“Consulta” opositora y Constituyente

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Martes 11 de julio de 2017

“Consulta” opositora y Constituyente

En el complejo panorama político venezolano resulta muy difícil la proyección de escenarios futuros. La mayoría del pueblo se encuentra en estado de confusión, sin por ello dejar de mostrar las profundas huellas que dejó en su conciencia el paso por este plano físico de Hugo Chávez Frías. Es esa nueva conciencia lo que ha evitado que la derecha se aproveche del evidente descontento para imponer su actual agenda de violencia, cada vez más minoritaria y foquista, aunque también más violenta, como lo demuestra la emboscada criminal de ayer en la que resultaron heridos siete guardias nacionales.

En medio de esa confusión, las fuerzas políticas desarrollan sus estrategias para la coyuntura con energías dispares. Esta semana la oposición, por ejemplo, se prepara para montar su fraude del próximo domingo, con una “consulta” que algunos descaminados señalan como “vinculante”, lo cual es un absurdo absolutamente bizarro.

La más reciente noticia sobre ese evento la ha dado un cabecilla del partido opositor Acción Democrática, Negal Morales, al anunciar que los cuadernos de votación de esa “elección” serán quemados inmediatamente después de realizada, aduciendo que la medida forma parte de una “serie de iniciativas” que buscarían dar seguridad a los votantes y evitar represalias: “Después de haber sido registrado el elector y totalizada el acta, va a ser quemada, porque no vamos a dejar que ningún funcionario del Gobierno tenga acceso a los nombres y apellidos de la gente”.

La verdad es que este burdo pretexto no hace sino confirmar algo que dijimos en nuestro Análisis del 4 de julio pasado, al referirnos a los dos objetivos de esa “consulta”: “El otro objetivo es recurrente: el espectáculo mediático. Se esmerarán en conformar algunas colas con espontáneos y militantes en zonas donde cuentan con suficiente fuerza para ello, trucarán las cifras de participación y montarán el concierto de los medios del mundo para simular el éxito. Se tomarán la foto y armarán el reportaje, y el mundo ‘sabrá’ que el ‘pueblo’ venezolano votó para sacar a Maduro, rechazar la Constituyente y convocar a la FANB para el golpe de Estado”. El quemar los cuadernos les permitirá mentir sobre el número de participantes sin que haya modo de desmentirlos comprobadamente. Ya lo hicieron una vez, entre el 13 y el 14 de febrero de 2012, después de las primerias opositoras del 12 de febrero, con el mismo objetivo de mentir sobre el número de participantes. Esto lo hicieron a pesar de que hubo una orden del TSJ de que los cuadernos fuesen preservados y resguardados por el CNE (que supervisó esa elección). Es decir, la derecha ya tiene experiencia en el desacato a las decisiones del máximo tribunal. Por ese delito de desacato, la coordinadora electoral de la oposición para entonces, Teresa Albanes, solo tuvo que pagar una multa. Por eso es que la Constituyente tiene entre sus tareas revisar el articulado de la Constitución para reforzar aún más la distribución de justicia y castigar con más severidad delitos graves como el desacato al TSJ.

Ahora bien, mientras la derecha monta esta pantomima, que no tiene otro fin que seguir desarrollando la agenda de conspiración y violencia, y tratar de impedir la Asamblea Nacional Constituyente, nosotros estamos en nuestro principal asunto, precisamente la Asamblea Nacional Constituyente. Nosotros hemos sido y seremos críticos de algunos aspectos organizativos y comunicacionales relacionados con la ANC, pero no dudamos ni por un momento que esta es la principal oferta política del chavismo en este momento (y acaso la única, en el sentido de la actual coyuntura). Hay que defenderla, difundirla, protegerla, impulsarla. No es casual que en el discurso nacional e internacional de la derecha, el principal elemento ha pasado ser la solicitud de que se suspenda la Constituyente. Lo pide el Departamento de Estado de USA, lo pide Almagro, lo acaban de pedir Santos y también la Conferencia Episcopal Venezolana. Y es, por supuesto, objeto de sabotaje y amenazas por parte de la MUD. Y hasta los “disidentes” del chavismo andan bufando contra la Constituyente.

Hay en el chavismo quienes están pensando que la suspensión de la Constituyente puede ser una poderosa herramienta de negociación con la derecha. Es cierto, pero para entregar la Constituyente, tendrían que darnos a cambio las tres cuartas partes del cielo, y no lo van a hacer. Quieren que entreguemos la Constituyente como un acto de capitulación. A todas luces, estamos muy lejos de capitular. Por eso altos dirigentes revolucionarios lo han dicho alto y claro: si vienen con vainas, nos iríamos a las armas.

 

Comunicación: ¡zapatero a sus zapatos!

L'immagine può contenere: una o più persone, folla, cielo e spazio all'apertopor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 06 de julio de 2017

Comunicación: ¡zapatero a sus zapatos!

La noticia más relevante de ayer fue el ataque supuestamente chavista a la Asamblea Nacional. Es un hecho confuso, de cuya autoría e intenciones no podemos estar seguros.

El presidente Maduro ha ordenado inmediatamente una investigación: “Yo condeno absolutamente esos hechos, hasta donde los conozco en este momento. Yo no voy a ser nunca cómplice de ningún hecho de violencia. Los condeno, y he ordenado su investigación y que se haga justicia”. Sin demora, el ataque ha sido comidilla de la canalla mediática y las redes digitales al nivel nacional e internacional. Nosotros esperaremos a ver cuál es el desarrollo de esta noticia, antes de comentarla en nuestra entrega de mañana.

Por lo pronto, nos mantendremos en la intención que nos ha animado para el Análisis de hoy. Empecemos por recordar el párrafo con el cual cerramos nuestro Análisis del martes, en el que nos referimos a los planes de la MUD para este mes: “Los desaguisados de la MUD pueden actuar, en cuanto a nosotros, como consuelo de tontos. Que ellos estén mal no quiere decir que nosotros estemos bien. Pero ese es otro cuento”. Pues bien, vamos a ir con parte de ese otro cuento.

Ya todos sabemos que las dificultades económicas continúan, aunque con algunas novedades. Ha mejorado el tema de desabastecimiento, pero han empeorado los de la especulación y la inflación. Ahora son pocos los productos que no se consiguen en la calle, pero los precios suben a cada momento de manera ininterrumpida y grosera.

Eso, por supuesto, está haciendo un severo daño al Gobierno Bolivariano. No obstante, ese daño se ha visto empeorado por el fallido tratamiento comunicacional que se le ha dado al asunto. Vamos a repetir una vez más que esto no es de exclusiva responsabilidad del MINCI, ya que las políticas comunicacionales no se deciden en ese nivel sino en el correspondiente al alto Gobierno.

En cuanto al asunto económico, hemos caído en el error de no hablar con verdad al pueblo. Hemos generado por momentos demasiadas expectativas en torno a medidas coyunturales e insuficientes, presentándolas como especie de panaceas, o con un optimismo excesivo en cuanto a sus posibilidades de contribuir a la solución de los problemas de manera más o menos perentoria. Es el caso de toda la bulla que se hizo con la agricultura urbana, que, como se sabe, en todas partes funciona como actividad complementaria a la agricultura extensiva, que es el verdadero camino para afirmar la seguridad alimentaria de cualquier país. Comunicacionalmente, esa “boom” ha pasado a segundo plano. Luego, una cosa parecida ha pasado con los CLAP, cuyas virtudes se ven sobredimensionadas en cuanto al real alcance que pueden tener como respuesta a la problemática de la obtención de bienes de consumo masivo por parte de la población.

Precisamente, para esos problemas no hay soluciones mágicas ni rápidas. Eso ha debido dejarse establecido desde hace tiempo, junto a la presentación de un verdadero plan económico con metas al mediano y al largo plazo, dejando en claro que todavía el pueblo deberá hacer sacrificios para salir del hueco económico en el cual nos encontramos. Todo esto no lo pensamos ahora ni lo planteamos ayer, desde hace algún tiempo lo venimos asomando por varias vías.

Pero ese no es nuestro único problema en el campo de las comunicaciones, y no somos los únicos que lo hemos venido aseverando. Hace poco, en una conferencia en la ciudad de Rosario, Argentina, el conocido intelectual Atilio Borón abordó el tema, según reportó el periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel. Borón afirma que: “Según el investigador y documentalista australiano John Pilger, en 1983 había 50 corporaciones que poseían los principales medios globales, que en su mayoría eran estadounidenses. En 2002, o sea, 15 años después, había disminuido de 50 a nueve… Y Robert Murdoch, el gran magnate de los medios, dueño de la Fox, ha predicho que hacia el final de esta década quedarán solo tres gigantes mediáticos y que la suya será uno de ellas”. Borón añade que su poder es tal que “muy pocos gobiernos pueden resistir sus embates” y que “tienen la capacidad fenomenal de chantajear y extorsionar no solo a los gobiernos, sino también a los ciudadanos, a los partidos, a los sindicatos, a todas las organizaciones. Y están por fuera de cualquier control democrático”. Pero no es solo eso, el intelectual argentino dice además que si hay algo en que han fracasado todos los gobiernos progresistas de izquierda de la región, ha sido la comunicación. Es decir, el enemigo comunicacional es muy fuerte, pero nosotros no ayudamos mucho en esta batalla.

Los problemas comunicacionales del chavismo son muy graves, quizá el peor de ellos es la sordera a las críticas en ese sentido. Nosotros sostenemos que el primer deber del comunicador no es hablar sino escuchar, no es juzgar sino investigar. Solo después a de escuchar e investigar, quizá podamos juzgar y hablar.

También hay otra cosa que nos gusta decir. Si un comunicador opera a un enfermo, lo más probable es que este muera. Si construye una casa, probablemente se la caiga encima a quien la habite. Eso es porque el comunicador, por lo general, no es ni médico ni ingeniero. Pero cualquiera se cree un comunicador, como si la comunicación no fuese un oficio especializado, que requiere estudios y experiencia. Muchos personeros del Gobierno proponen, aprueban y desaprueban planes comunicacionales sin conocimiento de causa, solo fundamentados en el poder que detentan. Algunos hasta son frecuentes anclas de programas de TV y radio, siendo pocos quienes lo hacen realmente bien ¡Zapatero a sus zapatos!

