¿Nuevo comienzo con viejo discurso?

L'immagine può contenere: testopor Néstor Francia

De derecho, el nuevo período presidencial de Nicolás Maduro no empieza antes del 19 de abril de 2019. De hecho, ya empezó. Todos los indicios están ahí: renovación de la propuesta de diálogo, cambios importantes en el gabinete y uso oficial de la frase “Un nuevo comienzo”. Es una perspectiva políticamente correcta. En efecto, los primeros anuncios del Presidente han generado algunas expectativas, lo cual es un arma de doble filo. Si las expectativas son respondidas favorablemente, se dará una real gran victoria revolucionaria, se alargará la vida de los gobiernos chavistas y se recuperará el amplio respaldo popular que alguna vez tuvieron (llegó a estar, en su pico máximo, en más del 60%). Pero si ocurre lo contrario, si las expectativas se ven frustradas, entraremos en un campo minado, en arenas movedizas con consecuencias impredecibles. De allí la importancia de que todo el mundo se tome en serio lo del “nuevo comienzo”. Las palabras son objetos, tienen cuerpo y peso. Algo “nuevo” solo se hace posible cuando se desecha, aunque sea parcialmente, lo viejo. Y para que algo comience, otra cosa debe terminar ¿Necesito explicarme más en ese sentido?

Para que lo del “nuevo comienzo” sea más que una huera frase propagandística habría que cambiar el artículo (¡y dale con el peso de las palabras!): no hace falta “un” nuevo comienzo sino “el” nuevo comienzo. Es decir, acciones bien definidas, claras, inconfundibles. Por ejemplo, las medidas que promueven el diálogo y la liberación de los presos políticos tienen claro apoyo mayoritario del pueblo (que suele pensar muy diferente a los “radicales”), según un estudio de la segunda quincena de junio, creíble, hecho por un grupo que trabaja desde adentro del chavismo y que la experiencia comprueba que posee un alto promedio de aciertos. Muy bien, el problema con esto es que, a fin de cuentas, estas son cosas que preocupan más a los políticos de oficio que a los ciudadanos de a pie. No se trata de ningún apoyo popular entusiasta, aunque sí evidentemente racional. Lo cierto es que “a la final”, como se dice en Venezuela, volvemos siempre a lo mismo: la economía.

Hoy aparecen por todas partes “expertos” economistas. Suerte con eso, ya yo me he declarado lego en la materia. Pues bien, que los “expertos” se apuren, porque tiempo hay pero no sobra. Yo lo único que siento (siento todos los días en mi bolsillo)… ¡y acaso hasta lo sé! es que nuestra economía está dominada ampliamente por el capitalismo salvaje. A ver si los “expertos” entienden eso primero que nada y después propongan qué hacer: ¿acabamos con el capitalismo de raíz, nacionalizamos la banca y expropiamos a Mendoza?

¿Hay condiciones para eso? ¿Someteríamos al pueblo a mayores sacrificios y carencias en lo inmediato en aras de un hipotético futuro socialista? ¿O alcanzamos algunos acuerdos macro con los grandes capitalistas que nos permitan seguir desarrollando, sin prisa pero sin pausa, nuestra incipiente economía comunal, que por ahora puede ayudar pero está lejos de poder resolver esta charada por sí misma? ¿Hay otra opción? Bueno, “expertos”, ilumínenme por favor, porque de verdad no termino de entender mucho de lo que ustedes proponen ¿Por qué no han caracterizado claramente nuestra economía, que es lo primero que deberían hacer? El diagnóstico, como acertadamente asomó Jesús Faría.

Nuestra economía no es solo capitalista sino además altamente dependiente del capitalismo internacional, comenzando porque nuestro principal producto es el petróleo, una industria ampliamente dominada por el capitalismo, como casi todo en este atormentado mundo.

Pero además, abra usted una caja del Clap o compre en un Mercal, y verá allí productos que son elaborados y exportados por grandes empresas capitalistas en sus países de origen, como las corporaciones mexicanas Molinos Villafañe (con capacidad para almacenar hasta 110 mil toneladas de maíz), Rice & Beans (que exporta a los cinco continentes alpiste, alubias, arroz, avena, frijoles, garbanzos, habas, lenteja y maíz) o el grupo Gruma, fabricante de la ya famosa en Venezuela harina de maíz Maseca (líder mexicano en la producción de harina de maíz y tortillas a nivel mundial, además de producir otros alimentos, con una notable expansión internacional que incluye operaciones en América, Europa, Asia y Oceanía con 79 plantas y una importante presencia en 112 países a través de sus marcas globales Maseca y Mission y una gran cantidad de marcas líderes locales como Guerrero en Estados Unidos, y Tortiricas y Tosty en Costa Rica). O sea, parece que no queremos nada con los capitalistas de aquí, pero estamos enriqueciendo a grandes capitalistas extranjeros ¿Qué hacer, entonces? Bien, que hablen los “expertos”.

Hay algo en lo que sí me considero “experto”: la comunicación, con la mala suerte de que todo el mundo se cree “experto” en eso, como si fuese un oficio que no necesitara estudios y larga experiencia para tratar el asunto con suficiente pertinencia, tal como la economía, donde también parece que sobran los “expertos”. La comunicación es una cosa que sin duda requiere, necesita, exige a gritos un nuevo comienzo, desde la perspectiva del movimiento revolucionario.

La comunicación del movimiento revolucionario es más poderosa y abierta en la calle, en las redes digitales no oficiales, en portales de Internet que incluyen el debate de ideas y en algunos medios impresos y audiovisuales alternativos, que en los productores de comunicación oficiales y partidistas, en los cuales reinan la rutina, el discurso reiterativo, el dogmatismo, el sectarismo y el pensamiento único ¿Acaso no va a haber un “nuevo comienzo” en la comunicación oficial? Por ahora, de eso no hay ni asomo.

Lo que pasa es que los comunicadores oficiales están muy cómodos y en sólido dominio del escenario, y como en otras áreas de la Revolución, no se verían favorecidos por un nuevo comienzo, así que no va a ser fácil que haya cambios en la comunicación oficial. Por supuesto, no quiero ser el Quijote luchando contra los molinos de viento, así que seguiré opinando con tranquilidad y también con limitadas esperanzas de que se me escuche.

Uno de los grandes problemas de la comunicación oficial es el de confundir propaganda con comunicación. La propaganda es solo una parte de la comunicación, importante, sin duda, pero insuficiente. La propaganda le ha sido útil al chavismo oficial para ganar elecciones, aun siendo una minoría. Aclaremos esto último, antes de que los fanáticos me crucifiquen. Según los mismos estudios que señalé más arriba, el apoyo al chavismo es ejercido por poco más del 30 por ciento del país, esto se mantiene invariable desde 2014, más o menos. La primera minoría es la de quienes se definen como no alineados, alrededor del 40% y de terceros están quienes se definen como opositores, no muy lejos de la minoría chavista. Solo 3 de cada 10 venezolanos apoya expresamente al gobierno bolivariano. Esto se comprobó en la pasada elección presidencial, donde por Maduro votó solo el 30% del padrón electoral.

Sin duda la propaganda oficial ha sido efectiva en cohesionar a la numerosa minoría chavista y, con ello, mantener a los bolivarianos en la posesión del Gobierno. Eso es un mérito, por supuesto, lo que pasa es que el objetivo estratégico de los revolucionarios no es mantenerse en el gobierno, sino conducir al pueblo en la realización de las metas ulteriores de la Revolución y eso no será posible sin el apoyo consciente y mayoritario del pueblo. Es hora, pues, de un nuevo comienzo comunicacional, para que podamos no solo vencer, sino sobre todo convencer. Para ello se necesita una comunicación inteligente, creativa, abierta, crítica, en la que juegue un papel decisivo el debate de ideas y la tramitación pública de las grandes contradicciones presentes en el escenario.

No estoy pontificando, sé que es un tema complejo y arduo, pero ya que hablamos de un “nuevo comienzo”, por algo hay que comenzar ¿Qué tal por un debate público, democrático, libre, nacional de los revolucionarios sobre el tema comunicacional? ¿Qué tal si ponemos los medios públicos al servicio de este debate, con participación de toda las voces interesadas y no solo la de los voceros partidistas, funcionarios del Estado o comunicadores oficiales?

Ciertamente se acepta que la comunicación es uno de los principales frentes de batalla en el escenario contemporáneo (en mi opinión, el más importante). La verdad es que nuestras armas para esa batalla mundial están un tanto melladas, por eso pasamos tanto trabajo en ese terreno. Estoy entre quienes quieren ayudar a sacarle filo a esas armas. Permiso, por favor, para seguir adelante.

Continuaré con esta discusión, como la ladilla china que soy.

Chavistas contra chavistas

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Para acercarnos al tema de hoy, es bueno que sepa el lector que han continuado los asomos de sutiles coacciones y presiones que tratan de limitar mi libertad de pensamiento y expresión, provenientes todos de individuos vinculados a los aparatos pesuvistas y gubernamentales. Muchos que han sufrido estos procedimientos han terminado por saltar la talanquera o convertirse en “disidentes”. Yo no voy a hacer cosas tan deshonrosas o inútiles. A estas alturas de mi vida no voy a borrar mi historia personal lanzándome a los brazos de la derecha, ni voy a juntarme con grupúsculos que aspiran al poder político sin aptitudes para alcanzarlo.

En primer lugar, porque quiero mantenerme al lado de quienes integran la minoría más numerosa y activa, que apoya a Maduro a pesar de los pesares, la mayoría de los cuales son gente patriota, luchadora, honesta, decente, amorosa, agradable. Es en esa gente, y no en el Gobierno (donde muchos de ellos trabajan), ni en el PSUV (donde muchos de ellos militan), ni en la derecha, ni en los “disidentes”, donde anida la esperanza de mi país. En segundo lugar, porque no aspiro a ningún liderazgo político, me basta y me sobra (de verdad, a menudo me sobra) la pizca de poder social que he alcanzado y que ha permitido que un artículo escrito por mí me convierta en uno de los protagonistas de debates impostergables. De manera que yo no me voy de este lado, seguiré pegado a la Revolución Bolivariana como una ladilla china.

Para terminar este introito, diré que al fin y al cabo la absoluta mayoría de quienes me presionan con distintos niveles de sutileza, son más jóvenes que yo (lo cual es cada vez más fácil, mientras el tiempo pasa), así que me asumo como un tío fastidioso que debe lidiar con unos queridos sobrinos que deberían aprender a controlarse. No voy a impacientarme por vainas de muchachos. Paciencia es la palabra clave.

Bien, ahora vamos por el lomito. Existe un instrumento virtual y muy latoso que se llama el “chavómetro”, con el cual se intenta determinar, desde distintas ubicaciones, quien es más o quien es menos chavista entre los mortales. Cuentan con el auxilio de algo que es denominado el “legado de Chávez”, un plato que cada quien adoba a su gusto. Hay quienes dicen ser los auténticos hijos de Chávez, mientras los demás no somos más que unos bastardos. Yo, que no quiero que me sigan poniendo en medio de toda esta pendejada, voy a decirlo de una vez, a ver si me dejan quieto: yo no soy chavista, aunque sí soy chavista. Se preguntará el lector: ¿qué le pasa a este tipo? ¿Es no es? ¿Está confundido o quiere confundirme? Y tendrá razón, así que me voy de explicación.

Yo creí ser muchas cosas en la vida. Creí ser marxista, leninista, maoísta, fidelista, guevarista, douglista (fan de Douglas Bravo), chavista. En algún momento, no hace mucho, fui comprendiendo, en la medida en que supe que me restaba menos de la cuarta parte de mi existencia (hoy menos de la quinta parte) que debía ajustar cuentas conmigo mismo y aprovechar cada segundo que me quede para vivir intensamente y a plenitud, y sobre todo REALMENTE mientras pueda. Esto hizo que mi mente se fuese abriendo al mundo externo, a lo que está fuerade mí. Ha sido un proceso progresivo, difícil, en el que he tenido que contradecirme, desdecirme, negarme y empequeñecerme. Entre las cosas que he asumido está la convicción de que ningún sistema de ideas (ninguna ideología) es capaz de abarcar la infinita complejidad del universo, de la sociedad, del individuo. Ningún “ismo” intelectual está libre de error, de limitaciones, de imposibilidades. Mucho menos si ese “ismo” es referido a un individuo, por más grande y admirable que este sea.

