Algo sobre la Fiscal, mucho más sobre la ANC

L'immagine può contenere: una o più persone, folla e spazio all'apertopor Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 25 de mayo de 2017

Algo sobre la Fiscal, mucho más sobre la ANC

Ayer cundieron pasiones después de las declaraciones de Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República. Con ella tenemos diferencias políticas fundamentales, ya que su visión de la realidad venezolana está obviando aspectos centrales que van más allá de los esquemas legales y que se vinculan a la confrontación global que sacude el planeta.

Sin embargo, es una persona a la cual conocemos desde hace mucho tiempo y a la que respetamos por su trayectoria y sus virtudes. Repetimos, estamos en desacuerdo con ella, pero no vamos a usar epítetos ni descalificaciones. Mantendremos el uso del debate político como vía principal para dirimir nuestras contradicciones. No creemos que en este momento sea conveniente andar prendiendo fuegos por doquier. Hay que concentrarse en la superación de nuestras dificultades y para ello es necesario un ejercicio de tolerancia ante todos aquellos que no andan practicando el terrorismo en cualquiera de sus formas, incluyendo las muchas personas de la oposición que están apoyando las protestas pacíficas pero se muestran en desacuerdo con la violencia desatada que hemos visto en los días recientes por parte de bandas paramilitares armadas y entrenadas para convertir las protestas en vandalismo y muerte.

Dicho esto, volvemos al gran tema que asoma en este momento en el país, la Asamblea Nacional Constituyente. Ya todos nuestros electores conocen la mayoría de nuestras opiniones e inquietudes, que se acentúan cada día en lugar de amainar. De todas formas a quienes no nos lean a diario, le recomendamos la lectura de nuestro artículo publicado en Aporrea.org, bajo el título de “Constituyente, Estado y Poder Popular”, en el que reunimos en uno solo varios de nuestros análisis de días recientes.

En fin, creemos que se acerca ya el momento de proponer. Por supuesto ignoramos si nuestras propuestas llegarán a oídos de alguien o si siquiera serán materia de la Constituyente. Pero igual las haremos, pues pensamos que su pertinencia, si la tuvieren, no depende de ese evento. Ahora es que falta agua por correr debajo de los puentes.

Las propuestas que haremos seguramente no surgirán de una vez en este Análisis de hoy, pues deben ser sustentadas en argumentos, que tiene que ser lo primero en verse sobre la mesa. Nuestras propuestas, todas, estarán referidas a la necesidad de ampliar notablemente los espacios del Poder Popular en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Comencemos por echar un vistazo a la Constitución, que en realidad está llena por todas partes de referencias a la participación y al protagonismo del pueblo, pero siempre de manera subsidiaria, complementaria, y nunca consagrada a plenitud. Su presencia es superada invariable y avasalladoramente por las instancias de la democracia representativa. Ahora vamos con un par ejemplos.

Artículo 166. En cada Estado se creará un Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, presidido por el Gobernador o Gobernadora e integrado por los Alcaldes o Alcaldesas, los directores o directoras estadales de los ministerios; y una representación de los legisladores elegidos o legisladoras elegidas por el Estado a la Asamblea Nacional, del Consejo Legislativo, de los concejales o concejalas y de las comunidades organizadas, incluyendo las indígenas donde las hubiere. El mismo funcionará y se organizará de acuerdo con lo que determine la ley. (Subrayado nuestro)

Es obvio que la presencia de las comunidades organizadas, si acaso llegara realmente a haberla, es absolutamente minoritaria y factualmente insignificante.

Artículo 168. Los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional, gozan de personalidad jurídica y autonomía dentro de los límites de esta Constitución y de la ley. La autonomía municipal comprende:

1. La elección de sus autoridades.

2. La gestión de las materias de su competencia.

3. La creación, recaudación e inversión de sus ingresos.

Las actuaciones del Municipio en el ámbito de sus competencias se cumplirán incorporando la participación ciudadana al proceso de definición y ejecución de la gestión pública y al control y evaluación de sus resultados, en forma efectiva, suficiente y oportuna, conforme a la ley. (Subrayado nuestro)

De nuevo, la supuesta incorporación de la participación ciudadana es un albur, con fuerza legal tan débil, que en realidad casi ninguna autoridad la realiza, porque aunque parezca someramente que se trata de una obligación constitucional, no se encuentra en realidad reglamentada, de manera que depende sobre todo de la voluntad de la autoridad representativa correspondiente, que es la verdadera rectora del poder.

Para no hacer demasiado largo el cuento invitamos a la lectura, solo como ilustración, de los artículos 169, 171, 174, 175, 182, 184, 185, 188, 201, 204, 211, 251, 252, entre otros, todos referidos a factores del poder constituido representativo.

Abundan las referencias a la participación ciudadana, siempre como segundona y dependiente. Las propuestas nuestras apuntarán a la constitucionalización efectiva del Poder Popular, pero por ahora aplacemos su formulación.

Antes nos gustaría adentrarnos en la auscultación de un par de vetustas figuras que forman parte de las antiguallas con las que se construye la estructura de nuestro Estado burgués: el alcalde y el cabildo. Pero eso quedará para mañana, si la realidad no nos obliga a otra cosa.

Hacia la Nueva Asamblea Nacional Constituyente

por Néstor Francia  

Cada ataque contrarrevolucionario debe ser respondido con el impulso y la profundización de la Revolución. 
Hugo Chávez, 5 de mayo de 2006 

El pueblo venezolano, desde el punto de vista político, enfrenta una situación difícil, además de las dificultades económicas y de cualquier otra índole. El año 1998, durante la campaña electoral de entonces, Hugo Chávez presentó una oferta política que interpretaba a cabalidad los deseos de cambio de los venezolanos. La oferta se corporeizó en la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente, la cual planteaba cambios radicales en la estructura del Estado venezolano y en el carácter de la democracia que significaban un importante paso de avance que permitiría a nuestro pueblo abrir las puertas a transformaciones que apuntaban a su redención social y además al rescate de su soberanía, tanto desde el punto de vista interno como desde el externo. 

El proceso constituyente, la activación del Poder Constituyente para refundar la República, reconstruir a Venezuela, es un eje central de este proyecto.
Hugo Chávez, 12 de abril de 1999 

Esta oferta permitió dar inicio al Proceso Constituyente, en el cual el principal factor protagónico habría de ser el Poder Constituyente, el poder popular, el poder del pueblo. Chávez imaginó que el Proceso Constituyente, como todo proceso, constaría de varias fases. La primera fase fue la decisión popular, expresada en referéndum, de realizar la Asamblea Constituyente, que finalmente se llevó a cabo y se plasmó en la propuesta de la Constitución Bolivariana de 1999. La segunda fase de ese proceso constituyente fue la discusión democrática, nacional del texto constitucional presentado al pueblo por la Asamblea Constituyente y su consagración, por el voto popular, el 15 de diciembre de aquel año. Y después de esa elección popular, comenzaría la fase más prolongada y difícil de ese proceso, la fase ejecutiva, en la cual el pueblo, dirigido por la vanguardia revolucionaria, iría haciendo realidad, paulatinamente, los objetivos plasmados en la Constitución Bolivariana. Y finalmente viene la fase más larga y la más compleja: la fase ejecutiva… Esta fase de ejecución de la Constitución, te repito, es sin duda la más compleja. 

 
Se trata de legislar para que ese proyecto (…) no se quede ahí en la teoría o no se quede en la gaveta, no se quede en el proyecto, en el sueño, en la utopía. Tenemos que engancharlo con la realidad.
Hugo Chávez, entrevista de Marta Harnecker 

 
Ese Proceso Constituyente aun continúa en desarrollo y ha avanzado en muchos sentidos. Es bueno recordar que la propuesta de Hugo Chávez, desde el punto de vista estratégico, no se refiere, fundamentalmente, ni al tema económico ni al tema social, si bien involucraba, por supuesto, a esos dos temas. La propuesta estratégica de Chávez es una propuesta política, una propuesta transformadora de las estructuras de la sociedad. Es una propuesta que postula, como alma, como meollo, como centro la construcción de una sociedad participativa y protagónica, en la que paulatinamente se fuese dando un empoderamiento del pueblo y la sustitución del viejo Estado por un Estado nuevo que fuese el anuncio de la sociedad del futuro. Un Estado nuevo en el que el Poder Popular no cesara de realizarse y de crecer. Ese proceso, que ha tenido sin duda avances, se encuentra estancado en este momento. El pueblo venezolano lo sabe, por eso está planteando con urgencia, con convicción, con sabiduría la necesidad de nuevos cambios. Cambios que la mayoría de los venezolanos siguen concibiendo como necesarios, pero dentro del Proceso Constituyente, del proceso revolucionario que inauguró Hugo Chávez. No son los cambios que está proponiendo la derecha neoliberal y pro imperialista los que quiere nuestro pueblo. Son cambios dentro de la Revolución. Sobre todo cambios para hacer avanzar la Revolución. 
 
Me monté en una ola y a lo mejor la ola me pasa por encima mañana, no sé ni me importa. Que la ola siga su rumbo, eso sí, que siempre haya un colectivo llevando la ola.
Hugo Chávez, 19 de abril de 1999 
 
Por supuesto, y como todos sabemos, nuestro pueblo en estos momentos está viviendo grandes dificultades, como consecuencia, por una parte, de la brutal agresión económica, política y mediática del imperialismo y la oligarquía, y también, hay que decirlo, por graves errores cometidos, no de ahora, sino desde hace mucho tiempo, por la dirigencia revolucionaria y quienes la hemos apoyado. Dirigencia que ha jugado, y esto hay que dejarlo claro de una vez, un papel loable, encomiable, trascendente en la defensa del Gobierno Bolivariano, de la soberanía de la Patria y de los derechos sociales del pueblo, y eso habrá que agradecérselo eternamente. Pero también parte de nuestra dirigencia pareciera por momentos no entender a cabalidad el destino que a esta Revolución le impuso Hugo Chávez, que no es otro, como dijimos al principio, que la transformación estructural de la sociedad y, sobre todo, la transformación estructural del poder político. 
 
Entendamos que nosotros, los representantes del pueblo, jamás, pero jamás de los jamases, podemos pretender sustituir a la masa, al colectivo, al dueño, al soberano que nos eligió; ellos son los dueños del poder, no somos nosotros los dueños del poder. Esa es una concepción básica de la Revolución Bolivariana. Hugo Chávez. Discurso ante la Asamblea Nacional, 2000 
 
En este momento, en el que la izquierda latinoamericana se enfrenta a serios problemas de definiciones políticas, de comprensión del camino que debe seguir para garantizar la independencia e impedir que las fuerzas reaccionarias recuperen terreno y secuestren la voluntad popular por medio del uso de los formalismos y herramientas de la democracia liberal burguesa, Venezuela, su pueblo y su dirigencia revolucionaria pueden jugar una vez más un papel señero, un papel ejemplar en el relanzamiento del programa revolucionario que a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI poco a poco fue siendo asumido por los pueblos del continente y que fue obteniendo importantes victorias a lo largo de toda América Latina y el Caribe en países como Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, naciones del Caribe y, por supuesto, siempre con la presencia, importantísima y ejemplar, de la Revolución Cubana, el primer gran intento, después de tantas luchas, de construir de manera estable, de manera victoriosa una revolución social que diera los primeros pasos hacia el Estado de derecho y justicia por el cual tanta sangre se ha derramado y tantos sacrificios han hecho los pueblos del continente. El pueblo venezolano está reclamando cambios profundos, cambios estructurales, cambios que regeneren la confianza, la esperanza y los sueños que parecen difuminarse en el tiempo implacable. Las más recientes cifras que revelan estudios serios y confiables sobre las posiciones políticas actuales de los venezolanos nos indican que menos de tres de cada diez habitantes de este país se identifican en este momento con la representación política de la Revolución. Un porcentaje también inferior al 30% se identifica con la representación política de la oposición. Es muy significativo el hecho de que el sector de la población que ha venido creciendo de manera persistente es aquel que dice no sentirse representado por ninguno de los dos polos políticos visibles en el escenario de la lucha por el poder en Venezuela. Ese segmento de la población, los llamados “no alineados”, que hasta hace apenas unos tres meses podría considerarse como la primera minoría, puesto que representaba el 40% de los ciudadanos, ya ha alcanzado, en los más recientes estudios del mes de abril de 2017, cifras ligeramente superiores al 50%, es decir que la tendencia de crecimiento de tal sector, que venía mostrándose de un tiempo a acá, se ha acentuado.