Los problemas de nuestra comunicación los hemos señalado una y otra vez, empeñados en arar en el mar: comunicación sectaria, repetitiva, dogmática, chata, sin creatividad, improvisada, prepotente, descolorida. Se ha hecho esfuerzos, sin duda, pero es poco lo que se ha podido cambiar. En este tema vale también la crítica que ha presentado hace poco el ex ministro y ex presidente de PDVSA Rafael Ramírez, referida a la situación general del país: “Hay mucha confusión, debe tenerse cuidado con las descalificaciones, acusaciones y señalamientos. Es momento de escuchar, revisar, rectificar y, siempre desde el campo de la revolución, trabajar en avanzar. Tenemos una gran responsabilidad con el país. Debemos ser capaces de escuchar cualquier voz Chavista o Bolivariana que muestre opiniones diferentes, por muy incómodas que sean”.

Bien, en el campo de la comunicación, nosotros mostramos opiniones diferentes y a menudo incómodas para los altos funcionarios del Gobierno. Hay que decirlo, no hemos sufrido descalificaciones ni señalamientos por ello, aunque sí cierta exclusión en los medios del Estado -en los que pululan los loros-, pero igualmente muy poco se nos escucha. No nos angustiamos por ello, no somos tampoco la gran cosa. Nos angustia, sí, el destino de la Revolución porque, repetimos: que ellos estén mal no quiere decir que nosotros estemos bien. Seguiremos fastidiando.

 

Helicóptero y armas

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Miércoles 28 de julio de 2017

Los anaqueles del pasado

Una desagradable angustia nos ataca en este momento, ante la incertidumbre del futuro inmediato. La probabilidad de que se desate en Venezuela una guerra fratricida es clara y no podemos negarnos a la factibilidad de ese escenario. Hechos recientes no hacen sino abonar a ese indeseable albur. Está, por ejemplo, el evento del helicóptero insurrecto el día de ayer, que radicaliza el clima de violencia, más allá de la efectividad o no de esa acción relativamente aislada. Por otro lado, vemos como el presidente Maduro plantea abiertamente la posibilidad de que el chavismo emprenda una lucha armada, si la derecha traspasa los límites que la separaría de la opción cierta de la toma del poder.

Para nosotros es claro el lado del que estamos en este brete, pero no por ello deja de preocuparnos el hecho de que, en sentido estricto, estamos en medio de un debate político entre dos polos, que no tiene actual correlato en la ubicación social de la mayoría. Ni el chavismo ni la MUD están representando en este momento a esa mayoría. De manera que una guerra abierta tendría un corolario impredecible que podría ser inclusive el de cualquier pescador, interno o externo, que aproveche la situación para hacerse del preciado pez que es Venezuela, sumida en su río revuelto. No creemos necesario insistir demasiado en la inquietud que precede a la anterior: la muerte, el dolor y la destrucción siempre asociados a toda guerra.

Es sorprendente lo que uno puede encontrarse cuando registra los anaqueles del pasado, lo que uno ha advertido, lo que uno ha escrito. Hagamos un ejercicio, que completará básicamente el Análisis de hoy. Vamos a citarnos nosotros mismos, de trabajos como este, enviados el año pasado.

Sobre la agudización del conflicto nacional: “Las posibilidades de una gran confrontación nacional, inclusive con algún nivel de violencia, siguen en aumento. La derecha insiste en la búsqueda de fórmulas que le permitan salir del presidente Maduro antes de que se cumplan los lapsos constitucionales del período. La única rendija legal que se le ofrece, el referendo revocatorio, parece cancelada. Cualquier otro atajo sería inconstitucional y dispararía el conflicto. Por su parte, el presidente Maduro ha sido claro en cuanto a cómo actuaría, si se da tal situación: ‘¿El pueblo va a permitir que la oligarquía, que ganó la Asamblea Nacional por la confusión de un sector de nuestro pueblo, tome el poder político en Miraflores?… Para eso es que nos estamos preparando, para no permitirlo ni por una vía ni por la otra, ni por las buenas ni por las malas’” (01/02/2016).

¿Ha podido llegar el chavismo en mejores condiciones a este día? Sin duda. Estamos seguros que así sería si tan solo la prepotencia, el sectarismo y la sordera hubieran cedido un tanto de terreno a la humildad, la amplitud de miras y la sincera intención autocrítica de todos nosotros (no estamos hablando del Gobierno, sino del chavismo, o sea también del Gobierno). ¿Que no? ¿Estamos nosotros hablando de este modo ahora, cuando el cielo se nos puede venir encima? Claro que no Ya hace cerca de un año asomamos nosotros la idea de acometer la Asamblea Constituyente, no para menos que la transformación del Estado hacia formas reales, concretas y efectivas de Poder Popular, que apunten a ir trascendiendo el Estado burgués imperante aun en Venezuela, no un reacomodo, una reorganización, sino una verdadera revolución constitucional: “… nuestra Constitución sigue manteniendo los elementos fundamentales de la democracia burguesa, la democracia representativa. Una expresión de ello es la forma en que se elije y se constituye la Asamblea Nacional. Es esta situación lo que ha permitido que la burguesía se apodere de esa institución y la esté utilizando como uno de los factores preponderantes de la conspiración que apunta a la restauración del dominio neoliberal en nuestro país y la sumisión de Venezuela a los intereses globales del imperialismo. A estas alturas nos preguntamos si acaso no será necesario, después que superemos la tormenta (si es que lo hacemos, confiamos en que sí), el emprendimiento de una nueva Asamblea Constituyente que genere una Constitución aun más avanzada y revolucionaria que la actual” (04/08/2016).

Esa idea la manejamos entonces en varios encuentros entre chavistas, entonces nadie nos hizo caso, algunos hasta nos miraron como si estuviéramos locos. Ese es uno de los problemas: el síndrome del seguidor, que solo descubre el mundo cuando lo hace la autoridad: ausencia de pensamiento crítico, independiente y creativo.

Y fíjese el lector en esto, que escribimos el 28 de julio de 2016: “Veníamos bajando hacia la Plaza Bolívar rumiando nuestra preocupación por todo lo que ocurre cuando nos saludó un chavista amigo y nos asomó su diagnóstico pesimista: ‘Camarada, estamos jodidos’. No nos conforma que nos digan lo que sabemos, porque en este momento estamos un poco jodidos todos, es la verdad. Queremos que nos den razones y, sobre todo, que nos asomen propuestas, posibles soluciones. Así que preguntamos al compa: ‘Ajá ¿y cómo se hace?’. Él argumentó que el problema son las instituciones del Estado, que son ineficientes, que no cumplen su papel. Nosotros replicamos: ‘No podemos estar esperando demasiado de las instituciones, más bien hacen demasiado, tomando en cuenta todos los vicios del Estado burgués que perduran tercamente: burocratismo, verticalidad, exclusión del pueblo y unos cuantos etcéteras. Para mí el problema principal reside en la vanguardia de la Revolución, en el partido (PSUV) y en sus dirigentes, porque el partido reproduce esos vicios y no termina de entender que venimos de una gran derrota que nos obliga a cambios verdaderos, profundos, de las estructuras, del estilo de trabajo, de la relación con el pueblo’”.

Pronto hará un año de esta advertencia, y las cosas no se han movido en el PSUV ni un milímetro. Es el mismo partido burocratizado, ensimismado, limitado política e ideológicamente. Esto lo decimos sin muchas esperanzas de que se nos escuche, pero al menos así salvamos parte de nuestra responsabilidad ante lo que puede venir: nosotros queremos ser leales, al intentar decir verdades aunque eso pueda reportarnos más problemas que beneficios o privilegios.

Y finalmente, por ahora, para no exceder los límites tradicionales de estos trabajos: “La Guerra No Convencional no puede ser enfrentada con partidos convencionales, lenguajes convencionales y herramientas convencionales. Las fuerzas progresistas latinoamericanas han contribuido con sus errores a facilitar la acción erosiva de sus enemigos, cayendo en las trampas de la institucionalidad burguesa que no han logrado transformar y mostrando poca capacidad de adaptación a las nuevas realidades surgidas tras sus victorias de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI. En el ámbito cultural y comunicacional, tan importante, ha habido en algunos casos un asfixiante dogmatismo, un lenguaje repetitivo y exento de creatividad que se ha venido desgastando hasta hacerse casi inocuo, una estética de dudosa calidad, una simbología anacrónica y otros desatinos. En otros casos, se ha sufrido de un excesivo formalismo que impide que los pueblos puedan diferenciar unas fuerzas de otras, y volviéndose a la definición de los políticos como una especie de clase aparte constituida por aprovechadores, oportunistas y farsantes”.

¿Está la comunicación vinculada a la Constituyente exenta de estas limitaciones? Sinceramente, no lo creemos así, y no nos queda otra que decirlo, se escuche o no.

Sí, el cielo encapotado anuncia tempestad. Nuestra tripulación ha podido enjarciar mejor la nave, aviar con más propiedad la artillería, prepararse con más acierto para la batalla. Ahora tenemos que ir a la lucha tal como estamos. Ojalá, lo repetimos, se enderecen las cargas en el camino, porque los vientos se acercan huracanados.

 

El síndrome de La Carlota

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 26 de junio de 2017

El síndrome de La Carlota

Chávez definía la Revolución Bolivariana como una revolución pacífica pero no desarmada. En realidad, ninguna revolución verdadera puede serlo, ya que tratándose de cambios profundos en las estructuras del poder, siempre tendrá el rechazo, la obstrucción y la conspiración de los poderosos a los cuales quiere desplazar. Es lo que subyace en el fondo del planteamiento de Mao Tse Tung: el poder nace del fusil.

