Poder de la calle

L'immagine può contenere: testopor Julio Escalona

Poder de la calle, contra la guerra de precios, por la paz, es el camino

El pueblo debe desarrollar formas de gobierno autónomas con respecto al Estado y el gobierno.  Es deber del gobierno, rumbo al socialismo, solucionar los problemas populares, sin paternalismo, pues este es reaccionario. Los pueblos hacen la historia. El presidente Maduro sabrá resolver ese reto. Las dificultades rebasan a una burocracia pública afectada por la corrupción y la ineficiencia. Sectores del pueblo comienzan a sentirse abandonados. Incluso, temen las alzas salariales, pues los empresarios, que ya han multiplicado los precios, responden con incrementos más que proporcionales.

¿Se puede estabilizar la situación? Un plan para los primeros 100 días

Sigo insistiendo en que el gobierno debe presentar un plan de los primeros 100 días.  Esto contribuiría a dar confianza en la gestión de gobierno y en su credibilidad y transparencia. Particularmente, facilita y obliga a la rendición de cuentas.

Sin embargo, el gobierno ha sido reticente a las observaciones que vengan de lugares diferentes a sus muy cercanos colaboradores. A la mejor tiene razón. Mi papá siempre me decía que en Venezuela lo traicionan a uno hasta los pantalones.

Yo creo que no hay otro remedio que amarrarse bien los pantalones o las faldas, encomendarse a las instancias superiores del universo y presentar las políticas de la manera más transparente y clara posible. Sobre todo, las interrelaciones entre ellas. Particularmente, en las políticas de precios, cambiarias, monetarias, fiscales, sobre petróleo, sobre producción y las políticas sociales. No es verdad que la mejor política social sea una buena política económica, como suelen decir los neoliberales.

La política social fundada en los incrementos salariales se hace insostenible en el tiempo, si los precios, el tipo de cambio y el déficit fiscal se incrementan sin contención. La balanza de pagos se desequilibra, las reservas internacionales terminan en la banca internacional y nos vamos quedando desarmados.

Si esto se acompaña con un pueblo que va siendo colocado en estado de Shock, la derecha ha comprobado a través del mundo que ese es el mejor camino para debilitar su resistencia. Y si la dirección política no termina de hablar claro sobre el camino que se va siguiendo, los sacrificios que ¡todos! ¡absolutamente todos! debemos hacer, y en correspondencia con eso la extensa burocracia pública no renuncia a sus privilegios, los resultados se van haciendo inevitables.

Se cumple fatalmente, la máxima de Milton Friedman: en estado de shock lo políticamente imposible se hace políticamente inevitable.

Ahora bien, el presidente Maduro ha demostrado que sabe moverse dentro de la adversidad. ¿Podrá su equipo de gobierno?

¿Los “precios acordados”, es decir, negociados, son una solución?               

Pueden ser una solución. A los grandes empresarios eso no les gusta. Ellos quieren la liberación de precios, del tipo de cambio y la reducción del presupuesto público, particularmente en lo que tiene que ver con la inversión social.

Ellos creen que si se toman esas medidas la situación se irá estabilizando. Es una cuestión de tiempo. Que a mucha gente del pueblo se le agote el tiempo y se quede en el camino, no es asunto que la economía pueda resolver. Para la economía en la que ellos creen, las bajas, mientras se llega a un nuevo equilibrio, el equilibrio de la muerte, son inevitables.

La negociación puede funcionar si mientras ella se realiza se congelan los precios y sólo se actualizarían una vez que se llegue a un acuerdo sobre precios y se obliga a los empresarios a imprimir el precio de los productos colocando la fecha en la cual son creados y con esa especificación entran al mercado.

¿Liberar los precios y el tipo de cambio?

Debo decir que no es cierto que los precios y el tipo de cambio en la relación bolívar-dólar, estén controlados. De hecho, estas relaciones se mueven diariamente sin control alguno. Lo que hay es un desbocamiento empresarial en jornadas diarias de especulación sin límite, que castigan severamente a la población sin que el gobierno haya encontrado maneras para ponerle freno. Los incrementos salariales son rebasados por los empresarios antes de que sean aprobados y luego, alguna gente humilde, echa maldiciones.

Se dice que hay un acuerdo con Lorenzo Mendoza. No soy de los que se alarme porque se converse con los grandes empresarios. Eso es inevitable. Son actores importantes de la sociedad venezolana. Por eso repito, es importante el plan de los primeros 100 días pues le daría transparencia a la gestión gubernamental. El presidente Maduro tiene la autoridad suficiente para hablarle al país y un pueblo bien informado sobre los planes inmediatos o por lo menos sus proyecciones, será mucho más activo y puede superar el estado de shock en el que la cúpula del poder mundial lo trata de colocar.

La situación no se va a ir estabilizando salvo que se dé una de estas opciones:

1) Que los planes de producción del gobierno se materialicen, más las comunas (mejorando la producción con apoyo gubernamental no injerencista), la sustitución de importaciones, la agricultura urbana y de verdad, con todas las manos a la siembra, más importaciones bien jerarquizadas; el corte de la transferencia de dólares al capital privado y su sustitución por créditos garantizados; combate a la corrupción con participación activa de la población y una jornada de intervención de cuentas bancarias e incautación de propiedades. En fin, una real movilización de los poderes creadores del pueblo, por fin, no con fines electorales, sino de verdadero crecimiento del poder popular y de la organización autónoma del pueblo a través de todos los rincones del país.

2) Que el gobierno emprenda una recuperación de equilibrios macroeconómicos, con deterioro social y la ilusión de que se corregirán antes de las próximas elecciones.Este es un camino de sangre, sudor y lágrimas. Experiencias hay suficientes. Miremos hacia Grecia, hacia la España de Rajoy, la Argentina de Macri.

Se podría suponer que el incremento constante de los precios que ha provocado una sobreacumulación de capital, conduciría a un crecimiento de la inversiónen la producción de bienes y serviciosque en el mediano y largo plazo deberían llenar los mercados con una oferta más que suficiente. Si ese fuere el cálculo, ¿eso podría explicar por qué se ha permitido que los precios crezcan libremente? Pero no creo que el presidente Maduro haya optado por una solución como esa.

Eso se parecería a las tesis de Obama y Trump, dirigidas a disminuir los impuestos a los ricos suponiendo que tendránmás dinero para invertir en la producción de bienes y servicios e incrementar los niveles de empleo. Pero como el capital no se invierte para beneficio social, sino para maximizar ganancias, los capitalistas prefieren utilizar sus excedentes de capital para inversiones especulativas, en lugar de arriesgarse en inversiones productivas. Es lo mismo que aquí hacen Mendoza y los demás.

El sentimiento de la calle

En la calle se siente que los precios destruyen la vida cotidiana. La gente tiene el derecho a establecer un gobierno de la calle para forzar una intervención del Estado que reequilibre la relación precios y salarios y los precios no suban por el ascensor y los salarios por la escalera.

El metro de Caracas, que vivo día a día, está colapsado. Desde el interior reportan graves deficiencias con el transporte diario. Ante la emergencia varios hemos planteado que se usen autobuses públicos, civiles y militares, para auxiliar a la población. Yo mismo estoy pensando en regresar caminando a la casa antes de perder tres o más horas en el metro.

Hasta el hospital militar se encuentra deteriorado. ¿Los mandos de la FANB van a seguir permitiendo esto? Por el contrario, deben convertir al Hospital Militar en un modelo del servicio de salud, incorporando progresivamente las tendencias no convencionales y también progresivamente, como expresión de la unidad cívico-militar, abrir ciertos servicios al pueblo. Si se derrota la corrupción, se puede hacer milagros y una revolución en la salud teniendo a este hospital como uno de los centros pilotos.

He sugerido medidas urgentes en el campo de la salud. He recordado que la única opción no es la medicina alopática y he señalado alternativas que pueden ser divulgadas y puestas en práctica en medio de las urgencias que tenemos. Recomiendo de nuevo que se invite a gente como Fruto Vivas, a tratar estos temas. Incluso en cadena nacional. Es el tema de las soluciones alternativas, al que en una oportunidad le dedique un libro, “Hacia una Ecología del Bienestar”. Hoy hay mucha gente, incluso más actualizada que yo, que puede hablar sobre este tema.

¿Crisis de los servicios públicos o profundización de la conspiración?

¿Es una casualidad que los servicios públicos, simultáneamente estén en crisis? No puede ser casual. O es una gran ineficiencia de quienes han ocupado esos cargos o es una conspiración, puede ser una de as formas como la guerra esté operando.

Hay crisis en el abastecimiento eléctrico, de agua; en el transporte; en los hospitales y el abastecimiento de medicinas, en la entrega de pasaportes y cédulas de identidad, en la industria petrolera y parece indetenible la caída de la producción de petróleo. Repito, o es una gigantesca ineficiencia unida a la corrupción o es parte de una conspiración y entonces la ineficiencia y la complicidad del dejar hacer y dejar pasar constituyen un solo problema que tiene como denominador común la acción de la quinta columna.

En todo caso, hay que determinar la verdad. La gente demanda una explicación pues el estado de shock al que está sometida, tiene que ver con esa crisis de los servicios públicos.

