¡Adelante con el Otro Diálogo establecido en Caracas con la oposición no extremista!

Risultati immagini per chavismo en marchapor Néstor Francia

Después de que el 23 de agosto pasado se reunieran algunas personalidades políticas, intelectuales, artítisticas y académicas, y aprobaran una declaración referida a lo que los participantes llamaron el “Diálogo plural”, escribí sobre mi apoyo a esta iniciativa, aunque no estuve de acuerdo con todos los términos de dicha declaración. Al fin y al cabo de eso se trata cualquier diálogo fructífero: el logro de acuerdos mínimos entre gente que no tiene acuerdos máximos.

En mi articulo sobre el tema publicado en Aporrea.org el 28 de agosto (“Diálogo plural y el Otro Diálogo”) asenté, refiriéndome a aquella reunión, que “estoy de acuerdo con su esencia e intención, contenidas en varios segmentos del texto y señaladamente en los dos párrafos finales: ‘Expresamos igualmente nuestro categórico rechazo a cualquier forma de violencia, injerencia o imposición foránea. Hacemos un llamado a las partes para que dialoguen con el firme compromiso de alcanzar acuerdos que aseguren por la vía pacífica, constitucional, electoral y democrática, las transformaciones necesarias para garantizar la gobernabilidad (…) La solución no vendrá de otros. Está a nuestro alcance, si verdaderamente la queremos, si actuamos con humildad republicana y si tenemos por norte el supremo interés del país y no la prevalencia de otros intereses’ ¿Acaso no es esto lo que proclaman todos, no con toda la credibilidad que merecería asunto tan serio? También me referí en aquel artículo a una propuesta que había hecho unas semanas antes a un grupo de asesores del PSUV que manejaban, entre otros, el tema de la comunicación para la paz Mi propuesta se ve ahora básicamente realizada en el correcto nuevo diálogo abierto por nuestro Gobierno con sectores de oposición que se han venido pronunciando en términos parecidos a los expresados por los factores del “Diálogo plural”.

Recordaba en el artículo citado ideas plasmadas en mi propuesta: “La propuesta de Otro Diálogo apunta a propiciar una apertura del abanico político nacional que promueva la imagen de estabilidad, distensión, paz y unión nacional (…) El Otro Dialogo ayudaría también a combatir la matriz internacional de “dictadura” que promueven el imperialismo y la derecha (…)1) Se convocaría a factores partidistas y organizados en movimientos de oposición o no involucrados directamente en la gestión de Gobierno, además del PSUV, con la única condición de que se hayan pronunciado públicamente en contra de la intervención extranjera y del ejercicio de la violencia; 2) Algunos de estos factores serían: el MAS, Redes, PCV, UPV, Somos Venezuela, Plataforma por el Referéndum Consultivo, Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, Soluciones por Venezuela (Claudio Fermín), Concertación por el Cambio (Henry Falcón), Esperanza por el Cambio (Javier Bertucci); 3) La agenda debería ser abierta, aunque a lo interno del diálogo se trataría de conformar acuerdos en torno a la inviolabilidad del territorio de la Patria, a la necesidad de privilegiar las vías pacíficas y constitucionales para dirimir las diferencias políticas, a la oposición a la promoción del odio, al fomento de la tolerancia y de la paz (…) Se convocaría a garantes internacionales, como por ejemplo la oficina local de la Comisión de DDHH de la ONU recientemente acordada con la Comisionada Michelle Bachelet (…) Este diálogo promovería además la beligerancia política de factores opositores distintos a la derecha extremista y pro imperialista, conformándose así nuevas referencias que despolaricen el escenario político”.

Como puede verse, no todos los factores que yo imaginaba participaron en el inicio del otro diálogo, pero es claro que la mesa está abierta a otros sectores políticos y sociales que quieran incorporarse, y ojalá que lo hagan, liberándose de los chantajes tanto de la derecha apátrida como de los extremistas y sectarios de toda laya. Por otro lado, la Comisión de Bachelet parece haber sido descalificada por ella misma como testigo o garante, sin embargo es positivo que la declaración inicial del otro diálogo se haya dado ante el cuerpo diplomático acreditado en el país.

Por supuesto, este otro diálogo tendrá enemigos. Ya el pelmazo de Juan Guaidó se ha manifestado en ese sentido, y ha calificado de “irresponsable” el acuerdo firmado en la Casa Amarilla. ¡Qué tupé, el protegido de los Rastrojos hablando de irresponsabilidad, él, quien dijo que los muertos de una guerra serían una “inversión”! Ante esta inteligente movida del Gobierno y de opositores nacionalistas, el pelmazo ha decidido publicar la supuesta “propuesta” que sus secuaces llevaron a Barbados, y que no es sino una pretensión de que el Gobierno acepte su programa fallido de “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” ¿Alguien le puede informar a este imbécil que no está en posición de exigirle capitulación a nadie? ¿Se habrá enterado el pobre diablo de que no ha sufrido sino derrotas desde que el 23 de febrero, cuando se tuvo que meter su “ayuda humanitaria” por Dios salve la parte? ¿Se percató de que de su sabotaje eléctrico muy pocos se acuerdan? ¿Se habrá dado cuenta de que su mamarrachada del 30 de abril terminó con su triste y demencial socio Leopoldo López refugiado en una embajada y un puñado de militares traidores poniendo pies en polvorosa? Venezuela debe seguir adelante con el otro diálogo, porque estos tipejos vendepatrias están rodando por un abismo insondable del cual no los salva nadie, ni siquiera sus mentores imperiales, que terminarán tan defraudados como los opositores de a pie que ya ni se acercan a sus convocatorias.

Finalmente propongo que este otro diálogo sea dotado comunicacionalmente de la gran importancia que tiene y que se convierta en un factor político de verdadera y extendida elevancia en nuestro país. Ojalá que la obcecación política que a veces nos afecta no acabe con este logro de los que queremos sinceramente lo mejor para nuestro país. Como dice el presidente Maduro, nuestra victoria es y será siempre la paz.

Dialogo plurale e l’altro dialogo

Risultati immagini per Néstor Franciadi Néstor Francia*

Il 23 agosto si è tenuta una riunione di personalità di varia provenienza, conclusa con una dichiarazione pubblica nel corso di una conferenza stampa, che fa riferimento alla necessità di quello che i partecipanti chiamano “Dialogo Plurale”. Vi hanno preso parte diverse persone che godono del mio rispetto e alcuni anche della mia amicizia, come Carlos Azpurua, Vladimir Villegas, Gustavo Márquez Marín, Oscar Schemel, Maryclen Stelling, Héctor Navarro e altri. Ho avuto con tutti convergenze ma anche divergenze, il che non è affatto singolare, perché è la stessa cosa che mi è sempre successa con il governo bolivariano, con il PSUV, con Chávez, con Maduro e con il chavismo in generale. Credo nella diversità e nelle differenze reali non per una questione di fede, ma perché entrambe le categorie esistono evidentemente: per questo motivo è impossibile per chiunque riuscire ad imporre un pensiero unico. L’unanimità è irrealizzabile. Questo fatto non pienamente compreso è stato una delle cause principali del crollo dell’Unione Sovietica e dei sistemi politici dei paesi sottoposti alla sua tutela politica negli anni della cosiddetta “Guerra Fredda”.

Allo stesso modo, non è strano che non concordi con tutti i termini posti nella citata Dichiarazione; tuttavia, ho comunicato via e-mail sia a Gustavo Márquez Marín che a Vladimir Villegas che desidero aderire, poiché concordo con la sua essenza e scopo, a contenuti in più passaggi del testo e in particolar modo nei due paragrafi finali: “Esprimiamo parimenti il nostro categorico rifiuto verso qualunque forma di violenza, interferenza o imposizione straniera. Invitiamo le parti ad avviare il dialogo con il fermo impegno a raggiungere accordi che garantiscano, con mezzi pacifici, costituzionali, elettorali e democratici, le trasformazioni necessarie per garantire la governabilità… (…) La soluzione non verrà da altri. È alla nostra portata, se lo vogliamo veramente, se agiamo con modestia repubblicana e se si ha come bussola l’interesse superiore del paese e non altri interessi”. Non è forse ciò che tutti proclamano, non con tutta la credibilità che una questione così seria meriterebbe?