En una carta a Engels (del 25 de septiembre de 1857), Marx reveló la importancia que concedía al papel de la fuerza armada en la Historia. Allí el gran pensador comunista afirmó que “Toda la historia de las formas de la sociedad burguesa se resume notablemente en la militar”.

Es un hecho el importante rol que ha jugado la fuerza armada en la Revolución Bolivariana. Para empezar, uno de los más destacados puntos de inflexión de esta Revolución fue una acción armada, la rebelión militar del 4F. Luego fue decisiva tanto en la caída de Chávez en 2002, cuando el Estado Mayor de entonces se le volteó al Presidente e hizo posible la consumación del golpe de Estado, como en su retorno, al unirse el factor militar a la rebelión popular que enfrentó aquella asonada. Y el apoyo sólido de la FANB al Gobierno ha dado al traste con todas las intentonas de la derecha por derrocarlo.

Por todo lo dicho, no tiene nada de raro que en la actual conspiración violenta (y armada) contra el Gobierno de Maduro haya tanto interés por parte de los complotados por involucrar a los militares. A medida que se desarrolla el plan golpista, se incrementan los llamados de los cabecillas de la subversión para que la Fuerza Armada se rebele contra el Gobierno. Los ejemplos estuvieron a la vista la semana pasada.

El concejal del municipio Chacao, Alfredo Jimeno, expresó: “Quiero enviar un mensaje a la Guardia Nacional Bolivariana para que no se conviertan en el ejército de Taita Boves el cual dejaba a su paso muerte y desolación, sino que se pongan del lado del pueblo que un día juraron proteger”.

Y David Smolansky: “Queremos enviarle un mensaje a nuestras Fuerzas Armadas, al Ejército, a la Armada, a la Aviación. Son ustedes quienes pueden dar un paso al frente y hacer cumplir el hilo constitucional al poner fin a la brutal represión que ha ordenado Nicolás Maduro”.

También el comunicado de la MUD del 21 de junio: “Hacemos un llamado a todas la instituciones y en especial a la FAN, para que en esta crisis hoy más que nunca cumplan con su deber constitucional establecido en el artículo 328 de la Constitución y con su salvaguarda establecida en el 333”.

Julio Borges aseveró que a las “FAN” les “está llegando la hora de decidir entre defender la Constitución o continuar disparando a un pueblo que jamás va a permitir que se declare una dictadura con la trampa de la Constituyente”.

Y Miguel Rodríguez Torres, vía Twitter, en mensaje a la FANB: “Bien dice nuestro himno, ‘Nuestra sangre es la savia del pueblo’ Hagamos honor a su letra y defendamos la República. Feliz Día del Ejército”

La derecha seguramente cuenta con algunos seguidores en la FANB, ya que esta no es ajena a la situación social del país, que no es favorable al Gobierno, desde el punto de vista del apoyo popular. Sin embargo, pareciera claro que no cuenta con fuerza militar, que es muy otra cosa. Es decir, los elementos opositores de la FANB no son mayoría, ni tienen coherencia ni influencia importante en las cadenas de mando, ni organización ni poder de fuego.

Sin embargo, así como una de las intenciones de la escalada de violencia es ir minando la estabilidad y la gobernabilidad del país, e incidir negativamente en la moral del pueblo, entre las intenciones de la convocatoria a los militares para que se alcen contra el Gobierno está la de ir erosionando la lealtad de la Fuerza Armada, alentar a quienes conspiran desde adentro de la institución y afectar la moral de los militares. En ese propósito hay que ubicar también los recientes ataques a la base militar de La Carlota. Es un asunto que hay que mirar con cuidado.

Muchos compatriotas nos han comentado sobre el peligro de mostrar debilidad en el frente militar de esta guerra. En ningún país del mundo nadie puede atentar contra la seguridad de una base militar sin sufrir muy graves consecuencias, inclusive la muerte, ya que una acción como esa no puede ser considerada un simple disturbio social ni algo que pueda entenderse como plausible de ser enfrentado con medidas de control de orden público. Es una acción de guerra y así debería ser tratada. Tal como dijo el Presidente: “¿Qué pasaría si un grupo enmascarado atacara una base militar en Estados Unidos? ¿Qué creen ustedes que pasaría?”.

Nosotros concordamos con la opinión de alguien que nos señaló que ante la lamentable muerte de David Vallenilla en el borde de la base militar de La Carlota, fue justo que se ordenara una investigación y se procediera a la detención del ejecutor del disparo que le cegó la vida, pero que esto debió ser acompañado de una declaración contundente del Comandante en Jefe de la FANB, Nicolás Maduro, advirtiendo que cualquiera que ataque, por cualquier medio, una instalación militar, sería considerado un enemigo militar y así sería tratado, sin excluir el uso de armas de fuego, como ocurriría en cualquier país del mundo.

Ya vimos como al día siguiente de la muerte de Vallenilla y después de la débil reacción del Gobierno, el ataque a La Carlota fue aun peor, e inclusive se produjo el derribo de una reja protectora de la base y la penetración a la misma de elementos terroristas. Sospechamos que este tipo de debilidad influye también negativamente en la moral de nuestros militares.

 

OEA, Trump y guerra mundial

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 19 de junio de 2017

OEA, Trump y guerra mundial

Hoy se reúne en Cancún, México la asamblea general de la OEA teniendo como asunto principal a debatir la situación de Venezuela. Es una excelente oportunidad para volver a poner sobre el tapete el tema de la contradicción principal que vive la sociedad humana en este momento histórico, de cómo esa contradicción se manifiesta en nuestro país y qué posición política debe ser asumida por los revolucionarios en esta circunstancia.

Venezuela es uno de los puntos focales principales de la actual guerra mundial que tiene como claros beligerantes al imperialismo norteamericano y sus aliados, por un lado, y a los pueblos y naciones soberanas del mundo, por el otro. Ya lo hemos dicho y lo repetimos: quien no entiende esto, no entiende nada.

En ese contexto, la fracción extremista que está gobernando en Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, está dejando todo en claro, sin mayores disimulos. Una muestra de ello es el cambio de política hacia Cuba. Trump dijo el pasado viernes en Miami, la meca de la gusanera cubana en el exilio, y ante miembros radicales de la comunidad cubana en esa ciudad, que “Es mejor para Estados Unidos tener libertad en nuestra región, tanto en Cuba como en Venezuela”. Más claro no canta un gallo: al diablo el interés de los pueblos cubano y venezolano, este capo fascista habla, sin cortapisas, de lo que es “mejor para Estados Unidos”. Para rematar el carácter injerencista y belicista de esa declaración, tómese en cuenta que la misma tuvo como escenario el teatro Manuel Artime, nombrado así en “honor” a un combatiente del Ejército Rebelde liderado por Fidel Castro, quien traicionaría después a Cuba para convertirse en uno de los líderes de la invasión a Playa Girón. Ese teatro es un lugar simbólico de la ultraderecha terrorista de Miami.

Ahora bien, ante las medidas anunciadas por Estados Unidos que dan marcha atrás a los acuerdos y acercamientos que había propiciado Obama con Cuba, no podemos sino preguntarnos ¿dónde están los fariseos que hablan en el mundo de paz y democracia? ¿Por qué Luis Almagro no ha dicho ni pío? ¿Por qué los ex presidentes neoliberales que se reúnen en IDEA no se pronuncian, siendo que el embargo a Cuba ha sido condenado por 191 países, lo cual prueba lo antidemocrático que es el imperialismo? La respuesta es sencilla: porque todos ellos son parte de esta guerra y se ubican en el campo de los aliados del Imperio. De eso se trata, a final de cuentas, este zafarrancho en el que vivimos, de que no puedes quedarte en el medio, ni que quieras.

Los pocos avances que había hecho Obama para reconocer los derechos soberanos de Cuba, ahora son liquidados por Trump y su combo fascista: “La política reafirma el embargo estadounidense impuesto por ley a Cuba y se opone a los llamados dentro de Estados Unidos y otros foros internacionales para acabar con él”, señaló la Casa Blanca en un comunicado, al tiempo que Trump anunciaba el cambio de política en la capital de la gusanera y el escualidismo, Miami, Florida ¿Y cuáles son sus argumentos? El presidente yanqui dijo estar dispuesto a negociar “un acuerdo mejor” con Cuba, pero solo si hay “avances concretos” hacia la celebración de “elecciones libres” y la liberación de “prisioneros políticos”. Es decir, tal como hace con Venezuela, el imperialismo exige a Cuba que capitule, que se rinda, y asoma el garrote intervencionista.

En ese contexto se da la reunión de la OEA en Cancún. Presurosos, los dinosaurios de IDEA que tratan de influir sobre los países que estarán en esa reunión, aseveraron el pasado viernes, en un comunicado, que “reiteramos nuestra profunda preocupación por la total ruptura del orden constitucional y democrático, la violación sistemática y generalizada de derechos humanos y la violencia provocada por las fuerzas del orden al servicio del régimen que ya ha cobrado más de 72 víctimas fatales en Venezuela… Todos los gobiernos de la región están llamados a asumir un comportamiento consistente con su adhesión a la Carta Democrática y con los más esenciales sentimientos de solidaridad y humanidad. Nadie, en este aciago momento para Venezuela, puede ser indiferente al grito de protesta de la gente en la calle”. No es coincidencia que este comunicado se presente como suscrito, precisamente, en México. Nosotros vamos a parafrasearlo diciendo que “Nadie, en este decisivo momento para nuestro continente, puede ser indiferente a la agresión del imperialismo contra Cuba y la Patria de Bolívar”.

De todas formas, las esperanzas de la derecha de que la OEA finalmente decida, por mayoría, condenar al gobierno de Maduro, parecen esfumarse una vez más. Un internacionalista de la Universidad estadounidense de Columbia, Christopher Sabatini, así lo infiere: “Va a ser muy difícil llegar a un tipo de evolución o una serie de pasos para resolver la situación”. En ese sentido, Sabatini dice solo esperar las usuales declaraciones de “preocupación”, sin ninguna decisión trascendente.