Esa nueva mayoría es la mitad del país. Son cifras preocupantes porque la defensa de la Revolución Bolivariana requiere del respaldo del pueblo. Sin el apoyo popular mayoritario, la Revolución no solamente va a seguir siendo peligrosamente inestable, sino que además va a marchar irremediablemente hacia una situación en la que lo más probable es que pierda el control del gobierno de Venezuela, y eso significaría un golpe muy grave, muy doloroso para toda la revolución continental. Significaría también que se pueda producir un reflujo notable y prolongado del movimiento de masas venezolano o una circunstancia de violencia que obligue a grandes sacrificios e ingentes sufrimientos para nuestro pueblo. Ante la posibilidad de ese escenario negativo que estamos describiendo hay dos caminos. Uno es aquel que plantean la oligarquía reaccionaria y sus mentores imperialistas, y el otro es el camino de la Revolución. Ahora bien, ese segundo camino, que para nosotros es el primero, el deseable, el único que podría salvar a la Patria y al pueblo de un desastre de enormes dimensiones, es el camino de la profundización de la Revolución Bolivariana. Es el camino que implica más democracia, más participación y protagonismo popular, y por lo tanto más revolución. Y tal camino solo se puede construir con un cambio radical y profundo de las estructuras que están frenando el desarrollo del movimiento revolucionario en Venezuela, de la Revolución Bolivariana, y que también, y en general, es un proceso que se está viviendo en todo el continente. 

 
Cada día deben ser gobiernos populares los que deben consolidarse en Venezuela (…) Les pido, como pediría por mi vida, que avancemos en la profundización de la democracia revolucionaria y de los autogobiernos populares, ¡debe ser el pueblo quien gobierne!
Hugo Chávez, 20 de mayo de 2006. 
 
Frente a esto, los revolucionarios venezolanos deben asumir sin temores, con coraje las tareas que se les están planteando. Deben asumir los riesgos que esas tareas conllevan y abandonar toda posición conservadora, toda posición conformista, porque si bien tenemos grandes logros, es mucho más los que nos falta por hacer y sobre todo en el sentido de la transformación política profunda de la sociedad y en el sentido de las transformaciones estructurales profundas que esa sociedad está reclamando.

Invito a todos a que caminemos, sin temores de ningún tipo y sin pausa alguna, hacia la consolidación de las estructuras del nuevo Estado social, de derecho y de justicia; avanzando en la conformación del socialismo del siglo XXI en Venezuela.
Hugo Chávez, 20 de mayo de 2006

El movimiento revolucionario estará en cada vez más graves problemas, si no es capaz de interpretar esa realidad y los reclamos del pueblo, aquello que el pueblo está exigiendo todos los días en la calle. No con las manifestaciones violentas y las acciones callejeras de la derecha, sino en su vida cotidiana, en los mercados, en las colas, en los abastos, en las panaderías, en las tiendas, en las paradas de buses. El pueblo está mostrando por doquier su inconformidad y sabe ciertamente que el país, que la sociedad, en este momento necesitan esas transformaciones estructurales profundas que hemos venido señalando. El pueblo quiere que se ponga fin a la ineficiencia, que se ponga fin a las manifestaciones de corrupción, quiere combatir esa percepción tan negativa de que la representación política en Venezuela cada vez más es ejercida por unas élites que se han venido alejando de la gente de a pie. No se trata, en última instancia, de si esto último es cierto o no, sino que es lo que el pueblo está percibiendo. Tal percepción se sabe, se conoce, la señalan todos los estudios creíbles.

Por supuesto, ese distanciamiento cuesta que sea notado por quienes viven encerrados en una burbuja, cocinándose en su propia salsa, encerrados en el mundo limitado de sus copartidarios donde se genera una especie de realidad virtual que no se corresponde con los sentimientos reales que está expresando el pueblo en las calles. En fin, podemos decir que el pueblo sabe lo que no quiere e intuye lo que quiere. Pero desconoce el “como”, la vía, la estrategia. Es allí donde se haría valer el papel de la vanguardia. ¿Y qué es lo que el pueblo sabe que no quiere? Le molesta terriblemente la sensación de que le está siendo secuestrado su poder, el poder que le ha sido ofrecido por el chavismo y que ha saboreado ya de manera relativa, limitada y sobre todo, desde el punto de vista subjetivo, de manera significativa. Es eso lo que no quiere, que ese poder le sea usurpado por nuevas élites, por cúpulas. El pueblo sabe lo que no quiere: no quiere que involucione todo aquello que Chávez detonó, el poder popular que ya ha sido saboreado por el pueblo, en un proceso de digestión interrumpida, por medio de variadas experiencias; consejos comunales, mesas de trabajo, gobierno de calle, parlamentarismo de calle, recientemente los CLAP.

 
No hay ninguna duda de que la Revolución Bolivariana le ha dado y le sigue dando al pueblo poder, pero desde el punto de vista de las necesidades de ese pueblo y de lo que podemos llamar el “poder real”, el pueblo ha comenzado a sentirse frustrado, porque el poder muy limitado que ha alcanzado con la Revolución Bolivariana no se ha seguido desarrollando al ritmo que exigió Chávez cuando pronunció una frase que jamás podemos olvidar: ¡Comuna o nada! Hay la sensación en las bases populares, incluidas las bases del chavismo, de que en este momento se está más cerca la Nada que de la Comuna. 
 
El descreimiento y la desesperanza están ganado espacios aceleradamente poniendo en peligro ya no solo la posibilidad de que siga creciendo el Poder Popular sino de que se pueda perder, inclusive, buena parte de aquello que se ha logrado hasta ahora en ese sentido. 
 
Estamos empeñados en continuar por este rumbo en lo social, en lo político, una democracia plena, cada día más vigorosa, participativa y protagónica.
Hugo Chávez, 15 de mayo de 2006 
 
El pueblo sabe que al no tener poder suficiente para ejercer el control sobre los distintos procesos y gestiones de gobierno, ello da cabida a que persistan altos niveles de ineficiencia, bolsones de corrupción, verticalismo en la toma de decisiones, concepción del trabajo -inclusive dentro del Estado mismo- como instrumentalización, como una forma de subsistencia y no como una herramienta de realización social. Esto último es una buena muestra de cómo las ideas que aportó Chávez para fortalecer paulatinamente el Poder Popular se encuentran estancadas ¿Dónde están los Consejos de Trabajadores? ¿En qué ministerio o empresa del Estado funcionan realmente los Consejos de Trabajadores? Es posible que existan en algunos entes del Estado, pero serían las excepciones que confirmarían la regla. Ni qué decir de las empresas privadas. El pueblo sabe lo que no quiere. No quiere más frenos burocráticos al desarrollo de su poder. No quiere más la frustración de ver a dirigentes y partidos, incluyendo aquellos de la Revolución, que toman permanentemente decisiones sin consultar la voluntad popular en los distintos niveles de la vida social, sin abrir espacios suficientes de debate verdadero de ideas, sin prestar oídos a las quejas, cuestionamientos, críticas y propuestas que abundan, que cunden, que pululan en los espacios donde el pueblo vive su existencia cotidiana. 
 
Sin un pueblo despierto, consciente y en movimiento no hay revolución posible, no hay Mesías, no hay caudillo que pueda conducir un proceso revolucionario, sólo es el pueblo y esa es la condición sine qua non para que haya proceso revolucionario.
Hugo Chávez, 19 de abril de 1999 
 
La idea transversal de la Constitución Bolivariana de participación y protagonismo popular se ha venido convirtiendo en una entelequia. Llegados a este punto, debemos ser absolutamente claros: no estamos responsabilizando de esto a ninguna persona. No estamos diciendo que esto sea culpa del presidente Maduro, de algún ministro, de algún presidente de institución o empresa del Estado. No estamos diciendo que esto sea responsabilidad exclusiva de los dirigentes altos y medios del PSUV o de cualquiera otra organización del Gran Polo Patriótico. Es una responsabilidad compartida de todo el movimiento revolucionario, pues nos referimos a problemas estructurales que tienen que ser resueltos. Hablamos de que son las estructuras del Estado y el actual sistema electoral que imperan en Venezuela lo que está trabando el desarrollo del Poder Popular. Este desarrollo del Poder Popular solo puede avanzar de abajo hacia arriba, solo puede ser obra del pueblo mismo. No es el Estado el llamado a realizar el Poder Popular. Claro está, el Estado podría ayudar, pero solo si la dirigencia revolucionaria y en general toda la vanguardia de la Revolución comprende aquellas realidades que estamos señalando, y si quienes tienen responsabilidades de Gobierno y de conducción partidista asumen esa realidad, la enfrentan con firmeza, con decisión y, sobre todo, con un gran espíritu y una clara mentalidad creativa revolucionaria, y si emprenden aquellos caminos que impulsen al pueblo mismo hacia la radicalización y profundización política del proceso revolucionario, y hacia la generación de aquellas herramientas que permitan transformar las estructuras del Estado para que se abra cauce a un verdadero crecimiento de la participación y el protagonismo del pueblo. 
 
Sin una transformación a fondo de las estructuras del Estado y del sistema político venezolano no hay posibilidades de impulsar un proceso realmente productivo de desarrollo económico y social.
Hugo Chávez, 29 de abril de 1999 
 
En este momento, el movimiento revolucionario representado por el chavismo necesita presentarle al pueblo venezolano una oferta política concreta que apunte a recuperar el protagonismo del Poder Constituyente, y a transformar las estructuras del Estado y el sistema electoral venezolano para avanzar hacia nuevas etapas de la Revolución, en los términos en que fue planteada por Hugo Chávez y que quedaron asentados en el espíritu de la Constitución de 1999 y en los principios sostenidos en el discurso de la dirección revolucionaria. 
 
La democracia meramente representativa se convierte en una trampa que encierra y mata las esperanzas de un pueblo.
Hugo Chávez, 9 de abril de 2006
 
Solo una oferta política en términos concretos, revolucionaria, radical, capaz de levantar el espíritu del pueblo y de abrir nuevos cauces que reediten la pasión que despertaron las ideas de Hugo Chávez, puede lograr que la revolución venezolana transite con éxito estos momentos de dificultades y derrote de manera contundente los planes restauradores del imperialismo y la oligarquía. No hay dentro de los esquemas de la democracia liberal burguesa y en los términos del sistema electoral burgués imperante todavía en Venezuela ninguna posibilidad de que el Gobierno Bolivariano sobreviva en un sentido de avance hacia nuevos objetivos históricos. La revolución venezolana tiene, pues, la gran oportunidad no solo de salvar los enormes obstáculos que tiene en su camino, sino además de ser ejemplo, una vez más, para el movimiento revolucionario continental en cuanto a los avances que en esta etapa se hacen imprescindibles, avances hacia la conformación de una estructura del Estado que dé protagonismo real al Poder Constituyente, al Poder Popular. En este momento se hacen necesarias reformas a una Constitución que si bien es de avanzada, tiende ya a convertirse en camisa de fuerza para el pueblo de cara a los progresos imprescindibles para que sigan realizándose el sueño y el mensaje que nos transmitió Hugo Chávez. Es decir, para que continué marchando hacia un Estado de derecho y justicia, hacia una sociedad participativa y protagónica, hacia una sociedad de iguales, hacia una sociedad que tenga como motor principal los poderes creadores del pueblo. 
 
