¿Intervención militar en Venezuela? ¡No por ahora!

Immagine correlatapor Néstor Francia

Es correcto mantener el alerta amarilla comunicacional contra la posibilidad de una intervención militar foránea en Venezuela ordenada por Estados Unidos, así como extremar las medidas de preparación de la guerra del pueblo contra cualquier invasor extranjero. De allí a pretender que la invasión a nuestro país es inminente hay un buen trecho. No lo es, y vamos a teorizar sobre el por qué.


Por supuesto que existen los planes de intervención militar directa en nuestro país, eso no es de ahora. El Plan Balboa, que apunta a una guerra de invasión del occidente de Venezuela, existe desde 2001. Mucho más reciente es el Plan Venezuela Freedom-2, que se puso en plena ejecución a principios de 2016, después que el chavismo perdiera ampliamente las elecciones parlamentarias del año anterior. El desarrollo de este último plan es importante para el análisis.


Lo primero que debemos proponer es que la imagen de un Trump poderoso, decidido a todo y dispuesto a imponerse al mundo contra viento y marea no se corresponde con la realidad. El extremismo fascista que representa Donald Trump se encuentra absolutamente a la defensiva, más allá de sus permanentes bravuconadas que son consecuencia de su debilidad: es un perro que ladra mucho y muerde poco. Todas las ofensivas  recientes del imperialismo norteamericano han concluido en fracasos. En Ucrania, los pro-rusos se quedaron con la mejor parte. En Siria, los rusos se les metieron por los palos e hicieron más fuerte al gobierno de Al Assad, Irán se ha impuesto sobre todas las sanciones y manipulaciones, Corea del Norte sentó a Trump a dialogar en los predios del continente asiático mientras obtiene éxitos diplomáticos, acercándose a Corea del Sur y recomponiendo su relación con China. Rusia y China han respondido con precisión y contundencia todas las acciones de guerra comercial que ha tratado de impulsar el gobierno yanqui. Los principales socios europeos del imperialismo no esconden sus diferencias con las políticas de Trump y las inconformidades han sido expresadas por gobiernos tan importantes como los de Alemania, Inglaterra y Francia. 

En cuanto a América Latina, las corrientes neoliberales aliadas a Estados Unidos que han obtenido victorias, no han podido dar estabilidad política a sus países ni evitar que las fuerzas progresistas se hagan dueñas de la calle, como en Argentina y Brasil. Gobiernos nacionalistas como los de Bolivia, Nicaragua y Venezuela han resistido con éxito todas las agresiones del imperialismo, mientras que en México, otro gran país americano, las fuerzas del progreso se llevaron la victoria electoral presidencial. Las tendencias progresistas siguen siendo poderosas en todo el continente, y apuntan a nuevas y relevantes victorias en el futuro cercano.


El escenario global es, pues, completamente desfavorable a los Estados Unidos y no parece, al menos por ahora, que esté en capacidad de lanzarse a una aventura incierta en Venezuela, donde encontraría una resistencia armada denodada de las fuerzas patrióticas.


Pero además, a lo interno los planes imperialistas han sufrido inmensos contratiempos que alejan aun más la posibilidad de una incursión militar imperial inmediata, bien sea por mano propia o por agente interpuesto, como podría ser Colombia o alguna coalición multinacional ¿Qué paso con los avances de la operación Venezuela Freedom-2? Como he dicho, este plan de agresión entró en fase plenamente ofensiva a principios de 2016. El documento, firmado por el jefe del Comando Sur, Almirante Kurt W. Tidd, asentaba que la evaluación negativa que se hacía del gobierno de Maduro para aquel momento había sido “confirmada por los últimos acontecimientos, situación que en el transcurso de 2015-2016 ha empeorado ostensiblemente, debilitando aún más la administración de Maduro, siendo uno de sus resultados la pérdida de apoyo electoral reflejado el 6 de Diciembre pasado (se refiere a 2015)”. El imperialismo vio llegado el momento de afincarse y acabar con el Gobierno Bolivariano. Todos los elementos que configuraban la puesta en marcha de aquella ofensiva se pusieron en juego. Veamos, resumidamente, como lo dejaba en claro el mencionado documento: 


“La derrota en las elecciones y la descomposición interna del régimen populista y anti-norteamericano recoge el impacto exitoso de nuestras políticas impulsadas con fuerzas aliadas en la región en la fase 1 de esta operación, entre las que destacan:


a) Poner en evidencia el carácter autoritario y violador de los derechos humanos del gobierno de Maduro.


b) Empleo del mecanismo de la Orden Ejecutiva (EXECUTIVE ORDER) como parte de una estrategia que puede justificar el desarrollo de nuestra política…


c) Aislamiento internacional y descalificación como sistema democrático, ya que no respeta la autonomía y la separación de poderes.


d) Generación de un clima propicio para la aplicación de la Carta Democrática de la OEA.


Todas estas acciones fueron adelantadas por el imperialismo, con un objetivo específico:


“Colocar en la agenda la premisa de la crisis humanitaria que permita una intervención con apoyo de organismos multilaterales, incluyendo la ONU”.

 

Hay un asunto de extremada importancia en esta panorámica: el imperialismo sobreestimó la victoria de la derecha en las parlamentarias de 2015, lo cual generó una absoluta distorsión de sus estrategias. Leamos: “…los factores democráticos han aprovechado estas circunstancias para crecer como fuerza a pesar de las rivalidades y desunión en sus filas, ya que se mueven en su seno diferentes intereses y puntos de vista. Sin embargo, nuestra intervención oportuna ha permitido delinear un camino para una salida rápida del régimen. Si bien se está enarbolando el camino pacífico, legal y electoral, ha crecido la convicción de que es necesario presionar con movilizaciones de calle, buscando fijar y paralizar a importantes contingentes militares que tendrán que ser dedicados a mantener el orden interno y seguridad del gobierno, situación que se hará insostenible en la medida en que se desaten múltiples conflictos y presiones de todo tipo”. En ese contexto hay que insertar el fenómeno de las guarimbas del primer semestre de 2017, como parte importante de la operación Venezuela Freedom-2.

 

Ya en aquel momento, el imperialismo no contemplaba una intervención armada directa en Venezuela como primera opción, sino que confiaba en la capacidad de la MUD, con todo el apoyo imperial, para dar al traste con el gobierno de Maduro: “Con los factores políticos de la MUD hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada. Por supuesto, hay que seguir impulsando como cobertura el referéndum o la enmienda que se apoya en el texto constitucional y que sirve para censar, movilizar y organizar una masa crítica para la confrontación. Por eso, también hay que enarbolar los artículos 333 y al 350 que legitiman la rebelión. Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando, pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro”. Pues bien, fracasaron en todo esto: “las acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada” terminaron en la nada, con el remate de la Asamblea Nacional Constituyente electa el 30 de julio del año pasado. No pudieron concretar el referéndum revocatorio, el pueblo no acudió a los llamados insurreccionales basados en la supuesta aplicación de los artículos 333 y 350, las “fuerzas aliadas” de la MUD, tras repetidas derrotas, se convirtieron en cenizas. Finalmente, Maduro no solo no “salió”, sino que más bien terminó viéndose mucho más fuerte de lo que se veía en 2016. 


Pero también fracasó el juego “institucional” del imperialismo, que se fundamentaría en la actuación de la Asamblea Nacional: “Bajo un enfoque de ‘cerco y asfixia’, también hemos acordado con los socios más cercanos de la MUD, utilizar la Asamblea Nacional como tenaza para obstruir la gobernanza: convocar eventos y movilizaciones, interpelar a los gobernantes, negar créditos, derogar leyes”. Ya todos sabemos lo que pasó: es más bien la Asamblea Nacional dominada por la derecha la que ha terminado cercada y asfixiada por las instituciones controladas por el chavismo.

 

El imperialismo preveía una “fase final” que advendría a mediados de 2016, tal como planteó Henry Ramos Allup desde la AN. Para ello el plan proponía “aplicar las tenazas para asfixiar y paralizar, impidiendo que las fuerzas chavistas se pueden recomponer y reagruparse”. Pero a pesar de todos los esfuerzos del imperialismo y sus aliados criollos, el chavismo no solo se mantuvo unido y se recuperó política y anímicamente de la derrota parlamentaria, sino que además, apenas un año después de la pretendida “fase final”, se mostró victorioso con la exitosa elección de la ANC y en las elecciones posteriores.

 

También fracasó el operativo Venezuela Freedom-2 en su intención de promover la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática de la OEA, así como en el propósito de debilitar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, expresado en el párrafo que asienta: “existe una alta probabilidad de que los mandos identificados con el chavismo duro ofrezcan resistencia, sobre todo en unidades élites que históricamente se han alineado con el régimen. Por eso, hay que sostener el trabajo de debilitar ese liderazgo y anular su capacidad de mando”. Uno a uno se han ido cayendo los planes conspirativos militares y los elementos involucrados en ellos, y la FANB sigue siendo un fuerte bastión de apoyo al chavismo.

 

Y no olvidemos que el Gobierno de Trump se enfrenta a una convulsionada realidad política interna  en Estados Unidos. Transido en medio de una creciente polarización social, con las contradicciones en el seno del gran capital eclosionando cada vez con más fuerza y a las puertas de un proceso electoral “caliente” y con resultados imprevisibles, no hay ambiente propicio para que empiecen a llegar al Norte los ataúdes con los gringos muertos, pues se sabe que en Venezuela va a arder Troya si la planta insolente del extranjero osa hollar el sagrado suelo de la Patria.

 

En esta situación, el imperialismo trata de mantener viva la llama de la agresión contra Venezuela, por medio de las sanciones financieras, la guerra mediática y el sabotaje interno. Ha tratado de prolongar algunos de los métodos propuestos en la operación Venezuela Freedom-2. Uno de ellos expresado taxativamente en el documento del Comando Sur: “Especial interés adquiere, en las actuales circunstancias, posicionar la matriz de que Venezuela entra en una etapa de CRISIS HUMANITARIA por falta de alimentos, agua y medicamentos, hay que continuar con el manejo del escenario donde Venezuela está “cerca del colapso y de implosionar” demandando de la comunidad internacional una intervención humanitaria para mantener la paz y salvar vidas”. Esta matriz ha sido machacada insistentemente por el ejército mediático del imperialismo y sus aliados, y por múltiples actores alineados con esas políticas, pero se ha perfilado como inoperante, sobre todo ante el fracaso de los otros elementos que hemos señalado. La matriz de “crisis humanitaria” tiende a debilitarse, por más que ahora trata de ser reforzada con la matriz de “crisis migratoria”.

 

Ante el fracaso del operativo Venezuela Freedom-2 y la extinción de la MUD, a lo cual hay que añadir el aborto del engendro con el cual se pretendió sustituirla, el autodenominado “Frente Amplio Venezuela Libre”, el imperialismo se ha quedado mocho de su brazo político interno, la derecha fracasada, minimizada, atomizada y acéfala. Solo con una acción violenta distorsionadora del escenario de estabilidad y paz que hay en Venezuela, se podría generar una conmoción social interna que revitalice las posibilidades de intervención multilateral previstas en el operativo Venezuela Freedom-2, y aun así no es seguro que lo logren, ante la fortaleza y la coherencia interna del chavismo. Es en esa línea que se produjo otro fracaso de los enemigos de la Patria: el fallido magnicidio del 4 de agosto.

 

Por supuesto, el imperialismo se mantiene y se mantendrá activo contra Venezuela y se cierne sobre nosotros el peligro del terrorismo desatado para intentar alcanzar lo que no han podido por otros medios. 