Las sospechas del nuevo fracaso del Imperio y su lacayo Almagro en la OEA, se incrementan ante el anuncio hecho el viernes por el Departamento de Estado gringo, de que el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, no asistirá a la Asamblea General de la OEA, supuestamente porque debe atender la crisis diplomática en el Golfo Pérsico. En su lugar Estados Unidos enviará al subsecretario de Estado John J. Sullivan, solo un día después de anunciar que Tillerson asistiría a la cita, la más importante del año en la OEA, según se afirma en medios de la derecha ¿Huye Tillerson por la derecha para no estar presente cuando se sepa de una nueva derrota?

Para quienes duden de la importancia de Venezuela en esta guerra que compromete a todo el mundo, es bueno saber que la cancillería rusa emitió un comunicado donde rechaza la intervención foránea en nuestros asuntos y anuncio al mismo tiempo el envío de una nave de guerra a aguas del mar Caribe, el portaviones Kuznetsov, el más poderoso de toda su flota, mientras China informó del movimiento de unidades de su armada, en igual sentido. Queda claro que Venezuela no está sola frente al imperio.

Cerraremos, sobre todo para aquellos que se afanan en restarle apoyo al Gobierno Bolivariano en este trance histórico de confrontación mundial, con las clarísimas palabras de Edgard Sánchez, dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de México: “La prioridad en este momento en relación a la situación en Venezuela -y especialmente visto desde el exterior- es pronunciarse contra la actual ofensiva de la derecha que apoya y promueve el imperialismo. Es decir, la situación actual requiere una clara posición antiimperialista. Estoy de acuerdo en que es posible analizar e incluso criticar diversos aspectos del proceso bolivariano. Pero no es posible omitir o eludir una clara posición contra la ofensiva golpista de la derecha.

El actual es un intento de derrocar por cualquier medio al gobierno chavista legítimamente constituido, hacerlo con el apoyo del imperialismo yanqui y provocando incluso su intervención militar. Y sobre eso es lo que en primer lugar hay que definirse”. Tómese nota de estas verdades.

País en “descontrol”

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Il popolo della Rivoluzione ai fascisti dell’opposizione.

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Miércoles 14 de junio de 2017

País en “descontrol”

¿Es el objetivo de la escalada violenta de la derecha derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro? Sí y no. Ese es su objetivo estratégico, sin duda. Quiere acceder al poder y, más precisamente, ponerle la mano al Ejecutivo, pues algún poder ya tiene en tres estados y en importantes alcaldías, así como en otras ramas del poder público, aunque sea parcial. Pero desde el punto de vista táctico, más bien apunta a ir erosionado el piso político del chavismo hasta que lo tenga listo para montarlo en la olla, bien sea por propio esfuerzo o con asistencia foránea. Y en ese sentido, sería inconveniente negar que se ha anotado algunos éxitos.

Recordemos que la ofensiva derechista no empezó hace poco más de dos meses, cuando arrancó la actual andanada terrorista. Ya en 2015 se inició la intensa agresión simultánea sobre todo en cuatro frentes: el económico, con los ataques al precio del petróleo, la agresión financiera y el sabotaje en el mercado de bienes y servicios masivos; el político-institucional, al lograr convertir la Asamblea Nacional en una cabeza de playa para esa avanzada; el internacional, sobre todo con la irrupción de la contraofensiva derechista continental encarnada en la figura de Luis Almagro (OEA): y el mediático, que es la bisagra de todos los demás. La escalada terrorista de hoy no es sino el desarrollo de esos ataques hacia una derivación terrorista, armada.

Ahora bien, cuando se juntan todos esos frentes y se observa los resultados perceptibles, no hay duda de que la derecha ha golpeado a la Revolución Bolivariana y no hemos salido indemnes. La Revolución sigue moviéndose en el ring tratando de resistir los embates del contrincante, pero la pelea es dura y aun es temprano para avizorar cuál será el desenlace. Por supuesto, cada una de las barras anima a los suyos y los dirigentes tratan de mantener en alto la moral de quienes se baten en el ensogado.

Las esquinas urden estrategias, trazan líneas para cada asalto, curan las magulladuras de sus pupilos. El combate es arduo y la sangre mancha la lona.

Es paradójico, porque los fascistas hablan de “resistencia” pero, en sentido estricto, quienes estamos en resistencia somos nosotros, no desde ahora, como hemos dicho, sino desde tiempo antes ¿Qué ha logrado el enemigo hasta ahora y qué hemos logrado nosotros?

Las ganancias de la derecha no son despreciables. Algunos de sus principales objetivos los han alcanzado, al menos en buena parte. Internamente, han generado una pesada sensación de “descontrol” nacional que avanza hacia la ingobernabilidad, sin saberse aun si llegaremos a ese estado. No ha sido posible detener la exasperante inflación, aunque ha mejorado el abastecimiento: hay mercancías, pero cuesta Dios y su ayuda adquirirlas, los reales no alcanzan. La violencia en la calle no cesa, causando no solo muerte y destrucción, sino además variados obstáculos para la vida cotidiana de los ciudadanos: estaciones del Metro de Caracas cerradas, colas en avenidas y autopistas, zozobra, sensación de inestabilidad, confusión en la mayoría, miedos, desazón. Con esas acciones, la derecha sigue erosionando nuestra base de apoyo. En estudios recientes a los cuales hemos tenido acceso, y en otros que son de conocimiento público, las minorías chavista y opositora siguen bajando mientras crece el segmento de los “no alineados”. Esto puede deberse a que esa primera y numerosa minoría (con más de 10 puntos por encima sobre cada una de las otras dos) parece no estar responsabilizando ni al Gobierno ni a la MUD por la violencia política, sino a un factor abstracto: la “polarización”, como hemos venido afirmando.

A esto se suman las fisuras que asoman en la estructura del chavismo, con defecciones que no dejan de ser importantes, la más emblemática de ellas la de la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, además de las diferencias expresadas por otros como Juan Barreto, Eustoquio Contreras. Maripili Hernández y Gabriela Ramírez, que tienen sobre todo valor simbólico, ya que no implican alejamientos masivos, como tampoco lo fueron otros que se habían producido antes. Pero sin duda, estas diferencias refuerzan la percepción de “descontrol”.

En el plano internacional, la ventaja que parecían sacar el imperialismo y la derecha se ha venido desvaneciendo y las fuerzas han tendido a un mayor equilibrio político. Aquí habrá jugado un papel notable la larga experiencia de Nicolás Maduro como canciller de Chávez y la excelente labor de Delcy Rodríguez y sus equipos en la Cancillería.

En el plano interno, la derecha está lejos de poder cantar victoria (al igual que nosotros), pues el chavismo ha mostrado una colosal capacidad de respuesta, de moral, de combatividad, de movilización, de organización. Y eso que aun no ha puesto en juego todas sus fortalezas para la batalla, por razones obvias.

En resumen, no es posible predecir cuándo será el final de esta pelea puntual de hoy, cuyo desenlace no será en modo alguno el final de la guerra, sino la victoria parcial de uno de los bandos, o de ninguno. Esto último porque no se puede descartar que la MUD esté trabajando pa lapa, y se cuele un tercero por los palos.

El fin, el combate puede irse a 10 rounds, a 12, a 15, quién sabe, si acaso alguien no gana antes por KO. Entretanto, seguiremos con la mente, los oídos y los ojos bien abiertos.

Chavismo e intolerancia

L'immagine può contenere: 3 persone, persone che sorridonopor Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 02 de junio de 2017

Chavismo e intolerancia

La controversia es una de las cosas más interesantes de la política (íbamos a escribir “más sabrosas”, pero decidimos ponernos un poco más graves). La actitud del “yes-man”, tan aborrecida por algunos capitanes de industria, es muy común en los parajes de la acción política, porque suele rendir beneficios que a menudo son una especie de pago por una supuesta lealtad que no es tal. La adulación, la obsecuencia, es una de las manifestaciones más dañinas de la mediocridad. Peor aun cuando esas lacras se juntan con la hipocresía de aquel que critica a hurtadillas pero se muestra conforme en público, fauna que abunda en el chavismo. Lo decimos porque lo sabemos, lo vivimos, lo vemos y lo sufrimos todos los días.

En el caso de la Constituyente, hay muchas dudas y críticas al nivel de algunos cuadros medios chavistas. No todos están de acuerdo con que no haya referéndum convocatorio, otros no ven con buenos ojos las bases comiciales. Nosotros, que no somos tan legalistas y padecemos de mayor malicia, tenemos menos pruritos en ese sentido. Creemos que la dirigencia chavista tiene todo el derecho político de acudir a algunas mañas para sostenerse en el poder, porque ha vivido sometida, desde que Chávez asumió por primera vez la Presidencia, a una gran trampa armada por el imperialismo, que se ha manifestado en golpe de Estado, sabotaje petrolero, sabotaje económico, violencia callejera, manipulación mediática, acoso internacional. Con el imperialismo y sus cipayos no podemos entendernos “como caballeros sino como lo que somos”, como decía el gran Cantinflas.

Ahora, eso es una cosa y otra es la desmedida intolerancia que suele mostrar el chavismo en algunas circunstancias. Esto se ha agudizado por la situación de violencia terrorista que se está viviendo en el país. El chavismo tiene en estos días la piel especialmente sensible, lo cual entendemos aunque no justificamos.

Lo cierto es que han comenzado a aparecer posiciones desde factores que se definen como chavistas y que difieren de aquellas que presenta la alta dirigencia del PSUV. La más mediática de todas es la de Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General de la República, que sin duda está haciendo oposición al Gobierno, lo cual es su derecho, por más que moleste a quienes hicieron posible que ocupe ese cargo. Pero esto último no es algo que deba condicionar sus posiciones políticas, no se puede pretender “cobrar” de esa manera un apoyo político.

