por nuestro conocido Tom Shannon.

¿Qué estará pensando Donald Trump de la OEA en este momento? Conociendo su desmedida soberbia y ese supremacismo yanqui que lo hace cometer errores por doquier, debe trinar de la rabia, al ver a su poderoso imperio frenado por unos pequeños países, algunos asimilables a lo que gente como él ve como despreciables “repúblicas bananeras”. Claro, este hombre sumido en terribles preocupaciones y sobre todo frustraciones, al ver como las naciones soberanas y los pueblos en lucha se le enfrentan sin temor, acaso no podrá dedicar mucho tiempo a pensar en Venezuela, aunque nuestro petróleo es una poderosa carnada que atrae a cualquier tiburón. Corea del Norte lo desafía a cada rato, Siria e Irán se comportan como iguales ante él, Bolivia, Nicaragua y Ecuador se le paran duro en la OEA, Cuba no se amilana ante sus bravuconadas de gringo prepotente. Todo ello mientras en su propio país sufre burlas, rechazos y bombardeo mediático.

En fin, existe una alta posibilidad de que Trump termine sacado como corcho de limonada de la presidencia de Estados Unidos. Ya lo estarán pensando algunos en el Estado Profundo (llamado también Gobierno Permanente), los verdaderos dueños del circo, que ponen al presidente yanqui ante la realidad de que, por primera vez, no es dueño y señor de sus negocios.

El fracaso de la OEA, muy bueno para nosotros, tiene su lado negativo: los sectores más extremistas del imperialismo ya estarán rumiando cómo hacen para agudizar el conflicto en Venezuela, reforzar el apoyo a la oposición violenta y seguir horadando el piso de la Revolución Bolivariana.

Pero lo peor para los enemigos de la Patria es que no solo las continuas derrotas en la OEA son un dolor de cabeza, sino que además importantes factores económicos internacionales están haciendo caso omiso a las intenciones de sabotear la economía del país y ponerlo en una situación de bloqueo y aislamiento. Es lo que ha ocurrido con la compra de bonos de PDVSA por parte de la empresa Goldman Sachs, por un alto monto de 2.800 millones de dólares, una buena inyección de divisas para la economía venezolana.

En ese sentido, uno de los principales promotores de la violencia paramilitar instalada hoy en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, envió una carta dirigida al jefe ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, en el que le asevera que los compromisos económicos hechos con el Gobierno del presidente Maduro no serán válidos en un “futuro Gobierno democrático”. Fuera de sí y de todo ejercicio de razón, Borges se da el tupé de amenazar desmedidamente a Goldman Sachs, al decir en su misiva que “Venezuela y su futuro Gobierno democrático no olvidarán donde estuvo Goldman Sachs cuando le tocó decidir”.

Ante los ataques recibidos en Estados Unidos y en Venezuela, Godman Sachs respondió con la misma lógica que mueve a los factores capitalistas que atacan a la Revolución Bolivariana y defendió la operación en un comunicado remitido a la agencia española EFE, en el que señaló que invirtieron “en bonos de Petróleos de Venezuela porque, como muchos otros en este sector, creemos que la situación en ese país tiene que mejorar con el tiempo” ¿No es eso precisamente lo que impulsa las acciones del gran capital tan caro a los afectos de Julio Borges, y que se expresa en la máxima de que “business is business”.

Además, la Asamblea Nacional venezolana, dominada por la derecha y en situación de desacato decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, acordó iniciar una investigación por la operación adelanta por Goldman Sachs y PDVSA. Prejuzgando con arbitrariedad y sin elementos de juicio válidos, la AN aprobó iniciar averiguaciones “con especial atención respecto a la actuación del presidente del Banco Central de Venezuela, Ricardo Sanguino, en aras de determinar la responsabilidad del mismo en virtud de lo establecido en la ley contra la corrupción”, y también solicitar al Congreso de los Estados Unidos “que abra investigación a Goldman Sachs y, en caso de existir, a los intermediarios que hayan participado en esta operación a los fines que determine la responsabilidad penal y/o administrativa que pudieran tener los mismos según las leyes de ese país”

La AN opositora, adelantándose al uso futuro que dará el Gobierno venezolano a esos recursos, afirmó en su acuerdo que los utilizaría “para financiar la represión desmedida que este dirige a través de cuerpos de seguridad del Estado y cuerpos de la Fuerza Armada Nacional en contra de los manifestantes en manifestaciones pacíficas y ciudadanas en las que participan cientos de miles de venezolanos”.