 

Pareciera que la ofensiva político-mediática actual tiene como objetivos, por una parte mantener vivo de algún modo el ánimo de una masa opositora devastada, desmoralizada y desmovilizada, con la resignación rubricada con su incursión en las colas para sacar el Carnet de la Patria; por otro lado, continuar a la espera de alguna chispa que incendie la pradera de la conmoción social interna.

 

Como me gusta decir, en política no hay nada escrito, así que cuando planteamos la improbabilidad inmediata de una intervención armada en Venezuela, nos referimos al escenario que prevalece hoy, reafirmado con las audaces e innovadoras medidas económicas del Gobierno Bolivariano. Pero de todas formas, de cualquier malla sale un ratón, así que hacemos bien en dormir con un ojo abierto y otro cerrado, pero es casi seguro que este año pasemos una Navidad en sana paz ¿Y después? ¡Vamos a ver pa’ ver!

 

NOTA: unos pocos se tomaron a mal mi artículo “¡Muerte a los pensionados!”, creyendo que de verdad yo estaba atacando a los viejos. Ese es el problema del sarcasmo, que linda en una frontera peligrosa. Yo quiero consolarme pensando en lo que dijo Oscar Wilde: “Sarcasmo: la forma más baja de humor pero la más alta expresión de ingenio”.

El Sábado Negro de los pensionados

Risultati immagini per marcha chavistapor Néstor Francia

Con este título no pretendo asignar dimensión histórica a la protesta que realizaron los pensionados el sábado 1° de septiembre pasado, solo es un truco que aprendí en mis largos años como creativo publicitario: primero que nada llama la atención, si quieres que la gente te escuche. No tengo la manía de moda de que cualquier evento ordinario es tildado de “histórico”, eso se lo dejo a los historiadores del futuro. En realidad, protestar y criticar fue algo que le enseñó Chávez al pueblo como cosa común, a pesar de que se les olvida a unos cuantos radicales o dogmáticos del chavismo, a quienes se les erizan los pelos ante la crítica. Al grano.

Mi nombre es Néstor Francia y soy Constituyente electo por el sector pensionados de la región capital. A ese sector me debo y por lo tanto no puedo callar ante lo que ocurrió ese día con el retiro de fondos de las pensiones. Lo primero que voy a decir es que tampoco fue cosa del otro mundo, es normal que cuando se experimenta algo nuevo asomen algunas fallas y errores, no se va a acabar el mundo ni tampoco la Revolución por este atajaperros.

Pero tampoco se puede pasar por alto algunos asuntitos que enturbian el caso. Veamos.

Estoy completamente de acuerdo con algunas opiniones de Eligio Damas en su artículo sobre el tópico publicado el mismo sábado en Aporrea.org: “Hay distintas formas de corregir una falla, pero la mejor que conozco es hablar con la verdad… hubiera sido prudente y hasta sano reconocer los errores en la programación, sin importar quien tuvo la responsabilidad y hubiesen quedado mejor”. Esto a propósito de la insólita declaración, por decir lo menos, del ministro Tarek El Aissami tras las protestas. Como si le echara las culpas a un tercero inmaterial, el ministro aseveró que “Hoy lanzaron falsas noticias, creando una matriz falsa de opinión diciendo que los abuelitos debían ir este sábado a cobrar el primer pago de la pensión pero es falso”. No me venga a decir que el problema fue creado por el imperialismo, la oligarquía, la derecha o la oposición. No señor, lo que es justo es justo: el tremendo bache comunicacional que desembocó en descomunal desinformación es responsabilidad única y exclusiva del Gobierno, y acaso se deba salpicar un poco a los propios bancos.

En realidad no hubo noticias falsas ni engaño, porque eso supondría alguna intención aviesa, que por supuesto no la hubo. Hubo sí declaraciones inconexas, dispersas, confusas, mal manejadas y de diversos voceros: el propio presidente Maduro, el ministro Jorge Rodríguez, Sudeban, los bancos y otros. Una comunicación desordenada, desenfocada, sin planificación. No se trata de condenar a nadie, al mejor cazador se la va una liebre. Pero si el cazador quiere mirar para otro lado y hacerse el suizo, eso sí es ya un problema serio: se te fue la liebre, compa, se te fue, se te fue, no disimules.

Lo único bueno de un error es que puedes aprender de él. Si no lo haces, entonces el error es algo malo por donde lo veas. Un defecto cultural de los venezolanos es que somos reacios a evaluar lo que hacemos y eso a menudo nos lleva a tropezar dos veces con la misma piedra.

Los pensionados se enteraron de la información veraz de la manera difícil: madrugando, haciendo largas colas ante los bancos desde tempranas horas, sintiéndose defraudados, engañados, burlados. No digo que hayan sido tratados as adrede, sino que fue eso lo que sintieron. Por eso hubo trancas de vías en varias ciudades del país. En Caracas, supimos a ciencia cierta de trancas en importantes avenidas: en la Urdaneta, en la Sucre, en la Francisco de Miranda. Se salvaron otras porque hay pocos bancos o ninguno, como la Lecuna, la Baralt, la Bolívar, la Libertador. Por supuesto, de inmediato la canalla mediática nacional e internacional hizo fiesta. La noticia no sería nunca que las pensiones, universalizadas para toda la población sujeta a las mismas, recibieron un notable incremento, sino que los “abuelos” protestaron contra Maduro. Pelón comunicacional igual
a pelón político, sin más ni más.

¿Quién dijo que es recomendable informar por Twitter a los pensionados? Es lo que han hecho en exagerada proporción tanto el Gobierno como los bancos. No tengo ningún estudio estadístico sobre el tema, pero me late que más de la mitad de los pensionados no utiliza ese medio, muchos no poseen ni siquiera equipos para tal uso. También ha habido comunicación por medios tradicionales, pero con todas las taras que hemos mencionado más arriba. Como hay que ser propositivos, me permito hacer sugerencias al Gobierno Bolivariano:

1.- Reconoce tus errores, no les eches las culpas siempre a terceros, sobre todo cuando la verdad es evidente, como en este caso. Protege tu credibilidad, muéstrate humilde y digno ante el pueblo;

2.- Evalúa con franqueza todas tus actividades, para detectar aciertos y reafirmarlos, y fallas y corregirlas;

3.- Define y diversifica con precisión y eficacia tus vocerías, no pongas toda la carga en pocos funcionarios;

4.- Investiga, planifica, evalúa, como ya he dicho;

5.- Apréndete esto: el primer deber de un comunicador no es hablar sino escuchar. No
disminuyas tu oído ni sobrevalores tu lengua;

6.- No te burocratices más de lo que estás, obligado por el Estado burgués que te limita. Trata de percibir más de cerca el pulso de la calle de todos los días, no solo aquella que recorren las marchas y los actos partidistas;

7.- Asesórate, consulta, déjate ayudar: la autosuficiencia conduce a la ineficiencia.

Como siempre, tengo pocas esperanzas de que se me escuche. Pero digamos siempre como Kotepa: escribe, que algo queda.

Elucubraciones: Esclavos del Whatsapp

Risultati immagini per esclavos del whatsapppor Néstor Francia

Los seres humanos me parecen a menudo muchachos altos con serias dificultades de aprendizaje y morosidad para madurar. Son niños y niñas grandes (casi todos sus defectos corresponden a su partecita adulta). Lo malo es que desconocen al resistente niño que llevan por dentro y se creen realmente “grandes”, lo cual afecta seriamente su creatividad y su sentido del humor, y en consecuencia su posibilidad de ser felices. Pero una vez más estoy divagando, como me suele suceder. Trataré de ir al grano.

Un buen ejemplo de lo dicho en el párrafo anterior es el uso que dan muchos a la herramienta digital Whatsapp. Digresión: se trata de una ingeniosa contracción de la frase coloquial inglesa “What’s up” que significa algo como “Qué hubo”, de manera que en español podríamos llamarla “Quihubo”, perdiendo sin remedio la argucia que permite incluir, en inglés, la abreviatura “app”, que se refiere a “application”, o sea “aplicación”.

Yo estoy en varios grupos de Quihubo y también recibo mensajes de amigos y conocidos.
He silenciado todas las notificaciones para que el bendito celular no me esté pitando todo el día.

Básicamente, el Quihubo se ha convertido en un instrumento de reafirmación personal de los niños grandes. Allí exponemos, a veces con ladillosa largura, nuestras opiniones, anunciamos nuestros cumpleaños, nos hacemos mimos y carantoñas, nos armamos peos, expresamos nuestras cuitas y alegrías, nos pasamos cadenas, memes, fotos, selfies, emoticones y pare usted de contar. Algunos quieren que nos arrepintamos y nos convirtamos al culto de Jesús aquellos que no somos cristianos (la insistencia evangelizadora supera con creces a la de cualquier otra religión, al menos por estos lares).

Otros, como yo, lo usamos ocasionalmente para joder y burlarnos de nosotros mismos y de los demás ¡Tampoco es para eso!

Como soy fanático del parafraseo, voy a recurrir a este vicio utilizando una célebre frase de Winston Churchill, uno de los burgueses más inteligentes que han nacido: “Algunos ven a la empresa privada como si fuera un tigre depredador al que se debe disparar. Otros la consideran una vaca a la que hay que ordeñar. Solo unos pocos la ven como lo que realmente es: un robusto percherón que arrastra un pesado carro”. Voy a parafrasearla así: algunos ven al Quihubo como un terapeuta gratuito para explayar sus sentimientos y emociones. Otros lo consideran un filósofo multitudinario que juzga nuestras ideas. Solo unos pocos lo ven como lo que debería ser: un rápido mensajero que porta un maletín con ciertos papeles de trabajo.

Es muy difícil convencer a la multitud de esclavos del Quihubo de que se use ese espacio no para socialización sino para la información útil al trabajo (yo socializo por ahí con mis hijas, pero ¡son mis hijas!). Por eso me llegan no menos de mil mensajes diarios, de los cuales solo una mínima parte me son realmente útiles. Así que vivo borrando, en general sin leerlos todos, corriendo el riesgo de perder alguna información relevante. No convenceré a la mayoría, estoy seguro. Seguirán los niños grandes entreteniéndose con su juguete, y yo borrando y borrando.

Cierro con una anécdota para reafirmar mi idea de que el Quihubo es una forma de esclavitud: un sábado, tarde en la noche, me llegó un mensaje con algunos consejos “filosóficos” que no había solicitado. El esquema de los mensajes era el siguiente: “En vez de hacer tal vaina, haga esta otra”. Yo respondí: “En vez de estar enviando pendejeras por Whatsapp un sábado en la noche, cáigase a palos” ¡Joder!

Con los Robertos sobre la reconversión monetaria

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El día de ayer, domingo 19 de agosto, estuve con mis queridos amigos Roberto Malaver y Roberto Hernández Montoya en su programa de VTV. Como siempre, disfrute mucho con estos dos galanes de la televisión que me abruman con su afecto y su ingenio. He aquí un resumen de lo que dije en esos gratos momentos.

Primero que nada los felicité por ser un gran ejemplo para los venezolanos, ya que son los únicos que practican realmente la autocrítica en este país. No tienen ningún problema en reconocer públicamente que su programa no sirve para nada, que es una lata y que no lo ve nadie. Porque aquí todo el mundo dice “¡Hay que ser autocríticos!”, pero es básicamente para criticar a los demás. Yo personalmente no me autocritico, ya que a mí me critican demasiado (soy muy criticable) ¿A qué entonces echar más leña al fuego? Estoy tan desprestigiado que al programa estaban invitados también Earle Herrera y Luis Britto García, pero cuando se enteraron que yo iba, se inventaron unos pretextos para rechazar la invitación.