Los caminos que se abren

Hay que seguir el camino de la Coordinadora Simón Bolívar y Alexis Vive, en el 23 de enero. De la comuna “Palito Blanco”, en Zulia; de la comuna “El Maizal”, en Lara y numerosas comunas que están a la vanguardia de las luchas populares. Recordemos los art. 5°, 6°, 70° y 51°, constitucionales, que conforman una posibilidad cierta de empoderamiento de la gente. Con Diosdado y la calle la ANC debe activarse.

Centenares de asambleas de ciudadanas y ciudadanos, cuyas conclusiones son vinculantes, deben regarse por el país y dirigirse, entre otros destinos a la Asamblea Nacional Constituyente, que, sin duda, iría adquiriendo nuevos bríos. Solo el pueblo salva al pueblo, el pueblo puede producir para el pueblo, el pueblo puede sanar al pueblo, el pueblo puede ser fuente de amor y solidaridad, en la medida que los egos vayan cediendo el espacio para el amor altruista, dar sin esperar nada a cambio y transformemos el mandar obedeciendo por el servir obedeciendo.

Cuatro principios de vida

El principio de la pared, que significa que generalmente, aprendiendo, uno se da contra la pared.

El principio del agua, que significa que el agua cuando se mueve se va transformando en una corriente indetenible y puede saltar cualquier pared. Incluso, salta y destruye represas. Se le puede detener, pero ella va, lentamente, socavando represas y si se quiere que el agua se inmovilice, hay que estar reparando las represas. Ella, el agua, silenciosamente va socavando muros de contención. Aun cuando quieta, ella no deja de buscar el movimiento libre, aun cuando tarde años. Y si se queda quieta, si se estanca, el agua se rebela descomponiéndose, se pudre.

El principio del viento. Significa que el viento no se detiene, siempre está en movimiento. Como remolino en espiral de sueños, como tormenta que lo arrastra todo, como suave brisa que empuja las nubes y facilita la entrada del sol, de la luz, del día. En las noches murmura siempre para que escuchemos las palabras de la vida nocturna. Los a veces inescrutables sonidos de la oscuridad, que nos despiertan con acertijos que son parte del amanecer.

El principio de la aurora, que nos dice que siempre hay un nuevo amanecer, un nuevo día, nuevas esperanzas y nuestra vida se mueve detrás de ellas, en un ciclo eterno de transformación y renacimiento.

Ideología

Fernando Lamberg, poeta, escritor y ensayista militante comunistapor Luis Fernando Lamberg Carcovich*

La revolución puede tener una piel hermosa y unos ojos bellos;
pero esto no le basta para caminar.

Para caminar necesita apoyar los pies en el hueso ideológico,
afirmarse en las vértebras de la táctica y la estrategia,
sostenerse en la espina dorsal de la doctrina.

Compañero, compañera: sin ideología
podemos pensar que existen seres providenciales
y apoyar con entusiasmo al sonriente deportista,
a la cautivante candidata
o al desconocido
que tal vez traiga la alfombra voladora del futuro;
podemos creer que con la muerte de un oligarca terminó la oligarquía;
podemos ayudar a un gobierno que rechaza a los humildes,
descuidar al enemigo discutiendo
cuál azul es más azul o cual amarillo es más amarillo
o ahogarnos en un dedal de agua.
Sin ideología la revolución es una belleza invertebrada.No basta con la amistad
porque podemos ser amigos de nuestras equivocaciones.

Ni siquiera basta con la lealtad
porque podemos ser leales con nuestros errores.
El amor es hermoso. Indudable.

Pero amar las sendas oscuras no conduce hacia la luz
ni amar la neblina sirve para orientarse.
Sin una ideología podemos pensar que es suficiente
fijarse una meta y dejar a los demás arreglarse como puedan;
podemos dejar de ser los jóvenes rebeldes
y convertirnos en ancianos sumisos o vendidos.
No existen los golpes de luz que aclaran los acontecimientos 
ni la intuición profunda que se anticipa a la razón
ni la llama subconsciente ni el caldero del brujo
ni los naipes adivinos ni el triunfo irracional.

Compañero, compañera: la revolución puede tener
una piel hermosa y unos ojos bellos;
pero eso no basta.

Abramos las puertas de la ideología
para que podamos dominar el mañana.

*Luis Fernando Lamberg Carcovich (Valparaíso, Chile, 7 de junio de 1928 – Caracas, Venezuela, 20 de febrero del 2011. Profesor y escritor de amplia trayectoria tanto en Chile como en Venezuela; cuenta con una vasta producción literaria en los géneros de poesía, cuento, fábulas, teatro, novela y ensayo.)

La Revolución, que no espera al gobierno

por Marco Teruggi – solidaria.info

La revolución se hace lejos de cámaras.

Como hoy, que son las siete de la noche, y en un callejón en lo más arriba del cerro están reunidas unas sesenta personas. Es la segunda asamblea de la recién conformada Comuna Socialista Altos de Lídice, situada en La Pastora.

En la reunión, abierta a quien quiera acercarse, se encuentran jóvenes, mayores, vecinos, militantes, chavismo, comunidad, gente organizada y gente que no. A esa hora, desde ese sitio, la ciudad se ve como un sinfín de bombillos que se extienden sobre los cerros.

La conformación de la comuna fue votada por la comunidad a principios de junio.

Se instaló una urna en cada uno de los cinco consejos comunales que se unieron para conformarla, y en cada urna acudió la gente a contestar si quería o no que se conformara una comuna en su territorio. Sí o no.

Ganó el sí con abrumadora mayoría. Ganó porque el proceso de construcción de la comuna venía en desarrollo desde hacía tiempo.

Ya se había comenzado una siembra urbana; un trabajo para abordar la problemática del transporte -las cooperativas no quieren subir hasta lo alto del cerro-; un proceso de deporte, con la juventud; de organización en salud, con los adultos mayores; entre otras cosas.

Ya estaba en desarrollo un trabajo comunal, la legitimidad para convocar a elecciones y presentar lo que se denomina la Carta Fundacional de la Comuna, una suerte de constitución, de hoja de ruta comunal.

Por eso votó un tercio de la comunidad -necesario para la aprobación de una comuna- en una época de dificultad, no solamente material sino, también política, donde existe un repliegue en muchos sectores de la sociedad.

La asamblea de hoy es para comenzar a dar forma a la comuna, y eso es, en este primer momento, conformar las mesas de trabajo, según lo planteado en la Carta Fundacional.

Quedan formadas las mesas de servicios, salud, economía comunal, infraestructura, hábitat y vivienda, alimentación, deporte, cultura y recreación, comunicación, y milicia bolivariana. Las personas se anotan en cada mesa, que comenzarán a funcionar a los pocos días.

“Esta vaina es de todos nosotros, tenemos que pelearla, necesitamos de la participación de todos, de su esfuerzo mi hermano”, dice un vecino para motivar a que se inscriban para dar vida a las mesas.

“No vamos a esperar a que el gobierno venga a solucionar lo que debemos hacer nosotros mismos”, afirma una vecina.

El gobierno, las instituciones, muchas veces tardan en llegar hasta lo más alto de los cerros de Caracas. Recuerdan un incendio reciente, y cómo fue la comunidad quien sacó a la gente de sus casas humildes para resguardarlas.

Existe una necesidad de estar organizados, ante las próximas lluvias que vendrán y, como siempre, amenazarán a las casas menos sólidas en terrenos frágiles. Se organizan ante la falta de gas, de agua, ante los problemas comunes.

Es un ejercicio de democracia y organización que comenzó desde el inicio de la revolución, y que tiene génesis anteriores también.

Chávez convocó una y otra vez a las comunidades a organizarse para resolver sus problemas, tanto las reivindicaciones materiales, como para poner en pie nuevas relaciones sociales, formas de solidaridad, trabajo común, voluntario, igualitario, lo que denominaba el “espíritu de la comuna”.

Un vecino lo recuerda en la asamblea: “Bien decía Chávez, mientras estemos unidos nada nos va a pasar”.

Casi veinte años después de haberse iniciado la revolución, ese llamado de Chávez sigue encontrando respuestas. Por lo general, en los sectores más populares.

Estas experiencias, estos avances, se dan gracias a varios factores: el proceso acumulado de organización, la formación permanente que encabezó Chávez, el enraizamiento del chavismo y su cultura política, la decisión de movimientos sociales de acompañar a las comunidades en ese proceso, como, en este caso, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, y las necesidades concretas que existen.

El paso dado en Altos de Lídice sucede en un cuadro de incertidumbre en Venezuela.

Si en términos políticos resulta claro que el chavismo consolidó su victoria presidencial y mantiene la iniciativa política, la gran pregunta está en la economía, en las medidas por tomarse, las correcciones necesarias. Ante eso algunos sectores no se paralizan, avanzan, buscan por dónde, crean, en este caso, una comuna.

La apuesta es grande, el horizonte de la comuna es del construir un gobierno de la gente organizada en su territorio -un autogobierno en cogobierno con las instituciones- poner en pie tramas económicas con empresas de propiedad social en manos de la comuna, ejercer un poder colectivo que debe desplegarse de cara a ser el nuevo Estado por-venir.

Por ahora, son los primeros pasos, construir las instancias de organización interna de la comuna, las respuestas a las demandas concretas, y tener siempre en el pensamiento el objetivo de mediano y largo plazo. Ahí está la revolución haciendo revolución, sin esperar al Gobierno.