Questa mia posizione non è estemporanea. Qualche settimana fa mi sono unito a un gruppo di consiglieri convocato da un’alta dirigente del PSUV per avanzare alcune proposte allo stesso PSUV sul tema e sul discorso della pace. Lì ho presentato la mia proposta che ho chiamato “L’Altro Dialogo”. Riporto testualmente alcuni estratti della mia proposta: “La Rivoluzione è obbligata a remare in due direzioni per sensibilizzare due basi elettorali. Da un lato, c’è il movimento popolare chavista cosciente e determinato che, secondo il risultato ottenuto il 20 maggio 2018, raccoglie circa il 30% dell’elettorato (6.245.862 voti su 20.526.978). Questo settore determinato è stato efficacemente sostenuto dal PSUV e dovrebbe continuare ad esserlo, al fine di rafforzarlo e garantirsi il suo sostegno attivo. L’altra base, che sarebbe determinante, è formata da quelli che definiti “né-né” o “non allineati”, che secondo studi credibili potrebbe rappresentare circa il 40% della platea elettorale (circa 8.000.000 di elettori).

La proposta dell’Altro Dialogo mira a favorire un’ampliamento dello spettro politico nazionale che promuova l’immagine di stabilità, distensione, pace e unità nazionale (…) L’altro dialogo aiuterebbe anche a combattere il cliché internazionale della “dittatura”, immagine promossa dall’imperialismo e dalla destra (…) La proposta ha come scopo quello di favorire un altro dialogo politico, diverso da quello inaugurato in Norvegia e che proseguirà alle Barbados. Il dialogo di Oslo, assolutamente conveniente, vantaggioso per le politiche del governo bolivariano e coerente con esse, riproduce tuttavia la polarizzazione politica, almeno dal punto di vista della percezione. S’impone mediaticamente l’immagine di un dialogo tra il governo e l’opposizione, rappresentata fondamentalmente da un solo settore dell’opposizione, la destra estremista. Infatti, il principale portavoce interno a questa fazione è il golpista pro-imperialista Juan Guaidó. Dovremmo chiederci: se è legittimo incontrare questi estremisti, perché non considerare l’avvio di un dialogo pubblico con altre fazioni dell’opposizione che non fanno parte dello spettro estremista e con i settori chavisti che non hanno direttamente responsabilità di governo? Settori che hanno almeno due punti di contatto con il PSUV e il Governo: il rifiuto dell’intervento imperialista e della violenza da un lato e la preferenza per la via pacifica, costituzionale ed elettorale dall’altro (…) È bene che l’Altro Dialogo sia convocato dal Governo, per conferirgli carattere ufficiale. Vediamo alcune delle sue caratteristiche: 1) si convocherebbero elementi di partito e persone organizzate in movimenti di opposizione o non direttamente coinvolti nella gestione del Governo, oltre al PSUV, alla sola condizione che si siano pubblicamente pronunciati contro l’intervento straniero e l’esercizio della violenza. 2) Alcuni di questi elementi potrebbero essere: MAS, Redes, PCV, UPV, Somos Venezuela, Plataforma por el Referéndum Consultivo, Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, Soluciones por Venezuela (Claudio Fermín), Concertación por el Cambio (Henry Falcón), Esperanza por el Cambio (Javier Bertucci). 3) L’ordine del giorno dovrebbe essere aperto, ma il dialogo dovrebbe mantenersi nel solco della trattativa per concludere accordi sull’inviolabilità del territorio della Patria, sulla necessità di privilegiare mezzi pacifici e costituzionali per risolvere le divergenze politiche, sull’opposizione alla promozione d’odio, sulla diffusione della tolleranza e la pace (…) Dovrebbero essere convocati dei garanti internazionali, ad esempio l’Ufficio locale della Commissione per i Diritti Umani dell’ONU come convenuto recentemente con la Commissaria Michelle Bachelet. Questo dialogo promuoverebbe, inoltre, la conflittualità politica di settori oppositori diversi rispetto alla destra estremista e filoimperialista, venendo così a costituire nuovi riferimenti che annullino la polarizzazione dello scenario politico.

Ci saranno settori estremisti del chavismo che mi bolleranno come “debole” o “riformista” a causa di questa proposta. Vado avanti e gli rispondo. Sostengo il dialogo promosso dalla Norvegia e di cui il governo si avvale… ma con chi si dialoga? Con la destra fascista, che cospira, promuove la violenza e richiede l’intervento imperialista. D’altra parte, il governo ha riconosciuto di aver avviato da tempo colloqui con il governo degli Stati Uniti, il peggior nemico dell’umanità, che ci impone ampie sanzioni economiche, ruba i nostri beni, sostiene l’isolamento diplomatico del nostro paese e ci minaccia con la forza militare. Sono d’accordo con questa azione diplomatica del governo. Il Presidente Maduro ha ripetutamente affermato di essere pronto ad incontrare Donald Trump. Devo ammettere che non odio nessuno, ma con Trump ci vado molto vicino. Ciononostante, sosterrei un tale incontro. Mi chiedo, quindi, se il governo si mette al tavolo con il peggio del peggio, perché non convoca un dialogo con settori con i quali ha almeno due punti di convergenza, il rifiuto della violenza e l’opposizione all’intervento straniero?

Sto commettendo qualche tipo di infedeltà rivelando parte della mia proposta sostenuta dai consiglieri? Sono passati quasi due mesi da quando l’ho articolata e almeno un mese e mezzo da quando l’ho presentata. Recentemente ho comunicato nella chat Whatsapp del gruppo che, poiché non avevo ancora ricevuto alcuna risposta dal PSUV e se questa non ci fosse stata prontamente, l’avrei spostata su altre strade, poiché sono troppo vecchio per lavorare invano e le mie idee sono sostanzialmente disponibili per tutti, senza escludere che siano giuste o meno. Io stesso ho detto che avrei aspettato che passasse il Forum di San Paolo, dato che il PSUV era sicuramente molto impegnato in questa attività. Ma la dichiarazione a cui ho fatto riferimento ha segnato la svolta, perché ci sono indubbiamente altri venezuelani con idee che si avvicinano alle mie.

Non ho dubbi sulla mia posizione radicalmente anti-imperialista, che mantengo fin da quando ero molto giovane. Né nascondo la mia totale e assoluta contrapposizione al settore criminale rappresentato da quel personaggio irrilevante e passeggero chiamato Juan Guaidó e dal suo partito estremiesta e fascista, Voluntad Popular. Dopo aver chiarito questo punto, dico senza mezzi termini che chiunque rifiuti l’intervento straniero nel mio Paese, si opponga alla violenza e favorisca il dialogo e la pace, può considerarmi uno dei suoi.

* Membro della Assemblea Nazionale Costituente della Repubblica Bolivariana del Venezuela 
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[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione a cura di Alessio Decoro e Antonio Cipolletta]

 

Radicalizzarsi contro l’imperialismo?

Risultati immagini per Milicia popular bolivarianadi Néstor Francia 

Le ultime mosse degli Stati Uniti contro il Venezuela potrebbero voler dire che la disperazione e lo smarrimento imperversa nei circoli governativi della metropoli Imperiale. Questo, in termini assoluti, non vuol dire che il conflitto in corso sia pacificato, al contrario, ancora di più incombe il pericolo che l’imperialismo si radicalizzi e passi ad un superiore livello di aggressione, come il concretizzarsi della minaccia di esercitare un blocco navale. Questa mossa sicuramente non è semplice per gli Stati Uniti, significherebbe imbarcarsi in un’avventura dall’esito incerto; quello che è certo è che non sarà tentata prima delle elezioni presidenziali di novembre. Il risultato di queste elezioni, d’altra parte, potrebbe segnare cambiamenti nella politica estera degli Stati Uniti rispetto a questioni come la Cina, la Corea del Nord, Cuba e l’Iran, probabilmente anche il Venezuela, soprattutto se Donald Trump risulterà sconfitto. Questo sarà un bene o un male? Chissà, dovremo aspettare e vedere dove ci porterà la realtà.

Per ora, l’imperialismo continua a combinare strategie, facendo leva su fatti, minacce e manipolazioni mediatiche. Le sanzioni aumentano, continuano a fare dichiarazioni come quella fatta dal Capo del Comando Sud degli Stati Uniti, Craig Faller, in occasione delle esercitazioni militari Unitas, e seguono le operazioni come quella in corso contro Diosdado Cabello. 

Su quest’ultimo punto è oltraggiosa l’impunità con cui alcune agenzie di stampa internazionali agiscono nel nostro paese. È il caso dell’agenzia spagnola EFE, che si unisce all’ultimo attacco mediatico basato sulla presunta trattativa tra Diosdado Cabello e Stati Uniti. Ci sono alcuni che credono sia una manovra per favorire una spaccatura all’interno delle file chaviste. Non nego del tutto che nel governo gruppi diversi competono tra loro, ma queste contrapposizioni riguardano unicamente la distribuzione di posizioni e incarichi, e non la permanenza del chavismo nel governo né la leadership interna di Nicolás Maduro. Sono più incline a pensare che ciò che si cerca con questo tipo di bufale sia rafforzare le speranze, in forte calo, della base sociale oppositrice che Guaidó  possa ottenere la “cessazione dell’usurpazione”. Per l’imperialismo e i suoi alleati della destra nazionale e internazionale, è chiaro che senza un acceso conflitto sociale interno difficilmente si potrà chiudere la partita col governo bolivariano.