Los Robertos presentaron el imperdible segmento del Profesor Lupa, en el que este aconsejó a Malaver que fundara su propio partido de oposición, ya que el hijo predilecto de Tacarigua Despacio había dicho que quería aspirar a la secretaría general de Acción Democrática. Yo apoyé la idea de Roberto, ya que él es muy gobiernero y AD es el segundo partido de gobierno en Venezuela, pues manda en cuatro gobernaciones.

Estuvimos de acuerdo además en que los adecos no se acaban nunca, son como las chiripas, que tú les echas Baygón y se desaparecen por unos días, pero después vuelven a aparecer, tal como aportó sabiamente Hernández Montoya.

Malaver me preguntó qué pienso yo de lo que va a pasar a partir del 20 de agosto. Primero hice notar que ahora resulta que en Venezuela todo el mundo es experto economista, así como todo el mundo es comunicador y astrólogo. Confesé que soy lego en la materia, por lo que suelo preguntar a los que saben, tal como lo hice con Julio Escalona. Julio me explicó por qué las medidas anunciadas por el presidente Maduro son correctas y están bien concebidas, pero él de todas formas teme por el daño que puedan hacer el burocratismo y la corrupción. A mí eso no me preocupa tanto, porque a esas dos lacras estamos acostumbrados desde que mandaban los adecos, es una herencia que nos quedó de ellos. Me preocupan mucho más cosas como las que hicieron algunos comerciantes inmediatamente después de los anuncios del Presidente. Los aumentos de precios del fin de semana fueron un real escándalo. Uno que tenía los cambures a 200 bolívares el kilo (en efectivo) el viernes, los subió a 2.000 el sábado. Expliqué que un ladrón, si tú le cierras la puerta, tratará de meterse por la ventana. Los efectos macroeconómicos de las medidas van a ser muy buenos, a todas luces, pero no serán bendecidos por el pueblo si no se reflejan en la economía cotidiana más temprano que tarde. Malaver replicó que el Presidente dijo que el Gobierno iba ahora a gobernar no solo lo social, sino también la economía. Yo recordé otro señalamiento presidencial ante los altos funcionarios que lo acompañaban, y es que el Gobierno está obligado a gobernar. Amén.

Mucha gente opina que es hora de sacar los militares a la calle para controlar los desmanes de los comerciantes. No sé si eso funcionaría, mas recordé no obstante que Chávez lanzó el Plan Bolívar 2000 para ayudar al pueblo ante la crisis que le dejaron los gobiernos de la Cuarta República, ese es un buen antecedente del papel que pueden jugar los militares en una situación de emergencia.

Opiné que muchos hemos dicho que la oposición en Venezuela no existe, pero eso no es verdad.


La oposición es como el Hombre Invisible, que no se ve pero se sabe que está allí, actuando y conspirando, por eso estamos obligados a hacer las cosas mucho mejor que como las hemos venido haciendo.

En todo caso, comenté lo que me ocurrió con una vecina mía opositora, quien me preguntó: “Señor Néstor, usted cree que esto del Bolívar Soberano y el Petro funcione”. Le respondí que no podía asegurarlo, pero que la invitaba a que nos fuéramos ahí mismo a la iglesia Santa Teresa a rezar para que funcione, porque en Venezuela esta es la única propuesta real e inmediata que existe, si no funcionara, estaríamos fritos.

Dije igualmente que el magnicidio frustrado era obra de toda la oposición, ya que quienes no participaron directamente, se hicieron cómplices al no condenarlo y además negarlo o banalizarlo. Hernández Montoya se refirió a casos como los de Patricia Poleo y Jaime Bayly. Le asomé mi sospecha de que Bayly habría mentido, que no se habría reunido con nadie y que lo dicho sería otra de sus macabras payasadas para satisfacer sus enfermizas ansias de figuración.

Sobre la posibilidad de que se diera en Venezuela un nuevo Caracazo, aseveré que es muy difícil, porque Chávez generó en el pueblo una cultura de paz y contra la violencia, que está sembrada de raíz, pero sí temo que puedan venir acciones puntuales de violencia contra los comerciantes, lo cual sería muy grave. El problema es que no va a ser fácil controlar la especulación, porque en cuanto al control de ese flagelo, el Gobierno no tiene suficiente capacidad y el pueblo no tiene suficiente poder. Le pregunté a Hernández Montoya si sabía cuántas panaderías había en Caracas y me respondió que una vez se puso a contar las panaderías que hay solo en Catia y no llegó a terminar.

Es obvio que el Gobierno no posee esa capacidad de control ¿Y en cuanto al pueblo? En mi parroquia, por ejemplo, los consejos comunales no pasan de ser organismos gestores, los CLAP solo reparten comida y las Ubch básicamente organizan marchas y elecciones, pero el poder real de los ciudadanos es muy limitado. Los especuladores y bachaqueros se aprovechan de estas debilidades.

Sobre la reciente marcha roja rojita afirmé que no me gustaba el concepto, pues el magnicidio frustrado no fue un atentado solo contra Maduro y el PSUV, sino sobre todo contra todo (¡todo!) el pueblo de Venezuela, incluidos los opositores. Ese es el concepto que considero era más conveniente. Por supuesto, el PSUV tiene derecho a hacer una marcha con sus colores y sus símbolos, así como AD puede hacer una marcha blanca blanquita, Primero Justicia una amarilla amarillita y el PPT una azul azulita, pero que en este caso hubiese sido mejor que la convocatoria partiera de sindicatos, organizaciones campesinas, organizaciones populares, grupos culturales, una marcha multicolor que convocara a todos los venezolanos, no solo a los chavistas. En este sentido, y fuera del aire, les comenté a los Robertos que uno de los daños colaterales del magnicidio frustrado era que reforzaba a los factores más extremistas y sectarios tanto del Gobierno como de la oposición.

Pienso que la vanguardia social no puede andar por su lado, separada del pueblo. Debe tratar de convocar al pueblo todo sin distingos de colores. En ese mismo sentido, dije que el PSUV, por ejemplo, no puede estar, en un momento como este, solo marchando u ocupándose de su Congreso, sino que es pertinente un trabajo intenso de organización y entrenamiento de la militancia para ayudar en la tarea de control de la especulación que se le hace tan cuesta arriba al Gobierno y al incipiente Poder Popular. Al fin y al cabo, el PSUV es el sector del pueblo mejor organizado y mejor dispuesto para tales tareas, así que no puede limitar su actuación a lo meramente propagandístico, a la discusión ideológica o al lento trabajo de hormiguita de desentrañar los vericuetos de la organización de base.

Debe desarrollar la suficiente capacidad y flexibilidad para adaptarse rápidamente al acompañamiento del pueblo en sus batallas cotidianas. Ser mucho más que un partido de Gobierno, ser sobre todo una bujía permanente de nuestra calle doliente de cada día.

Me preguntaron mis panas sobre de qué va ahora la Constituyente. Primero que nada aseveré que para mí no era fácil responder a eso, pues formo parte del perraje de la Constituyente. Agregué que Earle Herrera y Alberto Arangibel gustaban de sentarse entre los chivos, pero no por ello dejaban de ser parte del perraje. Aclaré que no se trata de una división de clases, puesto que allí todos nos llevamos muy bien, sino de una división zoológica: los chivos y el perraje, como en cualquier sociedad que se haya conocido.

Respondí, no obstante. Afirmé que la ANC había cumplido muy bien, en esta difícil etapa, su papel de instrumento político del chavismo, pero que ahora le tocaba acelerar aquello que constituye su rol principalísimo, abordar la transformación profunda del Estado y convertirla en letra constitucional. Replanteé mi convicción de que el Estado actual es básicamente el mismo que el de la Cuarta República, un Estado disfuncional, hecho a la medida del burocratismo y la corrupción.

Apunté que el mal funcionamiento de este Estado no depende tanto de si un ministro o cualquier funcionario es eficiente o no, sino de su estructura, que está caduca, que no permite que la participación del pueblo se convierta en real protagonismo, que es una especie de mastodonte lento, pesado e inútil para las grandes tareas de transformación política, económica, social y cultural radicales que están pendientes. Eso es lo que todavía debe la Constituyente.

Agradezco altamente la nueva invitación que me hicieron los Robertos. La pasé muy bien compartiendo con ellos, una vez más, su rotundo fracaso.

Mi Cuerpo, Mi Derecho: En respuesta a Néstor Francia

Risultati immagini per marcha admirable campesinaDifundo este artículo de mi amada Paola. No concuerdo con su lectura de mi artículo ni comparto todos sus argumentos, pero eso es secundario. Lo más importante es que contribuye a que este tema ineludible cobre finalmente relevancia en este reino de la pacatería fundamentalista católica que impera en Venezuela.

Néstor Francia

Buenas noches, mi nombre es Paola Francia. 

A continuación les envío un artículo en respuesta al artículo enviado por mi padre anteriormente. Si algo me ha enseñado Néstor Francia durante toda mi vida, por quien no tengo más que profundo respeto y admiración, es que la diferencia de opiniones no es necesariamente un punto de quiebre o contradicción y que el debate es siempre necesario dentro de las corrientes de pensamiento revolucionarias. Es con esta enseñanza como principio, que me veo en la obligación feminista de responder ante un artículo, que si bien busca apoyar la legalización del aborto, a mi parecer expone el tema desde una perspectiva que como feminista, no comparto. Espero que esto sólo desencadene los debates necesarios para la conquista de los derechos que se nos han negado sistemáticamente a las mujeres. 
Saludos 

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por Paola Francia

Mi cuerpo, mi decisión: el derecho al aborto no está sujeto al debate

Cuando entre compañeres hablamos del movimiento feminista, siempre acoto que curiosamente soy feminista en gran parte gracias a mi padre, Néstor Francia. La Revolución para mi siempre fue feminista, y es con esa certeza que respondo a su artículo, que dentro de toda su deconstrucción y espíritu revolucionario, comete el mismo error que el heteropatriarcado con sus argumentos: concebir al aborto como un tema sujeto al debate social y no como un procedimiento médico y derecho, propio de los cuerpos gestantes. Quiero aclarar que el orden de mis argumentos responden únicamente al orden expositivo del artículo mencionado.

Las mujeres como “Las principales víctimas de todos los males que acarrean las prácticas de aborto ilegal”.

Afirmar la posibilidad de que un cuerpo no gestante está siendo afectado por un aborto ilegal, es afirmar, entre otras cosas, que este tiene derechos sobre un feto y sobre un cuerpo gestante, es darle entidad externa a algo que no es externo al cuerpo hasta el momento del nacimiento. Esta es la base del argumento principal de los movimientos anti-derechos: el feto es vida y la mujer no puede decidir sobre eso por su cuenta. Les niñes que resultan huérfanes por la muerte de sus madres en abortos ilegales, son víctimas del Estado, y son parte de una realidad que abarca a todes les niñes en esa condición, no únicamente a les que han perdido sus madres por abortos ilegales, y que en su gran mayoría han sido abandonades por sus padres.

Las consecuencias sociales, legales y físicas de los abortos ilegales son experimentadas únicamente por los cuerpos gestantes, todo lo demás es directamente responsabilidad de un Estado ausente. Está de más decir que los hombres no tienen derecho alguno sobre el feto hasta que nace, afirmar lo contrario es estar de acuerdo con el principio católico de que la vida empieza en la concepción y no en el nacimiento. El mito del aborto quirúrgico. Es muy común escuchar entre quienes defienden o combaten el derecho al aborto, y no han pasado por la deconstrucción necesaria, discutir el tema en base a cuestiones presupuestarias de salud pública con el argumento, por parte de algunes, de que no debería ser gratuito porque es adosarle al Estado un gasto más.

