(VIDEO) Mensaje de Lula al pueblo de Brasil y al Mundo

por Ignacio Lula Da Silva

Hace dos meses estoy preso, injustamente, sin haber cometido ningún crimen. Hace dos meses estoy impedido de recorrer el país que amo, llevando el mensaje de esperanza en un Brasil mejor y más justo, con oportunidades para todos, como siempre he hecho en 45 años de vida pública.

Fui privado de convivir diariamente con mis hijos y mi hija, mis nietos y nietas, mi bisnieta, mis amigos y compañeros. Pero no tengo duda que me pusieron aquí para impedirme convivir con mi gran familia: el pueblo brasileño. Eso es lo que más me angustia, pues sé que, cada día más y más familias vuelven a vivir en las calles, abandonadas por el estado que debería protegerlas.

Desde donde me encuentro, quiero renovar el mensaje de fe en Brasil y en nuestro pueblo. Juntos, supimos superar momentos difíciles, graves crisis económicas, políticas y sociales. En mi gobierno, vencimos el hambre, el desempleo, la recesión, las enormes presiones del capital internacional y de sus representantes en el país. Juntos, reducimos la enfermedad secular de la desigualdad social que marcó la formación de Brasil: el genocidio de los indígenas, la esclavitud de los negros y la explotación de los trabajadores de la ciudad y del campo.

Combatimos sin tregua las injusticias. De cabeza erguida, llegamos a ser considerados el pueblo más optimista del mundo. Profundizamos nuestra democracia y por eso conquistamos protagonismo internacional, con la creación de la Unasur, de la Celac, de los BRICS y nuestra relación solidaria con los países africanos. Nuestra voz fue escuchada en el G-8 y en los más importantes foros mundiales.

Estoy seguro de que podemos reconstruir este país y volver a soñar con una gran nación. Eso es lo que me anima a seguir luchando.

No puedo conformarme con el sufrimiento de los más pobres y el castigo que está siendo impuesto a nuestra clase trabajadora, así como no me conformo con mi situación.

Los que me acusaron en la Lava Jato saben que mintieron, pues nunca fui dueño, nunca tuve la posesión, nunca pasé una noche en el apartamento de Guarujá. Los que me condenaron, Sérgio Moro y los fiscales del TRF-4, saben que armaron una farsa judicial para arrestarme, pues demostré mi inocencia en el proceso y ellos no consiguieron presentar la prueba del crimen del cual me acusan.

Hasta hoy me pregunto: ¿dónde está la prueba?

No fui tratado por los fiscales de la Lava Jato, por Moro y por el TRF-4 como un ciudadano igual a los demás. He sido tratado siempre como enemigo.

No cultivo odio o rencor, pero dudo que mis verdugos puedan dormir con la conciencia tranquila.

En contra de las injusticias, tengo el derecho constitucional de recurrir en libertad, pero ese derecho me ha sido negado hasta ahora por el único motivo de que me llamo Luiz Inacio Lula da Silva.

Por eso me considero un preso político en mi país.

Cuando quedó claro que me iban a atrapar a la fuerza, sin crimen ni pruebas, decidí quedarme en Brasil y enfrentar a mis verdugos. Sé mi lugar en la historia y sé cuál es el lugar reservado a los que hoy me persiguen. Estoy seguro de que la justicia hará prevalecer la verdad.

En las caravanas que hice recientemente por Brasil, vi la esperanza en los ojos de las personas. Y también vi la angustia de quien está sufriendo con el regreso del hambre y del desempleo, la desnutrición, el abandono escolar, los derechos robados a los trabajadores, la destrucción de las políticas de inclusión social constitucionalmente garantizadas y ahora negadas en la práctica.

Es para acabar con el sufrimiento del pueblo que soy nuevamente candidato a la Presidencia de la República.

Asumo esta misión porque tengo una gran responsabilidad con Brasil y porque los brasileños tienen el derecho de votar libremente en un proyecto de país más solidario, más justo y soberano, perseverando en el proyecto de integración latinoamericana.

Soy candidato porque creo sinceramente que la Justicia Electoral mantendrá la coherencia con sus precedentes de jurisprudencia desde 2002, no doblegándose al chantaje de la excepción sólo para lesionar mi derecho y el derecho de los votantes a votar en quién mejor los representa.

Tuve muchas candidaturas en mi trayectoria, pero ésta es diferente: es el compromiso de mi vida. Quien tuvo el privilegio de ver a Brasil avanzar en beneficio de los más pobres, después de siglos de exclusión y abandono, no puede apartarse en el momento más difícil para nuestra gente.

Sé que mi candidatura representa la esperanza, y vamos a llevarla hasta las últimas consecuencias, porque tenemos de nuestro lado la fuerza del pueblo.

Tenemos el derecho de soñar nuevamente, después de la pesadilla que nos fue impuesta con el golpe de 2016.

Mintieron para derribar a la presidenta Dilma Rousseff, legítimamente electa. Mintieron con que el país mejoraría si el PT salía del gobierno; que habría más empleos y más desarrollo. Mintieron para imponer el programa derrotado en las urnas en 2014. Mintieron para destruir el proyecto de erradicación de la miseria que pusimos en marcha desde mi gobierno. Mintieron para entregar las riquezas nacionales y favorecer a los tenedores del poder económico y financiero, en una escandalosa traición a la voluntad del pueblo, manifestada en 2002, 2006, 2010 y 2014, de modo claro e inequívoco.

Está llegando la hora de la verdad.

Quiero ser presidente de Brasil nuevamente porque ya he probado que es posible construir un Brasil mejor para nuestro pueblo. Probamos que el país puede crecer, en beneficio de todos, cuando el gobierno coloca a los trabajadores y a los más pobres en el centro de atención, y no se vuelve esclavo de los intereses de los ricos y poderosos. Y probamos que solamente la inclusión de millones de pobres puede hacer que la economía crezca y se recupere.

Gobernamos para el pueblo y no para el mercado. Es lo contrario de lo que hace el gobierno de nuestros empresarios, al servicio de los financistas y de las multinacionales, que suprimió derechos históricos de los trabajadores, redujo el salario real, cortó las inversiones en salud y educación y está destruyendo programas como el Bolsa Familia, Mi Casa Mi Vida, el Pronaf, Luz para Todos, Prouni y Fies, entre tantas acciones dirigidas a la justicia social.

Sueño ser presidente de Brasil para acabar con el sufrimiento de quien no tiene más dinero para comprar o no tiene más dinero para comprar la bombona de gas, que ha vuelto a usar la leña para cocinar o, peor aún, que usan alcohol y se convierten en víctimas de graves accidentes y quemaduras. Este es uno de los más crueles retrocesos provocados por la política de destrucción de Petrobrás y de la soberanía nacional, conducida por los entreguistas del PSDB que apoyaron el golpe de 2016.

Petrobrás no fue creada para generar ganancias para los especuladores de Wall Street en Nueva York, sino para garantizar la autosuficiencia de petróleo en Brasil, a precios compatibles con la economía popular. Petrobrás tiene que volver a ser brasileña. Pueden estar seguros de que vamos a acabar con esa historia de vender sus activos. No será más rehén de las multinacionales del petróleo. Volverá a desempeñar un papel estratégico en el desarrollo del país, incluso en la dirección de los recursos del pre-sal para la educación, nuestro pasaporte para el futuro.

Pueden estar seguros también de que impediremos la privatización de Eletrobras, del Banco do Brasil y de la Caixa, del debilitamiento del BNDES y de todos los instrumentos de que dispone el país para promover el desarrollo y el bienestar social.

Sueño ser el presidente de un país en el que el juzgador preste más atención a la Constitución y menos a los titulares de los periódicos.

En que el estado de derecho sea la regla, sin medidas de excepción.

Sueño con un país en que la democracia prevalezca sobre el albedrío, el monopolio de los medios, el prejuicio y la discriminación.

Sueño ser el presidente de un país en el que todos tengan derechos y nadie tenga privilegios.

Un país en que todos puedan hacer nuevamente tres comidas al día; en que los niños puedan asistir a la escuela, en que todos tengan derecho al trabajo con salario digno y protección de la ley. Un país en el que todo trabajador rural vuelva a tener acceso a la tierra para producir, con financiamiento y asistencia técnica.

Un país en el que la gente vuelva a tener confianza en el presente y la esperanza en el futuro. Y que por eso mismo vuelva a ser respetado internacionalmente, vuelva a promover la integración latinoamericana y la cooperación con África, y que ejerza una posición soberana en los diálogos internacionales sobre el comercio y el medio ambiente, por la paz y la amistad entre los pueblos.

Sabemos cuál es el camino para concretar esos sueños. Hoy pasa por la celebración de elecciones libres y democráticas, con la participación de todas las fuerzas políticas, sin reglas de excepción para imposibilitar a determinado candidato.

Sólo así tendremos un gobierno con legitimidad para enfrentar los grandes desafíos, que podrá dialogar con todos los sectores de la nación respaldado por el voto popular. Es la misión que me propongo al aceptar la candidatura presidencial por el Partido de los Trabajadores.

Ya demostramos que es posible logar un gobierno de pacificación nacional, en el que Brasil camine al encuentro de los brasileños, especialmente de los más pobres y de los trabajadores.

Hice un gobierno en el que los pobres se incluyeron en el presupuesto de la Unión, con más distribución de ingresos y menos hambre; con más salud y menos mortalidad infantil; con más respeto y afirmación de los derechos de las mujeres, de los negros y de la diversidad, y con menos violencia; con más educación en todos los niveles y menos niños fuera de la escuela; con más acceso a las universidades y la enseñanza técnica y menos jóvenes excluidos del futuro; con más vivienda popular y menos conflictos de ocupaciones en las ciudades; con más asentamientos y distribución de tierras y menos conflictos de ocupaciones en el campo; con más respeto a las poblaciones indígenas y quilombolas, con más ganancias salariales y garantía de los derechos de los trabajadores, con más diálogo con los sindicatos, movimientos sociales y organizaciones empresariales y menos conflictos sociales.

Fue un tiempo de paz y prosperidad, como nunca antes tuvimos en la historia.

Creo, desde el fondo del corazón, que Brasil puede volver a ser feliz. Y puede avanzar mucho más de lo que conquistamos juntos, cuando el gobierno era del pueblo.

Para alcanzar este objetivo, tenemos que unir las fuerzas democráticas de todo Brasil, respetando la autonomía de los partidos y de los movimientos, pero siempre teniendo como referencia un proyecto de país más solidario y más justo, que rescate la dignidad y la esperanza de nuestra gente sufrida. Estoy seguro de que estaremos juntos al final de la caminata.

Desde aquí donde estoy, con la solidaridad y las energías que vienen de todos los rincones de Brasil y del mundo, puedo asegurar que continuaré trabajando para transformar nuestros sueños en realidad. Y así me voy preparando, con fe en Dios y mucha confianza, para el día del reencuentro con el querido pueblo brasileño.

Y ese reencuentro sólo no ocurrirá si la vida me falta.

Hasta pronto, mi gente

¡Viva Brasil! ¡Viva la democracia! ¡Viva el Pueblo Brasileño!

Luiz Inacio Lula da Silva

Curitiba, 8 de junio de 2018

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Il popolo venezuelano decide

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Elezioni presidenziali in Venezuela

Nel mirino dell’aggressione imperiale statunitense  

Domenica prossima, 20 maggio 2018, si terrà in Venezuela una nuova elezione presidenziale: la quinta dalla vittoria di Hugo Chávez nel 1998 e la seconda dopo la sua dipartita nel 2013. Il processo della cosiddetta Rivoluzione Bolivariana si trova di fronte, ancora una volta, a una prova decisiva.

Si svolgerà in un contesto caratterizzato dall’intensificazione dell’interventismo imperiale promosso dal governo di Donald Trump e dai suoi effetti di destabilizzazione economica e crescente bellicosità di gran parte dell’opposizione, che oggi si esprime nella realizzazione di una campagna interna ed esterna, tesa a ostacolare, frustrare, delegittimare o ignorare le prossime elezioni.

