Marcos Luna está en la luna

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Primero que todo, no se moleste por el título, señor Luna, es uno de esos trucos que aprendí en publicidad: usar juegos de palabras para llamar la atención. En realidad, usted está casi todo en la tierra, menos sus ideas, que vuelan en el éter del subjetivismo.

Uno de los problemas de los radicales socialistas venezolanos es que nunca van a llegar al poder, porque no tienen sentido de la realidad. Actúan en un mundo que solo está en sus mentes. A pesar de que intentan dictar clases de socialismo científico, son en realidad socialistas utópicos. Poseen además un pensamiento estático, como si el tiempo no hubiera pasado y las experiencias humanas no hubiesen ocurrido. No voy a responderle a Marcos Luna con estupideces personales ni descalificaciones. Voy a hablarle de política.

En primer lugar, a mí me preocupa menos la supuesta “pureza” de un socialismo libresco que la realidad de un pueblo que está (estamos) sufriendo mientras los pensadores discutimos. He dicho y sostengo, señor Luna, que el socialismo no es posible en un solo país, por lo tanto, en cuanto a mí, la tarea inmediata de la Humanidad no es construir el socialismo, sino derrotar la hegemonía de Estados Unidos, sin lo cual el socialismo seguirá siendo una utopía del tipo que usted maneja. Usted quiere un socialismo por decreto, un socialismo a juro, como si los cambios respondieran a sus deseos personales. Y de paso le recuerdo, porque lo escribí antes de las elecciones, que yo no voté por Maduro porque me guste mucho el Gobierno, y aclaré que no soy gobiernero. Voté por Maduro porque es antiimperialista como yo, y para mí ese es el dato principal.

Yo no tengo en el centro de mis preocupaciones a Maduro, ni a favor ni en contra. Pero sí me molesta que algunos vivan criticándolo, sacándole el cuerpo a las responsabilidades que tenemos todos los demás, como si la tarea que tiene este hombre fuese tan fácil. Ya quisiera ver yo a estos socialistas utópicos metidos en sus zapatos, manejando este berenjenal, con enemigos de todo tipo, internos y externos, en medio de una mega crisis universal, y de conspiraciones, sabotaje, sanciones, cayapa neoliberal. Yo respeto al Presidente, más allá de que tengo diferencias con él. Y no le estoy pidiendo que me regale “mi” socialismo, sino que encabece los grandes cambios que creo debemos hacer (todos) para que el pueblo viva un poco mejor.

Usted dice, señor Luna, que “Nacionalizar la banca privada es un objetivo estratégico socialista, nos obliga a la organización y a pensar, estimula la inteligencia estratégica y táctica. Hay que organizarse para hacerlo, no tener lista necesariamente una organización adecuada para nacionalizar la banca, hay que irla haciendo, nunca habrá una organización socialista acabada, hay que inventarla, la única condición para poderse organizar en el proceso es tener clara la estrategia, saber para qué se quiere hacerlo… Para cambiar un sistema, el cual tiene una finalidad, hay que construir otro sistema, que también debe tener otra finalidad” ¡Caramba, eso es precisamente lo que digo yo cuando planteo socializar el Estado! La diferencia con usted es que hago propuestas concretas, no para que me las aprueben porque sí, sino sobre todo para estimular el debate, que es lo que más me interesa. Usted parece estar de acuerdo conmigo cuando dice que la nacionalización de la banca es un objetivo “estratégico”, es decir que está en el panorama, pero se debe crear las condiciones: “Hay que organizarse para hacerlo, no tener lista necesariamente una organización adecuada para nacionalizar la banca, hay que irla haciendo, nunca habrá una organización socialista acabada, hay que inventarla” ¡Gracias por su apoyo!

Usted dice: “El señor Francia descarta el socialismo porque lo mira como un sistema de organización de la sociedad que da origen o es el resultado de un cambio en las formas de producción, del cambio de propiedad de los medios de producción, de la economía, y para nosotros no es así. La organización de la sociedad socialista se hace en la medida que se resuelven los enigmas del socialismo”. Invito al lector a que analice detalladamente esta última aseveración, y me diga si no le parece que es, sobre todo y precisamente, enigmática: no aclara nada, no propone nada, es una entelequia que se desarrolla en el mundo fantástico del subjetivismo.

Usted dice: “El fin humanista del socialismo manda sobre los medios, el fin no justifica los medios, y en eso, aunque parezca paradójico coincidimos con Maquiavelo, el cual redactó tantas teorías y constituciones para Estados nacionales como fines políticos o formas de gobierno imperaban en ellos. El fin del socialismo exige que sus “medios” contengan la criatura de la sociedad que queremos. El fin justifica los medios… siempre y cuando los últimos se adecuan al primero”. Hay que tener un talento especial para usar tantas palabras y no decir ni proponer absolutamente nada.

No voy a detenerme en su obsesión contra Maduro, porque en realidad Maduro no es más que alguien tratando de hacerlo lo mejor posible, cosa que no siempre logra, como nos pasa a todos, menos a los socialistas utópicos, que viven en un mundo de palabras, de interpretaciones idealistas, en el cual el error está excluido de antemano, porque las palabras son maleables, huidizas, elásticas. Proponer generalidades es la forma más conocida de no proponer nada.

Usted dice que mis propuestas buscan “presionar al capitalismo para que sea un capitalismo decente, y por el otro lado los capitalistas, presionando, a costa de exterminar la sociedad entera, si es preciso, para tener el control total de la renta petrolera, de las minas, de la economía y todos sus procesos etc. etc., y si es necesario del mismísimo poder político”. Bien, yo propongo algo más simple: reconocer que el capitalismo tiene todo ese poder que usted dice y llegar a acuerdos mínimos para ayudar a la recuperación de la economía y mejorar la vida del pueblo, mientras esperamos sentados a que usted y todos los socialistas utópicos hagan la Revolución algún día, tomen el poder y nos decreten el socialismo como un regalo caído del cielo, cual maná.

Para no prolongar esto demasiado, acepto que usted disienta de mis ideas, claro está. Pero al menos hágame el favor de proponer algo concreto, porque mientras nosotros pensamos, hay un pueblo pasando trabajo todos los días. Si la Revolución se cae, el imperialismo gana, y entonces perdemos lo principal para todos (me refiero a todos en el mundo): la independencia de Venezuela. Si el socialismo es, como usted dice, un enigma, habrá que desentrañarlo mientras nos ocupamos de lo principal. Vayamos paso a paso.

Es probable que usted ensaye una contra respuesta. Por mi parte, me desengancho de una vez pues, como siempre digo, que cada quien sopese los argumentos, use su discernimiento y se haga su propia ideas de las cosas. En modo alguno voy a empeñarme en “ganar” ninguna discusión.

Discurso de Maduro y gran viraje revolucionario

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¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? … Esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.

Fidel Castro Ruz, Universidad de la Habana, 2005

 

Porque hay que recordar, hermanos y hermanas, que el partido Acción Democrática llegó a tener aquí el sesenta por ciento de apoyo electoral y que tuvo líderes que arrastraban gente y movían a las masas, pero creo que este año terminó ese partido, ya es solo un cascarón podrido, no solo vacío, podrido. Ese es nuestro rumbo. Si no cambiamos, ese sería el destino de los partidos nuestros. Porque aquí no hay magia posible: o tenemos el apoyo popular y lo incrementamos con participación y atención a la gente y amor por la gente, no solo de boca sino demostrándolo, o no lo tenemos y nuestro destino será la muerte política ¡Escríbanlo, porque así será!

Hugo Chávez, Academia Militar, 13/11/2004

 

El presente artículo lo he dividido en dos partes. En la primera haré algunos comentarios sobre el discurso del presidente Maduro del pasado jueves 24 de mayo, en ocasión de la presentación de credenciales ante la ANC. En la segunda presentaré algunas ideas que apuntan a contribuir para la definición de caminos hacia el gran viraje revolucionario que creo está planteado, como cosa de vivir o morir.

 

I: El discurso del Presidente

Todo quedará claro, los escenarios ineludibles, que se alimentan de los hechos concretos, se impondrán, pasará lo que ha de pasar. Lo dije y lo sostengo: las elecciones no resuelven nada. Lo dije y lo sostengo: viene la eclosión de un maremágnum de contradicciones, incluidas las que se dan en el seno del movimiento revolucionario. Lo dije y lo sostengo: lo que viene es joropo, la paz es una ilusión, el socialismo un desiderátum, la economía seguirá navegando en medio de una tormenta incrementada, cada vez más dura, al menos en lo inmediato (Todo ello a menos que…) Esto último lo insinuó el presidente Maduro en su reciente discurso ante la ANC: “No puedo aquí engañar a nadie, (las sanciones) nos van a crear graves dificultades, dolorosas dificultades que vamos a enfrentar paulatinamente y las vamos a superar y las vamos a derrotar”.

El predecible agravamiento inmediato de la situación económica, sobre todo de la asfixiante inflación que flagela al pueblo trabajador, obliga a dejar ya -¡ya!- el triunfalismo y someternos a un examen profundo que nos permita abordar lo único que puede salvarnos del naufragio: un viraje radical, de 180 grados, en la gestión de gobierno y en las políticas y el discurso de la vanguardia. Esto requiere que abramos la mente, nos saquemos el casete desgastado que nos paraliza y apliquemos de verdad-verdad la máxima robinsoniana: o inventamos o erramos.

El Presidente asomó en su discurso: “Vengo con el espíritu del futuro, de la construcción de lo nuevo, Venezuela necesita un nuevo comienzo en revolución, con revolución y para hacer revolución, escuchemos bien el clamor de un pueblo y también sus silencios, aprendamos a escuchar los silencios y el clamor del pueblo”. Suponemos que con la alusión a los “silencios”, se refiere al 54% de venezolanos que no emitieron su voto en las elecciones presidenciales, un record negativo al menos de los últimos 20 años.

También habló el Presidente de una revolución “que no se duerma y que aprenda a hacerse y rehacerse, a crearse y recrearse de manera permanente, esto no es un problema de Maduro, sería muy sencillo si fuera un problema de un hombre y fuera un problema mío, o solo de mi incumbencia”. Tiene toda la razón, no es un problema de Maduro. Si la vanguardia chavista no asume este llamado con seriedad, si va a seguir en su burbuja ineficaz y conformista, nada de lo que haga el Presidente servirá de algo. Hubo gente que hasta me insultó por mi artículo “La victoria pírrica”. No practico la soberbia intelectual, así que supongo que tengo parte de razón y parte de equivocación, como suele suceder. Pero en el fondo de mis razonamientos reposan las mismas preocupaciones que muestra Maduro. Unos se agarraron del título del artículo, otros del análisis cuantitativo (que sostengo), no todos asumieron la carga autocrítica que quise transmitir, que era lo principal. Bien, no soy tan importante como para que alguien me haga caso, pero espero que todos escuchemos al Presidente, que no nos quedemos solo en lo bueno sino que reparemos también en lo malo y actuemos en consecuencia: “Lo primero que llamo es a la transformación del liderazgo de la Revolución…  No estamos haciendo lo suficiente, no lo estamos haciendo bien, hay cosas buenas que hacemos, pero no quiere decir que lo estamos haciendo bien ni que estamos haciendo lo suficiente… No nos caigamos a coba nosotros mismos, ni le caigamos a coba a nadie en este país, hace falta una gran rectificación profunda, un aprendizaje profundo, hacer las cosas de nuevo y mejor más allá de la consigna, del aplauso, no estamos haciendo las cosas bien y tenemos que cambiar este país, pero tenemos que empezar por nosotros”. Amén.

 

En nuestra opinión, las 6 líneas que esbozó el Presidente no configuran un plan, nos parecen más bien un catálogo de intenciones. Un buen comienzo, nada más, para avanzar hacia una propuesta global de transformación. Ahora nos toca a todos dejarnos de pendejadas, de ese chavismo intelectualmente comodón y exultante, y tocarnos el corazón, sacárnoslo si es necesario, lanzarlo contra la pared a ver si se reanima y nos resucita. Cambio radical, no maquillaje es lo que necesitamos. Veamos.

 

La primera línea era obligada, pero confesamos nuestras dudas, si se aborda el diálogo nacional desde la perspectiva de lo que se dio en Santo Domingo. Diálogo y pacificación, dijo el Presidente, pero eso no es lo que quiere la derecha extremista, no es lo que sugiere Juan Manuel Santos cuando oficializa su ingreso a la OTAN  ni Trump cuando emite su más reciente decreto criminal contra nuestro pueblo. Venezuela necesita otro diálogo, en primer lugar un gran diálogo económico, no con los politiqueros que venden la Patria. Con la derecha extremista no hay reconciliación posible, porque eso no está en sus planes. La paz solo puede garantizarse si hay una reconciliación con el pueblo de a pie, con los proletarios y con las clases medias empobrecidas, si crecemos exponencialmente en el apoyo popular. El Presidente solo no puede, el chavismo solo tampoco. Lo principal aquí es que logremos algo a lo que hicimos referencia en un Análisis nuestro que circuló en medios y redes digitales, el 16 de julio de 2014, o sea ¡hace casi cuatro años!: “Nosotros pensamos que este pueblo paciente y noble no está esperando soluciones para mañana. Pero sí que se le muestre con claridad un camino. No el Plan de la Patria, que es un proyecto estratégico, sino elementos tácticos para el mediano plazo que le restauren la esperanza, que anda algo golpeada. Sobre todo, un camino que le haga creer que será posible superar las dificultades económicas actuales, un plan coherente, global, que combine distintas medidas que configuren una perspectiva nítida. Inclusive, no dudamos que este pueblo estaría dispuesto a hacer algunos sacrificios si se le muestra la luz al final del túnel. Ya no bastan las generalidades, las carantoñas al pueblo, las promesas. La gente quiere verle el queso a la tostada”. Bien, como nos gusta explicar, en el tiempo histórico estas palabras las dijimos hace apenas un par de horas. Están del todo vigentes.