Hanno bisogno che la base sociale dell’opposizione sia incoraggiata e mobilitata come unica possibilità che un tale conflitto possa avere luogo.

Alla ”informazione” fabbricata da EFE sono evidenti tutte le magagne. Si basa su una presunta notizia pubblicata domenica scorsa su Axios, un portale di notizie inaugurato nel 2017 e fondato da personaggi che sono collegati alla Casa Bianca. Inoltre Axios è finanziato dai grandi monopoli statunitensi come JP Morgan e Chase, Boeing, BP, Bank of America, Koch Industries, S&P Global, UnitedHealth Group, Walmart e PepsiCo.

La notizia di EFE sul presunto contatto di Diosdato con funzionari statunitensi si regge su una frase: “gli Stati Uniti assicurano che questo lunedì, figure chiave della cerchia del presidente venezuelano, Nicolás Maduro, sono in frequente collegamento per negoziare l’uscita di scena del presidente, in questi tempi di notizie false su un dialogo tra la Casa Bianca e quello che viene indicato come il numero 2 del chavismo, Diosdato Cabello”.

Tuttavia, la stessa agenzia confessa che l’attribuzione dei commenti agli “Stati Uniti” sia un falso, negando il rango ufficiale a questa bufala: “La Casa Bianca e il Dipartimento di Stato hanno evitato di confermare direttamente queste informazioni”, e le attribuiscono a funzionari che restano anonimi, dell’amministrazione statunitense. Una fonte truccata usata nella guerra dei media per le loro invenzioni malevole.

Citando fonti dubbiose come quella di un ex consigliere di Donald Trump, EFE costruisce una realtà virtuale, facendo leva sul suo contorto linguaggio.

Verso la fine, l’agenzia spagnola cala la maschera e parla delle voci come se fossero una verità dimostrata: “non è chiaro quali sono gli obiettivi del contatto con Cabello. Ci sono alcuni che sostengono che la Casa Bianca stia solamente cercando di destabilizzare l’ambiente vicino a Maduro, quasi sette mesi dopo aver riconosciuto il leader oppositore Guaidò come presidente ad interim del Venezuela“.

Lasciano intendere che la voce sia vera, ci sarebbero dubbi solo sulla reale natura degli obiettivi del contatto con Cabello. Questa è pura sfacciataggine, caradurismo [attitudine ad essere sfrontati e senza vergogna, NDT] e assenza totale di etica giornalistica.

Di fronte a una probabile intensificazione dell’aggressione imperialista, alcuni si domandano cosa dobbiamo fare, e propongono una radicalizzazione proprio su questo fronte di lotta: dichiarare lo stato di emergenza e di guerra, espropriare le imprese statunitensi, espellere dal paese le canaglie bugiarde come EFE, incarcerare subito i traditori che chiedono l’intervento militare dell’impero, sciogliere le organizzazioni terroristiche come Voluntad Popular, interrompere la fornitura petrolifera agli Stati Uniti e ai loro alleati. Io non propongo niente, resto ostaggio dei dubbi, cioè che al momento è conveniente agire con la pazienza degli indios. Quello che dico è che tutte “le opzioni dovrebbero essere sul tavolo”.

[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione di Alessio Decoro]

 

Cambio de ministros: ¿Solución o problema?

Risultati immagini per Chavismo maduropor Néstor Francia

En cualquier manual elemental de alta gerencia queda claro que una alta rotación de personal es siempre un factor negativo y denota fallas generales de la gerencia superior de una empresa ¿Es distinto esto en el caso del Estado? Sí, es distinto, porque es peor. La rotación de personal en una empresa normalmente se limita a aquellos cargos que son directamente afectados por las decisiones de reemplazo y se hace tratando de afectar lo menos posible la estructura general de la organización.

En Venezuela, cuando se cambia un ministro, es como si cambiara el Gobierno. Se produce inquietud en el personal de confianza, porque todo el mundo sabe que van “pa’ fuera” todos los directores generales, de línea y coordinadores y si es que queda alguno, se paraliza ante las nuevas caras, ya que no sabe qué será de él (o ella) ¿Es el que llega un individualista, un mandón, un amargado o un tonto con ascendencia política? Es un enigma, porque el nuevo ministro suele arrastrar consigo a los “suyos”, sus amigos, sus allegados o sus compañeros de ruta políticos (lo cual genera a su vez rotación de personal de alto nivel en otros entes, conformándose así una especie de círculo vicioso).

A lo dicho se suman otros males de la gestión del Estado que es necesario considerar. Uno de ellos, no el menor, es la ausencia de planificación estratégica, de políticas institucionales estables, y el hecho de que a menudo reina la improvisación, las decisiones tomadas como “puntadas de rabo” de gente que tiene poder. Igualmente suelen estar ausentes las políticas modernas de recursos humanos que tratan de intervenir positivamente en los problemas del personal, preparándolos, promoviéndolos, manteniéndoles viva la esperanza de que si trabajan con eficiencia podrán ascender en la pirámide organizacional y mejorar su perspectiva profesional y su condición de vida. Porque si estás en la oposición perseguida como muchos de nosotros en los años de la Cuarta República, lo haces todo sin esperar nada para tu persona, pero si eres un empleado del Gobierno, y como todo empleado en cualquier parte del mundo no es raro que pases roncha y hasta arrecheras de vez en cuando, al menos te alivia pensar que mañana podrás estar mejor.

Creer que un cambio de ministros resolverá los problemas de gestión es como pensar que tomando calmantes te vas a curar el cáncer. No se necesita en Venezuela tantos cambios de ministros (si así fuera, seríamos una potencia, con todos los ministros que han pasado por la escena), sino cambios profundos de la gestión, precisamente. Pero de esto se ha hablado mucho, va llegando la hora de que las ideas, que unos cuantos aportan, se conviertan en acciones. Basta de diagnósticos, vamos a los tratamientos. A muchos nos duele ya la lengua de tanto hacer señalamientos. Hemos hablado hasta el cansancio de la necesidad de estrategias, fijación de plazos y metas auditables, planificación, estabilidad administrativa, gestión inclusiva y participativa, que las políticas de selección de personal sean estrictamente definidas y aplicadas.

Un caso emblemático de los problemas de gestión es PDVSA: ¡nueve presidentes en 20 años, una guará! Y la mayoría de ellos mal seleccionados ¿o no? Solo dos de ellos se salvan de haber sido corruptos, desleales o nulidades ¿Cuál es el resultado?

Yo hablo de estas cosas porque me siento responsable de ellas, ya que tengo 20 años votando por
quienes nos gobiernan. Eso me da derecho al menos de darles de vez en cuando un inofensivo jalón de orejas. Ellos son mis mandatarios, es decir aquellos a los que he dado el mandato ¡Qué vaina conmigo, qué ladilla soy!

Mi entrevista fallida en Ciudad CCS

por Néstor Francia

No entiendo porque algunos periodistas te entrevistan y ponen olímpicamente en tu boca palabras que no dijiste. Un buen ejemplo de ello es la entrevista que me hizo José Cueva para el diario Ciudad CCS publicada el 12 de junio del año en curso ¿De dónde sacó el amigo la opinión, supuestamente mía, de que el diálogo de Oslo debe centrarse en la elección de la Asamblea Nacional? Yo sentiría vergüenza de decir un disparate tal. Voy a pedir a quienes me conocen que obvien esa entrevista, porque el Néstor Francia que allí aparece es un personaje de ficción creado por la mente febril del entrevistador. Por ejemplo, eso de que la Revolución Bolivariana “necesita una oposición seria, inteligente”. Acaso el amigo Cueva infirió esa tontería de mi idea de que si la oposición tuviera un líder como Rómulo Betancourt, estaríamos en problemas.

Tampoco dije que yo preferiría una Asamblea Nacional donde estuvieran adecos y otras fuerzas ¿Acaso soy estúpido? ¿No sé yo que en la AN en desacato están los “adecos y otras fuerzas”? El “peloncito” del periodista fue obviar que yo me refería a la Asamblea Nacional Constituyente, a la cual le pondría sal y pimienta la obligación de un debate entre fuerzas opuestas, sería una verdadera batalla de ideas que concentraría la atención del país ¿quién va estar viendo un día de trabajo a las cuatro de la tarde un “debate” en el que todos están unánime y absolutamente de acuerdo?

Uno de los problemas de esa entrevista es que el periodista me puso a hablar más de una hora -hasta llegué tarde a una reunión que tenías después-, en la cual plantee varios asuntos con la complejidad que suelen tener los hechos políticos. Con la habilidad de un mago, Cueva hizo desaparecer todas esas complejidades y presentó toda un catálogo de ideas simplonas, sosas (supuestamente mías ¡Dios me ampare y me favorezca!) que en realidad me dan hasta pena.