Esto es consecuencia de la falta de información al respecto. La mayoría de los abortos en los países donde es legal, seguro y gratuito, se hacen farmacológicamente. Son menos los abortos quirúrgicos, que además son efectivos sólo a partir de la 6 semana de gestación. En la generalidad de los casos, se realizan con tomas de pastillas (mifepristona o misoprostol) hasta la semana 12 cumplida y en casa. El aborto quirúrgico es realmente la última de las opciones y los cuerpos gestantes que no quieren gestar,suelen abortar antes de este período. De igual forma, el gasto Estatal por complicaciones en abortos clandestinos es mayor al que se derivaría de la legalización y gratuidad de dicho procedimiento. El aborto ilegal, “primero que nada”, como un problema de salud pública. Acá es donde, como dice Malena Pichot, me duele en el feminismo el argumento. El derecho al aborto es, primero que nada, un tema de derecho sexual y reproductivo de la mujer. Se ha convertido en un problema de salud pública por responsabilidad, o mejor dicho, irresponsabilidad por parte del Estado al no legalizarlo, pero el fondo del debate es nuestro derecho como seres sexuales con capacidades reproductivas a decidir sobre nuestros cuerpos.

Durante la sesión del Senado en Argentina, se habló muchísimo acerca de presupuestos, constitucionalidad, derechos del feto, derechos de los hombres, la Iglesia y el Estado, poco se dijo acerca del derecho de la mujer como ser sexual a disfrutar de ello sin riesgos y sin la obligación de gestar. Obviar esto o no ponerlo en el centro del debate, es seguir negándonos a las mujeres independencia sobre nuestras decisiones sexuales, que han estado siempre normadas y restringidas por el heteropatriarcado. Las mujeres se embarazan por putas y ahora quieren abortar por sin vergüenzas. Este punto me ha tocado discutirlo en muchas oportunidades, sobretodo cuando muchos hombres que queriendo ser solidarios con la causa feminista incurren en el mismo modelo heteropatriarcal, convencidos de que sus opiniones son válidas en la materia. Yo soy profunda defensora del principio de que los cuerpos no gestantes, no deben seguir opinando acerca del útero como si las decisiones con relación a él deben ser debatidas entre todes.

BASTA DE DEBATIR ACERCA DE QUE HACEMOS O NO LAS MUJERES CON NUESTROS CUERPOS.

Lo que ocurre en nuestro cuerpo es problema nuestro, no está sujeto a debate social, y abordarlo primordialmente desde esa perspectiva es seguir dejando de lado el problema de que las sociedades heteropatriarcales creen tener derechos sobre los cuerpos y vidas sexuales de les otres.

Ahora, profundicemos un poco en esto de que la opinión del cuerpo gestante es la que hay que validar en estos debates, desde la responsabilidad de la anticoncepción. La Anticoncepción como responsabilidad exclusiva de los cuerpos gestantes. La responsabilidad de la anticoncepción es algo que siempre ha recaído exclusivamente en los cuerpos gestantes. Si bien el procedimiento de la vasectomía es seguro, legal y gratuito, además de la existencia y disponibilidad de pastillas anticonceptivas para hombres, la anticoncepción siempre fue responsabilidad nuestra. Desde que empezamos a tener una vida sexual activa e incluso antes, las mujeres estamos obligadas a cargas hormonales que en muchos casos resultan físicamente inaguantables, para prevenir el embarazo. Desde las pastillas anticonceptivas hasta los DIU o la ligadura de trompas, los métodos que se difunden y se utilizan son los diseñados para el cuerpo gestante, no para los cuerpos que fecundan.

Es una realidad, y esto es algo que cualquier mujer puede confirmar, que la mayoría de los hombres no sólo desconoce los métodos de anticoncepción masculina, sino que aún conociéndolos, no los usa y en muchísimos casos es la mujer quien tiene que demandar el uso del condón. Ahora, si de acuerdo a la sociedad heteropatriarcal, la responsabilidad de la anticoncepción es de los cuerpos gestantes, ¿cómo es que la decisión acerca de la gestación recae en el colectivo? Es decir, es mi responsabilidad individual como cuerpo gestante cuidarme y cargarme hormonalmente para no quedar embarazada, pero si algo falla, no es mi derecho decidir si quiero o no gestar y parir, esto aparentemente es una decisión colectiva, y si decido parir, criar a ese ser humane pasa de nuevo a ser mi responsabilidad individual, ya que tampoco es obligación del padre asumir la responsabilidad que tiene sobre les hijes que abandona. Los anticonceptivos fallan. En una parte de su artículo, mi padre hace referencia a la realidad de muchas mujeres que no toman anticonceptivos o se valen de métodos como el “ritmo” para prevenir embarazos, como ejemplo de población afectada por la ilegalidad del aborto. Incluso si hacemos todo como nos lo demanda el heteropatriarcado, los anticonceptivos tienen un margen de error mayor al que se conoce. De hecho, no sólo antibióticos como la Rifampicina y Rifabutina cortan el efecto de las pastillas anticonceptivas, sino que incluso la diarrea (sí, algo tan común como eso), disminuye la absorción hormonal y reduce la efectividad de las mismas. Ante esta realidad, siempre se nos aconseja usar condones cuando estamos en tratamientos con antibióticos o tenemos cuadros de infección gastrointestinal, obviando que el condón es un dispositivo para el hombre, cuyo uso responsable es también algo que tenemos que monitorear nosotras. El anticonceptivo masculino no deja de ser efectivo con el uso de antibióticos o cuadros diarreicos. Las 3 luchas: feminismo, aborto y un Estado Laico.

La lucha por el derecho al aborto es una lucha que va mucho más allá del aborto.

En Argentina, el movimiento por el aborto ha crecido significativamente y se ha hecho cada día más visible, gracias al crecimiento del movimiento feminista, que no sólo lucha por esto, sino por la caída de un sistema heteropatriarcal que le da derecho de opinión a todes sobre el cuerpo de las mujeres, desencadenado en violaciones, ofensas, femicidios, condena social y tortura. Separarlos es desconocer el trabajo incansable de miles de compañeres que durante el último año han salido a las calles a dar talleres, conferencias y debates acerca del aborto como derecho y lucha feminista por el respeto a las decisiones sobre nuestros cuerpos.

El feminismo es un movimiento que lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer en todos los ámbitos, desde los colectivos a los íntimos, y el derecho a una vida sexual libre, es un derecho que se nos sigue negando a las mujeres. Estamos constantemente castigadas socialmente por ejercer nuestros derechos sexuales, con acciones de violencia que van desde el calificarnos como putas, hasta obligarnos a ser madres como castigo. Nosotras, al exigirle a los hombres que dejen de opinar sobre lo que sucede con nuestros cuerpos, no nos paramos desde un lugar “anti-hombres”, nos paramos desde nuestro lugar “pro-mujer”. Desde este lugar es que exigimos también un Estado Laico en el que no se legisle de acuerdo a creencias, sino de acuerdo a hechos; una deconstrucción necesaria de la sociedad heteropatriarcal de la que todes hemos sido parte; y un reconocimiento de esta lucha como un tema fundamental dentro de las conquistas pendientes de los movimientos progresistas. Es hora de cambiar los patrones de debate con relación a los temas de género-diversidad y feminismo, dejar de someterlos a la dicotomía del estar o no de acuerdo, y empezar a reconocerlos como temas de derechos humanos que no están siendo reconocidos como tales.

Nosotras no luchamos por el aborto legal, seguro y gratuito porque sea una problemática social, únicamente, nosotras luchamos por ello porque es nuestro derecho decidir sobre lo que le sucede o no a nuestros cuerpos, porque son nuestros, no son una propiedad social de la especie humana.

Aborto abortado en Argentina, por ahora

por Néstor Francia

Finalmente el Senado argentino ha votado contra la legalización del aborto, 38 a 31 con dos abstenciones. En realidad, fue un triunfo a medias de las fuerzas conservadoras, encabezadas por la Iglesia Católica, ya que la otra mitad del triunfo corresponde al movimiento libertario pro-elección que apoyó la legalización. Por primera vez, después de varios años de lucha, la propuesta llega tan lejos como a su discusión en el Senado. Se ha logrado poner el asunto en la primera línea de los debates en el país austral y se han fortalecido los movimientos feminista y abortista de aquella nación. Todo ello hace pensar que la aprobación de la legalización es solo cuestión de tiempo y que este instrumento de justicia saldrá airoso más temprano que tarde.

El célebre humorista estadounidense George Carlin, fallecido en 2008, afirmó que “los pro-vida (activistas contra el aborto legal) no son pro-vida sino anti-mujer”. Razón lleva, puesto que son las mujeres las principales víctimas de todos los males que acarrean las prácticas de aborto ilegal. En un artículo publicado en la Web Associació de Planificació Familiar de Catalunya i Balears, firmado por la diputada del PSOE Ángeles Álvarez, fundadora de la española Red Estatal contra la Violencia de Género, esta da parte de los grandes peligros para la salud de las mujeres que encierra el aborto clandestino en su país (“Las consecuencias del aborto inseguro”, http://apfcib.org/las-consecuencias-del-aborto-inseguro/). 100.000 abortos quedarán en la ilegalidad, unas 50.000 mujeres viajarán al extranjero, 50.000 recurrirán a prácticas clandestinas, 20.000 de ellas sufrirán graves consecuencias para su salud (40 %).

Según el artículo citado, el aborto clandestino en España significa que 50.000 mujeres recurrirán a instrumentos punzantes o al uso de sustancias peligrosas por vía oral o perfusión vaginal. Para los abortos practicados con instrumentos punzantes (como las agujas de punto) lo más común será: perforación uterina, perforación de vejiga urinaria, recto y asas intestinales, desgarros del cuello del útero. Las consecuencias de esas lesiones son: peritonitis, abdomen agudo, hemorragias, infecciones agudas, resecciones intestinales, extirpaciones uterinas y esterilidad, fístulas recto vesicales con incontinencia urinaria y fecal, muerte por shock hipovolémico o por shock séptico.

En el caso de interrupción clandestina del embarazo a través de lavados vaginales con sustancias variadas, o por vía oral con distintas medicaciones, las consecuencias y complicaciones más frecuentes serán: quemaduras químicas graves localizadas con lesiones deformantes y con esterilidad, hipertensión, edema pulmonar y parada cardíaca, embolismos que según el vaso donde impactan generarán infartos pulmonares cardiacos o cerebrales, provocando graves secuelas y en algunos casos la muerte.

Tal como es fácil inferir, el aborto ilegal comporta, primero que nada, un grave problema de salud pública. Pero además son conocidas también las negativas consecuencias sociales de los embarazos no deseados y/o no planificados. En América Latina, el número de embarazos no deseados no es para nada pequeño. Encuestas de demografía y salud que se llevaron a cabo en la mayoría de los países de la Región a finales del siglo pasado en las últimas décadas muestran que, en promedio, el tamaño de la familia se ha reducido de manera importante en los últimos años: de 6 hijos en 1960-1965 a 3,3 en el primer quinquenio de los años noventa. Sin embargo, el número de hijos que las mujeres desearían tener es todavía menor. Así, por ejemplo, en Bolivia, en 1998 el tamaño medio de la descendencia era de 4,2 hijos, mientras que el número medio de hijos que las mujeres mencionaban como ideal era de 2,6. En Colombia, en el año 2000, el tamaño de la familia era en promedio de 2,6 hijos, mientras que el número deseado de hijos era, en promedio, de 2,3.