Un contesto caratterizzato anche da difficoltà socio-economiche. E dal recupero dell’iniziativa democratica del governo di Nicolás Maduro, che ha ratificato, a partire dal voto per l’Assemblea Nazionale Costituente a metà 2017, la sua capacità di mobilitare il sostegno popolare.

(Le elezioni) sono tenute anche in un momento di avanzamento dell’offensiva neoliberista su scala regionale e globale, che promuove una trasformazione strutturale regressiva all’insegna di un rinnovato ‘Washington Consensus’ e che comprende i processi di integrazione a cui il Venezuela bolivariano ha contribuito in modo significativo, come dimostrato dal recente ritiro di sei governi conservatori dell’America Latina dall’UNASUR.

Nelle diatribe incentrate sulle elezioni venezuelane, quelle di maggio (prossimo) condensa le complessità, i conflitti e le sfide che si trovano ad affrontare i progetti di sovranità, giustizia e democrazia nella Nostra America. Nelle note che seguono presentiamo una riflessione introduttiva su quanto esposto; così, alla fine del documento sono indicati altri testi e portali che possono essere consultati per approfondire l’argomento.

1. La democrazia venezuelana sotto assedio

Dalla fine del 2015, il confronto tra Chávez e l’opposizione, con il trionfo di quest’ultima nelle elezioni parlamentarie – si è proiettato a livello statale come conflitto tra il potere esecutivo e il parlamento. Con l’elezione del governo Trump nei primi mesi del 2017, questa forma di contestazione socio-politica ha conosciuto una nuova modalità, scatenando un processo di crescente violenza di strada guidato da alcuni settori dell’opposizione, che cercano di estromettere a tutti i costi il ​​governo di Nicolás Maduro, ripetendo i passaggi del cosiddetto ‘golpe morbido’. Manifestazioni, attacchi a edifici pubblici, blocchi stradali e di quartieri, barricate, crimini d’odio contro i presunti chavisti, saccheggi, azioni paramilitari,repressione della polizia, sono stati in scena, a vari livelli, per 120 giorni, da aprile a giugno, con la tragica conseguenza di 125 morti.

La risposta governativa a questo conflitto ha consistito nel promuovere l’iniziativa democratica. In primo luogo, con l’indizione di elezioni a maggio per votare un’Assemblea Nazionale Costituente che, a metà anno e anche con il boicottaggio dell’opposizione, hanno avuto una partecipazione del 41,5% dell’elettorato, dato rilevante in un paese in cui il voto non è obbligatorio.Ed è continuata con la realizzazione delle elezioni regionali nel mese di ottobre, in cui è intervenuta una parte dell’opposizione. Con un’affluenza alle urne di oltre il 60% degli iscritti, il chavismo ha vinto 18 governatorati sui 23 in gioco, andando i cinque rimanenti alle cinque forze dell’opposizione, mentre a livello comunale, secondo i risultati del Consiglio Nazionale Elettorale, il CNE- il Chavismo ha preso il 54% dei voti.

In questa stessa direzione, l’Assemblea Costituente ha deciso a gennaio di quest’anno di anticipare la data delle elezioni presidenziali. Formulata da rappresentanti del partito al governo, a causa del boicottaggio dell’opposizione, la decisione includeva la richiesta delle stesse forze avversarie. L’indizione delle elezioni presidenziali ha quindi rivitalizzato il tavolo di dialogo tra il governo del presidente Maduro e l’opposizione, con la mediazione, tra gli altri, dell’ex-presidente spagnolo Rodriguez Zapatero. Tuttavia, come sottolinea Atilio Boron, quando l’accordo tra i due era quasi completato e stava per essere annunciato, l’opposizione ha interrotto i negoziati presentando nuove richieste (Boron, 2018). Il sabotaggio dell’accordo, stimolato dal governo di Donald Trump, ha ispirato anche, a quanto riferisce Boron, una lettera pubblica in cui Zapatero ha espresso sorpresa e invito a riprendere il dialogo (Rodriguez Zapatero, 2018).

Nonostante il nuovo boicottaggio promosso dall’opposizione su incitazione del governo degli Stati Uniti, cinque candidati si sfideranno nelle elezioni presidenziali del 20 maggio in Venezuela. Da una parte, Nicolás Maduro, per il Partito Socialista Unito del Venezuela e i suoi alleati; dall’altra, Henri Falcón, l’ex-governatore di Lara e principale rappresentante dell’opposizione, sostenuto da Avanzata Progressista, dal Movimento al Socialismo (MAS) e da una frazione del tradizionale COPEI (Partito Social-Cristiano); inoltre, Reinaldo Quijada, dell’Unità Política Popolare 89 si presenta come un’opzione nello spazio della rivoluzione bolivariana; l’imprenditore della carta Luis Alejandro Ratti come candidato indipendente; e, infine, Javier Bertucci, per il partito Esperanza por el Cambio, che guida anche la chiesa evangelista Maranatha.

A loro volta, le forze partecipanti hanno firmato un accordo che ha stabilito le linee guida che devono essere garantite dal CNE. Tra le più salienti: la richiesta all’ONU di inviare una missione di osservatori, la realizzazione di verifiche dell’intero sistema elettorale con specialisti internazionali e l’equità nell’accesso ai media pubblici. In larga misura, il valore del risultato finale dipenderà dal numero di persone che partecipano alle votazioni. Come è successo in altre occasioni, il Chavismo è costretto a prendere le elezioni come un’impresa popolare; non può perdere voti né a causa della smobilitazione, né per eccesso di fiducia. Al contrario, la candidatura di Falcón dipende dal sostegno che ottiene dai settori anti-chavisti duri, che sono divisi tra il boicottaggio e la partecipazione; e da quanto possa rappresentare coloro che continuano a trovarsi in una posizione meno polarizzata. Inoltre, lo stesso andamento della campagna elettorale, lo svolgimento delle elezioni e la loro supervisione, il riconoscimento dei risultati sono sotto assedio, nel quadro di questa guerra non convenzionale che si svolge sul Venezuela (Teruggi, 2018).

2. La guerra non-convenzionale: si stringe l’assedio militare ed economico

Dopo la globalizzazione neoliberista degli anni ’90 e le sue idilliache promesse pacifiche sulla fine della storia, lo spiegamento delle trasformazioni neoliberiste degli ultimi decenni è stato sempre più colorato dalla violenza. Così, gli interventi imperiali in Afghanistan e in Iraq e i loro effetti regionali di militarizzazione delle relazioni sociali hanno significato l’emergere di un neoliberismo di guerra (Gonzalez Casanova, 2002) e la politica promossa dal governo di Donald Trump è sfociata nell’uso della supremazia geopolitica e militare degli Stati Uniti, per contrastare il loro declino economico (Katz, 2018).

In modo analogo, nel recente passato, come indicano Ceceña e Barrios, la fascia petrolifera del pianeta è stata invasa da guerre, anche di caratteristiche diverse, che segnano una zona di interventi militari e imperiali dispiegati chiaramente lungo il percorso del petrolio (Ceceña e Barrios, 2018). Con una delle riserve di idrocarburi più importanti del pianeta, il Venezuela non può essere escluso da questa mappa di ricolonizzazione e violenza. Come ci ricorda João Pedro Stedile, membro del Coordinamento Nazionale del Movimento dei Lavoratori Rurali Senza Terra (MST) del Brasile, ‘in fondo, la disputa non è per contestare il Governo Maduro, la disputa è per la rendita petroliera, che durante tutto il secolo XX è stata gestita a tempo indeterminato dalle compagnie statunitensi e da una minoranza di oligarchi venezuelani, che vivevano come marajás… e tutto ciò è finito’ (Stédile, 2017).

Negli ultimi mesi, nel contesto dell’iniziativa democratica cui abbiamo fatto riferimento in precedenza, gli investigatori Ceceña e Barrios sottolineano il rafforzamento dell’assedio militare in Venezuela con il dispiegamento di strutture, basi, esercitazioni e accordi operativi di coordinamento; in particolare, la recente esercitazione ‘AmazonLog 17’, che ha visto la partecipazione di militari brasiliani, colombiani e peruviani, ha contato con la presenza dichiarata di truppe degli Stati Uniti nella regione centrale del Sud America (Ceceña e Barrios, 2018).

Ma le nuove guerre, quelle che i manuali del Pentagono hanno battezzato come ‘guerre non convenzionali’, non sono intraprese solo con le forze militari, né presuppongono lo scontro e la negoziazione tra Stati. Le guerre del XXI secolo, sostiene Ceceña, hanno la particolarità che a volte sembrano mobilitazioni per i diritti dei cittadini, utilizzano una strategia di spettro completo in cui l’intervento multidimensionale abbraccia tutte le dimensioni della vita sociale e del territorio, con l’idea di combinare tutti i meccanismi simultaneamente e senza riposo (Ceceña, 2018).

I ricercatori venezuelani Serafino e Vielma hanno messo in evidenza questo aspetto della guerra non convenzionale, che cerca di adattarsi a tutte le condizioni e/o agli scenari del paese sotto assedio e di smantellare tutte le istituzioni e pratiche collettive che sono ostacoli al processo di accumulazione economica perseguito, anche imponendo ‘una dinamica della violenza quotidiana funzionale sia alla globalizzazione neoliberista che alle economie illegali e al capitale straniero’ (Serafino, Vielma e Borges, 2018). Questa significa la distruzione del tessuto sociale stesso, dei legami collettivi, anche con la promozione del caos e l’uso della dottrina dello shock (Klein, 2007).

Ricordiamo che nella lunga storia del processo bolivariano, il popolo e il suo governo hanno subito ogni tipo di offensiva da parte dei capitalisti internazionali e dell’oligarchia locale. In un certo modo, tutte le tattiche che sono state applicate con successo in altri paesi sono state sperimentate in Venezuela (Stédile, 2017). Dal colpo di stato tradizionale del 2002,che ha rimosso solo per pochi giorni Chávez dalla Presidenza, per poi arrivare a perseguire la sua eliminazione fisica – come nel caso di Torrijos – secondo gli indizi che abbiamo oggi, che la sua malattia è stata indotta. Dalla promozione del ricatto economico, alla carenza di materie prime e alla crisi economica – che furono, tra l’altro, provocati per destabilizzare il governo di Allende in Cile -; fino all’uso della violenza, delle barricate e degli assassini selettivi per generare paura e terrore, come sperimentato nel caso dell’Ucraina. E ora il blocco economico, finanziario e commerciale, in modo simile a come è stato implementato in Iran, tra gli altri (Stédile, 2017). Nell’esperienza venezuelana, queste tattiche non sono riuscite contro la forza e la convinzione dimostrata dai settori popolari e, d’altra parte, il governo ha visto aumentare il consenso elettorale alle ultime elezioni; ciò che indica quanto il potere popolare sia stato la migliore e unica difesa del processo bolivariano.