El colmo es que según Cueva yo hablé de “golpes de topochos verdes”. Esas serán palabras de él, yo jamás le daría ese nombre a lo que pasó el 30 de abril, no quiero ser parte de la banalización de la política que observo a menudo en Venezuela. El 30 de abril pasaron cosas muy graves. El intento de golpe fue comandado impunemente por dos prófugos de la justicia, participaron efectivos activos de la FANB fuertemente armados, se convocó a la gente, irresponsablemente, a rodear una base militar en medio de un perímetro de seguridad. No puedo yo sintetizar todo eso con una frase que tiene como base un hecho banal, anecdótico como es la presencia en el lugar de unos racimos de frutas.

No voy a responsabilizar de este despropósito a José Cueva, una persona amable que trató de hacer su trabajo. El mismo me confesó que no es ducho en política y que pertenece a la fuente de deportes ¿Por qué nos echaron esa vaina? ¡Misterios de la ciencia! De todas formas, esto no es nada del otro mundo: Cueva, la entrevista, Ciudad Caracas y yo no somos para nada trascendentes. Pocos se ocuparán de nosotros cuando hayamos desaparecido. Será como dice el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) en la película Blade Runner: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Debate rectificador: no improvisar, planificar

L'immagine può contenere: una o più persone, folla, testo e spazio all'apertopor Néstor Francia

Me ha llegado el documento de convocatoria para el debate propuesto por el presidente Maduro, intitulado “PLAN DE CAMBIOS Y RECTIFICACIÓN – JORNADA NACIONAL DE DIÁLOGO, ACCIÓN Y PROPUESTAS CONCRETAS”. Lo primero que se debería hacer es construir el plan para el debate. Es decir, el fin de semana no se haría el debate en sí mismo, esto sería incurrir precisamente en errores a erradicar: la improvisación y las fallas de planificación. El documento recibido no deja claro cuál es la intención, por lo que pongo la inquietud sobre la mesa.

Lo primero que debo decir con franqueza es que no voy a ir a la asamblea de hoy sábado. Primero por una razón objetiva: son pasadas las 8 de la mañana y aun no sé dónde ni a qué hora se realizará tal asamblea. Segundo, por razones subjetivas. Estoy convencido de que soy más preciso escribiendo que hablando, así que prefiero esta vía para plasmar mis ideas, y así evito a otros y a mí mismo pérdidas de tiempo.

De todas formas, en este debate tengo ya mucho tiempo, es uno de mis ejercicios favoritos, como bien sabe el lector. Decir hoy que hay muchos errores que se debe corregir es como descubrir el café con leche. Esto viene desde muy “endenantes”, como dicen en el campo venezolano. Pero es muy bueno que el Presidente vuelva sobre el tema y que haya dicho, el pasado 1° de mayo, cosas que me alegran y lo enaltecen, como eso de que “hay una crítica, hay una reflexión que he escuchado y he leído por ahí de líderes y lideresas de opinión del chavismo, que dicen que los cambios necesarios dentro de la revolución, que la renovación revolucionaria de nuestro Proyecto Simón Bolívar ha sufrido tropiezos, se ha estancado o ha retrocedido, producto de que nos hemos concentrado en la batalla contra la conspiración, contra la traición, contra el imperialismo. Y es verdad. Acepto la reflexión, acepto la crítica”. Espero que aquellos que viven atacando a quienes ejercemos el deber de la crítica aprovechen esta lección que les ofrece el principal líder de la Revolución.

Yo respaldo esta convocatoria y me parece muy bien que se realicen las asambleas, pero prefiero dejar unas ideas sobre el papel. Esto puedo decidirlo libremente porque no soy militante del PSUV, como se sabe, aunque formo parte de lo que los comunistas llamábamos la “periferia” del partido, colaboradores cercanos. Decidí dejar la militancia partidista (sigo siendo un militante de la Revolución) cuando me di cuenta de que el problema no son los partidos, sino yo. Me cuesta seguir órdenes (incluidas “órdenes de operaciones”), desde chiquito he sido contestón, atravesado, con la cabeza siempre alborotada y en ebullición. Puedo ser una soberana ladilla y no creo que ningún partido esté obligado a soportar algo así. Además, lo confieso, tengo serias desviaciones individualistas, lo cual no es mal de pocos, solo que yo lo reconozco y lo asumo. La mayoría de quienes cargan esa rémora prefieren posar de socialistas integrales. Que con su pan se lo coman.

Bien, he querido excusarme con honestidad por no asistir a la asamblea. De todas formas, trataré de hacer algunos aportes.

Me sorprende que entre los ejes de debate propuestos en el mencionado documento no figure en lugar destacado (ni en ningún otro lugar) el tema comunicacional, que para mí es uno de los problemas principales del chavismo, además del más asistido frente de batalla de la actualidad. Fíjese el lector en la situación actual: resulta que un tipejo de ínfima calidad intelectual y política ha sido encumbrado mediáticamente como “líder” de la oposición venezolana. Fíjese igualmente que una escaramuza (como bien la llamó el Presidente) es presentada como un “levantamiento militar”. Fíjese, además, como el discurso de la derecha, después de anunciar los últimos días de Maduro varias veces, con especificación de fechas y todo, ahora, después que el Imperio y su pelele han fracasado, establece que esto es solo el “comienzo” de la Operación Libertad (o sea, plan “Venezuela Freedom” del Comando Sur).

Sin embargo, en un segundo documento recibido, intitulado “PROPUESTA METODOLÓGICA DE LA CONSULTA ANUNCIADA EL 1 DE MAYO DE 2019 POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, NICOLÁS MADURO” se aborda lo comunicacional por medio de preguntas generadoras que serán muy útiles para referirse al tema en su momento.

Paso ahora a esquematizar algunas propuestas para la realización del debate en cuestión:

1) Debe ser un debate nacional, no un debate del PSUV. Involucrar de manera efectiva a todos los factores del Gran Polo Patriótico y no temer a invitar personas honestas y valiosas así no sean activistas ni militantes revolucionarios

2) El debate debería tener dos vertientes: la técnica y la política, esta última vertiente con carácter transversal

3) Dividir el debate por sectores específicos: sector petrolero, eléctrico, telecomunicaciones, agropecuario, finanzas, comercio, misiones sociales,
comunicación social, etc.

4) Muy importante el debate sobre el Estado, el Poder Popular, las Comunas, la nueva democracia participativa y protagónica. Cuidado con poner solo a los zamuros a
cuidar la carne. Este debe ser uno de los debates más crudos y profundos, ya que el burocratismo tiene mucho poder y va a tratar de protegerse de mil maneras. Es una lucha, no un club de amigos. Leal, pero lucha al fin.

5) Solo el Poder Popular, extendido, ocupando los espacios de gobierno, podrá derrotar al burocratismo y la corrupción. Reivindico mi propuesta de eliminar la figura del alcalde y crear el Consejo Local Popular que sustituya tanto a los alcaldes como a los Concejos Municipales, con base en una estructura piramidal de organización popular, cuya base sean las comunidades sectoriales y parroquiales, y su ápice un gobierno comunal colectivo en cada municipio, con una presidencia pro témpore rotativa anual. Esto implicaría importantes cambios en el sistema electoral.

Por supuesto, habrá otras propuestas, bienvenidas.

Yo voy a presentar algunas propuestas referidas al tema comunicacional, que es mi área profesional. Hablo de comunicación, no exclusivamente de lo mediático, que es solo una parte del asunto. Se trata de estrategias: objetivos; mensajes; audiencias; tonos, estilos y contenidos del discurso; medios y herramientas; y todo lo que implica la comunicación como frente de batalla fundamental en el mundo de hoy. Pero eso va la semana que viene.

Guaidó como subproducto del chavismo

L'immagine può contenere: 5 personepor Néstor Francia

Lo primero que voy a dejar en claro es que estoy rodilla en tierra en defensa de la Revolución Bolivariana, de la Dirección revolucionaria, del Presidente Constitucional Nicolás Maduro y -last but not least- de mi Patria amenazada por las fuerzas oscuras. Soy un patriota antiimperialista, que nadie se equivoque. Pero recordaré también a los lectores lo que he sido y seguiré siendo: una ladilla china. No voy a llamar a Juan Guaidó “títere”, porque los títeres son una vaina demasiado bella. Lo llamaré “pelele” (una acepción de títere que no acepto). Pues bien ¿de dónde salió este pelele?

Por supuesto, todo debe ser adjudicado al golpe de Estado continuado promovido por el imperialismo desde 1999, cuando el presidente Chávez dejó en claro que no iba ceder ni a presiones ni a halagos en su empeño por conducir la transformación del país, cuya primera gran prefiguración fue la aprobación popular de la nueva Constitución, el 15 de diciembre de aquel año.