La verdad es que existen muchas mujeres que no desean reproducirse pero siguen expuestas al “riesgo” de quedar embarazadas, por estar en edad reproductiva y llevar una vida sexual activa sin usar ningún método anticonceptivo o porque utilizan métodos “tradicionales” como el ritmo o el coito interrupto, de escasa eficacia para evitar el embarazo. La proporción de mujeres que se encuentra en esta situación no es despreciable: en Bolivia, por ejemplo, ascendía al 26% en 1998, en Nicaragua al 14,7% en 1998 y en México al 12,1% en 1997. Según el Instituto Alan Guttmacher, en 1994 existían 8 millones con esta condición en Brasil, 1,8 millones en Colombia, 6,7 millones en México y 1,9 millones en Perú.

Otro dato importante es que los riesgos del aborto clandestino están marcados por una condición clasista. Los riesgos que una mujer enfrenta ante un aborto ilegal son un reflejo de la desigualdad social que prevalece en América Latina y el Caribe. Así, las mujeres con recursos que viven en áreas urbanas tienen la opción de interrumpir un embarazo no deseado en condiciones mucho más seguras que las que habitan en zonas rurales y son de bajo nivel socioeconómico. Las primeras suelen tener acceso a profesionales de la salud capacitados para hacer un aborto, mientras que las segundas suelen provocárselo ellas mismas o con la asistencia de una persona sin entrenamiento ni la infraestructura necesaria.

En todo el mundo, el 38 % de los embarazos son no deseados, el 21 % de ellos se da en adolescentes (de los cuales entre el 30 y el 60 % terminan en un aborto): unos 80 millones de embarazos no deseados cada año de un total de 210 millones de embarazos.

La lucha en Argentina por la legalización del aborto es una loable acción de vanguardia y juegan destacado papel en ella las mujeres y lxs jóvenes. Esto incluye un elemento de relevante importancia cultural: la oposición de este movimiento a las posiciones reaccionarias de la jerarquía católica. Muestra de ello es la masiva apostasía colectiva que se ha llevado a cabo la no legalización del aborto. Esta acción de renuncia a la Iglesia convocó a miles de jóvenes que hicieron cola para rellenar formularios donde explicitan que se retiran de ese credo. La masiva operación fue convocada por la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL), que llamó a participar a aquellos bautizados que ya no se sienten representados por la Iglesia Católica, bajo las consignas de “Despégate de la iglesia” y “Apostasía Colectiva – No en mi nombre”.

Es importante señalar que la lucha por la legalización del aborto en Argentina no es anticatólica, de hecho muchos católicos participan de ella, como quienes conforman la organización de mujeres Católicas por el Derecho a Decidir (catolicas.org.ar), quienes afirman en su Web que “El aborto como crimen es un acto de opresión y de violencia que, como mujeres católicas, tenemos que confrontar. Como sociedades democráticas nos debemos un marco legal amplio que permita incluir el pluralismo y la libertad de conciencia necesarios para albergar la diversidad de prácticas y decisiones de las mujeres”.

La lucha de lxs argentinxs por la legalización del aborto debería servir de ejemplo a lxs venezolanxs. La Comisión de la Mujer y Equidad de Género de la Asamblea Nacional Constituyente debería encabezar esta justa lucha y hacerse eco de esta exigencia que tiene la simpatía y el apoyo de muchxs venezolanxs.

Néstor Francia, la duda burguesa y la necesidad del comunismo

_MG_8127por Ciro Brescia

«No me debo a ninguna cúpula, ni a ningún partido político, no me debo a ninguna cúpula, ni a ningún poder económico. No, yo me debo y así lo declaro hoy, rindiendo tributo a los CLXXX años del Congreso de Angostura, y rindiéndole tributo a Simón Bolívar, yo repito que me debo únicamente a mi pueblo y digo, así como dijo Bolívar, aquí mismo en Angostura, Simón Bolívar lo dijo y yo lo repito: “Soy apenas una débil paja arrastrada por el huracán revolucionario”. Ustedes son el huracán revolucionario, yo soy una débil paja empujada por el viento. Ustedes son el viento, empujen todos, que no se detenga el proceso revolucionario en Venezuela, no se puede detener.»

(Hugo Chávez Frías, Malecón de Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, Venezuela, 15feb1999)

«Nuestros eseristas y nuestros mencheviques enfocan el problema del socialismo doctrinariamente, desde el punto de vista de una doctrina aprendida de memoria y mal asimilada. Presentan el socialismo como un porvenir lejano, desconocido, nebuloso.»

(Lenin, “La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla”, septiembre de 1917)

Leyendo a Néstor Francia y siguiendo sus elucubraciones, nuestro querido poeta de lo que hace años seguimos sus escritos y que gracias a él hemos aprendido un montón de cosas sobre Venezuela, en su reflexión “Elogio de la duda” hace un homenaje implícito al dramaturgo alemán Bertolt Brecht. En la homónima poesía, en este mismo escrito Brecht nos dice algo muy importante: “Sí es verdad que la duda tienes que alabar ¡cuidado a no alabar aquella duda que es desesparación!”. ¿A que sirve dudar si esto no se transforma en acción revolucionaria? Que no acabemos como aquel chiste según el cual el filósofo afirma: “¡Solo los tontos no tienen dudas!”, y su interlocutor dudoso se le pregunta “¿Estás seguro que sea así?”, y el refinado pensador contesta sin hesitación: “¡No tengo la mínima duda!”.

Hoy en día a la burguesía le queda un único rol histórico: lo del látigo de la contrarrevolución que le sirve a la humanidad para dar el salto sistémico hacia la sociedad socialista.

“Las revoluciones burguesas, como las del siglo XVIII, pasan rápido de éxito en éxito; sus efectos dramáticos se sobrepasan, los hombres y las cosas parecen iluminados por los fuegos de bengala. El éxtasis es el estado de ánimo de todos los días. Pero tienen una vida efímera, pronto alcanzarán el clímax: luego la náusea se apodera de la sociedad antes de que pueda convertirse con frialdad en razonar de los resultados de su período de fiebre y tormenta. Las revoluciones proletarias en cambio, las del siglo diecinueve, continuamente se critican a sí mismas; interrumpen su propio curso en cada instante; vuelven sobre lo que ya parecía algo logrado para empezar de nuevo, se burlan sin piedad y sin tener en cuenta de las medias tintas, debilidades y miserias de sus primeros intentos; parece que derriban a su adversario solo porque esto atrae nuevas fuerzas de la tierra y se levanta de nuevo más formidable frente a ellas; se retractan de forma continua, asustadas por la inmensidad infinita de sus propios fines, hasta que se crea la situación en la que se hace imposible cualquier vuelta atrás y las mismas circunstancias gritan: ¡Hic Rhodus, hic salta! ¡Aquí está la rosa, aquí tienes que bailar!”, escribió Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte.

Lo que le queda a la burguesía es sembrar la duda sobre la “factibilidad del socialismo”, lo que le queda a la burguesía es borrar la memoria histórica sobre las experiencias de los primeros paises socialistas, de las cuales tenemos, científicamente, que hacer el balance. Lo que le queda a la burguesía es intoxicar las mentes y los corazones de las masas populares con desviaciones: que se pongan en hacer todo lo que le agradan pero que no se involucren en las actividades que sirven para desarrolar la revolución proletaria y el socialismo, esto es el mensaje que le gusta a la burguesía que todas y todos sembremos. Que las masas populares se pongan haciendo lo que más les provoca, menos que se metan para contribuir de manera sistemática al desarrollo de la ciencia de las activades con las cuales las mujeres y los hombres construyen su propia historia. Otras desviaciones académicas, no a caso europeas, útiles a la burguesía imperialista, trabajaron para sembrar en el sentido común que aunque el socialismo pueda ser algo bueno, deseable, conveniente, no está dicho que sea factible, de toda manera es algo que pueden estudiar los académicos, los sociólogos, los eruditos, los cultos y que las masas son demasiado brutas para “debatir” sobre el asunto. Estos refinados intelectuales se aglutinaron como medio siglo atrás al rededor de centros académicos principalmente en Alemania, en Francia y en Italia, no por casualidad; eran los paises estratégicos para el destino del desarrollo de la revolución socialista en los paises occidentales, o sea en los paises imperialistas. Aqui estaba la preocupación más grande de la burguesía, aqui era donde se tenía que hacer todo lo posible para desviar la amenaza revolucionaria (y así es que el imperialismo hizo hincapié, de una manera u otra, sobre estas desviaciones intelectuales de la “izquierda”: Escuela de Frankfurt, Estructuralismo, Post-Estructualismo, Obrerismo, y diferentes y subsiguientes derivaciones). Está ya demostrado por la historia que el socialismo -que no es otra cosa que el régimen político, económico y social (estos son los tres pilares fundamentales del socialismo) de transición del capitalismo al comunismo, y no puede ser otra cosa- es factible, porque la humanidad ya estableció este régimen de producción en un tercio de los paises del mundo, de los cuales quedan unos cuantos, con todas sus contradicciones inevitables. Este régimen de transición solo se tiene que establecer de manera conciente y organizada por la vanguardia de la clase obrera (lo que Marx llama Partido comunista) aquella vanguardia que se organiza ella misma de manera conciente y oganizada para desarrollar su rol histórico. La especie humana ha apostado a lo largo de la Historia a una transformación que cada vez más nos acercó a la necesidad histórica del comunismo (la que el Comandante Chávez justamente define en una entrevista -subrayando la necesidad de la ciencia en la política- como la sociedad que “acaba con la grosera división en clases”)[1] y las condiciones para construir la nueva sociedad sin clases están dadas por el desarrollo del propio capitalismo que ha empujado a lo máximo el caracter social de la producción, el caracter colectivo de las fueras producticas, o sea de los medios y las condiciones de la producción. Solo el comunismo puede ser el futuro de la humanidad y es una necesidad en el sentido exacto que es necesario para garantizar que la especie humana no desaparezca debido a un sistema que ya no responde a las necesidades humanizantes.

¿Esto a caso significa que hoy en día la humanidad ya está subjetivamente lista y hecha para instaurar el socialismo en cada país? ¿Está ya subjetivamente lista y hecha para la “factibilidad del socialismo”? Claro que no. Si fuera así no se hablaría por todo lado en el mundo de la lucha contra la corrupción, que es algo que no tiene a que ver solo con las cúpulas, las instituciones, los dirigentes, los funcionarios, los de “arriba”, la corrupción se manifiesta en todos los hámbitos de la vida asociada, en una manera u otra involucra a las masas populares también, y no tiene a que ver solo y necesariamente con la malversación y el desfaco del dinero público. Si fuera así no se necesitaría de ningún partido, o sea de ninguna vanguardia conciente y organizada, y quizás no se necesitaría ní tampoco de ninguna transición socialista para llegar al comunismo, si fuera así los anarquistas no serían los idealistas que son, y tendrían ellos la razón, pero la realidad nos dice que así no es y no puede ser así. Por esto Gramsci escribió sobre la necesidad de la Reforma Intelectual, principalmente Intelecutal, y Moral, que empieza, y tiene que empezar de manera sistemática, en las filas de la vanguardia organizada, el partido pues, y no puede ser de otra manera. ¿Si no empieza la vanguardia a trabajar sobre su límites y errores como puede esta vanguardia guiar con su ejemplo a las masas populares? La masas populares aprenden principalmente de los hechos (la Moral), de las práticas, sus propias prácticas, más que de las ideas difundiadas por la vanguardia. Practicando trasforman principalmente su propia práctica, transforman principalmente su propia Moral (Reforma Moral de las masas), llegando así a transformar sus propias ideas (Reforma Intelecutal de las masas), esto es lo que pasará en la sociedad socialista, en la transición del capitalismo al comunismo. Desde aquí la centralidad de la construcción del Partido. Y estos son todos elementos que necesitan de estudio y sistematización lógica que son la base de la construcción de la unidad ideológica de cualquier partido revolucionario que hoy en día quiera estar a la altura de su papel histórico hacia su pueblo, es el partido que se le debe al pueblo, es el partido que debe servir al pueblo, que no es nada más ní nada menos que la clase obrera, el proletariado y las demás clases de las masas populares que oponen su resistencia en contra de la dictadura de la burguesía imperialista. La organización que se propone frente al pueblo como vanguardia tiene que transformarse a si misma si quiere transformar al mundo. La vanguardia como subjeto de la revolución y en el mismo tiempo como objeto de la revolución: aquí está el meollo del asunto para enfrentar cualquier derrotismo, fatalismo, pasividad, nihilismo, desesperación, oportunismo y cualquier forma de especulación seudo-filosófica vacía que sólo sirve como sustento a la burguesía y su opresión.

