Es la hija del general Bachelet. Nada más.

Risultati immagini per marcha chavistapor Sergio Rodríguez Gelfenstein

Prudente silencio hice ante el anuncio de la visita a Venezuela de Michelle Bachelet en su condición de Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos. A pesar que tuve el natural impulso de escribir sobre el tema dado los antecedentes políticos de la funcionaria internacional, me abstuve por respeto a muchos amigos en el país y el exterior que forjaron expectativas a partir de la supuesta honorabilidad y respetabilidad de la susodicha, lo cual auguraba neutralidad e imparcialidad en el informe que habría de elaborar.

Es menester decir que como hijo de un hombre que fue preso y torturado en democracia en Venezuela y en dictadura en Chile, que además tengo decenas de amigos y amigas que pasaron por la prisión, la tortura y la desaparición forzada en varios países de la región, repudio y rechazo la práctica de violación de los derechos humanos venga de donde venga, y la Alta Comisionada que es la autoridad superior en esta materia en el mundo debería también observar esta compostura en el cumplimiento de sus responsabilidades.

De esta manera, no me voy a referir al informe que hizo, el cual ni siquiera voy a leer, pero, como le dije a todos los que quisieron escucharlo, ese informe estaba hecho antes que Bachelet llegara a Caracas, agregando el hecho que –dada la trayectoria de la mencionada funcionaria- muy probablemente el mismo había sido elaborado en Washington. Hoy, eso ha quedado demostrado cuando el gobierno de Venezuela ha dicho que el 82% de los datos del informe provienen de fuera del país. Tengo serias dudas que ese trabajo haya podido hacerse después del viaje de la Comisionada a Caracas. No, ya estaba elaborado.

Es decir, no se trata de si el informe dice o no dice la verdad, sino de cuánta veracidad pueda tener un reporte de una oficina que tiene una pésima reputación y de una funcionaria que carece de credibilidad en materia de derechos humanos dadas las continuas violaciones de los mismos mientras fue presidenta de Chile, sobre todo en la brutal represión al pueblo mapuche.
Otros, argumentaban que nada podría ser peor en materia de lealtades imperiales que las del antecesor de Bachelet en tal responsabilidad, el príncipe jordano Zeid Ra´ad al Hussein de conocida subordinación a Washington donde hizo una larga pasantía como embajador de Jordania primero y representante de su país en la ONU posteriormente.

Pero, como dice un sabio dicho popular en Venezuela “deseos no empreñan”, me impresionó la inocencia de tantas personas que todavía tienen a Bachelet como un adalid de los derechos humanos cuando su impronta muestra todo lo contrario. Parece increíble que alguien pueda pensar que Bachelet pueda ser imparcial respecto de Venezuela cuando ella fue activa y entusiasta fundadora del grupo de Lima, un anexo de la OEA creado para propiciar el derrocamiento del gobierno venezolano. En el colmo de la desfachatez, en algún momento, cuando se le inquirió sobre tal asunto, echó toda la culpa de sus actuaciones en esta materia a su canciller Heraldo Muñoz, a quien según dijo “no puedo controlar”.

Fiel a esa forma de actuar y pensar, una vez más Bachelet le ha hecho asumir la responsabilidad sobre el actuar de su oficina a los funcionarios colocados en sus puestos “por mi antecesor” a los que supuestamente tampoco puede controlar
Bachelet, es de esos extraños personajes que en política podrían caracterizarse de “extremo centro”, es decir no opinar, no comprometerse, dejar hacer, echar la culpa a otros y no asumir responsabilidades, al parecer características afines a la política chilena si nos atenemos a que dos veces fue elegida presidenta de la nación austral, pero tal identidad en ella no es natural, es asumida concientemente por instrucciones superiores que estudiaron su perfil y entendieron que era esa la forma más adecuada para colocarla en las más altas instancias de gobierno.
En junio de 2014 cuando Zeid Ra´ad al Hussein fue elegido para el cargo, los abogados especialistas en derechos humanos Javier El-Hage y Roberto González escribieron un artículo en el periódico madrileño El País en el que al describir esa responsabilidad dentro de la estructura de la ONU decían que: “…hasta ahora las acciones del alto comisionado han sido en el mejor de los casos tímidas, por lo general carentes de norte democrático y a veces incluso reñidas con los ideales que persigue. Esto se debe a que la OACDH sufre, aunque en menor medida, del mismo problema estructural que padecen otros órganos de la ONU como el Consejo de Seguridad y el Consejo de Derechos Humanos, cuyos pronunciamientos y acciones concretas están altamente influenciados por dictaduras con poder de veto y membrecía mayoritaria”. Si nos atenemos al historial de los dos últimos altos comisionados, estas opiniones resultan ampliamente atinadas.