 

La segunda línea de acción: “Avanzar hacia un acuerdo económico productivo para lograr la estabilización de la economía… Acuerdo económico con los sectores empresariales y productivos, públicos, mixtos y privados para un proceso de crecimiento y recuperación sostenida de todo el sistema económico venezolano”. Muy bien, pero ¿cómo hacerlo y para qué? Hice una propuesta, en torno al tema económico, en otro Análisis que circuló el 22 de noviembre de 2017, y que evoco ahora: “la solución profunda y estable no se puede lograr con paños calientes, medidas aisladas, operaciones de emergencia ni buenas intenciones. Tampoco puede solo el Gobierno, el daño es demasiado grave… hoy presentamos responsablemente la propuesta de llamar a un Congreso Nacional de Economía (nacional, no del Gobierno ni del PSUV) que aborde de madera integral el tema del sistema económico que debe darse Venezuela para superar el modelo rentista e improductivo en el marco de la realidad venezolana”. De manera que en este asunto del “acuerdo económico” tenemos, en lo que a mí respecta, seis meses de atraso. En aquella oportunidad nadie comentó mi propuesta, ni siquiera para rechazarla. Pero como dije, no soy tan importante, así que ahora que el Presidente ha hablado del acuerdo económico, acaso es pertinente echarle al menos una miradita a mi idea del Congreso Nacional de Economía, que algo de útil tendrá. Volveré sobre el tema, con un poco más de detalles, en la segunda parte de este artículo.

 

La tercera línea de acción: “Una lucha renovada y frontal contra todas las formas de corrupción y por el surgimiento de una nueva ética”. Bien, pienso que la corrupción es sobre todo un problema político, más que ético (que también lo es, pero en segunda instancia de cara a las soluciones inmediatas). Con el actual Estado estructuralmente burocrático e individualista va a ser muy difícil erradicar las prácticas administrativas delictivas. El Estado burgués que perdura entre nosotros privilegia la gestión gerencial individual, y los sistemas de control, igualmente burocratizados, son ineficaces y a menudo igualmente corruptos. De manera que para combatir este flagelo se necesita un cambio radical del Estado, que apunte al crecimiento exponencial de las formas de poder colectivas y de participación ciudadana. Pero esto será también materia de la segunda parte.

 

La cuarta línea de acción se refiere a medidas sociales necesarias, que buscan ayudar al pueblo a sobrellevar la carga de las dificultades, como el Carnet de la Patria y el programa Hogares de la Patria. Aquí no me detendré porque no apuntan, en mi opinión, a la solución estructural y estable de los problemas. En el caso del Carnet de la Patria, es una forma loable y eficaz para la atención social de la ciudadanía y la transferencia más transparente de subsidios directos, por lo cual deberá permanecer en el tiempo.

 

La quinta línea de acción es la Defensa de Venezuela. Creo que ha debido expresarse como primera línea, bajo el concepto de que la independencia es el bien más preciado de la Nación. Recordemos que en el Plan de la Patria que nos legó Chávez, esto se ubica como el primer objetivo histórico. De algún modo, todas las demás líneas están al servicio de esta. La Defensa de la Patria, y aquí volvemos a lo mismo, es un tema vinculado más a lo político que a lo militar. Se fundamenta, en el largo plazo, en la conciencia patriótica y política del pueblo, que se vincula a su vez a su condición moral, y esta a su bienestar general, que aumenta su sentido de pertenencia. Esta quinta línea debemos asumirla fuera de toda discusión de principios, es un asunto existencial del país.

 

La sexta línea se refiere a buscar el socialismo para consolidar la paz del pueblo. Es, para mi gusto, la idea más etérea de todas ¿Qué es el socialismo? ¿Estamos realmente en ese camino? En este terreno siempre es conveniente la duda sobre lo que estamos haciendo. Fidel Castro dijo alguna vez, sobre la Revolución Cubana: “Entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”. Hay un dicho que afirma que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Yo voy a parafrasearlo: de intentos fallidos ha estado empedrado el camino del socialismo. Quién sabe, digo yo. De todas formas volveremos sobre ello en la segunda parte del artículo. Aquí está, pase Usted adelante.

 

II: El gran viraje revolucionario

No se trata de algún movimiento táctico o de una pequeña corrección. Lo que se plantea en la Venezuela de hoy es un gran viraje revolucionario de carácter estratégico, en función de los objetivos de la Revolución ¿Y cuáles son esos objetivos, en primer lugar? Se podrían reducir en dos palabras expresas: independencia y socialismo. La primera se tiene solo de manera relativa, el segundo por supuesto que no se tiene. Ambas afirmaciones las hago con base a algo en lo cual los revolucionarios somos morosos: la caracterización precisa, realista, de la sociedad en la cual vivimos. Si esto no lo aclaramos, no seremos capaces de plasmar planes efectivos en ningún sentido. Hemos cometido los pecados del voluntarismo, de la improvisación, de la alucinación política, una y otras vez.

Veamos el asunto de la independencia, en primer lugar. Desde que Hugo Chávez asumió por primera vez la Presidencia, Venezuela ha alcanzado una independencia política bastante amplia. Ha dejado de estar alineada con las decisiones y políticas globales agresivas e injerencistas del imperialismo norteamericano. En una situación mundial como la que vivimos desde hace décadas, con el proceso de decadencia del hegemonismo yanqui, de la primacía de su moneda, tras derrotas militares significativas como Corea y Vietnam, la eclosión de la crisis global y estructural del capitalismo a fines del siglo pasado, y el surgimiento de nuevos centros de poder que le compiten los mercados y la influencia política, Estados Unidos no se podía permitir ningún desorden en el gallinero de su patio trasero. El ejercicio de soberanía nacional que impulso Chávez desde 1999, fue seguido por importantes victorias de la izquierda, y fuerzas progresistas y nacionalistas latinoamericanas, en la mayoría de los países suramericanos, en el Caribe y en Nicaragua. En ese contexto, Venezuela se convirtió en un foco de perturbación que pone en peligro el predominio político imperial en el continente, aun después de algunos importantes éxitos de la contraofensiva de la derecha, que no han significado en modo alguno una derrota definitiva de dichas fuerzas nacionalistas y progresistas, que se mantienen en lucha en medio de los malos gobiernos neoliberales. El “mal ejemplo” de una Venezuela que resiste con éxito en la defensa de su independencia, no puede sino preocupar al Imperio y activarlo contra nuestro Gobierno.

Pero en el ámbito económico, el nuestro sigue siendo un país altamente dependiente del imperialismo y del capitalismo mundial, a pesar de la ayuda de poderosos aliados geopolíticos como Rusia y China, lo cual es fácil comprobar por los estragos que ha causado la agresión económica imperial. Al ser un país que no ha podido garantizar su soberanía alimentaria y depender altamente de un mercado como el petrolero, dominado ampliamente por las fuerzas del capitalismo, es imposible pensar que podemos ser independientes económicamente en las actuales circunstancias. Esto es sumamente peligroso y negativo, y nos obliga a diseñar un camino de recuperación productiva que no va a ser corto pero que tampoco puede ser tan largo.

En cuanto al socialismo, esto no es hasta ahora más que una entelequia, una ficción. Es evidente que estamos lejos de ser un país socialista. En primer lugar, soy de los que piensan que no es posible construir el socialismo en un solo país, menos aun con el dominio global, aun muy fuerte aunque decadente, del imperialismo norteamericano, que además tiene contrapeso en otras dos potencias que también son capitalistas, como Rusia y China (con predominio, al menos en China, del capitalismo de Estado). Estas dos potencias se alinean con las fuerzas antiimperialistas por razones menos ideológicas que geopolíticas. Otros países gobernados por fuerzas antiimperialistas como Cuba y Vietnam, han iniciado la recuperación de formas de la economía capitalista que de todos modos existían de manera solapada, tanto por fenómenos internos como por la inversión extranjera, como el caso del turismo en Cuba, donde la participación del capital privado español es notable desde hace años.

Pero además, en la economía venezolana juegan un papel de primera línea los grandes capitales privados. Para abril de 2010, la banca privada se abrogaba 68,7% de la cuota del mercado y la seguía la banca pública o estatal con 31,91%. Esta proporción ha variado muy poco. De junio de 2016 a junio de 2017, la banca venezolana más que duplicó el monto de sus activos, con un crecimiento de 320,3% con relación al mismo lapso del año anterior. En cuanto a esto, hay que agregar el dato de que de los 10 primeros bancos de Venezuela, de acuerdo a sus activos, 7 son privados, con una participación conjunta en el mercado de alrededor del 70%. Esto significa que, dentro de una absoluta lógica del capital, los banqueros son cada vez más ricos y casi todos los demás cada vez más pobres (se exceptúan, por supuesto, los otros pocos grandes burgueses, incluidos los corruptos del Estado y los mantenidos del imperialismo). Al pensar en cosas como esta, me molesto cuando está a punto de agotárseme el papel toilette, sabiendo que un paquete de cuatro unidades se consigue en el mercado capitalista por el equivalente a diez días de mis ingresos.

Hace poco más de un año fui parte de una delegación venezolana que viajó a República Dominicana para un encuentro continental de movimientos sociales. En ese momento escaseaba la harina de maíz pre cocida en Venezuela. Me sorprendió un tanto ver, en un súper mercado de Santo Domingo, estanterías abarrotadas de harina P.A.N. Por supuesto, a Lorenzo Mendoza le importa muy poco que los venezolanos pasemos trabajo, mientras el vende sus productos alrededor del mundo y percibe ganancias de millones de dólares que engordan cada vez más sus arcas. Muchas personas en Venezuela creen que Polar es sinónimo de cerveza y harina P.A.N. Pero en realidad se trata de un monstruo capitalista que produce múltiples marcas de consumo masivo: cerveza y bebidas  no alcohólicas a base de malta; vinos y sangrías; gaseosas (Pepsi y 7up, p/e), bebidas deportivas y energéticas (Gatorade, p/e), arroz, avena, aceite, pastas, margarinas (Mavesa p/e), vinagres, mayonesa, salsas, alimentos del mar, mermeladas, bebidas achocolatadas, helados, alimentos balanceados para animales, jabones, detergentes y suavizantes de ropa; aperitivos (Ruffles, Doritos y Lay’s, p/e). Es decir, cada uno de nosotros, los pendejos empobrecidos, contribuye cada día al enriquecimiento desmedido de Mendoza, consumiendo sus distintos productos. Capitalismo puro, capitalismo salvaje.

Empresas Polar cuenta con la bicoca de 28 plantas y 191 agencias, sucursales y centros de distribución en Venezuela, una planta productora de alimentos en Colombia y otra de malta y Harina Pan en Estados Unidos. Los productos de la organización también se comercializan en otros países de América, el Caribe y Europa.

De modo que no hay que discutir mucho para definir a Venezuela como un país con una economía capitalista y altamente dependiente. Esta es la verdad verdadera y no hay que darle muchas vueltas. Esta definición es imprescindible de cara a cualquier plan económico que se elabore. Por supuesto, también hay tímidos avances en el campo de la economía social, que difícilmente pueden ser la base de las políticas económicas en lo inmediato y en función de la superación de las actuales dificultades o al menos para trazar un plan que nos permita ver la luz al final del túnel.

Uno de los grandes errores del chavismo, desde sus principios como Gobierno en 1999, ha sido la improvisación económica, hecha además con base a ficciones intelectuales de los asesores económicos, Jorge Giordani entre ellos, que hoy anda pontificando contra Nicolás Maduro, como si no hubiera roto un plato. Gallineros verticales, cultivos hidropónicos, cooperativas agrícolas, agricultura urbana, puras fantasías en cuanto a su capacidad para garantizar la soberanía alimentaria. Creo que ha llegado la hora de aceptar la realidad, aunque no nos guste: aquí no se ha construido ningún socialismo. El chavismo siempre ha sido un movimiento patriótico, con importantes logros sociales y vocación de servir al pueblo. Pero en unas cuantas cosas ha fracasado, y es necesario reflotarlo y replantearlo, lo cual es absolutamente necesario para garantizar la permanencia de fuerzas patrióticas en el poder.

¿Qué hacemos, entonces, con esta realidad económica? Una opción del gusto de algunos sería la radicalización absoluta de la gestión económica, nacionalizando la banca y expropiando los grandes capitales, asumiendo el Estado todos los medios de producción y de distribución de mercancías y servicios ¿Es eso conveniente en las actuales condiciones del país? Yo creo que no, eso acentuaría hasta lo máximo los sufrimientos de pueblo y podría acabar con lo poco que hemos logrado en la defensa del presupuesto popular. Es simple: no hemos desarrollado ni remotamente lo suficiente la organización popular ni la economía social como para pensar que podemos sustituir completamente el sistema económico capitalista. Por eso han pasado ya otras revoluciones que cayeron en el error de intentar decretar el socialismo sin que las condiciones estuvieran maduras para ello, como no lo están en el mundo actual.