Pero no es solo ella, la lista ha crecido en distintas dimensiones. Hay quienes difieren de la idea global de convocar a Constituyente, como la propia Fiscal y Gabriela Ramírez, además de William Ojeda y el diputado Germán Ferrer. Otros tienen diferencias parciales, como Juan Barreto, quien se ha mostrado favorable a que la convocatoria incluya un referéndum popular, lo mismo que Eustoquio Contreras. Y también habría que sumar al ex Fiscal Isaías Rodríguez, quien ha dicho que habría que hacer un referéndum aprobatorio de las decisiones de la Constituyente, aunque es justo decir que esta idea ha sido acogida ayer por el presidente Maduro. Todas esas controversias deberían verse como naturales sino estuviésemos en una situación de polarización que estimula altos grados de intolerancia. Ahora bien, nosotros nos oponemos a esos asomos de intolerancia extrema sobre todo porque no sabemos que nos depara el futuro ¿Está descartado que en algún momento del futuro compartamos trinchera con quienes hoy se nos alejan o se diferencian de nuestras posiciones? No lo descarto con personas con las que el chavismo muestra intolerancia, pero que conozco desde hace tiempo y con quienes he compartido afanes políticos, y sé que tienen su corazoncito patriótico, como Vladimir Villegas, Luisa Ortega Díaz y Germán Ferrer.

Como dicen los mexicanos, me late que en caso de una invasión extranjera a esta tierra, por ejemplo, todos ellos se verán unidos conmigo. Si ese momento llegara, no me gustaría haberlos llamado traidores o hijos de la chingada (es una forma de decir lo que el lector seguramente se imagina) ¿Acaso no ha pasado ese tipo de cosas en esta Revolución? Veamos.

En el año 2000, Francisco Arias Cárdenas fue el candidato único de toda la derecha contra Hugo Chávez. En la campaña, Arias llegó a comparar al Comandante con una gallina. Después volvió al chavismo y hoy es el gobernador chavista del estado más importante de Venezuela.

Herman Escarrá, copeyano de origen (lo cual no es ningún pecado, el padre de Chávez también lo es), fue presidente de la Constituyente de 1999, pero después se alejó del chavismo, llegó a interponer recursos en el Tribunal Supremo de Justicia contra las actuaciones del Comandante, llamó a desconocer al gobierno en diciembre de 2007 con una marcha sin retorno a Miraflores, apoyó, como parlamentario, un llamado a paro indefinido después de las expropiaciones en el Sur del Lago de 2010 y describió en 2010 a la Ley de Comunas y el Parlamento Comunal como ‘un golpe de Estado a la Constitución’. Luego se replanteó su posición política y hoy es miembro prominente de la Comisión Presidencial de la Constituyente

En 2008, en ocasión de las elecciones regionales, Aristóbulo Istúriz y su partido de entonces, el PPT, se distanciaron de Chávez por diferencias en cuanto a las candidaturas. En aquella oportunidad Istúriz pronuncia una frase célebre: “Chávez como que se fumó una lumpia”. Luego vuelve a unirse a Chávez y hoy es dirigente nacional del PSUV e inclusive fue, hasta hace poco, Vicepresidente Ejecutivo de la República.

En mayo de 2013 se conoce el famoso audio de Mario Silva. El ha dicho que se trató de un montaje, pero en todo caso eso le valió ser sacado del aire a pesar de la buena audiencia que tenía su programa La Hojilla. Por cierto que a nosotros alguien del alto Gobierno nos propuso ocupar ese espacio en VTV, a lo cual nos negamos por razones de mínima elegancia. Hoy Mario ha recuperado su espacio en ese canal y cuenta con el favor del presidente Maduro.

William Ojeda ha hecho el doble salto de talanquera, saltó para allá y luego se devolvió para acá, y fue aceptado sin resquemores ni rencores, a pesar de que fue muy beligerante y altisonante contra Chávez.

Nos preguntamos ¿Quiere decir que todos ellos, en esos momentos de no muy grato recuerdo, eran traidores, hijos de la chingada, vendidos a la derecha, de la CIA o tenían rabo de paja? ¿Por qué no pensar que se equivocaron o que asumieron posiciones políticas o personales sin necesaria mácula ética? Y si hemos hecho esto último finalmente, y los hemos acogido de nuevo en nuestro seno, algunos de ellos con importante protagonismo ¿cómo quedan quienes se distancian ahora? Porque la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava.

Y ojo: cuidado con criminalizar cualquier diferencia en un momento constituyente, esto sería la negación del mismo. Nosotros, por ejemplo, tenemos diferencias con la manera en que se está planteando la Constituyente desde el poder constituido, y sin embargo nos hemos pre postulado por el sector de pensionadas y pensionados ¿Estamos vendidos a la derecha por tener tales diferencias? Promovamos el debate político, no el torneo de epítetos y descalificaciones. Como decía Mao Tse Tung: que cien flores se abran y compitan cien escuelas.

Derrotas imperiales

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Jueves 01 de junio de 2017

Derrotas imperiales

La derrota del imperialismo en la reunión de la OEA de ayer es muy significativa. La coalición de Estados Unidos y Canadá con varios países gobernados por la derecha continental (favor incluir a Chile y Uruguay, para los que no quieran darse por enterados) no pudo hacer pasar una resolución que no es más que el programa de la oposición violenta venezolana y la receta contrarrevolucionaria de Luis Almagro, el representante principal del Imperio en la organización de la cual es secretario general.

Acaso los gringos estaban al tanto de lo que se les venía y por ello no enviaron a su secretario de Estado, Rex Tillerson, a hacer el papelón de perdedor en el cónclave. Se decidieron por nuestro conocido Tom Shannon.

¿Qué estará pensando Donald Trump de la OEA en este momento? Conociendo su desmedida soberbia y ese supremacismo yanqui que lo hace cometer errores por doquier, debe trinar de la rabia, al ver a su poderoso imperio frenado por unos pequeños países, algunos asimilables a lo que gente como él ve como despreciables “repúblicas bananeras”. Claro, este hombre sumido en terribles preocupaciones y sobre todo frustraciones, al ver como las naciones soberanas y los pueblos en lucha se le enfrentan sin temor, acaso no podrá dedicar mucho tiempo a pensar en Venezuela, aunque nuestro petróleo es una poderosa carnada que atrae a cualquier tiburón. Corea del Norte lo desafía a cada rato, Siria e Irán se comportan como iguales ante él, Bolivia, Nicaragua y Ecuador se le paran duro en la OEA, Cuba no se amilana ante sus bravuconadas de gringo prepotente. Todo ello mientras en su propio país sufre burlas, rechazos y bombardeo mediático.

En fin, existe una alta posibilidad de que Trump termine sacado como corcho de limonada de la presidencia de Estados Unidos. Ya lo estarán pensando algunos en el Estado Profundo (llamado también Gobierno Permanente), los verdaderos dueños del circo, que ponen al presidente yanqui ante la realidad de que, por primera vez, no es dueño y señor de sus negocios.

El fracaso de la OEA, muy bueno para nosotros, tiene su lado negativo: los sectores más extremistas del imperialismo ya estarán rumiando cómo hacen para agudizar el conflicto en Venezuela, reforzar el apoyo a la oposición violenta y seguir horadando el piso de la Revolución Bolivariana.

Pero lo peor para los enemigos de la Patria es que no solo las continuas derrotas en la OEA son un dolor de cabeza, sino que además importantes factores económicos internacionales están haciendo caso omiso a las intenciones de sabotear la economía del país y ponerlo en una situación de bloqueo y aislamiento. Es lo que ha ocurrido con la compra de bonos de PDVSA por parte de la empresa Goldman Sachs, por un alto monto de 2.800 millones de dólares, una buena inyección de divisas para la economía venezolana.

En ese sentido, uno de los principales promotores de la violencia paramilitar instalada hoy en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, envió una carta dirigida al jefe ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, en el que le asevera que los compromisos económicos hechos con el Gobierno del presidente Maduro no serán válidos en un “futuro Gobierno democrático”. Fuera de sí y de todo ejercicio de razón, Borges se da el tupé de amenazar desmedidamente a Goldman Sachs, al decir en su misiva que “Venezuela y su futuro Gobierno democrático no olvidarán donde estuvo Goldman Sachs cuando le tocó decidir”.

Ante los ataques recibidos en Estados Unidos y en Venezuela, Godman Sachs respondió con la misma lógica que mueve a los factores capitalistas que atacan a la Revolución Bolivariana y defendió la operación en un comunicado remitido a la agencia española EFE, en el que señaló que invirtieron “en bonos de Petróleos de Venezuela porque, como muchos otros en este sector, creemos que la situación en ese país tiene que mejorar con el tiempo” ¿No es eso precisamente lo que impulsa las acciones del gran capital tan caro a los afectos de Julio Borges, y que se expresa en la máxima de que “business is business”.

Además, la Asamblea Nacional venezolana, dominada por la derecha y en situación de desacato decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, acordó iniciar una investigación por la operación adelanta por Goldman Sachs y PDVSA. Prejuzgando con arbitrariedad y sin elementos de juicio válidos, la AN aprobó iniciar averiguaciones “con especial atención respecto a la actuación del presidente del Banco Central de Venezuela, Ricardo Sanguino, en aras de determinar la responsabilidad del mismo en virtud de lo establecido en la ley contra la corrupción”, y también solicitar al Congreso de los Estados Unidos “que abra investigación a Goldman Sachs y, en caso de existir, a los intermediarios que hayan participado en esta operación a los fines que determine la responsabilidad penal y/o administrativa que pudieran tener los mismos según las leyes de ese país”

La AN opositora, adelantándose al uso futuro que dará el Gobierno venezolano a esos recursos, afirmó en su acuerdo que los utilizaría “para financiar la represión desmedida que este dirige a través de cuerpos de seguridad del Estado y cuerpos de la Fuerza Armada Nacional en contra de los manifestantes en manifestaciones pacíficas y ciudadanas en las que participan cientos de miles de venezolanos”.