En el caso de Michelle Bachelet, después de ser una insignificante militante política en el partido socialista de Chile -según un artículo publicado en el desaparecido periódico santiaguino La Nación, el 16 de enero de 2006- se marchó a Estados Unidos a cursar “…un diplomado sobre estrategia militar en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) —al que asistieron doce alumnos: seis oficiales de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, y seis civiles donde -por su buen rendimiento—obtuvo el primer lugar de la promoción, y gracias al patrocinio de la Beca Presidente de la República continuó en 1997 un curso superior sobre defensa continental en el Colegio Interamericano de Defensa, ubicado en Washington D. C., Estados Unidos. A su regreso en 1998, Bachelet trabajó un año como asesora del Ministerio de Defensa Nacional” Curiosamente, a partir de ese momento inició su fulgurante despegue político que la llevó -en tan solo 8 años- a ser elegida presidenta de Chile. Todo indica que difícilmente ha podido desprenderse de la tutoría que el Pentágono ha ejercido en ella.

Según la organización Mapuche Meli Wixan Mapu, en octubre de 2018 había en Chile 20 presos políticos mapuche injustamente condenados por la Ley Anti Terrorista aprobada en ese país el 16 de mayo de 1984 cuando no había parlamento durante la dictadura de Pinochet. Bachelet no hizo nada por eliminarla en sus dos gobiernos, al contrario profundizó la represión contra el pueblo mapuche durante sus dos gestiones.
Hay que decir que desde 2001 durante los gobiernos de la pos dictadura, en la mayoría de los cuales participaba el partido de Michelle Bachelet, fueron asesinados 19 mapuche, de ellos dos, Johnny Cariqueo Yáñez en 2008 y Jaime Facundo Mendoza Collío en 2009 fueron exterminados durante el primer gobierno de Bachelet y dos más, José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil en 2014 y Víctor Manuel Mendoza Collío en 2014 lo fueron en el segundo gobierno de la ahora funcionaria internacional, sin que ella hiciera absolutamente nada por aclarar los homicidios.

Estos hechos hacen que Michelle Bachelet sea considerada como una feroz represora por parte del pueblo mapuche. Desde su llegada al gobierno en 2006 ordenó la represión a comuneros y comuneras mapuche de la localidad de Quepe de la Comuna de Freire en la región de la Araucanía, que protestaban por la instalación de un aeropuerto en ancestrales territorios mapuche usurpados por la fuerza a sus legítimos propietarios. En agosto de ese año fue asesinado Juan Lorenzo Collihuin Catril, de 71 años, su asesino un sargento de Carabineros fue absuelto del caso por la Fiscalía Militar.
El 30 de octubre de 2007, Patricio Queipul Millanao de solo 13 años de edad, fue herido en el tórax por 6 disparos hechos por Carabineros con sus escopetas antimotines

El 3 de enero de 2008 fue asesinado por la espalda Matías Catrileo Quezada, de 22 años, por el cabo 2° de Carabineros, Walter Ramírez, sin que las autoridades realizaran investigación alguna para hacer justicia. El día 30 de ese mes de enero, Patricia Troncoso quien se encontraba en huelga de hambre por 112 días tras ser condenada junto a otros comuneros mapuche a 10 años y 1 día bajo la ley anti terrorista de Pinochet que sigue imperando en Chile, concluyó su ayuno. La noticia habría pasado inadvertida sino hubiera sido porque acompañada por la madre de Matías Catrileo, le escribió una carta a Bachelet en la que le decía: “Yo quiero preguntarle(…) Usted que fue prisionera política, que fue torturada, siente hoy el placer de torturarnos a nosotros. ¿Qué siente usted señora presidenta? (…) ¡Qué lástima que usted se haya olvidado de todo lo que significa la prisión política y la muerte de tantos seres! Usted, con la actitud soberbia de su gobierno, de sus representantes, hoy en día nos torturan condenándonos a una muerte silenciosa”.