En la historia del último siglo (1917-2017) hay dos casos emblemáticos de  grandes virajes económicos en medio de importantes experiencias de índole socialista. Uno es el de la Nueva Política Económica propuesta por Lenin en la Unión Soviética, decretada el 21 de marzo de 1921. Esta política, adoptada ante los graves problemas económicos en la naciente revolución soviética, que generaban gran descontento en el pueblo, planteaba el viraje hacia formas del capitalismo de Estado y hacia una economía mixta que permitiera el retorno de algunas formas de la economía de mercado que habían sido dogmáticamente suprimidas, y concitó el rechazo de la llamada “oposición de izquierda” en el partido bolchevique. Este sector se pronunciaba a favor del control férreo y absoluto del Estado en la economía y calificaba la propuesta de Lenin como una traición al socialismo. Lo cierto es que para 1928, cuando Stalin puso fin a la NEP y dio inició a la etapa de los “planes quinquenales”, la producción industrial y agrícola había sido restablecida a los niveles que alcanzaban antes de la Primera Guerra Mundial. También había disminuido el desempleo, aunque igualmente se amplió la brecha entre las clase sociales. Sobre esto último, vale recordar la famosa frase del líder chino Deng Xiaoping, cuando la “oposición de izquierda” en el Partido Comunista de China criticó su idea de apertura al capital extranjero, aduciendo que entrarían a China los vicios del capitalismo: “Cuando abres las ventanas para que entre aire fresco, no puedes evitar que se metan algunas moscas”. Todo tiene sus bemoles. Lo cierto es que la NEP abrió las puertas de la conversión de la URSS en una gran potencia.

 

El otro caso es precisamente el de China bajo el liderazgo de Deng Xiaoping. Con la conducción de Deng, China emprendió las reformas económicas de liberalización de la economía socialista​ que permitieron a este país alcanzar impresionantes cotas de crecimiento económico. A partir de 1978, el sistema de comunas fue frenado progresivamente y los campesinos empezaron a tener más libertad para administrar las tierras que cultivaban y vender sus productos en los mercados. Al mismo tiempo, la economía china se abrió a la inversión extranjera. Ya a finales de aquel año, la empresa aeronáutica Boeing había anunciado la venta de varios aviones 747 a las líneas aéreas de la República Popular China, y la Coca-Cola había hecho pública su intención de abrir una planta de producción en Shanghái. Por supuesto, este viraje hacia una apertura económica tuvo la oposición de sectores de “izquierda” en el PCCH. Las reformas de Deng permitieron a China acceder a un período de prosperidad y la convirtieron en la gran potencia que es hoy, aunque ciertamente se fortalecieron características del capitalismo y se amplió, al igual que con la NEP, la brecha entre las clases sociales. Digamos de nuevo que todo en la vida tiene sus bemoles. Sin embargo, digamos también de una vez que aquellos virajes económicos no estuvieron acompañados de suficientes cambios políticos en el Estado que nosotros podríamos emprender, para no abandonar el camino de la justicia social y del desarrollo de formas de la economía social. Sin duda, nosotros no somos ni la URSS ni China, tenemos nuestras propias condiciones. Precisamente la propuesta de un Congreso Nacional de Economía apunta a establecer los virajes y elementos convenientes en una economía como la venezolana, y la volvemos a dejar en el tapete a ver si alguien puede recogerla y perfeccionarla.

 

La otra opción es el reconocimiento de la realidad que he descrito y emprender una amplia política de liberalización económica acordada con el capital ¿Es esto traicionar los ideales del socialismo? En este sentido, es interesante recordar la experiencia de la Revolución China, en 1949, cuando Mao reconoció que China, siendo un país semifeudal y enfrascado en una lucha patriótica, no presentaba las condiciones para el advenimiento inmediato del socialismo. Es claro que China entonces no presentaba la misma situación de la Venezuela actual, pero lo importante es recalcar con este ejemplo cómo el reconocimiento de la realidad puede conducir a formas creativas de enfrentarlas, más allá de los dogmas librescos e intelectuales. Al fundar la República Popular China, Mao definió el proceso que se abría como de Nueva Democracia, y sobre ello decía: “Esta república de Nueva Democracia será diferente, por una parte, de la vieja república capitalista, al estilo europeo y norteamericano, bajo la dictadura de la burguesía, esto es, la república de vieja democracia, ya caduca. Por otra parte, será diferente también de la república socialista, al estilo soviético, bajo la dictadura del proletariado, república que ya florece en la Unión Soviética y que se establecerá también en todos los países capitalistas y llegará a ser indudablemente la forma dominante de estructura del Estado y del Poder en todos los países industrialmente avanzados. Esta forma, sin embargo, no puede ser adoptada, por un determinado período histórico, en la revolución de los países coloniales y semicoloniales. Consecuentemente, en todos estos países, la revolución sólo puede adoptar en dicho período una tercera forma de Estado: la república de Nueva Democracia. Esta es la forma que corresponde a un determinado período histórico y, por lo tanto, es una forma de transición, pero obligatoria y necesaria”. El 1° de mayo de 1949, el Partido Comunista de China hizo circular un documento en el que se instruía: “Pueblo trabajador de todo el país, uníos, aliaos con la intelectualidad, burguesía liberal, todos los partidos y grupos democráticos, luminarias sociales y otros elementos patrióticos; consolidad y extended el frente único contra las fuerzas imperialistas, feudales y capitalistas burocráticas; luchad juntos para destruir a los reaccionarios del Kuomintang y construir una nueva China. Todos los partidos y grupos democráticos, organizaciones populares y luminarias sociales, convocad rápidamente una Conferencia Política Consultiva para discutir y llevar a cabo la convocatoria de una Asamblea Popular Representativa y establecer un gobierno de coalición democrático”.

En la Venezuela de hoy no está planteado un gobierno de coalición, pero sí, en nuestra opinión, el establecimiento de una gran coalición económica, donde deben participar todas las formas del capital, mientras estén dispuestas a contribuir con la recuperación económica y el avance hacia una Venezuela productiva, y también las formas de economía social que se ha venido instrumentando. Un frente nacional para la recuperación económica que establezca un programa mínimo que atienda diversos intereses y alcance acuerdos equilibrados sobre márgenes de ganancias, costos de producción y precios, sistema cambiario, adjudicación de divisas, política de importaciones, salarios, distribución, inversiones extranjeras, papel de la economía social, etc., en la búsqueda del establecimiento de una economía mixta, más o menos duradero, en las condiciones de un sistema económico capitalista que tienda a la regularización del mercado, la sostenibilidad de políticas sociales, la defensa de la soberanía y la colaboración de clases con acento en los intereses y el bienestar de las clases trabajadoras.

Ciertamente, en casos como el de China, la apertura económica y la recuperación de formas de la economía capitalista no han sido acompañadas de cambios políticos y en el Estado que permitan avanzar en la socialización del poder, el fortalecimiento paulatino de la economía comunal y la descentralización del poder político, y por el establecimiento de nuevas formas de economía comunitaria que compensen, al menos en algo, el avance de los desequilibrios propios del capitalismo, lo cual ha ahondado las brechas entre los ricos y los pobres, y entre el campo y la ciudad. Nosotros tenemos la oportunidad de acompañar la reformas económicas con una reforma a fondo del Estado que apunte a una institucionalización real del Poder Popular, que permita crear el marco para que los trabajadores puedan organizarse a fin de impulsar las formas sociales de la economía (producción y distribución) y ampliar paulatinamente el espacio de la economía social.

Creo que la socialización del Estado puede comenzar con cambios en el poder local municipal. Pongo a la orden mi propuesta a la Constituyente de eliminar la figura del alcalde y de los concejos municipales, y sustituirlos por formas colectivas de gobierno, con candidatos escogidos en asambleas de base y cuerpos colectivos electos en comicios universales y secretos. Todo ello acompañado por una red de  órganos colectivos parroquiales articulados entre sí y con instituciones del Estado nacional y regional. Más detalles de esta propuesta pueden ser conocidos en la Web http://www.nestorfranciaconstituyente.com.

Mis propuestas para el gran viraje revolucionario se resumen en el siguiente axioma: capitalización de la economía, socialización de la política. Por supuesto, un esquema tal no evitaría la lucha entre los distintos intereses de clases, pero sí podría contribuir a que esta lucha no nos conduzca a una guerra destructiva y dolorosa, sino que se avance a estratos superiores determinando las necesidades y medidas de cada etapa. Por supuesto, mientras dormimos con el enemigo, deberíamos tener cuidado de que no nos ahorque en medio del sueño.

Probablemente vendrán ataques desde distintos ángulos. Por las propuestas económicas habrá quien diga que soy un neoliberal, un derechista y hasta un traidor. Por las políticas, algunos me considerarán un radical o un populista. Para otros seré, simplemente, un loco más. Son gajes del oficio.

Como siempre, no me creo dueño de la verdad ni de la razón. Solo someto estas ideas al debate que ha convocado el Presidente. De todas formas mis esperanzas de que se me escuche no son exageradas. Estoy picado de culebra.

Sant Roz y la Campaña Admirable

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Mi agudo pana Sant Roz se ha puesto en plan de responder mi artículo “La victoria pírrica”. Muy bien, porque mi principal intención cuando escribo estas cosas es la de forzar los debates que no hacen sino postergarse una y otra vez. Recuerdo cuando Chávez habló de las 3R (¿te acuerdas, pana? Ojalá que sí, porque muchos lo han olvidado), yo traté de impulsar un debate en PDVSA pero aquello de “revisión, rectificación y reimpulso” quedó en nada. Claro, a los sectores burocráticos no les interesa que se llegue ni al primer paso, la revisión, no vaya a ser que comiencen a aparecer por ahí las basuritas que llevan bien escondidas en la entrepierna. Todas esas justas críticas que tú asomas en la segunda parte de tu artículo llevamos años haciéndolas muchos de nosotros. Y no estoy de acuerdo en que nuestros dirigentes no tienen oídos para las críticas, sí los tienen, lo que pasa es que les entran por un oído y les salen por el otro. Por eso me parece muy bien que mi artículo se haya hecho viral y haya despertado un torbellino que me abruma: llamadas, mensajes telefónicos, correos, replicas por distintas vías. Sospecho que mi exigencia de debatir públicamente tantas cosas no son vainas mías, existe un numeroso contingente de chavistas leales y críticos que no nos vamos a seguir calando el silencio acomodaticio y oportunista (no hablo de ti, que sé que eres un arrecho).

Yo no escribo para convencer a nadie. La gente que discierna, que compare argumentos y que se haga su propia idea de las cosas. Pero eso no es posible si se trata de imponer una sola visión de la realidad y hacernos creer que estamos de pinga cuando no es verdad. Lo he dicho y lo repito: el amor del pueblo por el chavismo está en decadencia y si no nos ponemos las pilas esa bella novia se nos puede ir con otro.

Todas las contradicciones se van a profundizar, también las internas en el chavismo, eso es inevitable, pero es un tema para otro artículo que estoy preparando, porque voy a seguir siendo un carro sin frenos, como lo soy desde los 11 años cuando mandé al diablo la religión de mis padres y me afilié a la gloriosa Juventud Comunista.

Otra cosa, hermano, ya cansa un poco eso de estar usando a Bolívar como moneda corriente para justificar todo ¿Cómo se te ocurre comparar la Campaña Admirable con la campaña para las elecciones del 20 de mayo? Aquella fue una campaña guerrera de verdad, llena de grandes sacrificios de vidas, con hombres a caballo, no gozando una bola en unos autobuses cheverísimos de “Somos Venezuela”. No andaban los combatientes tomándose selfies en una marcha, ni bailando al son de cancioncitas electorales. Mantengamos las proporciones, hermano. La campaña electoral pasada fue una vaina típica de la democracia liberal representativa que aun rige en Venezuela en muchos aspectos. No fue Playa Girón ni la batalla de Stalingrado, ni el 13 de abril de 2002. Creo que es muy loable el gran esfuerzo que hizo la militancia y se lo agradecemos, pero tampoco comparemos esto con la Batalla de las Queseras del Medio. Fueron unas elecciones, muy importantes sin duda, pero no más que eso.

Por otra parte ¿Quién dijo que ejercer la función crítica desconoce la lucha de nuestro pueblo contra el imperialismo? ¿No sería bueno discutir sobre el peligro del secuestro por parte de un partido político de las organizaciones populares de base? ¿Acaso no comenzó la caída de la Unión Soviética por allá por los años 30, cuando el Partido Bolchevique terminó de secuestrar a los soviets de obreros, campesinos y soldados para convertirlos en apéndices orgánicos del Estado? ¿Será que podemos debatir sobre estas cosas, será que se pueden abrir las puertas de VTV para ese tipo de debates y no solo para la propaganda repetitiva y carente de encanto e interés? ¿Será que podremos ver más allá de nuestras narices chavistas y divisar al amplio pueblo que sufre en las calles?

Ahora voy a ensayar una serie de juegos de palabras con frases de tu artículo:

Tú dices: “El chavismo hoy, señor Néstor, es la patria no un partido”.

Yo digo: “La patria hoy, señor José, no es el chavismo, es el pueblo”.

Tú dices: “Qué manía esa, la de ciertos camaradas, de tratar de insuflarle ánimo a la derecha (a cuenta de nuestras “autocríticas” melancólicas) para que ésta coja cancha en cada uno de nuestros triunfos y así acabar por arreglárselas para luego volvernos trizas pese a nuestras victorias”.

Yo digo: Qué manía esa, la de ciertos camaradas, de tratar de estigmatizar el debate y la crítica dándole cancha al chantaje de que favorecen a la derecha.