Serafino e Vielma, nel libro già citato, prende in esame i processi di guerra economica, verificati a partire dal 2013 e hanno incluso l’attacco alla moneta, la creazione di una moneta parallela, la stimolazione della scarsità e dell’inflazione, il consolidamento di una sofisticata strategia di accerchiamento finanziario e di sabotaggio della distribuzione di prodotti di base. A partire dal 2015, il blocco economico è stato approfondito con il decreto esecutivo sancito dal presidente Obama, che dichiarava il Venezuela una minaccia alla sicurezza nazionale e alla politica estera degli Stati Uniti e che ha assunto una dimensione maggiore a partire dal 2017, in questo ultimo periodo di iniziativa democratica. Così, il governo Trump ha ampliato il campo di applicazione del detto decreto e, nel mese di agosto dello scorso anno, ha adottato per la prima volta sanzioni finanziarie contro il governo venezuelano, che influenzano l’emissione di titoli dello Stato e della compagnia petrolifera (PDVSA); misure che sono state copiate un mese dopo dall’Unione Europea. In quest’ottica dell’assedio economico e finanziario, lo strangolamento dei finanziamenti internazionali ha cercato di spingere verso il default del paese e della grande impresa statale, motore dell’economia locale. Allo stesso modo, il blocco economico da parte del governo Trump ha praticamente paralizzato il commercio estero basato sul dollaro, sospendendo i conti delle aziende statali venezuelane negli Stati Uniti, ostacolando i loro depositi e transazioni bancarie, imponendo sanzioni agli imprenditori che negoziano con il Venezuela e, addirittura, vietando alle compagnie di navigazione di utilizzare i porti venezuelani. Un blocco navale, economico e finanziario di dimensioni particolari nella storia regionale, che ha cercato di abbattere ogni resistenza governativa e sociale.

3. Tra la guerra e la pace: difficoltà endogene, esperimenti e alternative 

Di fronte a questo approfondimento dell’assedio economico, il governo venezuelano ha risposto con nuovi accordi internazionali in merito al commercio e agli investimenti, in particolare con la Cina e la Russia; anche, in una direzione che propone di avanzare nella de-dollarizzazione dello scambio globale di idrocarburi. Allo stesso modo, nel dicembre 2017, ha lanciato la cripto-valuta Petro che, sostenuta dalle riserve petroliere e minerarie venezuelane, ha cercato di recuperare l’accesso ai finanziamenti internazionali. D’altro canto, la relativa ripresa dei prezzi internazionali del petrolio dalla metà del 2017 ha portato un certo sollievo alle finanze dello Stato e all’economia.

Sul fronte interno, la crisi economica ha preso la forma dell’inflazione, della carenza di cibo e della speculazione con le sue manifestazioni nel campo della diffusione del contrabbando (rivendita illegale di prodotti sovvenzionati) e le lunghe e diffuse code per acquistare beni di prima necessità e dei loro effetti in termini di privazioni, disordini sociali ed emigrazione. Espressione anche della sopravvivenza di una borghesia parassitaria, dei limiti delle politiche pubbliche e dell’irrisolto carattere dipendente delle importazioni dell’economia venezuelana e il peso del dollaro nel mercato interno. I limiti endogeni che aveva già sottolineato lo stesso Chávez nel cosiddetto ‘Plan de la Patria’, quando avvertiva affinché ‘non ci prendiamo per i fondelli: la formazione socio-economica che ancora prevale in Venezuela è di carattere capitalista e rentista’ e affermava la necessità di trascendere il modello rentista (Chávez, 2012).

Di fronte a queste emergenze, la creazione nel 2016 e la successiva estensione dei Comitati Locali di Fornitura e Produzione (CLAP) ha permesso negli ultimi anni di risolvere la ‘dura carenza che si poteva avvertire nei settori popolari’ e ‘rafforzare la rete di distribuzione pubblica del cibo in un contesto di guerra economica’ (Serafino, Vielma e Borges, 2018). D’altronde, quando lo sviluppo dei CLAP si è svolto all’insegna della solidarietà e delle pratiche popolari contro la crisi, lontane dal clientelismo, ha potenziato la ricostituzione dei legami collettivi che la guerra economica cerca di distruggere.

A questo livello, la rivoluzione bolivariana è stata anche fertile nella ricreazione di pratiche comunitarie di gestione economica e politica e nella realizzazione di un esperimento di democratizzazione nella vita sociale. In questa direzione, uno dei suoi migliori esempi è stato la costruzione e la promozione delle comuni o del cosiddetto potere comunale. Tuttavia, sostiene Reinaldo Iturriza, che ha avuto l’incarico, tra gli altri, di Ministro del Potere Popolare per le Comuni -, senza eccezioni, nel contesto del peggioramento della situazione economica, l’idea chiave del comunale, del potere popolare, è andata perdendo terreno, nonostante la sua importanza nella lotta con i poteri di fatto esistenti (Iturriza, 2017). D’altra parte, la rivoluzione bolivariana si è contraddistinta anche per la promozione di una pratica e programmatica che, trascendendo la matrice liberale dello Stato, ha realizzato il cosiddetto protagonismo democratico e partecipativo; il modo specifico di fare politica chavista che, secondo Iturriza, senza eliminare la tensione tra il vertice e il basso, ha promosso la crescente partecipazione e il rafforzamento del chavismo popolare e selvaggio.

In questa direzione, il rinnovamento e l’approfondimento dell’orizzonte democratico è stato uno dei contributi significativi che l’esperienza bolivariana e quella boliviana hanno apportato alle prospettive del cambiamento sociale sebbene, nell’ultimo periodo, le tensioni, gli squilibri e la sfiducia tra entrambe le forme di Chavismo tendessero a prevalere. (Iturriza, 2018). Una situazione che non si è verificata a scapito dell’unità che ha mantenuto il Chavismo in quanto tale, soprattutto in tempi di pericolo e di lotta, e del ruolo di coordinamento che, in questo contesto differente, ha svolto Maduro dalla presidenza. Pertanto, le misure adottate per promuovere le pratiche di democrazia popolare hanno contribuito a rafforzare il processo bolivariano; come lo ha fatto l’uso della televisione e dei social network, per informare e stimolare il dibattito popolare sui problemi e le sfide della congiuntura; la partecipazione popolare nei settori dell’edilizia abitativa e della scuola; e l’incoraggiamento della mobilitazione popolare e dell’occupazione permanente della strada e degli spazi pubblici (Stédile, 2017). 

4. In prospettiva

 Il prossimo 20 maggio le elezioni presidenziali in Venezuela decidono più di un presidente o di una direzione di governo. L’esperienza dell’offensiva neoliberale nella regione insegna fino a che punto i processi di disuguaglianza sociale, concentrazione di reddito e ricolonizzazione, che questa offensiva promuove, sono accompagnati da restrizioni della vita democratica e militarizzazione sociale. D’altra parte, di fronte all’assedio politico e mediatico promosso dalle potenze dominanti a livello globale, una vittoria elettorale non è sufficiente: al contrario, perfino l’interpretazione dei risultati e la loro legittimità e validità sono in discussione. Con le elezioni, si chiuderà una tappa, ma nulla fa prevedere che le ingerenze e l’assedio a cui è sottoposto il Venezuela finiranno. A questo punto, la storia non è solo lontana dall’essere conclusa, ma la sua risoluzione è ancora aperta all’azione dei popoli.

 

Per maggiori informazioni

Borón, Atilio 2018 “Sabotaggio alla democrazia venezuelana”, disponibile all’indirizzo http://www.atilioboron.com.ar/2018/02/sabotaje-la-democracia-en-venezuela.html

Ceceña, Ana Esther e Barrios, David 2017 “Venezuela invaso o assediato?”, disponibile su http://geopolitica.iiec.unam.mx/node/178

Ceceña, Ana Esther 2017 “Guerra civile in Venezuela?”, disponibile all’indirizzo https://www.alainet.org/article/186528

Chávez, Hugo 2012 Proposta del Candidato della Nazione. Comandante Hugo Chávez. gestione socialista bolivariana per il 2013-2019 (Caracas: PSUV), disponibile in http://blog.chavez.org.ve/programa-patria-venezuela-2013-2019/#.Wt4IZdTwbMw

González Casanova, Pablo 2002 “La democrazia, la libertà e il socialismo in tre alternative”, Journal NPO No. 8, Settembre (Buenos Aires: CLACSO), disponibile in http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/osal/ 20110215062252 / 11casanova.pdf

Iturriza, Reinaldo 2017 “Governance, sindaci, procure e potere popolare”. Disponibile su http://supuestonegado.com/web/gobernaciones-alcaldias-poderes-facticos-poder-popular/

Iturriza, Reinaldo 2018 “Il futuro di Chavismo: scommettere sull’egemonia”, disponibile all’indirizzo http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238228

Katz, Claudio 2018 “Trump esaspera il pantano americano”, disponibile su https://katz.lahaine.org/trump-agrava-el-atolladero-estadounidense/

Klein, Naomi 2007 “La dottrina dello shock. L’ascesa del capitalismo disastro” (Buenos Aires: Paidós)

Rodríguez Zapatero, José Luis 2018 “Lettera all’opposizione venezuelana e alla comunità internazionale”, disponibile all’indirizzohttps://www.aporrea.org/oposicion/n320777.html

Serafino, William, Vielma, Franco (ricercatori) e Borges Revilla, Gustavo (editore) “Radiografia di un paese sotto assedio. La guerra economica contro il Venezuela. Record degli anni 2015-2017” (Caracas: Misiónverdad.com)

Stédile, João Pedro 2017 “Siamo tutti in Venezuela!”, In Caros Amigos Magazine, n. 249, dicembre, disponibile all’indirizzo http://www.carosamigos.com.br/index.php/revista

Teruggi, Marco 2018 “Un mese prima delle elezioni presidenziali: i voti in tempo di guerra”, disponibile in https://hastaelnocau.wordpress.com/2018/04/22/a-un-mes-de-las-presidenciales-los-votos-en-tiempos-de-guerra/

 

[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione di Marco Nieli]

El pueblo venezolano decide

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Elecciones presidenciales en Venezuela

En la mira de la agresión imperial estadounidense  

 

El próximo domingo 20 de mayo 2018 se realizará una nueva elección presidencial en Venezuela; la quinta desde el triunfo de Hugo Chávez en 1998 y la segunda desde su fallecimiento en 2013. El proceso de la llamada Revolución Bolivariana afronta, una vez más, un momento decisivo.

Tendrá lugar en un contexto marcado por la intensificación del intervencionismo imperial promovido por el gobierno de Donald Trump y sus efectos de desestabilización económica y creciente belicismo de buena parte de la oposición, y que hoy se expresa en el despliegue de una campaña interna y externa que pretende entorpecer, frustrar, deslegitimar o desconocer las próximas elecciones.

Un contexto caracterizado también por las dificultades socioeconómicas. Y por la recuperación de la iniciativa democrática del gobierno de Nicolás Maduro que ratificó, desde la votación para la Asamblea Nacional Constituyente de mediados del 2017, su capacidad de movilizar el respaldo popular.

Se llevan a cabo también en un momento de avance de una ofensiva neoliberal a escala regional y global, que promueve una regresiva transformación estructural bajo un renovado “Consenso de Washington” y que incluye los procesos de integración a los que la Venezuela Bolivariana contribuyó tan significativamente, como  lo muestra el retiro reciente de seis gobiernos conservadores latinoamericanos de la UNASUR.

En las disputas alrededor de las elecciones venezolanas, mayo condensa las complejidades, conflictos y desafíos que afrontan los proyectos de soberanía, justicia y democracia en Nuestra América. En las notas que siguen presentamos una reflexión introductoria sobre ello; así como al final del documento se indican otros textos y portales que pueden consultarse para profundizar en el tema.

 

  1. La democracia venezolana bajo asedio

 

Desde fines del 2015, la confrontación entre el chavismo y la oposición -con el triunfo de esta última en las elecciones parlamentarias- se proyectó al interior del ámbito estatal como conflicto entre el ejecutivo y el parlamento. Con la asunción del gobierno de Trump a inicios de 2017, esta forma de la disputa sociopolítica asumió un nuevo modo, desatando un proceso de creciente violencia callejera acaudillado por algunos sectores opositores que buscaba la salida a toda costa del gobierno de Nicolás Maduro reeditando los pasos del llamado “golpe suave”. Manifestaciones, ataques a edificios públicos, bloqueos de calles y barrios, guarimbas, crímenes de odio contra presuntos chavistas, saqueos, acciones paramilitares, represión policial, se desplegaron, con diferente intensidad, a lo largo de 120 días, entre abril a junio, con la consecuencia trágica de 125 muertos.