Marx predijo eventos que no ocurrieron (como que la revolución se daría primero en países altamente industrializados, como Alemania e Inglaterra en el siglo XIX), las ideas de Lenin no pudieron evitar lo que ocurrió después de su muerte en la Unión Soviética, Mao vio como su heredero designado, Hua Kuofeng, fue defenestrado poco después del fallecimiento del aquel líder histórico chino, el Che falló en sus predicciones sobre la guerra de liberación en América Latina, Chávez erró en unas cuantas cosas (no lo digo ahora, lo dije en artículos críticos que escribí durante sus mandatos y que conforman una lista, y que están a la orden de quien esté interesado), Fidel reconoció públicamente los aspectos erráticos de la Revolución Cubana. Dejé de último a Fidel porque quiero valorar una de sus instrucciones finales, que rubrica su grandeza y hace honor a su visión de la vida: que no se pusiera su nombre a nada en Cuba, ni a una escuela, ni a una calle, ni a una barriada, y que no se inundara a Cuba con su imagen. Una manera de poner en su justa dimensión el papel del individuo, por más relevante que este sea en vida. Por supuesto, el pueblo cubano no lo olvidará, pero tampoco lo adorará como a un Dios ni fundará una religión “fidelista”. Deberá seguir adelante con sus propias mentes y fuerzas, asumiendo sus propios y cambiantes desafíos, no se escudará en un nombre para vivir de un dogma estigmatizador. Eso es al menos lo deseable.

Ahora bien ¿existe el chavismo? Claro que sí, pero no es una ideología sino una cultura. No es un sistema cerrado de ideas sino un conjunto abierto de valores espirituales, una forma profunda de ser. Chávez basó sus propias ideas no en un recetario individual ni en un sistema hermético, sino en una multiplicidad de pensamientos y conceptos entreverados: Bolívar, Zamora, Robinson, Cristo, Marx, Mariátegui, Fidel, el Che, en un transcurso en el que su pensamiento fue transformándose y a veces contradiciéndose (llegó a promover intensamente, en los inicios de su mandato, un libro prescindible: El oráculo del guerrero).

Es chavista el honesto, no el corrupto, así este tenga un guardarropa atiborrado de camisas rojas. Es chavista el humilde, no el prepotente que se cree más poderoso que los demás así grite a diario “Chávez vive, la Patria sigue”. Es chavista el inconforme, no el comodón que se aferra a los pequeños logros y a las mieles del poder así no se pierda un acto de Maduro. Es chavista el creativo, no el que ata su mente a ideas fijas y a frases hechas así tenga enmarcado su carnet del PSUV. Es chavista el amoroso, no el que irrespeta a su compañero (a) y a sus hijxs así se sepa de memoria el Plan de la Patria. Es chavista el estudioso, no quien se conforma con titulares de prensa y discursos repetidos así vea todas las semanas “Con el mazo dando”. Es chavista el demócrata participativo, no el burócrata así se pase todo el día viendo VTV. Es chavista, por supuesto, el patriota, no quien dice defender la Patria y acumula dólares en secreto aunque ondeé la bandera nacional cuando asiste a una marcha.

Pero en esa cultura tampoco sirve el chavómetro, porque también persiste la vieja cultura, la cultura adeca, conviviendo con la nueva cultura, y este conflicto vive también al interior de cada uno de nosotros. He visto Constituyentes coleándose en una fila: vivarachismo adeco. He visto chavistas botando un vaso de plástico en la calle, vive-la-pepismo adeco. El chavista que se roba un lápiz de su oficina, el que ofende a su mujer porque él es macho, el que bachaquea “por necesidad”, el que se cree el más chévere del mundo y no acepta una crítica, todos manejan valores de la cultura adeca. Los valores adecos bullen en nosotros y estamos en lucha todos los días para defender y hacer crecer el chavismo verdadero, incluso dentro de nosotros mismos: el chavismo cultural, el que nos pertenece a todos y no a algún grupo en posiciones de mando, por más poderoso que sea, ni a algún partido por más fuerza de masas que tenga.

Puro garrote crítico

Risultati immagini per chavismopor Néstor Francia

Le iba a poner otro título a este artículo, pero a pesar de ser más atinado, tenía un grave defecto, era demasiado elegante: “Realidad de la crítica y crítica de la realidad”. La gente no quiere tantos rodeos, exige a los trabajadores del pensamiento que sirvan carne cruda, no como los políticos de oficio, que suelen presentar los platos aliñados y cocidos. El título desechado apunta al contenido de este texto: la existencia de una fuerte corriente de revolucionarios críticos y el papel de los mismos en la crítica de la realidad revolucionaria.

Antes de abordar estos dos aspectos, digo de una vez que no voy a ser de los que le hacen propaganda al Gobierno, no porque el chavismo no tenga importantes logros y actuaciones, y buenas intenciones de sobra, sobre todo al nivel de sus bases, sino porque los propagandistas ya abundan: medios del Estado, voceros políticos, intelectuales “orgánicos” del chavismo. Ellos seguirán haciendo su trabajo. Muy bien, yo haré el mío: empuñar el garrote crítico y repartir palo a diestra y siniestra, para seguir siendo un carro sin frenos. Ahora se justifica el título finalmente escogido.

El impetuoso torrente crítico cuenta con nombres importantes: Luis Britto García, Julio Escalona, José Sant Roz, David Paravisini, Roberto Hernández Montoya (recomiendo ampliamente su más reciente artículo que pude leer en Aporrea.org, bajo el título “Termitas”) y otros. Por supuesto, no es que comparta necesariamente todos sus planteamientos, así como ellos no adosarán todos los míos, pero respeto mucho a quienes siembran la planta de la inconformidad, que produce la brillante flor de la duda y el fruto alimenticio de la diversidad, bienes que han hecho que el hombre devele unos cuantos enigmas del Universo, abra caminos al conocimiento y explaye uno de los principales atributos humanos, la creatividad.

Muy notable es que los revolucionarios críticos abundan como la hierba al nivel del chavismo de base. Esto ya lo percibía, pero se me ha evidenciado mucho más después de la gran difusión de mi artículo-detonante “La victoria pírrica”, que ha corrido  como el viento por redes digitales. Ese es el mérito que me enorgullece: he logrado liberar aun más el uso colectivo del debate, una de las principales herramientas útiles en manos del pueblo. Inclusive me conforta que esta corriente crítica no deja de estar presente entre muchos Constituyentes que provienen del sector de trabajadores y de comunas, por ejemplo. Sobre todo unos cuantos, que representan casi todos a la provincia, me plantean su inconformidad con distintas manifestaciones de burocratismo, corrupción, autoritarismo político, militar y policial, ineficiencia y otros males que hacen peligrar el destino de la Revolución.

Un camarada me planteó que este movimiento crítico tiene el defecto de ser inorgánico y disperso. Esto es cierto, acaso tenga que ver con el hecho de que no es una corriente homogénea y que, claro está, no tiene ni creo que llegue a tener apoyo del Estado para contactarse, reunirse, contar con locales y logística, todas esta cosas necesarias para una hipotética organización. Por ahora se trata de un fenómeno silvestre, callejero, realengo, pero esto tiene también para mí su encanto, pues le permite mantenerse fresco, vibrante y libre del secuestro del Estado burgués que nos rige.

En modo alguno creemos que la eclosión de una importante corriente crítica deba comprometer la unidad antiimperialista que se le impone al movimiento revolucionario venezolano. Claro que ese es un riesgo, pero podemos evitarlo si se entiende el debate como una actividad humana natural. He podido constatar la existencia de sectores conservadores en el chavismo, no solo al nivel de la Dirección, sino también en el de las bases, sobre todo en un importante segmento de la militancia de base del PSUV. Algunos de estos tienen la tendencia a satanizar la crítica y evadir el debate. Ellos también tienen la posibilidad de expresarse e incluirse en la discusión, y evitar la tentación de la descalificación fácil y simplona.

Hay quienes piensan que la crítica sirve a los intereses del imperialismo y de la derecha. Yo, por el contrario, creo que lo que ayuda a los enemigos es precisamente lo criticado: el burocratismo, la corrupción, la ineficiencia, el dogmatismo, el sectarismo, el jalabolismo, el arribismo, el discurso desgastado y alienado.

Ya antes de las elecciones del 20 de mayo habíamos previsto algunas cosas que pasarían desde el 21 de mayo. Veamos parte de lo que escribí en un análisis que circuló el 12 de mayo pasado por redes digitales:

“Nos enfrentaríamos, si todo sale bien en las elecciones, a un claro dilema: o la Revolución se estanca (que es lo mismo que retroceder) o avanza. Se seguirán cumpliendo los presagios de Marx, y la Humanidad seguirá su curso de radicalización de la lucha de clases mundial. Continuará en desarrollo la contradicción principal de la época entre el imperialismo y sus aliados, por un lado, y los pueblos y naciones soberanas, por el otro. Esa gran contradicción condicionará todas las demás, incluidas aquellas de cada país. En nuestro caso, se verá también las que existen en el seno del movimiento revolucionario, que se expresarán sobre todo entre las posiciones transformadoras y las conservadoras, entre el Estado y el movimiento popular, entre el Poder Constituido y el Poder Constituyente. Habrá que manejar esa lucha con tino para preservar la unidad nacional contra el enemigo principal, el imperialismo, mientras se resuelven las contradicciones internas”.

Hoy suscribo en todas sus líneas las ideas expresadas en ese párrafo. Las contradicciones se seguirán desarrollando y eso no depende de ninguno de nosotros. Están allí, macerándose, y esto nada lo puede cambiar, salvo la resolución que tengan en el proceso dialéctico del movimiento perpetuo.

Las elecciones no resuelven nada

L'immagine può contenere: 1 persona, con sorriso, folla e spazio all'apertopor Néstor Francia

¿Por qué alguien como yo, que piensa lo que dice el título de este artículo, va a votar mañana por Nicolás Maduro? Conste que esto no es campaña, no le estoy diciendo a nadie que vote como yo, solo hablo con base en mi libérrimo albedrío. Yo más bien quedé harto de la campaña, de los jingles, de las promesas, de las frases hechas. Conste, igualmente, que no soy gobiernero, Dios me libre.

Yo clasifico los gobiernos del mundo en tres categorías: malos, peores y pésimos. Esto tiene fundamento en el hecho de que soy socialista radical y entiendo que el socialismo privilegia la participación por encima de la representación ¿Ocurre esto en alguna parte hoy por hoy? Claro que no, así que ningún gobierno clasifica en la categoría ideal: un buen gobierno sería el gobierno del pueblo de verdad, verdad, el poder cotidiano de la gente de a pie, en cada rincón, en todos los asuntos, con un mínimo de representación y un máximo de participación, con un mínimo de burocratismo y un máximo de eficiencia.

Es como dije hace años en un Congreso Mundial de Filosofía: tanta participación como sea posible, tanta representación como sea necesaria. En mi clasificación personal, nuestro gobierno está en el tope, es tan solo e inevitablemente un mal gobierno. Todos los gobiernos de derecha son peores y algunos, como el de Trump y el de Santos, son pésimos.

Creo que no habrá que insistir demasiado en que el lunes 21 de mayo amaneceremos con los problemas cruditos. La inflación aplastante, los eventuales apagones, el calvario de las medicinas, los frecuentes cortes de agua, la tortura de los bancos, los excesos de los bachaqueros, el caradurismo de Borges, Ledezma y María Corina Machado ¿Estará el Gobierno en capacidad de enfrentar con éxito el cúmulo de dificultades? ¡Vaya usted a saber! Todos deseamos y esperamos que así sea, que poco a poco salgamos de este hueco en que hemos caído (o en el que nos han metido el imperialismo, el capitalismo, el burocratismo y la ineficiencia).

¿Será cierto que Maduro va a enfrentar de verdad lo malo de la gestión gubernamental?

¡Quién sabe! El ha dicho cosas que los medios del Estado se empeñan en poner de lado en función de la propaganda. Sacan con pinzas cualquier cosa que suene a crítica. Eso está también entre las cosas que habría que cambiar. Fíjese el lector lo que expresó el Presidente en el mitin del cierre de campaña: “Hay muchas cosas que están mal y hay que rectificarlas, no podemos taparnos los ojos y no ver lo que está mal, hay mucha corrupción por ahí regada que hay que acabar y enfrentar, hay mucho burocratismo y mucho burócrata que toma sus decisiones en sus oficinas con aire acondicionado y se olvidan del pueblo”. Si yo digo cosas como esta, más de un chavista me tuerce los ojos.

La lucha contra la corrupción y el burocratismo es muy difícil, porque el burocratismo y la corrupción anidan en el poder, y se ven ayudados por un Estado que ha cambiado muy poco, sigue siendo el mismo aparato moroso, artificialmente complicado, enfermo de elefantismo, el mismo Estado burgués en el que vegetan trepadores y oportunistas. No son todos, es verdad, pero sí los suficientes para echar vaina cada día, porque suelen estar bien ubicados en el armatoste. El burocratismo se defiende y se va a defender como gato panza arriba, eso hay que saberlo para poder enfrentarlo con toda la fuerza que se necesita, lo cual va a ser imposible si los revolucionarios no afinamos nuestra función crítica y desechamos el conformismo y el jalabolismo del cual también ha hablado Maduro.