El coco y Venezuela: el imperialismo como historia de terror

Nessun testo alternativo automatico disponibile.por David Gómez Rodríguez
@davidgomez_rp

Alguna vez alguien me miró como a un loco al hablar sobre la CIA, lo mismo me pasó al hablar sobre el imperialismo y la burguesía, pues son conceptos que a pesar de tener un fuerte impacto sobre la realidad, el aparato mediático mundial los ha convertido en monstruos de fantasía y han ridiculizado el discurso sobre los mismos, haciéndolos parecer ficción. Es una gran industria: de la nada manufacturan ídolos y de la verdad una plastificación de la duda. Entonces, quiero informales que “el coco” existe, a veces es un muñequito de McˋDonals y otras, un portaaviones.

Hemos visto el accionar de EEUU por décadas y aun así parecemos estar cómodos con la idea de que el país con mayor consumo de energía, cocaína y pólvora del planeta se haya proclamado policía del mundo. Quizá el colmo de este espectáculo grotesco sea haber sido testigos de la elección de Donald Trump como presidente, pues como actor político él representa la cara más bochornosa del mundo en el que vivimos. Un mundo donde el 87% de la riqueza está en manos del 1% de la población mundial, donde algunos tienen que vivir en Gaza, Haití o cualquier barrio pobre de América Latina y otro muestran de manera grosera sus cuerpos embarrados en chocolate y oro sobre un yate y a través de unas cámaras que todo lo potabilizan, haciendo del clasismo, el racismo y el sexismo cosas normales.

Resulta que ahora, cuando estamos más conectados, la acción política y la movilización social por los derechos fundamentales del hombre y la mujer parecen tener menos poder. Catalizamos nuestra voluntad a través de un like mientras el imperialismo, con una canción de Disney, deja caer sus bombas, o cuando mínimo, sus “asesores” económicos, en todo país que defendiendo su soberanía tenga recursos naturales en su territorio o una importante ubicación desde el punto de vista geopolítico. Llámese Chile (1973), Panamá (1989), Venezuela (2002 hasta el día de hoy), Libia (2011) o Siria (2018), todos son escenarios donde los intereses económicos de los norteamericanos se ven afectados, y con éstos ejemplos se extiende el historial de intervenciones e invasiones de EEUU en todo el mundo.

Venezuela hoy es víctima de una película de terror que han producido, como en los años de Allende, en las habitaciones del Pentágono. Esto no es secreto para nadie, pues se han visto las solicitudes públicas de sanciones económicas de algunos personeros de la oposición venezolana, y peor aun, hemos vivido la agresión descarada a las instituciones democráticas del Estado venezolano y el apoyo al terrorismo por parte del gobierno norteamericano. En el mundo tenemos caminando entre las habitaciones de la política a Freddy Kruger, se anda alimentando de miedos y guerras. No es un cuento.

En Venezuela concretamente han desatado una política agresiva contra la estabilidad económica y han asumido la propaganda sucia como un mecanismo de descrédito de la Revolución Bolivariana, al punto de que ya no se ataca al proyecto revolucionario sino al país concretamente, pues el pueblo venezolano a pesar de las dificultades sigue apoyando el proyecto político, económico, social y cultural que impulsó Chávez y que hoy abandera el presidente Nicolás Maduro, prueba de ello son los resultados electorales del ultimo año, donde se han desarrollado elecciones de alcaldes, gobernadores, una Asamblea Nacional Constituyente y hasta la elección del propio Presidente de la Republica. Pero, ¿Por que el pueblo venezolano sigue apoyando a este gobierno en medio de estas presiones? Más allá de las narrativas políticas sustentadas en la historia, el marxismo o el bolivarianismo, podemos decir que es porque el proyecto de Chávez fue exitoso y garantizó desarrollo. Todos vimos cómo el Índice de Desarrollo Humano (IDH) creció hasta dejar a Venezuela en una posición privilegiada en el mundo (Son datos que se pueden encontrar en la pagina del PNUD), todos fuimos testigos de la erradicación del analfabetismo (Datos de la UNESCO), de las políticas de integración regional (ALBA, Celag, Petrocaribe, etc), de la creación de un nuevo tejido de poder a partir de las organizaciones populares (Comunas y Movimiento sociales), del reconocimiento de la FAO por la excelente política en materia de alimentación de la Revolución Bolivariana, incluso hoy vemos como después de la vivienda dos millones, frente a las circunstancias más difíciles se siguen entregando casas al pueblo venezolano, entonces ¿Que pasó en Venezuela? Simple y aterrador, pasó el coco y se ven las consecuencia del terror. El plan ha consistido en renovar el dictamen que Richard Nixon hiciera con el fin de derrocar al gobierno socialista​ de Salvador Allende. Aquella orden que encontró su resumen en estas palabras de Richard Helms, el entonces director de la CIA: “Hacer chirriar la economía”. Es la doctrina del Shock, una forma de terrorismo político y económico.

Cuando pregunten, quién es responsable de la desestabilización económica en Venezuela, entonces ciertamente podremos decir, fue el coco, y como el ratón Pérez tiene nombre, al coco debemos llamarlo por el suyo: Estado Unidos de América, los cuales, como escribió Simón Bolívar en 1829, “Parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria y hambre en nombre de la libertad”. No obstante, quiero informar tambien por este medio, que el pueblo venezolano anda todos los días halando el amanecer, procurando el alba y despojándose de miedos con trabajo y consciencia, muy a pesar del terror que impone el imperialismo y otros monstruos como la hipocresía.

Nicaragua: unidos en la lucha no nos moverán

Nessun testo alternativo automatico disponibile.por Carlos Fonseca Terán

Muchos amigos de Nicaragua y de la Revolución Sandinista en el exterior se preguntan, conmocionados: ¿Cómo es posible que un país con tanta estabilidad económica y social, con altos índices de crecimiento económico y de reducción de la pobreza y de la desigualdad social, con un pueblo bien organizado y un partido de gobierno con tanto respaldo popular y hegemonía institucional, con una oposición de derecha fragmentada, casi sin partidos, literalmente de la noche a la mañana se haya convertido en un campo de batalla con enfrentamientos violentos, incendios, saqueos, tranques y muerte, en el que la delincuencia y el crimen organizado se han apoderado de barrios y prácticamente de ciudades enteras?

La respuesta es obvia, aunque a veces la perplejidad y otras veces el tranque mental de algunos no permita verla desde un primer momento. Cuando las causas de una crisis nacional son internas, ésta tiene un proceso de maduración, pero cuando las causas están afuera del país, la crisis se presenta de inmediato en todo su esplendor. Esto ocurre con las invasiones, por ejemplo, que la tiranía mundial del capital guarda como último recurso, debido a su costo político; pero funciona igual. Todo estaba preparado para echarse a andar en la primera oportunidad, y se había intentado varias veces; de hecho, días antes del inicio de la crisis actual se había tratado de generarla aprovechando el incendio forestal en la Reserva Indio Maíz.

Aun así, no podemos ni es bueno tapar el sol con un dedo, y debemos reconocer que algunos problemas de conducción política y organización propios del sandinismo y del funcionamiento de nuestro modelo político contribuyeron a que la ocasión fuera propicia para la activación del plan desestabilizador, pero es lo más probable que aun sin existir esos problemas, la ocasión propicia habría aparecido, aunque estando el sandinismo en mejores condiciones para enfrentarla.

Es estremecedor ver las semejanzas de imágenes entre los sucesos actuales de Nicaragua y los de Venezuela en época de guarimbas. Cuando el odio se esparce – a través de medios de comunicación y demás pilares de influencia de la derecha en la sociedad – es como cuando hay una fuga de gas. Basta encender un fósforo y todo estalla. La llama del fósforo en este caso han sido las muertes, y el fósforo fue la reforma a la seguridad social, que pudo ser encendido por el alto nivel de desinformación sobre la misma, que era perjudicial para los sectores acomodados del país, pero algunos de cuyos contenidos permitieron presentarla como perjudicial para el pueblo.

El gas del odio implica la siembra de códigos que luego sólo son activados para que se imponga la irracionalidad y la histeria. Es por eso que las exigencias de los “autoconvocados” son difusas, pues lo único concreto – que era el rechazo a la reforma señalada – se desactivó con su derogación. Su única bandera ha pasado a ser la de siempre, pero que escondían al inicio: el derrocamiento del gobierno legítimamente electo de Nicaragua, del que nadie puede negar que ha sido el mejor evaluado por el pueblo nicaragüense en toda nuestra historia, debido a su evidente preocupación por la mejoría de las condiciones de vida de los nicaragüenses. Nadie puede pararse ante el pueblo nicaragüense y decirle con seriedad que este ha sido un mal gobierno. ¿Por qué no lo dejan entonces seguir haciendo todas las cosas beneficiosas para el pueblo que venía haciendo hasta el estallido de esta crisis? ¿Por qué no se le permite a Nicaragua volver a la estabilidad, el crecimiento económico sostenido, la creciente reducción de la pobreza y de la desigualdad social, la construcción de obras de progreso? Porque hay un plan en marcha con un objetivo, que es el derrocamiento de otro gobierno de izquierda en América Latina, como se hizo en Honduras, Paraguay y Brasil, y como no se ha podido hacer en Cuba, Venezuela y Bolivia.

Está claro que la izquierda ha venido perdiendo espacios de poder en nuestro continente y que en algunos casos ha habido desgaste político y problemas internos, pero sólo en un país de América Latina la izquierda ha sido desplazada del gobierno por elecciones desde la llegada de Chávez al poder en Venezuela, y es Argentina. En el resto de países donde han caído los gobiernos de izquierda electos democráticamente, ha sido producto de golpes de Estado. En el caso de Nicaragua era más difícil porque el Estado en su totalidad ha estado y sigue estando controlado por el sandinismo desde 2012, gracias a los votos ampliamente mayoritarios obtenidos en dos elecciones consecutivas (2011 y 2016). Esta es una de las causas por las que aquí tardó más en ser aplicado el plan de derrocamiento.