Por su parte, el segundo vicepresidente del Parlamento, el reconocido fascista Freddy Guevara, afirmó que la AN “no va a avalar ningún tipo de préstamo, contrato de interés nacional que no haya sido aprobado” en su seno y que “esos bonos son bonos de sangre, y no solamente no serán reconocidos, sino que serán investigados y considerados cómplices de la dictadura y de la corrupción cualquier ciudadano nacional o internacional que se atreva a financiar a la dictadura”.

¿Y dónde queda la tan cacareada “libertad de empresa”? La verdad es que la soberbia y las derrotas internacionales los tienen locos.

ANC: Palante y patrás

L'immagine può contenere: 1 persona, folla, cielo, albero e spazio all'apertopor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 29 de mayo de 2017

ANC: Palante y patrás

La Asamblea Nacional Constituyente viene siendo para nosotros un sube-y-baja del ánimo. Por momentos nos alza la esperanza, por momentos nos genera el temor de una decepción, no tanto para nosotros, que tenemos la piel curtida por tantos años de avatares políticos, sino para nuestro pueblo. Hablamos del pueblo todo, y aquí es bueno comenzar con una aclaratoria.

En una intervención de Aristóbulo Istúriz la semana pasada, este asomó una idea de pueblo muy parecida a la que esbozaba Rómulo Betancourt. Palabras más, palabras menos, Istúriz planteó que pueblo era en realidad el “pueblo organizado”. Bien, el pueblo organizado es, primero que nada, una relatividad. En el espacio donde vivo la supuesta organización del pueblo es una entelequia. Existe el censo de los CLAP, por ejemplo, donde la gente se ha inscrito con la esperanza de recibir comida, pero los únicos organizados son el grupito que se viene aprovechando de los demás, quedándose cada uno de ellos con más de una caja en el reparto. Otro ejemplo: el otro día se montó un punto para registro del carnet de la Patria. Allí sacaron su carnet casi todos los escuálidos de mi edificio, con excepción de unos pocos recalcitrantes. Pero ahí nadie está organizado, se sacan el carnet a ver qué agarran, esa es la verdad que todos conocen. No es que no haya organización popular en absoluto, es incomparable con la ausencia de casi toda organización antes de Chávez, mas la que hay es asaz insuficiente para los fines estratégicos de la Revolución.

En todo caso, he aquí lo que dijo Betancourt, en 1960 en su mensaje al Congreso Nacional: “es falaz y demagógica la tesis de que la calle es del pueblo… el pueblo en abstracto es una entelequia que usan y utilizan los demagogos de vocación o de profesión… en las modernas sociedades organizadas que ya superaron desde hace siglos su estructura tribal, el pueblo son los partidos políticos, los sindicatos, los sectores económicos organizados, los gremios profesionales y universitarios”. Se parece igualito a la definición de Istúriz, que apunta a establecer que el pueblo es el chavismo, lo cual es falso, pues en la Venezuela de hoy solo 3 de cada 10 venezolanos se reconocen como chavistas ¿y los otros 7, qué son?

Uno de los peligros de la ANC, tal como está planteada, es que se convierta en un evento excluyente, controlado, en el que el supuesto “poder originario” termine siendo el poder de unos pocos.

No obstante nosotros estaríamos encantados, si una Constituyente dominada por el PSUV, como casi seguro va a ser, se convirtiera en un profundo debate sobre los temas del Estado y del poder, pues nuestra inquietud no es quiénes conforman la Constituyente, sino cuál es su carácter.

El pasado sábado, en una intervención telefónica del presidente Maduro, de apenas 13 minutos, este fue alentador de nuestra esperanza, cuando dijo tantas cosas buenas como las siguientes: “Una constituyente para hacer más revolución y para darle más poder al pueblo… Hay que darle al pueblo todo el poder financiero, comercial, político, económico, entre otros… hacer Revolución dentro de la Revolución, que sea un sacudón y eliminar la corrupción… En primer lugar, es una Constituyente para empoderar a nuestro pueblo… Una constituyente que sea un sacudimiento de las entrañas de la Patria… Transformarnos en una revolución más democrática, más eficiente, más eficaz… La primera respuesta: es una Constituyente para darle más poder al pueblo”.