Invito a todos a que caminemos, sin temores de ningún tipo y sin pausa alguna, hacia la consolidación de las estructuras del nuevo Estado social, de derecho y de justicia; avanzando en la conformación del socialismo del siglo XXI en Venezuela.
Hugo Chávez, 20 de mayo de 2006 
 
Esa oferta política tiene que distanciarse de los ofrecimientos y propuestas tradicionales electorales correspondientes a la democracia burguesa y dirigirse más bien a la realización cada vez más cierta de la democracia revolucionaria. No puede ser una oferta electorera para mantener a duras penas gobernaciones y alcaldías, ni para elegir un Presidente en medio de las conocidas trampas de la democracia burguesa. No puede ser una oferta para mantener las cosas como están sino para cambiarlas en modo notable. No puede ser una oferta para prolongar las estructuras caducas del Estado burgués ni la organización piramidal seudo democrática que establece la democracia liberal burguesa. Es en estos argumentos que se fundamenta la propuesta de que se convoque de manera perentoria una Asamblea Nacional Constituyente que afronte los cambios constitucionales que garanticen una verdadera participación y protagonismo del Poder Constituyente y que inicie un nuevo ciclo de la Revolución en la que la estructura del Estado se ponga realmente al servicio de la mayoría y se evite el peligro de la conformación de nuevas élites que usurpen la soberanía y el poder del pueblo. Que dote al Poder Popular de poder real, capacidad de decisión, protagonismo de base, capacidad verdadera de control social. Se propone que se inicie un debate nacional sobre la conveniencia de la Asamblea Constituyente, se suspenda oficialmente cualquier evento electoral futuro antes de que se realice y se concluya tal debate, se convoque un referéndum en 2018 para que el pueblo decida si conviene o no la Constituyente y se prefigure la realización de elecciones generales después de que se introduzcan los cambios constitucionales que el pueblo apruebe soberanamente, en caso de que el mismo se muestre de acuerdo con la Constituyente. Convocamos a la conformación de un movimiento nacional por la Asamblea Constituyente. 
 
Para ello hemos creado un correo electrónico. Si usted está de acuerdo con los elementos principales de esta propuesta (que no es más que un papel de trabajo para ser discutido), comuníquese a ese correo y en tiempo perentorio será invitado a las primeras reuniones para ir perfilando la idea. 
 
Toda revolución requiere nacimientos y renacimientos, muerte y parto; parto permanente de lo nuevo, muerte permanente de lo corrupto y podrido.
Hugo Chávez, 9 de abril de 2006 
 
El correo es: ofertapolitica@gmail.com 
 
El proceso revolucionario es como un río que va corriendo y enfrenta distintas situaciones que se van presentando, no es estático. Si no, no sería una revolución.
Hugo Chávez, 5 de mayo de 2006 
 
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(VER ANEXO) ANEXO: EL CARÁCTER DE LAS PROPUESTAS 

 
El presente anexo esboza propuestas no vinculadas de manera directa al documento anterior. De manera que el envío de sus correos no denotará en ningún sentido apoyo a las mismas. Es solo una muestra del tipo de cambios profundos que podría generar una Asamblea Nacional Constituyente.

1) Eliminación de la figura de las Alcaldías y de los Consejos Municipales, y su sustitución por Consejos Populares Municipales de elección por la base y por delegación

2) Los CPM se elegirían de la siguiente manera. Dividida cada parroquia en sectores, se elegiría un número delegados sectoriales en asambleas populares abiertas, después de la postulación razonada de personas que se hayan destacado por su labor comunitaria.

3) En esas asambleas no postulan los partidos políticos, sino directamente los ciudadanos, aunque los elegidos pueden militar o no en un partido

4) Esos delegados sectoriales eligen de su seno delegados a los Consejos Populares Parroquiales. Estos eligen a su vez a los miembros del Consejo Popular Municipal, que sustituirá a la Alcaldía y al Consejo Municipal

5) Estas distintas delegaciones no cesarán sus funciones al hacerse la elección, sino que se mantendrán activas para servir de correaje entre las bases y los organismos superiores y para ejercer control social de la gestión. Las delegaciones, hasta los Consejos Populares Municipales, durarían tres años en sus funciones y cada año se ejercería una presidencia rotativa o pro tempore elegida por sus miembros

6) Se mantendría como hasta ahora la figura de las gobernaciones de estado, pero la coalición organizada de los Consejos Populares Municipales ejercería estricta supervisión y activo control social de todas sus ejecutorias

7) Cambiar la forma de representación de la Asamblea Nacional por una en la que no elijan los partidos políticos sino las distintas formas de representación popular, con métodos a definir

8) Transformar parcialmente el carácter de los partidos políticos para que dejen de ser los grandes electores y pasen a ser sobre todo grandes promotores de los debates nacionales. En el caso de las gobernaciones y del Presidente de la República, los partidos podrán presentar candidatos, así como las diversas organizaciones populares

9) Los Consejos de Trabajadores obtendrán rango constitucional y obligatorio. Y se determinarán sus funciones para que sirvan como instancias efectivas de control social en todas las instituciones y entes del Estado

10) Como se puede ver, estas propuestas tienden a una desconcentración del poder en beneficio del Poder Popular, que controlará todas las instancias de gobierno hasta el nivel municipal y legislativo y actuará como factor de ejecución y control social de las otras instancias Estos esbozos de propuestas solo buscan mostrar el espíritu que debería regir en la Asamblea Nacional Constituyente, no son ideas terminadas ni mucho menos oficiales de mi parte. Es más material para los debates. 

OEA: reacciones

Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 28 de abril de 2017

OEA: ladran los perros…

Hay en Derecho un concepto que se denomina “indicio de interés”, según el cual es sospechoso de un crimen aquel que se puede beneficiar de él, como una persona que es reciente beneficiaria de un seguro de vida de otra que ha sido asesinada. Eso está pasando con el anunciado retiro de Venezuela de la OEA. Saltan ahora los deudos de la “víctima” opuestos y “preocupados” por esta decisión, lo que los señala como responsables de todos los crímenes que vienen siendo adelantados contra Venezuela.

Todos ellos son beneficiarios políticos de las trapisondas injerencistas que han tenido como centro principal la malhadada Organización de Estados Americanos. Por supuesto, no podía esperarse otra cosa. Esas reacciones confirman la justeza de la resolución tomada soberanamente por Venezuela de sacarse de encima ese muerto apestoso. El asunto es dilucidado de manera prístina por la poderosa voz de Cuba revolucionaria, que se expresó por medio de un comunicado de su Cancillería: “La convocatoria de una Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores, para continuar hostigando al gobierno venezolano, constituye otra acción coherente con el tradicional papel de esa organización como instrumento de dominación imperialista en el hemisferio, a fin de resquebrajar la soberanía, la independencia y la dignidad de Nuestra América”. Tal cual.

Es interesante diseccionar algunas declaraciones de los cipayos del continente para entender a cabalidad de qué va la cosa de la OEA. El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por ejemplo: “El hecho de que Venezuela no participe en el marco multilateral hemisférico no le resta obligaciones en defensa de los derechos humanos de ningún tipo”. Fíjese el lector en la definición que hace Solís de la OEA: “el marco multilateral hemisférico”. El lenguaje dice a menudo mucho más con un solo término que lo que asoma una frase completa a primera pasada (recordar nuestra opinión sobre la denominación “‘las’ redes sociales”) ¿“El” marco multilateral hemisférico? ¿O sea el único, el marco unilateral por antonomasia? ¿Es eso la OEA?

¿No es un marco unilateral la CELAC, o la Unasur, o el Alba, organismos en los cuales nosotros también participamos? Lo que quiere decir el cipayo Solís es que la OEA debe ser el árbitro superior y absoluto de las querellas del continente, solo porque tiene la bendición de Estados Unidos y su aliado vecino Canadá. Con toda razón nuestra canciller Delcy Rodríguez habló del “monroísmo”, es decir la doctrina de “América para los americanos”, léase “América para los Estados Unidos”. Eso es lo que subyace en el fondo de la infeliz expresión del mandatario costarricense.

En este último sentido, citemos de nuevo el comunicado de la cancillería cubana: “La OEA ha permanecido siempre de espaldas a los pueblos de América, con una historia de casi 70 años de subordinación a los intereses oligárquicos e imperialistas…

Es tiempo ya de reconocer que la OEA resulta incompatible con las necesidades más acuciantes de los pueblos de América Latina y el Caribe. Es incapaz de representar sus valores e intereses. Impuso un falso credo democrático, responsable de la muerte de cientos de miles de latinoamericanos y caribeños y de la pobreza y exclusión de millones. La OEA agrede e impone, y no concilia ni dialoga; desprecia la igualdad y la autodeterminación de los Estados. Conspira y subvierte a gobiernos genuinos y legítimamente constituidos con demostrado respaldo popular. Merece el más profundo repudio”. No hay mucho que agregar, solo sí comentar la importante referencia a un “falso credo democrático”. Esto, dicho por Cuba, resulta emblemático, ya que este país se liberó desde hace muchos años de los formalismos de la “democracia” liberal burguesa y del sistema electoral que caracteriza a esta falsa democracia. Por eso en Cuba no hay guarimbas ni manifestaciones violentas pidiendo elecciones adelantadas, ni quien ande poniendo plazos amenazantes a las instituciones. Claro está, de nosotros no podemos decir lo mismo al día de hoy, pero ese es otro tema, aunque de ello no pararemos de hablar en el futuro cercano, por supuesto.

El destartalado circo de la OEA no deja de mostrarse en total desnudez. Una de las organizaciones más conocidas del entramado “civil” internacional de la CIA, la “Freedom House”, fundada en Nueva York y con sede principal en Washington, se pronunció sobre nuestro retiro del ministerio de colonias en términos diáfanos, al expresar que “Si el Gobierno del presidente Nicolás Maduro es serio sobre retirarse de la OEA, entonces ya no está ni pretendiendo aceptar los principios democráticos ni sirviendo los intereses de los ciudadanos del país”, al mismo tiempo que anunciaba la entrega de su premio “Libertad” a Luis Almagro ¡Por más que se tongoneen…!

Desde Estados Unidos, Donald Trump y su cachorro Mauricio Macri se juntaron para criticar la decisión venezolana, y el vocero del Departamento de Estado Mark Toner hizo una declaración harto taimada y puñetera: “La declaración que hizo ayer la ministra de Exteriores no tiene un efecto real inmediato ni práctico, porque retirarse de la Organización de Estados Americanos puede llevar hasta dos años… Eso se extendería hasta después del final del mandato del presidente Maduro, y la decisión solo podría convertirse en definitiva si lo decide su sucesor”. Bien, ladran los perros…

Bye, bye OEA!