Aquí podríamos continuar con un catálogo de los males que nos agobian. Hay que saberlo, reconocerlo y saber que las elecciones no resuelven nada, y que las verdaderas victorias estratégicas esperan por un gran ejercicio de lucidez y esfuerzo colectivo y aun así nada está garantizado. El enemigo histórico de los pueblos no descansará, seguirá martillando y martillando, tallando la recuperación de los espacios que ha perdido.

¿Que por qué voto por Maduro? No porque esté contento con el Gobierno, no lo estoy, a mí no me vieron bailando en la calle durante la campaña. Hay varios personeros de este gobierno que no los trago ni con soda. Sé de más de uno que se da la buena vida mientras el pueblo está jodido. Yo sí digo estas cosas, porque no aspiro a nada, no quiero altos cargos ni que la dirigencia toda me quiera y me mime. No tengo problemas afectivos, si alguien me quiere o no me quiere, ese es problema suyo. Mi problema es a quién quiero yo, porque el amor es una joya que se entrega y no una dádiva que se espera. Que me quiera a quien yo quiero, eso sí es sabroso, como los sabios versos populares que recuerdo: “Que bueno es comer con hambre / y beber agua con sed / conversar con quien te escuche / y pedirle a quien te dé”

¿Que por qué voto por Maduro? Porque soy antiimperialista, y sé que ese es el gran problema de la época en que me toco vivir, terminar de empujar hacia el abismo al Imperio que irrespeta, roba, asesina y pretende burlarse de los pueblos. Eso sí me gusta de verdad de Maduro, ese plantársele a los poderosos del mundo y cantárselas claras, sin complejos, sin miedo. Ojalá pueda encabezar este camarada los muchos y grandes cambios que necesitamos, y ojalá seamos capaces de ayudarlo. Pero por ahora me basta con que trate de imbécil al CÑM de Santos. Así es que se gobierna contra el imperialismo.

Mayo Francés y dogmas conservadores en el chavismo

por Néstor Francia

Se están cumpliendo 50 años del movimiento rebelde conocido como el Mayo Francés. Es curioso como el humano tiende a relativizar al extremo esa facultad que le es propia como herramienta de trabajo: el tiempo (y acaso también como realidad aparente, pero esa es otra discusión). Dado que solemos medir el tiempo de acuerdo a nuestro transcurso individual, creemos que algo que ocurrió a finales de la sexta década del siglo XX está en el pasado. En realidad, 50 años son una pequeña fracción en el tiempo histórico. Si comparamos ese período del tiempo histórico con el de una vida humana, tendríamos que desde 1968 no han transcurrido ni 48 horas del tiempo histórico. Es decir, el Mayo Francés es absolutamente contemporáneo, presente, ocurrió apenas en el anteayer de la Historia. No hay que sorprenderse, pues, por el título de este artículo, ya veremos por qué.

 

En estos días se ha escrito unos cuantos artículos y breves ensayos sobre aquel acontecimiento, además de unos cuantos libros alusivos al tema que se ha venido publicando a lo largo de estos años. En Venezuela llama la atención la poca importancia que se le ha dado, sobre todo de parte del Gobierno, los partidos revolucionarios y la intelectualidad. Es como si el Mayo Francés no tuviera relación alguna con la Revolución en general y con la Revolución Bolivariana en particular. Craso error. Veamos.

 

Acaso la fuente cultural más remota del Mayo Francés, en la era del capitalismo, hay que ubicarla a fines del siglo XIX, con el surgimiento de la corriente romántica, el Romanticismo. El pensamiento burgués nació, por supuesto, en medio de grandes contradicciones, como todo lo que nace. En la dirigencia de la Revolución Francesa hubo multitud de fracciones y este carácter contradictorio no amainó en los años posteriores. Por otra parte, podemos decir que la tendencia positivista fue dominante en los albores de la ideología burguesa. La adoración de la razón humana como única fuente confiable del conocimiento y la felicidad se convirtió en norma corriente. Sin embargo, pronto el modelo racionalista comenzó a convertirse en una especie de camisa de fuerza para algunos representantes de la filosofía, la literatura y el arte. El surgimiento en tales circunstancias del pensamiento romántico puede ser explicado, entre otras razones, por una lucha en torno al poder ideológico entre tendencias con el mismo origen. Sin embargo esta lucha se centró sobre todo en el terreno del conocimiento y su caracterización. Recordemos que los científicos y racionalistas pasaron a ser los sustitutos de los sacerdotes en esta especie de nueva religión que conformaba el positivismo, aun imperante en muchos sentidos. Recordemos, también, que la burguesía no tuvo descanso una vez que se convirtió en clase dominante. Las revueltas obreras y populares se multiplicaban por doquier. Una parte de la intelectualidad europea, que había participado del entusiasmo revolucionario burgués, comenzó a sentir los latigazos de la decepción, sobre todo aquellos sectores vinculados al pensamiento poético: la revolución que había venido para salvar el mundo, la panacea que llevaría a la humanidad a una utopía de igualdad, justicia y progreso, enseñaba desde el principio la cola de su terrible iniquidad estructural. De hecho, Sturm und Drang, el movimiento literario alemán considerado como precursor del romanticismo, es contemporáneo con la Comuna de París. Sturm und Drang comenzó a enseñar la preocupación por la emoción subjetiva y la espontaneidad del acto creativo que serían luego dos de los rasgos distintivos del romanticismo.

La corriente romántica se difunde por Europa a finales del siglo XVIII y a comienzos del XIX. Su oposición a algunas ideas originales de la Ilustración no puede ser confundida con una insurgencia contra la ideología burguesa, sino como una nueva manifestación de ésta. El romanticismo permanece fiel al rasgo principal de esa ideología: el individualismo. No otro fundamento tiene su predilección por la más intensa experiencia personal. El romántico propone una especie de huida temporal, hacia adelante, y plantea la utopía de la búsqueda de un porvenir divino que espera en el devenir de la humanidad. En ningún modo concibe alguna forma de rebelión fáctica contra la profunda explotación del naciente capitalismo que esquilmaba a las mayorías desposeídas. En tal sentido, el debate romántico frente al positivismo debe ser entendido como manifestación de contradicciones entre facciones del pensamiento burgués. Sin embargo, también hay que considerar que el romanticismo abre las puertas al surgimiento de diversas vanguardias filosóficas, literarias y culturales del siglo XX que han contribuido a generar respaldo a múltiples movimientos libertarios que han venido haciendo aportes a la conformación de un pensamiento colectivista moderno. En cierto modo, el romanticismo, al igual que el marxismo, que significó un cuestionamiento aun más radical y pragmático a la ideología burguesa, fue uno de los gérmenes de la transformación cultural y colectivista futura. No se trató de un movimiento colectivista, como sí lo fue básicamente el marxismo, pero su defensa de lo irracional, lo vital, lo emotivo, lo imaginativo ante el cientificismo positivista, que se convirtió en la tendencia predilecta del capital, mantuvo despierta una llama de rebeldía humana ante la crueldad de los poderes explotadores.

El planteamiento del problema del conocimiento por parte de los románticos es lo que confiere a esta tendencia su carácter histórico más notable. El romanticismo afirmó que la intuición y la imaginación eran vías tanto o más válidas que la razón para conocer la realidad y acercarse a ella. La importancia de esta acción ideológica es fundamental. Al asignar a la razón y al conocimiento científico la exclusividad sobre la captura de la realidad, el positivismo creaba una barrera elitista para favorecer todo conocimiento académicamente adquirido, sólo accesible a la clase dominante. Por otra parte, desconocía algunas de las armas más poderosas de la sabiduría popular, como por ejemplo la intuición y la imaginación. De manera que los románticos pusieron sobre el tapete una discusión de importancia cardinal, y por eso mismo su influencia positiva se extiende hasta nuestros días, ya que si el positivismo hubiese reinado sin obstáculos (cosa que, por lo demás, era de todas formas imposible) probablemente avanzaríamos sin remedio a un mundo de soluciones mecánicas, deshumanizadas, sometidas al arbitrio sin remedio del individualismo más feroz, donde la sociedad, manejada por mentes “brillantes” y aisladas, marcharía como un mecanismo de reloj, tan previsible como inorgánico. También fueron los románticos precursores de una apertura del universo intelectual europeo hacia culturas exóticas, indígenas, milenarias, consideradas marginales y al mismo tiempo sintetizadoras de una sabiduría ancestral acumulada a lo largo de una experiencia colectiva de larga data o enraizadas en una relación directa del hombre con su medio originario. De ese modo, los románticos contribuyeron a extender los horizontes del pensamiento occidental, dotándolo de nuevas y valiosas herramientas. Ya se irá comprendiendo, pues, por qué hay que vincular al romanticismo con el pensamiento libertario que imperó en el Mayo Francés, con el cual tiene, como se puede notar, tantas cosas en común.

En los albores del siglo XX, comienza la eclosión de distintas vanguardias que son ramales por donde toma senda la ideología individualista, y que se enraízan en algunas de las ideas del Romanticismo, y son la prolongación de las inconformidades que expresaron numerosos pensadores ilustrados del siglo XIX. Justo es decir que una característica de las vanguardias intelectuales del siglo XX es la insubordinación formal contra los valores de la sociedad burguesa, pero esas diferencias pocas veces se referían a los principios económicos o sociales del capitalismo. Se trata, más bien, de una evocación de la mencionada máxima de Gustave Flaubert, de “vivir como un burgués pero pensar como un semidios”.

A principios del siglo XX insurge con buena fuerza el existencialismo, en la figura de Martin Heidegger, aunque él mismo llegó a negar su relación con esa corriente filosófica. Sin embargo sus planteamientos están, sin duda, en la línea de influencia que recogerán otros pensadores como Jean Paul Sartre, que tuvieron marcada influencia en las generaciones de posguerra de la Segunda Guerra Mundial.

Otros movimientos de la primera mitad del siglo XX como el dadaísmo y el surrealismo, apuntan, en líneas generales, en la dirección de dar puesto capital al individuo sobre la colectividad, de modo que prolongan la esencia del pensamiento burgués, pero a pesar de ello, muestran una rebeldía que sigue el camino de la insurrección romántica contra el positivismo y que ha servido de caldo de cultivo a movimientos más o menos transformadores que se acercan más al ideal del colectivismo. En la segunda mitad del siglo XX recibieron algo de esa influencia contestataria burguesa el movimiento hippie, el movimiento beatnik, las luchas antiracistas, el feminismo, los combates ecologistas y de otra índole civil. De modo que en cierto sentido, y a despecho de que en lo fundamental siguen representando la ideología burguesa, las vanguardias intelectuales y artísticas de la primera mitad del siglo XX jugaron también un papel de avanzada. Estas ideas contribuyeron de manera capital a las rebeliones juveniles de la segunda mitad del siglo.

La rebelión del Mayo Francés, y en general la rebelión juvenil de los años 60 del pasado siglo, son tributarios de las ideas libertarias (y revolucionarias en muchos sentidos, sin llegar a ser propiamente socialistas) de aquellas vanguardias y forman parte de las luchas históricas de la Humanidad que han alimentado las utopías y los sueños de redención.

En el contexto político que le fue más inmediato, el Mayo Francés se origina y desarrolla en una década que vivió importantes movimientos y cambios. Uno de ellos fue el cuestionamiento intensificado del sistema europeo de dominación colonial, y neocolonial de Estados Unidos, sobre los territorios coloniales o recientemente independizados de ÁfricaAsia y América Latina. En 1958 se había producido un acontecimiento que tuvo gran influencia para aquella época agitada: el triunfo de la Revolución Cubana y el auge de movimientos izquierdistas en Latinoamérica. También se produce la guerra de Vietnam y la llamada Primavera de Praga, una rebelión que tuvo apoyo de Estados Unidos, pero que reflejó igualmente el descontento popular contra el “socialismo” estatista, autoritario, dogmático y burocrático dependiente en alto grado de la Unión Soviética  Esos eventos generaron un amplio movimiento de solidaridad en gran parte de Europa y de los propios Estados Unidos, que fueron manifestaciones de la oposición al imperialismo y al autoritarismo.

En Francia estos movimientos tuvieron sus génesis durante la guerra de Indochina y de Argelia, que provocaron una fuerte polarización en la sociedad francesa desde principios de la década de 1960, con algunos sucesos violentos, como las manifestaciones de argelinos en París, que desembocaron en una fuerte represión policial que provocó más de 200 muertos. A raíz de estos sucesos aparece públicamente por primera vez una corriente estudiantil radical que se manifestará contra la actuación policial a través de dos organizaciones : el Comité Anticolonialista y el Frente Universitario Antifascista (FUA). Al año siguiente, en febrero de 1962, una manifestación convocada por el Partido Comunista Francés y la Confederación General del Trabajo acabó con nueve muertos aplastados en la estación de metro de Charonne. Estos dos sucesos provocaron un sentimiento de rechazo hacia los CRS (policía antidisturbios). Durante este periodo, grupos estudiantiles como el sindicato universitario Unión Nacional de Estudiantes de Francia se desplazaron hacia la izquierda en el contexto de oposición a la guerra de Argelia, al tiempo que iban surgiendo nuevos movimientos como el Comité Vietnam de Base y el Comité Vietnam Nacional (aparecidos en 1967 y 1966 respectivamente) que organizaron importantes movilizaciones antiimperialistas y protagonizaron gran parte de la agitación universitaria anterior a 1968.