El código intervencionista es tan evidente, que Nicaragua es el único país en el que los personeros de la derecha sin disimulo alguno, han invocado a Gene Sharp, el creador del formato aplicado por Estados Unidos para el derrocamiento de gobiernos que no son de su agrado, y que se conoce como “revoluciones de colores”; porque desde su nombre mismo el formato incluye como parte de su contenido poner la realidad al revés: las víctimas son victimarios y viceversa, la defensa propia es agresión, la agresión es legítima defensa, la violencia es resistencia cívica, los violentos son manifestantes pacíficos, los que resisten las agresiones son “turbas” o “fuerzas paramilitares”, los que defienden el poder tiránico mundial del capital y su pensamiento único son los que cuestionan el poder, los que se oponen al mismo y defienden la libertad de los pueblos son los defensores de un poder opresor, la empresa privada es defensora de los trabajadores y los jubilados, la Iglesia se convierte en vocera de los grupos abortistas, las canciones y consignas revolucionarias son usadas en contra de la revolución, y la contrarrevolución es “una nueva revolución”.

Basta que la Policía intervenga en algún disturbio – cosa que prácticamente no está haciendo desde hace semanas – y aunque todos los policías anden desarmados, resulta que hay muertos. Se sabe perfectamente que mucha gente con experiencia militar está actuando a favor de los “autoconvocados” (policías – incluidos ex altos oficiales –separados de sus cargos por sospechas de corrupción, retirados del Ejército resentidos porque no se les ha entregado – o no se les ha vuelto a entregar, en algunos casos – los beneficios económicos que piden, ex combatientes de la contrarrevolución en los años ochenta, etc.). Los cadáveres de varios muertos en los enfrentamientos presentaban balas de plomo disparadas de forma certera en la parte superior de la cabeza, con armas que no son las reglamentarias de la policía en estas situaciones.

Aparte de esto, todos los muertos se presentan como masacrados, en lo que se ha convertido en un macabro festín carroñero de los medios de comunicación de la derecha. Ya no pueden ni disimular su júbilo con cada nuevo nicaragüense que pierde la vida, víctima de la violencia que ellos mismos alimentan con noticias falsas que exacerban conscientemente los ánimos. Hay una conocida reportera, famosa por su vulgaridad y falta de ética periodística, al servicio de un medio de comunicación que se ha convertido en el agitador número uno de las acciones desestabilizadoras, que siempre llega a los lugares donde acto seguido se desata la violencia, estando ella ahí de antemano “por casualidad” para presentar “la exclusiva” acomodada a sus intereses.

El formato incluye lo que puede considerarse como el guion de la violencia, y que consiste en lo siguiente:

1. Se hace una protesta pacífica o bien una marcha, en las que participa mucha gente, unos manipulados, otros defendiendo conscientemente sus intereses de clase, pero todos haciendo uso de su legítimo derecho a manifestarse.

2. Grupos violentos ajenos a la protesta pacífica y previamente preparados por la derecha aparecen al final de cada actividad de estas perpetrando actos vandálicos de todo tipo, incluyendo ataques a sandinistas. En otros casos, los grupos violentos agreden a los sandinistas cuando éstos, haciendo uso de su derecho a la libre movilización, quieren pasar un tranque.

3. En dichos enfrentamientos hay heridos y a veces muertos, en ambos bandos.

4. Si los enfrentamientos son después de una marcha, la noticia es que hubo una masacre, e incluyen entre las víctimas de la misma a todos los heridos y muertos, sean opositores o sandinistas. En el caso de la marcha del 30 de mayo, la sumatoria se hizo del total de víctimas de la violencia en todo el país, las cuales fueron presentadas como víctimas de una “masacre cometida por el gobierno” contra la marcha de Managua. Si los enfrentamientos son producto de ataques violentos a sandinistas, independientemente de que haya o no al mismo tiempo una manifestación pacífica de cualquiera de los dos bandos, la noticia es que las turbas de paramilitares orteguistas atacaron a manifestantes pacíficos, y luego de igual manera suman heridos y muertos opositores y sandinistas como si fueran las víctimas del “ataque de las turbas”, y para ponerle le cereza al pastel dicen que eran “de la JS”.

Basta usar el sentido común para comprender que es sencillamente absurdo que el principal perjudicado por los actos violentos, que es el gobierno, sea el que los promueva o los practique. Se tiene que haber perdido toda noción de la realidad para pensar que un gobierno bajo asedio, que acepta la entrada de organismos internacionales que le son adversos para que verifiquen lo que está pasando, pueda perpetrar, frente a los ojos de esos organismos llamados por él mismo y que están parcializados en su contra, semejantes actos de represión como los que quieren presentar los medios al servicio de la oposición y del plan de derrocamiento del gobierno sandinista.

Existen pruebas fehacientes de que el crimen organizado está financiando tranques y actos vandálicos, por razones obvias. El caos y la crisis de autoridad de los órganos que mantienen el orden y que enfrentan su actividad delictiva, es el mejor ambiente imaginable para sus acciones criminales. La presencia de grupos delincuenciales comunes al servicio de los “autoconvocados”, que ya se conocía, se hizo irrebatible con el esclarecimiento del asesinato de un ciudadano norteamericano en una de las zonas mejor controladas por estos grupos, y que fue filmado, así como fueron grabados los comentarios posteriores hechos por los autores del crimen a algunos compinches que los esperaban en su cuartel general, ubicado en la UPOLI; revelaciones que hicieron insostenible la imagen de estudiantes pacíficos atrincherados en defensa propia en dicho recinto universitario, lo cual obligó a los desestabilizadores a abandonarlo por decisión propia, dada la evidencia de lo que estaba sucediendo.

La Policía no sólo está acuartelada, sino que es atacada impunemente en sus unidades, con órdenes del gobierno de no disparar a los atacantes, en lo que ya es un verdadero alarde de prudencia nunca visto en la historia de ningún país, para evitar que se acuse a la fuerza policial de causar nuevos muertos. Una autoridad que actúa con semejante nivel de responsabilidad no puede ser acusada de uso excesivo de la fuerza y menos aún, de ser causante de las muertes por las que se le acusa y que continúan ocurriendo, a pesar del acuartelamiento.

No se debe culpar a los amplios sectores del pueblo que han sido miserablemente engañados por los que aplican explícitamente la receta de Sharp, uno de cuyos elementos fundamentales es la guerra psicológica que hace verlo todo al revés. Muchos nicaragüenses han sido víctimas de esto y no deben ser vistos por los demás como traidores o cosa parecida, porque incluso a los que no caen víctimas de la mentira se les asigna un papel en este plan, y es el de condenar a quienes han sido atrapados por ella, lo que diluye y disminuye la responsabilidad de los victimarios, que con esto cumplen uno de sus objetivos principales, que es la división de la sociedad y de las familias. Para desactivar la lógica con que funciona esto es esencial mantener la fraternidad en el seno familiar y entre los amigos a pesar de las posiciones diferentes, pero eso obviamente, sólo están en condiciones de hacerlo quienes no hayan sido contaminados por el odio. No olvidemos que es más fácil manipular a la gente que convencerla de que está siendo manipulada; pero al final – tarde o temprano – se impondrá la verdad, como siempre ocurre. Y cuando se haya logrado el triunfo sobre el odio, la mentira y la muerte, nada de revanchismos, ni venganzas; pues de lo contrario no se habría obtenido triunfo alguno.

Los sandinistas estamos quietos por ahora, porque no queremos ganar una guerra más de las que ya hemos ganado; lo que queremos es ganar la paz. El sólo hecho de que tuviéramos que ganar otra guerra sería ya la primera gran victoria de nuestros adversarios contrarrevolucionarios; una guerra que sin duda alguna ganaríamos, pero a un terrible precio de destrucción, desolación y muerte que queremos evitar, porque significaría retroceder décadas, y si a alguien le cuesta la paz en este país es al sandinismo, con decenas de miles de héroes y mártires que dieron su vida para que viviéramos en un país con justicia, libertad y paz. La guerra sólo se hace y no hay que esperar casi nada de tiempo para que sea desatada; la paz, en cambio, hay que construirla y lleva años lograrlo.

Los mismos bravucones enmascarados que con sus lanzamorteros en mano, posan para las fotos con edificios en llamas detrás de ellos; esos mismos que se creen valientes por agredir y torturar a personas indefensas, o proferir amenazas en las redes o bien de viva voz cuando no tienen quien les responda; esos mismos son los que después aparecen como angelitos, “víctimas pacíficas de la represión del régimen”, hechos un mar de lágrimas cuando son detenidos o cuando les va mal al enfrentarse a compañeros que se defienden de ellos.

Los sandinistas hemos ganado todas las guerras en las que hemos estado, pero nuestra mejor victoria en este momento será precisamente evitar la guerra, por amor al pueblo y a nuestra patria. Nosotros no andamos jugando a la guerra, porque la conocemos bien; pero el peor error que podrían cometer nuestros adversarios sería confundir nuestro sentido de responsabilidad con debilidad; al contrario, es parte de nuestra fortaleza; y si ahora que estamos quietos se están quejando por cualquier cosa que hacemos en defensa propia, imaginen si nos disponemos al combate, como sabemos hacerlo y mejor que nadie.