Pero me refiero a este episodio en particular ¿por qué se produce? Vamos a retrotraernos al año 2015, cuando el chavismo sufrió una contundente derrota en las elecciones parlamentarias. Desde ese momento la Asamblea Nacional, finalmente en desacato, se convirtió en la más importante y permanente ventana política de la oposición, por encima de la desaparecida MUD, de esa rara entelequia que se llama Frente Amplio Venezuela Libre y de los partidos opositores. Es su mayoría en ese organismo lo que la ha permitido a la derecha crear su nuevo espejismo: la “presidencia interina” del pelele.

A estas alturas me pregunto: ¿Por qué una Revolución que promovió tantos logros para la mayoría, no solo materiales, que los hubo y muchos, en alimentación, en salud, en educación, en vivienda, sino también en la inclusión política, en darle al pueblo trabajador un protagonismo cotidiano del que había carecido a lo largo de nuestra historia republicana, recibió tan abultada paliza en aquellas elecciones fundamentales? El análisis simplista y circunstancial tiende achacarlo todo a la guerra económica, que sin duda tuvo entonces un momento álgido, con la inenarrable escasez inducida de bienes de primera necesidad, sobre todo de alimentos. Tal análisis ignora el papel de los grandes errores económicos cometidos (saludos a Giordani) y que nos hicieron enteramente vulnerables a aquellos ataques. En 15 años, con recursos y gran apoyo popular, no fuimos capaces de garantizar la mínima soberanía alimentaria, atrapados en los límites de la improvisación, el inmediatismo y el dogmatismo, que nos hundieron en el pantano de la improductividad, y señaladamente en lo que es la base de toda economía nacional sustentable, el sector agropecuario.

Llegamos desarmados y desnudos al campo de batalla, y fuimos pasto del fuego enemigo. Pero no fueron los únicos errores. Hubo también notables fallas de gestión en infraestructura. Hoy somos vulnerables en el sector eléctrico, en la distribución de agua, en el transporte público, en las telecomunicaciones, en la industria petrolera. Por supuesto, muchos han sido naturales errores de aprendizaje, pero quien no oye consejos no llega a viejo y el que solo tiene oídos para la lisonja tarda en reconocer sus pecados, si es que alguna vez lo hace, y por lo tanto se condena a sí mismo a seguir repitiéndolos. Por eso Chávez alguna vez instruyó las 3R: revisión, rectificación y reimpulso.

En ese sentido, lamento creer que el Comandante aró en el mar. Hubo igualmente errores de gerencia, como la mala selección de ejecutores de políticas públicas, con una rotación de personal demasiado alta como para darle mínima estabilidad al aparato del Estado. Me bastará con citar el emblemático caso de PDVSA. La principal industria del país ha tenido en estos veinte años nueve presidentes (¡!). No hablemos del actual, al cual hay que darle el beneficio de la duda. De los otros ocho, uno se quedó a vivir una vida de comodidades en Estados Unidos, otro terminó hablando pestes de Chávez, otro fue un connotado golpista en la aventura derechista de 2002, dos están presos por presuntos delitos de corrupción y finalmente anda otro por ahí, en fuga y compitiendo con Henrique Capriles por ver quién muestra mayor ambición de ser Presidente. Al ingeniero Ramírez parece ocurrirle lo que a Douglas Bravo, que si va a un entierro se arrecha porque el muerto no es él ¿Delirio de grandeza, megalomanía como lo llaman quienes saben mucho más que yo de las complejidades de la mente humana? En fin, de los ocho, apenas se salvan los fallecidos Alí Rodríguez Araque y Gastón Parra Luzardo ¿Qué pasó ahí? Luego están los errores comunicacionales. Buena comunicación cuando se dirige a la vanguardia, muy mala para convencer a los que están más allá. De ese tema he hablado bastante desde hace años. ¿Y qué decir de los errores políticos, que tuvieron tanto peso en la derrota de 2015? Sectarismo, dogmatismo, triunfalismo, acriticismo, plagas que he abordado más de una vez. Todas se juntaron entonces.

No olvido cuántas veces me opuse al encierro en nuestra burbuja, con aquellos temas del “1×10” y la acción puramente electorera, mientas el pueblo sufría abandonado en las colas. Abandonado por nosotros, porque la oposición sí andaba por ahí, echándole todas las culpas a Maduro. Le entregamos el trofeo a la derecha, ellos no ganaron, nosotros perdimos. De tales cavernas políticas salió ese Frankenstein que se llama Juan Guaidó. Afortunadamente, veo al pelele como uno de esos globos que uno infla pero no le cierra el pico. Cuando lo sueltas, vuela dando tumbos por los aires hasta dar en algún rincón, convertido en un desperdicio de plástico, vacío y arrugado ¿Y después de eso, qué? Hoy por hoy, el gran enemigo interno parecemos ser nosotros mismos. Si no hacemos cambios reales enseguida, tendremos pronto a otro pelele amargándonos la existencia bajo las órdenes del fascismo imperial. Eso lo ha venido exigiendo el propio presidente Maduro. A él le pasa con Chávez lo que a mí con mi padre. De Demetrio Francia heredé cosas buenas, como la costumbre del trabajo honrado y la decencia humana. Pero también heredé la diabetes, una real traba para mi vocación de hedonista. Si no fuera por eso comería más fritangas y pasteles, y bebería unos cuántos rones más que los que me acostumbre a consumir, por los límites de mi condición. A Maduro, Chávez le dejó una vanguardia popular numerosa, consciente, bien organizada y decidida a todo; una dirección política hábil, coherente, con liderazgo y poder de convocatoria; una obra social encomiable; una Fuerza Armada comprometida con la Revolución, un claro concepto de Patria soberana, una cultura de paz que obstaculiza los planes violentos del imperialismo y sus adláteres. Pero también heredó Nicolás unas cuantas goteras en el techo de la casa, por donde intentan colarse los gusanos de la putrefacción imperial como nunca antes. No es fácil ir tapando tales goteras mientras seguimos aprendiendo el oficio de albañil. Justo es decir que Maduro ha resistido como un roble, al frente del pueblo revolucionario, el embate de los vientos huracanados de la tempestad que viene del Norte. ¿Y la Constituyente? No la voy a dejar por fuera porque tengo vela en ese entierro. Tenemos deudas pendientes, es verdad, pero creo que las pagaríamos con creces con una sola y brillante moneda, todo lo demás sería ñapa: la transformación de este Estado burgués que aun nos condiciona, esta estructura mastodóntica que favorece al burocratismo y la corrupción. En días pasados un compa me hablaba de la corrupción y yo le asomé que dejar en manos de este Estado el combate contra la corrupción es como encargar a zamuro de cuidar carne.

Chávez nos dio la llave para escapar de esa prisión política: el Estado Comunal. No olvidemos una de sus disyuntivas postreras: “¡Comuna o nada!”. Conozco excelentes propuestas de la Comisión Permanente para el Fortalecimiento de la Democracia Participativa, las Comunas y los Consejos Comunales. Tendremos que debatirlas más temprano que tarde, mejorarlas, si es el caso, y dar aceleración inmediata al proceso de construcción y expansión del Estado Comunal. Se lo debemos al Comandante Eterno y al pueblo. Por supuesto, no se crea que estoy pontificando. Puedo ser hasta irresponsable, al fin y al cabo no soy más que un viejo poeta loco. Digo como vociferaba el poeta Argenis Daza Guevara parafraseando a T.S. Elliot, “soy un par de melladas garras en el fondo del mar”, en medio de sus exageradas y hermosísimas peas. A veces pienso que ni siquiera existo.

Otra historia de Alí

Risultati immagini per comunas Venezuelapor Néstor Francia

En diciembre de 2002 recibí dos llamadas que cambiaron el rumbo de mi vida cotidiana.

Una fue de Lelis Páez, otra de Alí Rodríguez Araque, entonces presidente de PDVSA. Era un momento álgido del sabotaje petrolero, con el carguero Pilín León varado por los golpistas en el Lago de Maracaibo. Ese buque se convirtió en el símbolo de aquella batalla. Lo cierto es que el personal de la Gerencia de Asuntos Públicos de la empresa, que se asentaba en la sede de La Campiña, en Caracas, y que era la que producía la mayor parte de la comunicación de PDVSA, había quedado desolada, ya que la absoluta mayoría de sus empleados, contaminada por el virus antichavista de la alta clase media a la cual casi todos pertenecían, se sumo al sabotaje. PDVSA había perdido su voz pública, y Alí y Lelis me convocaron para que les ayudara a recuperarla.

Lelis y yo armamos un equipo de emergencia, con personal no incluido en la nómina de PDVSA. Convocamos a camaradas y amigos vinculados a distintas áreas de la comunicación: cineastas, periodistas, comunicadores sociales, diseñadores, productores.