En cuanto al gobierno francés, la figura del general De Gaulle, en el poder desde 1958, había sufrido gran desgaste. A pesar de la bonanza económica de los últimos años, de los éxitos políticos (fin de la Guerra de Independencia de Argelia y procesos de descolonización) y de cierta aclimatación al régimen presidencialista de la V República Francesa, las prácticas autoritarias del general De Gaulle levantaban cada vez más críticas.

También el movimiento obrero francés experimenta en esa década una fuerte radicalización y cierto alejamiento de las cúpulas sindicales mayoritarias como la CGT. Desde 1961 se van a suceder huelgas violentas y ocupaciones de fábricas, en muchas ocasiones de forma más o menos espontánea y contra los acuerdos de la dirigencia sindical. En enero de 1968, se produjeron disturbios en la ciudad francesa de Caen, en los que participaron obreros, agricultores y estudiantes y que se saldó con más de 200 heridos. Estas fueron las primeras huelgas desde 1936 en las que los obreros ocuparon las fábricas, y durante toda la década gran parte de Francia se vio afectada por este movimiento obrero. Grupos estudiantiles e intelectuales comenzaron una estrategia de acercamiento a los conflictos obreros en este periodo.  En este plano de acercamiento entre movimiento estudiantil y un movimiento obrero radicalizado al margen de las cúpulas sindicales se sentaban las bases para la agitación de mayo y junio de 1968.

 

En los años 60 los jóvenes se convierten en una categoría socio-cultural logrando su reconocimiento como un actor social que establece procesos de adscripción y diferenciación entre sus opciones y las de los adultos. Estos procesos se desarrollan a través de las subculturas juveniles nacidas a partir de finales de los años 1950, dentro de movimientos contraculturales como la cultura underground y los movimientos beatnik y hippie. Esta juventud tenía sus propios ídolos musicales como los BeatlesRolling Stones, cantautores como Bob Dylan y Léo Ferré, y seguía el trabajo de poetas contestatarios de la generación Beat, como Alan Ginsberg, Jack KerouacWilliam S. Burroughs. Muchos de estos movimientos cuestionaron y criticaron el estilo de vida plástico ofrecido por el mercado de consumo y la organización capitalista de la posguerra.

 

En Francia hubo una serie de protestas estudiantiles, en las que destacó la acción del 22 de marzo de 1968, cuando un grupo de estudiantes tomó la Universidad de Nanterre en protesta por las normativas internas del centro, desocupando las instalaciones tras algunas negociaciones y la aparición de la policía. Esta acción daría origen al Movimiento 22 de marzo, el cual sería uno de los referentes de las movilizaciones de mayo y junio de ese año.

 

El 22 de abril de 1968, 1.500 estudiantes acudieron a una nueva protesta en Nanterre contra la detención de varios estudiantes del Comité Vietnam Nacional, acusados de atentar contra empresas estadounidenses, en la cual intervendría la policía. El 28 de ese mismo mes el decano de la Facultad ordena el cierre de la misma, al tiempo que los estudiantes anuncian el boicot a los exámenes parciales y se producen enfrentamientos con miembros de la Federación Nacional de Estudiantes de Francia, de ideología derechista, los cuales asaltarían la universidad del 2 de mayo y acusarían a los estudiantes movilizados de terroristas. A partir de allí, la lucha se radicaliza y se desarrolla una serie de manifestaciones juveniles y huelgas obreras que caracterizarían al gran movimiento contestatario de masas que fue el Mayo Francés. Ocurrió también una gran huelga general, de la que participarían no solo obreros industriales, sino también los controladores aéreos los trabajadores del carbón, del transporte, del gas y la electricidad y los periodistas de la radio y la televisión. En Nantes, los obreros y los agricultores cortaron los accesos a la ciudad y controlaron el precio de los productos ofrecidos en las tiendas, las cuales solo podían abrir con autorización del Comité de Huelga. En estos momentos, en muchos de los centros de trabajo en huelga, comienza a plantearse la cuestión del poder obrero en las empresas, poniendo verdaderamente en cuestión la autoridad del Estado.

 

El 25 de mayo, el gobierno acepta abrir negociaciones con los representantes de los obreros en huelga, las cuales concluyen el 27 de mayo con los Acuerdos de Grenelle, en los que se recoge un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. Sin embargo, la mayor parte de los trabajadores en huelga rechazan el acuerdo. Al día siguiente François Mitterrand, en rueda de prensa, pide al gobierno de De Gaulle su dimisión, afirmando que desde el 3 de mayo no había Estado, y se postula como candidato a la presidencia.

 

A pesar de la profundidad de las protestas, las fallas de dirección, la inconsistencia ideológica y las diferencias de clase e intereses entre los distintos factores en lucha van debilitando las protestas. En este contexto,  De Gaulle decreta la disolución e ilegalización de grupos de izquierda y prohíbe las manifestaciones callejeras durante dieciocho meses. En total una decena de colectivos izquierdistas son ilegalizados, sus publicaciones prohibidas y varios de sus líderes arrestados. Al final, De Gaulle sale fortalecido, el gobierno se recupera y resulta vencedor en las elecciones convocadas para el mes de junio.

 

Tras las elecciones de junio, el gobierno francés reconoció la necesidad de emprender una política de reformas profundas para hacer frente al malestar social existente en el país. En abril de 1969 se celebró un referéndum sobre el proyecto de regionalización (una de las principales reivindicaciones políticas de aquellos momentos era una mayor descentralización del Estado) y la reforma del Senado, que De Gaulle planteó como un plebiscito sobre su gestión al anunciar que abandonaría la presidencia si no triunfaba el SÍ. Sin embargo, los franceses votaron mayoritariamente por el no, provocando la retirada de De Gaulle de la escena política.

 

En América Latina tuvo también su reflejo el Mayo Francés, que influenció luchas  como el Movimiento de Tlatelolco en México y la Renovación Universitaria en Venezuela, ambos gestados en 1968.

 

El movimiento de 1968 en México fue un movimiento social​ en el que además de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional(IPN), el Colegio de México, la Escuela de Agricultura de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, participaron profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales en la Ciudad de México y otros estados como Puebla. ​El movimiento buscaba un cambio democrático en el país, mayores libertades políticas y civiles, menor desigualdad y la renuncia del gobierno autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue reprimido brutalmente por el gobierno de México y el 2 de octubre de aquel año se perpetró la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, que desembocó en la disolución del movimiento en diciembre. La Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) de la Procuraduría General de la República del gobierno de México concluyó en 2006 en su Informe Histórico presentado a la sociedad mexicana que el movimiento estudiantil “marcó una inflexión en los tiempos políticos de México, fue independiente, contestatario y que recurría a la resistencia civil”​ y se potenció “con las demandas libertarias y de democratización que dominaban el imaginario mundial”.

 

En Venezuela, el Movimiento de Renovación Universitaria, que tuvo su principal referente en la Universidad Central de Venezuela, fue una reacción generalizada contra el autoritarismo imperante en el ámbito académico, pero que también manifestaba de distintas maneras oposición al gobierno de Rafael Caldera y al capitalismo reinante. Fue igualmente un movimiento masivo, independiente en alto grado de los partidos de izquierda y de derecha (aunque la izquierda influía sin duda en él), inspirado notablemente en el Mayo Francés, y que tuvo manifestaciones de imaginación, libertad de pensamiento, consideración novedosa del debate participativo, abierto y libre. Algunas consignas reflejaron su familiaridad con los sucesos de Paris. Mencionemos solo dos de ellas: “O hago la Renovación o me entrego a la bebida” y, en la Escuela de Letras: “Cervantes, camarada, tu muerte será vengada”. El Movimiento de Renovación cobró tal fuerza, que el Gobierno de Caldera decidió el allanamiento de la UCV con miles de soldados en la llamada “Operación Canguro” el 31 de octubre de 1969.  La operación tuvo un saldo de diez estudiantes muertos, cientos de heridos, y la suspensión de las clases hasta febrero de 1971.

Hoy, al cumplirse 50 años del gran Mayo Francés, sus consecuencias siguen presentes en las luchas libertarias por los derechos civiles, contra todo tipo de autoritarismo, en las luchas feministas, contra la homofobia, por la liberación del pensamiento humano, por los derechos y el respeto de las culturas originarias en el mundo todo, por la defensa del hábitat humano, contra la colonización alimentaria y cultural en general.

En Venezuela estas luchas se ven afectadas por dogmas y ataduras conservadoras presentes en el Movimiento Bolivariano, ni qué decir en otros y amplios sectores de la sociedad, para cuya incorporación al devenir revolucionario se hace necesario el esclarecimiento de las vanguardias políticas y sociales del país. Hay temas que hoy son objeto de debates cotidianos en distintos ámbitos y en muchas naciones, y que en Venezuela se trata como tabúes o al menos se evade con distintas excusas: el matrimonio igualitario, la conformación legal de familias alternativas (como las parejas homosexuales con hijos), la despenalización del consumo de marihuana y su legalización para uso terapéutico (ya aprobado en varios países, incluido Uruguay), la legalización del aborto, entre otros.

En el caso de la Asamblea Nacional Constituyente se aduce como razón para que no exista, por ejemplo, una Comisión de la Sexo-diversidad, el que no exista un registro legítimo de personas sexo-diversas, lo cual es verdad. Esto habría impedido la elección de Constituyentes de ese sector. Sin embargo hay una parte importante del pueblo que se asume como sexo-diverso ¿Por qué no convocarlo a un debate sobre sus derechos y hacer propuestas constitucionales que los protejan contra la discriminación y los iguales en oportunidades con el resto de la sociedad? ¿Por qué no debatir sobre la legalización del aborto, lo cual es un tema que atañe a la salud pública? ¿Se trata de obstáculos “procedimentales” o más bien de prejuicios culturales y hasta de oportunismo acomodaticio para no afectar susceptibilidades conservadoras?

A 50 años del Mayo Francés, nosotros que vivimos intensamente esa época inolvidable y estuvimos entre los líderes de la Renovación Universitaria en Venezuela, reivindicamos aquel espíritu libertario, el valor de la imaginación, la lucha contra todo autoritarismo y contra el pensamiento social conservador. Seguimos en combate por la libertad humana, más allá de dogmas y prejuicios viejos y nuevos. ¡La imaginación al Poder!

¿Y después del 20M?

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ANÁLISIS DE ENTORNO – RESUMEN SEMANAL 06/04/18 AL 12/04/18

¿Y DESPUÉS DEL 20 DE MAYO?

Lo primero que se debe decir es que este abril encuentra a la oposición en situación muy distinta a la que tenía a principios del mismo mes de 2002. Entonces había logrado apuntalar una poderosa ofensiva después de desarrollar un exitoso proceso de acumulación de fuerzas que la puso en la antesala de la toma del poder. En aquel mes acaso cometieron un craso error: en sus cuentas no computaron un factor decisivo, la conciencia y determinación del pueblo revolucionario, incluido el pueblo militar. Finalmente ese pueblo les asestó una derrota histórica. Hoy la oposición viene, en cambio, de un proceso de reflujo, de derrotas consecutivas, de debilitamiento extremo de su fuerza de calle. Pero ¡cuidado!, están graves pero no muertos, no se puede caer en triunfalismo. Veamos cómo se desenvolvió la semana política objeto de nuestro Análisis de hoy.

Hay tres elementos que dominaron la semana: la pelea en la oposición entre el sector electoralista y el abstencionista, la ofensiva opositora en el área de la salud -que les sirve de actual plataforma para su intento de recuperar la perdida capacidad de movilización- y la ofensiva internacional contra Venezuela vinculada a la Cumbre de las Américas que ha de desarrollarse entre hoy y mañana en Lima. Siguió presente con fuerza el tema de las dificultades económicas, sociales y políticas que afectan al Gobierno Bolivariano, y que apuntan a una situación complicada más allá del próximo evento electoral. De cada una de estas cosas nos ocuparemos un poco en el Análisis de hoy.

El dilema de la oposición de cara a las elecciones del 20 de mayo es una de las manifestaciones públicas más evidentes de su división, aun cuando tiene expresiones que poco se comentan, como la disyuntiva que representa la participación o no en aquellos estados en los que la derecha gobierna, dada la importancia que comportan allí las elecciones legislativas. Se habla en los corrillos de las diferencias que en ese sentido hay a lo interno del partido Acción Democrática, que detenta esas gobernaciones. Lo más de bulto es lo que atañe a la elección presidencial, con respecto a la cual la división es pública y notoria.