Quieren hacernos sentir culpables, y quieren que el miedo se vuelva a apoderar del pueblo, vendiendo la imagen de que mientras el FSLN gobierne habrá caos, así como antes quisieron engañar al pueblo diciéndole que si el FSLN gobernaba habría guerra. De lo que nadie debería dudar es de que si en Nicaragua vuelve la derecha al poder, no habrá más salud y educación gratuitas, ni seguridad social que cubra a las víctimas de guerra ni a los jubilados con pensión reducida, y el seguro no incluirá los beneficios que actualmente disfrutan los asegurados, ni tendrán su 6% del Presupuesto esos mismos universitarios que en tal caso habrían contribuido a llevar al poder a la derecha después de destruir sus propias universidades sin tocar si quiera a las universidades privadas, donde seguirían estudiando esos señoritos a los que hoy siguen, y en barrios y comarcas no habrá paquete solidario, ni usura cero, ni bono productivo alimentario, y los parques donde hoy juegan los niños de familias humildes volverán a caer en el abandono, como ya sucedió una vez.

Hay quienes con buenas intenciones se preguntan, ¿y por qué no renuncia ya el Presidente para que todo esto se acabe?, ilusionados creyendo que esto se calmaría con una decisión semejante. Ese es el más peligroso de todos los autoengaños. Si ahora que la derecha no está en el poder actúa de forma tan violenta y desalmada, imaginémonos lo que ocurriría si llega al poder y más aún, por la vía del derrocamiento, mientras por nuestra parte y como todo el mundo debería saber, los sandinistas no bajaríamos la cabeza y entonces sí, la confrontación violenta sería inevitable… y entonces sí, tendríamos una nueva guerra que ganar los sandinistas, pero es eso lo que no queremos.

Finalmente, aquí lo que está en juego no es un gobierno y menos aún, un Presidente; es una Revolución gracias a la cual tenemos patria y hemos tenido paz con justicia social más de una década, y si bien aún falta mucho camino que recorrer para derrotar la pobreza y la desigualdad social, es sólo con la Revolución que vamos a poder seguir avanzando en la lucha por mejorar las condiciones de vida del pueblo; y si bien hay muchos errores que superar, es sólo con la Revolución que vamos a poder hacerlo.

El Comandante Daniel Ortega lo sabe, y es por eso, porque conoce bien la gran responsabilidad que tiene al frente de este proceso revolucionario, al frente de este país por mandato popular, y por su compromiso con el pueblo, demostrado a lo largo de toda una vida de lucha y sacrificio, que no entregará el destino de Nicaragua en manos de aquellos a quienes con tal de ver satisfechas sus ambiciones no les importa ver caer el país a pedazos, incapaces de aceptar que Nicaragua cambió para siempre el 19 de julio de 1979.

#SANDINOVIVE #LALUCHASIGUE #DEFENDEMOSLAPAZ #QUEREMOSJUSTICIAYPAZ #NICARAGUAQUIEREPAZ #JUSTICIADIALOGOYPAZ

¿Nuevo comienzo con viejo discurso?

L'immagine può contenere: testopor Néstor Francia

De derecho, el nuevo período presidencial de Nicolás Maduro no empieza antes del 19 de abril de 2019. De hecho, ya empezó. Todos los indicios están ahí: renovación de la propuesta de diálogo, cambios importantes en el gabinete y uso oficial de la frase “Un nuevo comienzo”. Es una perspectiva políticamente correcta. En efecto, los primeros anuncios del Presidente han generado algunas expectativas, lo cual es un arma de doble filo. Si las expectativas son respondidas favorablemente, se dará una real gran victoria revolucionaria, se alargará la vida de los gobiernos chavistas y se recuperará el amplio respaldo popular que alguna vez tuvieron (llegó a estar, en su pico máximo, en más del 60%). Pero si ocurre lo contrario, si las expectativas se ven frustradas, entraremos en un campo minado, en arenas movedizas con consecuencias impredecibles. De allí la importancia de que todo el mundo se tome en serio lo del “nuevo comienzo”. Las palabras son objetos, tienen cuerpo y peso. Algo “nuevo” solo se hace posible cuando se desecha, aunque sea parcialmente, lo viejo. Y para que algo comience, otra cosa debe terminar ¿Necesito explicarme más en ese sentido?

Para que lo del “nuevo comienzo” sea más que una huera frase propagandística habría que cambiar el artículo (¡y dale con el peso de las palabras!): no hace falta “un” nuevo comienzo sino “el” nuevo comienzo. Es decir, acciones bien definidas, claras, inconfundibles. Por ejemplo, las medidas que promueven el diálogo y la liberación de los presos políticos tienen claro apoyo mayoritario del pueblo (que suele pensar muy diferente a los “radicales”), según un estudio de la segunda quincena de junio, creíble, hecho por un grupo que trabaja desde adentro del chavismo y que la experiencia comprueba que posee un alto promedio de aciertos. Muy bien, el problema con esto es que, a fin de cuentas, estas son cosas que preocupan más a los políticos de oficio que a los ciudadanos de a pie. No se trata de ningún apoyo popular entusiasta, aunque sí evidentemente racional. Lo cierto es que “a la final”, como se dice en Venezuela, volvemos siempre a lo mismo: la economía.

Hoy aparecen por todas partes “expertos” economistas. Suerte con eso, ya yo me he declarado lego en la materia. Pues bien, que los “expertos” se apuren, porque tiempo hay pero no sobra. Yo lo único que siento (siento todos los días en mi bolsillo)… ¡y acaso hasta lo sé! es que nuestra economía está dominada ampliamente por el capitalismo salvaje. A ver si los “expertos” entienden eso primero que nada y después propongan qué hacer: ¿acabamos con el capitalismo de raíz, nacionalizamos la banca y expropiamos a Mendoza?

¿Hay condiciones para eso? ¿Someteríamos al pueblo a mayores sacrificios y carencias en lo inmediato en aras de un hipotético futuro socialista? ¿O alcanzamos algunos acuerdos macro con los grandes capitalistas que nos permitan seguir desarrollando, sin prisa pero sin pausa, nuestra incipiente economía comunal, que por ahora puede ayudar pero está lejos de poder resolver esta charada por sí misma? ¿Hay otra opción? Bueno, “expertos”, ilumínenme por favor, porque de verdad no termino de entender mucho de lo que ustedes proponen ¿Por qué no han caracterizado claramente nuestra economía, que es lo primero que deberían hacer? El diagnóstico, como acertadamente asomó Jesús Faría.

Nuestra economía no es solo capitalista sino además altamente dependiente del capitalismo internacional, comenzando porque nuestro principal producto es el petróleo, una industria ampliamente dominada por el capitalismo, como casi todo en este atormentado mundo.

Pero además, abra usted una caja del Clap o compre en un Mercal, y verá allí productos que son elaborados y exportados por grandes empresas capitalistas en sus países de origen, como las corporaciones mexicanas Molinos Villafañe (con capacidad para almacenar hasta 110 mil toneladas de maíz), Rice & Beans (que exporta a los cinco continentes alpiste, alubias, arroz, avena, frijoles, garbanzos, habas, lenteja y maíz) o el grupo Gruma, fabricante de la ya famosa en Venezuela harina de maíz Maseca (líder mexicano en la producción de harina de maíz y tortillas a nivel mundial, además de producir otros alimentos, con una notable expansión internacional que incluye operaciones en América, Europa, Asia y Oceanía con 79 plantas y una importante presencia en 112 países a través de sus marcas globales Maseca y Mission y una gran cantidad de marcas líderes locales como Guerrero en Estados Unidos, y Tortiricas y Tosty en Costa Rica). O sea, parece que no queremos nada con los capitalistas de aquí, pero estamos enriqueciendo a grandes capitalistas extranjeros ¿Qué hacer, entonces? Bien, que hablen los “expertos”.

Hay algo en lo que sí me considero “experto”: la comunicación, con la mala suerte de que todo el mundo se cree “experto” en eso, como si fuese un oficio que no necesitara estudios y larga experiencia para tratar el asunto con suficiente pertinencia, tal como la economía, donde también parece que sobran los “expertos”. La comunicación es una cosa que sin duda requiere, necesita, exige a gritos un nuevo comienzo, desde la perspectiva del movimiento revolucionario.

La comunicación del movimiento revolucionario es más poderosa y abierta en la calle, en las redes digitales no oficiales, en portales de Internet que incluyen el debate de ideas y en algunos medios impresos y audiovisuales alternativos, que en los productores de comunicación oficiales y partidistas, en los cuales reinan la rutina, el discurso reiterativo, el dogmatismo, el sectarismo y el pensamiento único ¿Acaso no va a haber un “nuevo comienzo” en la comunicación oficial? Por ahora, de eso no hay ni asomo.

Lo que pasa es que los comunicadores oficiales están muy cómodos y en sólido dominio del escenario, y como en otras áreas de la Revolución, no se verían favorecidos por un nuevo comienzo, así que no va a ser fácil que haya cambios en la comunicación oficial. Por supuesto, no quiero ser el Quijote luchando contra los molinos de viento, así que seguiré opinando con tranquilidad y también con limitadas esperanzas de que se me escuche.