Trabajando con las uñas y con el corazón, porque los saboteadores habían desvalijado todo, ese equipo heroico logró dotar a la PDVSA revolucionaria de una comunicación de guerra, que se basó sobe todo en la convocatoria al pueblo a la defensa de nuestra empresa petrolera, de Chávez, de la Patria y del Gobierno Bolivariano.

Fue una lucha ardua, de mucho trabajar y poco dormir. Menos mal que tenía yo más aguante que ahora, era apenas un cincuentón. En fin, un día se decidió grabar un video- mensaje de Alí con motivo del año nuevo. Era el 30 de diciembre de 2002 así que fuimos con un equipo al despacho del presidente de PDVSA. La grabación culminó alrededor de las 11 de la noche y el equipo se retiró, quedándome yo un rato solo con Alí, conversando asuntos de trabajo. En una de esas, el hombre se levantó de la silla y se dirigió a un espacio anexo al despacho, y luego regresó con una botella de vino en la mano, y la guardó en su maletín. Por ser víspera de noche vieja, le pregunté si se llevaba esa botella a su casa para la celebración. Tranquilo, como era su talante, me respondió sin ningún aspaviento ni poses de héroe: “Mi casa ya no es mi casa, y yo ya no soy yo”. Así era el temple de este gran revolucionario, así era la dimensión de su entrega y de su compromiso.

Han pasado varios años. Yo seguiré eternamente agradecido a Lelis Páez y a Alí Rodríguez por haberme dado la oportunidad de participar en esta batalla histórica. Esa experiencia la llevaré en mi pecho como una medalla que me acompañará toda la vida, así como el respeto, la admiración y el afecto por el camarada que acaba de abandonar este plano físico.

PCV, alcaldes, concejales y (des) control de precios

Immagine correlatapor Néstor Francia

No entiendo porque Oscar Figuera, el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, anda sufriendo por algo tan anacrónico como unas elecciones municipales, no parecen cosas suyas. Yo acepto que alguien trate de convencerme de que los comicios del 9 de diciembre son algo “importantísimo” (y hasta podría asentir, sin creerlo, para no darme mala vida) pero no que se preocupe tanto así, pues el resultado ya es conocido: la abstención será alta y arrasará el chavismo, no puede ocurrir ninguna otra cosa.

Según Figuera, “La abstención es una amenaza y esto obliga a los sectores que participan a hacer un gran esfuerzo. Desde el Partido Comunista de Venezuela hemos buscado fortalecer y profundizar todo lo referente a lo organizativo y movilización previo a los comicios”. Bueno, yo no siento que eso sea una amenaza de nada, no para mí. Más bien lo vería como una confirmación de mi idea de que las alcaldías y los concejos municipales son estructuras caducas que mientras más pronto desaparezcan, mejor para todos. Por supuesto, si usted presenta candidatos y tiene puesta alguna esperanza en que los concejales son vitales para la Revolución, entiendo sus cuitas, pero mi esperanza reside más bien en que se acelere la decadencia del Estado antiguo que dichas estructuras representan.

Más de Figuera: “Hay un estado no precisamente de motivación y alegría pero la gente debe entender que son fundamentales, pues van a elegir a la persona más cercana a los requerimientos de su comunidad”. Bien, en esas palabras hay tanto verdad como confusión.

Es cierto que el estado de los venezolanos ante esas elecciones es de desmotivación, lo cual no puede ocultarse detrás de un simulacro electoral de una fuerza política relativamente numerosa y bien organizada: el PSUV. Sin embargo, en honor a la verdad, en ese ensayo solo participó la minoría disciplinada que lo hará igualmente el 9 de diciembre. Si alguien se molesta por esto que digo, lo invito a que conversemos el día 10, para demostrarle que estoy en lo cierto.

Por otra lado, eso de que los venezolanos “van a elegir a la persona más cercana a los requerimientos de su comunidad” es confundir el ser con el deber ser. No, camarada, un concejal no es la persona más cercana a los requerimientos de la comunidad, eso es tan obvio que no voy a perder tiempo argumentándolo. Muy por el contrario, haga usted una encuesta y sabrá que la mayoría de los ciudadanos ni siquiera sabe para qué diablos sirve un concejal.

He escrito varias veces sobre estos temas, así que voy a permitirme la pedantería de auto citarme. Yo creo en la dialéctica, en la lucha de contrarios, en el poder transformador de las contradicciones en volcánica erupción. El 27 de mayo pasado escribí en Aporrea.org (“Discurso de Maduro y gran viraje revolucionario”): “Todo quedará claro, los escenarios ineludibles, que se alimentan de los hechos concretos, se impondrán, pasará lo que ha de pasar. Lo dije y lo sostengo: las elecciones no resuelven nada. Lo dije y lo sostengo: viene la eclosión de un maremágnum de contradicciones, incluidas las que se dan en el seno del movimiento revolucionario. Lo dije y lo sostengo: lo que viene es joropo, la paz es una ilusión, el socialismo un desiderátum, la economía seguirá navegando en medio de una tormenta incrementada, cada vez más dura, al menos en lo inmediato… El predecible agravamiento inmediato de la situación económica, sobre todo de la asfixiante inflación que flagela al pueblo trabajador, obliga a dejar ya -¡ya!- el triunfalismo y someternos a un examen profundo que nos permita abordar lo único que puede salvarnos del naufragio: un viraje radical, de 180 grados, en la gestión de gobierno y en las políticas y el discurso de la vanguardia. Esto requiere que abramos la mente, nos saquemos el casete desgastado que nos paraliza y apliquemos de verdad-verdad la máxima robinsoniana: o inventamos o erramos… La paz solo puede garantizarse si hay una reconciliación con el pueblo de a pie, con los proletarios y con las clases medias empobrecidas, si crecemos exponencialmente en el apoyo popular”. Ese crecimiento no se va a dar a través de elecciones -figura para mí tan deleznable como inevitable en este momento histórico-, sino como resultado del avance del Poder Popular, del Estado Comunal, a contravía del Estado burgués dominante.

Los alcaldes y los concejales forman parte de un concepto al cual me referí también en ese mismo artículo: “El Estado burgués que perdura entre nosotros privilegia la gestión gerencial individual, y los sistemas de control, igualmente burocratizados, son ineficaces y a menudo igualmente corruptos. De manera que para combatir este flagelo se necesita un cambio radical del Estado, que apunte al crecimiento exponencial de las formas de poder colectivas y de participación ciudadana”.

Yo accedí a la Constituyente en elecciones, es verdad, pero con base en una propuesta que me confirma como lo que soy, un desadaptado y además el hombre invisible, ya que casi nadie ha volteado a ver esa propuesta, a pesar de que la he hecho circular por diversas vías ¿Será que estoy equivocado? ¡Pues que alguien me lo diga, por favor, porque la verdad es que a mí ni me ignoran!

He propuesto instaurar una estructura piramidal con instancias sectoriales y parroquiales activas del Poder Popular que tuviese en su ápice un Consejo Municipal Popular en forma de gobierno colegiado con presidencia anual rotativa. Y no doy más detalles, porque se cansa uno de andar repitiendo lo mismo (aunque algunos son felices haciéndolo, y hasta les da réditos).

Yo me pregunto ¿qué han hecho los alcaldes y los consejos municipales para ayudar al control de la abusiva especulación con los precios de los productos de la cesta básica? Y si alguno ha hecho algo ¿ha sido eficiente, ha obtenido resultados que puedan considerarse trascendentes y perdurables? Sobre eso hablé en el programa “Como ustedes pueden ver” del 19 de agosto de 2018. Allí opiné, sobre este tema del (des) control de precios, que “el Gobierno no tiene suficiente capacidad y el pueblo no tiene suficiente poder. Le pregunté a Hernández Montoya si sabía cuántas panaderías había en Caracas y me respondió que una vez se puso a contar las panaderías que hay solo en Catia y no llegó a terminar. Es obvio que el Gobierno no posee esa capacidad de control ¿Y en cuanto al pueblo? En mi parroquia, por ejemplo, los consejos comunales no pasan de ser organismos gestores, los CLAP solo reparten comida y las Ubch básicamente organizan marchas y elecciones, pero el poder real de los ciudadanos es muy limitado. Los especuladores y bachaqueros se aprovechan de estas debilidades”. Por eso te escribo esta carta.

Como ves, querido camarada Oscar, parece que mis prioridades, en este momento, son distintas a las tuyas. No importa, pasa hasta en las mejores familias. Quien quita que mi mente débil esté desvariando.

Intervención militar en Venezuela no está más cerca, sino más lejos ¿Por qué España anda en lo que anda?