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 27 de abril de 2017

OEA: a lavarse ese paltó

La gran noticia de ayer fue, sin duda, la decisión del gobierno venezolano de retirar a nuestro país de la OEA, ante la persistencia de un grupo de países con gobiernos de derecha (favor incluir en él, sin remilgos, a Chile y Uruguay) en promover la violencia y el intervencionismo en nuestra nación, siguiendo los intereses del imperialismo norteamericano y de las oligarquías lacayas. Ya no seremos payasos de ese circo de carpas desvencijadas y leones de trapo, de banderines desleídos por el tiempo. Ahora seremos orgullosa compañía de la Cuba revolucionaria.

La verdad es que esta decisión, comunicada anoche por nuestra canciller, es una crónica anunciada. Ya el pasado 5 de marzo, hace casi dos meses, el presidente Maduro había señalado: “Ya Almagro está derrotado, Almagro hizo en la OEA lo que Ramos Allup con la Asamblea, por eso tanto la Asamblea como la OEA son un fraude. No perdamos el tiempo con esa gente… A la OEA le paso su tiempo, ya es cuestión del devenir histórico para que la OEA termine de hundirse en el olvido y el desprecio de los pueblos… mientras tanto sigamos construyendo nuestra sociedad y Patria potencia”.

Sin embargo, no todo el mundo de nuestro lado se mostraba de acuerdo con dar este paso, y se generó un debate sano e interesante entre camaradas. El representante venezolano ante la OEA, Samuel Moncada, disintió públicamente de esta posibilidad y afirmó que “Es mi opinión personal y no comprometo a nadie: no nos salgamos…Si nos salimos, el costo de salida va a ser mayor que el costo de dar la pelea adentro. Yo creo que hay que pelear adentro”. Bien, hemos dado la pelea adentro, pero ha llegado la hora de cambiar de escenario en la pugna continental institucional.

De hecho, poco antes de esa declaración hecha en marzo por Moncada, el presidente Maduro pidió debatir la pertinencia de que Venezuela siguiera integrando la OEA: “¿Tiene sentido la permanencia en la OEA?… Abro el debate sobre la utilidad y la pertinencia de la Organización de Estados Americanos y la permanencia de los Estados, entre ellos Venezuela, en esa organización”.

También el economista y ex ministro de Finanzas, y dirigente del PSUV, Rodrigo Cabezas, frente al debate que planteó el Presidente, se mostró en desacuerdo con esa posibilidad y dijo que sería “un grave error”: “La estrategia fundamental de la derecha internacional y nacional es aislar al país, ¿cómo vamos a darle un elemento favorable de aislamiento en el concierto de las naciones, de la América Latina y la América Central? (seguramente quiso decir ‘y el Caribe’)”. Y añadió “Debemos seguir dando la batalla histórica valiente y soberana dentro de la OEA y seguir conformando el grupo de países y aliados que nos acompañan y que son solidarios frente a la no injerencia que es lo que estamos defendiendo, no podemos equivocarnos”.

Otro importante dirigente histórico de la Revolución y ex presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, no concordó con que dejáramos la OEA y opinó que si Venezuela quería salirse de la OEA, debía hacerlo junto a otros países que la apoyen, porque a su juicio no era el momento para dejar el organismo.

A nosotros nos hace felices este debate fraterno que se ha dado entre camaradas, demuestra la existencia de dinamismo intelectual y político dentro del chavismo, pues no nos gusta que se confunda unidad con unanimidad. Unidad es, por ejemplo, que ahora que se ha tomado la decisión, acompañemos a Venezuela y al presidente Maduro en este paso histórico, al margen de lo que pensemos en torno al hecho. Ahora todos los patriotas, y no solo el Presidente y la Canciller, estamos mandando a la OEA a “lavarse ese paltó”, como le gustaba decir a Chávez, y nuestro apoyo debe ser sólido, unitario e indubitable.

El proceso de salida de la OEA, tal como informó la canciller Rodríguez, tarda 24 meses y entretanto seguimos siendo miembros plenos del organismo, con todos los deberes y derechos inherentes, pero Rodríguez dejó en claro que Venezuela no participará en lo sucesivo “de ninguna actividad, de ningún evento donde se pretenda posicionar el intervencionismo y el injerencismo de este grupo de países que solo buscan perturbar la estabilidad y la paz” en nuestro país.

Valga añadir que parte del carácter histórico de la decisión es que somos el primer país que decide retirarse de la OEA, pues en el caso de Cuba se trató de una expulsión a la que este país se opuso en su momento.

El principal campo de batalla institucional continental se nos traslada ahora a la CELAC. Allí la cosa cambia bastante. En vez de que esté un agente imperialista como Almagro en la Secretaría General, en la CELAC la actual presidencia pro témpore la ejerce un país con un gobierno de izquierda, El Salvador. En la CELAC no hay ningún instrumento intervencionista como la Carta Democrática Interamericana. Además cambia la correlación de fuerzas, ya que no están Estados Unidos ni Canadá, y sí forma parte Cuba. No es que sea fácil, pero la pelea ahí es más pareja.

 

Prepararnos para la guerra

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Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 10 de marzo de 2017

Prepararnos para la guerra

En octubre del año pasado, la oposición venezolana inició un proceso que apuntaba a la acumulación de fuerzas en la calle en su intención de dar al traste con el Gobierno de Maduro y acabar con la Revolución Bolivariana. Entonces, como hoy, su objetivo principal era presionar la convocatoria a unas elecciones -el revocatorio- en condiciones absolutamente negativas para el chavismo. Aquel intento terminó en fracaso y provocó un reflujo de masas opositoras que se ha prolongado hasta hoy, cuando de nuevo la derecha trata de mostrar músculo de calle y acumular fuerzas. Una vez más, su objetivo es presionar, principalmente, por el anuncio de un cronograma electoral, cuando aun el chavismo no ha recuperado la fortaleza popular que tuvo en otras épocas. La opción de la intervención foránea directa la manejan, por supuesto, pero es claro que para ellos sería mejor si el chavismo deja el poder por medio de elecciones, como le ocurrió al peronismo en Argentina y casi le pasa a la Revolución Ciudadana en Ecuador.

Ayer el presidente Maduro dijo estar ansioso por que se realicen elecciones. No menos ansiosa por lo mismo parece la oposición, hasta el punto de que las declaraciones del Presidente sobre tal ansiedad encabezaron las primeras planas de muchos e importantes diarios del país el día de hoy, casi todos de oposición. Es el caso de El Universal, 2001, Versión Final (Zulia), El Clarín (La Victoria), El Aragüeño (Maracay), Visión Apureña (San Fernando de Apure), Notitarde (Valencia), La Calle (Valencia), La Voz (Guarenas), Ultima Hora (Acarigua), La Nación (San Cristóbal). El Nacional, entre tanto, destacó como titular principal en su primera plana declaraciones del secretario general de la OEA: “Almagro: ‘son las elecciones las que legitiman un gobierno’”. Vemos, pues, como la institucionalidad burguesa y las elecciones que la misma consagra, y que son las que santifica la Constitución de 1999, son el tema principal de la derecha en medio de la violencia y la campaña internacional que presenciamos (resérvese esto el lector, pues abordaremos el tema constitucional después de Semana Santa). Lo electoral no es el único objetivo que los mueve, por supuesto. Si no logran que se convoque elecciones, tienen las cartas del golpe de Estado, o el estado de conmoción nacional, o cualquier cosa que justifique la intervención foránea. Pero solo si no hay cronograma electoral.

Por lo pronto, la derecha anuncia nuevas acciones e insiste en generar situaciones de calle, en su intención de no dejar pasar el “moméntum” internacional que la favorece, al menos desde el punto de vista mediático. Se ha fijado un clímax para esta etapa: el 19 de abril, mientras se moviliza de nuevo hoy y habla de recolección de firmas contra el TSJ durante la Semana Santa.

Por supuesto, nuestro principal enemigo es el imperialismo y sus lacayos, y el máximo peligro para nuestro pueblo es la intervención imperial directa en cualquier modalidad, que cada vez se asoma como muy probable. Las recientes acciones contra Siria son un alerta y así lo expone Rafael Ramírez, nuestro representante en el Consejo de Seguridad de la ONU, en artículo publicado en Aporrea.org: “Al momento de escribir estas líneas, los Estados Unidos, de manera ilegal y unilateral, bombardean una base aérea en Siria; al mismo tiempo los medios de comunicación insisten en su campaña contra el país, mostrando imágenes de la violencia opositora en las calles de Caracas y a los más connotados líderes de la misma clamando por la intervención extranjera en el país”.

La administración de Trump ha comenzado a mostrar abiertamente las garras y perfila amenazante una política belicista y la intención de pasarles por encima a todos los acuerdos y organizaciones internacionales. El Pentágono reveló ayer que ha movilizado al portaaviones USS Carl Vinson y a su grupo de ataque a aguas cercanas a Corea del Norte, mientras que hoy el nuevo asesor de Seguridad Nacional de Trump, H.R. McMaster, alertó sobre posibles acciones en ese delicado conflicto: “El Presidente ha pedido preparar un amplio abanico de opciones para eliminar la amenaza al pueblo estadounidense y aliados en la región”. Así que hoy, más que nunca, tenemos que poner nuestras barbas en remojo.

La derecha criolla sigue mostrando, con total desvergüenza, su intención de promover la intervención foránea en Venezuela. El alcalde fascista David Smolansky, entre otros de su misma ralea, ha denunciado el supuesto uso de armas químicas contra manifestantes opositores, estableciendo un evidente parangón con las infamias que se levanta actualmente contra Siria. Las falsedades de Smolansky quedan en claro con declaraciones de expertos químicos de la UCV y de la Universidad Simón Bolívar, como Christian Fuentes, Werther Blanco, Ángel Santorelli y Mónica Kräuter, quienes concuerdan en desestimar la denuncia de marras y expresar que las bombas lacrimógenas usadas por la policía en Venezuela solo podrían tener colorantes con fines legítimos y distintos al uso de sustancias tóxicas.

Entretanto, la canalla mediática internacional también apunta a diseñar un escenario del tipo sirio cuando pretende presentar a los violentos como héroes que provienen del pueblo común y solo “resisten” a la represión. En una reseña de la agencia derechista AFP, que citaremos largamente porque de verdad vale la pena, se asienta que “Francis Rodríguez llega con bolsas de tela llenas de piedras para que los muchachos las lancen a la policía en la línea de choque de una manifestación en Caracas… El paso veloz con el que va y viene esconde bien sus 59 años. ‘Es que yo soy guerrera’, se justifica… Forma parte de la llamada ‘Resistencia’, un improvisado ejército que representa al ala más radical de las protestas opositoras.

Muchos ni siquiera se conocen entre sí, no hay rangos entre ellos, ni uniformes. Solo tienen en común su posición radical contra el gobierno de Nicolás Maduro… ‘¡Resistencia!’, gritan cada vez que salen a la carga… Rodríguez recoge la carga en el medio de la extensa Avenida Libertador. ‘Llénenla bien’, dice a unos chicos que se encargan de estrellar peñascos contra el suelo para convertirlos en rocas menores.

Esa operación la dirige María Elena González, una mujer de 52 años que lleva una bandera venezolana amarrada al cuello como una capa y al saludar lo primero que hace es encomendarte a San Miguel Arcángel. ‘Si ellos nos agreden, tenemos que defendernos’, asegura mientras apunta con el dedo los trozos de calzada o brocales sueltos, que sirven de materia prima para la munición.