En un foro realizado en Caracas, el jesuita Francisco Virtuoso aseveró que la participación de Henry Falcón en la elección presidencial legitima la pretensión del Ejecutivo de “perpetuarse en el poder”, por cuanto los comicios no contarían con garantías.

Virtuoso señaló como necesario que los partidos políticos y la “sociedad civil” se movilicen unidos de aquí al 20 de mayo para “denunciar la farsa electoral”: “La estrategia presentada por Henri Falcón debilita la estrategia de la MUD y favorece en principio el objetivo político del régimen de crear un escenario electoral manipulable… Si algo se ha logrado con la participación de Henri Falcón en este proceso ha sido precisamente dividir al electorado de oposición en dos grandes tendencias: una que ve como necesario abstenerse de este proceso electoral y el otro al que se le ha creado la ilusión de que la participación en este proceso ofrece algunas ventajas. Entonces, los sectores opositores no solamente están imposibilitados de ganar, sino también divididos”.

Por su parte, Falcón no solo se opone al abstencionismo sino que además calificó como vergonzosa -muy importante- la actitud de los dirigentes de la oposición en Venezuela al realizar una campaña al nivel nacional e internacional en pro de una intervención extranjera, vinculando esa posición con el llamado a la abstención: “Algunos sectores minoritarios pudieran intuir que si no se vota, seguramente una fuerza extranjera pudiera venir el día 21 a resolver los problemas de los venezolanos, cosa que da vergüenza de sólo pensarlo”. Criticó además que quienes plantean la abstención no develan su verdadero objetivo. “¿Quién le ha dicho al país, de los que dicen que la ruta es abstenerse, qué es lo que vamos a hacer?; ¿Cuál es el plan?; ¿dónde está la ganancia de tal abstención? No existe”. El candidato de Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei reconoció también que existe un grupo que se inclina por un golpe de Estado.

A pesar de estas diferencias, Falcón confiesa que, más allá de esta división coyuntural, sus objetivos son los mismos de toda la derecha del patio: “Yo no puedo decir en ninguna parte que yo tengo adversidades con los compañeros de la MUD y mucho menos con el Frente Amplio, aunque nosotros hemos decidido exigir condiciones o garantías participando, y ellos no… El enfoque estratégico sigue siendo el mismo, que es derrotar a un gobierno, darle un destino al país y transformar la verdad que nos pone en miseria”.

Falcón parece dispuesto a llegar hasta el final, aunque con este tipo de oportunistas nada es seguro. En ese sentido, ha declarado que “No vamos a renunciar, aquí estamos planteando soluciones, mientras otros no proponen qué hacer con Venezuela ¿Qué dicen esos políticos que quieren abstenerse? ¡Nada! son políticos de la nada”. Ignoramos si Falcón lo sabe, pero esto es lo mismo que dijo Chávez alguna vez: la oposición es la nada.

Por supuesto, el destino de esta zaragata entre actores de la derecha tendrá mucho que ver con el resultado que se dé el 20 de mayo. Para Falcón y los partidos que lo acompañan hay más de una forma de ganar. Si su votación es relativamente alta, con una participación electoral igualmente considerable, no hay duda de que tendrán la oportunidad de convertirse definitivamente en una nueva referencia en la oposición. Esta victoria relativa de Falcón y los suyos dejaría muy mal parados a la MUD y al “Frente Amplio”, lo que no significaría que estos desaparezcan, pero sí que políticamente quedarían bastante maltrechos. La lucha interna en la derecha criolla no se refiere solo a si gana o se legitima Maduro, sino también a quién se quedará con la sartén tomada por el mango en ese sector.

En cuanto a los abstencionistas, es claro que su planteamiento sigue siendo insurreccional. Según el profesor universitario y vocero del “Frente Amplio” Víctor Márquez, “Aquí en Venezuela los ciudadanos vamos a proceder a la desobediencia civil, porque a partir del día 21 si él (Maduro) se elige a través de ese mecanismo, él pierde la legitimidad de origen, y pasa a ser una persona que no representa al presidente de Venezuela”. Por supuesto, estas intenciones tienen la considerable dificultad de la muy baja popularidad de la “dirigencia” opositora. Ni siquiera en su base social tradicional los quieren y muy pocos estarían dispuestos a arriesgar el pellejo por estos demiurgos de las derrotas. En ese sentido, parece mucho más plausible la táctica actual de Falcón y de
quienes lo postulan.

Ahora bien ¿y el chavismo? ¿y Maduro? De cara al 20 de mayo tienen todas las de ganar, aunque esto no es razón para triunfalismo, como hemos dicho. El gran descontento social, sobre todo por la inflación galopante e imparable, con los burgueses y los comerciantes haciendo los que les da la gana en ese sentido, hacen que parezcan insuficientes los esfuerzos del Presidente y su Gobierno por proteger al pueblo. La verdad es que el ingreso real de los trabajadores es desbordado cada día por la espiral vertiginosa de los precios. Esto es un hándicap muy duro y no es pertinente desconocer que puede haber sorpresas, y no hablamos solo que pueda haber un resultado adverso (una derrota simbólica, por ejemplo, con Maduro aventajando por muy poco a Falcón), sino también de una abstención alta que deslegitime la elección al nivel de la opinión pública.

En este sentido, apelamos a un estudio de la profesora y analista del discurso Yelitza Ramírez Díaz. Ella explica que “Tiempo hace desde que se realizaban estos informes semanales a petición del Despacho de la Presidencia de la República. Hace poco más de diez años sostuvimos, argumentamos y fundamentamos teóricamente que el discurso de la oposición venezolana giraba en tres (3) ejes temáticos, a saber: 1) Gobierno ineficiente; 2) Gobierno corrupto y 3) Gobierno forajido… ahora se le dice abiertamente ‘Narcodictadura’, ‘Amenaza para la seguridad de EEUU’, ‘Colaboradores del terrorismo internacional’, ‘Un problema para los países vecinos’. ‘Violación sistemática de Derechos Humanos’. En su oportunidad hicimos un análisis de la Carta Democrática Interamericana y la contrastamos con los discursos del momento para alertar que se apuntaba hacia una intervención internacional. Se prepara el terreno”. En realidad, este plan intervencionista existe desde hace tiempo, no es nada nuevo, pero en la actual situación internacional es muy poco probable que pueda concretarse, por ahora. De hecho, Trump ha dicho abiertamente que no asistiría a la Cumbre de las Américas debido a la situación relativa al conflicto en Siria. Es impensable que en este momento vaya a abrir un frente militar tan difícil como el que representaría Venezuela.

La profesora señala cosas interesantes, como el hecho de que “el plan de guarimba, ‘tranquen todo’ y paro general no ha cejado sino que ha cambiado su modalidad. Por ejemplo, el caos en el metro y la falta de transporte aunado al tema del efectivo para pagar los pasajes tienden a obstaculizar, por no decir a paralizar, las actividades cotidianas. El país se está paralizando. Se prepara el terreno a lo interno”. Bien, nosotros no decimos que el país se esté paralizando, pero sí que marcha con gran dificultad, nos han venido convirtiendo en una sociedad disfuncional en muchos sentidos, todo esto juega contra la estabilidad del Gobierno revolucionario.

Ramírez Díaz se hace preguntas para nada despreciables: “El gobierno se habrá enterado de que por el alto costo de los alimentos, la escasez o, en el mejor de los casos por la entrega de las bolsas CLAP, muchas personas faltan frecuentemente a sus sitios de trabajo y estudio (y como la vida se impone) tienen que salir de caza, pesca y recolección para poder sostenerse, sobretodo, en los hogares donde hay niños y ancianos… Sabrá el gobierno que se pierden largas horas para hacer un trámite en un banco sin dejar de mencionar la falla del Banco de Venezuela que nos mantuvo a los empleados de la administración pública con nuestros sueldos represados y paralizados, y que la banca electrónica pierde su efectividad puesto que la internet y el teléfono fallan constantemente porque se ‘robaron los cables’… Sabrá el gobierno que muchas personas faltan a su trabajo o estudio porque no tienen agua por muchos días o que las constantes fallas de luz dañan aparatos incomprables en este momento y/o los pocos alimentos que se pueden adquirir con mucho sacrificio. Para no hacernos demasiado abundosos dejaremos esta descripción hasta aquí, puesto que lo que queremos destacar queda ya dibujado: El país se paraliza. Ese es el objetivo: paralizar. El propósito es: tumbar, derrocar material, efectiva e ideacionalmente (sic) al gobierno”.

¿Cómo enfrentar una situación como esta? Porque no se trata solo de ganar la elección, estamos obligados a pensar qué viene después. En circunstancias como la actual es muy mala consejera la autosuficiencia, la soberbia, la auto-complacencia. El mundo no se acaba el 20 de mayo, tenemos un camino de espinas por delante y es menester prepararse para ello, desestimando vicios como el sectarismo, la prepotencia política, la promoción de los aduladores y el desprecio por la crítica. En ese sentido, afirma la profesora: “Debemos decir con absoluta responsabilidad, como siempre lo hemos hecho, que se necesita (re)construir el discurso. Ya no basta con acusar y denunciar los sabotajes. Es necesario, centrarse en el primer eje temático en polaridad positiva: Gobierno Eficiente y en la calle, dando respuestas de verdad verdad, que se sienta, que se perciba, que se hable de eso y que le baje intensidad al caos y a la desolación. Escuché de una viejita a la cual conozco desde niña como comunista, decir que prefiere que la derecha tome el gobierno de una vez si con esto se acaba esta vaina (para referirse al sufrimiento hondo que nos están infligiendo). Esto es grave en momentos electorales y/o de guerra”. Nosotros agregamos que hay que hablarle al pueblo con la verdad, porque en realidad en este momento estamos más cerca del infierno que del Paraíso. No dorar la píldora sino promover cambios profundos en todos los órdenes, convocando al pueblo a asumir los sacrificios -que no cesarán de un día para el otro, no esperemos milagros- pero con base en planes de contingencia creíbles, con plazos para los logros, que abran perspectivas, que incorporen al país, incluso a muchos que ahora excluimos por razones de dogmatismo y sectarismo. Para recuperar la esperanza es necesario salirnos de la burbuja que nos encierra en un discurso repetitivo que ya no emociona sino a la minoría (numerosa, importante, bien organizada, pero minoría al fin) de los convencidos. Son ideas para el debate, si acaso nos atrevemos a debatir. Quien no es inconforme, no es revolucionario.

Por lo pronto, y a pesar de los pesares, en lo político estamos en ventaja. Inclusive, al nivel internacional están pasando cosas que nos favorecen. Una de ellas es el derrumbe de las expectativas que la derecha se había hecho con la Cumbre de las Américas. El concierto de Lima ha sufrido la baja de sus dos estrellas principales: Donald Trump y Nicolás Maduro. Sin estos protagonistas, será un evento más, con sus declaraciones generales e inocuas, con los mismos actores y el mismo discurso reaccionario y contra la Revolución Bolivariana, será una cumbre sin sorpresas y sin relevancia. Por otro lado, las posiciones en cuanto a las elecciones de mayo, parecen haberse suavizado un poco. Ya no se habla de desconocerlas en términos absolutos. Esto acaso tiene que ver con las grandes debilidades que están mostrando los pupilos internos del imperialismo. España ha expresado una expectativa que ha sido también planteada por el Departamento de Estado gringo. Según el portavoz del Gobierno español, Íñigo Méndez de Vigo, España estará pendiente de ver “las posiciones de unos y otros” en las elecciones presidenciales de Venezuela del próximo 20 de mayo y “juzgará” a partir de este análisis.

Estas fueron sus palabras: “Siempre hemos mantenido la misma posición y la seguiremos manteniendo. En las elecciones, estaremos viendo a ver cuáles son las posiciones de unos y otros y juzgaremos” ¿Será que tienen alguna expectativa positiva con Henry Falcón, que no solo puede referirse a una victoria suya sino en general a un resultado sólido? ¿Será que manejan encuestas que auguran una alta participación popular? ¿Será que sus dudas se vinculan al evidente desastre que es la oposición venezolana?

El plan que intenta acercar a la oposición a una recuperación de la desaparecida iniciativa política, ha tenido como pivote importante en la semana analizada el tema de la salud pública. La derecha ha organizado varias protestas en este sentido que se iniciaron con una que ejecutaron algunos padres de niños con cáncer ante el Hospital de Niños J.M. de los Ríos, en Caracas. La canalla mediática se ha venido haciendo eco de estas manifestaciones minoritarias. Según la agencia AFP, “Preocupados tras siete meses sin conseguir medicinas, decenas de enfermos de Parkinson marcharon este lunes en Caracas para pedir a Naciones Unidas que interceda ante el gobierno venezolano y se importen los tratamientos que necesitan”.