También Elías Jaua se refirió, hace algunos días, al crucial tema del Poder Popular, cuando dijo que “Llego la hora de que el pueblo tome el Poder. Con la ANC el pueblo tendrá el poder completo en sus manos”. Muy bien, pero entonces llega el pasado viernes y el mismo Jaua envía mensajes contradictorios: “La Constituyente va a transformar el Estado, va a producir los cambios necesarios, va a reorganizar el Estado para que haya justicia y sea la garantía de la paz… Nosotros vamos a la Constituyente a defender el poder que hemos logrado, que nos ha permitido ampliar los derechos sociales, políticos y culturales de la mayoría”. Ahí se nos enfría el guarapo otra vez, porque los verbos “transformar” y “reorganizar” se contradicen. Transformar es cambiar las cosas, reorganizar es dejar las cosas igual pero dándoles otro orden. Si reorganizamos el Estado, no lo transformamos. Y eso de ir a la Constituyente a “defender el poder que hemos logrado” es una frase conservadora. Para nosotros no se trata de “defender el poder que hemos logrado” sino de transferir más poder directo al pueblo. Esa no es una idea nuestra, es una idea de Chávez.

Ahora bien, aunque es otro tema, los intelectuales y comunicadores revolucionarios están ayudando muy poco a que la ANC se enrumbe hacia una realización ideológica profundamente chavista. Es asombroso el conformismo, el acriticismo y la falta de creatividad que reflejan estos sectores multiplicadores de opinión. Con contadas excepciones, no hacen más que repetirse, ni siquiera a ellos mismos, sino a los dirigentes que son voceros principales de la Constituyente. No promueven ni mucho menos forman parte del debate, están intelectualmente como muertos, algo en verdad preocupante ¿quieren que se genere un pensamiento único?

Históricamente, los intelectuales y comunicadores han sido factores valientes y críticos.

Hoy pululan en las pantallas de TV con un discurso obsecuente y complaciente… ¡en un momento constituyente, por Dios!

Pero no nos engañemos, muchos intelectuales y comunicadores son críticos, pero por debajo de cuerda, lo sabemos porque hablamos con buena parte de ellos. Solo que no lo hacen públicamente ¿a qué le temen? Porque nosotros somos permanentemente críticos y nunca hemos recibido una llamada del Gobierno reclamándonos eso, ni ninguna amenaza ni nada parecido. En algunos casos lo que temen es perder algunos privilegios, viajes, fama, exposición mediática, publicaciones, exposiciones. También algunos temerán perder cargos y otras prebendas. Habrá también quienes creen honestamente estar haciendo lo correcto, de todo hay en la viña del Señor.

Lo cierto es que en una sociedad en la que los intelectuales y los comunicadores son acríticos e intelectualmente perezosos o simplistas, las cosas difícilmente puedan avanzar hacia donde es deseable. Hay que despertar las mentes y los espíritus, es lo que el pueblo espera de nosotros. Al fin y al cabo es gracias a ese pueblo que hemos podido estudiar y acercarnos al gran tesoro de la cultura humana.

Así es el actual esquema de la ofensiva paramilitar en Venezuela

L'immagine può contenere: 4 persone, persone in piedi, folla e spazio all'apertopor Marco Teruggi

Miércoles, 24mag2017.- Una unidad de veinte paramilitares ingresó desde Colombia a Guasdualito, y otros elementos fueron movilizados desde Aragua a la ciudad de San Fernando. Así denunció Orlando Zambrano, diputado a la Asamblea Nacional. Apure, hasta el momento en relativa tranquilidad -exceptuando la quema de bancos en diciembre- pasó a ser un territorio priorizado en el plan de violencia insurreccional.

El objetivo, con el ingreso de esos grupos, es generar destrozos, ataques focalizados, y asesinatos de líderes chavistas. Su inserción desde fuera responde a la imposibilidad encontrada hasta el momento de desarrollar esas acciones con grupos ya instalados, debido al desarrollo chavista en el territorio. Ante eso se reforzó con la siguiente ecuación: cada paramilitar pasará coordinar un grupo propio, veinte paramilitares se transforman en veinte células desplegadas con armas de guerra, entrenamiento y estructura militar. Con Apure se densifica el despliegue paramilitar que tiene como objetivo final Caracas, centro del poder político.