Y bajo el subtítulo “Escena bélica”, continúa el puñetero “reportaje”: ‘Gracias señora’, le dijo uno de los muchachos a Rodríguez al recibir la carga. ‘Ya vengo con más’, respondió ella. El combate encaja perfectamente en el guión de cualquier escena bélica: los diálogos. ‘¡Malditos!’, gritaba uno; los llamados a los paramédicos para atender un herido, principalmente por asfixia; el ruido de las detonaciones; el helicóptero que sobrevuela el área; y el ‘soldado’ rebelde que no se mueve de la primera fila firme con una bandera venezolana… En un momento se asoma la ‘Ballena’, un camión antimotines que lanza chorros de agua. ‘No corran, solo es agua, tranquilos’, grita un muchacho en la línea de combate, con actitud de líder. ‘No sigan lanzando piedras, están esperando que nos cansemos. Calma’, advierte poco después.

Los chorros comienzan acompañados con centenares de bombas y no hay orden que los detenga. En el camino se ven además de las rocas, botellas y hasta un lavamanos y un inodoro de cerámica hechos añicos. ‘Uno no ha terminado de llegar y ya te reprimen con bombas, sin dialogar. Y los policías lanzan las piedras de vuelta’, aseguró un joven estudiante que pide reserva por temor a entrar en una lista de buscados que la policía divulgó por Twitter. En la arremetida de la ‘Ballena’, Amparo Rodríguez va con el paso que le dan sus 67 años. También está armada con una piedra ‘por si acaso’. ‘Ay, volvimos a perder terreno’, lamenta, mientras muchos jóvenes la asisten en la retirada.

‘Yo estoy en la lucha desde que tengo siete años y cayó Marcos Pérez Jiménez’, dictador de Venezuela entre 1952 y 1958. ‘Y seguiré luchando’, promete”.

Así, con este tipo de farsa épica, se construye la imagen de los “ejércitos” de pacotilla, que eventualmente serán sustituidos por paramilitares y mercenarios, como en Siria. Por eso es que tenemos que prepararnos para la guerra.

 

No basta rezar

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Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 07 de marzo de 2017

No basta rezar

No hubo sorpresas ayer. Quedó claro una vez más que la derecha apuesta a “acciones violentas que generen un estado de conmoción, propicien un intento de golpe de Estado de derecha y conduzcan a una intervención foránea en Venezuela en cualquier modalidad”, como dijimos en nuestro Análisis de ayer. Sin embargo, a juzgar por el carácter de lo ocurrido ayer, es evidente que la derecha planifica una escalada, un incremento de la violencia y el colapso de calles que sean más graves cada vez. Para ellos no es fácil, porque al igual que lo planteamos tamibén ayer, “la derecha parece seguir necesitando un nuevo 11 de abril, una manifestación de masas incontestablemente multitudinaria, decidida y con alguna permanencia que termine de justificar un alzamiento de sectores militares y, de ser necesario, la intervención”. Por ello están convocado otra vez para mañana sábado, en este caso hablan de una manifestación “nacional”, por lo cual es dado pensar que concentrarán aun más sus fuerzas, con refuerzos que acaso estarán llegando ya a Caracas, con la intención de armar un zafarrancho de marca mayor. No están muertos ni de parranda, están vivos y amenazantes, no podemos confiarnos.

Es verdad que aunque ayer reunieron más gente que el martes, su movilización de masas sigue siendo precaria y eso les representa un problema. Por el momento, la intención de representar una Venezuela convulsionada para vender esa imagen en el exterior, seguramente les estará dando algún rédito, con una “ayudaíta” de sus amigos.

Por otro lado, el guión de violencia tiene también otras intenciones. Sigamos citando el Análisis de ayer: “esta gente quiere muertos, alguna bandera ensangrentada para llevarla como trofeo a sus amos, y que acaso ayude a cumplir su esperanza de que los escuálidos salgan al fin de sus casas, se den a la calle y les sirvan la mesa para su menú conspirador”.

Ciertamente, como dijo el presidente Maduro anoche, “Venezuela está en paz. Toda Venezuela produciendo, trabajando, y pequeños focos violentos, bueno, con la autoridad de la Constitución fueron hoy neutralizados y no lograron su objetivo que era llenar de violencia toda Caracas. Caracas a esta hora está en absoluta paz”. Pero pareciera que la derecha no tiene más remedio que insistir, no puede dejar el plan a medio camino, inclusive porque se infiere de las grabaciones presentadas por Diosdado Cabello, que sus amos les están pidiendo resultados, si quieren contar con su ayuda in situ.

En ese trance, la derecha lanza amenazas que no debemos subestimar. El fascista vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, después del alboroto callejero de ayer, convocó a “estar muy pendientes de los anuncios y acontecimientos que vendrán en los próximos días” y afirmó que “Este 8 de abril el doble de personas saldrán nuevamente a las calles a protestar por la restitución del hilo constitucional”. Una pregunta nos hacemos: ¿qué pensará el pueblo venezolano de este espectáculo grotesco de violencia que ofrece una oposición completamente desprestigiada? Todos los estudios demuestran que la inmensa mayoría de los venezolanos quiere diálogo y paz ¿Una vez que terminemos de derrotar el plan golpista, y esperando que así sea, cómo quedará la ya maltrecha imagen de ese sector? En ese sentido, es acertada la aproximación que ha hecho el presidente Maduro en su cadena nacional de ayer: “Mientras nosotros estamos trabajando hay una minoría ambiciosa, llena de odio que ha buscado violentar el país. Se ha actuado hoy apegado a la ley… El vicepresidente Tareck El Aissami, como jefe del Comando Antigolpe, ha estado al frente para dirigir todas las operaciones y Venezuela está en paz”.

Otra cosa es la necesidad de una acción ejemplarizante de los cuerpos de seguridad del Estado. Vimos suficientes imágenes de video que muestran a muchos guarimberos a rostros descubiertos. Deben ser localizados en sus guaridas y apresados, como ya se está haciendo: anoche el Presidente anunció que ya estaban detenidos 30 facinerosos. En momentos como este, no puede haber indulgencia. Que les caiga, como se dice, todo el peso de la Ley y que se sepa, para disuadir o escarmentar a otros.

Se produjeron igualmente ayer dos hechos que tienen alto valor simbólico. Por un lado, en el partido de fútbol de la Copa Sudamericana entre Estudiantes de Caracas y Sol de América de Paraguay, el canal Fox Sports 3 emitió una etiqueta (#PrayForVENEZUELA) en la que se solidariza a favor de la oposición en su intento por desestabilizar a la Revolución Bolivariana. Por el otro, la Canciller Delcy Rodríguez declaró que “Quiero compartir con ustedes una propuesta que ha salido para que todos los hombres, mujeres de bien, unamos nuestras espiritualidades en todos los países de América Latina y del Caribe para que oremos por la paz en Venezuela, cuando las fuerzas del mal imperialistas amenazan la estabilidad y la paz de nuestro país, que se unan los buenos corazones en una sola oración por la paz, pronto anunciaremos el día para que salgamos todos en Oración”.

Bien, cada quien reza por lo suyo. Por supuesto, y como cantaba Alí Primera, en nuestro caso no basta rezar. Como afirmamos en nuestro citado Análisis de ayer, “Venezuela tiene otra poderosa arma para enfrentar el “Plan Almagro”: la movilización masiva y combativa del chavismo”. Mañana, ¡Pa’ la calle otra vez!

¡Unidad sí, unanimidad no!

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 03 de Marzo de 2017

¡Unidad sí, unanimidad no!

¿Qué fue lo que pasó en el caso TSJ-Fiscalía? ¿Acaso el Gobierno actuó urgido por las presiones internacionales? ¿Quiso bajarle calor a la olla de presión nacional? ¿Fue una jugada maestra en el ajedrez político? ¿Una demostración de dinamismo institucional?

¿Un real impasse institucional que se resolvió con el arbitraje presidencial?

Francamente, no tenemos la respuesta. Lo cierto es que cuando alguien nos dio la noticia sobre las declaraciones de la Fiscal, que estaban en pleno desarrollo mientras nosotros nos ocupábamos de otra cosa, nuestra primera reacción fue positiva y afirmamos que no se puede pensar que los conflictos y contradicciones son necesariamente malos en una revolución. Muy por el contrario, esta suele alimentarse de ellos, le dispara el espíritu creativo, a menudo se transforman en instrumento de avances, en motor de cambios, en detonante de nuevos desarrollos. Una revolución cómoda, tranquila, sin sobresaltos no es tal.

Conocemos a Luisa Ortega Díaz desde hace muchos años, desde aquella agitada década de los 70 del siglo pasado, cuando ambos militábamos en los abrevaderos del PRV-Ruptura. Es una veterana de las luchas sociales y políticas de izquierda. Como se dice, no nació ayer a estas lides. Por eso nos preocupó un poco la reacción intolerante de algunos chavistas, que rápidamente la convirtieron en traidora y en agente de la CIA ¿También lo es Eva Golinger, que le mostró apoyo de inmediato?

Nosotros no estuvimos de acuerdo con el enfoque que le dio al asunto la Fiscal, por razones que ya hemos asomado en anteriores Análisis: no creemos en las formalidades de la “democracia” tal como se le conoce, disentimos con buena parte del espíritu aun demasiado representativo de la Constitución Bolivariana y de la estructura del Estado que ella consagra, y por su reforma o sustitución nos pronunciaremos más temprano que tarde con detalles. Sabemos que es una Constitución de avanzada, renovadora en muchos sentidos, pero también pensamos que hoy es más bien una rémora de cara a los desafíos que nos plantea el futuro, si queremos que la Revolución se profundice, avance y alcance sus objetivos estratégicos.

Para nosotros priva la política sobre el Derecho (es claro que en este último tema, Ortega nos lleva una morena) ¡Pero vaya si tiene pleno derecho a expresar su opinión esta luchadora con experiencia, trayectoria y calidad intelectual! De hecho, de cara a los resultados, el Gobierno le ha dado la razón. Nosotros no, ya lo hemos dicho, aunque podríamos estar equivocados, claro que sí.

Por otro lado, el resultado quizá sea bueno para Venezuela en este momento. En la reunión del Consejo Permanente de la OEA de hoy, la derecha ha perdido algunos argumentos que le venían al pelo: los relativos la inmunidad parlamentaria, a las atribuciones de la Asamblea Nacional y a la “separación de poderes”. Por supuesto, ya tendrán otros. Sus reacciones a los recientes acontecimientos que cambian las decisiones del TSJ, así lo indican. El insufrible de Almagro ya tuiteó diciendo que “de una ruptura institucional no se sale con aun más alteración del orden constitucional” (¿!!?) y Mercosur activó el inicio de su “cláusula democrática”, a pesar de lo ocurrido después de las declaraciones de la Fiscal.

A lo interno se maneja también los argumentos que pretenden seguir estableciendo la matriz de que hubo un golpe de Estado en Venezuela. El presidente derechista de la AN, Julio Borges, afirmó que “El Tribunal Supremo de Justicia pretende maquillar un muerto (…) Que no crea que tachando una palabra en esa sentencia corrigen el muerto, la sentencia es la culminación de un golpe de Estado que han venido dándonos desde hace años” y tuvo la desfachatez de aseverar que “En Venezuela no hubo un problema entre la Fiscalía General de la República y el Tribunal Supremo de Justicia, sino un Golpe de Estado; y ahora Nicolás Maduro no puede pretender normalizar al país, por eso no asistí a la reunión de Miraflores. Maduro es responsable del quebrantamiento del orden Constitucional y no puede pretender ser mediador”. En esa oposición a que Maduro pretenda normalizar el país, se le ve clarita la mala intención a este sujeto que estuvo comprometido hasta la médula con el golpe de Estado de 2002 y que no pagó por ello.

Otra arista del asunto se refiere a un axioma que hemos planteado: la unidad es posible y además necesaria, la unanimidad es imposible y además inconveniente.