También representantes del gremio de médicos y enfermeros del hospital Dr. José María Vargas, en Caracas, protestaron el martes por la supuesta falta de insumos médicos para atender a los pacientes que ingresan en este centro de salud. El médico cirujano Daniel Sánchez aseveró que los nuevos brotes de los virus como el “dengue, sarampión y paludismo”, que han surgido en el país, no pueden ser atendidos correctamente por la escasez de medicamentos: “Estamos protestando porque nuestros pacientes no tienen suficientes alimentos, porque no hay suficientes medicamentos para atender a los pacientes del hospital”.

La diputada derechista María Teresa Pérez afirmó por su parte que “según datos de la OPS, entre el 2016 y el 2017 Venezuela presentó 853 casos de difteria de los cuales solo 166 fueron confirmados por el Estado venezolano… De esos 853 casos, 127 falleciero , y fallecieron por una enfermedad que en Venezuela estaba erradicada, que era la difteria y que es prevenible por vacunas”.

Douglas León Natera, sempiterno presidente de la Federación Médica Venezolana, declaró que “Es muy difícil cumplir el acto médico con decoro cuando no hay nada en los hospitales, están con una carencia por encima del 96 y 97% en cuanto insumos, materiales quirúrgicos y medicamentos. Es tétrico lo que está pasando en los hospitales porque el paciente no cuenta con esa ayuda fundamental y el médico no tiene el soporte para aplicar el tratamiento adecuado al paciente cuando amerita algún tipo de actividad de este tipo y el medicamento es faltante”.

A todas estas, el canal de Internet Vivo Play informó que gremios de la salud convocaron a protesta nacional el martes 17 de abril de 10:00 a.m. a 2:00 p.m. Por su parte, la Asamblea Nacional en desacato aprobó citar al ministro de Salud, Luis López, para que dé explicaciones por la “grave situación” que atraviesa este sector en la que se incluiría la falta de vacunas que calificaron, entre otras cosas, de “alerta epidemiológica”. Esto a pesar de que el viernes pasado el presidente Maduro, acompañado del ministro López, anunció la puesta en marcha de un plan de vacunación totalmente gratuito que cuenta con más de 11 millones de dosis, desde ese mismo día hasta el 13 de mayo y que tendrá la asesoría de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El Presidente señaló que se vacunará contra la tuberculosis, hepatitis B, polio, sarampión o difteria, entre otras enfermedades y que las inyecciones se pondrán en 5.468 puntos fijos en todo el país y en 92 itinerantes.

La idea es que la recuperación de la capacidad de movilización opositora se recupere con base en la idea del “Frente Amplio”, atacando en determinadas áreas y apelando a la “sociedad civil” como motor de las protestas, disminuyendo el papel que han venido desempeñando los desacreditados partidos políticos de la derecha. Pero como siempre decimos, no es cierto lo que afirma el dicho popular de que “querer es poder”. Es muy difícil que en algún tiempo cercano la oposición recupere su fuerza de masas, su capacidad de movilización callejera. Sin eso, difícilmente pueden pensar en una conspiración exitosa. Eso es lo bueno para nosotros. Lo malo es que según se acerque el 20 de mayo, la base social opositora, ante la ausencia de otras opciones, decida desoír el
llamado a abstenerse y se decida a votar en masa, como ha pasado en otras ocasiones. No
por favorecer a sus candidatos, sino para salir de la “dictadura”. Si eso ocurriera, podríamos estar en problemas.

De todas formas, el abstencionismo tampoco está de brazos cruzados. Otro vocero del “Frente Amplio”, el sociólogo Ángel Oropeza, ha anunciado que habría una rueda de prensa desde la Plaza del Rectorado de la UCV, donde se anunciarían próximas actividades como una jornada, este fin de semana, de “divulgación y concientización” para que la gente sepa porque lo del 20 de mayo “no son elecciones”, y además que “Vamos a anunciar el gran congreso nacional de juventud venezolana para la semana siguiente, junto al congreso nacional de mujeres y trabajadores, todo esto combina el activismo social para que de la organización social surjan ideas”. Algo es algo, dirán ellos. Lo cierto es que están urgidos de dar respuesta a la frecuente pregunta de qué es por fin lo que quiere el negro abstencionista del “Frente Amplio”.

Falcón en su encrucijada

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Análisis de Entorno Situacional Político
Jueves 01 de marzo de 2018

Falcón en su encrucijada

En su programa “Con el mazo dando” de ayer, el dirigente revolucionario Diosdado Cabello expresó sus dudas acerca de si Henry Falcón se mantendrá como candidato a la Presidencia. Es una duda más que razonable que nosotros compartimos.

¿Cómo dormirá en estos días Falcón, sometido a intensas presiones mediáticas y políticas de la derecha desde que se inscribió en el CNE? Ya sabemos que este hombre es un oportunista del que se puede esperar cualquier cosa, así que no sería sorpresivo si un día amaneciera retirando su candidatura, sobre todo si siente que no le está yendo tan bien como él piensa, de cara a los resultados. De hecho, ha dejado abierta la puerta de la huída, al insistir en exigir nuevas condiciones que, si no se cumplen, podría desembocar en su retiro de la contienda.

Nosotros nos preguntábamos, en nuestro Análisis del 21 de febrero pasado, si acaso Falcón tendría la valentía política de resistir a las mencionadas presiones y mantener su oportunidad de dar un salto importante en su presencia en el escenario político nacional, cuando nos referimos a la posibilidad de que surgiera una nueva oposición en torno a las candidaturas de Falcón y Fermín: “Para ello requerirían de algo que no han mostrado hasta ahora, al menos no suficientemente: el coraje político que les impida sucumbir a los chantajes y presiones que ya se están ejerciendo sobre ellos, tildándolos de colaboracionistas y, en el caso de Falcón, de chavista encubierto”.

Por lo pronto, Falcón ha sido execrado de la MUD, según un tuit oficial de esa entente derechista: “@HenriFalconLara, con su inscripción para una farsa electoral, se deslinda completamente de la Unidad”.

Este candidato está siendo también objeto de un linchamiento mediático, que comenzó con la escasa cobertura mediática que los diarios más recalcitrantemente antichavistas le dieron a la noticia de su postulación. Tanto El Nacional como 2001, por ejemplo, relegaron el tema a una ubicación menos que secundaria en sus primeras planas, inclusive por debajo de la que le dieron a la de Maduro.

En su editorial del 27 de febrereo (“Se busca candidato”), cuando ya se sabía en todos los corrillos que Falcón inscribiría su candidatura, El Nacional le echó plomo parejo aludiéndolo sin mencionarlo: “Una elección presidencial con un solo candidato, que sería Nicolás Maduro, o con algún telonero de mala muerte, es lo peor que le puede suceder a los oficialistas. De allí la necesidad de buscar un rival a como dé lugar, la urgencia de registrar en los rincones para que pueda darse una contienda en la que alguien pueda creer, aunque sea a ratos, que la sociedad venezolana está ante el desafío de una elección presidencial… Maduro busca con desesperación un rival. Pero no cualquiera, sino un sujeto que le pueda conceder un mínimo de credibilidad a su sainete. Veremos con qué sale en estos días, porque tal vez no sea difícil comprar un segundón a buen precio”.

Entretanto, en los medios internacionales se publica con insistencia el pasado chavista de Falcón, una manera de descalificarlo y hacerlo sospechoso hasta de complicidad negociada con el chavismo. La agencia EFE, por ejemplo, ya le ha endilgado varias veces el remoquete de “ex chavista desertor”. Pocas cosas son más dignas de desprecio que un desertor, que no es otra cosa que un traidor extremo que se aparta de sus filas en medio de la guerra.

Hay algo que incrementa nuestras sospechas de que Falcón podría estar preparando el terreno para un eventual salida suya del proceso electoral: su declaración de que estuvo participando el pasado fin de semana en reuniones secretas de la MUD con el Gobierno, negociando condiciones electorales: “Nos reunimos el viernes con el Gobierno, el sábado, el domingo hubo reuniones, se están planteando nuevas condiciones, pero las condiciones hay que plantearlas en la lucha sin la renuncia, porque entonces le dejamos el camino libre al Gobierno y ¿qué queda entonces? seis años más” ¿Por qué esa confesión tardía, por cierto no desmentida, después de que arreciaron los ataques desde la derecha en su contra?

En este momento Falcón se encuentra en una encrucijada que puede definir su futuro político inmediato. Sus ex aliados de la MUD (lo de “ex” podría ser solo temporal) le van a seguir dando con todo, pues no solo se trata de descalificarlo para tratar de deslegitimar la elección de Maduro, sino además de que haga un papelón de gran perdedor no solo ante el Gobierno sino también ante los abstencionistas de la MUD. Una votación mermada del candidato le daría la razón a la MUD y enterraría para siempre a Falcón de la perspectiva de convertirse en el líder de la oposición, algo que sin duda temen los que aspiran a ese dudoso honor: Ramos Allup, Capriles, Borges, Guevara, López, Guanipa y otros.

El dilema de Falcón no es fácil. Si él nos preguntara qué hacer, le recomendaríamos permanecer en la lid electoral, porque es su única oportunidad de salir bien parado de este trance. Para él no se trataría solo de ganar, algo que está muy lejos de ocurrir, al menos que sobrevenga un fenómeno absolutamente anormal, que no se divisa en el horizonte del 22 de abril. Participar le permitirá establecer su discurso y al menos organizar alguna mínima fuerza en torno suyo, en medio del desolador espectáculo de la derecha derrotada y sin rumbo. Si se retira, en cambio, solo puede quedar mal parado y alejado para siempre del podio donde pretende inscribirse. Les daría la razón a sus adversarios de la oposición, quedaría en ridículo y más nadie se lo tomaría en serio de aquí en adelante. En fin, eso tendrá que decidirlo él, nosotros estamos ocupados apoyando a Maduro.

Maduro vs Falcón

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Análisis de Entorno Situacional Político
Miércoles 28 de febrero de 2018

Maduro vs Falcón

Cerrada la rueda de las postulaciones a las elecciones presidenciales, que sepamos se han inscrito cinco candidatos. El candidato de la Patria, Nicolás Maduro; el candidato de la derecha camuflada, Henry Falcón; el candidato del engaño evangélico, Javier Bertucci; el candidato del ex chavismo renegado, Francisco Visconti; y el candidato del ex chavismo burgués, Reinaldo Quijada.

Todos los candidatos de la oposición pretenden cabalgar sobre el descontento social generado por las dificultades económicas. Es algo natural, algo inevitable. Lo que habría que preguntarse es ¿qué proponen, además de negatividad y generalidades inconsistentes? Todos hablan de “unión nacional”, como si la existencia de contradicciones políticas fuese un invento de Maduro y no una consecuencia inevitable de la lucha de clases y de las posiciones que se asumen frente a las agresiones del imperialismo, en la vertiente mundial de la lucha de clases. Todos proponen un país ideal, en el que seremos felices y nadaremos en la prosperidad, o volveremos a no se sabe qué versión del chavismo “traicionado”. Ninguno explica con qué se comen sus palabrerías, ninguno presenta un plan, como sí lo hace Nicolás Maduro, que propone el Plan de la Patria actualizado.

La ausencia de propuestas opositoras es sintomática. Gobernar no es un juego, ni un paseo bucólico, ni un día de playa. Es harto difícil, sobre todo si tienes que hacerlo en medio de la más profunda crisis del capitalismo decadente y del ataque inclemente del Imperio más criminal de la Historia. Los candidatos opositores lo que hacen es agarrar las dificultades como pretexto para proponer un salto al vacío, entelequias sin carne, irrealidad y promesas no sustentables.

Sin duda esta Revolución es defectuosa e imperfecta y en su seno no están todos los que son ni son todos los que están. La existencia de corrientes y tendencias en el chavismo, en general no declaradas, no puede ser negada. Eso forma parte de lo que los marxistas clásicos, con tino, han llamado “contradicciones en el seno del pueblo”. Por eso hay sectores chavistas, que se mantienen leales al pueblo, a la Revolución, a Chávez y a Maduro, sin dejar de ser críticos. Botones de muestra son el PCV y Luis Britto García. Pero sigue conservando la virtud de la coherencia, no es una colcha de retazos como la MUD. Es un movimiento unido en torno a la dirección revolucionaria y en torno al liderazgo de Nicolás Maduro, un proyecto de largo aliento, con una visión de la sociedad y del mundo que se manifiesta en el pensamiento de Hugo Chávez.