[1] Ver los dos videos: Hugo Chávez – Los 5 frentes de lucha contra el capitalismo y por el SocialismoChávez y las bases científicas del Socialismo.

Magnicidio y Guerra de las Galaxias

por Néstor Francia

¿Alguien duda que el ataque magnicida del 4 de agosto fue una operación internacional? Quien lo haga es un desinformado o un cómplice pasivo del terrorismo, aunque no lo sepa. Financiado desde Estados Unidos y preparado en Colombia, el magnicidio frustrado solo se puede explicar ubicándolo en el contexto de la situación geopolítica global ¿Es el problema de Estados Unidos que Venezuela tenga las importantes reservas de recursos naturales que se conoce? Eso es parte del cuento pero no todo el cuento, porque además la potencia del Norte ve a Venezuela como parte de una disputa por el poder que abarca, en lo cercano, a América toda, y en lo extendido al planeta entero.

En América, al sur del Río Bravo, se desarrolla una dura disputa entre dos tipos de fuerzas fundamentales. Por un lado están las fuerzas que representan las políticas neoliberales, todas aliadas de Estados Unidos, y por el otro las desconcertantes fuerzas que se reúnen en lo que podríamos llamar “progresismo”, a falta de alguna denominación apropiada. Desconcertantes porque son fuerzas que carecen de un programa político común en lo que se refiere a la visión de la sociedad. De las que detentan los gobiernos entre estas últimas, una parte comparte casi todas las generalidades, como Bolivia, Cuba y Venezuela. Otra parte está cerca pero no adosada, allí entrarían Nicaragua, El Salvador, pronto México, con López Obrador. También en ese combo de afines están algunos países caribeños y las fuerzas izquierdistas de Argentina, Brasil, Ecuador y Uruguay. Pero todas estas manifestaciones tienen un par de cosas en común: son fuerzas nacionalistas, que se oponen en distintas medidas al hegemonismo de Estados Unidos y apuntan a promover la idea chavista de un mundo multipolar. Y también son contrarios, igualmente en distintos grados, a las recetas neoliberales.

En ese contexto, la tendencia progresista es mucho más fuerte que la neoliberal, a pesar de que esta última ha obtenido algunas victorias circunstanciales. Pero se sabe que en Argentina y Brasil los gobiernos de derecha no las tienen todas consigo y se ven enfrentadas a las combativas reservas de la izquierda, mucho más cohesionadas y animosas, mejor dispuestas para esta ardua batalla contemporánea. Las fuerzas del progresismo están viviendo partos parecidos a los que experimentaron los patriotas americanos durante las guerras de independencia. Son ellas las que marcan el ritmo de los tiempos, en medio de victorias y derrotas, avances y retrocesos, marchas y contramarchas, y de múltiples contradicciones internas, divisiones y otras debilidades. Pero el signo del siglo es la decadencia imperial y las luchas de los pueblos de América son catalizadores de esa caída. La independencia  americana del siglo XXI es inevitable, como lo fue la del siglo XIX. De manera que Estados Unidos y sus aliados se baten con furia en este continente para tratar de evitar lo que no puede ser evitado, y es ahí donde entra el foco que está puesto en Venezuela.

Venezuela es importante no tanto por su modelo social, que es muy interesante y novedoso, y también relativamente errático y bisoño, con las fuerzas progresistas del país intentando aprender como desenrollar el complicado ovillo de la transformación. La principal preocupación del imperialismo con respecto a nuestra Patria tiene nombre y apellido: Hugo Chávez. Piensan los terroristas que matar a Maduro es matar a Chávez, es decir al chavismo, a esa “plaga” de independencia que se regó en el continente como pólvora, a ese espíritu rebelde, respondón, indomable, irreductible, que no se rinde ni se arrodilla.

Pero además el imperialismo está viendo a esta América irredenta como una pieza decisiva en el rompecabezas de la crisis global. Por eso ya responde, junto a sus aliados, queriendo banalizar el crimen del 4 de agosto, negarlo, desconocerlo, tergiversarlo. Y también desviar la atención del hecho arreciando sus ataques y sus agresiones.

Véase todo lo que ha hecho la derecha después del 4 de agosto: internamente, pretenden victimizar a los victimarios. La AN en desacato ha “denunciado” que el Gobierno está destruyendo las evidencias del caso. Así, el parlamento de la derecha trata de deslegitimar por adelantado cualquier resultado de las averiguaciones y tacha de ilegal el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de los diputados implicados.

Simultáneamente, la ex fiscal Luisa Ortega Díaz presentó en Bogotá ante el llamado “Tribunal Supremo de Justicia en el exilio” una declaración de una supuesta publicista, Mónica Moura, en la que asegura que el presidente Nicolás Maduro estuvo involucrado en un caso de corrupción con la empresa Odebrecht (junto a otros videos presuntamente incriminatorios del Presidente venezolano).

Ayer mismo se anunció que un juez federal de Estados Unidos autorizó la incautación de Citgo Petroleum Corp por una deuda del Gobierno de Venezuela con la empresa canadiense Crystallex International Corp, un fallo que, según asevera el periódico ultraderechista Wall Street Journal,  podría desencadenar una carrera entre los muchos acreedores que Venezuela no habría honrado y que pudiera arrebatarle el control de su único activo estadounidense que se puede aislar.

Por otra parte, la embajada de Estados Unidos en Venezuela manifestó a través de su cuenta en la red digital Twitter que la solución a la situación que padece Venezuela “es restaurar la gobernabilidad con prácticas democráticas”, añadiendo que “Una solución duradera para la creciente crisis en Venezuela solo puede surgir luego de restaurar gobernabilidad con prácticas democráticas, el estado de derecho y la observancia de libertadas humanas fundamentales”.

Todo este cúmulo de acciones políticas tiene como finalidad sacar del centro mediático el magnicidio frustrado, para hacer que la gente vuelva a la “normalidad” (es decir, a la zozobra y la desconfianza inducidas) y se olvide del horrendo crimen terrorista, que tenía como objetivo ulterior promover una conmoción social, inclusive sangrienta, que justificara la intervención foránea.

Como envoltura de todas estas acciones, ayer también se anunció que el próximo domingo (12 de agosto), el secretario de Defensa de Estados Unidos y jefe del Pentágono, James Mattis, iniciará una gira por varios países de América Latina, con el fin de “fortalecer lazos” con países del continente. Mattis visitará nada menos que Brasil, Argentina, Chile y Colombia, cuatro importantes fichas en su conspiración contra Venezuela.

Por supuesto, todo esto tiene que ver con la disputa por la hegemonía global, como he dicho. Como será de preocupante la desesperada carrera de la ultraderecha imperial para tratar de conjurar los desastrosos efectos de su crisis estructural, que ahora se aparece con un anuncio de dimensión apocalíptica: el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, declaró que habrá una nueva normativa que establecerá los pasos exactos a tomar para la creación de un Ejército dedicado a la seguridad en el Espacio, un escenario que, según dijo, ya se ha convertido en un “nuevo campo de batalla”. Para ello, dijo Pence, el Gobierno ha dado instrucciones al Capitolio para que destine 8.000 millones de dólares en los próximos años, con el objetivo de que esta nueva rama del Ejército, que será la sexta de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, pueda estar operativa en el año 2020.

Es en medio de este plan espantoso contra la Humanidad, que se debe ubicar el magnicidio frustrado internacional contra Maduro y otras altas autoridades del Estado. Por eso en este terreno solo cabe estar unidos para defender la Patria, que es una manera de defender a toda la especie humana.

Magnicidio y daños colaterales

por Néstor Francia

Voy a reconocer, de entrada, que en mi primer artículo (5 de agosto) después del magnicidio en grado de frustración acerté y también me equivoqué. Antes que nada aclaro que voy a escribir “magnicidio frustrado”, no hay problema, pero no voy a decirlo de viva voz  porque es un término jurídico, correcto sin duda pero que no se siente natural en mi boca, ya que no soy abogado sino deslenguado. Así que para quedar bien con todos hablaré, cuando me toque, de “atentado terrorista”, que es un concepto más político y se me da mejor, y no contradice el que ha sido recomendado.

El acierto referido: “la derecha criolla va a tratar de imponer la matriz del auto-atentado, y de obligar al Gobierno a mostrar nombres y señas de los detenidos y otras evidencias, y de convertir esto en un asunto de la palabra del Gobierno contra la de sus enemigos”. Tal cual, pero no abundaré en esta especulación derechista y mal intencionada. Y el error: “… el atentado de la avenida Bolívar no tiene porque significar grandes cambios en la situación nacional general”. Es una afirmación demasiado tajante, con una buena probabilidad de ser desmentida por la realidad. A ver por qué.

El magnicidio frustrado comienza a tener consecuencias no jurídicas que voy a definir como daños colaterales. Hay una gran afectación sicológica, por ejemplo, de los opositores radicales de a pie. Esta nueva frustración de los extremistas les ha profundizado el odio y las ganas de ver sangre, y los hace más peligrosos de lo que ya eran. Yo recuerdo, de cuando viví en Alemania Oriental, que los opositores más furiosos del gobierno “y que” comunista se dieron a envenenar las mascotas de los militantes del partido. Así que chavistas, especial cuidado con sus perros y perras, gatos y gatas, iguanos e iguanas, monos y monas en estos días, porque además yo, de estúpido, les acabo de dar la idea a los escuálidos rabiosos, con estas infelices líneas.

Pero hay otros radicalismos que ya se están viendo potenciados, como las tendencias sectarias y dogmáticas del chavismo, que siguen ahí, tienen poder y se aprovechan del magnicidio frustrado para cerrar filas y empezar a fortalecer su espíritu de secta rojo rojito ¡Tanto que había avanzado la multiplicación del color en el chavismo, con Somos Venezuela, el “Venezuela Indestructible” mostrando sus corazoncillos  cromáticos, y otras hierbas refrescantes! ¿Vuelve el síndrome Hare Krishna, ellos de amarillo y el coco pelado, nosotros de rojo y con boina?

Una manifestación que se vincula a lo anterior es la idea, plasmada al menos por dos plumíferos del chavismo conformista, de que la función crítica debe ser al menos revisada porque tal acto de contrición sería un signo de cohesión y apoyo irrestricto al presidente Maduro. Uno de ellos escribió, por ejemplo: “¿Mantendrán los “autocríticos” el rol que parecieron haber decidido tomar, siempre sin mirar hacia los zapatos de Maduro y en torno al “peligro real” que los rodea con trenza y todo? ¿O preferirán mantenerse en su postura cuestionadora a todo, independiente al “peligro real”? Cada quien que asuma su responsabilidad”.