La resolución gubernamental de esta encrucijada consistió en promover la iniciativa democrática. Primero, con la convocatoria en mayo a elegir una Asamblea Nacional Constituyente que, realizada a mediados de año y aún con el boicot de la oposición, contó con una participación del 41,5% del padrón electoral, relevante en un país donde el voto no es obligatorio. Y continuó con la realización de las elecciones regionales en el mes de octubre en las que intervino una parte de la oposición. Con una participación electoral de más del 60% del padrón, de los 23 gobiernos estaduales en juego, el chavismo obtuvo 18 gobernaciones correspondiendo las cinco restantes a fuerzas opositoras, siendo que a nivel municipal –según los resultados del Consejo Nacional Electoral, CNE- el chavismo recogió el 54% de los votos.

En esta misma dirección, la Asamblea Constituyente resolvió en enero de este año adelantar la fecha de las elecciones presidenciales. Constituida por representantes del oficialismo, en razón del boicot opositor, la decisión recogía la demanda de las propias fuerzas opositoras. La convocatoria a elecciones presidenciales revitalizó así la mesa de diálogo entre el gobierno del presidente Maduro y la oposición bajo la mediación, entre otros, del ex presidente español Rodriguez Zapatero. Sin embargo, como señala Atilio Boron, cuando el acuerdo entre ambos estaba casi concluido y a punto de ser anunciado, la oposición rompió la negociación planteando nuevas exigencias (Boron, 2018). El sabotaje al acuerdo, estimulado por el gobierno de Donald Trump, motivó incluso, refiere Boron, una carta pública del propio Zapatero donde manifestó su sorpresa y su llamado a retomar el diálogo (Rodríguez Zapatero, 2018)

A pesar del nuevo boicot promovido por parte de la oposición bajo el impulso del gobierno estadounidense, cinco candidatos competirán en las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo en Venezuela. Por una parte, Nicolás Maduro, por el Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados; por la otra, Henri Falcón, el ex gobernador de Lara y principal representante de la oposición avalado por Avanzada Progresista, el Movimiento Al Socialismo (MAS) y una fracción del tradicional  Copei (partido socialcristiano); también Reinaldo Quijada, por Unidad Política Popular 89 se presenta como una opción dentro del espacio de la revolución bolivariana; y el empresario del papel Luis Alejandro Ratti como candidato independiente; y, finalmente, Javier Bertucci, por el partido Esperanza por el Cambio, quien además lidera la iglesia evangelista Maranatha.

A su vez, las fuerzas participantes firmaron un acuerdo que fijó pautas a ser garantizadas por el CNE. Entre las más salientes: la petición a la ONU para que envíe una misión de observadores, la realización de auditorías de todo el sistema electoral con especialistas internacionales y la equidad en el acceso a los medios públicos. En gran medida, el valor del resultado final dependerá de la cantidad de asistentes a las urnas. Como ha ocurrido en otras ocasiones, el chavismo está obligado a tomar la elección como una gesta popular; no puede perder votos ni por desmovilización ni por exceso de confianza. Por contraposición, la candidatura de Falcón depende del respaldo que obtenga de los sectores antichavistas duros que se dividen entre el boicot y la participación; y de cuanto pueda expresar a quienes se siguen ubicando en una postura menos polarizada. Por otra parte, la propia marcha de la campaña electoral, la realización de la elección y su fiscalización, y el reconocimiento de sus resultados se encuentran bajo asedio en el marco de esta guerra no convencional que se lleva adelante sobre Venezuela (Teruggi, 2018).

 

  1. La guerra no convencional: se estrecha el cerco militar y económico

 

Tras la globalización neoliberal de los años ´90 y sus promesas idílicamente pacíficas del fin de la historia, el despliegue de las transformaciones neoliberales de las últimas décadas se tiñó crecientemente de violencia. Así, las intervenciones imperiales en Afganistán e Irak y sus efectos regionales de militarización de las relaciones sociales significaron la emergencia de un neoliberalismo de guerra (Gonzalez Casanova, 2002) Y la política promovida por el gobierno de Donald Trump resultó en el uso de la supremacía geopolítica y militar de Estados Unidos para revertir su declive económico (Katz, 2018).

En similar dirección, en el pasado reciente, como lo señalan Ceceña y Barrios, la franja petrolera del planeta fue ocupada por guerras que, aun de características diferentes, marcan una zona de intervenciones militares e imperiales que siguen con claridad la ruta del petróleo (Ceceña y Barrios, 2018). Con una de las reservas hidrocarburíferas más importantes del planeta, Venezuela no podía quedar fuera de este mapa de recolonización y violencia. Así lo recuerda João Pedro Stédile, integrante de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, cuando señala que “no fundo a disputa não é pelo governo Maduro, a disputa é pela renda petroleira, que durante todo século XX foi apropriada indevidamente pelas empresas  estadunidenses e por uma minoria de oligarcas venezuelanos, que viviam como marajás… e isso acabou” (Stédile, 2017).

En los últimos meses, en el contexto de la iniciativa democrática que referimos anteriormente, los investigadores Ceceña y Barrios señalan el reforzamiento del cerco militar alrededor de Venezuela con su despliegue de pertrechos, bases, ejercicios, y acuerdos de coordinación operativa; particularmente, con el reciente ejercicio “AmazonLog 17” que, con participación de militares brasileños, colombianos y peruanos, contó, por primera vez, con presencia declarada de tropas estadounidenses en la región central de Sudamérica (Ceceña y Barrios, 2018).

Pero las nuevas guerras, aquellas que los manuales del Pentágono bautizaron como “guerra no convencional”, no se libran sólo con fuerzas militares ni suponen la confrontación y negociación entre Estados. Las guerras del Siglo XXI, refiere Ceceña, tienen la particularidad de parecerse a veces a movilizaciones por derechos ciudadanos, utilizan una estrategia de espectro completo donde la intervención de carácter multidimensional abarca todas las dimensiones de la vida social y del territorio con la idea de combinar todos los mecanismos simultáneamente y sin reposo (Ceceña, 2018).

Los investigadores venezolanos Serafino y Vielma han resaltado este aspecto de la guerra no convencional que busca adaptarse a cualquier condición y/o escenario del país bajo asedio y desmantelar toda institución y prácticas colectivas que sean obstáculo para los procesos de acumulación económica perseguidos, incluso imponiendo “una dinámica de violencia cotidiana que es funcional tanto a la globalización neoliberal como a las economías ilegales y al capital extranjero” (Serafino, Vielma y Borges, 2018).0 Se trata así de la destrucción del propio tejido social, de los lazos colectivos, incluso con la promoción del caos y el uso de la doctrina del shock (Klein, 2007).

Recordemos que en la historia larga del proceso bolivariano, el pueblo y su gobierno han sufrido todo tipo de ofensivas de los capitalistas internacionales y la oligarquía local. En cierta forma, se experimentaron en Venezuela todas las tácticas que se aplicaron con éxito en otros países (Stédile, 2017). Desde el golpe de estado tradicional en 2002 que desplazó sólo por unos días a Chávez de la presidencia, hasta la búsqueda de su eliminación física –como en el caso de Torrijos- con los indicios con los que se cuentan hoy de que su enfermedad fue inducida. Desde la promoción del chantaje económico, el desabastecimiento de productos básicos y la crisis económica –como fue impulsado en la desestabilización del gobierno de Allende en Chile, entre otros casos-; hasta el uso de la violencia, las guarimbas y los asesinatos selectivos para generar miedo y terror, como fue utilizado en el caso de Ucrania. Y ahora el bloqueo económico, financiero y comercial; de manera similar a como fue implementado con Irán, entre otros (Stédile, 2017). En la experiencia venezolana estas tácticas fracasaron frente a la fuerza y convicción demostrada por los sectores populares y, por el contrario, el apoyo electoral al gobierno aumentó en las últimas elecciones; lo que indica cuanto la potencia popular ha sido la mejor y única defensa del proceso bolivariano.

Serafino y Vielma, en el libro ya mencionado, examinan los procesos de guerra económica, acontecidos desde el 2013 y que incluyeron el ataque a la moneda, la creación de una divisa paralela, la estimulación del desabastecimiento y la inflación, la consolidación de una sofisticada estrategia de cerco financiero y sabotaje a la distribución de productos básicos. A partir del 2015, el bloqueo económico se profundizó con el decreto ejecutivo sancionado por el presidente Obama que declaraba a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de los EE.UU. y tomó una dimensión mayor a partir de 2017 en este último periodo de iniciativa democrática. Así, el gobierno de Trump amplió los alcances de dicho decreto y, en agosto del pasado año, adoptó, por primera vez, sanciones financieras contra el gobierno venezolano que afectan la emisión de bonos y deuda del Estado y de la Petrolera estatal (PDVSA); medidas que fueron seguidas un mes después por la Unión Europea. En esta dirección, del cerco económico al financiero, la estrangulación del financiamiento internacional buscó forzar el default del país y de la gran empresa estatal y motor de la economía local. Asimismo, el bloqueo económico impulsado por el gobierno de Trump paralizó prácticamente el comercio exterior en base al dólar al suspender las cuentas de empresas estatales venezolanas en EE.UU., inhibir sus depósitos y transacciones bancarias, imponer sanciones a los empresarios que negocien con Venezuela e, incluso, prohibir a las compañías de navegación utilizar los puertos venezolanos. Un bloqueo naval, económico y financiero de una magnitud particular en la historia regional que perseguía quebrar toda resistencia gubernamental y social.    

 

  1. Entre la guerra y la paz: dificultades endógenas, experimentaciones y alternativas

 

Frente a esta profundización del cerco económico, el gobierno venezolano respondió con nuevos acuerdos internacionales sobre comercio e inversión, particularmente con China y Rusia; incluso, en una dirección que propone avanzar en la desdolarización del intercambio mundial de hidrocarburos. Asimismo, en diciembre de 2017, lanzó la criptomoneda Petro que, respaldada en las reservas petroleras y de minerales venezolanas, buscó recuperar el acceso al financiamiento internacional. Por otra parte, la relativa recuperación de los precios internacionales del petróleo a partir de mediados de 2017 trajo cierto alivio a las finanzas estatales y la economía.

En el plano interno, la crisis económica tomó la forma de la inflación, el desabastecimiento y la especulación con sus expresiones en la extensión del bachaqueo (reventa ilegal de productos subsidiados) y las extensas y prolongadas colas para comprar bienes de primera necesidad y sus efectos de privación, malestar social y emigración. Expresión también de la pervivencia de una burguesía parasitaria, de las limitaciones de las políticas públicas y del irresuelto carácter dependiente de las importaciones de la economía venezolana y el peso del dólar en el mercado interno. Limites endógenos que ya había señalado el propio Chávez en el llamado “Plan de la Patria” cuando alertaba que “no nos llamemos a engaño: la formación socioeconómica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista” y afirmaba la  necesidad de trascender el modelo rentista petrolero (Chávez, 2012)

Frente a estas urgencias, la creación en 2016 y la extensión posterior de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) permitió en los últimos tiempos resolver el “desabastecimiento duro que podía palparse en los sectores populares” y “potenciar la red pública de distribución de alimentos en un contexto de guerra económica” (Serafino, Vielma y Borges, 2018). Por otra parte, cuando el desarrollo de los CLAP se inscribió en el despliegue de prácticas solidarias y populares frente a la crisis, alejadas del clientelismo, potenció la reconstitución de los lazos colectivos que la guerra económica persigue destruir.