Tú dices: “Cuesta creerlo, sí, es difícil creerlo, que más de seis millones de venezolanos hayan salido a echarle bolas y darle el voto al gobierno que ha recibido más coñazos por parte de ese reducto de miserables del planeta sometidos al chantaje del maldito imperio gringo”.

Yo digo: No cuesta nada creer, es fácil de saber, que los seis millones de votos duros del chavismo es la gran obra de Chávez, que dejó viva esa vanguardia social inconmovible, pero cuesta creer que alguien no se dé cuenta que esa vanguardia no crece, está estancada, y es cada vez más una minoría en medio del pueblo que no deja de crecer. Los venezolanos somos más de treinta millones.

Todo esto te lo digo con respeto, camarada, en ningún modo uso el expediente de matar al mensajero para no escuchar el mensaje, como hacen algunos ¡Un carro sin frenos, me gusta esa definición! No pienso ir al taller mecánico del partido para que me reparen.

Sant Roz, Paravisini, Julio Escalona y los demás, gracias por el debate

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Para mí es un honor que camaradas tan valiosos, inteligentes y revolucionarios hayan participado conmigo en este interesante debate de estos días, después de la publicación en Aporrea.org de mi artículo titulado “La victoria pírrica”. Las ideas han sido planteadas, muchas otras personas han participado y, al menos para mí, ha sido una discusión provechosa y formadora. En ese sentido, deseo referir otros asuntos que se vinculan a lo vivido en estos días.

En Venezuela todos los trabajadores de las ideas tenemos que convertirnos en defensores del derecho a expresarlas y discutirlas. En ese sentido, deseo plantear el peligro que significa la intención de reprimir, con distintas sutilezas, este derecho. Voy a referir casos concretos. En plena campaña electoral escribí un texto crítico en un grupo de WhatsApp de la Asamblea Constituyente. Un Constituyente que ocupa un lugar destacado en una de las comisiones me asomó en ese momento que, en plena campaña, no era conveniente hacer críticas. No me estaba prohibiendo nada, es verdad, solo actuaba con una “recomendación amistosa”, bajo la aceptación pasiva de una aberración metodológica: pensar solo cuando convenga. Una cosa rara es que otro Constituyente, que es un intelectual y expresa sus ideas a diestra y siniestra cada vez que puede, se mostró de acuerdo con esta acción represiva.

Otro caso, más reciente. A raíz de mi artículo-detonante del pasado lunes, un alto funcionario me aconsejó, también amistosamente, que fuera más “prudente”. Otra sutileza para proponerme amarrar mis ideas y no expresarlas, en nombre de no sé qué razón que no me terminó de explicar.

Hace poco tiempo, un muy alto funcionario que conoce mi impronta crítica, pretendió descalificarme en público usando un calificativo irrespetuoso sutilmente deslizado ante las cámaras y los micrófonos. Las miles de lecturas de mi mencionado artículo, todo lo que generó, las numerosas comunicaciones que me llegaron de dentro y fuera del país, casi todas en tono positivo, demuestran que ese intento fue fallido. Esto implica que su errática acción agresiva-pasiva no pudo derrumbar el respeto que me he ganado en muchos años de lucha y de trabajo como pensador y activista revolucionario.

Hay otros ejemplos, pero con estos basta para comunicar formas solapadas de reprimir el pensamiento y obstaculizar el fluir de las ideas con coacciones de diversa índole ¿Qué se persigue con esto? En mi opinión, es una forma de reforzar otra aberración: la intención, de una parte importante del chavismo, de imponer un pensamiento único, sustentado en un discurso construido con frases hechas, consignas, conceptos inamovibles, repetición memoriosa de ideas fijas, una retórica “revolucionaria” e “histórica”, aliñada con gritos, exclamaciones e inflexiones oratorias que tratan de sustituir su vacío conceptual con la apelación a sentimientos primarios de la audiencia, condicionada además por las mencionadas frases hechas e ideas fijas.

La pretendida -y probablemente inútil- intención de coartar el debate contrasta con la recurrencia de la diatriba como forma frecuente de dirimir las diferencias políticas. La diferencia entre la diatriba y el debate es evidente: la diatriba consiste en el intercambio de ofensas y acusaciones, el debate en la confrontación de ideas y posiciones.

En una sociedad revolucionaria avanzada, en la que todo el pueblo contará con una sólida formación cultural y una clara conciencia crítica, el debate será el pan de cada día, y no habrá condicionamientos ni cortapisas para que se desarrolle. Mientras llega esa sociedad ideal, si es que llega, seamos todos defensores férreos del concepto establecido por Mao Tse Tung y evocado más de una vez por Hugo Chávez: “Que cien flores se abran y compitan cien escuelas del pensamiento para promover el progreso de las artes y las ciencias, y de una cultura socialista floreciente en nuestra tierra”.

La victoria pírrica

por Néstor Francia

Yo estoy aliviado con el resultado electoral. Siento escalofríos solo al pensar que pasaría si hubiese ganado un candidato de la derecha. Imagino a lo peor del mundo celebrando, la sonrisita de Trump, a Macri y a Santos brindando con sus secuaces, a Almagro orondo y feliz. Y además, siendo individualista, no quiero ni imaginar a los escuálidos de mi edificio, lanzándome socarronerías, ironizando a mi costa y algunos de ellos hasta poniéndose agresivos y haciéndome sentir todo su odio acumulado ¡No, qué va, menos mal que ganó Maduro! ¡Menos mal que el Gobierno pudo rodear la tormenta y huir hacia adelante apelando más a la astucia que a la razón política! Pero hasta ahí, no puedo sentirme victorioso cuando las evidencias revelan la profunda decepción que el pueblo, alguna vez enamorado de Chávez, ahora ha expresado con contundencia. Quien tenga oídos que oiga, no hay peor ciego que quien no quiere ver.

Ayer 20 de mayo, casi a la medianoche, sentí compasión por la escueta minoría que celebraba inocente en Miraflores como si hubiese ganado el cielo, mientras en las calles aledañas a mi vivienda en el centro de Caracas se sentía el silencio del pueblo mayoritario que manifestó sin atenuantes su gran descontento con los gobernantes que hoy se muestran exultantes por su pírrica victoria. Cuando Chávez ganaba una elección, el oeste de Caracas tronaba con los cohetazos, bocinazos, gritos, música, y hasta en el este había gente celebrando. Usemos las matemáticas, que son poesía concreta del Universo.

Maduro obtuvo 5.823.728 votos, con una abstención de 53,9% (lo de la “proyección” de Tibisay Lucena referida a la participación parece un chiste). Primero que nada, ese resultado del candidato patriota representa poco menos del 30% del padrón electoral. Es decir, solo 3 de cada 10 electores potenciales apoyan al chavismo. Pero hagamos la comparación con procesos anteriores para constatar como el amor del pueblo se nos ha ido yendo como agua entre los dedos. En las elecciones presidenciales de 2013 Maduro obtuvo 7.587.579 votos, hemos perdido, en cinco años, al menos dos millones de votos, si incluimos el crecimiento del padrón. Pero hay algo peor: en 2012, cuando Chávez ganó su última elección, obtuvo la bicoca de 8.191.132 sufragios. Ayer Maduro obtuvo 2.367.404 votos menos, siendo que el número de electores previstos en 2012 era de cerca de dos millones menos que el padrón de 2018. Y vayamos, para más inri, a las elecciones presidenciales de 2006, cuando Chávez obtuvo 7.309. 080 votos. 12 años después, Maduro obtiene millón y medio de votos menos. El padrón electoral de entonces era de cerca de 16 millones de electores ¡cuatro millones menos que ayer! ¡La pérdida absoluta de apoyo popular es poco menos que espeluznante!

En cuanto a los índices de participación, la comparación es igualmente reveladora y preocupante. En 2013 fue de 79,68%, casi 25% más que ayer 20 de mayo. En 2012 fue de 80,49%, en 2006 de 74,69 ¡No me venga nadie a decir que una participación de 46,1% es un exitazo! El argumento de que eso fue por problemas del transporte es tan manipulador y ridículo como el de Falcón, de que él perdió porque había puntos rojos alrededor de los centros electorales ¡Yo tengo 70 años y casi 60 de comunista, no me voy a estar calando vainas de los políticos!

¿Por qué no aguzar los oídos y escuchar la voz trepidante del pueblo? ¿Por qué irrespetarlo con argumentos fútiles? Es verdad que hemos tenido que enfrentar los estragos de la guerra económica y el sabotaje (y del burocratismo, la corrupción y la ineficiencia), pero el pueblo lo dice en la calle: ¡Guerra es guerra, o el Gobierno corre o se encarama! No quiere promesas de futuros paraísos, quiere acciones, hechos, realidades.

Los extremistas abstencionistas de la derecha andan pregonando también una victoria, como si la alta abstención fuese porque el pueblo los apoya. Es el espíritu del editorial de El Nacional del 21 de mayo, que dice, entre otras barrabasadas, que “Lo sucedido ayer es más que luminoso y, por lo demás, histórico. Es como esos días en que la marea se retira y deja ver toda la basura que las aguas han ocultado. Los ciudadanos han protestado de la manera más pacífica ante un mamotreto que se le quería imponer como modelo de elecciones, se han retirado para no contaminarse y para no sumergirse en inmensas olas de mierda”. La verdad es que el pueblo está volviendo poco a poco a aquella situación de la Cuarta República en la que aborrecía de la política y de los “políticos”. De a poco está dejando de querer a todo el mundo, se siente desamparado y no se conforma con migajas ni dádivas. Acaso quiere cosas que no se compran con el dinero: franqueza, honestidad, verdad, y aquella cercanía sincera que le ofreció Chávez.

Si el chavismo no se da cuenta de lo que está pasando, si sigue embriagado con sus victorias pírricas, si no se deja de comiquitas y pone su corazón a latir al son del pueblo profundo, si no se sale de su burbuja, de su arco iris de celofán, si no rompe ese deleznable espíritu de secta, si no vuelve al lenguaje creativo y veraz del Gigante, si los alucinados siguen bailando sobre las pistas del dolor, la resaca será martirizante cuando el cántaro reviente. Sí, quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga. Las elecciones no resuelven nada y lo que viene es joropo.

Comer primero, luego la moral

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ANÁLISIS DE ENTORNO – RESUMEN SEMANAL 20/04/18

AL 27/04/18

COMER PRIMERO, LUEGO LA MORAL

No se puede poner en duda el extraordinario esfuerzo que están haciendo el presidente Maduro y el Gobierno Bolivariano para superar la tormenta en la cual estamos metidos. El de Maduro es un admirable ejercicio de creatividad, entrega total, resistencia y habilidad política. Por otro lado, es también digna de encomio la batalla que libra la militancia revolucionaria por mantener la moral en alto y luchar a brazo partido en defensa de la Patria y la Revolución Bolivariana. Al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios, al pueblo lo que es del pueblo y honor a quien honor merece.

Bien, esto no puede ser óbice para ocultar la realidad de los sufrimientos que está padeciendo el pueblo venezolano. Para que no se crea que estamos haciendo una aproximación teórica, conviene relatar lo que vivimos un par de días atrás en las complejas calles de Caracas. En el camino hacia el antiguo edificio La Francia, ahora sede de las comisiones permanentes de la ANC, nos topamos con tres ciudadanos, dos de ellos chavistas conscientes que votarán sin duda por Maduro y otra una señora de origen pobre y seguidora de Chávez cuando estaba físicamente presente, y quien nos dijo que va a votar por Henry Falcón. Los tres tienen algo en común: están padeciendo de los males que derivan de la brutal y constante alza de los precios de productos de consumo prioritario, de la angustiosa escasez de medicamentos, de las constantes fallas de los servicios públicos, de contemplar la herida del descontento (que no se expresa necesariamente en rabia, en muchos es sobre todo en desaliento) que asoma en los rostros de tantos venezolanos.

Luego, al llegar a la oficina, una trabajadora, con faz depresiva, dio continuidad al rosario de quejas e inconformidad, a lo cual otros hicieron coro. Después el jueves nos tocó participar en un operativo de constituyentes de estados centrales. Lo mismo: el lamento, el acuciante tema de los precios, acompañado además de otras críticas a ejecutorias del partido, de gobernadores y alcaldes. En todos estos días tuve la amarga sensación de vivir en un valle de lágrimas. En fin, estoy seguro de que el lector sabe bien de qué estoy hablando.

Le comentamos estas vivencias a un colega constituyente y nos respondió que el problema era el bajo nivel de conciencia en amplios sectores del pueblo. Creemos que lleva razón, pero no dejamos de recodarle una memorable frase de un personaje de la “Opera de tres centavos” (Macheath de “Dreigroschenoper”) del dramaturgo socialista alemán Bertolt Brecht: “Erst kommt das fressen, dann die Moral” (“Comer primero, luego la moral”). El pueblo venezolano, en su dura situación económica, no parece muy dispuesto a escuchar argumentos elaborados sobre las razones de su sufrimiento, dedica casi todas sus energías a resolver la papa, entre otras necesidades insatisfechas. Tiene que comer, antes que nada.

Acaso todavía no ha llegado a la dramática cota que sugiere el verbo que usó Brecht (“Fressen”, en alemán, se refiere a la forma en que comen los animales, una traducción más cercana sería devorar, tragar, zampar, a diferencia del verbo “Essen”, comer), pero no debe estar muy lejos.