Por su parte, el segundo vicepresidente del Parlamento, el reconocido fascista Freddy Guevara, afirmó que la AN “no va a avalar ningún tipo de préstamo, contrato de interés nacional que no haya sido aprobado” en su seno y que “esos bonos son bonos de sangre, y no solamente no serán reconocidos, sino que serán investigados y considerados cómplices de la dictadura y de la corrupción cualquier ciudadano nacional o internacional que se atreva a financiar a la dictadura”.

¿Y dónde queda la tan cacareada “libertad de empresa”? La verdad es que la soberbia y las derrotas internacionales los tienen locos.

ANC: Palante y patrás

L'immagine può contenere: 1 persona, folla, cielo, albero e spazio all'apertopor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 29 de mayo de 2017

ANC: Palante y patrás

La Asamblea Nacional Constituyente viene siendo para nosotros un sube-y-baja del ánimo. Por momentos nos alza la esperanza, por momentos nos genera el temor de una decepción, no tanto para nosotros, que tenemos la piel curtida por tantos años de avatares políticos, sino para nuestro pueblo. Hablamos del pueblo todo, y aquí es bueno comenzar con una aclaratoria.

En una intervención de Aristóbulo Istúriz la semana pasada, este asomó una idea de pueblo muy parecida a la que esbozaba Rómulo Betancourt. Palabras más, palabras menos, Istúriz planteó que pueblo era en realidad el “pueblo organizado”. Bien, el pueblo organizado es, primero que nada, una relatividad. En el espacio donde vivo la supuesta organización del pueblo es una entelequia. Existe el censo de los CLAP, por ejemplo, donde la gente se ha inscrito con la esperanza de recibir comida, pero los únicos organizados son el grupito que se viene aprovechando de los demás, quedándose cada uno de ellos con más de una caja en el reparto. Otro ejemplo: el otro día se montó un punto para registro del carnet de la Patria. Allí sacaron su carnet casi todos los escuálidos de mi edificio, con excepción de unos pocos recalcitrantes. Pero ahí nadie está organizado, se sacan el carnet a ver qué agarran, esa es la verdad que todos conocen. No es que no haya organización popular en absoluto, es incomparable con la ausencia de casi toda organización antes de Chávez, mas la que hay es asaz insuficiente para los fines estratégicos de la Revolución.

En todo caso, he aquí lo que dijo Betancourt, en 1960 en su mensaje al Congreso Nacional: “es falaz y demagógica la tesis de que la calle es del pueblo… el pueblo en abstracto es una entelequia que usan y utilizan los demagogos de vocación o de profesión… en las modernas sociedades organizadas que ya superaron desde hace siglos su estructura tribal, el pueblo son los partidos políticos, los sindicatos, los sectores económicos organizados, los gremios profesionales y universitarios”. Se parece igualito a la definición de Istúriz, que apunta a establecer que el pueblo es el chavismo, lo cual es falso, pues en la Venezuela de hoy solo 3 de cada 10 venezolanos se reconocen como chavistas ¿y los otros 7, qué son?

Uno de los peligros de la ANC, tal como está planteada, es que se convierta en un evento excluyente, controlado, en el que el supuesto “poder originario” termine siendo el poder de unos pocos.

No obstante nosotros estaríamos encantados, si una Constituyente dominada por el PSUV, como casi seguro va a ser, se convirtiera en un profundo debate sobre los temas del Estado y del poder, pues nuestra inquietud no es quiénes conforman la Constituyente, sino cuál es su carácter.

El pasado sábado, en una intervención telefónica del presidente Maduro, de apenas 13 minutos, este fue alentador de nuestra esperanza, cuando dijo tantas cosas buenas como las siguientes: “Una constituyente para hacer más revolución y para darle más poder al pueblo… Hay que darle al pueblo todo el poder financiero, comercial, político, económico, entre otros… hacer Revolución dentro de la Revolución, que sea un sacudón y eliminar la corrupción… En primer lugar, es una Constituyente para empoderar a nuestro pueblo… Una constituyente que sea un sacudimiento de las entrañas de la Patria… Transformarnos en una revolución más democrática, más eficiente, más eficaz… La primera respuesta: es una Constituyente para darle más poder al pueblo”.

También Elías Jaua se refirió, hace algunos días, al crucial tema del Poder Popular, cuando dijo que “Llego la hora de que el pueblo tome el Poder. Con la ANC el pueblo tendrá el poder completo en sus manos”. Muy bien, pero entonces llega el pasado viernes y el mismo Jaua envía mensajes contradictorios: “La Constituyente va a transformar el Estado, va a producir los cambios necesarios, va a reorganizar el Estado para que haya justicia y sea la garantía de la paz… Nosotros vamos a la Constituyente a defender el poder que hemos logrado, que nos ha permitido ampliar los derechos sociales, políticos y culturales de la mayoría”. Ahí se nos enfría el guarapo otra vez, porque los verbos “transformar” y “reorganizar” se contradicen. Transformar es cambiar las cosas, reorganizar es dejar las cosas igual pero dándoles otro orden. Si reorganizamos el Estado, no lo transformamos. Y eso de ir a la Constituyente a “defender el poder que hemos logrado” es una frase conservadora. Para nosotros no se trata de “defender el poder que hemos logrado” sino de transferir más poder directo al pueblo. Esa no es una idea nuestra, es una idea de Chávez.

Ahora bien, aunque es otro tema, los intelectuales y comunicadores revolucionarios están ayudando muy poco a que la ANC se enrumbe hacia una realización ideológica profundamente chavista. Es asombroso el conformismo, el acriticismo y la falta de creatividad que reflejan estos sectores multiplicadores de opinión. Con contadas excepciones, no hacen más que repetirse, ni siquiera a ellos mismos, sino a los dirigentes que son voceros principales de la Constituyente. No promueven ni mucho menos forman parte del debate, están intelectualmente como muertos, algo en verdad preocupante ¿quieren que se genere un pensamiento único?

Históricamente, los intelectuales y comunicadores han sido factores valientes y críticos.

Hoy pululan en las pantallas de TV con un discurso obsecuente y complaciente… ¡en un momento constituyente, por Dios!

Pero no nos engañemos, muchos intelectuales y comunicadores son críticos, pero por debajo de cuerda, lo sabemos porque hablamos con buena parte de ellos. Solo que no lo hacen públicamente ¿a qué le temen? Porque nosotros somos permanentemente críticos y nunca hemos recibido una llamada del Gobierno reclamándonos eso, ni ninguna amenaza ni nada parecido. En algunos casos lo que temen es perder algunos privilegios, viajes, fama, exposición mediática, publicaciones, exposiciones. También algunos temerán perder cargos y otras prebendas. Habrá también quienes creen honestamente estar haciendo lo correcto, de todo hay en la viña del Señor.

Lo cierto es que en una sociedad en la que los intelectuales y los comunicadores son acríticos e intelectualmente perezosos o simplistas, las cosas difícilmente puedan avanzar hacia donde es deseable. Hay que despertar las mentes y los espíritus, es lo que el pueblo espera de nosotros. Al fin y al cabo es gracias a ese pueblo que hemos podido estudiar y acercarnos al gran tesoro de la cultura humana.

¡Abajo los alcaldes, viva el Poder Popular!

L'immagine può contenere: una o più persone, folla, albero e spazio all'apertopor Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Viernes 26 de mayo de 2017

¡Abajo los alcaldes, viva el Poder Popular!

Hoy continuamos con la argumentación y el planteamiento de las propuestas que vamos a proponer para la Asamblea Nacional Constituyente, en realidad sin muchas expectativas de que salgan airosas, pero tocar la puerta no es entrar. Al fin y al cabo, no hay peor intento que el que no se hace.

En el último párrafo de nuestro Análisis de ayer asentamos: “… nos gustaría adentrarnos en la auscultación de un par de vetustas figuras que forman parte de las antiguallas con las que se construye la estructura de nuestro Estado burgués: el alcalde y el cabildo”. Aquí vamos.

La figura del Alcalde nos llega a nosotros proveniente de la época del Antiguo Régimen de España, en el siglo XVI, a través de la colonización de nuestro continente.

En las principales ciudades españolas el alcalde era designado por el rey. Los poblados que ostentaban ese privilegio tenían título de villa, es decir de ciudad. Bien, hemos avanzado en algo: ahora no lo designa un rey sino un partido político. Con muy raras excepciones, los alcaldes terminan siendo impuestos por aparatos partidistas, por medio de un sistema electoral con el cual es casi imposible que un líder comunal (un “hijo de vecina”) pueda llegar a ser alcalde.

En cuanto a los cabildos, fueron corporaciones municipales creadas por el Imperio español en la América colonizada y en las Filipinas, para la administración de las ciudades. Eran una adaptación a un nuevo medio de los ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los cabildos catedralicios de las iglesias catedrales.

De manera que tanto los alcaldes como los cabildos fueron creaciones del feudalismo, ni siquiera del capitalismo, aunque este adaptó la figura para las repúblicas, pues en realidad le venía muy bien a la sociedad del individualismo que fuese un individuo quien mandara en los municipios como un reyecito, que es lo que hacen casi todos los alcaldes. El alcalde y los cabildos, tal como los conocemos, son rémoras de siglos pasados y de regímenes oprobiosos. Ahora muchos entenderán porque las gestiones municipales dependen a menudo de que el alcalde sea bueno o malo, eficiente o ineficiente, honesto o corrupto, para que sean exitosas o fallidas. Es decir, cuando votamos por el alcalde lo hacemos como quien se juega un billete de lotería, ya que la gestión será ajena a los ciudadanos, quienes no pueden ejercer ningún control y mucho menos alguna función ejecutiva. Esta figura es una aberración del Estado burgués que la heredó del Estado feudal. Uno de tantos anacronismos que la Humanidad debe echar al tiesto de la basura lo antes posible, y dar paso al poder de los ciudadanos, a la democracia real que solo prefiguró nuestra Constitución de 1999, pero sin dotarnos de herramientas efectivas para su realización.