En este plano, la revolución bolivariana ha sido fértil también en la recreación de prácticas comunitarias de gestión económica y política y en el despliegue de una experimentación democratizadora de la vida social. En esta dirección, una de sus mejores ejemplos, han sido la construcción y promoción de las comunas o del llamado poder comunal. Sin embargo, señala Reinaldo Iturriza -que ejerció, entre otros, el Ministerio del Poder Popular para las Comunas- salvo excepciones, en el contexto del agravamiento de la situación económica, la idea fuerza de lo comunal, del poder popular, fue perdiendo terreno a pesar de su importancia en la disputa con los poderes fácticos (Iturriza, 2017). Por otra parte, la revolución bolivariana se destacó también por promover una práctica y programática que trascendiendo la matriz liberal del Estado desplegaba la llamada democracia participativa y protagónica; la forma específica de hacer política chavista que, según Iturriza, sin eliminar la tensión entre el arriba y el abajo, promovía la creciente participación y fortalecimiento de ese chavismo popular y salvaje.

En esta dirección, la renovación y profundización del horizonte democrático ha sido una de las significativas contribuciones que, tanto la experiencia bolivariana como la boliviana, hicieron a las perspectivas del cambio social aunque, en el último periodo, hayan tendido a primar las tensiones, los desequilibrios y las desconfianzas entre ambas formas del chavismo (Iturriza, 2018). Situación que no se ha dado en desmedro de la unidad que ha mantenido el chavismo como tal, particularmente en los momentos de amenaza y confrontación, y del rol articulador que, respecto de ese conjunto diverso, ha desempeñado Maduro desde la presidencia. Así, las medidas adoptadas para promover las prácticas de una democracia popular han contribuido a fortalecer al proceso bolivariano; como lo ha hecho el uso de la televisión y las redes sociales para informar y estimular el debate popular sobre los problemas y desafíos de la coyuntura; la participación popular en los ámbitos de la vivienda y la escuela; y el estímulo de la movilización popular y ocupación permanente de la calle y los espacios públicos (Stédile, 2017).

 

  1. En perspectiva

 

El próximo 20 de mayo las elecciones presidenciales en Venezuela deciden más que un presidente o un rumbo gubernamental. La experiencia de la ofensiva neoliberal en la región enseña en qué medida los procesos de desigualación social, concentración del ingreso y recolonización que esta ofensiva promueve van acompañados por restricción de la vida democrática y militarización social. Por otro lado, frente al cerco político y mediático promovido por los poderes dominantes a nivel global incluso no resulta suficiente una victoria electoral sino que está en disputa también la interpretación misma de los resultados y su legitimidad y validez. Con las elecciones se cerrará una etapa, pero nada hace prever que el hostigamiento y asedio al que está sometida Venezuela se acabe. En este punto, la historia no sólo está lejos de haber terminado sino que su resolución aún permanece abierta al hacer de los pueblos.
 

Para buscar más información

 

Boron, Atilio 2018 “Sabotaje a la democracia venezolana”. Disponible en http://www.atilioboron.com.ar/2018/02/sabotaje-la-democracia-en-venezuela.html

Ceceña,  Ana Esther y  Barrios,  David 2017 “Venezuela ¿invadida o cercada?”. Disponible en http://geopolitica.iiec.unam.mx/node/178

Ceceña, Ana Esther 2017 “¿Guerra civil en Venezuela?”. Disponible en https://www.alainet.org/es/articulo/186528

Chávez, Hugo 2012 Propuesta del Candidato de la Patria. Comandante Hugo Chávez. Para la gestión Bolivariana socialista 2013-2019 (Caracas: PSUV) Disponible en http://blog.chavez.org.ve/programa-patria-venezuela-2013-2019/#.Wt4IZdTwbMw

González Casanova, Pablo 2002 “Democracia, liberación y socialismo: tres alternativas en una”, en Revista OSAL N° 8, septiembre (Buenos Aires: CLACSO) Disponible en http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/osal/20110215062252/11casanova.pdf

Iturriza, Reinaldo 2017 “Gobernaciones, alcaldías, poderes fácticos y poder popular”. Disponible en http://supuestonegado.com/web/gobernaciones-alcaldias-poderes-facticos-poder-popular/

Iturriza, Reinaldo 2018 “El futuro del Chavismoapostar por la hegemonía”. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=238228

Katz, Claudio 2018 “Trump agrava el atolladero estadounidense”. Disponible en  https://katz.lahaine.org/trump-agrava-el-atolladero-estadounidense/

Klein, Naomi 2007 La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre (Buenos Aires: Paidós)

Rodríguez Zapatero, José Luis 2018 “Carta a la oposición venezolana y la comunidad internacional”. Disponible en https://www.aporrea.org/oposicion/n320777.html

Serafino, William, Vielma, Franco (investigadores) y Borges Revilla, Gustavo (editor) 2018 Radiografía de un país bajo asedio. La guerra económica contra Venezuela. Registro de los años 2015-2017 (Caracas: Misiónverdad.com)

Stédile, João Pedro 2017 “Somos todos venezuela!”,  en Revista Caros Amigos, N° 249, diciembre. Disponible en http://www.carosamigos.com.br/index.php/revista

Teruggi, Marco 2018 “A un mes de las presidenciales: los votos en tiempos de guerra”. Disponible en https://hastaelnocau.wordpress.com/2018/04/22/a-un-mes-de-las-presidenciales-los-votos-en-tiempos-de-guerra/

Brasile, l’assassinio della giustizia: un golpe nel golpe?

Lula Moro

di Stella Calloni

09.04.2018

 

Sérgio Moro, il giudice che ha perseguitato Dilma e Lula, è uno dei tanti giudici o funzionari giudiziari cooptati da Washington, che di fatto adesso mantiene una specie di Scuola delle Americhe per poliziotti e giudici nel Salvador.

Può un Supremo Tribunale Federale (STF) in un paese come il Brasile funzionare ed emettere sentenze come se nulla fosse successo, dopo che almeno tre generali, uno dei quali, l’ attuale capo dell’esercito, hanno avvertito pubblicamente che se l’ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva non veniva incarcerato, si sarebbero visti “obbligati” a dare un colpo di stato militare?

In seguito a un tentativo di omicidio contro l’ex-presidente avvenuto la settimana passata nello stato del Paraná, il generale Luiz Gonzaga Schroeder Lessa ha detto alla stampa in maniera minacciosa che il STF avrebbe precipitato il paese nella violenza se Lula non veniva incacercato e ha minacciato un colpo di Stato, mentre il generale Paulo Chagas avvertiva: “il nostro obiettivo è evitare che si cambi la legge e che il capo di un’ organizzazione criminale, condannato a 12 anni di prigione, circoli liberamente, predicando l’odio e la lotta di classe”.

Ore prima della sessione dell’STF, il capo dell’esercito, il generale Eduardo Villas Boas, affermava che la sua forza “condivide il desiderio di tutti i cittadini perbene di non ammettere l’impunità”. Detto in maniera più diplomatica, ma íla minaccia è la stessa.

Qualsiasi magistrato semplicemente ligio alla legge, avrebbe dovuto rifiutarsi di sedere in un Tribunale che, di fronte a tale minaccia, aveva perduto tutta l’autorità. Se ci fosse giustizia, questa sessione avrebbe dovuto essere annullata.

Nell’agosto 2016, l’allora presidente Dilma Rousseff è stata destituita da un congiunto di media con la rete Globo in testa, una giustizia gestita da giudici che hanno lavorato a lungo negli Stati Uniti come Sérgio Moro, svolgendo il ruolo loro assegnato, un parlamento per lo più corrotto che ha destituito, senza prove, la presidenta. Il che ha provocato un colpo di Stato mediatico, giuridico e parlamentare.

Anche se, in realtà, questo è iniziato nel maggio 2016, quando Rousseff è stata allontanata dal suo carico ed è stato assunto come sostituto temporaneo l’allora vice-presidente Michel Temer (che è apparso in alcuni documenti come informatore del Comando Sud), il quale ha cambiato il gabinetto di governo, cosa che non poteva fare, ha adottato per decreto misure illegali, ha distrutto tutte le conquiste popolari e sovvertito seriamente la sovranità in Brasile, a cominciare dalla svendita dei grandi giacimenti petroliferi (Pre-sal), portandoli fuori dal controllo della Petrobras.

Questa compagnia, come tutte le compagnie statali, è stata vittima di spionaggio da parte degli Stati Uniti, come anche i governi di Lula e di Dilma, cosa che è stata  rivelata dalle documentate denunce dell’ex-contrattista americano Edward Snowden.

Sérgio Moro, il giudice che ha perseguitato Dilma e Lula, è uno dei tanti giudici o impiegati di tribunale cooptati da Washington, che di fatto ora dirige una specie di Scuola delle Americhe per agenti di polizia e giudiziari in El Salvador. La condanna di Lula da parte di Moro è una mostruosità legale, poiché – come nel caso di Dilma – non ci sono prove nella causa nella quale è stato condannato, il che lo rende un ostaggio politico, non solo del Brasile, ma di Washington.

Lo schema statunitense di infiltrazione delle strutture giudiziarie in America Latina è emerso come metodologia di lavoro negli anni ’90 nei piani contro-rivoluzionari e strategici per la regione, da applicare nei primi anni del XXI secolo. È quindi stato proposto un nuovo modello: le “democrazie di sicurezza nazionale”, in sostituzione delle dittature di sicurezza nazionale, che nel XX secolo trasformarono l’America Latina in un cimitero.

In realtà, sono una forma di dittature segrete per gestire i Conflitti a Bassa Intensità nel XXI secolo, a cui si è aggiunta la diffusione del Comando Sud mediante l’installazione di basi e stabilimenti militari in territori strategici dell’America Latina, per controllare direttamente la regione, nel migliore stile coloniale.

Nel caso del giudice Moro, che ha studiato legge nell’Università regionale di Maringá, questi è entrato in contatto  con gli Stati Uniti, partecipando a un programma “speciale” di istruzione di avvocati presso la Harvard Law School (Stati Uniti). Ha partecipato al Programma per Visitatori Internazionali organizzato nel 2007 dal Dipartimento di Stato, specializzato nella prevenzione e lotta al riciclaggio di denaro. In quel corso, ha condotto visite a varie agenzie statunitensi, tra cui quelle di intelligenza come la CIA e l’FBI, ed è stato istruito sull’analisi dei reati finanziari, e sui reati commessi da gruppi criminali organizzati: da quel momento è diventato un uomo al servizio di Washington.
In un articolo pubblicato in Brasil de Fato, Daniel Giovanaz ha segnalato il caso del giudice Moro, diventato un “eroe” negli Stati Uniti, dimostrando che questa accusa non corrispondeva a una “teoria della cospirazione”, come spesso viene banalizzata ogni denuncia, “perché vi sono prove sufficienti in termini di fatti e documenti.”

Nel giugno 2016, la filosofa e ricercatrice Marilena Chauí, citata da Giovanaz, ha dichiarato che Moro era stato cooptato dall’FBI per servire gli interessi degli Stati Uniti nella condotta dell’operazione Lava Jato. “Ha ricevuto un addestramento tipico come quello che l’FBI faceva durante il Maccarthismo (la politica di persecuzione anticomunista adottata dagli Stati Uniti negli anni ’50)”, afferma la filosofa brasiliana, affermando che Washington aveva un obiettivo: destabilizzare il Brasile per impadronirsi dei grandi giacimenti petroliferi, delle altre immense risorse e controllare nientemeno che la grande potenza latino-americana.”

“In questo senso, l’operazione Lava Jato è, diciamo, un preludio alla grande sinfonia della distruzione della sovranità brasiliana per il XXI secolo”, ha denunciato Chauí, la cui ipotesi è stata sostenuta da un documento di Wikileaks che è stato declassificato il 30 Ottobre 2009.

“Il nome di Sergio Moro – al di là della sua stretta relazione con gli Stati Uniti – è citato come partecipante a una conferenza offerta a Rio de Janeiro dal Progetto Bridges (Progetto Pontes), legato al Dipartimento di Stato, il cui obiettivo era di “consolidare il trattamento bilaterale ( tra Stati Uniti e Brasile) nell’applicazione della legge”.

Moro è stata la figura chiave per giustificare la “consulenza” americana nel suo paese.