En cuanto a esto último, digamos que a la señora a la cual nos referimos más arriba, que votó por Chávez y por Maduro, y expresa -con el hambre atenuando su voz desde la pobreza- que ahora lo hará por Falcón, no tuvimos el impulso de responderle con los argumentos que habrá escuchado mil veces y que no aligeran su desconsuelo: el Imperio, la guerra económica, el sabotaje, la independencia, la defensa de los logros. Más bien quisimos entrar por la puerta de atrás y nos dimos a explicar por qué no votar por Falcón. La señora guardó un silencio que solo esperamos haya sido reflexivo.

Esta situación anímica de buena parte del pueblo contrasta con la alegría y el optimismo desbordante que se percibe en los actos del chavismo militante. A decir verdad, los chavistas tenemos razones para sentirnos positivos. Nos asiste la certeza de que nos pertenece la verdad histórica, de que formamos parte de una estrategia humana contra tantos siglos de inequidad, de abusos, de crueldad, de exclusión, somos portadores de un sueño de siglos y estamos conscientes de que, más allá de las grandes dificultades, representamos un brillante faro para todas las fuerzas antiimperialistas y progresistas del mundo. Somos luz, mas eso no es todo.

En nuestro caso, no nos preocupa tanto lo que pueda ocurrir el 20 de mayo, sin restarle en lo absoluto importancia a esa elección. Pero como hemos dicho más de una vez, el mundo no se acaba ese día ¿Y después? ¿Habrá tiempo de enderezar el rumbo y sensibilizar a la mayoría antes de que el cántaro reviente? No olvidemos que el chavismo, esa gran vanguardia social del pueblo venezolano, es una de las tres minorías que conforman el conjunto de la sociedad venezolana. La oposición es otra minoría y la primera minoría, según todos los estudios serios, son aquellos que se autodefinen como no alineados, que representan poco más del 40% de la población. Los alineados con el chavismo y la oposición rondan, cada segmento, 30%. Es decir, que no nos engañen nuestra alegría y nuestro optimismo, es un sentimiento que solo comparten 3 de cada 10 venezolanos, en diversos grados. Los otros siete viven distintos matices y manifestaciones de la inquietud, lo que comprueba a diario cualquier chavista de a pie, de esos que patean las calles y se codean constantemente con los más vulnerables Esta relación debería cambiar inversamente si queremos hacer realidad los postulados máximos del Plan de la Patria, si queremos alcanzar el punto mínimo de estabilidad que nos ubique en el momento del no retorno.

En lo que respecta al evento electoral, si se mantienen las condiciones actuales, la victoria de Maduro es segura, aunque el resultado general sería aún una incógnita, más allá de las encuestas optimistas de Hinterlaces ¿cuántos votos sacará la oposición, a cuánto llegará la abstención? Y en otro orden de ideas: ¿Habrá la posibilidad de que se concrete un plan de sabotaje contra las elecciones? ¿Se mantendrán los candidatos opositores en la liza? Hay otras posibilidades que no vamos a descartar. Veamos.

En los últimos días ha habido señales de que es posible que los dos candidatos principales de la oposición, Henry Falcón y Javier Bertucci se unan en una sola candidatura, más probablemente la de Falcón, lo cual potenciaría las posibilidades de ese candidato, sobre todo porque podría significar un aliciente para sectores de la base social opositora que hasta ahora se decantan por la abstención. Por eso es correcto el llamado del dirigente socialista Diosdado Cabello en el sentido de que la campaña electoral de Maduro debe reforzarse aun más. El triunfalismo es peligroso.

El candidato Bertucci se mostró abierto en la semana que culmina a una candidatura única para las presidenciales del 20 de mayo: “Ya el señor Henri Falcón y yo nos reunimos y conversamos”, sostuvo Bertucci en una rueda de prensa, en la que señaló que se trató de un encuentro de los dos equipos de campaña que calificó de cordial y en el que no se descartó la posibilidad de la unificación de las candidaturas. Bertucci agregó que

“En política no se cierran puertas. Tenemos las puertas abiertas y la mesa con café y los puentes tirados entre el señor Henri Falcón y yo” y señaló que están “abiertos a sumar candidaturas, fuerzas que realmente sirvan para una victoria”. Si esta unificación ocurriese, habría que sacar nuevas cuentas y no despreciar, por supuesto, los cambios que un hecho como ese introduciría en el escenario.

No se puede descartar, igualmente, que ante la inminencia de una derrota avasallante, los candidatos opositores decidieran, de común acuerdo, retirarse de la contienda. Ya empezaron las sempiternas denuncias de ventajismo de parte de la candidatura bolivariana. Bertucci ha seguido a Falcón en esas acusaciones. El candidato ultraconservador evangélico ha dicho que “Estamos hablando de ventajismo de un candidato que sale cada rato haciendo actos oficiales que no debería hacer como candidato, y sale dando pensiones, teniendo acciones de presidente siendo candidato… Se supone que se separó de su cargo presidencial, entró a ser candidato y como candidato vamos a igualarnos en condiciones”. Bertucci advirtió que si continúa el boicot que dice que sufren sus eventos por todo el país dará una rueda de prensa para anunciar su retirada de la contienda, una decisión que según él debería seguir el resto de los aspirantes opositores porque “No podemos participar a todo costo: si esto sigue así yo tendré que reunirme con los cuatro candidatos y retirarnos, porque si no vamos a respetar todas las garantías y el documento que firmamos en el CNE entonces yo tengo que retirarme con los demás candidatos” .

Por supuesto, una decisión como esa reforzaría los planes de sabotaje al proceso electoral que ya arrancaron con el llamado del “Frente Amplio Venezuela Libre” y de otros factores de la derecha a la abstención. A esto hay que sumar hechos como la fuerte presión internacional contra las elecciones y el atentado que supuestamente sufrió un miembro del comando de campaña de Bertucci en un evento público de esa candidatura.

¿Es posible que se desate una espiral de violencia antes de las elecciones o hechos de índole terrorista que afecten el éxito de la convocatoria electoral, o amenazas de violencia contra los electores para elevar artificialmente el porcentaje de abstención? Por supuesto que sí, todo es posible, pero las condiciones actuales no favorecen esa posibilidad.

La más reciente convocatoria del “Frente Amplio Venezuela Libre” ha sido un sonoro fracaso. Este sector convocó a protestas focalizadas este viernes que resultaron un fiasco, como era de preverse. No convocaron esta vez a una sola manifestación, seguros como estaban que sería un visible chasco y pensando que protestas por pedacito facilitarían la manipulación mediática.

Si leemos entre líneas el reporte que hizo la agencia de derechas EFE de esas “protestas”, constatamos que solo movilizaron a puñados de militantes de los partidos de derecha, a pesar de haber sido anunciadas con más de una semana de anticipación. Según EFE, “El opositor Frente Amplio Venezuela Libre llamó hoy a los ciudadanos a manifestarse durante dos horas a partir de las 07.00 hora local (11.00 GMT) del próximo viernes (n.a.: 27 de abril) para reafirmar las protestas que se han realizado recientemente “por la severa crisis social y económica que los agobia”: “La protesta del día 27 es una reafirmación de las protestas que se han desarrollado y se siguen desarrollando en el país, no estamos convocando una nueva protesta”, anunció en rueda de prensa Nicmer Evans, integrante del movimiento. Evans agregó que con la convocatoria se busca “una referencia de fecha para que hagamos una concentración del esfuerzo a través de una red del tejido social que conduzca de manera contundente a reafirmar la cantidad de protestas que se desarrollan en la sociedad civil de manera constante por diversos motivos”.

En el reporte directo de las protestas por parte de EFE, se percibe claramente el resultado: “Los educadores, estudiantes, sindicalistas, enfermos y otros sectores de la sociedad civil se han reunido en grupos de decenas de personas (sic) en algunas zonas de Caracas para protestar por los fallos en el servicio de agua, de electricidad, de gas, de transporte y por la falta de alimentos y medicinas… Una de las protestas en la capital venezolana fue liderada por el diputado opositor Miguel Pizarro, quien pidió a la empresa estatal Hidrocapital la restitución del servicio de agua para el barrio de Petare, la favela más grande de Latinoamérica… Pizarro, que se encontraba acompañado de unas 30 personas (sic), indicó ante periodistas que uno de los colegios del barrio no tiene agua desde hace un mes y que hay sectores que ‘pasan hasta tres meses’ sin el servicio… La falta de agua también fue el motivo de una protesta de un pequeño grupo (sic) de habitantes de la Urbanización Horizonte, en el este de Caracas”.

Así andan las cosas por ahora. Sea como sea, nosotros llamamos a los revolucionarios a tener los ojos y los oídos bien abiertos para ser caja de resonancia de los reclamos y preocupaciones del pueblo silvestre. La frase bíblica de “no solo de pan vive el hombre” testimonia más bien la importancia del pan (la comida, lo material) en la vida humana.

La Revolución sigue en peligro. En ese sentido, el lenguaje es sinuoso y no perdona. Eso queda claro en un reciente rap, liderado por la artista constituyente Rodbexa, que exige “que no muera la esperanza”. Si tú pides que la esperanza no muera, es porque sabes que la misma está enferma o herida, es una confesión de parte. Nosotros seguimos insistiendo en la necesidad de escuchar al presidente Maduro cuando afirma que “Con la victoria del 20 de mayo, lo juro, haré todos los cambios que Venezuela quiere y renovaré la revolución de raíz, revolución dentro de la revolución, lucharé contra los burócratas y contra los corruptos”. Decimos “Amén” y agregamos a esos males los del dogmatismo y el sectarismo.

Siria: misiles contra Venezuela

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ANÁLISIS DE ENTORNO – RESUMEN SEMANAL 13/04/18

AL 20/04/18

SIRIA: MISILES CONTRA VENEZUELA

A todo analista le gusta que los hechos le den la razón. Nos pasó cuando propusimos públicamente la idea de que se realizara en Venezuela una Asamblea Nacional Constituyente, el 24 de abril de 2017 (al menos un mes antes habíamos hecho ya la propuesta en círculos privados), y luego la convocara el presidente Maduro el 1° de mayo siguiente. Ahora nos ocurre de nuevo. Veamos.

El pasado viernes, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, alertó sobre la reedición de la Guerra Fría y denunció que “la situación en Siria presenta ahora el mayor peligro para la paz y seguridad internacionales… La Guerra Fría ha vuelto”. El mismo día, el canciller venezolano Jorge Arreaza afirmó que: “Las maniobras para reeditar una nueva ‘Guerra Fría’, son signo inequívoco de desespero y decadencia imperialistas. El sistema se tambalea desde sus propios cimientos”.

Una semana antes, en nuestro Análisis publicado el 6 de abril, ya habíamos presentado la misma idea: “analicemos la idea del posible desarrollo actual de una nueva Guerra Fría, con importantes similitudes y diferencias con lo ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial… la segunda década del siglo XXI es ya el escenario del mundo multipolar prefigurado por Chávez y se crea las condiciones para lo que calificamos como la nueva Guerra Fría”.

Tal como ocurrió después de la segunda Guerra Mundial, aquella Guerra Fría tuvo carácter global y afectó la vida de todas las naciones y pueblos del planeta. No otra cosa ocurre ahora. Lo que pasa en Siria es un nuevo capítulo de esta historia, realmente se trata de un conflicto entre grandes potencias referido al control de los ingentes recursos naturales en aquella región del mundo, y señaladamente del petróleo. Y tal como entonces, es prácticamente imposible no tomar partido.

Los voceros del mal llamado “chavismo crítico” (ya no son chavistas, “chavismo crítico” somos nosotros) harían bien en percatarse de lo que ocurre en el mundo y recordar que en el Plan de la Patria que propuso Chávez figura como primer objetivo histórico la preservación de nuestra independencia. Tal vez entonces, al menos algunos de ellos, evitarían que los árboles les tapen el bosque. Nosotros estamos inmersos en esta Guerra Fría, somos uno de los puntos focales de la misma. De allí el título del Análisis de hoy: los misiles contra Siria son también contra Venezuela. Y por eso nosotros, que no somos precisamente gobierneros, como todo el mundo sabe, ni fanáticos que apoyemos a píe juntillas todo lo que hacen nuestros dirigentes, no tenemos ni un ápice de duda en cuanto a nuestro apoyo decidido a Nicolás Maduro y a la dirigencia revolucionaria. Por cierto, Maduro es también “chavismo crítico”. En ocasión de rememorar los hechos de abril de 2002, el Presidente dijo: “Necesitamos un gran cambio revolucionario dentro de la propia revolución. Necesitamos una gran renovación para ver al futuro con nuevos bríos, con nuevos métodos”. Amén.

Revisemos los hechos de la pasada semana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó “ataques de precisión” conjuntos con el Reino Unido y Francia contra las “capacidades de armamento químico” del Gobierno de Bachar al Assad en Siria. Utilizaron para ello el mismo expediente que se usó para invadir Irak: la posesión de armamento peligroso (armas de destrucción masiva en aquel caso, armas químicas en este).

Tal como entonces, se lanza una campaña mediática, se establece una “verdad” sin evidencias y se actúa como matón de barrio, atacando a un país soberano y causando muerte y destrucción. Y tal como entonces, en las distintas latitudes los gobiernos y los dirigentes toman partido, unos de manera abierta, otros de forma solapada.

En medio de todo esto, Estados Unidos pide la unión de las “naciones civilizadas” para “poner fin” a la guerra en Siria, según declaró el secretario de Defensa gringo, James Mattis. Pongamos estas palabras en reserva, como hacen los cocineros, para cuando más tarde hablemos de Venezuela, que seguramente no está incluida entre las “naciones civilizadas”. Supremacismo, imperialismo, fascismo en estado puro.