Esta peligrosa idea fue asomada no hace mucho por un alto dirigente del chavismo. En todo caso, es claro que yo no puedo calzar los zapatos de Maduro por una razón física y otra metafórica. Maduro debe usar al menos 44 y yo soy 41. Por otro lado, no tengo ni la milésima parte de la capacidad política del Presidente. Algún vecino me recomendó una vez que me postulara a presidente de la Junta de Condominio y yo desoí este mal consejo nacido tanto de su talante afectuoso como de su insensatez. Hay más de un “peligro real” para la Revolución, hermano. De todas formas, aprovecho para darte un par de recados que te envió Chávez:

“Hagamos la crítica nosotros mismos pero sin ningún complejo de que le hará daño al proceso. No, no le hace daño, le hace bien al proceso, siempre que se haga con lealtad a los procesos y a los principios, siendo la ética la que prevalezca” (conversatorio con Movimiento de Pobladores, 4 enero 2011).

También: “La crítica y la autocrítica es un método para hacer revolución, para consolidar fuerzas, para consolidar bases, para consolidar valores, para perfeccionar el camino” (Entrega del premio Libertador al Pensamiento Crítico, 2013).

Además: “El Correo del Orinoco, el Diario VEA, Ciudad Caracas, deben tener páginas enteras dedicadas a la autocrítica, que el pueblo tenga los mecanismos para ejercer su derecho a la crítica y que nosotros lo leamos” (Reseñado en Ciudad Barquisimeto, el 30 de octubre de 2017, sin precisar fuente ni fecha). Amén, Comandante.

Y cierro con una ñapa. Mariela Castro Espín, quien fue diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular de su país y es hija de los revolucionarios Raúl Castro, ex presidente de Cuba, y de Vilma Espín, quien fuera presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, afirmó: “Mi trabajo como diputada en Cuba tiene una mirada crítica que es la forma en que entiendo ser revolucionaria… si no tengo una mirada crítica, estoy muerta”

En cuanto a ti, mi estimado plumífero, asume tu responsabilidad cuando cierras con “¡Chávez vive, la lucha sigue!”. Lee bien y con la mente abierta al gran Chávez, no vaya a ser que esa consigna se te convierta en frase huera, como ocurre a menudo. Yo, por mi parte, asumiré mi responsabilidad de ser una ladilla china, como siempre: si  no tengo una mirada crítica, estoy muerto.

Elucubraciones: Elogio de la duda

Risultati immagini per marcha admirable campesinapor Néstor Francia

Pre-data: “Los modelos productivos que hemos intentado hasta ahora han fracasado y la responsabilidad es mía, es nuestra, no podemos echarle la culpa a la Santísima Trinidad”

“Basta ya de lloriqueo frente al imperialismo, nos toca a nosotros producir con bloqueo o sin bloqueo”

Críticas del presidente Maduro: ¡Bienvenido al mundo de la moda, Presidente!

Primero que nada debo agradecer dos textos que presentan controversias con mi artículo “Pensamiento burgués del presidente Maduro“, escritos por Alberto Salazar y Ciro Brescia. Es reconfortante que personas respetuosas y bien cimentadas sobre las bases del conocimiento y la capacidad analítica debatan con uno esgrimiendo argumentos bien hilvanados y sustentados, lo cual lo compensa a uno frente a mensajes insultantes escritos por personas que solo usan calificativos originados en un fanatismo ignorante y lamentable. Ciro Brescia escribió: “Gracias, camarada Néstor, por darme la oportunidad con tu escrito de desarrollar estas reflexiones”. Gracias a ti, Ciro, por acicatear mi mente y permitirme seguir estudiando en el interminable libro de la vida.

Yo carezco de soberbia intelectual, estoy seguro de que me equivoco lo suficiente como para merecer oposición a mis ideas ¡Allá otros, si se creen infalibles e intocables! Mi bendita inseguridad se la debo a lo que considero una de las más grandes virtudes de la razón: la duda. Dudo de todo lo que pienso, de todo lo que hago y de todo lo que soy, salvo de lo que mora en el territorio del amor, porque el amor es firme y bueno hasta cuando se equivoca.

Creo, por una parte, en la duda razonable, aquella que puede influir en abrir caminos al conocimiento de la realidad. A esta categoría pertenecen, por ejemplo, la duda sobre si la tierra era plana, que condujo al planteamiento de que es redonda (lo cual también pongo en duda, ya que los planetas se ven redondos en la distancia, aunque todos son cuerpos con relieves e irregularidades en su forma). Esto alentó la aventura que llevó al encuentro de Europa con América. O la duda acerca de si la tierra era el inmóvil centro del universo y si todos los otros cuerpos celestes giraban alrededor de ella. Enfrentado a las certezas de la inquisición católica, Galileo Galilei insistió tercamente en que la tierra no es el centro del universo y en que se mueve alrededor del sol, lo cual cambió toda la perspectiva astronómica junto a otros aportes de su genio científico.

También practico la duda especulativa e inútil, sin dejar de considerarla relativamente razonable. Dudo, por ejemplo, de la existencia del tiempo fuera de la mente del hombre. He llegado a considerar que el tiempo es un instrumento humano de trabajo y que no existe en la realidad externa, lo cual significaría que vivimos en la pura y mera eternidad. Dudo, inclusive, de la existencia del Universo que no sea en mi propia conciencia, que es sin duda el extremo del individualismo y del idealismo. Como se ve fácilmente, no son más que juegos mentales, poéticos, que no conducen a nada.

En todo caso, quien duda tanto y siempre como yo, difícilmente puede ser presa de algún fanatismo o seguridad. Dudo, verbigracia, de la factibilidad del socialismo, viendo como la especie ha apostado a lo largo de la Historia por una redención general que nunca llega ¿Está la Humanidad condenada al destino de los dinosaurios? A veces pienso en la metáfora bíblica del Apocalipsis y le encuentro sentido. Nos aproximaríamos a una situación límite a la cual nos llevarían tres jinetes del Apocalipsis que cabalgan tres caballos: el rojo, que es la guerra (la guerra nuclear, diría yo), el negro que es la hambruna, la pobreza extrema, y el verde, que es la muerte o la enfermedad. Todo esto no es sino mi presunción de que la Humanidad, en un futuro no muy lejano, se verá ante una situación apocalíptica y ante la posibilidad cierta de la extinción de la especie, no como una idea de científicos y estudiosos, sino como una perspectiva inminente para todos los humanos. Esto podría favorecer la llegada del cuarto jinete del Apocalipsis sobre el lomo del caballo blanco, la derrota de la muerte y el advenimiento de un nuevo comienzo forzado por la necesidad, de una nueva civilización.

Y esa es otra cosa, a veces pongo en práctica mi manía del parafraseo: lo hago con la frase “no cambiemos el clima, cambiemos el sistema”, que traslado a la idea de “no cambiemos el sistema, cambiemos la civilización”, dados los destinos que han tenido los intentos socialistas. Pero claro, todo lo que he dicho aquí lo tengo en duda, son elucubraciones.

¿Nuevo comienzo con viejo discurso?

L'immagine può contenere: testopor Néstor Francia

De derecho, el nuevo período presidencial de Nicolás Maduro no empieza antes del 19 de abril de 2019. De hecho, ya empezó. Todos los indicios están ahí: renovación de la propuesta de diálogo, cambios importantes en el gabinete y uso oficial de la frase “Un nuevo comienzo”. Es una perspectiva políticamente correcta. En efecto, los primeros anuncios del Presidente han generado algunas expectativas, lo cual es un arma de doble filo. Si las expectativas son respondidas favorablemente, se dará una real gran victoria revolucionaria, se alargará la vida de los gobiernos chavistas y se recuperará el amplio respaldo popular que alguna vez tuvieron (llegó a estar, en su pico máximo, en más del 60%). Pero si ocurre lo contrario, si las expectativas se ven frustradas, entraremos en un campo minado, en arenas movedizas con consecuencias impredecibles. De allí la importancia de que todo el mundo se tome en serio lo del “nuevo comienzo”. Las palabras son objetos, tienen cuerpo y peso. Algo “nuevo” solo se hace posible cuando se desecha, aunque sea parcialmente, lo viejo. Y para que algo comience, otra cosa debe terminar ¿Necesito explicarme más en ese sentido?

Para que lo del “nuevo comienzo” sea más que una huera frase propagandística habría que cambiar el artículo (¡y dale con el peso de las palabras!): no hace falta “un” nuevo comienzo sino “el” nuevo comienzo. Es decir, acciones bien definidas, claras, inconfundibles. Por ejemplo, las medidas que promueven el diálogo y la liberación de los presos políticos tienen claro apoyo mayoritario del pueblo (que suele pensar muy diferente a los “radicales”), según un estudio de la segunda quincena de junio, creíble, hecho por un grupo que trabaja desde adentro del chavismo y que la experiencia comprueba que posee un alto promedio de aciertos. Muy bien, el problema con esto es que, a fin de cuentas, estas son cosas que preocupan más a los políticos de oficio que a los ciudadanos de a pie. No se trata de ningún apoyo popular entusiasta, aunque sí evidentemente racional. Lo cierto es que “a la final”, como se dice en Venezuela, volvemos siempre a lo mismo: la economía.

Hoy aparecen por todas partes “expertos” economistas. Suerte con eso, ya yo me he declarado lego en la materia. Pues bien, que los “expertos” se apuren, porque tiempo hay pero no sobra. Yo lo único que siento (siento todos los días en mi bolsillo)… ¡y acaso hasta lo sé! es que nuestra economía está dominada ampliamente por el capitalismo salvaje. A ver si los “expertos” entienden eso primero que nada y después propongan qué hacer: ¿acabamos con el capitalismo de raíz, nacionalizamos la banca y expropiamos a Mendoza?

¿Hay condiciones para eso? ¿Someteríamos al pueblo a mayores sacrificios y carencias en lo inmediato en aras de un hipotético futuro socialista? ¿O alcanzamos algunos acuerdos macro con los grandes capitalistas que nos permitan seguir desarrollando, sin prisa pero sin pausa, nuestra incipiente economía comunal, que por ahora puede ayudar pero está lejos de poder resolver esta charada por sí misma? ¿Hay otra opción? Bueno, “expertos”, ilumínenme por favor, porque de verdad no termino de entender mucho de lo que ustedes proponen ¿Por qué no han caracterizado claramente nuestra economía, que es lo primero que deberían hacer? El diagnóstico, como acertadamente asomó Jesús Faría.

Nuestra economía no es solo capitalista sino además altamente dependiente del capitalismo internacional, comenzando porque nuestro principal producto es el petróleo, una industria ampliamente dominada por el capitalismo, como casi todo en este atormentado mundo.

Pero además, abra usted una caja del Clap o compre en un Mercal, y verá allí productos que son elaborados y exportados por grandes empresas capitalistas en sus países de origen, como las corporaciones mexicanas Molinos Villafañe (con capacidad para almacenar hasta 110 mil toneladas de maíz), Rice & Beans (que exporta a los cinco continentes alpiste, alubias, arroz, avena, frijoles, garbanzos, habas, lenteja y maíz) o el grupo Gruma, fabricante de la ya famosa en Venezuela harina de maíz Maseca (líder mexicano en la producción de harina de maíz y tortillas a nivel mundial, además de producir otros alimentos, con una notable expansión internacional que incluye operaciones en América, Europa, Asia y Oceanía con 79 plantas y una importante presencia en 112 países a través de sus marcas globales Maseca y Mission y una gran cantidad de marcas líderes locales como Guerrero en Estados Unidos, y Tortiricas y Tosty en Costa Rica). O sea, parece que no queremos nada con los capitalistas de aquí, pero estamos enriqueciendo a grandes capitalistas extranjeros ¿Qué hacer, entonces? Bien, que hablen los “expertos”.