Tra le conclusioni tratte da Wikileaks su quella conferenza, i responsabili del Progetto Pontes hanno sostenuto “la continua necessità di garantire la formazione di giudici federali e studenti brasiliani, per far fronte al finanziamento illecito della condotta criminale”. La strategia doveva essere “a lungo termine” e coincidere con la formazione di “task force di formazione”, che si potrebbero installare a Sao Paulo, Campo Grande o Curitiba.

Cinque anni dopo quell’atto a Rio de Janeiro, è scoppiata l’operazione Lava Jato, che ha instaurato nel paese un clima di instabilità politica molto importante per i piani degli Stati Uniti, i quali hanno iniziato a controllare, gestire e manipolare le operazioni e il caso Odebrecht.

Negli ultimi due anni, le visite di Sérgio Moro negli Stati Uniti sono diventate sempre più frequenti, ed è stato presentato in alcune conferenze come “il leader centrale nel rafforzamento dello stato di diritto in Brasile”. Che in realtà è scomparso, a partire dal colpo di stato del 2016, consolidato da questo nuovo golpismo manu militare che ha condannato Lula, il quale è innocente (non è mai stato provato il contrario).

 

[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione di Marco Nieli]

Nel Brasile golpista tornano le esecuzioni politiche

Francoda Brasil de fato

La consigliera comunale di Rio Marielle Franco (PSOL) e l’autista Anderson Pedro Gomes sono stati uccisi a colpi d’arma da fuoco, la notte dello scorso mercoledì (14 marzo), nel quartiere do Estácio, al centro di Rio de Janeiro.

Marielle era appena uscita dall’iniziativa “Giovani nere che muovono la struttura” e quando stava passando davanti al Municipio, un’auto si è accostata al veicolo, ha fatto fuoco numerose volte ed è fuggita di corsa. Un’addetta alla comunicazione che era nell’auto è stata ferita ma non è grave.

La polizia di Rio de Janeiro ancora sta investigando il caso, ma lavora sull’ipotesi dell’esecuzione. Sono stati identificati per lo meno nove colpi d’arma da fuoco nella carrozzeria e nei vetri dell’auto. A partire da giovedì 15, in varie città del Brasile, si sono organizzate veglie di protesta e manifestazione per ricordare l’attivista e per esigere pronta giustizia verso esecutori e mandante dell’efferato omicidio. In poche ore, il caso di Mireille già ha conquistato il mondo e mette in luce l’attuale congiuntura politica che sta vivendo il paese.

Nata nel complesso della Maré, Marielle era impegnata  nella difesa dei diritti umani dei neri e delle nere, nonché nella denuncia del genocidio di giovani nelle favelas da parte della Polizia Militare. A febbraio, era passata a integrare la Commissione che accompagna l’intervento militare a Rio. Tre giorni prima del delitto, Marielle aveva denunciato il coinvolgimento di poliziotti nell’uccisione di giovani in città.

[Trad. dal portoghese per ALBAinformazione di Marco Nieli]

NOTA AGGIUNTIVA

di Marco Nieli

Il coinvolgimento delle forze di sicurezza nell’esecuzione della Franco è stato provato lo scorso venerdì da una perizia forense che ha individuato la provenienza dei proiettili da 9 mm usati dai sicari da un lotto venduto a Brasilia nel 2016 alla Polizia Federale.

L’attivista e militante politica del PSOL era da tempo impegnata a monitorare e denunciare abusi e violenze della polizia e dell’esercito sui giovani neri delle favelas, uccisi in vere e proprie esecuzioni extra-giudiziarie o terrorizzati in raids improvvisi come nella favela Acarì lo scorso 10 marzo.  Nel Brasile di Temer, si stima che circa 155 favelados neri vengano uccisi ogni giorno e che su 100 omicidi, 71 hanno come vittime neri e mulatti. Inoltre, gli 8500 soldati, dispiegati a sostegno delle forze di polizia dal governo Temer con il decreto Garanzia delle Legge e dell’Ordine (GLO) del luglio 2017, sono indice di una crescente militarizzazione del territorio, in un paese in cui il consenso al governo golpista è ai minimi storici.

Come in ogni contesto storico-politico in cui l’egemonia in crisi viene sostituita dal dominio diretto e repressivo delle classi possidenti, l’unica opzione sul tappeto rimane la forza brutale e il gorillismo. Di fatto, l’assassinio politico sta ritornando in auge nei paesi sudamericani che hanno svoltato recentemente a destra, per via elettorale (l’Argentina di Macri) o golpista (il Brasile di Temer), come pratica repressiva del dissenso, in modi che ricordano per molti versi l’epoca del famigerato Plan Condor. In Argentina, le forze dell’ordine, mai completamente epurate dall’epoca della Dittatura (1976-1982), sono tra le più corrotte del continente. Le recenti misure adottate dal governo Macri in termini di detenzione preventiva dei sospetti e di sostanziale impunità di agenti e soldati di fronte ai manifestanti e agli attivisti/militanti sociali portano quotidianamente a episodi di tortura, maltrattamenti e perfino sparizioni/uccisioni come quella del militante pro-Mapuche Santiago Maldonado lo scorso ottobre. La spietata esecuzione di Marielle Franco a Rio porta oggi alla ribalta internazionale un’analoga situazione esistente nel Brasile golpista di M. Temer.

L’ONU, come anche il Social Forum di Bahia, hanno già preso una chiara posizione sull’esecuzione della consigliera, esigendo indagini rapide, trasparenti e giustizia certa verso mandanti ed esecutori. Chissà se le organizzazioni diritto-umanitarie alla Amnesty o alla Human Rights Watch, sempre pronte a fustigare paesi scomodi per l’Impero come il Venezuela, Cuba o la Siria, si faranno sentire stavolta, prendendo in considerazione la violazione sistematica dei diritti umani in questi paesi latino-americani, neo-alleati degli Stati Uniti. Fatto sta che, all’epoca dell’integrazione continentale promossa dal compianto Presidente del Venezuela Hugo Chávez, queste pratiche barbariche, retaggio di un’epoca che si sperava ormai passata, sebbene non del tutto inesistenti a livello locale, venivano comunque osteggiate e scoraggiate dai governi dei rispettivi paesi. La deriva attuale verso destra riporta indietro di decenni i popoli brasiliano e argentino e la reazione in termini di mobilitazione sociale e denuncia deve essere pronta ed efficace.

Brasile: grottesca farsa giudiziaria contro Lula

Luladi Ángel Guerra

da Telesur

25 gennaio 2018

Come previsto, il tribunale di Seconda Istanza di Porto Alegre ha ratificato la condanna per corruzione dello spudorato giudice della 13ma Corte Federale di Curitiba, Sergio Moro.  Non solo, le tre eccellenze hanno aumentato la pena richiesta da Moro da 9 anni e mezzo a 12 anni. Il sogno di Moro, magistrato responsabile dell’oscura operazione Lava Jato e il suo principale obiettivo nella vita, è di condannare Lula senza prove. Solo ‘basandosi su indizi’, come non si è stancato di ripetere, da quando ha iniziato questa farsa giudiziaria ingiusta, grottesca e spregevole.

Moro, un giudice mediocre e venale, con tutti i suoi studi a Harvard e i suoi corsi sul riciclaggio di denaro al Dipartimento di Stato, è cresciuto mediaticamente da quando conduce la cosiddetta Operazione Lava Jato e, soprattutto, da quando ha imputato Lula di corruzione, con l’accusa di aver accettato un appartamento di lusso di fronte alla spiaggia di Guarujá, nel municipio dello Stato di São Paulo, in cambio di favori all’impresa costruttrice OAS, appaltatrice con contratti pubblici della PETROBRAS.

Tuttavia, durante il processo, non si è potuto dimostrare che l’ex-presidente ne fosse il proprietario, tanto meno si è potuto identificare l’atto o l’omissione (reato di ‘corruzione passiva’), che sarebbe dietro la ricezione della proprietà. Tutto questo arzigogolio da legulei ha unicamente lo scopo di eliminare dalla corsa presidenziale del 2018 l’unico politico che, secondo tutti i sondaggi, vincerebbe con un margine molto ampio. Ecco perché la gente ha lanciato lo slogan ‘l’elezione senza Lula è una frode’.

C’è troppo in gioco nelle prossime elezioni in Brasile. Possono significare la vittoria di Lula (o di un eventuale candidato approvato da lui nel caso in cui gli sarà vietato candidarsi) e, insieme, la sconfitta dell’opzione neoliberista, subordinata agli Stati Uniti, il recupero della sovranità nazionale, la politica estera indipendente e l’unione latino-americana, le politiche di redistribuzione del reddito, la ricostruzione dello Stato e la maggiore estensione e gratuità dei servizi sociali alla popolazione. Ciò implicherebbe anche che il Brasile non sarebbe più il convitato di pietra nei BRICS, in cui il governo del golpe di Temer l’ha trasformato, ma uno dei suoi membri più attivi e dinamici. In breve, l’eventuale vittoria elettorale di Lula potrebbe fermare e invertire l’offensiva della destra nella nostra regione e, insieme alla rielezione di Maduro nel mese di aprile, in occasione delle elezioni presidenziali venezuelane, e all’eventuale trionfo di Lopez Obrador in Messico nel mese di luglio, potrebbe cambiare non solo la correlazione delle forze in America Latina e nei Caraibi a favore delle forze popolari, ma influenzare in modo significativo a livello mondiale le lotte sociali e delle forze politiche e sociali che, come la Russia e la Cina, lottano per la pace e la multipolarità nel mondo.

Speriamo di assistere, entro la fine dell’anno, alla reazione di sinistra all’escalation mediatico-legale-parlamentare della destra e dell’imperialismo, lanciato in Honduras (con il coinvolgimento dell’esercito fino ad oggi), continuato in Paraguay e consolidato nel Cono Sud col colpo di stato in Brasile e la stentata vittoria elettorale di Macri, convertita a questo punto in un tradimento del mandato che ha ricevuto e delle istituzioni democratiche. Questo insieme di azioni di Washington e della destra è già noto come fase II dell’Operazione Condor, che, come la sua omonima, cerca di liquidare tutti gli attivisti sociali e ogni governo rivoluzionario e progressista o di sinistra, che difenda gli interessi dei nostri popoli. Questa volta con pennivendoli, giudici e legislatori corrotti.

Lula ha già detto che continuerà la sua battaglia fino alla fine e con il popolo. Emir Sader così commenta il suo arrivo l’altro giorno alla mobilitazione di massa di Porto Alegre: Lula è venuto con un sacco di fiducia e di allegria, è venuto e, come sempre, ha salutato e ha dovuto farsi la foto con un sacco di gente… Circondato dai leader dei principali movimenti sociali in Brasile – CUT, MST, MTST … – e dai leader politici nazionali, Lula ha detto nel suo discorso… che non avrebbe parlato del suo processo. Che per questo ha avvocati competenti, che hanno fatto sì che nessun giurista abbia il coraggio di difendere le posizioni di coloro che lo accusano… perché non ci sono argomenti sostenibili. Di fatto, è stato raggiunto un consenso generale sul fatto che non vi siano prove contro di Lula. A tal punto, che il giudice Moro si rifugia nelle sue ‘convinzioni’ e ‘indizi’, in assenza di prove.

[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione di Marco Nieli]

 

Stédile (MST) a Napoli: dalla parte degli ultimi e dei beni comuni

di Antonio Cipolletta 

Nell’ambito dell’evento intitolato “Verso i nuovi modelli di controllo sociale sui beni pubblici: dalla parte degli Ultimi” organizzato presso il dipartimento di Giurisprudenza dell’Università Federico II di Napoli, il 7 novembre 2016, abbiamo avuto il piacere di ascoltare due ospiti molto speciali: Alex Zanotelli e João Pedro Stédile.