Cualquier sensación de unanimidad es un engaño. Las diferencias existen y deben ser parte asumida del movimiento revolucionario, porque si se expresan con franqueza y lealtad, pasan a ser un aporte vital, se esté o no en acierto. Lo son porque promueven el debate y aminoran los peligros del inmovilismo y el conformismo, dos lacras letales para la Revolución. En el chavismo de base, el chavismo de calle, las críticas abundan y no por ello deja de apoyar a Maduro y a la Revolución. Chávez era muy crítico de su Gobierno y Maduro también lo es del suyo. Nosotros somos críticos de oficio, aleluya.

La postrera instrucción de Chávez fue que estuviéramos unidos, no que fuésemos unánimes. El siempre fue un animador del debate. Así que no podemos inquietarnos cada vez que alguien disiente, ni lapidarlo sin más ni más. Las diferencias se discuten, como acaba de promoverlo el Presidente, no se eliminan por decreto.

Precisamente, tenemos que estar unidos, a pesar de las diferencias, sobre todo ante los intereses fundamentales, como la defensa de la Patria.

Hay otra cosa: pareciera que el único contenido del comunicado del Consejo de Defensa Nacional hubiese sido el exhorto al TSJ, cuando en realidad hubo otros ítems destacados. Ratificó que el TSJ “es la instancia competente para el control de la Constitucionalidad de los actos emanados de cualquier órgano del Poder Público Nacional que coliden con la Carta Magna”; reiteró la importancia de la colaboración entre los poderes públicos; insistió en la disposición al diálogo e invitó a la oposición a incorporarse al diálogo nacional; y, muy relevante, repudió “categóricamente cualquier intervención que atente contra la independencia, la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación. Los asuntos de los venezolanos deben ser resueltos exclusivamente por nosotros, sin injerencia ni intervención alguna, y en respeto estricto a la jurisdicción interna del Estado venezolano”. Esa es una muestra de la unidad posible y necesaria, en medio de las diferencias.

Por último, Nicolás Maduro volvió a demostrar que es un tanque de guerra de esta Revolución, un líder sagaz y activo que se crece en las dificultades ¡Bravo por él!

Pero los acontecimientos se precipitan. Ayer fue el balotaje en Ecuador y la Revolución Continental se apuntó una importante victoria con el triunfo de Lenin Moreno. El Consejo Permanente de la OEA se reúne de nuevo hoy. Por otra parte, la oposición venezolana ha comenzado a plantear una nueva estrategia para intentar volver masivamente a las calles después de un largo período de reflujo. Afortunadamente, tenemos bastante tela para cortar.

 

Con la OEA o sin la OEA, ganaremos la pelea

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Martes 07 de Marzo de 2017

Con la OEA o sin la OEA

El brutal ataque internacional contra Venezuela tiene una vertiente, que aunque no es para nada nueva, sí presenta una intensificación que se vincula al incremento de la agresión externa que se ha reforzado después de las sucesivas muestras de retroceso político del campo opositor interno y la pérdida de iniciativa del mismo. Esa vertiente es la que apunta a presiones continentales que favorezcan la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática Interamericana, como una de las manifestaciones posibles de la intervención foránea en el conflicto venezolano.

Este intento se está expresando en nuevas presiones sobre el gobierno de Donald Trump para que se haga aun más beligerante en la conspiración contra nuestra Patria.

Un ejemplo: legisladores estadounidenses y “expertos” pidieron el pasado jueves, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, que el Gobierno de Trump presione a los países de la Organización de Estados Americanos para aplicar la Carta, un proceso que podría llevar a su suspensión del ente. El insistente activista anti venezolano Marco Rubio, senador republicano, se preguntó: “¿Para qué tenemos una OEA, si es incapaz de actuar en una situación como la de Venezuela?” y acusó al Gobierno de Maduro de usar los fallidos intentos de diálogo con la oposición para “retrasar cualquier acción de la OEA” y dividir a los opositores.

Congratulándose de los avances de la derecha continental, Mark Feierstein, quien hasta enero fue asesor de Obama y director para Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, consideró que la región “está mucho mejor posicionada” ahora para “amenazar” a Venezuela con la “suspensión” de la OEA que el pasado mayo, cuando el secretario general del organismo, Luis Almagro, invocó la Carta. Por un lado, argumentó, “la paciencia con Maduro se ha agotado” y, por otro, los cambios de tendencia política “en Perú, Brasil y Argentina” hacen que haya “más países inclinados por tomar medidas”.

Por su parte, Shannon O’Neil, especialista en Latinoamérica del Consejo de Relaciones Exteriores de USA, recomendó que la presión multilateral “debe ser guiada por la OEA… Estados Unidos tendrá que tomar un papel de liderazgo en la OEA que será crucial para aplicar la Carta Democrática y si Estados Unidos da el paso, muchos países se sumarán”.

Por supuesto, no es fácil que la Carta Democrática se aplique tan pronto. Al respecto, el senador demócrata Ben Cardin recordó que para aplicar la Carta “con dientes”, es decir, de manera contundente, se requiere que dos tercios de los 34 cancilleres de la OEA voten a favor de suspender a Venezuela del organismo, o sea unos 22 ó 23 países.

La agencia española de derechas EFE, citando a supuestas “fuentes diplomáticas”, asentó que “Solo Estados Unidos puede lograr esa aritmética… porque es el único país con capacidad para convencer a las naciones caribeñas – que durante años se han beneficiado del programa venezolano de combustibles subvencionados Petrocaribe – de que dejen de alinearse con Venezuela”. Es decir, la derecha internacional, acercándose al abandono de toda vergüenza con respecto a la situación venezolana, clama, abiertamente, que Estados Unidos asuma el papel de vanguardia de las fuerzas contrarrevolucionarias que le corresponde por naturaleza. O sea, que lo haga sin disimulo, sin socapas, sin cortapisas.

Un “experto” en Venezuela de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), David Smilde, opinó que presionar a Maduro a través de la OEA es una opción “mejor” que las sanciones económicas unilaterales que Estados Unidos ha impuesto hasta ahora a funcionarios del Gobierno.

En Venezuela, la derecha criolla se hace eco de esta campaña en torno a la intervención de la OEA. Carlos Ayala Corao, ex presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del organismo aseveró que la situación venezolana, pese a que es un “problema de los venezolanos” que debe ser “resuelto internamente” (¿hipocresía o mala conciencia?), “se ha convertido en un tema de la comunidad internacional, de gestiones diplomáticas tendientes a rescatar la democracia, el Estado de derecho… los cambios geopolíticos en América Latina nos colocan ante una nueva realidad que hace que regresemos al principio de la Carta Democrática Interamericana”.

Henrique Capriles afirmó que la no convocatoria de elecciones en Venezuela representa la violación “más clara” de los principios democráticos y opinó que la Carta Democrática Interamericana por parte de la OEA puede ser aplicada a un Estado que opta por no someterse al escrutinio.

El coordinador político nacional de Voluntad Popular, Carlos Vecchio, asistió a la audiencia del Comité de Política Exterior en el Senado de los Estados Unidos, donde se discutió la situación en Venezuela y de cómo afectaría al resto de la región latinoamericana. Vecchio declaró que “Desde el Senado estadounidense existe una preocupación por la crisis social que vive nuestro país y por las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen de Nicolás Maduro. Hay una coincidencia en los Senadores de impulsar la aplicación de la Carta Interamericana a través de la Organización de Estados Americanos”.

También un grupo de familiares de políticos presos en Venezuela expresó su apoyo a que la OEA aplique la Carta Democrática Interamericana, al asomar que “Estando más que demostrado el carácter no democrático y despótico del Gobierno venezolano, respaldamos la solicitud… para que sea activada y aplicada la Carta Democrática Interamericana”.

En las actuales circunstancias, cabe recordar una fecha destacada en la oscura historia de la OEA, el 31 de enero de 1962, cuando Cuba fue expulsada de la organización. Estados Unidos ejerció toda su presión sobre gobiernos lacayos de Latinoamérica, entre ellos el gobierno puntofijista de Venezuela, y en la octava Reunión de Consulta de la organización regional, celebrada en Punta del Este, Uruguay, se acordó la exclusión de Cuba por “incompatibilidad con el Sistema Interamericano”. La resolución fue aprobada con 14 votos afirmativos, uno en contra, el de Cuba, y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México. Es decir, no fue necesaria la unanimidad. Precisamente, la contrarrevolución cubana venía de una gran derrota poco más de un año antes, cuando el pueblo de Cuba, con Fidel al frente, derrotó la invasión de Playa Girón en abril de 1961.

También poco antes, en agosto de 1961, se había aprobado el plan neocolonialista “Alianza para el Progreso”, ideado por la administración de JF Kennedy. En la reunión aprobatoria de esa herramienta imperialista, el representante de Cuba, Ernesto Che Guevara, se opuso con un extenso discurso en el cual expresó: “Hemos denunciado la ‘Alianza para el Progreso’ como un vehículo destinado a separar al pueblo de Cuba de los otros pueblos de América Latina, a esterilizar el ejemplo de la Revolución Cubana, y, después, a domesticar a los otros pueblos de acuerdo con las indicaciones del imperialismo”.

Tras la expulsión de la OEA, el pueblo cubano levantó una consigna inolvidable: “Con la OEA o sin la OEA, ganaremos la pelea” ¡Y la ganaron! Hoy nosotros decimos que trataremos de ganar la pelea en la OEA. Pero si no, seguiríamos el ejemplo de Cuba.

Renovación del PSUV y la oración de San Francisco de Asís

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 06 de Marzo de 2017

Renovación del PSUV y la oración de San Francisco de Asís

La intensificación de la campaña internacional contra Venezuela sigue su curso. Ya vimos como tuvo un capítulo de presiones a la administración Trump para que fuese más activa en la conspiración contra la Revolución Bolivariana, con relativo éxito.

Ahora se abre una nueva avanzada cuando sectores imperiales, con el respaldo de la derecha continental, presionan a la OEA para que avance en la hipotética aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra nuestro país. No vamos a desentendernos de este importantísimo tema, por supuesto, pero hoy concluiremos el somero análisis que venimos haciendo de parte del Boletín N° 50 del PSUV.

Comencemos con un párrafo del Boletín, relativamente largo: “Nuestra fuerza no se construyó ni en las oficinas gubernamentales, ni en los canales de televisión o las emisoras radiales, aunque se los utilizó para construirse; el Movimiento Bolivariano se construyó primero en los cuarteles clandestinamente, alejado de las élites dirigentes de la vieja y burguesa Fuerza Armada, se construyó con un trabajo incansable y silencioso con las bases de la oficialidad y después del 4 de febrero de 1992, con un perseverante trabajo en los barrios, las universidades, los liceos, las fábricas y, obviamente, los cuarteles. Este trabajo en todas sus fases lo dirigió el Comandante Supremo Hugo Chávez, podemos decir que este es el método de trabajo político de Chávez, reivindicado por el camarada presidente Nicolás Maduro cuando afirma que el trabajo político es insustituible”. Para nosotros, este párrafo no tiene desperdicio y apunta a la esencia del pensamiento chavista. Lamentablemente, en no pocos casos esa esencia parece olvidada o al menos relegada. Es urgente recuperarla si queremos que nuestra épica resistencia de 2016 se convierta pronto en victoriosa recuperación.

En el párrafo citado, hay una clara crítica a los métodos y al estilo de trabajo del Gobierno y del partido. Tiene que ver con el hecho de que en muchos sentidos nos hemos venido “oficializando” en nuestra acción, dándole razones a la canalla mediática para calificarnos, despectivamente, como “oficialistas”. Igualmente se critica la exagerada “mediatización” de la Revolución. Nuestros medios son muy importantes, por supuesto, pero nunca deben sustituir nuestro terreno más natural, aquel donde somos más fuertes y donde late el corazón del pueblo cotidianamente: la calle, las fábricas, los campos petroleros, los campos de sembradíos, las universidades, los liceos, las escuelas, los barrios.