El diseño tiene como retaguardia profunda Táchira. Ese estado se transformó en centro de acciones paramilitares desde el 2014. Ahí está gran parte del acumulado, la infraestructura -en marzo fue desmantelado un campamento- y la experiencia práctica. Desde el inicio de este ciclo allí se agudizaron las amenazas sobre la población, los comerciantes, los transportistas, los toques de queda, el cierre prolongado de acceso a zonas -como al Municipio Andrés Bello, durante dos semanas- y los ataques sobre cuarteles militares y de la policía. Concentración de fuerza y de simbólica: la épica gocha debe servir como incentivo para el resto del país, como un efecto moralizados. Para eso los videos, las declaraciones, las imágenes.

Táchira como retaguardia, ejemplo, y punto desde donde agudizar el saboteo de alimentos para el país, como se vio en las imágenes de ataques a camiones transportando comida. La táctica ha sido atacar sobre la troncal 5 que sale desde San Cristobal hacia Caracas -con agresiones a altura de La Pedrera y de Socopó, por ejemplo-, y la troncal 1, que parte desde San Cristobal hacia El Vigía. Atacar la distribución y abastecimiento de comida ha sido una constante desde hace años que ha generado desgaste en la gente. Intentan profundizarlo en esta fase insurreccional.

Además de en la retaguardia, se han multiplicado los puntos de despliegue paramilitar en el país. Trazando una línea desde San Cristóbal hacia Caracas se puede construir un eje que pasa por Mérida -El Vigía, Tovar, por ejemplo-, Barquisimeto, Valencia, hasta llegar a Los Teques y San Antonio de Los Altos. También una línea que une a través de Socopó, Barinas, Guanare, hasta Valencia. Sobre esos ejes se han desplegado -o están en preparación- acciones similares: ataques a instituciones públicas, incendios de transportes, locales del Psuv, territorios populares/chavistas, destrozos y robos a comercios, terror sobre la población, barricadas prolongadas, ataques con armas de fuego a policías, guardias, cuarteles, asesinatos de chavistas y de los propios manifestantes de la derecha.

En ese plan entra la inserción de paramilitares en Apure, el incendio de autobuses en el estado Bolívar, el intento de mostrar territorios liberados y bajo control, como San Antonio de Los Altos. Se trata de un plan insurreccional que multiplica los focos en varios puntos del país, se desplaza sobre el territorio con fuerzas de choque, busca cercar Caracas, el oeste, el Palacio de Miraflores. La guerra no está por venir, la guerra está en desarrollo. No hay que esperar el desembarco: los elementos militares ya están desplegados sobre el territorio.

*

Las guerras se preparan. El desarrollo del entramado paramilitar también. Lo explica Zambrano, militante de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora: entre los paramilitares del año 2002 o 2008 y estos que ahora están en acción existe diferencias. Ya no se ven pintadas de la Autodefensas Unidas de Venezuela, ni se trata -exceptuando casos como el de Guasdualito- de fuerzas traídas desde fuera. Ha existido un proceso de enraizamiento en el territorio, principalmente a través de la captación de bandas criminales.

El proceso, acelerado a partir del 2011, fue el siguiente: detectar a los líderes de bandas criminales -como el caso de El Picure-, darles formación, tecnificar el armamento, cambiar los métodos de combate, de crimen, brindar logística, retaguardia, incorporarlos a una estructura. Para afuera hampa común. En lo invisible, parte del entramado paramilitar, con jerarquías, tareas. El proceso de formación también se dio con jóvenes de partidos políticos, como Lorent Saleh, enviado a Colombia a recibir entrenamiento para luego aplicarlo en Venezuela.

Por eso resulta difícil identificarlos. No usan nombres, ni insignias, ni asumen la responsabilidad de los actos. Al contrario: atacan, queman, matan, y acusan al chavismo de la responsabilidad de los hechos, como se vio en varios videos -como en Carrizal. La disputa es por el sentido de las cosas. Luego de amenazar a los comerciantes con quemarles los negocios en caso de abrir, filman las santamarías bajas afirmando el carácter patriótico de los comerciantes quienes se habrían sumado espontáneamente al paro. El paramilitarismo es entre otras cosas un método. Se ha multiplicado por todo el territorio. Este lunes llegó, por ejemplo, al municipio Baruta.