En este último sentido cabe la pregunta: ¿Con quién gobernaría Henry Falcón? Pues con sus aliados de la MUD, con quienes hoy llaman a la abstención y con quienes han convocado a la violencia. Hoy los critica y se les distancia, mañana los recogería en su hipotético gobierno. Claro que también tendría cuotas para el MAS, que tampoco es tan buena pécora que se diga. Un gobierno de Falcón sería un gobierno de la derecha, que tendría el apoyo del imperialismo y del poder financiero mundial, un gobierno neoliberal al estilo de la socialdemocracia.

De todas formas, Falcón no va a ser un candidato fácil, pues está destinado a convertirse en el candidato de la oposición. Los electores de la derecha se decantarán por aquél que les abra la posibilidad real de derrotar al chavismo, por una simple operación de economía del voto. Bertucci, Visconti y Quijada van a ser comparsas, Falcón un rival. No se puede descartar, inclusive, que al final le adosen respaldo algunos que hoy llaman a abstenerse, como AD, PJ y otros. 

En realidad, un gobierno de Falcón sería el detonante de un caos, un saco de gatos donde todos los derechistas querrían cobrar, que estaría en manos de Fedecámaras, de Consecomercio, de Conindustria, un gobierno rehén de la burguesía.

Falcón se convierte además en el acicate para un mayor compromiso revolucionario, para una campaña admirable, ya que no se trata solo de ganar, sino de ganar de manera contundente para demostrarle al mundo de que está hecho el pueblo y su vanguardia social revolucionaria y antiimperialista, el chavismo.

La inscripción de Falcón como candidato tiene además un beneficio colateral para la Revolución: se va a reducir la abstención, ahora es más probable una participación que supere el 60%, mayor que en la mayoría de las elecciones presidenciales del continente.

Por otra parte, la candidatura de Falcón abre la posibilidad, como planteamos en un Análisis anterior, del surgimiento de una nueva oposición, más dada a la Política con P mayúscula e inclusive al diálogo político eficaz, por lo que podría terminar siendo algo positivo para el país. Y para este ex chavista, de convertirse en el líder que tanto ha estado esperando la base social opositora. Falta saber si de verdad calza los puntos para llegar a ser ese referente.

Unión por la Patria

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Análisis de Entorno Situacional Político
Lunes 26 de febrero de 2018

Unión por la Patria

En nuestro Análisis del pasado viernes expresamos contundente respaldo, con diversos argumentos, a la propuesta del presidente Maduro de unas mega elecciones el próximo 22 de abril. El CNE ha decidido no aprobar esta propuesta aduciendo razones técnicas.

Inmediatamente el Presidente ha acatado esa decisión, como debe ser. Nosotros también, por supuesto, además sin ninguna aprensión. Así es la política, de una día para otro las cosas pueden cambiar y todo es aceptable mientras no afecte los principios éticos de las personas.

A partir de la decisión del CNE hemos escuchado varias hipótesis de las razones por la que fue tomada. Algunos asignan justo sentido a los argumentos presentados. Con menos de dos meses por delante, realmente es complicado organizar la elección de consejos legislativos y concejos comunales. Pero otros conjeturan distintas razones.

Hay quienes suponen que hubo una negociación intempestiva con Henry Falcón y quienes le apoyan, tomando en cuenta que este planteó que su candidatura estaba siendo reconsiderada a partir de la propuesta de mega elecciones. Esto tendría sentido, más allá de que haya ocurrido no. Al país le conviene que las presidenciales sean competidas, lo que incluye un probable debate público entre los candidatos, como ha planteado Maduro. También, como hemos dicho, sería positiva la configuración de un nuevo sector opositor que suplante a la desgastada, derrotada y antipatriótica alianza opositora representada en la Mesa de Unidad Democrática. Por eso no es descabellado imaginar que hubiera tal negociación, aunque Falcón sigue poniendo condiciones que debilitan la tesis de que se haya negociado con él.

Otros, mucho más suspicaces, presumen que todo fue una especie de maniobra del chavismo para mostrar al mundo la independencia del CNE con respecto al Ejecutivo y/o para favorecer, al nivel de sus seguidores, a los opositores que se inclinan hacia la participación electoral. Esta conjetura parece un tanto rebuscada, pero todo puede ser.

Hay otra versión, sin duda estrambótica, que ha asomado el diario fascista El Nacional en su editorial de ayer. En su febril imaginación, congruente con la estupidez de los sectores modositos que están al frente de ese panfleto, se sugiere una pelea interna en el chavismo que llevó a que la propuesta del Presidente no prosperara. Si el CNE aprueba, es un apéndice de Maduro, si no, es que en el chavismo quieren fregar al Presidente. Es el eterno tema de “tú lo que quieres es que me coma el tigre”.

En todo caso, sigamos adelante con nuestro guión político, que ha venido funcionando muy bien, gracias, entre otras cosas, a esa formidable herramienta chavista, propuesta por Maduro, que es la Asamblea Nacional Constituyente. Ahora, cuando las amenazas se radicalizan, la Patria nos necesita más unidos que nunca. Apoyemos sin dobleces las decisiones políticas de nuestra dirigencia, que hasta ahora se ha mostrado notablemente capaz de guiar esta nave en medio de la tormenta. Por lo pronto, las otras elecciones no se eliminan, solo quedan postergadas. Tal como dijo el presidente Maduro, “más adelante vendrán las elecciones para las instancias legislativas de la República: Concejos Municipales, Consejos Legislativos y una nueva Asamblea Nacional, así lo ha anunciado la Asamblea Nacional Constituyente”.

Entre tanto, la derecha externa sigue acentuando sus presiones, en momentos en que sus congéneres internos no dan pie con bola y andan a los bandazos, divididos, confundidos y desdibujados, haciendo cundir en sus seguidores la frustración, la decepción, la desmovilización y, en el mejor de los casos para ellos, la resignación.

Así pues, los hechos se amontonan y el acoso se refuerza. Coincidiendo con el vergonzoso ruego de Antonio Ledezma, quien se dejó de vainas y pidió sin ambages la intervención foránea en Venezuela, el Consejo Permanente de la OEA aprobó en reunión extraordinaria una resolución en la que llamó a Venezuela a que “reconsidere la convocatoria de las elecciones presidenciales y presente un nuevo calendario electoral” y a permitir “la realización de elecciones con todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente, legítimo y creíble”. Nuestro vicecanciller para América del Norte y representante ante la ONU, Samuel Moncada, ha dado de inmediato una clara respuesta a esa insolencia: “¿Qué pasa ahora? Nada. Ese documento no es vinculante”.

Hay otra respuesta, acaso más incisiva, más disuasiva: el ejercicio militar Independencia 2018. Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), ha dicho “Vamos a movilizar a más de 500.000 organizaciones desde el punto de vista popular, que van a formar parte de este ejercicio. Más de 300.000 milicianos y más de 168.000 efectivos militares que participarán en toda estas actividades de acciones defensivas”. Venezuela enseña sus dientes y sus garras. Que el imperialismo sepa lo que le espera si osa hollar el sagrado suelo de la Patria.

¿Una nueva oposición?

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Análisis de Entorno Situacional Político
Miércoles 21 de febrero de 2018

¿Una nueva oposición?

No deja de ser interesante que una parte de la oposición venezolana se muestre dispuesta a participar en las elecciones presidenciales del 22 de abril próximo. Como fenómeno político podría significar cambios importantes en el escenario, tanto nacional e internacional.

Actualmente la MUD se bate en desbandada, desdibujada, y languidece contando con una incierta intervención foránea, mientras que otros sectores opositores se muestran como opciones emergentes. Estos actores vienen haciendo un trabajo político lento pero sostenido, medrando ante los errores evidentes de los partidos mayoritarios de la derecha, AD, VP y PJ. Tanto Falcón como el MAS, por ejemplo, han venido diseñando un discurso propio, el primero, con su partido Avanzada Progresista, sin deslindarse de la MUD y el segundo, el partido que fundara Teodoro Petkoff, habiéndose separado de la alianza opositora desde hace algún tiempo. Dos aspectos de ese discurso son la decantación expresa hacia la vía electoral y el rechazo tanto de las tácticas violentas como del fomento de una intervención foránea en Venezuela.

Por supuesto, tanto Falcón como el MAS no son opciones electorales victoriosas, ni que vayan juntos, lo cual aparece como muy probable. Pero si votare el 30% de la base social opositora, eso podría equivaler a una cifra cercana a los 4 millones de votos, un muy buen punto de partida para desarrollar una nueva fuerza política importante en el escenario nacional.

Por otra parte, la participación electoral le permitiría a estas fuerzas difundir un discurso que podría llegar a ser potable para un amplio espectro de ciudadanos que se definen como opositores al Gobierno y que se sienten defraudados por el frustrado liderazgo de la MUD, que alguna vez existiera como vía para que ese sector expresara su descontento. Para ello necesitarían generar una concepción de la política que se exprese en el llamado a esa parte de la ciudadanía para perseverar en sus posiciones pero al mismo tiempo desechar el inmediatismo, el odio enfermizo, y que proponga el reconocimiento del chavismo como una fuerza real que va más allá de Maduro y del PSUV. En otras palabras, tendrían que esforzarse en atraer a esos electores hacia la realidad, y liberarlos de las mentiras y las manipulaciones del tipo que practican factores como El Nacional, los restos de la MUD, Machado, Ledezma y otros extremistas. Para ello requerirían de algo que no han mostrado hasta ahora, al menos no suficientemente: el coraje político que les impida sucumbir a los chantajes y presiones que ya se están ejerciendo sobre ellos, tildándolos de colaboracionistas y, en el caso de Falcón, de chavista encubierto.

Si serán capaces de perseverar en diferenciarse de la MUD y de los más extremistas de la derecha, está por verse. Lo deseable es que lo hagan, porque eso podría derivar en algo conveniente para el país: el establecimiento de una oposición que se adapte a las nuevas realidades de nuestra Nación, asuma con dignidad su papel de contrapeso, compita por el poder dentro de los términos constitucionales y refuerce, para bien de todos, la cultura de cambio con paz que generó el pensamiento de Chávez.

Otra cosa positiva de esa hipótesis: una oposición así podría ser competitiva en el mediano plazo, y esto obligaría al chavismo a reforzar la función autocrítica, la eficiencia de su gestión, y sus vínculos políticos y afectivos con el pueblo.

En cuanto a los otros candidatos opositores que asoman, Claudio Fermín parece condenado por la providencia a repetir su historia de candidato desechable, a conformarse con acaso un lejano tercer lugar y a regresar a los rincones olvidados de la política. A menos que a última hora tenga el tino de plegarse al candidato que mejor esté representando a la oposición y sumarse a la nueva fuerza política nacional que en teoría podría aparecer.

El otro contendiente hasta ahora visible es el pastor evangélico Javier Bertucci, quien no representa una amenaza electoral, sobre todo por su inmenso rabo de paja, pues ha estado vinculado al escándalo de los papeles de Panamá, estuvo preso en 2016 acusado de contrabando y aparece dudosamente relacionado a varias empresas de Florida y Centroamérica, particularmente de Panamá, pero que sí corporiza otros peligros en el escenario. Se trata del primer factor político que se presenta como alternativa de cierto fundamentalismo cristiano que ha comenzado a cundir teniendo como herramienta principal varias sectas evangélicas que se están expandiendo en Venezuela y más allá. Como se sabe, la promoción de los fundamentalismos religiosos es uno de los instrumentos que ha usado el imperialismo para la mediatización de las mentes y la colonización cultural, sobre todo entre las clases más empobrecidas. Aquí vamos a citar un artículo de Roland Denis, “El fundamentalismo evangélico toca la puerta de Venezuela. No lo dejes entrar” (Aporrea.org, 19/09/2104): “Lo que está pasando en Venezuela no es más que la confirmación de lo que se veía a lo lejos podía ser un plan cuidadosamente diseñado de la expansión mundial de los fundamentalismos religiosos, llevado a cabo por las grandes potencias internacionales, básicamente desde los Estados Unidos de Norte América e Israel. Desde allí es donde surge el núcleo ideológico fundamental que le da sustento a todos estos grupos que operan no solo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica”.

Por supuesto, el surgimiento de una nueva oposición del tipo mencionado no es un hecho dado, sino tan solo y por ahora, una posibilidad. Por otra parte, eso tampoco sacaría del camino definitivamente a la ultraderecha extremista interna y externa, que seguirá adelante con sus planes.

Mañana jueves a primerísima hora estaremos en la cola para adquirir combo Mercal. Volveremos el viernes 23/02/18

Invasión ¿sí o no?

por Néstor Francia

Análisis de Entorno Situacional Político
Jueves 15 de febrero de 2018

Invasión ¿sí o no?

¿Se aproxima una intervención militar en Venezuela? Estamos de acuerdo con El analista William Serafino en que el panorama plantea más preguntas que respuestas. Según Serafino “La saturación informativa alrededor de los últimos movimientos (militares y diplomáticos) del frente externo contra Venezuela dibuja un panorama que, hasta los momentos, plantea más preguntas que respuestas inmediatas e inminentes.