Hay algo en lo que sí me considero “experto”: la comunicación, con la mala suerte de que todo el mundo se cree “experto” en eso, como si fuese un oficio que no necesitara estudios y larga experiencia para tratar el asunto con suficiente pertinencia, tal como la economía, donde también parece que sobran los “expertos”. La comunicación es una cosa que sin duda requiere, necesita, exige a gritos un nuevo comienzo, desde la perspectiva del movimiento revolucionario.

La comunicación del movimiento revolucionario es más poderosa y abierta en la calle, en las redes digitales no oficiales, en portales de Internet que incluyen el debate de ideas y en algunos medios impresos y audiovisuales alternativos, que en los productores de comunicación oficiales y partidistas, en los cuales reinan la rutina, el discurso reiterativo, el dogmatismo, el sectarismo y el pensamiento único ¿Acaso no va a haber un “nuevo comienzo” en la comunicación oficial? Por ahora, de eso no hay ni asomo.

Lo que pasa es que los comunicadores oficiales están muy cómodos y en sólido dominio del escenario, y como en otras áreas de la Revolución, no se verían favorecidos por un nuevo comienzo, así que no va a ser fácil que haya cambios en la comunicación oficial. Por supuesto, no quiero ser el Quijote luchando contra los molinos de viento, así que seguiré opinando con tranquilidad y también con limitadas esperanzas de que se me escuche.

Uno de los grandes problemas de la comunicación oficial es el de confundir propaganda con comunicación. La propaganda es solo una parte de la comunicación, importante, sin duda, pero insuficiente. La propaganda le ha sido útil al chavismo oficial para ganar elecciones, aun siendo una minoría. Aclaremos esto último, antes de que los fanáticos me crucifiquen. Según los mismos estudios que señalé más arriba, el apoyo al chavismo es ejercido por poco más del 30 por ciento del país, esto se mantiene invariable desde 2014, más o menos. La primera minoría es la de quienes se definen como no alineados, alrededor del 40% y de terceros están quienes se definen como opositores, no muy lejos de la minoría chavista. Solo 3 de cada 10 venezolanos apoya expresamente al gobierno bolivariano. Esto se comprobó en la pasada elección presidencial, donde por Maduro votó solo el 30% del padrón electoral.

Sin duda la propaganda oficial ha sido efectiva en cohesionar a la numerosa minoría chavista y, con ello, mantener a los bolivarianos en la posesión del Gobierno. Eso es un mérito, por supuesto, lo que pasa es que el objetivo estratégico de los revolucionarios no es mantenerse en el gobierno, sino conducir al pueblo en la realización de las metas ulteriores de la Revolución y eso no será posible sin el apoyo consciente y mayoritario del pueblo. Es hora, pues, de un nuevo comienzo comunicacional, para que podamos no solo vencer, sino sobre todo convencer. Para ello se necesita una comunicación inteligente, creativa, abierta, crítica, en la que juegue un papel decisivo el debate de ideas y la tramitación pública de las grandes contradicciones presentes en el escenario.

No estoy pontificando, sé que es un tema complejo y arduo, pero ya que hablamos de un “nuevo comienzo”, por algo hay que comenzar ¿Qué tal por un debate público, democrático, libre, nacional de los revolucionarios sobre el tema comunicacional? ¿Qué tal si ponemos los medios públicos al servicio de este debate, con participación de toda las voces interesadas y no solo la de los voceros partidistas, funcionarios del Estado o comunicadores oficiales?

Ciertamente se acepta que la comunicación es uno de los principales frentes de batalla en el escenario contemporáneo (en mi opinión, el más importante). La verdad es que nuestras armas para esa batalla mundial están un tanto melladas, por eso pasamos tanto trabajo en ese terreno. Estoy entre quienes quieren ayudar a sacarle filo a esas armas. Permiso, por favor, para seguir adelante.

Continuaré con esta discusión, como la ladilla china que soy.

Chavistas contra chavistas

Immagine correlatapor Néstor Francia

Para acercarnos al tema de hoy, es bueno que sepa el lector que han continuado los asomos de sutiles coacciones y presiones que tratan de limitar mi libertad de pensamiento y expresión, provenientes todos de individuos vinculados a los aparatos pesuvistas y gubernamentales. Muchos que han sufrido estos procedimientos han terminado por saltar la talanquera o convertirse en “disidentes”. Yo no voy a hacer cosas tan deshonrosas o inútiles. A estas alturas de mi vida no voy a borrar mi historia personal lanzándome a los brazos de la derecha, ni voy a juntarme con grupúsculos que aspiran al poder político sin aptitudes para alcanzarlo.

En primer lugar, porque quiero mantenerme al lado de quienes integran la minoría más numerosa y activa, que apoya a Maduro a pesar de los pesares, la mayoría de los cuales son gente patriota, luchadora, honesta, decente, amorosa, agradable. Es en esa gente, y no en el Gobierno (donde muchos de ellos trabajan), ni en el PSUV (donde muchos de ellos militan), ni en la derecha, ni en los “disidentes”, donde anida la esperanza de mi país. En segundo lugar, porque no aspiro a ningún liderazgo político, me basta y me sobra (de verdad, a menudo me sobra) la pizca de poder social que he alcanzado y que ha permitido que un artículo escrito por mí me convierta en uno de los protagonistas de debates impostergables. De manera que yo no me voy de este lado, seguiré pegado a la Revolución Bolivariana como una ladilla china.

Para terminar este introito, diré que al fin y al cabo la absoluta mayoría de quienes me presionan con distintos niveles de sutileza, son más jóvenes que yo (lo cual es cada vez más fácil, mientras el tiempo pasa), así que me asumo como un tío fastidioso que debe lidiar con unos queridos sobrinos que deberían aprender a controlarse. No voy a impacientarme por vainas de muchachos. Paciencia es la palabra clave.

Bien, ahora vamos por el lomito. Existe un instrumento virtual y muy latoso que se llama el “chavómetro”, con el cual se intenta determinar, desde distintas ubicaciones, quien es más o quien es menos chavista entre los mortales. Cuentan con el auxilio de algo que es denominado el “legado de Chávez”, un plato que cada quien adoba a su gusto. Hay quienes dicen ser los auténticos hijos de Chávez, mientras los demás no somos más que unos bastardos. Yo, que no quiero que me sigan poniendo en medio de toda esta pendejada, voy a decirlo de una vez, a ver si me dejan quieto: yo no soy chavista, aunque sí soy chavista. Se preguntará el lector: ¿qué le pasa a este tipo? ¿Es no es? ¿Está confundido o quiere confundirme? Y tendrá razón, así que me voy de explicación.

Yo creí ser muchas cosas en la vida. Creí ser marxista, leninista, maoísta, fidelista, guevarista, douglista (fan de Douglas Bravo), chavista. En algún momento, no hace mucho, fui comprendiendo, en la medida en que supe que me restaba menos de la cuarta parte de mi existencia (hoy menos de la quinta parte) que debía ajustar cuentas conmigo mismo y aprovechar cada segundo que me quede para vivir intensamente y a plenitud, y sobre todo REALMENTE mientras pueda. Esto hizo que mi mente se fuese abriendo al mundo externo, a lo que está fuerade mí. Ha sido un proceso progresivo, difícil, en el que he tenido que contradecirme, desdecirme, negarme y empequeñecerme. Entre las cosas que he asumido está la convicción de que ningún sistema de ideas (ninguna ideología) es capaz de abarcar la infinita complejidad del universo, de la sociedad, del individuo. Ningún “ismo” intelectual está libre de error, de limitaciones, de imposibilidades. Mucho menos si ese “ismo” es referido a un individuo, por más grande y admirable que este sea.

Marx predijo eventos que no ocurrieron (como que la revolución se daría primero en países altamente industrializados, como Alemania e Inglaterra en el siglo XIX), las ideas de Lenin no pudieron evitar lo que ocurrió después de su muerte en la Unión Soviética, Mao vio como su heredero designado, Hua Kuofeng, fue defenestrado poco después del fallecimiento del aquel líder histórico chino, el Che falló en sus predicciones sobre la guerra de liberación en América Latina, Chávez erró en unas cuantas cosas (no lo digo ahora, lo dije en artículos críticos que escribí durante sus mandatos y que conforman una lista, y que están a la orden de quien esté interesado), Fidel reconoció públicamente los aspectos erráticos de la Revolución Cubana. Dejé de último a Fidel porque quiero valorar una de sus instrucciones finales, que rubrica su grandeza y hace honor a su visión de la vida: que no se pusiera su nombre a nada en Cuba, ni a una escuela, ni a una calle, ni a una barriada, y que no se inundara a Cuba con su imagen. Una manera de poner en su justa dimensión el papel del individuo, por más relevante que este sea en vida. Por supuesto, el pueblo cubano no lo olvidará, pero tampoco lo adorará como a un Dios ni fundará una religión “fidelista”. Deberá seguir adelante con sus propias mentes y fuerzas, asumiendo sus propios y cambiantes desafíos, no se escudará en un nombre para vivir de un dogma estigmatizador. Eso es al menos lo deseable.

Ahora bien ¿existe el chavismo? Claro que sí, pero no es una ideología sino una cultura. No es un sistema cerrado de ideas sino un conjunto abierto de valores espirituales, una forma profunda de ser. Chávez basó sus propias ideas no en un recetario individual ni en un sistema hermético, sino en una multiplicidad de pensamientos y conceptos entreverados: Bolívar, Zamora, Robinson, Cristo, Marx, Mariátegui, Fidel, el Che, en un transcurso en el que su pensamiento fue transformándose y a veces contradiciéndose (llegó a promover intensamente, en los inicios de su mandato, un libro prescindible: El oráculo del guerrero).

Es chavista el honesto, no el corrupto, así este tenga un guardarropa atiborrado de camisas rojas. Es chavista el humilde, no el prepotente que se cree más poderoso que los demás así grite a diario “Chávez vive, la Patria sigue”. Es chavista el inconforme, no el comodón que se aferra a los pequeños logros y a las mieles del poder así no se pierda un acto de Maduro. Es chavista el creativo, no el que ata su mente a ideas fijas y a frases hechas así tenga enmarcado su carnet del PSUV. Es chavista el amoroso, no el que irrespeta a su compañero (a) y a sus hijxs así se sepa de memoria el Plan de la Patria. Es chavista el estudioso, no quien se conforma con titulares de prensa y discursos repetidos así vea todas las semanas “Con el mazo dando”. Es chavista el demócrata participativo, no el burócrata así se pase todo el día viendo VTV. Es chavista, por supuesto, el patriota, no quien dice defender la Patria y acumula dólares en secreto aunque ondeé la bandera nacional cuando asiste a una marcha.

Pero en esa cultura tampoco sirve el chavómetro, porque también persiste la vieja cultura, la cultura adeca, conviviendo con la nueva cultura, y este conflicto vive también al interior de cada uno de nosotros. He visto Constituyentes coleándose en una fila: vivarachismo adeco. He visto chavistas botando un vaso de plástico en la calle, vive-la-pepismo adeco. El chavista que se roba un lápiz de su oficina, el que ofende a su mujer porque él es macho, el que bachaquea “por necesidad”, el que se cree el más chévere del mundo y no acepta una crítica, todos manejan valores de la cultura adeca. Los valores adecos bullen en nosotros y estamos en lucha todos los días para defender y hacer crecer el chavismo verdadero, incluso dentro de nosotros mismos: el chavismo cultural, el que nos pertenece a todos y no a algún grupo en posiciones de mando, por más poderoso que sea, ni a algún partido por más fuerza de masas que tenga.

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