¿Quiénes actúan en cada caso? ¿Son paramilitares, bandas criminales con dirigente que son parte de una estructura paramilitar, hampa común reclutada y pagada para confrontar, gente que espontáneamente se suma? ¿Dónde empieza uno y dónde termina el otro? En la confusión está la táctica. No se dejan ver, pero matan, queman, disparan, disputan territorios. Como el truco del diablo, como decía Charles Baudelaire: logró persuadir que no existía.

¿A quiénes responden? La estructura de confrontación callejera, de paramilitarismo venezolano, está dirigida centralmente por Voluntad Popular. Junto a Primero Justicia, son los dos partidos que tomaron la dirección de la escalada insurreccional. Las alianzas en los estados llaneros son centralmente con los ganaderos, quienes financian parte de las acciones. La última retaguardia está del otro lado de la frontera: en Colombia.

*

¿Hasta dónde? Lo que está en marcha son acciones de carácter militar, con logística, infraestructura, armamento, y preparación acorde para eso, apoyadas y potenciadas por un andamiaje comunicacional que genera confusión, miedo, rumor. Se han multiplicado por el país, y, por lo que indican los últimos acontecimientos, van a continuar sucediendo. Serán reforzados desde fuera en caso de ser necesario, como en Guasdualito. El ejemplo del lunes en Barinas muestra la magnitud y potencia de lo que está en desarrollo: ataque y quema a seis estaciones de policía, local del Psuv, Cne, Inces, Invi, centros comerciales, más de diez trancas en zonas populares, intento de penetrar en el destacamento de la Gnb.

Los ataques apuntan centralmente a los flancos del chavismo que la derecha define como fuertes: la unidad institucional -defensoría, Tsj, Fanb etc.-, la estructura de dirección -con acoso y escarnio a familiares-, los barrios populares -como en el caso de El Valle o Barinas- y ahora la toma de instalaciones militares. En esa lógica se puede seguir el hilo de los acontecimientos.

Es parte del plan que presiona, intenta inundar de una violencia cada vez más fuerte, como el caso del joven que fue linchado y prendido fuego en Altamira, o el número de víctimas que se incrementa a cada nueva acción callejera de la derecha. Lo necesitan para fracturar la sociedad de odio, para escalar en la insurrección, y para su frente exterior, del cual esperan una intervención mayor. ¿Qué tipo de intervención? Tal vez la lógica de esperar el gran acontecimiento sea equivocada, y la intervención ya está en marcha y es, como el paramilitarismo, invisible.

¡Abajo los alcaldes, viva el Poder Popular!

L'immagine può contenere: una o più persone, folla, albero e spazio all'apertopor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 26 de mayo de 2017

¡Abajo los alcaldes, viva el Poder Popular!

Hoy continuamos con la argumentación y el planteamiento de las propuestas que vamos a proponer para la Asamblea Nacional Constituyente, en realidad sin muchas expectativas de que salgan airosas, pero tocar la puerta no es entrar. Al fin y al cabo, no hay peor intento que el que no se hace.

En el último párrafo de nuestro Análisis de ayer asentamos: “… nos gustaría adentrarnos en la auscultación de un par de vetustas figuras que forman parte de las antiguallas con las que se construye la estructura de nuestro Estado burgués: el alcalde y el cabildo”. Aquí vamos.

La figura del Alcalde nos llega a nosotros proveniente de la época del Antiguo Régimen de España, en el siglo XVI, a través de la colonización de nuestro continente.

En las principales ciudades españolas el alcalde era designado por el rey. Los poblados que ostentaban ese privilegio tenían título de villa, es decir de ciudad. Bien, hemos avanzado en algo: ahora no lo designa un rey sino un partido político. Con muy raras excepciones, los alcaldes terminan siendo impuestos por aparatos partidistas, por medio de un sistema electoral con el cual es casi imposible que un líder comunal (un “hijo de vecina”) pueda llegar a ser alcalde.

En cuanto a los cabildos, fueron corporaciones municipales creadas por el Imperio español en la América colonizada y en las Filipinas, para la administración de las ciudades. Eran una adaptación a un nuevo medio de los ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los cabildos catedralicios de las iglesias catedrales.