Nella nostra città, il primo è noto per essere stato un missionario comboniano, difensore dei diritti umani e delle strenue lotte sul diritto all’acqua, bene comune per eccellenza che – ricordiamo – è ad oggi rispettato qui a Napoli grazie alla reale applicazione del risultato referendario del 2011.

Il secondo, invece, è ben conosciuto in America Latina – terra di pace, dignità, inclusione e cooperazione – oltreché nel mondo intero per essere il leader del MST (Movimento dos trabalhadores rurais sem terra), movimento popolare e progressista nato in Brasile nel lontano 1984 sulla spinta delle lotte condotte da decine di migliaia di contadini provenienti dalle aree meridionali più degradate e martoriate del paese che, all’epoca, stava cominciando a vedere l’uscita dalla terribile dittatura militare (1964-1984).

Ad oggi, il Movimento è presente in 24 stati del paese e coinvolge un milione e mezzo di persone. Grazie alle sue lotte, 350.000 famiglie hanno conquistato la terra, mentre 150.000 stanno ancora lottando nei campamentos disseminati in tutto il paese carioca; l’obiettivo da sempre chiaro e definito dell’organizzazione è l’ottenimento di una riforma agraria, di redistribuzione equa della terra su scala nazionale, che restituisca potere e dignità alle masse contadine; al momento, giusto per citare alcune cifre statistiche significative, l’1,6% dei proprietari con immobili al di sopra dei mille ettari possiedono il 46,8% dell’area totale esistente nel paese, il 51,4% degli immobili classificati come grandi proprietà è improduttivo, ossia più di 133 milioni di ettari di terre non rispondono alle esigenze di produttività e potrebbero essere espropriate per la riforma agraria, secondo il dettato costituzionale.

Nel corso del suo duplice intervento (in apertura ed in chiusura dell’evento), João Pedro, in forma semplice e sempre efficace, ci ha descritto lo stato attuale in cui versa il Brasile golpista presieduto da Michel Temer (presidente incostituzionale, tra i principali fautori dell’impeachment ai danni della legittima Presidente Dilma Rousseff nell’agosto di quest’anno) connettendo la condizione del paese più esteso del Latinoamerica a quella dei suoi vicini (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay e Argentina, principalmente), muovendo il discorso dalla difesa delle classi popolari, degli umili, di quelli che Frantz Fanon definiva “i dannati della terra” in un’ottica post-coloniale e terzomondista.

Con il suo tono colloquiale ed amichevole (è stato spontaneo rivolgerci a lui come “compagno”, nonostante il clima accademico-formale, quando gli abbiamo posto una domanda sulla criminalizzazione dei movimenti di massa in difesa della democrazia partecipativa e protagonistica nel paese, tra cui lo stesso MST) ci ha espresso le sue profondissime preoccupazioni sul ritorno della “larga noche neoliberal” in alcuni paesi dell’emisfero occidentale che sinora si erano distinti per avanzamento nella realizzazione di politiche sociali, di crescita eco-sostenibile, di innalzamento della matricola universitaria, di costruzione di case popolari per migliaia di cittadini, sanità gratuita o semigratuita, aumento delle speranze di vita media ed assottigliamento progressivo dell’indice di povertà (assoluta e relativa); tra questi, ha citato il caso del suo Brasile che negli ultimi mesi non riconosce, dominato com’è dal potere enorme dell’oligarchia finanziaria, politica e mediatica che per tredici anni circa (primo governo Lula, primo e secondo governo Dilma, interrotto bruscamente come abbiamo visto) è stato moderatamente arginato ma non ancora azzerato e, successivamente, del Cile (“Il popolo cileno sta vivendo realmente in una democrazia o è una pura, illusoria rappresentazione della realtà?”) ed infine dell’Argentina governata dal “imprenditore” Mauricio Macri (“Il paese sta ritornando di fatto alle pratiche neoliberiste tanto rigettate e bandite durante la decada ganada dei Kirchner).

Al termine del suo primo intervento realizzato interamente in portoghese così come il secondo e reso magistralmente in italiano da Serena Romagnoli, membro del Comitato MST Italia, il coordinatore del tavolo prof. Sergio Moccia ha concesso del tempo alle domande degli studenti presenti in aula, i quali ne hanno approfittato per conoscere attentamente la situazione particolare del Brasile, chiedendo a Stédile essenzialmente quale fosse il miglior modello di gestione dei beni comuni (da lui differenziate dalle risorse naturali, generalmente mercificate e svilite); di tutta risposta, il nostro ospite ribadisce ancora una volta che l’alleanza tra il pubblico (leggasi amministrazione statale) e le comunità di base autorganizzate in una prospettiva di liberazione economica, sociale e culturale è l’uscita dal dilemma, la forma più efficiente, maggioritaria ed accettata dalla stragrande maggioranza della popolazione, non solo in Sudamerica ma in tutto il pianeta.

In conclusione, gli abbiamo chiesto, consapevoli della pesante difficoltà nel risponderci, quale possa essere l’alternativa al modo di produzione capitalistico entrato nella sua fase ultraliberista, predatoria, parassitaria e, quindi, alle sue evidenti contraddizioni intrinseche che, oggi più che mai, mostrano il loro volto disumano; convinti di una risposta contundente e puntuale, siamo stati soddisfatti quando immediatamente ha reagito con un “Serve autorganizzazione popolare di massa, unità e soprattutto una concezione del mondo fondata su Libertà con Giustizia sociale, protezione dell’ambiente e del diritto alla vita, all’acqua, alla salute, alla sanità ed all’istruzione gratuite, solidarietà internazionalista con tutti i popoli in lotta per un futuro migliore dove venga abolito lo sfruttamento dell’uomo sull’uomo, ma soprattutto più socialismo, riferimento ideologico che attualmente la sinistra su scala mondiale sta smarrendo e rigettando ogni giorno che passa”.

Brasile: Lula, un amore di popolo!

da Rete Caracas ChiAma

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Brasile
Guardatele bene perché non le vedrete sui media. Sono le foto di ieri di #Lula e dello sciopero generale in Brasile (22 settembre 2016) contro le misure economiche antipopolari del governo golpista di banchieri e corrotti messo lì da Washington. #ForaTemer #FuoriTemer#StandWithLula.
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Dilma: “Ellos piensan que nos vencieron, pero están equivocados”

Resultado de imagen para dilma con el puebloPor Dilma Rousseff

Carta publicada poco después de la consumación del golpe de estado.

El Senado tomó una decisión que entra en la historia de las grandes injusticias. Los senadores que votaron por el impeachment escogieron romper la Constitución. Decidieron por la interrupción del mandato de una presidenta que no cometió un crimen. Condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario.

Con la aprobación de mi destitución definitiva, políticos que buscan desesperadamente escapar del brazo de la Justicia tomaron el poder unidos a los derrotados en las últimas cuatro elecciones. No llegan al gobierno por el voto directo, como Lula y yo hicimos en 2002, 2006, 2010 y 2014. Se apropiaron del poder por medio de un golpe de Estado.

Es el segundo golpe de Estado que enfrento en la vida. El primero, el golpe militar, apoyado en la agresividad de las armas, de la represión, de la tortura, me alcanzó cuando era una joven militante. El segundo, el golpe parlamentario perpetrado hoy por medio de una farsa jurídica, me derriba del cargo para el cual fui electa por el pueblo.

Es una indudable elección indirecta, en la que 61 senadores sustituyeron la voluntad expresada por 54,5 millones de votos. Es un fraude, contra el cual todavía vamos a recorrer todas las instancias (jurídicas) posibles.

Causa espanto que la mayor acción contra la corrupción de nuestra historia, propiciada por acciones implementadas y leyes creadas a partir de 2003 y profundizadas por mi gobierno, lleve justamente al poder a un grupo de corruptos investigados.

El proyecto nacional progresista, inclusivo y democrático que represento está siendo interrumpido por una poderosa fuerza conservadora y reaccionaria, con el apoyo de una prensa facciosa. Van a apoderarse de las instituciones del Estado para colocarlas al servicio del liberalismo económico más radical y del retroceso social.

Acaban de derribar a la primera mujer presidenta de Brasil, sin que haya cualquier justificativo constitucional para este impeachment. Pero el golpe no fue cometido apenas contra mí y contra mi partido. Esto fue apenas el comienzo. El golpe va a llegar indistintamente a cualquier organización política progresista y democrática.

El golpe es contra los movimientos sociales y sindicales, y contra los que luchan por los derechos en todas sus acepciones: derecho al trabajo y a la protección de leyes laborales; derecho a una jubilación justa; derecho a vivienda y al terreno; derecho a la educación, a la salud y a la cultura; derecho a los jóvenes de protagonizar su historia; derechos de los negros, de los indígenas, de la comunidad LGBT, de las mujeres; derecho de manifestarse sin ser reprimido.

El golpe es contra el pueblo y contra la Nación. El golpe es misógino. El golpe es homofóbico. El golpe es racista. Es la imposición de la cultura de la intolerancia, del preconcepto, de la violencia.

Pido a las brasileñas y a los brasileños que me escuchen. Hablo a los más de 54 millones que votaron por mí en 2014. Hablo a los 110 millones que avalaron la elección directa como forma de elección de los presidentes.

Hablo principalmente a los brasileños que, durante mi gobierno, superaron la miseria, realizaron el sueño de la casa propia, comenzaron a recibir atención médica, entraron a la universidad y dejaron de ser invisibles a los ojos de la Nación, pasando a tener derechos que siempre les fueron negados.

La incredulidad y el dolor que sentimos en estos momentos son pésimos consejeros. No desistan de la lucha.

Oigan bien: ellos piensan que nos vencieron, pero están equivocados. Sé que todos vamos a luchar. Habrá contra ellos la más firme, incansable y enérgica oposición que un gobierno golpista puede sufrir.

Cuando el presidente Lula fue electo por primera vez, en 2003, llegamos al gobierno cantando juntos que nadie debía tener miedo a ser feliz. Por más de 13 años, realizamos con éxito un proyecto que promovió la mayor inclusión social y la reducción de desigualdades de la historia de nuestro país.

Esta historia no termina así. Estoy convencida de que la interrupción de este proceso por el golpe de Estado no es definitiva. Volveremos. Volveremos para continuar nuestro trabajo rumbo a un Brasil en el que el pueblo es soberano.

Espero que sepamos unirnos en defensa de las causas comunes a todos los progresistas, independientemente de la filiación partidaria o posición política. Propongo que luchemos todos juntos contra el retroceso, contra la agenda conservadora, contra la extinción de derechos, por la soberanía nacional y por el restablecimiento pleno de la democracia.

Salgo de la presidencia como entré: sin haber cometido ningún acto ilícito; sin haber traicionado mis valores; con dignidad y cargando en el pecho el mismo amor y admiración por las brasileñas y brasileños, y la misma voluntad de continuar luchando por Brasil.

Viví mi verdad. Di lo mejor de mí. No huí de mis responsabilidades. Me emocioné con el sufrimiento humano, me conmoví con la lucha contra la miseria y el hambre, combatí la desigualdad.

Llevé adelante combates. Perdí algunos, gané muchos y, en este momento, me inspiro en Darcy Ribeiro para decir: no me gustaría estar en el lugar de los que se juzgan vencedores. La historia será implacable con ellos.

A las mujeres brasileñas, https://i2.wp.com/pulsodelospueblos.com/wp-content/uploads/2016/08/29288759281_ed33f0b677_z.jpgque me cubrieron de flores y de afecto, pido que dejen en claro que pueden. Las futuras generaciones de brasileñas sabrán que, la primera vez que una mujer asumió la presidencia de Brasil, el machismo y la misoginia mostraron sus caras feas. Abrimos un camino de mano única en dirección a la igualdad de género. Nada nos hará retroceder.

No les diré adiós. Tengo la certeza de que puedo decir “hasta pronto”.