Después del brutal bombardeo de misiles, el ministerio sirio de Exteriores indicó que la acción se produjo para impedir la labor de la misión de Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que comenzaba su trabajo en el lugar del supuesto ataque químico. Este lugar es la localidad de Duma, que “casualmente” es considerado el último reducto rebelde de la región de Guta Oriental, en las afueras de Damasco. El imperialismo y sus agentes y mercenarios vienen sufriendo derrota tras derrota en Siria y no han podido doblegar la voluntad ni el espíritu de lucha del pueblo Sirio con al Assad al mando. Pero el demonio soberbio que es Donald Trump y su gobierno fascista quieren venganza. Solo que según todos los indicios, su ataque no tuvo éxito y fue una nueva derrota. Siria sigue de pie.

Por supuesto, Rusia ha reaccionado de inmediato, aunque sus fuerzas asentadas en Siria no recibieron daño por los ataques, de lo cual se cuidó el imperialismo, muy al estilo de la Guerra Fría del siglo pasado, que se caracterizó por que las grandes potencias evitaron enfrentarse de manera directa y prefirieron involucrar a otros pueblos y naciones. El presidente Putin pidió una reunión urgente de Consejo de Seguridad de la ONU y tildó el ataque imperialista como una “agresión contra un Estado soberano” y aseveró que “con sus acciones, los Estados Unidos empeoran aún más la catástrofe humanitaria en Siria, llevan el sufrimiento a la población civil, y de hecho, consienten a los terroristas que torturan desde hace siete años al pueblo sirio”.

Por su parte, el gobierno de Irán señaló que “Estados Unidos y sus aliados son responsables de las consecuencias regionales de esta acción” y denunció que el ataque químico en Duma fue fabricado para servir de excusa a una acción militar. De hecho, todo apunta a que el “ataque con armas químicas” fue un montaje para justificar la agresión. Se afirma igualmente que los rebeldes salafistas en Duma, financiados por Arabia Saudita, recolectaron cadáveres, probablemente de un incidente anterior, y los apilaron en un apartamento para producir una escenografía y crear videos fake de un “ataque químico”, que falsamente se lo atribuyeron al gobierno sirio. El ministerio de defensa ruso acusó al Reino Unido de haber organizado el incidente: “Hoy existen otras evidencias a disposición del departamento militar ruso que testifican sobre la participación de Gran Bretaña en la organización y provocación en la Guta Oriental”. Recordemos el remedo de la “Plaza Verde” que el imperialismo montó en Qatar para dar justificación a la agresión contra Libia.

Por supuesto, otros aliados del imperialismo, además de Reino Unido y Francia, han apoyado el criminal ataque. La canciller alemana, Angela Merkel, calificó de “necesaria y proporcionada” la acción militar y criticó que “por enésima vez” Rusia haya usado en este caso su capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para “impedir una investigación independiente” de lo sucedido en Duma. Es el conocido cuento del ladrón que grita “atrapen al ladrón” para poder huir.

También se pronunció la Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó que la UE se “mantendrá al lado de sus aliados en la defensa de la justicia”, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, condenó “el uso de armas químicas” por parte de Siria.

El Gobierno turco, miembro de la OTAN, calificó el bombardeo de “respuesta apropiada” y pidió medidas conjuntas de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para castigar el uso de armas químicas.

Por supuesto, el gobierno de Israel: “El año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, clarificó que el uso de armas químicas cruza la línea roja. Anoche, bajo liderazgo estadounidense, Estados Unidos, Francia y Reino Unido actuaron en consecuencia”. ¡Bajo “liderazgo” estadounidense, claro está!

Obviamente, los lacayos de nuestro vecindario no podían faltar en el coro del imperialismo. Además del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien apoyó abiertamente el ataque contra Siria, otros avalaron la versión del uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, justificando por mampuesto la agresión.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, “lamentó” la incapacidad de la comunidad internacional para “implementar mecanismos eficaces que impidan el uso de armas químicas contra seres humanos”. Para el presidente de facto de Brasil, Michel Temer, “el uso de armas químicas es inaceptable”, y lo mismo vale para Mauricio Macri, quien leyó un comunicado de la cancillería Argentina, en el cual se asienta que “La Argentina renueva su firme condena al uso de armas químicas, tal como ha ocurrido en los últimos días en Siria. Igualmente condena la existencia de facilidades dedicadas a su fabricación y/o almacenamiento”. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, opinó que hace votos “para que sea a través del derecho internacional y los instrumentos multilaterales como se ponga fin al uso de este tipo de armamento, de tan crueles consecuencias”. Juan Manuel Santos dijo que el uso de armas químicas es uno de los crímenes de guerra y de lesa humanidad proscritos por los tratados internacionales: “Debe ser condenado por toda la comunidad internacional… Ver esas escenas dantescas de mujeres y niños desfigurados por armas químicas es inaceptable”, y agregó que “Colombia respalda la acción que lanzó ayer Estados Unidos, siempre y cuando se haga dentro del derecho internacional”. No faltó al coro de complicidad con los gringos el corrupto gobierno español. Mariano Rajoy afirmó que el ataque contra objetivos sirios es una acción “legítima” y “proporcionada” a los supuestos ataques de Siria contra la población civil.

La conocida organización pro imperialista y vieja enemiga de Venezuela, Amnistía Internacional, no calló: “El pueblo sirio ya ha sufrido seis años de un devastador conflicto y de ataques químicos, muchos de los cuales son crímenes de guerra”. Por supuesto, los gobiernos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela condenaron sin ambages la agresión imperialista. La premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú afirmó que “Hago un enérgico llamado a todos los estados miembros de las Naciones Unidas a intervenir enérgicamente para frenar las operaciones en Siria por Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos” ¿Estamos claros de qué va la cosa?

El asunto lo resume muy bien la columnista Valeria Fariña, en Resumen Latinoamericano, quien escribió: “Luego del injustificado bombardeo que realizó este pasado viernes los Estados Unidos contra Siria, tras una orden emitida por Donald Trump, una serie de gobiernos y representantes diplomáticos se solidarizaron inmediatamente con el pueblo sirio y su soberano presidente Bashar al-Asad… Contrariamente, los socios y cómplices de los gringos, como era de esperar, se pronunciaron favorablemente al bombardeo, argumentando que la acción se justifica por las instalaciones de producción de armas químicas en Siria, que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ya comprobó que no existen”.

Esta absolutamente claro que la nueva Guerra Fría tiene como principales protagonistas actuales a Estados Unidos y Rusia, sin obviar la presencia de otros factores como la Unión Europea y China. No solo hubo la pasada semana el ataque a Siria, sino que además el conflicto mundial tuvo expresión en el ámbito del ciberespacio. Estados Unidos y Reino Unido acusaron a Rusia de haber respaldado a un grupo de piratas informáticos en un ciberataque contra la infraestructura de diferentes agencias y Gobiernos de todo el mundo, en un supuesto intento por perpetrar acciones de espionaje y robo de propiedad intelectual. Tanto Estados Unidos como Reino Unido emitieron una alerta conjunta sobre los “ataques”, que aseguran tenían como objetivo infectar los routers, los dispositivos que canalizan las transmisiones de datos a través de las redes y que se utilizan para conectar los computadores a Internet. Según esa alerta, el objetivo de los “cibercriminales” era infectar los routers a fin de “potencialmente sentar las bases para futuras operaciones ofensivas”.

Ahora bien ¿Nota el lector que las posiciones sobre lo ocurrido en Siria tienen como actores a los mismos que participan en el debate mundial sobre Venezuela? ¿Quienes apoyan los crímenes del imperialismo en Siria no son acaso los mismos que cargan contra la Revolución Bolivariana y contra Nicolás Maduro, difundiendo en el mundo un escenario “fake” de lo que ocurre en nuestro país? ¿Y no son igualmente los mismos que defienden a Siria quienes se muestran solidarios con nosotros? Ese es el bosque planetario, los árboles con que se pretende que no lo veamos son nuestras dificultades, que no son exclusivas de nuestro país, en medio de la crisis estructural mundial del capitalismo y en la época de la de cadencia del imperialismo norteamericano. Se constituyen en el mundo dos grandes bloques, nadie podrá ser indiferente. Cabe la pregunta al lector, parafraseando una vieja frase que se hizo famosa en una campaña electoral de los adecos: ¿Con quién estás tú, compañero? ¿Queremos un Gobierno que no solo no resolverá nuestros problemas sino que además convalidará los crímenes imperiales, o el Gobierno Bolivariano en nuestra Venezuela, uno de los centros neurálgicos en la lucha por acabar con esa odiosa hegemonía?

Un diputado de la derecha, Juan Miguel Matheus, aseveró que “se cumplieron las peores pesadillas de Nicolás Maduro, el mundo libre sigue legitimando a la oposición democrática y que a partir de esta Cumbre de las Américas (ese rotundo fracaso, apuntamos nosotros) ha comenzado a decir que lo del 20 de mayo no es una elección y que no se puede legitimar ese parapeto para legitimarse Nicolás Maduro así mismo”. ¡El “mundo libre”, una expresión típica en la primera Guerra Fría para designar al conjunto de las “naciones civilizadas” de las que habla ahora el secretario de Defensa yanqui! Por más que se tongoneen…

Demos vivas a Nicolás Maduro y a su gobierno antiimperialista. Ojalá estas líneas sirvan a nuestros lectores en sus reflexiones antes del 20 de mayo. Que cada quien asuma su barranco.

Democracia vs Democracia

Risultati immagini per chavismo 27Fpor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político
Martes 27 de febrero de 2018

Democracia vs Democracia

No somos de aquellos que pretenden simplificar la acción política, y convertirla en un ejercicio de dogmas y operaciones matemáticas de escuela primaria. La política es una actividad compleja, siempre enredada en múltiples contradicciones y aristas, no vive en el mundo fácil del dos-más-dos-son cuatro ni transcurre en las páginas entintadas de los libros. Por eso nos cargan esos supuestos izquierdistas sabihondos que se la pasan dictando cátedra de “marxismo-leninismo” encerrados en cubículos, reales o virtuales, y rumiando su soledad, ya que nunca transforman sus veleidades en un asunto de masas y pueblo, y terminan consumiéndose en grupúsculos, tratando de dividir a los revolucionarios y languideciendo en la amargura de su fracaso.

Esta introducción viene a cuento porque hoy queremos volver sobre un muy importante debate contemporáneo y el papel que ha venido jugando la diplomacia venezolana en él: el debate sobre la democracia.

El concepto de democracia nació viciado desde un principio, en Atenas, circa 500 antes de Cristo. La tara de entonces es en el fondo la misma que afecta a la llamada “democracia liberal” actual, que es el tipo de “democracia” del gusto de la burguesía. El “demos” o “pueblo” ateniense era en realidad el conjunto de aquellos que eran reconocidos como “ciudadanos”, entre quienes estaban los eupátridas (nobles), los demiurgos (artesanos) y los geomoros (agricultores). Todos eran propietarios en alguna medida. Por supuesto se excluía del “demos” a los desposeídos y a los ilotas (esclavos).

De hecho, se calcula que en el Ático vivían entre 250.000 y 300.000 personas, de las cuales podían votar, cuando mucho, entre 30.000 y 60.000. No era pues, como lo sugiere la etimología del término, el “gobierno del pueblo”, sino el gobierno de los propietarios ¿En qué se diferencia eso, a fin de cuentas, de la “democracia” burguesa de hoy?

Tras largas y arduas luchas, los pueblos fueron imponiendo el voto universal, un avance importante, sin duda, pero insuficiente, pues por el tipo de sistema socioeconómico que impera en el capitalismo, en realidad los pueblos pueden votar pero rara vez pueden realmente elegir. La “democracia” sigue siendo un terreno empoderado por los propietarios: los de los medios de producción, los de los medios de comunicación, los de los medios de represión (las armas).

El socialismo revolucionario inspirado en las ideas y propuestas de Marx y Engels nunca simpatizó con la idea de “democracia” tal como se presenta en los términos tradicionales, pues siempre consideró que esta es un desiderátum y no una realidad. En la sociedad dividida en clases siempre hay una clase dominante que impone su dictadura. En el capitalismo, la dictadura de la burguesía, en el socialismo, la dictadura del proletariado (que es, en realidad, dictadura para la burguesía y democracia para el pueblo, algo muy parecido a lo que ocurre en la Venezuela de hoy).

A fines del siglo XX y principios del XXI, un líder histórico replanteó este debate en nuevos términos y le confirió un nuevo impulso: Hugo Chávez Frías, quien dio paso firme al concepto de democracia participativa y protagónica, en contracorriente de la democracia representativa, que es el modelo que tiene como paradigma a la “democracia” estadounidense, que en realidad lleva al extremo la representatividad, ya que el pueblo no elige de manera directa sino a través de la fórmula de los colegios electorales, lo cual facilita las manipulaciones del voto del tipo que se dio en Estados Unidos con la elección de Donald Trump, que resultó Presidente a pesar de sacar alrededor de tres millones de votos menos que Clinton, sobre todo por la aplicación del bigdata para el control de los estados que definían la mayoría en los colegios electorales.

Sobre este tema tan interesante nos podríamos extender, pero estos Análisis se han fijado un espacio limitado para hacerse más útiles al lector, así que tenemos que ir al grano.
Venezuela se ha visto forzada a firmar una serie de cláusulas y acuerdos internacionales que no hacen sino consagrar el dominio de la democracia representativa.