Risultati immagini per chavismo maduropor Néstor Francia

Hay algunos analistas que siguen hablando de la inminencia de una intervención militar foránea en Venezuela. Yo diría que están equivocados, y no porque yo lo diga, sino porque las señales de la realidad hablan de todo lo contrario: esa posibilidad, en este momento, parece alejarse.

Esto ya lo asomé en un artículo que publicó el portal Aporrea.org el 10 de septiembre pasado (“¿Intervención militar en Venezuela? ¡No por ahora!”), en el cual asenté que “Es correcto mantener el alerta amarilla comunicacional contra la posibilidad de una intervención militar foránea en Venezuela ordenada por Estados Unidos, así como extremar las medidas de preparación de la guerra del pueblo contra cualquier invasor extranjero. De allí a pretender que la invasión a nuestro país es inminente hay un buen trecho”. Para ello presenté variados argumentos, que si alguien quiere conocerlos, lo remito a este trabajo que he citado. Ahora se suman nuevos elementos que refuerzan mi suposición.

No es un asunto menor la nueva posición que ha venido delineando el gobierno español de Pedro Sánchez, que se distancia del extremismo anti venezolano que venía mostrando la administración encabezada por Mariano Rajoy. Antes de entrar a considerar las posibles razones de este “golpe de timón” de la política exterior de España respecto a Venezuela, repasemos las más recientes expresiones del canciller de ese país, Josep Borrell, las cuales sugieren que España tiene previsto dar un drástico giro a su posición sobre Venezuela durante el consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la UE que se celebra en Luxemburgo hoy lunes 15 de septiembre, al día de escribir este artículo. Borrell ha dicho que defenderá ante sus homólogos europeos la necesidad de mantenerse firme ante “el régimen de Nicolás Maduro” en la defensa de “la democracia y los derechos humanos”, pero que apostará por el diálogo en lugar de las sanciones como principal vía para promover soluciones políticas en nuestro país. Una vía tal, si se confirma, puede chocar con la administración de Donald Trump, que está endureciendo por momentos su presión sobre Venezuela, pero el actual disenso entre Europa y Trump sobre diversos temas no es noticia nueva.

Según Borrell, “el nuevo Gobierno español va a poner más, si cabe, el énfasis en la necesidad de encontrar soluciones políticas a la situación en Venezuela que no se van a resolver únicamente con base en sanciones”. Y Federica Mogherini, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, también ha señalado la necesidad de buscar la solución política en el seno de la sociedad venezolana, tal como declaró el pasado 25 de septiembre: “Todos sabemos que una solución sostenible a la situación actual solo puede venir de dentro de Venezuela… La única salida es una solución política negociada”. Esto no es “paja loca” de la italiana. No muchos, en el seno de la alianza imperialista, están dispuestos a embarcarse en una aventura en nuestro país que podría desembocar en un conflicto de dimensiones colosales y de consecuencias
impredecibles. En el mundo actual, la masa “no está para bollos”, como se dice entre los venezolanos.

A su llegada a Luxemburgo, Borrell declaró que “La posición de España es la misma de la de la alta representante: no puede haber una solución que pase por la intervención militar.
La solución tiene que salir siempre a través de un acuerdo entre venezolanos, a través de un proceso democrático, es la primera cosa que tenemos que dejar claro los europeos”, Y agregó que los ministros europeos hablarán de “mediación”, pero que “no se trata de mediación sino de una facilitación del diálogo, para ver si es posible encontrar una solución que no resulte en dramática evolución de la situación que está viviendo Venezuela”.

Lo cierto es que España está colaborando con la apertura de canales de comunicación con el gobierno venezolano. El secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Juan Pablo de La Iglesia, se ha reunido desde hace al menos un mes con representantes del Gobierno y de la oposición, así como con las empresas españolas con intereses en el país, según ha informado la agencia de noticias Europa Press. Los contactos también se repitieron en Nueva York, durante la Asamblea general de la ONU.

Los cambios que se vienen dando en la posición de España no deberían ser casuales. Todo parece indicar que se ha producido un discreto diálogo entre los dos gobiernos, probablemente promovido por el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien es compañero de filas de Pedro Sánchez en el PSOE, y no descarto que en esas conversaciones hayan participado representantes del sector electoralista de la oposición venezolana, aunque el ex candidato Henry Falcón lo haya negado tajantemente. Juramento de político no lo cree necesariamente ni el propio Dios ¿Tendrá algo que ver el viaje de Lorent Saleh a España con ese probable diálogo? Son demasiados cabos para que no dejen de asaltarme tales elucubraciones.

En todo caso, otro factor interesante es que los sectores electoralistas de la derecha criolla se han venido deslindando, tímida pero visiblemente, de los sectores extremistas que representan hoy por hoy personajes como Antonio Ledezma, María Corina Machado, Julio Borges, Luisa Ortega Díaz y otros. Ya se sabe que factores como Acción Democrática, Copey y Avanzada Progresista, el partido de Falcón, se muestran partidarios de un cambio de tácticas que implicaría dejar atrás el radicalismo, que hasta ahora los ha perjudicado políticamente, y decantarse por participación electoral en el camino de la acumulación, reagrupación y organización de las fuerzas opositoras, para tratar de convertirse en opción en el mediano plazo.

La más reciente encuesta de Hinterlaces señala una mejoría en el posicionamiento público nacional del gobierno de Nicolás Maduro, mientras que la oposición política va de mal el peor. Ni los numerosos opositores de a pie la respetan o apoyan. Ese es otro dato: sin una conmoción social interna, la intervención armada sería difícil de justificar.

Todas esas cuentas las sacan afuera. Por supuesto, las amenazas y planes de intervención armada persisten y no podemos descuidarnos. Tal como dije en mi anterior artículo aquí citado, “de todas formas, de cualquier malla sale un ratón, así que hacemos bien en dormir con un ojo abierto y otro cerrado, pero es casi seguro que este año pasemos una Navidad en sana paz ¿Y después? ¡Vamos a ver pa’ ver!”.

Castro Soteldo, la burguesía y Chávez

Risultati immagini per chavismo maduropor Néstor Francia

El pensamiento dogmatico simplón de algunos ha cargado contra Wilmer Castro Soteldo, extrayendo con pinzas una frase de este en una intervención que duró quince minutos, en su programa “Cultivando Patria”. La frase en cuestión fue: “Debemos ir a la construcción de una burguesía revolucionaria y transformadora que alcance los estadios de liberación económica de nuestro país”. Voy a reconocer que la frase en sí misma puede parecer confusa, pero solo si se saca del contexto de toda la exposición, método simplista que he sufrido yo mismo alguna vez: se concentra el “debate” en una palabra y se obvia el marco de referencia que apunta a lo nuclear del discurso.

Las palabras “pecaminosas” de Castro Soteldo fueron expresadas luego de referir fragmentos del libro del escritor venezolano, Orlando Araujo, "Venezuela violenta" en el cual este analiza a la burguesía nacional, sus divisiones y sus roles históricos. Castro, sustentado en Araujo, apunta a las diferencias entre una burguesía parasitaria, rentista, improductiva, y una nacionalista y productora.

Se puede estar o no de acuerdo con Castro Soteldo, pero nadie puede negar la justeza de su propuesta de un debate harto necesario: “El tema de la burguesía nacional es un concepto que nos hemos limitado en debatir y este momento que vive la Patria hace necesario ese debate”. En mi opinión, se trata de un debate de índole estratégica.

En su exposición, Castro hace referencias al desarrollo histórico de una burguesía parasitaria y latifundista, enriquecida con el aprovechamiento de la renta petrolera y de la renta de la tierra, y la diferencia con sectores productivos de la burguesía nacionalista, señalando que esta última es una fuerza viva a la que la revolución debe abordar. Agrega que ese sector de la burguesía más bien necesita la intervención del Estado y de una alianza con el mismo. Plantea Castro la exigencia de una alianza entre el pueblo organizado, el Estado y sectores productivos privados ¡Pecado mortal, según los portaestandartes de una supuesta defensa de algo que ellos llaman el “legado de Chávez”! Lo hacen, por cierto, prescindiendo del pensamiento real de Chávez, asignándole al gran líder ideas imaginarias contrarias a las que realmente expresó y practicó.

Como trato de fundamentar las cosas que digo en realidades y no en especulaciones construidas artificiosamente en mi pobre cerebro, voy a ir a la fuente original, a Chávez mismo (cuando especulo, que también lo hago con gusto, lo aclaro de entrada, lo llamo “elucubraciones”).

¿Qué decía Chávez de la burguesía y su papel en la Revolución Bolivariana, en torno a las tareas del desarrollo productivo del país? Voy a remitirme a un importante evento que tuvo lugar el 11 de junio de 2008 en el Gran Salón del Hotel Alba Caracas y que fue denominado “Reimpulso productivo. La inversión es Venezuela”. Acaso se sorprenderán algunos por la pluralidad del público presente en el acto. Veamos.