Uno de los grandes problemas de la comunicación oficial es el de confundir propaganda con comunicación. La propaganda es solo una parte de la comunicación, importante, sin duda, pero insuficiente. La propaganda le ha sido útil al chavismo oficial para ganar elecciones, aun siendo una minoría. Aclaremos esto último, antes de que los fanáticos me crucifiquen. Según los mismos estudios que señalé más arriba, el apoyo al chavismo es ejercido por poco más del 30 por ciento del país, esto se mantiene invariable desde 2014, más o menos. La primera minoría es la de quienes se definen como no alineados, alrededor del 40% y de terceros están quienes se definen como opositores, no muy lejos de la minoría chavista. Solo 3 de cada 10 venezolanos apoya expresamente al gobierno bolivariano. Esto se comprobó en la pasada elección presidencial, donde por Maduro votó solo el 30% del padrón electoral.

Sin duda la propaganda oficial ha sido efectiva en cohesionar a la numerosa minoría chavista y, con ello, mantener a los bolivarianos en la posesión del Gobierno. Eso es un mérito, por supuesto, lo que pasa es que el objetivo estratégico de los revolucionarios no es mantenerse en el gobierno, sino conducir al pueblo en la realización de las metas ulteriores de la Revolución y eso no será posible sin el apoyo consciente y mayoritario del pueblo. Es hora, pues, de un nuevo comienzo comunicacional, para que podamos no solo vencer, sino sobre todo convencer. Para ello se necesita una comunicación inteligente, creativa, abierta, crítica, en la que juegue un papel decisivo el debate de ideas y la tramitación pública de las grandes contradicciones presentes en el escenario.

No estoy pontificando, sé que es un tema complejo y arduo, pero ya que hablamos de un “nuevo comienzo”, por algo hay que comenzar ¿Qué tal por un debate público, democrático, libre, nacional de los revolucionarios sobre el tema comunicacional? ¿Qué tal si ponemos los medios públicos al servicio de este debate, con participación de toda las voces interesadas y no solo la de los voceros partidistas, funcionarios del Estado o comunicadores oficiales?

Ciertamente se acepta que la comunicación es uno de los principales frentes de batalla en el escenario contemporáneo (en mi opinión, el más importante). La verdad es que nuestras armas para esa batalla mundial están un tanto melladas, por eso pasamos tanto trabajo en ese terreno. Estoy entre quienes quieren ayudar a sacarle filo a esas armas. Permiso, por favor, para seguir adelante.

Continuaré con esta discusión, como la ladilla china que soy.

Indignación selectiva y olvido

Nessun testo alternativo automatico disponibile.por Carola Chávez

Es un escándalo: miles de niños separados de sus padres y puestos en jaulas, como perritos en perreras. Los grandes medios publican su sorpresa, su indignación por tan horroroso hecho. Y se filtra el llanto de los niños enjaulados, y una periodista larga el llanto en vivo. Y las redes sociales se vuelven un solo clamor, una sola condena. Y nadie se queda fuera de la última movida de indignación y condena, en la que caemos todos como corderitos.

Es como si el mundo acabara de descubrir que la injusticia golpea más duro a los más pequeños. Es como si el mundo acabara de descubrir que los derechos no existen para los pobres. Es como si el mundo acabara de descubrir que los Estados Unidos viola los derechos humanos con absoluto desparpajo. Y hoy los derechos humanos son unos niños enjaulados de quienes nadie hablaba ayer, cuando el hambre, la violencia, la desesperanza los expulsó de Guatemala o de Honduras, o de El Salvador, o de México… miles y miles de niños que cruzan fronteras, con o sin sus padres, en un éxodo de décadas que, al parecer, nadie ve.

Pero ahora importan los niños. Ahora, convertidos en dudosa bandera del mismo sistema que los enjauló, ondeada por personajes nefastos que fingen indignación. Y vemos a Hillary Clinton, la que sembró el infierno en Libia con una risa macabra, horrorizada con los campos de detención de niños, que funcionaban bajo un manto de silencio durante el gobierno de Obama, del que fue Secretaria de Estado. Otra indignada es Michelle Obama, que no le parecía malo enjaular niños cuando el enjaulador era su marido quien, por cierto, se ganó el mote de “Deportador en Jefe” durante su mandato.

Laura Bush, sí, la esposa de George W., dice que “esta política de tolerancia cero es cruel e inmoral” Y lo dice con su cara tan lavada, porque nadie recuerda a su esposo por haber sido el impulsor de esa política anti inmigrantes, sino por el el reguero de cadáveres y de huerfanitos mutilados que dejó en Iraq, algo que, para Laura, no es ni cruel ni inmoral.

Y hablando de Iraq, de los medios y de sus denuncias indignadas: recuerdo cómo los medios cocinaban a Saddam y a los iraquíes todos, hasta los que se le oponían, hasta los que deseaban y ayudaban a los Estados Unidos para que los fueran a salvar. Recuerdo el concierto sistemático (no había un solo titular discordante): Saddam era lo más maligno y más peligroso que había en el universo. Saddam era una amenaza espantosa, nadie estaba a salvo de su maldad. Y viene por más, viene por ti… Y los periodistas, convertidos en infomercenarios, los que repitieron mil veces que Bin Laden era el culpable del atentado de las Torres Gemelas, junto con los talibanes malucos que, destruían antiguedades patrimonio de la humanidad y obligaban a las mujeres a vestir burkas, y tiqui, tiqui, tiqui… hasta que Afganistan fue invadida, y el horror de esa guerra nos hizo sentir a salvo. Y llovieron las bombas y los únicos burkas que quitaron los marines fueron los de las mujeres que violaron… pero eso no importa, porque mira más allá, otro miedo, un malvado que es el culpable de los que era culpable Bin Laden, y no preguntes, mira para acá, que el mundo no estará a salvo mientras exista Saddam Hussein, el de las Torres Gemelas, el que viola los derechos humanos y tiqui, tiqui, tiqui, durante meses hasta que la OTAN invadió a Iraq…

Y luego de vendernos la guerra necesaria, esos mismos medios se lavaban la cara con la historia de Mohamed, el niño que perdió a toda su familia y sus cuatros extremidades de un solo bombazo libertario, y que ahora era atendido amorosamente en el buque hospital del mismo ejército que lo mutiló. Y los infomercenarios mutaban en estrellas lacrimosas que derramaban su llanto se glicerina sobre los cadáveres de niños iraquíes que ayudaron a matar. Y luego la normalización de la guerra eterna que no ya fue noticia, y vino el silencio y, después, un nuevo objetivo, una nueva guerra que cocinar para sus dueños y así van manchando el mapa con sangre de hombres, mujeres y niños que a nadie le importan.

Y volviendo a Texas, a las perreras para niños, a la ignominia del país que se auto proclama la tierra de la libertad; no hay sorpresas. No hay preguntas, solo el conveniente teatro de indignación por unos niños sin nombre que hoy son útiles al relato del fin oscuro que los sacó a la luz, y que mañana volverán al olvido, y seguirá el éxodo centroamericano, mientras los medios apuntan a Venezuela, inventando crisis humanitarias de utilería y diásporas de Instagram.

Aquí no han podido ni podrán. Aquí, nosotros venceremos.

(VIDEO) Thaís Rodríguez Gómez sobre los medios revolucionarios

El “gran jefe”

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“Freedom – La quintaesencia del gran jefe”

por Franklin González

Aquí no se hablará del “Gran Hermano”, ese personaje emblemático de la novela 1984, escrita por George Orwell entre 1948 y 1949, en la cual narra un mundo sin libertad de expresión, desesperador, en donde todos son siempre vigilados, y se intenta borrar la felicidad de la vida de las personas.

Aquí se hablará del “Gran Jefe”, de ese que ocupa puestos de dirección en la administración pública venezolana y produce, por sus comportamientos, un enorme daño a la revolución bolivariana, sobre todo en momentos definitorios como los que transcurren.

El “Gran Jefe” cuando llega a un acto se comporta como si fuera un “Pavo Real” (con el debido respeto hacia esta ave); a su alrededor “pululan” sus acompañantes que con él trabajan y los respectivos aduladores. Se siente extasiado y se “masturba” mentalmente al considerarse una especie de sol: la atracción única de la actividad.

El “Gran Jefe” cuando alguien del público o asistente al acto le habla, él se hace el imprescindible. Su vanidad vuelve sordo sus oídos y no escucha nada, la alteridad u otredad de Emmanuel Lévinas brilla por su ausencia, porque al otro lo percibe como una amenaza para la propia identidad o para la propia existencia.

El “Gran Jefe” es un burócrata por antonomasia. Fija, directa o a través de sus asistentes, día y hora para las reuniones y cuando llega tarde (generalmente es la practica) la responsabilidad la tiene las múltiples ocupaciones de su agenda. Si, por el contrario, es el “subordinado” que hace eso, la entrevista es cancelada con la respectiva reprimenda: eso es imperdonable.

El “Gran Jefe”, con sus “subordinados” actúa con la prepotencia que lo caracteriza. Los mensajes que recibe de estos por internet o las redes sociales casi nunca los responde. Siempre está ocupado en otras actividades más importantes. Pero, sin embargo, le gusta decidir sobre todo, hasta sobre las menudencias más insignificantes.

El “Gran Jefe” estimula hasta el paroxismo el “jalabolismo” y la adulación. Siempre tiene a su servicio unos confidentes “incondicionales” que los tiene para que les cuente los pormenores que supuestamente acontecen al interno de la organización que dirige, incluyendo en ello los personajes que “le hacen sombra”. Los chismes son el pan de cada día y tanto uno (el jefe) como otro (el confidente), son adictos a esos indignos comportamientos.