Por supuesto, hay toda razón cuando se dice que “este es el método de trabajo político de Chávez, reivindicado por el camarada presidente Nicolás Maduro cuando afirma que el trabajo político es insustituible”. Pero estar en la calle no es solo hacer marchas ni pegar afiches ni pintar grafitis. Todo eso hay que hacerlo, mas la presencia del partido en la calle significa “ir a las catacumbas” como ha pedido Maduro, o como exigía Chávez: “Hacer asambleas populares por todas partes, a reunir a los campesinos, allá en las tierras donde sufren, donde sueñan; a ir con los pescadores, a oír sus cuitas, a oírles el alma, hablar con los estudiantes en las universidades, con los muchachos de los liceos, con los desempleados, con las mujeres, con los niños de la calle, con los vendedores de verduras, con los soldados. Vamos, ese es el camino, no hay otro camino”.

Aquí no estamos hablando del “Gobierno de Calle”, esa es otra cosa, necesaria pero insuficiente. Ni de que un ministro vaya un día a un barrio a hablar con la gente.

Necesario también, pero insuficiente también. Hablamos –habla Maduro, habla Chávez- de la acción cotidiana del partido de vanguardia, si es que de verdad quiere serlo. No podemos seguir siendo gente que se reúne consigo misma y que deja al pueblo como espectador. Es un cambio radical el que exige el momento en ese sentido, es un partido nuevo, una nueva sensibilidad, una nueva conducta. No es una simple reforma o “reorganización”, es la tan manida pero también tan postergada “revolución en la Revolución”. Partido de calle, partido en las catacumbas, partido del pueblo, como decían los adecos (aunque terminaron siendo todo lo contrario).

Claro, el Boletín a veces refleja nobles intenciones que no se han cumplido del todo, por ejemplo: “Para este proceso de construcción de un nuevo Poder Popular creamos el año pasado un instrumento formidable, que hay que seguir expandiendo y fortaleciendo: el Congreso de la Patria, con sus 29 sectores sociales y sus más de 160 columnas. El Congreso de la Patria es en este momento el punto de confluencia de la rica diversidad del movimiento popular venezolano y se constituye en el pivote de la recomposición de la base social de apoyo de la Revolución Bolivariana o, dicho de otro modo -gramsciano y chavista-, de la reconstrucción del bloque histórico popular y revolucionario”. Bien, esa es la idea, pero hay que hacerla realidad. Aplicar de verdad eso de seguir expandiendo y fortaleciendo esta herramienta. Nosotros formamos parte del originario Comité Promotor del Congreso de la Patria, y estamos de acuerdo en que es un instrumento con grandes potencialidades. Pero ha pasado lo irremediable: el instrumento se ha contaminado con las enfermedades del partido, porque si la vanguardia tiene un virus, habrá de contagiarlo a todo lo que toque. Si el partido cambia, todo ha de cambiar, también el Congreso de la Patria, que no debe ser un instrumento del partido, sino del pueblo todo (y no solo del pueblo relativamente organizado en la periferia del partido).

Llamamos una vez más a leer el Boletín, a estudiarlo, a debatirlo, pues aborda muchos otros temas además de los que hemos comentado. Nosotros esperamos que la transformación del PSUV sea real, profunda y revolucionaria. Como reza el Bhagavad- gita:

“Atiende a tus pensamientos, pues estos se convierten en palabras,

Atiende a tus palabras, ya que se convierten en acciones,

Atiende a tus acciones, porque se convierten en hábitos

Atiende a tus hábitos, porque se convierten en tu carácter

Atiende a tu carácter, porque se convierte en tu destino”

Ir al pueblo, para que tras nuestra siembra, cosechemos los frutos que propone la oración de San Francisco de Asís:

Donde hay discordia, que yo lleve la Unión.

Donde hay duda, que yo lleve la Fe.

Donde hay error, que yo lleve la Verdad.

Donde hay desesperación, que yo lleve la Esperanza.

Donde hay tristeza, que yo lleve la Alegría.

Donde están las tinieblas, que yo lleve la Luz.

Amén.

Renovación del PSUV: 8 grados Richter

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 02 de marzo de 2017

Renovación del PSUV: 8 grados Richter

Ha sido publicado el Boletín N° 50 del PSUV, en su página Web. Comienza recordando que “El camarada presidente Nicolás Maduro planteó la necesidad de una reorganización política, estratégica y organizativa del PSUV, para dotar al Partido y a la revolución de una línea central estratégica para los próximos 20 años”. La redacción se nos antoja incorrecta, ya que incluye la idea de una “reorganización organizativa”.

De todas formas, nosotros no hubiésemos utilizado el concepto de “reorganización”, que acaso es limitado, sino el de “renovación” e incluso el de “refundación”, que nos parecen mucho más apropiados dadas las circunstancias y porque se está hablando de una “línea central estratégica para los próximos 20 años”. No nos cabe ninguna duda de que el PSUV necesita un sacudón, un remesón de al menos 8 grados en la escala de Richter, si pretende de verdad mantenerse en el Gobierno (diremos por enésima vez que la Revolución no depende de eso, gracias a Dios, pero que sin el Gobierno la cosa se nos pondría mucho más difícil).

Nosotros, como militantes del PSUV, creemos necesario el aporte de todos al debate. Como sabemos que nos leen personas importantes del partido, en cuanto a su jerarquía, pasamos a verter algunas opiniones personales sobre el tema, algunas de las cuales hemos manejado ya en anteriores Análisis. Lo haremos partiendo de algunos párrafos extraídos del mencionado Boletín.

Digamos, antes de arrancar, que nos interesan sobre todo los aspectos referidos a los cambios políticos generales y de estilo que hacen parte de las propuestas incluidas, ya que el documento se extiende con relación a temas concretos de la gestión de Gobierno, que por ahora preferimos poner de lado, pues lo que más nos preocupa en este momento es lo que atañe a la gestión partidista y al carácter de vanguardia política del partido.

Se dice en el Boletín: “Con el fin de contribuir y facilitar este debate, el equipo de la Secretaría Ejecutiva de la Presidencia del PSUV entrega en el Boletín Informativo Nro. 50 del Partido el Acta de Acuerdos y decisiones de la II reunión del CCB del PSUV y los dos documentos que guiaron la discusión: 1) Plan de Campaña Carabobo 2017-2021.Cinco líneas esenciales y Cuatro niveles de acción y 2) Nuevo Gobierno revolucionario de Calle. A las Catacumbas del Pueblo”. Lo de (ir a) las catacumbas del pueblo está muy bien, es lo que siempre exigió Chávez, pero como el papel lo aguanta todo y del dicho al hecho hay un buen trecho, sigamos con el Análisis.

Bajo un subtítulo enunciado como “Partido Socialista Unido de Venezuela, acta de acuerdos y decisiones, II reunión del Comando Central Bolivariano del PSUV, 20 de febrero de 2017”, se expresa, entre otras cosas, que “Apoyamos y hacemos nuestras las cinco líneas de la Agenda de Campaña Carabobo 2017-2021: a) la expansión de las fuerzas productivas nacionales, b) la gran tarea de ganar la paz, c) consolidación de las Misiones y Grandes Misiones, d) culminar las obras paralizadas e iniciar otras nuevas, y e) construir un nuevo Poder Popular”. Si el Plan de de la Patria tiene como primer objetivo histórico la defensa de la soberanía ¿no debería ser esta la primera mención de esta Agenda de Campaña Carabobo? ¿Esta omisión no se deberá acaso a la falta de una caracterización precisa del país en que vivimos y del carácter de la Revolución Bolivariana, y de la Revolución latinoamericana en general, en esta etapa, que vaya más allá de la mención de la “transición al socialismo” como una intención, y apunte igualmente a una definición y jerarquización de los enemigos históricos actuales del proceso revolucionario?

El Boletín hace una acotación que nos parece harto interesante: “Proponemos agregar a la Agenda Carabobo una sexta línea, la de la acción comunicacional.

Entendemos que lo planteado en la Agenda Carabobo acerca de ‘la necesidad de una nueva política comunicacional, que asuma integralmente las nuevas formas e instrumentos de comunicación’ -y las viejas también, decimos nosotros-. Ese ‘ir de los medios, a las redes, a las paredes’, es una exigencia no sólo para el Gobierno Bolivariano, sino también para el Partido y las organizaciones del Poder Popular”- Nosotros venimos diciendo desde hace algún tiempo que la acción comunicacional es demasiado importante para ser dejada solo en manos del MINCI y que se requiere además, como señala el Boletín, de la participación activa y creativa del partido y del movimiento popular.

El Boletín plantea, “Sobre la Construcción de un nuevo Poder Popular”, “La construcción de una nueva hegemonía popular, a partir del fortalecimiento del Poder Popular que es el saldo político y organizativo de estos 18 años de Revolución Bolivariana. Se trata de fortalecer el Poder Popular, no sustituir el existente”. Este es un asunto fundamental para la Revolución. Fortalecer el Poder Popular requiere varias condiciones: darle precisamente poder real a ese Poder, para que sea tal. Los consejos comunales, por ejemplo, no pueden seguir siendo solo gestores, necesitan tener poder de decisión y constituirse en reales factores del Gobierno de Calle. Igualmente, el Poder Popular debe aumentar paulatinamente su autonomía con respecto al Estado, y el partido debe fungir como orientador político y no caer en el gran error que cometió el partido bolchevique, que terminó colonizando y sustituyendo en la práctica a los soviets de obreros, campesinos y soldados, lo que contribuyó a la burocratización y al estancamiento del Poder Popular y, por tanto, de la Revolución rusa en general.

Ya habíamos pensado, cuando comenzamos a abordar este tema, que no bastaría un solo Análisis ni siquiera para darle un repaso somero como el que estamos intentando.

Tal cual. Así que continuaremos mañana con otros ítems importantes del Boletín que se nos quedan en el tintero. A menos que explote un petardo político de alto calibre.

Hablaremos de asuntos tocados en el texto del Boletín como sectarismo, frentes de lucha, tareas políticas, etc.

Invitamos a la lectura completa del Boletín N° 50, al cual se accede en la Web del PSUV. Es un documento valioso, crítico, honesto. Y además a que todos los revolucionarios se hagan parte activa de este debate, para que nadie pueda caer en la tentación de secuestrarlo o mediatizarlo.

 

Cazador cazado

di Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 23 de febrero de 2017

En un Análisis anterior habíamos propuesto la redacción de una carta abierta del presidente Maduro a Donald Trump, traducida al inglés y al francés, a ser publicada en importantes diarios del mundo, planteando nuestras posiciones favorables al diálogo y la paz, y al entendimiento entre la naciones, con base en los principios de respeto mutuo a la soberanía de los países y a la no intervención en los asuntos internos de los mismos, advirtiendo al presidente de Estados Unidos de las acciones adelantadas por grupos de ultraderecha venezolanos y extranjeros para socavar las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, como una manera de esos grupos para promover la injerencia foránea en nuestra Patria. Ayer hemos leído con satisfacción la excelente carta pública que dirige nuestro Vicepresidente Tareck El Aissami al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica, publicada en inglés, a una página, con título en rojo en The New York Times, y que no solo enfrenta las infamias contenidas en las medidas adoptadas a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro contra El Aissami, sino que además exhibe varias y notables virtudes: correcta redacción y estilo idiomático, tino y habilidad política y diplomática, firmeza sin estridencias, argumentos contundentes, dignidad patriótica.