Esto es así por razones de política -y aquí volvemos a nuestra reflexión del principio, la política es compleja y tienes que moverte en su tablero con flexibilidad y a conveniencia de los intereses que defiendes-, de manera que no podía nuestro Gobierno dejar de convalidar tales acuerdos. Pero esto no impidió que Chávez jamás abandonara, en ningún momento, el debate sobre el tipo de democracia a la que aspira la Revolución Bolivariana. Nuestra diplomacia está obligada a impulsar tal debate con más fuerza, con mayor vigor, porque por ese lado nos están atacando fuertemente nuestros enemigos, tildando a Maduro de dictador, cuando realmente se nos quiere someter a la dictadura del imperialismo.

El 21 de mayo de 2006, en el programa “Aló Presidente”, Chávez afirmó que “En América Latina nos quieren imponer el modelo de democracia diseñado por los Estados Unidos, y al que no acepte entrar por ese carril lo acusan de populista, radical, terrorista y dictador”. Tal cual como ocurre hoy con Nicolás Maduro. Y ese mismo año: “En Venezuela se acabó la falsa democracia de las élites, tenemos que enterrarla definitivamente y terminar de construir la democracia socialista, participativa, protagónica”.

Este es un debate crucial que en nuestra opinión no está suficientemente planteado por nuestra actual diplomacia. Se trata de un debate cardinal, fundamental en el mundo de hoy, y mucho más por la circunstancia de agresión imperialista que vive nuestro país. Un buen punto de partida para retomarlo podría ser un gran Congreso internacional, en Caracas, sobre la democracia real. Ahí dejamos la propuesta.

Megaelecciones: que con su pan se lo coman

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Análisis de Entorno Situacional Político
Viernes 23 de febrero de 2018

Megaelecciones: que con su pan se lo coman

El proceso electoral hacia los comicios pautados para el 22 de abril próximo se sigue desarrollando en medio de la conflictividad política, las amenazas y la injerencia imperial que es ratificada por acciones como, por ejemplo, las declaraciones intolerables del encargado de negocios gringo en nuestro país, Todd Robinson. Y también, hay que decirlo, de éxitos rotundos como el del Petro.

El ambiente político se remueve una vez más con la propuesta del presidente Maduro de adelantar también las elecciones de Asamblea Nacional, Consejos Legislativos y Concejos Municipales. Este planteamiento nos parece coherente con las respuestas que viene dando nuestra dirección revolucionaria ante la conspiración continuada y la agresión foránea. Es necesario cerrar el círculo que blinde al poder revolucionario, y reforzar el contraataque contra la derecha interna y externa que ha tratado de acosar a Venezuela y a la Revolución con más ahínco desde que Nicolás Maduro fuera electo Presidente. No es hora de debilidades, hay que intensificar la gran contraofensiva revolucionaria que tuvo un punto de pivote con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio de 2017. Al enemigo prepotente y criminal, ahora en desbandada, hay que perseguirlo para ponerlo en fuga y aplastarlo políticamente.

Además, el presidente Maduro entiende perfectamente que solo con la paz y la estabilidad es posible incrementar el esfuerzo para superar las dificultades actuales del país y este ambiente de trabajo positivo solo se puede lograr dándole cada día más fortaleza al poder revolucionario. Es lo que el Presidente ha querido decir al declarar que “Es necesario adelantar las elecciones para renovar todos los poderes y dedicarnos únicamente a trabajar”.

Maduro se pregunta: “¿Si la oposición no va a las elecciones hacia dónde se van? ¿A dar un golpe de Estado para asumir la presidencia?”. La respuesta la da la propia MUD en su comunicado en el que anuncia su táctica de abstención electoral: “Convocamos a todos los sectores sociales del país a constituir con nosotros un gran Frente Amplio Nacional, como un mecanismo efectivo de organización y articulación de fuerzas sociales y políticas en torno al propósito de alcanzar este año elecciones limpias y competitivas, y lograr el rescate de la democracia como sistema político”. Se trata, pues, de la pretensión de resucitar la tristemente célebre Coordinadora Democrática, activa en las acciones golpistas de 2002, y tomar como pretexto el supuesto objetivo de “alcanzar este año elecciones limpias y competitivas” para reanudar su política inmediatista y su conspiración por una “salida” no constitucional.

Ese es el guión aprobado por sus amos imperiales, pero es falso que querer sea poder. Un sancocho de siglas no es una fuerza real (AD, PJ, VP. UNT. CEV, Fedecámaras, Conindustria, UCV, etc.). No obstante, es claro que tendremos que seguir durmiendo con un ojo abierto, porque a pesar de la debilidad social de la derecha, ellos siguen pensando que “una sola chispa puede incendiar la pradera” y para ello cuentan con algo innegable: los evidentes bolsones de descontento social como consecuencia de las dificultades económicas cotidianas que viven los venezolanos.

Por lo pronto, la táctica abstencionista comienza a tener efectos sobre los sectores de oposición que intentan decantarse por una política realista en el terreno electoral. Sobre estos factores, decíamos en nuestro Análisis del 21 de febrero, en cuanto a la posibilidad de que los mismos puedan convertirse en una nueva oposición: “Para ello requerirían de algo que no han mostrado hasta ahora, al menos no suficientemente: el coraje político que les impida sucumbir a los chantajes y presiones que ya se están ejerciendo sobre ellos, tildándolos de colaboracionistas y, en el caso de Falcón, de chavista encubierto… Si serán capaces de perseverar en diferenciarse de la MUD y de los más extremistas de la derecha, está por verse”.

La primera víctima de las presiones es Claudio Fermín, quien en la declaración en la que anuncia el retiro de su candidatura presidencial se refiere, como uno de sus principales argumentos, al hecho de la pluralidad de factores de la derecha que llaman a la abstención, entre los cuales están la jerarquía católica, los distintos gremios empresariales, la asociación de rectores universitarios derechistas y otros: “… la colcha sobre la cual hay que bordar la candidatura unitaria que habíamos planteado se fue encogiendo de manera acelerada hasta el punto de que una candidatura hoy podría ser el fruto de una alianza bien intencionada pero ya no con ‘capacidad unitaria nacional’ para generar el cambio que andamos buscando y con el que estamos comprometidos”.

Tanto Fermín como Henry Falcón han cuestionado la propuesta presidencial de convocar las elecciones mencionadas junto a las presidenciales. El ex gobernador de Lara ha afirmado, inclusive, que está reevaluando, por esa razón, la pertinencia de su candidatura. En vez de ver en la propuesta de Maduro un nuevo boquete por donde ir fortaleciéndose esos sectores hacia la construcción de una nueva oposición, parecen en camino de sucumbir una vez más a su propia cobardía política. Que con su pan se lo coman, porque las megaelecciones van.

“Crisis migratoria”

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político
Miércoles 14 de febrero de 2018 

La “crisis migratoria”

En un año que hemos definido como de agudización y radicalización de la lucha de clases en Venezuela y en el mundo, no tenemos ninguna duda de que la intervención imperialista en nuestro país ya está en marcha desde hace mucho tiempo, de muestra solo bastaría el botón de las insolentes declaraciones de la semana pasada del encargado de negocios de la embajada yanqui, quien es en este momento el máximo representante diplomático estadounidense acá, Todd Robinson.

Sin embargo, siempre hemos expresado que descreemos de la posibilidad inmediata de una intervención militar, sea directa o a través de terceros ¿y si estamos equivocados? ¿Y si el extremismo de la ultraderecha fascista que se ha hecho del gobierno en Estados Unidos alberga tanto odio que es capaz de someter a su propio pueblo y/o a los de países aliados en aventuras criminales de destino incierto? Son dudas que nos acosan al ver la formidable campaña mediática actual con el tema de la “migración” venezolana, sobre todo a Colombia y Brasil, países limítrofes gobernados por la extrema derecha.

La brutal campaña sobre migración, que busca reforzar la matriz de “crisis humanitaria” y de que Venezuela es una amenaza para la seguridad y el bienestar de toda la región, es parte del libreto que pretende tender la alfombra y construir el escenario que justifique la intervención directa a futuro en cualquier modalidad. Por supuesto, la campaña migratoria es alentada y sustentadas desde Estados Unidos. El subsecretario de Estado para Latinoamérica y el Caribe, Francisco Palmieri, en una rueda de prensa sobre la primera gira en la región del jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, afirmó que Estados Unidos ofrece asistencia “técnica y humanitaria” para los “migrantes y refugiados” venezolanos y aboga por “mantenerlos cerca de la frontera con Venezuela porque quieren volver a casa cuando la democracia sea restaurada en su país”. Palmieri agregó que aunque Colombia y Brasil son los que están recibiendo más venezolanos, se trata de una “tema regional” porque también están llegando “a Curazao, Aruba, Lima, Buenos Aires y Santiago”.

Ayer, en el marco de la reunión del Grupo de Lima, el canciller chileno Heraldo Muñoz declaró el deseo de que el trabajo de este club de neoliberales pueda contribuir a que los venezolanos “dejen de pagar los costos de esta situación para que no tengan que emigrar a otros países… A Chile han llegado casi 100.000 venezolanos, y para qué hablar de los países vecinos como Colombia y Brasil, donde llegan por cientos de miles. Es una situación muy grave, como lo ha dicho ayer la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en un informe”.

Justo es decir que Muñoz también se mostró opuesto a una intervención militar en Venezuela, al afirmar que “Nunca vamos a estar a favor ni de esa ni de cualquier otra acción de otra naturaleza” y se pronunció a favor de “una salida pacífica, electoral y una salida política. Hay que descartar cualquier mención siquiera del uso de la fuerza”. La campaña está teñida, por supuesto, de xenofobia contra los venezolanos, una manera de manipular la sique de los ciudadanos de esos países para que se armen de odio y así prepararlos para una posible agresión directa.
 
Según agencias de noticias de la derecha, con la “crisis” habrían llegado a Colombia unos 550.000 venezolanos, a los que se sumarían 37.000 que cada día cruzarían la frontera, muchos de los cuales lo harían en busca de alimentos y medicinas. Para nada reportan que en Venezuela hay varios millones de colombianos, empujados a emigrar por la guerra interna en Colombia, y que en Venezuela la mayoría de ellos se han establecido con sus familias, trabajan y son beneficiarios de los programas sociales de la Revolución.

Ambos gobiernos, el de Colombia y el de Brasil, han venido tomando “medidas” que refuerzan igualmente la matriz de “crisis humanitaria” que generaría un fenómeno de migración desordenada y situación de refugiados parecida a las que se han producido en países con profundos conflictos, sobre todo de África y Asia occidental.

En Brasil, el pasado diciembre, el gobierno regional de Roraima, un estado amazónico fronterizo con Venezuela, declaró el estado de “emergencia social” para atender la “crisis” supuestamente provocada por los inmigrantes venezolanos llegados en los últimos meses. Según cifras que reportaría el gobierno brasileño, entre enero y septiembre de ese 2017, 12.193 venezolanos habrían solicitado refugio en Brasil tras haber ingresado al país por la frontera de Roraima. Ese número de solicitudes sería más de cinco veces superior al acumulado en los dos últimos años.

Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dio a conocer el pasado jueves una serie de medidas para endurecer los controles migratorios en la frontera con Venezuela. Una de ellas fue suspender la expedición de Tarjetas de Movilidad Fronteriza (TMF), usadas por los ciudadanos de regiones de frontera para cruzar los límites nacionales. Con estas tarjetas, los venezolanos no pueden trabajar, pero sí pueden permanecer siete días en Colombia. También se creó un “Grupo Especial Migratorio” (GEM) para reforzar aún más el control y la seguridad en los puestos fronterizos.

Por supuesto, la canalla mediática está muy activa en esta campaña contra Venezuela. Es el caso del editorial del diario reaccionario mayamero El Nuevo Herald, fechado el pasado 9 de febrero y titulado “El éxodo en Venezuela denuncia el fracaso de Maduro”. En ese libelo se asevera que “Ante la marea humana de venezolanos que huyen del chavismo, cruzan la frontera y buscan una nueva vida en Colombia, el gobierno de Juan Manuel Santos está tratando de poner orden… El gobierno de Santos está en una encrucijada. El mandatario colombiano quiere mantener la solidaridad con los venezolanos que huyen del colapso del modelo económico impuesto por el presidente venezolano Nicolás Maduro. Pero al mismo tiempo, Santos quiere que la inmigración se realice de manera legal. Quiere evitar lo que ya se está convirtiendo en una crisis migratoria en la vasta zona fronteriza con Venezuela. No le será fácil controlar y ordenar la entrada de los que huyen despavoridos del país vecino. Escapar del hambre y de la represión es una reacción natural”.

Al uso típico de estas campañas, se manipula sentimientos primarios de las personas para “sensibilizarlas” montando relatos dramáticos y dolorosos. Según el editorial de marras, “Se calcula que unos 600,000 venezolanos ya están residiendo en Colombia. Muchos viven en condiciones angustiosas: realizando trabajos precarios para sobrevivir, pidiendo dinero en las calles, durmiendo al aire libre porque no pueden costearse un techo. Aun así, muchos dicen que están mejor que en Venezuela. Tal es la magnitud del desastre económico que Maduro preside, que los fugitivos de su régimen prefieren la incertidumbre del futuro en otro país, donde salen cada mañana sin saber cómo se van a ganar un puñado de pesos en un duro esfuerzo por sobrevivir”.

También la agencia de derechas AFP muestra un tono dramático parecido en un “reportaje” sobre el tema: “‘Es un éxodo… Hay que cruzar a Colombia a buscar medicinas y alimentos. Es obligatorio’, dijo a la AFP Alí Prieto… Este ex trabajador público -ocupó un cargo en la agencia tributaria- dice que seguirá fiel a la tierra en la que nació, aunque comprende a quienes deciden migrar: ‘Entiendo la situación y entiendo a todos los venezolanos que se están yendo’, se lamentó. Su voz se corta, mientras trata de resistir el llanto”.