La Asamblea Nacional Constituyente nos brindaría una excelente oportunidad para hacer historia, transformando al menos el Estado aunque sea solo al nivel local, dándole el poder real municipal a las comunidades, lo que sería un gran avance en la Revolución profunda por la que luchó Chávez al frente del pueblo venezolano. Sería un verdadero sacudón histórico que repercutiría en otras latitudes, una acción revolucionaria que confirmaría la tan cacareada confianza en los poderes creadores del pueblo y en las capacidades de la multitud para gestionar y administrar de manera directa sus espacios, cambiando el sistema de representación por uno de delegación controlada en cada instancia por el Poder Popular. Esto significaría la concreción de una máxima que expusimos en un Congreso Mundial de Filosofía realizado hace algunos años en Maracaibo, y de la cual un reconocido intelectual cubano dijo que la exhibiría en la sala de su casa: “Tanta participación como sea posible, tanta representación como sea necesaria”. Solo que hoy, con referencia a la propuesta que haremos, cambiaríamos “representación” por “delegación”.

Nuestra propuesta principal la denominamos “Administración popular piramidal de los municipios”. Seguimos de una vez con su formulación: En la base de la pirámide están todos los ciudadanos comunes en el nivel demográfico sectorial. Los sectores serían zonas delimitadas de las parroquias que garanticen la posibilidad de una elección uninominal de personas propuestas directamente por los ciudadanos y no por los partidos políticos, y que compitan con base no en campañas glamorosas y manipuladoras, sino en exposición de méritos comunitarios y conocimiento de virtudes de los candidatos por parte de la comunidad.

Sobre esa base, la pirámide del Poder Popular municipal se construiría de la siguiente manera:

1) Eliminación de la figura de los alcaldes y de los Consejos Municipales, y su sustitución por Consejos Populares Municipales de elección por la base y por delegación

2) Los CPM se elegirían con base en la división de cada parroquia en sectores. Se votaría en cada sector por un número determinado de delegados sectoriales, después de la postulación razonada de personas que se hayan destacado por su labor comunitaria o por sus reconocidas virtudes ciudadanas

3) En esas elecciones no postulan los partidos políticos, sino directamente los ciudadanos, aunque los elegidos pueden militar o no en un partido

4) Esos delegados sectoriales eligen de su seno delegados a los Consejos Populares Parroquiales. Estos eligen a su vez a los miembros del Consejo Popular Municipal, que sustituirá a la Alcaldía y al Consejo Municipal

5) Estas distintas delegaciones no cesarán sus funciones al hacerse la elección, sino que se mantendrán activas para servir de correaje entre las bases y los organismos superiores y para ejercer control social de la gestión en cada nivel.

Las delegaciones, hasta los Consejos Populares Municipales, durarían tres años en sus funciones y cada año se ejercería una presidencia rotativa o pro tempore elegida por sus miembros

6) Se mantendría como hasta ahora la figura de las gobernaciones de estado, pero la coalición organizada de los Consejos Populares Municipales ejercería estricta supervisión y activo control social de todas sus ejecutorias

Esta es nuestra propuesta inicial principal, a la que habría que darle concreción, con ayuda de especialistas, para desarrollarla en su forma legal y constitucional, pero manteniendo absolutamente el espíritu y los finas que la animan.

También haremos otras propuestas, todas referidas al crecimiento y profundización del Poder Popular real. Pero todo a su tiempo.

Marchar por la paz, contra el fascismo y contra los mareados

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Martes 23 de mayo de 2017

Por la paz, contra el fascismo

Hoy estaremos los revolucionarios en la calle marchando por la paz y contra el fascismo. Aquí no hay opción ninguna que no sea la defensa del gobierno antiimperialista de Nicolás Maduro y de la Revolución Bolivariana. Recordemos una vez más que la gran contradicción contemporánea es la que existe entre el imperialismo y sus aliados, por un lado, y las naciones soberanas y los pueblos en rebeldía por el otro.

Esto se expresa en Venezuela en el enfrentamiento entre la Revolución y la derecha fascista. El que no entienda eso, no entiende nada.

Marchar mañana es también una manera de enfrentar a quienes al asumir posiciones ambiguas ante el plan subversivo violento de la derecha, se hacen cómplices de ella, más allá de que esto sea su voluntad o no. Algunos, que se dicen de izquierda, están movidos por las ansias de protagonismo y de poder, otros por supremacismo intelectual, otros por resentimiento (porque no han logrado ubicarse en el alto gobierno, en cargos que creen merecer y les habrían sido negados), otros sencillamente porque han dejado que los árboles les tapen el bosque y están equivocados.

Nosotros somos críticos de oficia, se pudiera decir. En su momento fuimos críticos de algunas decisiones tomadas por nuestro gran Chávez, hemos sido y somos críticos de unas cuantos aspectos de esta Revolución, pero estamos claros en cuanto a de cuál lado debemos ubicarnos en esta Guerra Mundial. Porque de eso se trata, vamos a recordarlo.

Uno lee a algunos en Venezuela y pareciera que, muy “razonablemente”, pretenden olvidar la historia universal reciente. En primer lugar, obvian olímpicamente el papel del imperialismo en lo que ocurre en Venezuela y ni siquiera lo nombran, como si no fuera el factor principal de la violencia. Es el caso de Marea Socialista, que en unos de sus comunicados oportunistas vuelve a posar de “equilibrada”, cuando en realidad le arrima casi toda la culpa de lo que ocurre al Gobierno Bolivariano.

Antes de entrarle a ese comunicado manipulador y oportunista, debemos reseñar que el medio de inspiración trotskista Aporrea.org “informó” sobre un suceso muy revelador que se dio ayer en la avenida Lecuna, cerca del Palacio de Justicia, cuando un puñado de liceístas, muy pocos, intentaron trancar esa importante arteria vial gritando consignas contra Maduro. Los liceístas de varios institutos de la zona fueron convocados vía Twitter por Primero Justicia, pero la mayoría de los muchachos se negó a participar en esta acción cuyo objetivo es comenzar a instalar la violencia en pleno centro de Caracas. Según Aporrea, los adolescentes revoltosos fueron enfrentados por “colectivos” chavistas armados, lo cual no afirmamos ni negamos, pues no estábamos allí. Pero en todo caso, si el pueblo chavista sale a la calle a evitar que la violencia terrorista se extienda al oeste e a ciudad, pues eso es exactamente lo que debe hacer ¿Se les van a dejar las calles libres a los fascistas de Primero Justicia y Voluntad Popular?

¡Ni pendejos que fuéramos! Lo que pasa es que los trotskistas ya están tomando partido en esta guerra, por más que finjan estar echando leña para ambos polos de la gran confrontación política venezolana. Hoy han organizado una rueda de prensa junto a otros factores de la “disidencia” que se dice chavista para atacar al Gobierno mientras posan de “tercera opción”, En realidad, la palabra “opción” les queda demasiado grande, no son más que una pequeña piedra en el zapato del pueblo venezolano, que se extinguirá por sí misma en la pobreza de sus conceptos desfasados de la realidad. Pero echan vaina, por eso el presidente Maduro pidió que los denunciáramos, que es lo que estamos haciendo.

En cuanto al comunicado de Marea Socialista (trotskista), allí se afirma que “El gobierno responde ante la crisis con un creciente autoritarismo. La evidente fusión de los poderes públicos coloca a la población en una situación de indefensión ante su poder, el cual se concentra cada vez en mayor medida en el Ejecutivo y el alto mando militar. Aunque la mayoría de la población se encuentra secuestrada en una dinámica de supervivencia por el alto costo de la vida, la escasez y la inseguridad, esto no ha sido óbice para que el enfado se exprese por distintas vías, situación que ha sabido aprovechar la MUD en movilizaciones sin consignas claras, pero que sin duda han logrado una considerable concurrencia, lo que debe ser tomado en cuenta como parte del actual contexto”. Pero los señores “mareados” no “toman en cuenta como parte del actual contexto” la presencia permanente en las calles del pueblo chavista, en manifestaciones más concurridas que las de los escuálidos, como si ese pueblo no existiera ¿Será que se echarán mañana un paseíto por la ruta de la marcha de los revolucionarios para que vean? Cualquiera que lea el párrafo citado podría pensar que la lucha callejera se está dando entre la MUD y las fuerzas del orden público, y que el chavismo solo tiene guardias y policías. Como buenos aliados (voluntarios o no) del imperialismo y la burguesía, ignoran completamente al importante sector del pueblo que apoya al gobierno de Maduro.

Más adelante dicen los mareados: “La protesta pacífica es un derecho fundamental, incluido en nuestra Constitución, un derecho que además es herramienta para la conquista de otros derechos. Más allá de la manipulación que ejerce la cúpula de la MUD sobre las protestas y la acción violenta de grupos foquistas que se amparan junto a ella, Marea Socialista reivindica el derecho a la protesta de todos los venezolanos, independientemente de sus simpatías partidistas”. De esta manera, estos oportunistas sugieren que el carácter principal de la acción opositora es la “protesta pacífica” y que la violencia terrorista es algo secundario, una “manipulación” de la MUD, cuando es totalmente al revés: el carácter principal es la violencia y la manipulación es hablar de “protesta pacífica”, cuando en realidad lo que se ve es otra cosa: asesinatos (casi todos causados por ellos mismos y si no, provocados), incendios de bienes privados y públicos, saqueos, agresiones a personas, trancas violentas, amenazas, etc., todo ellos ejecutado por bandas armadas y entrenadas a propósito.

Insistiendo en culpar al Gobierno por la violencia, los mareados afirman que “El gobierno, a través de una equivocada política comunicacional, busca la forma de culpar a las víctimas, intentando justificar el asesinato. En Venezuela no hay pena de muerte y en ningún contexto los cuerpos de seguridad pueden atacar de manera agresiva a los manifestantes. La actuación de la Policía en estos casos tiene que orientarse a contener el enfrentamiento, a disuadir a los manifestantes y a lograr su progresiva dispersión” ¿Acaso la policía y la GNB, salvo contadas excepciones, no han actuado con estoicismo, paciencia y uso controlado de la fuerza frente a los desmanes de los terroristas? Si no fuese así, el número de muertos alcanzaría cifras incontables, lo cual sería de gran satisfacción para los fascistas, quienes parecen contar con la vergonzosa condescendencia de estos falsos socialistas.