Veamos y comentemos algunos párrafos escogidos de la carta. Dirigiéndose al Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, El Aissami le expresa que “… usted ha sido engañado por sectores políticos, cabilderos y grupos de intereses en EE.UU., cuyo interés fundamental es evitar que Estados Unidos y Venezuela reconstruyan sus relaciones políticas y diplomáticas sobre la base del reconocimiento y el respeto mutuo”. Es harto inteligente esto de colocar al funcionario yanqui en la posición no de victimario, sino de víctima. Se trata, inclusive, de un acercamiento más bien amistoso, que presume ingenuidad y no mala fe. Por supuesto, Mnuchin es dueño de toda la mala fe del mundo, pero estamos hablando de política y no de un torneo de sinceridades, aunque sin duda la política de diálogo y de paz de nuestro Gobierno es sincera y esta es una manera de perseverar en ello.

Otro párrafo de la carta: “… las autoridades antidrogas de Venezuela bajo mi dirección, capturaron, encarcelaron y llevaron ante la justicia, tanto en Venezuela como en los países que los solicitaban, a 102 jefes de organizaciones criminales del narcotráfico. Del total de grandes capos capturados, 21 fueron deportados de forma expedita a los Estados Unidos y 36 a Colombia”. Siempre es difícil rebatir los datos duros, las cifras concretas. En realidad, estas líneas no parecen exactamente dirigidas al Secretario del Tesoro, quien no se chupa el dedo y sabe de qué va todo esto, sino más bien al vasto auditorio internacional que se enterará de ellas gracias a este texto que de seguro tendrá repercusiones en el desarrollo del tema que hoy afecta al Vicepresidente venezolano.

Más datos duros y más política: “Entre los años 2005 y 2013, el promedio de incautación de droga por parte de las autoridades venezolanas ascendió a 56,61 toneladas anuales, cifra muy superior al promedio de 34,94 toneladas al año, en los seis años inmediatamente anteriores, cuando la Agencia Antidrogas de EE.UU (DEA) operaba en Venezuela”. La alusión a la DEA es de notar, La supuesta lucha anti drogas de Estados Unidos es una de las herramientas más importantes del imperialismo para justificar sus políticas de espionaje e intervención en muchos países del mundo. La DEA es parte relevante del aparato de dominación de Estados Unidos y se sabe de sus complicidades con el narcotráfico y el lavado de dinero, como parte de los desmanes y las conspiraciones imperialistas.

Seguimos citando la carta: “La firme decisión de enfrentar a las mafias internacionales del narcotráfico condujo al Presidente Nicolás Maduro en el año 2012 a firmar una ley que permite la interdicción de aeronaves del narcotráfico que violen el espacio aéreo venezolano. Gracias a este moderno instrumento jurídico, Venezuela ha destruido, inutilizado o derribado más de cien aeronaves que forman parte de la infraestructura de transporte de droga desde Colombia y países vecinos y que transitan ilegalmente por nuestro territorio”.

La carta hace referencia también a la ley revolucionaria que ha permitido la intercepción de aeronaves del narcotráfico “que forman parte de la infraestructura de transporte de droga desde Colombia y países vecinos y que transitan ilegalmente por nuestro territorio”. La alusión a Colombia, que se cuela sin que se genere mayor ruido respecto a nuestras relaciones con ese país, va sobre todo dirigida a Estados Unidos, país que apoya directamente a Colombia de varias maneras, entre ellas la “lucha contra el narcotráfico”.

En cuanto a las sanciones que se le imponen de parte del Departamento del Tesoro de USA, no tuvo El Aissami que abundar mucho, pues sus argumentos son lapidarios: “No poseo bienes ni cuentas en los Estados Unidos ni en ningún país del mundo, y resulta tan absurdo como patético que un organismo administrativo estadounidense -sin presentar pruebas- me dicte una medida de aseguramiento sobre bienes y activos que no poseo”. Ningún banco importante de Estados Unidos se va a atrever a desmentir al Vicepresidente de un país apelando a falsificación de datos.

Primero, porque se enfrentaría a una demanda que perdería sin atenuantes y, en segundo lugar, en ello estaría en juego su prestigio institucional, que es uno de los principales activos de cualquier institución financiera de alto nivel.

La carta añade: “Hoy ingresa más droga que nunca a territorio estadounidense, y una corrupta y poderosa estructura financiera legitima y recicla los dineros sucios generados por este negocio trasnacional, que se roba la vida y el futuro de miles de jóvenes norteamericanos… Estados Unidos le debe al mundo y a su propio pueblo una reflexión sobre su clamoroso fracaso en la lucha contra el narcotráfico…

Estados Unidos debe reflexionar y rectificar. Debe rectificar en la aplicación políticas y medidas claramente ilegales en el ámbito del derecho internacional, agresivas e injustas en materia de derechos humanos, peligrosas para las relaciones internacionales, e inconstitucionales, a la luz de la propia carta magna norteamericana”. Esto es lo que se llama “cazador cazado”. Así es que se gobierna.

El cielo, la tierra y el subsuelo

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Miércoles 22 de febrero de 2017

El cielo, la tierra y el subsuelo

En el Análisis de ayer abordamos las preocupaciones que ha expresado recientemente el Presidente con referencia a la situación que vive el principal partido de la Revolución, el PSUV. Hoy analizaremos las ideas presidenciales críticas en cuanto a su Gobierno.

Primero que nada, digamos que lejos de nosotros está la intención de desconocer los grandes aciertos del Gobierno de Nicolás Maduro, así como de negar el importante papel positivo que ha jugado el PSUV, a lo largo de su existencia, como herramienta del proceso revolucionario. Lo cortés no quita lo valiente.

Dicho esto, recordemos todos para que llegó la Revolución a Venezuela. Hugo Chávez se planteó cambiarlo todo y fue insistente en su radicalismo, en el sentido de pretender transformarlo todo de raíz. Para cumplir su legado debemos entender que nuestro destino es ser radicales, aspirar a lo máximo, no conformarnos jamás. Cada vez que conquistemos una cima, aparecerá otra colina en el horizonte, nuevas batallas, nuevas metas, nuevas cumbres que nos llamen a clavar nuestra bandera. Tenemos que mantener la Revolución en alto, porque a camarón que se duerme se lo lleva la corriente y a Revolución que se estanca la barre la historia.

Las angustias del presidente Maduro tienen serias razones para manifestarse. En alocución reciente, el Presidente exhortó a servidoras y servidores públicos a la eficiencia, a salir de la comodidad de las oficinas para cumplir con sus obligaciones y dar respuestas a las necesidades del pueblo. Este es un llamado literalmente chavista. Ya en 2002 lo decía el Comandante Eterno: “…cuidado con la burocratización de los cargos, cuidado con el gustito a la silla, a la comodidad, al aire acondicionado y a los grandes espacios y al protocolo. Rompamos todo eso, que no nos encadene todo eso porque nos estaríamos encadenando al fracaso”. Es una preocupación que se enraíza en la esencia y en el origen de esta Revolución.

Más de Chávez: “No a la burocracia, a la frialdad del espacio. Luchemos contra esto, gobernadores, a la batalla, a la misma, a lo de siempre, a los pueblos, a los barrios, a los caseríos, a llegar de mañanita a la escuela a ver si es verdad que los muchachitos están desayunando… a llegar donde están haciendo las viviendas a ver si es verdad que las están haciendo… Hacer asambleas populares por todas partes…

Vamos, ese es el camino, no hay otro camino” ¡Pero hay altos funcionarios que ni siquiera saben lo que está pasando en sus propias instituciones, que no caminan por los pasillos, que ignoran lo que viven diariamente los trabajadores! Una vez un camarada que trabajaba en un ministerio, en estos tiempos de Revolución, me contó que allí los trabajadores bromeaban y dividían el personal en tres niveles: el ministro y sus viceministros estaban en el cielo, los directores en la tierra y los trabajadores en el subsuelo. Es una metáfora interesante, digna de estudio, porque refleja que muchas cosas no han cambiado.

También dijo el presidente Maduro que “No queremos revolucionarios de discursos y fotos, que están haciendo un trabajo dentro de la revolución para protagonizar, esos son falsos revolucionarios”. Eso abunda, en verdad. Pasa mucho también en los medios oficiales, el fenómeno del divismo, las divinidades de la pantalla y el micrófono. Nosotros decimos, parafraseando a Martí: conocemos a ese monstruo de los medios porque hemos vivido en sus entrañas.

Otra vez Chávez: “Si nosotros no ponemos en primer lugar el interés colectivo, estamos destinados a nuevos, a más dramáticos, más profundos y más peligrosos fracasos”.

Y más de Maduro: “… más organización, más trabajo, más seguimiento y control en la planificación y ejecución de planes y proyectos”. Uno de los grandes problemas de muchos funcionarios de la Revolución es que no estudian, no investigan, no planifican y no evalúan las ejecutorias para obtener logros e introducir correctivos cuando sean necesarios. Así no puede haber eficiencia, aunque se trabaje de sol a sol.

Un viejo adagio del mundo corporativo reza que más que trabajar mucho, hay que trabajar bien. Si trabajas mucho y bien, tanto mejor. Si trabajas mucho y mal, lograrás muy poco.

Hay funcionarios que le tienen fobia a la planificación y a la evaluación de las tareas. Así como hay otros a quienes les afecta una enfermedad que en le gerencia es mortal: la sordera. Encerrarse en su pequeño mundo individual, imponer sus decisiones sin consultar a nadie, excluir al colectivo, contratar asesores y no escucharlos, desechar y hasta castigar la crítica aunque sea leal. Así no se puede.

El presidente Maduro habló de “desintoxicar la revolución de los diferentes males que la aquejan, como la ineficiencia, la burocracia y la corrupción”. Ese es un problema estratégico, que no tiene solución suficiente por la vía rápida, es una lucha social y cultural de largo alcance.

Pero sobre todo es una lucha política que debemos enfrentar, precisamente, con aliento estratégico. La victoria estratégica sobre el burocratismo y la corrupción no será coronada desde al aparato del Estado ni desde los espacios de la burocracia. Solo el pueblo salva al pueblo. Es el desarrollo de un verdadero poder popular el único y gran antídoto definitivo contra la peligrosa enfermedad que ha señalado el Presidente. Ese es el tuétano de la Revolución. Decía Chávez: “Nunca debemos olvidar, ni podemos olvidarlo, que la tarea estratégica más importante, en mi criterio, es la organización del movimiento popular. Eso es algo fundamental, estratégico: organizarlo, ideologizarlo, concientizarlo, politizarlo”. De eso se trata: consejos de trabajadores por todas partes, consejos comunales generalizados y con cada vez más poder, comuna o nada. Sin empoderamiento popular, la Revolución no tiene futuro y ni siquiera es tal.

Por lo pronto, a escuchar al Presidente, a ir desechando el estilo de gobierno burocrático e indolente, a ir cediendo poder al pueblo, a combatir el individualismo y el espíritu capitalista que anida en todos nosotros.

¿Es fácil? Nada es fácil. Los asertivos se esfuerzan por hacer posible lo imposible, los negativos hacen imposible lo posible. Cerremos con Chávez: “Las dificultades del proceso venezolano son muy, pero muy grandes, de eso tenemos que estar conscientes todos. En todos los sentidos, en lo político, en lo social, en lo ético, en lo económico, en lo internacional, en lo nacional, por donde uno mire el panorama del proceso venezolano tiene grandes dificultades que requieren de la mayoría grande esfuerzos”.

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