El editorial de El Nuevo Herald apenas esconde las intenciones profundas de esta nueva campaña contra Venezuela: “es importante que se cierre el cerco internacional de presiones contra el régimen chavista, y que los gobiernos, sobre todo de los países vecinos, ayuden a los que emigran. La huida de los venezolanos hacia otros países es una prueba del fracaso de un gobierno que debe realizar elecciones, de acuerdo, pero limpias, transparentes y con una supervisión internacional imparcial”.

Entretanto, los lacayos del patio hacen su parte. La Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional en desacato declaró que la integración con Colombia y Brasil finalizó tras las medidas adoptadas esta semana por estos países para hacer frente a la “oleada migratoria” producto de la “crisis” y “en defensa” de sus ciudadanos: “Con las medidas adoptadas, se declara de hecho el fin de la integración colombo-venezolana y brasilera-venezolana que había generado un juego ganar-ganar desde la década de los años noventa”, declaró el presidente de esta comisión, el diputado fascista Luis Florido, según un comunicado emitido por la AN. Florido justificó que estos dos países vean ahora en Venezuela “un problema” y que esto “genera una tensión entre Integración y Defensa del Interés Común a través de la Soberanía, donde ambos endurecen sus medidas migratorias para defender su interés nacional”.

Florido aseveró que estas decisiones “dejan su problema del lado de la frontera a quien lo ha generado, el régimen de Nicolás Maduro”, y añadió que tanto Brasil como Colombia “son conscientes más que cualquier otro de la crisis humanitaria” por la que pasaría Venezuela y añadió que aunque “tratan de colaborar”, “criminales han abusado de estos beneficios” razón por la que a Brasil y Colombia se “les obliga, por razón de Estado, a tomar estas determinaciones… Las medidas dictadas por Colombia y Brasil, más que ser favorables a Venezuela y los venezolanos, son una acción en defensa de sus connacionales y sus recursos a nivel doméstico”. Crece el expediente de estos traidores.

Movimiento Somos Venezuela

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político
Viernes 09 de febrero de 2018

Movimiento Somos Venezuela

Se abren las puertas del carnaval 2018, fiesta pagana de vieja data, de las que más hemos apreciado en nuestra vida, por su carácter jubiloso, sus impostores y enmascarados que hacen de bailarinas, piratas, cocineros, héroes fantásticos, animales, su desorden fundamental, su desparpajo, su música, sus rumbas callejeras. Para celebrar el carnaval, estos Análisis se despiden hasta el próximo miércoles, pero antes cerraremos hoy con solo notas positivas y… ¡Que viva la alegría, que viva el carnaval!

Estamos ante otra gran ocurrencia de ese gran creativo político que es Nicolás Maduro, el candidato presidencial de la Patria: el Movimiento Somos Venezuela.

Muchos se preguntan “con qué se come eso”. El Presidente ha dado suficientes señales para hacernos alguna idea. Su definición más general: “Está naciendo el movimiento sociocultural, sociopolítico, que va a hacer la nueva historia en Venezuela, el Movimiento Somos Venezuela, un poderoso movimiento de movimientos para hacer la revolución social, cultural y política… Es un movimiento para democratizar aún más la sociedad, para hacer la democracia más protagónica, de mayor contenido popular y social”. Veamos.

En nuestro libro “Antichavismo y estupidez ilustrada” (Rayuela, 2000, Caracas), abordamos el tema de la contradicción original que existe entre el partido político y el movimiento social. Pusimos ahí como ejemplo el caso de la difícil relación entre el partido bolchevique y los soviets: “La otra forma de organización eran los comités de obreros, campesinos y soldados, los soviets, una fórmula con marcado carácter socialista y uno de los primeros intentos para que los ciudadanos desposeídos tuviesen organismos capaces de influir en las decisiones públicas. Se me antoja que estas dos formas de organización, aun conviviendo, son contradictorias porque todo partido político es sectario por naturaleza. Esto no significa que un partido político no pueda ser necesario o útil, y hasta imprescindible en algunas circunstancias, pero el partido siempre representa los intereses de un segmento específico de la sociedad, nunca los de la sociedad en su conjunto. Es necesario establecer que ese tipo de contradicciones existen, y merecen ser atendidas de manera que las estructuras partidistas no ahoguen el desarrollo democrático de las formas directas de poder que puedan construir los ciudadanos”. Se nos antoja que el MSV es un nuevo intento de Maduro por abordar el tratamiento de esa contradicción original, después de los resultados relativamente discretos del Congreso de la Patria, un experimento que aparece mediáticamente
difuminado en medio de la vertiginosa velocidad de la realidad política en Venezuela.

En este último sentido, ha opinado el Presidente: “Otra cosa muy importante que quiero que hagan, Movimiento Somos Venezuela, es que deben ser los campeones mundiales de la unión, díganle no al sectarismo, esto no es un partido político, es un poderoso movimiento social, un movimiento del pueblo, el movimiento de toda la fuerza social que ha creado la revolución”. Por supuesto, el motor del MSV es el PSUV, el gran partido de la Revolución.

Pero si se comete de nuevo el sempiterno error de canibalizar la fuerza organizada del pueblo y convertir al MSV en un simple apéndice del partido, lo estaremos condenando a la muerte. Es necesario insuflar vida propia al MSV, y esto incluye un discurso propio. Si este Movimiento asume el discurso a menudo dogmatizado, repetitivo que afecta a parte de la militancia y dirigentes medios del partido, va a ser difícil que pueda permear hacia sectores del pueblo organizado que resienten en algo el estancamiento discursivo que, con resistencias e incomprensiones, viene tratando de superar la dirigencia, con ideas como el Carnet de la Patria, la Constituyente y ahora el MSV. De nuevo hay que llamar a no dejar solo al Presidente en el impulso de esta nueva
iniciativa.

Por otro lado, aunque sin duda la participación con tarjeta propia del MSV en las elecciones presidenciales puede ser una buena promoción y un motor para la organización concreta del Movimiento, otro error garrafal sería terminar convirtiéndolo en otra maquinaria electoral, superponiendo este papel al que realmente debe corresponderle en el sentido estratégico, el de un instrumento independiente y soberano del Poder Popular organizado.

Maduro ha dicho durante el lanzamiento del MSV que “Ustedes son la fuerza que va encarnar el futuro, de manera unitaria, incluyente, convocando a todos, ha llegado el momento de crear nuevas formas de participación, ha llegado el momento de crear nuevas soluciones a los problemas de Venezuela, y solo podemos hacer esto si nos unimos” ¿Será que se entenderá esta instrucción con todas sus letras? Eso está por verse, ojalá que sí.

Nosotros estuvimos entre los cien convocados para integrar el comité promotor del Congreso de la Patria. No vamos a negar que esta instancia ha cumplido un papel no despreciable en esta etapa de la Revolución, pero tampoco que se ha tratado de un proyecto que cumplió sus objetivos iniciales solo a medias. Ha terminado siendo apenas una sombra de los que se propuso en un principio, eso tenemos que decirlo con toda responsabilidad.

Cuando advertimos de estos peligros, pensamos de nuevo con lo ocurrido en el caso de los bolcheviques y los soviets, lo cual contribuyó en buena parte a la excesiva burocratización del Estado y la revolución soviética, lo que a la larga, y a pesar de los grandes logros, fue una de las razones de la restauración del capitalismo tras esa extraordinaria experiencia social.

Eso también lo comentamos en nuestro libro arriba citado: “… la contradicción entre el papel del partido de gobierno y el de las organizaciones sociales poco a poco fue resolviéndose a favor de la estructura partidista y perpetrándose el secuestro de la sociedad y todas sus instancias políticas por parte del partido comunista”. Salvemos al MSV de los pecados originales del dogmatismo y el sectarismo.

Cabello y la República Popular Democrática de Corea

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político
Viernes 02 de febrero de 2018

Las preocupaciones yanquis

El papel de Venezuela en el tablero geopolítico mundial es cada vez más importante, por el rol cardinal que juega la Revolución Bolivariana en la lucha de clases planetaria, con especial incidencia en América Latina, una de las regiones mejor dotada de recursos naturales, no solo en áreas tradicionalmente vitales como petróleo y minería, sino por sus recursos hídricos, que se consideran decisivos para el futuro de la Humanidad. Por eso la creciente y brutal agresión imperialista contra nuestra Patria.

Esto lo entienden muy bien tanto la meca imperial, Estados Unidos, como la dirigencia revolucionaria venezolana y sus aliados en el mundo. La gira que inició ayer el secretario de Estado gringo, Rex Tillerson por América Latina, con visitas a varios países con gobiernos lacayos, coincide con la del canciller Jorge Arreaza que comenzó el mismo día en Cuba, con ruta continental diferente.

La verdad es que Estados Unidos está muy preocupado por todo lo que ocurre en nuestro continente, pues aunque la contraofensiva neoliberal ha cosechado algunos éxitos importantes, como los de Brasil y Argentina, ellos saben muy bien que la lucha liberadora de nuestros pueblos está vivita y coleando, y que esas victorias circunstanciales de sus aliados pueden ser efímeras. Los pueblos están en la calle, en lucha, y por eso consideran a la Revolución Bolivariana como una a amenaza, por su ejemplo de resistencia y talante patriótico.

Es muy significativo un informe reciente de la agencia calificadora de riesgos Moody’s, principal rival en ese campo de Standard & Poor’s. Como se sabe, estas agencias representan los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, que a través de ellas han creado un importante factor para tratar de influir en la economía y la política de una amplia gama de países. Para Moody’s, las elecciones de los próximos meses en América Latina pueden “poner en riesgo las reformas fiscales y estructurales en la región, ya que las nuevas autoridades pueden estar menos comprometidas a impulsarlas o enfrentarse a la falta de apoyo político para su implementación”.

En México, por ejemplo, Moody’s apunta que las encuestas revelan un descenso en el apoyo al Gobierno de Enrique Peña Nieto en contraste con el aumento de la popularidad del candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador. Además, apuntó que el Gobierno de Michel Temer en Brasil tiene el índice de aprobación más bajo de los últimos 28 años, mientras los ciudadanos sienten que el país va por un rumbo equivocado. Por supuesto, derrotas neoliberales en países de la importancia de México y Brasil representarían un cambio brusco en las relaciones de poder continentales.

Pero las preocupaciones yanquis van más allá de estas perspectivas electorales, también tienen un trasfondo en la competencia que le están haciendo en nuestro continente otras dos grandes potencias, aliadas por cierto de Venezuela, Rusia y China.

El imperio ha visto paulatinamente y cada vez más debilitado su dominio omnímodo en lo que sigue considerando su patio trasero. Estas potencias mantienen fuertes lazos comerciales y económicos en general, inclusive con gobiernos de derecha del continente.

En ese sentido, y con descarada prepotencia, el secretario de Estado Tillerson, advirtió ayer a los países de América Latina de “una dependencia excesiva en sus lazos económicos con China”: “Hoy China se está estableciendo en América Latina. Está usando el poder económico para llevar a la región bajo su órbita, la pregunta es a qué precio”, sostuvo Tillerson en un discurso en la Universidad de Texas en Austin, antes de su gira latinoamericana. Sin ningún escrúpulo, Tillerson reclama sus supuestos derechos imperiales en el continente, al proclamar que “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”.

Tillerson hizo también referencia a la creciente influencia de Rusia en América Latina y llamó a los Estados latinoamericanos a resguardarse de “potencias lejanas que no reflejan los valores fundamentales compartidos en esta región”. Además arguyó que Rusia vende armas y equipo militar a “regímenes hostiles que no comparten ni respetan los valores democráticos”.

Así pues, para Estados Unidos no se trata solo de la amenaza “inusual y extraordinaria” que representa un pueblo digno y patriota como el venezolano, sino de cómo las fuerzas populares y nacionalistas del continente han venido abriendo espacios para la conformación de un mundo multipolar, al punto de que hasta sus socios de la derecha continental se han venido sumando, “sin querer queriendo”, a ese concepto que sembró y promovió el gigante Hugo Chávez.

Por supuesto, nuestra dirección revolucionaria no está cruzada de brazos ante la ofensiva geopolítica imperial. No solo se está moviendo nuestro canciller para poner en alerta a los gobiernos progresistas y a los pueblos revolucionarios del continente.

También el dirigente socialista Diosdado Cabello, durante una entrevista en el programa Zurda Konducta de VTV, destacó la importancia de la unidad y de estrechar lazos de amistad con otros pueblos para enfrentar al imperialismo norteamericano. Por esta razón, se reunió ayer con el embajador de la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), Ri Sung Gi. Cabello declaró que “La reunión con el embajador de la República Popular Democrática de Corea fue sorprendente, porque este pueblo ¡cuánto ha soportado!”.

De igual forma, Cabello se reunió el miércoles con el embajador de la República Popular China, Li Baorong, para abordar los retos que deben asumir los movimientos políticos de ambas naciones para enfrentar los ataques políticos y económicos de Estados Unidos. Parece estarse conformando, paso a paso, algo muy necesario en estos tiempos turbulentos y de grandes cambios: un frente mundial antiimperialista que resista a las intenciones hegemónicas del Imperio estadounidense y acelere su caída. Por eso vamos a decirlo otra vez: ¡Todos con Maduro! ¡Juntos podemos más!

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