Avalando sin ninguna vergüenza una falsa matriz generada por los fascistas, siguen los mareados con lo siguiente: “… el gobierno ni siquiera reconoce el peligro de la existencia de los ‘colectivos armados’ que suelen actuar con la anuencia de los cuerpos de seguridad, al momento de reprimir movilizaciones y protestas, pero que en cualquier momento pueden también volverse en contra de ellas mismas. Las acciones de estos grupos sirven también para establecer control social sobre territorios álgidos”.

Es falso de toda falsedad que sea común la participación de civiles chavistas armados en la represión a los fascistas, es una manera que tiene la derecha para justificar sus crímenes. Pero Marea Socialista, sin ninguna comprobación, acoge y difunde la matriz para favorecer a los canallas que pretenden promover una guerra civil y un baño de sangre en Venezuela.

Pero lo peor de todo es cómo estos sujetos menores de la política nacional, no mencionan por ningún lado el hecho de que tras bambalinas de todo esto están, en primer lugar, el imperialismo extremista representado por Donald Trump y su gobierno, con aliados como Luis Almagro, Mauricio Macri, Michel Temer, Vicente Fox, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, Pedro Pablo Kuczynski, José María Aznar, Mariano Rajoy y todo el club de la oscuridad que comanda la Guerra Mundial contra la Humanidad, en la que Venezuela es una apetecida parte del botín. En fin, como estamos en una guerra, también marcharemos contra estos socialistas de pacotilla. Pero por carambola, porque no merecen tanta importancia.

ANC, Estado y Poder Popular

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político

Lunes 22 de mayo de 2017

ANC: ese ron que nos lo sirvan puro

Primero que nada, manifestamos nuestro total apoyo a la marcha por la paz del próximo martes, convocada por el presidente Nicolás Maduro, después de mostrar videos que demuestran la saña criminal de los fascistas que están en ofensiva contra la Revolución Bolivariana. Aquí no hay diferencias que valgan como excusa. Todos a la calle contra el fascismo, todos a defender la vida y la Patria.

Y vamos ahora con más sobre el gran tema revolucionario del momento, la Asamblea Nacional Constituyente.

El pasado sábado almorzamos en un restaurant popular en la zona del mercado de Catia, esa combativa e histórica parroquia que nos vio nacer. Desde allí contemplamos la afanosa multitud, unos cuantos trabajando, la mayoría trajinando el mercado, todos contrastando con los pocos que en ese mismo momento desataban más violencia en algunos lugares de Venezuela. También en contraste con la clase media frustrada reunida en la autopista Francisco Fajardo -acompañada por más de un pobre desclasado- anhelante de que llegue a nuestro país un gobierno de derecha que acabe con el chavismo y nos convierta en chicos buenos incorporados a los oropeles del “mundo occidental”, del “american way of life”. En el restaurant se escuchaba al prodigioso Diómedes Díaz y más allá, en una barbería, sonaba música de salsa. Gente en paz, esforzándose, siendo ellos mismos en medio de los avatares de la vida. Nos dio por imaginar a ese pueblo numeroso y multicolor empoderado, incorporado en sus mil maneras a la construcción consciente del país.

Desde que en nuestra pre-adolescencia nos incorporamos a la Juventud Comunista, imaginamos el socialismo como una cosa, precisamente, de multitudes, de trabajadores levantando un nuevo mundo. Nunca pensamos la Revolución con conceptos economicistas. Soñábamos con un pueblo sano y libre de pobreza, por supuesto, pero sobre todo nos movía la gran utopía de una sociedad amorosa, fraterna, libre de guerras y de discriminaciones. Sueños juveniles que, afortunadamente, no nos han abandonado ¿De qué nos vale luchar si no mantenemos en alto esos sueños? ¿Acaso queremos hacer más “bonito” el capitalismo, quedándonos a mitad del camino? ¿Nos conformaremos con la solución de algunos problemas (mientras creamos otros nuevos)? ¿O seguiremos impulsando esta historia hacia los designios superiores y aun tan lejanos? Y en medio de todo esto la gran duda: ¿Nos alcanzará el tiempo para llegar a la meta antes de que la especie se extinga en los caminos de este desarrollo capitalista infernal y depredador? No queremos migajas, anhelamos la grandeza de un mundo nuevo que a veces pareciera que se nos escurre como agua entre los dedos.

Y después de esta digresión (que no es gratuita, como ya lo supondrá el lector) no queda otra que aterrizar de nuevo en el espinoso tema de la Constituyente. Siguen pasando cosas que nos ponen en alerta, porque en este mundo convulsionado no hay tiempo que perder.

En nuestro documento “Hacia la nueva Asamblea Nacional Constituyente”, del 24 de abril pasado, escribimos que “Esa oferta política tiene que distanciarse de los ofrecimientos y propuestas tradicionales electorales correspondientes a la democracia burguesa y dirigirse más bien a la realización cada vez más cierta de la democracia revolucionaria. No puede ser una oferta electorera para mantener a duras penas gobernaciones y alcaldías, ni para elegir un Presidente en medio de las conocidas trampas de la democracia burguesa. No puede ser una oferta para mantener las cosas como están sino para cambiarlas en modo notable. No puede ser una oferta para prolongar las estructuras caducas del Estado burgués ni la organización piramidal seudo democrática que establece la democracia liberal burguesa”. En esto seguiremos insistiendo, ya que todos los días ocurren cosas que alimentan nuestras inquietudes. Tal vez a algunos no les guste, pero continuaremos en actitud crítica, ojo pelao, para ser leales a esos sueños de los que hablamos en la primera parte de este Análisis.

Un ejemplo: todo parece indicar que se han impuesto un concepto y unos lemas que no terminan de satisfacernos. El concepto es el que le da a la ANC el objetivo principal de garantizar la paz. Por supuesto que es ese un objetivo loable. El problema es que queremos paz permanente y no circunstancial. No paz para ahora que estamos en este brete, sino paz para la Humanidad, para los hombres y mujeres del futuro. Y eso solo se ha de lograr transformando la sociedad en profundidad, avanzando hacia la extinción del Estado burgués, construyendo el socialismo. Marchar hacia ese desiderátum debería ser el gran objetivo de la ANC y no la imposición de consignas a conveniencia del momento. Queremos paz con socialismo, queremos paz con revolución avanzando, queremos paz con transformación profunda, y no paz per se, no paz de ocasión, no la paz del cementerio de los sueños. Porque además, la paz no puede ser garantizada por ahora, porque para que haya paz tendría que quererla también el enemigo, y ya se sabe que la paz no es el problema de ellos, sino el poder. Por cierto, ese es también el problema nuestro: ellos quieren el poder para el capital, nosotros para el trabajo. Ya lo decía el célebre himno de la Joven Guardia de las organizaciones de jóvenes comunistas españoles y franceses: “al burgués insaciable y cruel no le des paz ni cuartel”. Para nosotros la Constituyente no es para garantizar la paz, sino para seguirle construyendo el camino a la paz estratégica, a la paz del mundo liberado de explotación y exclusión.

Y en cuanto a los lemas, hemos visto circular dos. Uno que reza “Hablando se entiende la gente” ¿Expresa este lema el carácter que debe asumir la ANC? Nosotros, que estudiamos la carrera de Letras, no podemos ser ingenuos ni ligeros cuando se trata del lenguaje. Las palabras tienen peso específico, son el vehículo de las ideas y estas difícilmente pueden permanecer ocultas para quien trata de ahondar en los significados ¿Hablar? Sí, pero hay un verbo mucho más preciso para la Constituyente. El verbo es “debatir” (Drae: “Dicho de dos o más personas: Discutir un tema con opiniones diferentes”) ¿Y vamos a Constituyente simplemente a “entendernos”? Otra imprecisión, porque no vamos necesariamente a entendernos entre todos, así que más bien debería decirse “ponernos de acuerdo”. Otra vez el Drae: entenderse es “avenirse con alguien para tratar determinados negocios” (o asuntos, añadimos nosotros). En cambio “acordar” (ponerse de acuerdo) es “Dicho de un conjunto de personas: Determinar o resolver algo de común acuerdo, o por mayoría de votos”.

El otro lema es “Nos une Venezuela”, una frase bastante singular para un país notablemente dividido y un chavismo que, a decir verdad, se mantiene en general unido pero no es unánime. Al menos refiere un deseo en cuanto a la ANC: que nos acerque a la unidad nacional. Solo que, cuando lo mezclamos con todo lo demás, nos sigue pareciendo que se apuntara a una especie de Constituyente inocua y un tanto ideal y tirando a bucólica. Diríamos que así tan “chévere” no va a ser, a menos que no se refleje en este evento al país verdadero.

En todo caso, hasta ahora toda la simbología y la fraseología vinculada a la ANC no termina de darle lugar prominente al poder del pueblo, al Poder Constituyente, y mucho menos a la temática referida al Estado y al Poder Popular (en el sentido, precisamente, del poder). A decir verdad, a nosotros nos gustaría más un lema que se aproximara al de la empresa Movilnet: “La señal que nos une” (cambiando “señal” por “poder”).

¿Estamos siendo demasiado suspicaces si pensamos que el ron de la Constituyente nos lo quieren suavizar, quieren diluirlo con Pepsi-Cola? Por si acaso, vamos a dejar sentado que ese ron lo queremos purito, fuerte y que nos arda en la garganta. Queremos, de verdad, poder para la gente. Nos los dijo otra vez el sábado nuestra Catia querida.

Valga decir que nosotros seguiremos adelante a pesar de estas diferencias iniciales. Con la Constituyente vamos: a Dios rogando y con el mazo dando.

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