Sin embargo, algunos hitos políticos recientes, como la gira del secretario de Estado de EEUU Rex Tillerson por países líderes del Grupo de Lima y la implosión de la Mesa de Diálogo en República Dominicana, lo segundo consecuencia de lo primero, dan cuenta de un nuevo curso de acciones para elevar a Venezuela a la categoría de conflicto internacional; el tan ansiado punto de no retorno donde el acoso geopolítico disuelva las fronteras de la política (interna) y rebase el ya endeble derecho internacional” (“Los planes del Comando Sur y el rompecabezas de la guerra contra Venezuela”, en Misión Verdad).

La misma aprehensión en torno a la posible intervención militar la muestra el argentino Carlos Aznarez: “No se trata de dramatizar, exagerar o esbozar conspiraciones apocalípticas, pero cada una de las piezas que el Imperio está moviendo en el tablero latinoamericano apunta a establecer un escenario de intervención militar contra Venezuela bolivariana. Podrá ser tercerizada o de forma directa con las falsas excusas del “humanitarismo”, pero la situación adquiere cada vez mas gravedad si se tiene en cuenta que todo este andamiaje belicista podría estar orientado a impedir que el pueblo chavista vuelva a proporcionar una contundente paliza electoral al poder oligárquico en abril” (“Venezuela Bolivariana, el punto máximo de la confrontación antiimperialista”, en Resumen Latinoamericano, 13/02/18).

Dentro de la misma línea está el Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab: “Desde Colombia, y así lo denuncio como presidente del Poder Ciudadano y Fiscal General de la República, se está planeando nada más y nada menos que reeditar épocas ya canceladas en la historia de la humanidad, como es el bombardeo militar, la invasión militar, como es la ocupación a sangre y fuego de un país pacífico como Venezuela”.

Ahora bien, nos repreguntamos ¿es inminente una invasión a Venezuela? Los planes existen desde hace tiempo, sin duda, y por supuesto la evidente agudización de la lucha de clases en el continente aumenta la probabilidad de una acción semejante. Pero es erróneo pensar que hay ya una decisión tomada en ese sentido o que una aventura tan riesgosa y de desarrollo tan impredecible cuenta con unanimidad en el seno de la derecha continental. La clave acaso nos las da el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Alberto Mejía, quien negó que haya un plan para invadir y bombardear Venezuela, tras la denuncia de Saab. Lo que más nos llama la atención son las razones de esta negativa: “Tenemos tantos problemas en nuestro país que estamos dedicados y focalizados. Solo nos interesa solucionar los problemas del pueblo colombiano”.

Claro, poco después el mismo general Mejía aseveró que la guerrilla del ELN está utilizando a ciudadanos venezolanos en sus atentados, a quienes recluta tras llegar al país “huyendo de la crisis”. Mejías afirmó que “Hemos evidenciado, como en el caso que sucedió en la vía que de Pamplona conduce a Cúcuta (el domingo pasado), que dos personas con cédula venezolana murieron al tratar de poner una bomba. Están utilizando a estas personas que llegan al país, y el ELN los incorpora en sus filas”. Y también que no se ha podido capturar a los cabecillas del grupo guerrillero pues “se encuentran al otro lado de la frontera”. Esto le echa leña al fuego belicista. Lo cierto es que la probabilidad inmediata de una intervención directa en Venezuela no se ve tan clara.

Es seguro que no todos los factores que tendrían vela en el entierro de la intervención estarían de acuerdo con una decisión extrema como esa, ni en Estados Unidos ni en los países que se le subordinan. En el propio centro imperial una intervención desataría grandes contradicciones internas y la segura resistencia del pueblo venezolano despertaría en amplios sectores de ese país el fantasma de la guerra de Vietnam ¿Aceptaría de brazos cruzados el pueblo estadounidense, sobre todo los sectores de amplio espectro que se oponen de manera radical al gobierno extremista de Trump, más sacrificios humanos y materiales como los que acarrearía la invasión a un país suramericano y la apertura de un nuevo foco de conflicto añadido a los de Asia y el Medio Oriente?

De todas formas, y como siempre decimos, nada está escrito. En el Análisis de ayer nos preguntábamos: “¿Y si el extremismo de la ultraderecha fascista que se ha hecho del gobierno en Estados Unidos alberga tanto odio que es capaz de someter a su propio pueblo y/o a los de países aliados en aventuras criminales de destino incierto?” El caso es que una intervención militar en Venezuela de cualquier tipo estaría lejos de ser algún placido paseo. Como asomó Roy Chaderton, “en el intento alocado de invadir nuestro país, cada esquina va a ser una trinchera y cada ventana, un espacio para un francotirador patriota”. Sobre todo porque nos estamos preparando para una guerra asimétrica. Recientemente presenciamos un ejercicio militar nuestro en el estado Guárico.

El principal componente de la acción fue la Milicia Nacional Bolivariana, que ensayó tácticas de guerra de guerrillas, ocultándose en el monte y atacando a las tropas regulares invasoras. Como dijo Chávez el 29 de febrero de 2004: “Bastante historia hay aquí, bastante heroísmo hay aquí… ¿Y saben una cosa? ¡Bastante pueblo hay aquí! ¿Y saben otra cosa? ¡Bastantes cojones hay aquí para defender esta tierra! ¡Para defender esta patria de cualquier intruso que pretenda venir a humillar la dignidad de esta tierra sagrada, de la Venezuela de todos nosotros! ¡Carajo!”. Eso lo saben muy bien los gringos, por supuesto.

Si nos presionaran para dar un pronóstico, diríamos que es más fácil que en Venezuela la Revolución se estabilice y se prolongue, que se produzca una intervención directa del imperialismo… por ahora.

Diálogo: ¡ya está bueno ya!

por Néstor Francia 

Análisis de Entorno Situacional Político
Jueves 08 de febrero de 2018

Diálogo: ¡ya está bueno ya!

Finalmente parece que la suerte está echada con el diálogo en República Dominicana, por ahora y por tiempo indefinido. Lo ha dicho sin muchos adornos el presidente dominicano Danilo Medina, quien informó ayer en una rueda de prensa que las partes no lograron llegar a un acuerdo definitivo, debido principalmente a la imposibilidad de acordar una fecha para elecciones presidenciales que resultara satisfactoria tanto para el gobierno como a la MUD. Medina fue lapidario: “el diálogo entra en este momento en una especie de pausa indefinida”.

Tampoco nosotros doraremos ninguna píldora: de momento el diálogo ha fracasado ¿para quién? Dejemos esta pregunta en el aire por ahora. Lo cierto es que no estamos sorprendidos, desde hace tiempo hemos venido diciendo que en la disyuntiva política en la que está Venezuela, no podría haber diálogo, y si lo había, no sería eficaz.

Véase lo que escribimos en nuestro Análisis del 15 de marzo de 2017, hace casi un año: “La derecha en su conjunto está planteando el regreso al plan neoliberal. No hay manera de que los revolucionarios conciliemos con eso, no puede ser, porque estaríamos abandonando nuestra esencia, nuestros principios. Por eso mismo, esta lucha no tiene ni tendrá cuartel, eso lo venimos diciendo desde hace tiempo, sobre todo cuando nos hemos referido a la posibilidad de un diálogo eficaz: no lo habrá hasta tanto una de las dos grandes fuerzas en feroz pugna por el poder se resigne a su derrota, si es que eso llega a pasar antes de que la sangre llegue al río. Lo de la sangre es metafórico, pero lamentablemente podría convertirse en literal. En Venezuela, undiálogo político verdadero entre la Revolución y la contra solo puede darse comodiálogo para la capitulación del vencido, para que el perdedor morigere los costos de la derrota, a menos que decida enfrentarse a su acoso o liquidación en cualquier sentido, según las circunstancias”.

Esa opinión nuestra la ratificamos hoy. Fíjese el lector que el tema que tranca principalmente el juego, según el presidente Medina, es la fecha de las elecciones presidenciales, un hito en esa lucha por el poder. La oposición, a pesar de su mal momento, sigue en sus trece y aun guarda esperanzas de rápida recuperación, fundamentados en el aun importante descontento social por las dificultades económicas y en la intensificada agresión internacional contra la Revolución Bolivariana. Se cree todavía fuerte porque cuenta con la guerra económica y con el intervencionismo imperial. No se rinde, no ceja en su intención de acabar perentoriamente con la
Revolución Bolivariana.

Pero es que los constantes llamados al diálogo de Maduro y nuestro Gobierno siempre han sido despreciados por la derecha. Cuando van a la mesa de conversaciones terminan por abandonarla o desconocen los acuerdos cuando los hay. Recordemos, en ese sentido, lo que ocurrió en diciembre de 2016, cuando el Gobierno y la oposición firmaron un “acuerdo de convivencia”. Entonces, la MUD publicó un comunicado, el 1° de diciembre, en el que amenazaban con patear la mesa. Allí se decía que “… el proceso de búsqueda de soluciones a través del diálogo se encuentra detenido por el incumplimiento del gobierno de los acuerdos logrados en las reuniones plenarias de la Mesa de Diálogo Nacional realizadas los días 30 de octubre, 11 y 12 de noviembre” ¿Quién incumplió realmente los acuerdos? Veamos.

Comencemos por evocar cuáles fueron tales acuerdos, expresados en el documento refrendado por ambos sectores políticos después de las reuniones del 11 y 12 de noviembre. Obviaremos en este recuento el punto referido al Esequibo, ya que no era objeto de controversia, y dediquemos atención a otros, especialmente al que en nuestro entender fue el acuerdo más importante, la declaración “Convivir en paz”.

Para muestra un botón. El acuerdo firmado bajo el título “En el campo económico-social” señalaba: “El Gobierno nacional y la MUD acordaron trabajar de manera conjunta para combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana. Decidieron priorizar en el corto plazo la adopción de medidas orientadas al abastecimiento de medicamentos y alimentos sobre la base de contribuir a promover su producción e importación. Promover el diseño y aplicación de políticas de cooperación entre los sectores público y privado para monitorear, fiscalizar y controlar los mecanismos de adquisición y distribución de insumos y mercancías”.

¿Cumplió la oposición, aunque fuera mínimamente, con este acuerdo? No solo no lo hizo, sino que actuó exactamente en sentido contrario. En vez de pronunciarse abiertamente contra las manipulaciones en torno al llamado “dólar paralelo”, omitió toda mención de esta forma de sabotaje y al abierto ataque contra nuestra moneda dirigido desde laboratorios de guerra, o soslayó con alcahuetería la responsabilidad de quienes especulan con el valor del dólar. Henrique Capriles, por ejemplo, declaró que “La destrucción de nuestro signo monetario no se debe a una página web ¡eso es mentira! El gobierno es el único culpable de la devaluación de nuestra moneda”. No se ha pronunciado nunca desde la derecha ni una sola palabra contra el acaparamiento de productos, la especulación comercial o la simplificación de la producción. Son cómplices del sabotaje económico. En vez de contribuir al control y fiscalización de la distribución de alimentos, se dio a sembrar rumores sobre desabastecimiento, corralitos bancarios, cierre de cajeros, con el auxilio de algunos medios de comunicación y a través de las llamadas redes sociales (que preferimos calificar de “digitales”).

En el acuerdo “Convivir en paz” se decía, entre otras cosas, que “Hoy queremos hablar de tolerancia, de derechos humanos, de paz, de prosperidad económica, de soberanía, de felicidad social”. Esto, en boca de la derecha, no era más que hipocresía.

Todos esos términos forman parte de la propuesta general del chavismo y es claro que la situación idílica que se plantea en este párrafo no es compartida realmente por la contrarrevolución en feroz lucha por el poder ¿Cuánto tiempo pasó para que las calles se llenaran de violencia terrorista y muerte con el respaldo o al menos la anuencia de toda la oposición?

Las verdaderas intenciones de la derecha quedan claras en la siguiente declaración de Julio Borges después de suspendido el proceso de diálogo: “llamamos al pueblo venezolano a crear entre todos un frente amplio dentro y fuera de Venezuela para materializar esta lucha, ponernos de pie y lograr que la solución esté en nombre y en manos de todos los venezolanos”.

El fracaso del diálogo es, en primer lugar, del pueblo de Venezuela, que quiere paz y estabilidad. Pero también lleva su parte la oposición, que vuelve a mostrar su verdadera cara: no está trabajando por el país, sino por sus ansias de poder. Es lo que traslucen las palabras recientes de Zapatero y Medina. Nuestro Gobierno hace lo que tiene que hacer, interpretando los deseos y el interés de los venezolanos.

Ha llegado la hora de dejarnos de vainas, se ha anunciado ayer la fecha de las elecciones y, como dijo Maduro, que la oposición participe si quiere, y si no, que se vaya al diablo. Como se dice popularmente, ya está bueno ya.

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