De manera que tanto los alcaldes como los cabildos fueron creaciones del feudalismo, ni siquiera del capitalismo, aunque este adaptó la figura para las repúblicas, pues en realidad le venía muy bien a la sociedad del individualismo que fuese un individuo quien mandara en los municipios como un reyecito, que es lo que hacen casi todos los alcaldes. El alcalde y los cabildos, tal como los conocemos, son rémoras de siglos pasados y de regímenes oprobiosos. Ahora muchos entenderán porque las gestiones municipales dependen a menudo de que el alcalde sea bueno o malo, eficiente o ineficiente, honesto o corrupto, para que sean exitosas o fallidas. Es decir, cuando votamos por el alcalde lo hacemos como quien se juega un billete de lotería, ya que la gestión será ajena a los ciudadanos, quienes no pueden ejercer ningún control y mucho menos alguna función ejecutiva. Esta figura es una aberración del Estado burgués que la heredó del Estado feudal. Uno de tantos anacronismos que la Humanidad debe echar al tiesto de la basura lo antes posible, y dar paso al poder de los ciudadanos, a la democracia real que solo prefiguró nuestra Constitución de 1999, pero sin dotarnos de herramientas efectivas para su realización.

La Asamblea Nacional Constituyente nos brindaría una excelente oportunidad para hacer historia, transformando al menos el Estado aunque sea solo al nivel local, dándole el poder real municipal a las comunidades, lo que sería un gran avance en la Revolución profunda por la que luchó Chávez al frente del pueblo venezolano. Sería un verdadero sacudón histórico que repercutiría en otras latitudes, una acción revolucionaria que confirmaría la tan cacareada confianza en los poderes creadores del pueblo y en las capacidades de la multitud para gestionar y administrar de manera directa sus espacios, cambiando el sistema de representación por uno de delegación controlada en cada instancia por el Poder Popular. Esto significaría la concreción de una máxima que expusimos en un Congreso Mundial de Filosofía realizado hace algunos años en Maracaibo, y de la cual un reconocido intelectual cubano dijo que la exhibiría en la sala de su casa: “Tanta participación como sea posible, tanta representación como sea necesaria”. Solo que hoy, con referencia a la propuesta que haremos, cambiaríamos “representación” por “delegación”.

Nuestra propuesta principal la denominamos “Administración popular piramidal de los municipios”. Seguimos de una vez con su formulación: En la base de la pirámide están todos los ciudadanos comunes en el nivel demográfico sectorial. Los sectores serían zonas delimitadas de las parroquias que garanticen la posibilidad de una elección uninominal de personas propuestas directamente por los ciudadanos y no por los partidos políticos, y que compitan con base no en campañas glamorosas y manipuladoras, sino en exposición de méritos comunitarios y conocimiento de virtudes de los candidatos por parte de la comunidad.

Sobre esa base, la pirámide del Poder Popular municipal se construiría de la siguiente manera:

1) Eliminación de la figura de los alcaldes y de los Consejos Municipales, y su sustitución por Consejos Populares Municipales de elección por la base y por delegación

2) Los CPM se elegirían con base en la división de cada parroquia en sectores. Se votaría en cada sector por un número determinado de delegados sectoriales, después de la postulación razonada de personas que se hayan destacado por su labor comunitaria o por sus reconocidas virtudes ciudadanas

3) En esas elecciones no postulan los partidos políticos, sino directamente los ciudadanos, aunque los elegidos pueden militar o no en un partido

4) Esos delegados sectoriales eligen de su seno delegados a los Consejos Populares Parroquiales. Estos eligen a su vez a los miembros del Consejo Popular Municipal, que sustituirá a la Alcaldía y al Consejo Municipal

5) Estas distintas delegaciones no cesarán sus funciones al hacerse la elección, sino que se mantendrán activas para servir de correaje entre las bases y los organismos superiores y para ejercer control social de la gestión en cada nivel.

Las delegaciones, hasta los Consejos Populares Municipales, durarían tres años en sus funciones y cada año se ejercería una presidencia rotativa o pro tempore elegida por sus miembros

6) Se mantendría como hasta ahora la figura de las gobernaciones de estado, pero la coalición organizada de los Consejos Populares Municipales ejercería estricta supervisión y activo control social de todas sus ejecutorias

Esta es nuestra propuesta inicial principal, a la que habría que darle concreción, con ayuda de especialistas, para desarrollarla en su forma legal y constitucional, pero manteniendo absolutamente el espíritu y los finas que la animan.

También haremos otras propuestas, todas referidas al crecimiento y profundización del Poder Popular real. Pero todo a su tiempo.

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