El acto del Hotel Alba Caracas se inició con un audiovisual titulado “Rumbo a los cinco años de crecimiento sostenido y significativo”, en el cual se expresa claramente que “En el Plan Simón Bolívar apuntamos que el nuevo modelo productivo estará representado por las empresas del Estado, las empresas de la economía social y las empresas privadas”. Es decir, se trata del tipo de alianzas a las que se refiere, sin lugar a dudas, Castro Soteldo.

Después, en su discurso para la ocasión, Chávez elogio efusivamente “a los industriales y empresarios que contribuyen a forjar la riqueza de este país y que comprenden la necesidad de que el capital cumpla su responsabilidad social”.

El Comandante Histórico afirmó que “para graficar esta línea estratégica del Programa del Fomento Productivo, perfectamente nosotros podemos hacer alianzas con los sectores privados, y conformar una red de empresas mixtas para desarrollar aguas abajo todo lo que es la siderúrgica, metalmecánica, etcétera”. Y también: “vamos a seguir pues, dándole vigor a la inversión social, infraestructura, energética, petrolera, agrícola, industrial, agroindustrial, y repito, los invitamos a todos a que nos juntemos, juntemos potenciales, juntemos fuerzas para avanzar más rápido en el marco del proyecto socialista, que es el Estado, es la economía política, la política económica, es la repolitización de la economía, el sector privado nacional, nacionalista”.

Añadió Chávez en su discurso: “Respetamos el sector privado. Ahora, el sector privado debe estar regulado por el Estado, debe estar regulado, y coexistiendo con el Estado, y en el marco de las leyes, las regulaciones que imponga el Gobierno legítimo, y en debate permanente, en debate permanente; y en evolución permanente de esas condiciones de regulación”- Coexistencia regulada, el concepto es diáfano, indubitable.

Ahora bien, prepárense los dogmáticos simplones, les va a dar un infarto cuando les recuerde expresiones de Chávez en aquella ocasión, presentadas con ese estilo llano tan venezolano que lo caracterizaba: “¿Aquel no es Braulio Álvarez que está allá? Braulio, ¿cómo estás? Es una alianza estratégica ahí con Cudemus, con Pérez Abad, con Mendoza, tienen a Braulio y Mendoza, una alianza táctica, estratégica más bien”. Y además: “Por eso qué bueno ver allá al guerrillero Braulio Álvarez, ahí al lado de Mendoza y de Escotet ¿no? Somos iguales pues, somos iguales; quitémonos de la cabeza aquello de que los blancos son superiores a los negros, o los ricos superiores a los pobres, somos iguales”.

Chávez nunca dejó de llamar a todos los sectores a la unidad nacional en pro del bienestar de la Nación y del pueblo. Recordemos sus palabras en la madrugada del 14 de febrero de 2002, después del golpe de Estado, cuando se dirigió a los principales demiurgos de aquella intentona, los dueños de medios de comunicación privados, con un crucifijo en la mano, y los llamó a la reflexión porque “este país también es de ustedes”. Ese era el verdadero pensamiento profundo de Chávez, amplio, amoroso, creativo, abarcador. En el mismo discurso varias veces citado, dijo: “Yo creo haber demostrado a lo largo de estos años, firmeza, sí, debo tenerla, pero acompañada de la flexibilidad necesaria, no soy para nada dogmático, no me aferro a ningún dogma”. Esto debería ser una buena lección para todos nosotros.

Uno de los problemas de los dogmáticos simplones es que asumen que el mundo está en sus cabezas y desprecian el principal dato a tener en cuenta para el análisis: la realidad, terca, invencible, insustituible, reacia a sujetarse a las páginas de los libros, a las teorías, a los juegos de la limitada mente humana. Esto hace que actúen obviando una necesidad que tiene este país, y con lo cual creo que estamos todos en deuda: la caracterización desprejuiciada de nuestra realidad. Yo he ensayado algún intento en ese sentido, corto, defectuoso, necesitado de profundización y desarrollo: Venezuela es un país capitalista con un gobierno popular y nacionalista, ejercido por una tendencia antiimperialista, que propone una estrategia socialista, a través de un proceso de TRANSICIÓN. Destaco este último término porque estoy de acuerdo con las aproximaciones de Chávez y Castro Soteldo en el sentido de propugnar alianzas con sectores de la burguesía nacional que estén dispuestos a coexistir con nuevas formas de la economía y modos de producción, siempre bajo el papel rector del Estado. Ese es el fondo del planteamiento de Castro que quiere ser
obviado acudiendo a su reducción a un calificativo que no representa el meollo del concepto central de una exposición que encierra el llamado a un debate necesario.

En fin, lo principal que destaco de la intervención de Castro Soteldo es esa convocatoria al debate de estos temas, sin prejuicios, sin dogmas, de cara al país. Yo he hecho una propuesta que sostengo: la realización de un Congreso Nacional de Economía, un evento no vinculante, que convoque a todos los factores económicos del país, públicos, populares, privados ¡A todos! para debatir ante el país temas que vayan desde la confrontación de los modelos económicos hasta la posibilidad de acuerdos posibles para contribuir a la recuperación económica bajo los términos de la Constitución Bolivariana, que es anti monopólica pero que reconoce y respeta la existencia de la propiedad privada de medios de producción, así como otras formas de producción, públicas, sociales y mixtas. En economía también vale la máxima robinsoniana: o inventamos o erramos.

Carta abierta al idiota Donald Trump

Nessun testo alternativo automatico disponibile.por Néstor Francia

“Trump no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una

hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada” (Parafraseo de Macbeth, Acto V, Escena V, William Shakespeare)

My moron Donald:

Antes que nada recibe mi saludo irrespetuoso y chocante. Quede así claro que a ti, a decir verdad, no te quiero bien. No estoy hablando de imperialismo, de altísima burguesía monopolista, de racismo, de sexismo, ni de tantas otras horrorosas cualidades que te adornan. Hablo más bien de tu sonrisita cínica, de tu insufrible voz de ardilla atrofiada, de tu prepotencia de catirito gringo ricachón, de tu malcriadez, de tu ordinariez, de tu ignorancia, de tu extrema mezquindad, de tu indolencia. No me gustas para nada, nadita de nada. Eres humanamente incorrecto, el peor error de Dios.

Como ves, Donald, soy muy subjetivo, parcial y prejuiciado cuando hablo de ti. Me conforta el hecho de que te llamas igual que el famoso pato de Walt Disney, quien es muy decente de la cintura para arriba, pero anda sin pantalones, por lo cual se le verían todas sus partes, si las tuviera. Él es asexuado, tú, de acuerdo a las malas lenguas, un depravado con el pito chiquito y mal polvo, según ha confesado la actriz porno  Stormy Daniels, con quien tuviste un asuntito en 2016 y que ahora te ha llevado a climas judiciales tormentosos (“stormy”, precisamente).

Ciertamente, a ti también se te ven tus partes, no las genitales, sino tus podridas partes oscuras de asesino en masa, no puedes esconderlas. Hasta ahora, las circunstancias han impedido que tu locura belicista genocida se desate, aunque enseñaste un botoncillo en Siria.

Cuando los internautas del futuro accedan a Wikipedia y busquen tu nombre, tu referencia como político ocupará apenas algunas pocas líneas, pero destacarás probablemente como inventor de una máquina del tiempo fallida: quieres que todos regresemos a los años 80 del siglo XX, cuando Estados Unidos quiso enseñorearse definitivamente del mundo, devenido supuestamente el “fin de la historia” tras la implosión de la Unión Soviética. Sueñas con la recuperación de la trasquilada hegemonía de tu Imperio decadente, repartes sanciones, proclamas amenazas, fanfarroneas con el poder económico y militar de tu crítico país.

Ubícate, Donald, ese mundo fantástico y pretérito que anhelas con nostalgia se acabó y no volverá. Tú mismo te desnudaste, como el emperador del famoso cuento aquel, cuando aprobaste tu principal consigna de campaña electoral: “Make America Great Again” (“Que América sea grande otra vez”), con lo cual reconociste, de una buena vez, que tu “América” ya no es lo que solía ser. Si dices “quiero ser flaco otra vez”, es porque estás gordo. No, Donald, ya no eres el guapetón omnipotente del barrio humano, no volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar. El mundo es y será multipolar, como lo prefiguró tu némesis Hugo Chávez.

En fin, te presentaste en las Naciones Unidas (ese nombre es un mal chiste) a vociferar una vez más, y ante el mundo volviste a amenazar a mi Patria. Si te atreves, te derrotaremos como lo hizo David con Goliat, con una honda. Con una honda conciencia, con una honda dignidad, con una honda valentía.

Tuyo, jamás

Néstor Francia.

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