Termino compartiendo con ustedes una maravillosa inspiración del poeta ruso Maiakovski:

“No estamos alegres, es cierto,
pero ¿por qué razón estaríamos tristes?
el mar de la historia es agitado
las amenazas y las guerras, tendremos que atravesarlas,
romperlas al medio,
cortándolas como una quilla corta”.

Un afectuoso abrazo a todo el pueblo brasileño, que comparte conmigo la creencia de la democracia y el sueño de la justicia.

Fuente: Tiempo Argentino.

Carta en portugués: http://dilma.com.br/eles-pensam-que-nos-venceram-mas-estao-enganados-afirma-dilma/

Alejandra Benitez: «Non stringo la mano al golpista Temer»

di Geraldina Colotti – il manifesto

9ago2016.- Olimpiadi. Il polemico gesto della schermista venezuelana, ex ministra dello Sport

«Sono una donna, sono una militante politica e sono di sinistra, appoggio la democrazia e la giustizia, non stringo la mano a un golpista». Un gesto annunciato, quello della schermista venezuelana Alejandra Benitez, che alla cerimonia d’apertura dei Giochi non ha salutato il presidente a interim, Michel Temer, con grande storno delle destre latinoamericane. Poco prima, Benitez aveva spiegato ai giornalisti il perché della sua decisione e annunciato un incontro con Dilma Rousseff (la quale ha rifiutato di partecipare in seconda fila alla cerimonia d’apertura).

Alla domanda sulla procedura d’impeachmet, che ha sospeso Dilma dall’incarico, l’atleta venezuelana ha risposto: «E’ terribile quel che stiamo vedendo: un colpo di stato che si sta legittimando, bisognerebbe fare di più per impedirlo. Io, come donna, ritengo che il golpe sia stato anche un gesto maschilista, patriarcale, contro la presidente. In politica, come nello sport, certi uomini credono di poter relegare le donne in secondo piano». Benitez, 36 anni, è stata ministra dello Sport del governo Maduro nel 2013. Animalista e femminista, militante del Psuv durante i governi Chavez e deputata, lavora nei quartieri poveri ed è impegnata nella difesa dei diritti delle donne e della comunità Lgbt all’interno dello sport.

Benitez è alla sua quarta partecipazione alle Olimpiadi. Gli 87 atleti venezuelani che partecipano a Rio (61 uomini e 26 donne) testimoniano del grande sforzo compiuto dal paese bolivariano in questi anni nei confronti dei giovani («la generazione d’oro», come li chiama il presidente»), che hanno accesso completamente gratuito a tutti i servizi e all’insegnamento. «Nonostante tutte le difficoltà che ci troviamo ad affrontare, nonostante tutti gli attacchi e la caduta del prezzo del petrolio – ha detto ancora Benitez – anche quest’anno le risorse per lo sport e la cultura sono state mantenute e anche aumentate. Lo sport ha una grande funzione sociale».

Benitez, che fa parte del gabinetto di lavoro di Maduro e accompagna diversi progetti di reinserimento nelle carceri venezuelane, a Rio ha vinto il primo degli incontri di scherma e perso di misura il secondo. Per ora, il Venezuela ha totalizzato un buon risultato nella boxe e nella ginnastica.

Sinistra e destra in piazza a San Paolo

fora temerdi Gisele Brito e Rafael Tatemoto

Brasil de Fato

31 luglio 2016- Gruppi favorevoli e contro l’impeachment hanno tenuto proteste in città questa domenica (31)

 

 

Una manifestazione della sinistra in Largo da Batata ha visto la partecipazione di 60.000 persone, secondo gli organizzatori.

La città di San Paolo (SP) ha assistito a due manifestazioni politiche Domenica 31, settimane prima della data prevista per la decisione finale del Senato sull´impeachment della presidentessa Dilma Rousseff. Da un lato, gruppi che sostengono la rimozione della Petista, si sono raccolti nell´Avenida Paulista. Dall’altro, con un maggior numero di partecipanti, i movimenti che compongono il Fronte Senza Paura hanno iniziato la loro manifestazione in Largo da Batata, ad ovest della capitale dello stato.

Mentre la destra chiedeva di confermare l’impeachment contro la Rousseff,   gli aderenti al Senza Paura chiedevano l´uscita di Michel Temer (PMDB).

 

Sinistra

Secondo il Fronte popolare Senza Paura, 60.000 persone hanno partecipato alla protesta. La polizia militare non ha rilasciato stime. I motti della manifestazione sono stati “Fuori Temer” e “deve decidere il popolo”, in riferimento all’idea di un referendum sulla convocazione di nuove elezioni. Anche se l’ultima proposta è stata riportata in molti casi, non vi era consenso tra i presenti alla manifestazione.

Mauro Gonçalves, muratore, ha detto che pensa che le “elezioni siano inutili.” Per lui, “devono uscire questi bastardi che sono lì, e andare al potere quelli che si preoccupano del popolo.” Oltre a lui, un gruppo portava uno striscione con la frase “Ritorna, Cara”, in riferimento alla presidentessa sospesa.

Invece, Rosa Gusmões, insegnante, ha detto di ritenere che la cosa migliore sarebbero nuove elezioni, perché il popolo possa decidere, e ” il meglio non sarebbe Temer e il suo gruppo.”

All´inizio della protesta, Guilherme Boulos, coordinatore nazionale del Movimento dei Lavoratori Senza Tetto (MTST), ha dichiarato: “Dobbiamo reinventare percorsi di sinistra, andando in quella direzione. L’unico passo possibile ora è con il popolo, e questo passo solo si consolida per la strada “.

I manifestanti volevano lasciare il Largo da Batata verso l’ufficio di Temer in zona, ma sono stati fermati dalla polizia, pesantemente armata. Allora, la marcia si è diretta  verso la Piazza Pan-Americana, vicino alla residenza del presidente interino.

Alla fine dell’atto, hanno cercato di bruciare un pupazzo di cartone riproducente Temer, come rappresentazione di ciò che è cattivo nel governo. “Fa così schifo che nemmeno brucia”, ha scherzato un manifestante. Il pupazzo allora è stato calpestato.

 

Destra

Nella Paulista, i gruppi pro-impeachment hanno realizzato la minore manifestazione in strada, da quando è iniziato il processo contro Dilma. Alcuni manifestanti si sono riuniti intorno a furgoni con impianto sonoro, lasciando il percorso del vialone libero al passaggio, per farlo utilizzare anche da persone che approfittano dell´attivazione del percorso pedonale la domenica. In altre occasioni, anche le strade laterali alla Paulista erano state occupate.

Tra i carri sonorizzati, si è distinto quello dei Revoltados Online, il Scendete in strada e uno che chiedeva il ritorno dei militari al governo, promosso dall’Unione Democratica Nazionale e dalla Lega Cristiana Mondiale, che ha anche protestato contro l´”islamizzazione” del paese .

“La dittatura è stata buona, perché furono 20 anni di pace, senza delinquenti, senza ladri, senza disoccupazione. Di corruzione ce n´era un po ‘, ma non come quella che c´è oggi “, ha detto uno dei manifestanti ai giornalisti.

Nonostante il forte discorso contro la corruzione in generale, tutte le dichiarazioni, così come gli striscioni e i manifesti, facevano riferimento solo ai politici del Partito dei Lavoratori, ad eccezione di alcuni membri della Corte Suprema e al Presidente del Senato, Renan Calheiros (PMDB). Erano presenti figure rappresentative della “nuova destra” brasiliana, come Alexandre Frota, Eduardo Bolsonaro, Sara Winter e Marco Antonio Villa.

Né gli organizzatori né la polizia militare hanno riportato il numero dei partecipanti.

[Trad. dal portghese per ALBAinformazione di Marco Nieli]

Napoli 29lug2016: Con il Venezuela che resiste!

di #‎FestadellaRiscossaPopolare‬ 2016
Napoli, Parco dei Camaldoli

29 Luglio, GIORNATA PER LA SOLIDARIETÀ INTERNAZIONALE E LOTTA ALLA GUERRA
organizzata dal ‪#‎PartitodeiCARC‬ e dal Consolato della‪ #‎RepubblicaBolivarianadelVenezuela‬ di Napoli.

h.17.00 Dibattito
CON IL VENEZUELA CHE RESISTE!
CONTRO LE GUERRE IMPERIALISTE!
COMBATTIAMO IL NEMICO IN CASA NOSTRA!

La Comunità internazionale dei gruppi imperialisti americani, europei e sionisti sprofonda il mondo intero nella guerra. Questa è la sola via a disposizione della borghesia imperialista per fare fronte alla crisi generale del capitalismo in corso. Dilaga l’aggressione imperialista ai popoli dei paesi oppressi dall’America Latina al Medio Oriente all’Africa, da un capo all’altro del mondo si acuiscono gli scontri tra i gruppi imperialisti divisi nella lotta per spartirsi il bottino dei loro saccheggi (a costo di sconvolgere alleanze consolidate come ci insegna il golpe in Turchia e lo scontro tra Erdogan e Obama) e uniti nell’attacco alle masse popolari.

I paesi le cui Autorità e i cui popoli non si piegano ai voleri dei gruppi imperialisti sono i primi paesi ad essere colpiti con la guerra, i blocchi economici, i boicottaggi e i tentativi di golpe. E’ in questo contesto che si inseriscono i tentativi di destabilizzazione del Venezuela bolivariano, avamposto della resistenza antimperialista dei popoli dell’America Latina. Tuttavia l’elenco si allunga al golpe attuato in Brasile, alla guerra che da anni sconvolge la Siria, il Donbass e il Kurdistan, alcuni degli scenari in cui si manifesta la guerra in cui la Comunità Internazionale sprofonda il mondo. Una guerra che in altre forme e modi la borghesia imperialista promuove anche all’interno degli stessi paesi imperialisti principalmente tramite l’eliminazione sistematica delle conquiste dei lavoratori e delle masse popolari.

In Italia e anche negli altri paesi imperialisti i crimini di USA, UE e sionisti suscitano la rabbia, lo sdegno e la solidarietà dei comunisti, dei progressisti e dei sinceri democratici verso lotte eroiche come quella del popolo venezuelano e del suo governo che il 29 luglio, tramite il Consolato a Napoli della Repubblica Bolivariana, è co-promotore del dibattito.

I comunisti italiani sostengono la resistenza eroica del Venezuela, della Siria, del Donbass anzitutto costruendo la rivoluzione socialista in Italia. La più alta forma di solidarietà verso la lotta di questi popoli è sovvertire la Comunità Internazionale di USA, UE e sionisti a partire dalle sue roccaforti. Il primo paese imperialista in cui le masse popolari romperanno le catene della Comunità internazionale aprirà la strada e mostrerà la via anche alle masse popolari degli altri paesi imperialisti per rompere con l’attuale disastroso corso delle cose. Organizziamoci per combattere il nemico in casa nostra.

INTERVENGONO:
– Pietro Vangeli, segretario nazionale Partito dei CARC
– Amarils Gutiérrez Graffe, console della Repubblica Bolivariana del Venezuela a Napoli
– Giorgio Cremaschi, Piattaforma Sociale Eurostop

ADERISCONO:
– Egidio Giordano, Rete Kurdistan
– 99 Posse
– Patrick Boylan, Rete NO WAR
– Luke Alden, US Citizen for Peace
– Diana Volkova, Associazione Giovanile di Lugansk – Donbass
– Svitlana Hryhorchuk, Movimento Internazionale Antifascista

Sono invitati a partecipare al dibattito gli organismi politici, sindacali, sociali che vogliono contribuire alla riflessione collettiva al centro del dibattito.

A seguire

h.21.00: ‪#‎live‬
‪#‎U_Led‬
‪#‎99POSSE‬ – IL TEMPO. LE PAROLE. IL SUONO.
(sottoscrizione 5 euro)

Su Fb: https://www.facebook.com/events/313036735708271/?notif_t=plan_admin_added&notif_id=1468685759492130
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