Para esos “especímenes”, que son “dirigentes”, les encanta que lo llamen jefe, se ponen gorras y franelas rojas y vociferan permanentemente “Chávez vive”, vayan estas máximas.

Immagine correlataEl historiador griego Plutarco, que vivió en el siglo 1º, escribió un opúsculo titulado: Cómo distinguir a un adulador de un amigo. Allí dice: “Siendo cada uno de nosotros el principal y mayor adulador de sí mismo, debemos admitir sin problemas a alguien de afuera como testimonio. Alguien que nos critique y nos haga reconocer los errores y defectos. Sólo un amigo verdadero es capaz de librarnos de la ilusión y lograr que nos miremos en el espejo del alma”.

Nicolás Maquiavelo en el capítulo XXIII de su obra El Príncipe, habla de Cómo huir de los aduladores, en los siguientes términos: “No quiero pasar por alto un asunto importante, y es la falta en que con facilidad caen los príncipes si no son muy prudentes o no saben elegir bien. Me refiero a los aduladores, que abundan en todas las cortes. Porque los hombres se complacen tanto en sus propias obras, de tal modo se engañan, que no atinan a defenderse de aquella calamidad; y cuando quieren defenderse, se exponen al peligro de hacerse despreciables. Pues no hay otra manera de evitar la adulación que el hacer comprender a los hombres que no ofenden al decir la verdad; y resulta que, cuando todos pueden decir la verdad, faltan al respeto”.

Por su parte, Michel Foucault, en conferencias dictadas en la Universidad de Berkeley, USA, en 1983, toca el tema de la parresía, palabra griega que significa franqueza o, etimológicamente, “decir todo”. El parrésico, el que habla la verdad, aunque merece credibilidad por su ética y valentía, se convierte, no obstante, en incómodo.

El “Gran Jefe” generalmente prefiere el engaño, no estimula el pensamiento crítico de sus subalternos y así va arrastrando por la vida esos defectos, que terminan perjudicando a terceros y lo pone en la peana del ridículo.

Qué bueno sería que los que se hacen llamar jefes reflexionaran y pudieran seguir las máximas de Plutarco y Maquiavelo, levantar la autoestima y deslastrarse de los “jalabolas” y aduladores.

Qué bueno sería que quienes ocupan una función de poder, sea cual sea, y en organización que fuere, estimulasen a aquellos con quienes y para quienes trabajan a manifestar sus críticas y sugerencias, con franqueza. Que no se reciba cualquier parresía como puñalada en su ego.

Eso sí y sólo si se está pensando en que se abra un futuro promisorio para esta nueva presidencia de Nicolás Maduro y, por extensión, para la revolución bolivariana.

¿O moriremos en el intento?

¿Hay soberanía alimentaria?

Risultati immagini per comuna o nadapor Julio Escalona 

¿La importación y distribución de alimentos, un negocio? ¿De quién? ¿Por qué no se controlan los precios y quién lo impide?

En Venezuela el camino de la soberanía alimentaria lo ha complicado el petróleo o, mejor dicho, las fuerzas que abiertamente o tras bastidores se mueven detrás del negocio petrolero, en la medida, que dichas fuerzas representan a la banca y al comercio importador, clases sociales que continúan hegemonizando a la sociedad venezolana, pese a los esfuerzos del Presidente Chávez, quien clarividentemente distinguió que la siembra del petróleo, a secas, podría ser un concepto burgués. Que había que buscar la manera de ponerle el apellido socialista, Yo no sé si eso resolvería el problema, a menos que al llamarla socialista, se redefina todo el proceso, particularmente derrotando la hegemonía que la banca y el comercio importador tiene sobre la sociedad venezolana, lo cual impacta al gobierno impidiendo, que, pese a los esfuerzos del presidente Maduro, el gobierno sea socialista o claramente en transición hacia el socialismo.

El peso de la banca y el comercio importador como clases hegemónicas, se hace sentir, objetivamente, en decisiones que se toman como, por ejemplo, en la política de precios, que como se sabe, se incrementan diariamente de manera arbitraria y criminal, sin que el gobierno pueda hacer nada sustantivo sobre el particular. La intervención de los mercados municipales es un paso positivo, pero no es ahí donde se forman los precios. Es el gran comercio, quien, asociado al dólar criminal, fija la pauta. Por ese camino la asociación se objetiva en el capital transnacional, que es la mano que se esfuerza día a día por continuar meciendo la cuna de la economía nacional mediante agentes internos, como el grupo Polar, que hace un buen tiempo se convirtió en un agente del gran capital internacional y como tal, no sólo influye en la política económica, sino, muy esencialmente, en la construcción de la cultura de la sociedad venezolana, fomentando, frente a los valores solidarios, el individualismo y en general, la cultura bachaquera, que “vende” cotidianamente el Yo del sujeto económico u “homo economicus”, como doctamente dicen los manuales burgueses, como para que los mestizos de todos los mestizajes, nos impresionemos con lo “curtos”, que ellos son.

Un Yo que mantiene vivo al capital, tratando de destruir la cultura comunera, haciendo, que desde instancias estatales se le eche agua al reguero de pólvora que esa cultura subversiva puede representar y va representando como presente y futuro. Ahí está el ejemplo combativo, irreductible, de la comuna El Maizal, que desde el estado Lara va construyendo otra cultura, distinta a la cultura petrolera, sembradora de neocolonialismo.

En este entramado, ¿Cuál es el papel que cumple el general Menry Fernández?

Él es el presidente de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro). Un personaje clave en la distribución de los productos agropecuarios en el mercado interno. En su actividad operativa está vinculado al ministerio de alimentación.

Nuestro abastecimiento agroalimentario depende todavía de manera muy importante, de las importaciones. Es el ministerio de alimentación quien las realiza. Hay informaciones que sostienen que desde los barcos donde llegan estas importaciones, estás son entregadas a los canales de distribución privados como Polar, Cargil, etc. Ello estaría determinando que desde ahí se organice el contrabando de extracción, el bachaqueo corporativo (desde donde se deriva el cotidiano, que se mueve en plazas, esquinas, calles, a la vista de cuerpos de seguridad del Estado), el acaparamiento y un poder monopólico que manipula diariamente los precios. Obviamente, esto significa una grave fuente de corrupción con el involucramiento de importantes funcionarios del Estado, que es lo que permite que monopolios privados tengan el poder para manipular los precios diariamente moviéndonos hacia el alza. Creo que una seria investigación debe establecer la verdad, lo que seguramente dirá cuál es la mano que mueve los precios hacia arriba provocando hambre, caos y desesperación.

Según esa información, esto ha originado un choque permanente con Sunagro y en particular con el general, Menry Fernández, su presidente, quien se opone a los manejos que determinan que los productos importados (alimentos y bienes en proceso), terminen en manos de intereses privados transnacionales con el poder de manipular los precios.

Parece que actualmente hay una fuerte presión para que el general Menry Fernández sea sacado de Sunagro, para eliminar a quieres se oponen a maniobras que perjudican a la nación y al pueblo de Venezuela. Si esta maniobra se consuma, creo que sería un grave daño a la patria. Sin duda, la banca y el comercio importador, se fortalecerían. Creo que hay que respaldar a este general e impedir, que los que manipulan los precios y sus aliados, salgan ganando. Yo confío en la decisión que tome el presidente Maduro.

Lento parto en Colombia

Risultati immagini per atilio Boronpor Atilio A. Boron

El resultado de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia sentenció la victoria del candidato de la derecha, Iván Duque, que obtuvo 10.362.080 sufragios contra los 8.028.033 de su rival, Gustavo Petro, candidato de la coalición Colombia Humana. Amenazadas como nunca antes las fuerzas del vetusto orden social colombiano se reagruparon y prevalecieron por una diferencia de unos doce puntos porcentuales. Terminado el recuento el uribista se alzó con el 54 por ciento de los sufragios mientras que el ex alcalde de Bogotá cosechó un 42 por ciento. La tasa de participación electoral superó levemente el 51 por ciento, un dato promisorio ante el persistente ausentismo en las urnas de un país en donde el voto no es obligatorio.

El título de esta nota refleja cabalmente lo que está sucediendo en Colombia. Si un significado tiene esta elección es que por primera vez en su historia se rompe el tradicional bipartidismo de la derecha, que se presentaba a elecciones enmascarada bajo diferentes fórmulas y personajes que en el fondo representaban a los intereses del establishment dominante. La irrupción de una candidatura de centroizquierda como la de Gustavo Petro es un auténtico y promisorio parteaguas en la historia colombiana, y no sería aventurado arriesgar que marca el comienzo del fin de una época.

Un parto lento y difícil, doloroso como pocos, pero cuyo resultado más pronto que tarde será la construcción de una nueva hegemonía política que desplace a las fuerzas que, por dos siglos, ejercieron su dominación en ese país. Nunca antes una fuerza contestaría había emergido con esta enjundia, que la posiciona muy favorablemente con vistas a las próximas elecciones regionales de Octubre del 2019 en donde Colombia Humana podría recuperar la alcaldía de Bogotá y conquistar la de Cali y preparar sus cuadros y su militancia para las elecciones presidenciales del 2022.

Mientras tanto Iván Duque deberá librar una tremenda batalla para cumplir con lo que le prometiera a su jefe, Álvaro Uribe: avanzar sobre el poder judicial, poner fin a la justicia transicional diseñada en los Acuerdos de Paz y sobre todo para evitar que el ex presidente, el verdadero poder detrás del trono, vaya a dar con sus huesos en la cárcel debido a las numerosas denuncias en su contra por su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad – entre ellos la de los “falsos positivos”- y sus probados vínculos con el narco.

En suma: algo nuevo ha comenzado a nacer en Colombia. Todavía el proceso no ha concluido pero los indicios son alentadores. Nadie soñaba hace apenas tres meses en ese país que una fuerza de centroizquierda con un ex guerrillero como candidato a presidente pudiera obtener más de ocho millones de votos. Sucedió y nada autoriza a pensar que el tramposo bipartidismo de la derecha podrá resucitarse después de esta debacle; o que la euforia despertada en millones de colombianas y colombianas que con su militancia construyeron la más importante innovación política desde el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 se disolverá en el aire y todo volverá a ser como antes. No. Estamos seguros que no habrá marcha atrás en Colombia. A veces hay derrotas que anticipan futuras victorias. Como las que sufrió Salvador Allende en Chile en la elección de 1964; o Lula en Brasil en 1998. ¿Por qué descartar que algo semejante pudiera ocurrir en Colombia? Sólo tropieza quien camina, y el pueblo de Colombia se ha puesto en marcha. Tropezó, pero se levantará y más pronto que tarde parirá un nuevo país.

Tirando flechas

Risultati immagini per comuna o nadapor Reinaldo Chirinos 

A propósito de “tirar flechas de la buena”, sin intenciones de aludir a nadie, y muchísimo menos al Presidente de la República, Camarada Nicolás Maduro Moros, a quien aprecio y respeto como comunero que soy, he reflexionado muy profundamente sobre esta tradicional frase, que en el argot latinoamericano, las clases dominantes por más de quinientos años, la han venido utilizando como menosprecio de las dignas prácticas de nuestros ancestros aborígenes en la defensa del vasto territorio de Abya Yala (Tierra Noble que los acoge a todos. Hoy América), y a la vez es utilizada esta frase como burla hacia quienes nos equivocamos en ciertas formas de actuar en la vida cotidiana, sobre todo cuando nuestra conducta apunta en contra del sistema establecido, y esta reflexión me ha llevado a convertirme en un “tirador de flecha de la buena”, por el orgullo de ser descendiente del pueblo ayamán y como me siento libre de vergüenza étnica y demás prejuicios colonialista me permito tirar: MI PRIMERA FLECHA Los buenos conocedores y estudiosos de la historia de Nuestra América, sabemos que los primeros defensores, y aun le agregaría: los originarios libertadores de esta tierra de gracia, fueron los indios, a quienes tan mal trato se les ha dado, a los que con sus flechas lograron en incontables momentos, que la historia oficial no reseña por mezquindad sociocultural, contener al invasor con la acción de su autóctona arma, como es la flecha, que no sólo era un arma para la defensa territorial, también servía de instrumento para la cacería, como medio para el abastecimiento de alimentos para aquellos gloriosos pueblos.

Cuando digo que lograron contener a invasor con sus flechas, lo podemos corroborar con algunos ejemplos que a continuación menciono: en el diario del invasor alemán Nicolás Federmann, cuando pasa por el Territorio Ayamán, año 1530, donde dice: “De pronto de una altura sobre nosotros, vimos y oímos un gran número de indios que estimábamos unos seiscientos, lanzando grandes gritos, soplando con los cuernos, como acostumbran hacer en la guerra, y disparando flechas sobre nosotros durante un cuarto de hora más o menos” y si indagamos más allá del territorio Ayamán, nos encontramos con el valiente pueblo Jirajara por los lares de Nirgua, que con tirar flechas de la buena, logró mantener al invasor en permanente asedio por alrededor de cien años, de igual manera vemos como en el año 1506, un grupo de guerreros originarios en el oriente de Venezuela, tirando flecha de la buena al mando del Cacique Maraguey, tomó las instalaciones donde se encontraban los invasores españoles, en lo que es hoy Cumaná, donde no quedó ni un solo español, dando prueba de no aceptar la dominación, este es sólo uno de los ejemplos como podemos también tomar las heroicas acciones de los indios cámagos y gayones al mando de la heroína Ana Soto en las inmediaciones de lo que es hoy Barquisimeto y Bobare que mantuvo al enemigo bajo control, tirando flechas durante sesenta años y para combatirla, capturarla y asesinarla con el método de “empalamiento” el gobierno invasor tuvo que traer tropas especiales que le dieran la talla a las flechas tiradas por los héroes y heroínas de aquellos pueblos originarios. Hago uso de estos ejemplos históricos, para tratar de demostrar lo que significó para los héroes y heroínas indígenas tirar flecha, veamos: en el anterior párrafo me refiero a la lucha del cacique Maraguey en 1506 en territorio de la hoy ciudad de Cumaná, pero todavía en el año 1569, sesenta y tres años después en ese mismo territorio, los indios, tirando flechas, no habían dejado en paz a los invasores europeos que portaban las más modernas armas de guerra para la época.

En ese año el Cacique Cayaurima tirando flechas con su ejército de guerreros originarios, derrota al Jefe Español Diego Fernández de Serpa, el fundador de Cumaná, entonces ante este desastre que hacían las flechas, al ejército español, frente a las sofisticadas armas que ellos portaban, el Gobernador Juan de Pimentel armó una expedición al mando del célebre Capitán Garci-Gonzáles de Silva que también fue derrotado por las flecha que tiraron los guerreros cumanagotos, y fue el año 1585, cuando al fin, en la batalla de Boca Macarrón, cuando El Ejército de tira flechas de Cayaurina, en el momento en que va ganando la batalla, El Jefe español Cristóbal Cobos urdió el macabro plan de hacer preso a Cayaurima infiltrando el ejército cumanagoto con algunos de sus guerreros, logrando en medio del combate a punto de apuntar la victorias de las flechas, desgraciadamente logran apresar y posteriormente asesinar al glorioso cacique, pues, la batalla no se pierde por tirar flechas sino por la infiltración enemiga, ejemplos como estos abundan y podríamos escribir muchos artículos sobre las brillantes hazañas del gran Guaicaipuro y sus flechas, pero por ser esta la primera flecha que lanzo en este prestigioso portar, dejaré para escribir en las posteriores flechas a tirar. Pero para terminar de tirar esta, mi primera flecha, aprovecho de plantear por este medio a quien pueda interesar (comuneros y comuneras) las siguientes propuestas:

1.- Que sea creada una orden o premio que se denomine “FLECHA DE LOS HEROES ORIGINARIOS”, podría ser creada una a nivel nacional con el nombre y la insignia guerrera del “GRAN CACIQUE GUAICAIPURO”, y de la misma manera los Estados, Municipios, las comunas y consejos comunales del país pudieran también hacerlo en esas entidades regionales y locales con héroes originarios, por ejemplo en el Estado Lara está el Cacique Terepaima, Ana Soto (la heroína indígena de Lara) En los Estados orientales está el Cacique Cayaurima entre muchos, que existen en los diferentes estados, municipios y territorios comunales que fueron expertos guerreros en derrotar al enemigo histórico, tirando flechas. Y este galardón se les otorgaría a comuneros y comuneras, a representantes de pueblos indígenas que se destaquen por su trabajo creador en aras de consolidar la organización comunal, para la instauración del Estado Comunal como antesala hacia la construcción y proclamación del Estado Socialista.

2.- Propongo que las comunas se conviertan en la gran escuela de saberes, para el desarrollo de conocimientos culturales ancestrales donde se proclamen los principios fundamentales para la formación del hombre y la mujer nueva, como sujeto histórico para la construcción del socialismo.

Risultati immagini per Junior Mejías3.- Que se asuma el control de la Educación y la cultura desde la comuna, en función de fomentar los nuevos valores y principios imprescindibles que nos deben enrumbar hacia la liberación sociocultural, donde se aplique LA DESCOLONIZACIÓN DEL PENSAMIENTO y podamos seguir tirándolo flechas al imperialismo, que es desde donde nos inducen los métodos culturales y educativos que es con lo que hasta ahora nos han dominado y nos siguen dominando, por lo que traigo a colación de las palabras introductorias del discurso inconcluso del comunero Junior Mejías en el encuentro de comuneros y comuneras con el Presidente Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores el 07/06/2018 “Es muy importante para nosotros el proceso de la infraestructura, desarrollar la infraestructura en nuestro territorio, pero más importante Presidente, es que se asuma la cultura, la educación, de una nueva forma de gobierno desde la escuela”. Lamentamos que esta Flecha le haya quedado tan corta al comunero Junior Mejías, pero seguro estoy que más temprano que tarde los comuneros y comuneras tirando flechas al imperio, a las mafias de la oposición apátrida, a los bachaqueros de cuello blanco y corbata roja, a los acaparadores y especuladores que han sometido al pueblo al hambre y la miseria, los que encarecen y especulan con las medicinas, a los corruptos que hoy se jactan de ser funcionarios del gobierno que han robado siguen robando al país ¡ CONTRA ELLOS! No será tarde cuando comuneros y comuneras estemos tirando LA FLECHA DE LOS HEROES Y HEROINAS ORIGINARI@S ¡COMUNEROS! A TIRAR FLECHAS VENCEREMOS. Hasta la próxima flecha. 

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