En otro ámbito, durante la realización en agosto de 2007 en protestas convocadas por organizaciones sindicales descontentas con la política neoliberal de Bachelet, la represión ordenada por ésta dejó unos 50 heridos y 372 detenidos, Los actos estuvieron acompañados de incidentes debido a la fuerte acción de la policía. El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez llamó al Gobierno a analizar la violencia, a su juicio «inusitada», con que actuó la policía. La jornada comenzó cuando miles de manifestantes que salieron pacíficamente a las calles fueron reprimidos con fuerza por carabineros, que detuvo en pocas horas a un centenar de personas.

Continuando con su política de represión al movimiento popular, durante los primeros meses del año 2008 en las ciudades más importantes del país, los estudiantes secundarios y universitarios desarrollaron movilizaciones exigiendo la derogación definitiva del marco legal de educación creado por la dictadura. La respuesta del gobierno de Bachelet fue ponerse de acuerdo con los partidos pinochetistas para aprobar una nueva ley que en los sustancial dejaba todo igual, toda vez que no modificaba su carácter neoliberal y perpetuaba el beneficio de los que lucran con la educación en Chile Para ello, Bachelet jugó el papel de articuladora entre las partidos de derecha que estaban dentro y fuera del gobierno: Democracia Cristiana y los pinochetistas Renovación Nacional (RN) y Unión Democrática Independiente (UDI) en la oposición, así como con la desprestigiada y mafiosa iglesia católica, el Opus Dei y otros actores que se han enriquecido con la educación en el país. Mientras tanto, la presidenta ordenó reprimir con dureza las movilizaciones estudiantiles a fin de ablandar a los líderes, para cooptarlos y desarticular el movimiento, lo cual fue de alguna manera logrado. En el camino, las fuerzas represivas bacheletistas agredieron brutalmente a un periodista que reportaba los hechos
Vale la pena recordar también que a finales de diciembre de 2010, un cable de Wikileaks hizo público que un documento obtenido de la embajada de Estados Unidos en Chile fechado el 7 de febrero de 2008, hizo patente que la entonces ex presidenta Bachelet había pedido apoyo de inteligencia a Estados Unidos para dar seguimiento a la “radicalización” del conflicto mapuche y sus posibles contactos con “otros grupos terroristas extranjeros”. Con ello, Bachelet mostraba ya no solo su talante represivo, también permitió constatar su verdadera identificación nacional al estar dispuesta a ceder la soberanía de Chile autorizando al gobierno de una potencia extranjera a inmiscuirse en los asuntos internos del país, a fin de reprimir al pueblo lucha por sus legítimas demandas.

En fechas más cercanas, ya durante su segundo gobierno la organización pro estadounidense Amnistía Internacional, ante la desfachatez por el desconocimiento del Estado chileno de los derechos humanos se vio obligada a recomendar al Estado de Chile una serie de políticas en favor del respeto de los derechos humanos. Precisamente, hicieron mención a la aplicación de la Ley Antiterrorista. En este sentido, la Secretaría General de esa organización Irene Khan, afirmó en 2008 que: “Los pueblos indígenas son muy discriminados y marginados en Chile, y se ven a sí mismos como víctimas de una estrategia económica que está destruyendo su vida y su sustento”. A este respecto, Hernando Silva, coordinador jurídico del Observatorio Ciudadano, al referirse a la aplicación de esta ley en los gobiernos de la pos dictadura dijo que : “La criminalización de la protesta social indígena, que ha sido un fenómeno que surgió principalmente durante el gobierno de Ricardo Lagos, fue una tónica que se repitió durante el gobierno de Michelle Bachelet, por cuanto se utilizaron figuras penales excepcionales para desvirtuar los procesos de reivindicación de derechos de las comunidades mapuche“.

El tiempo transcurrió y el olvido se hizo eco del pueblo chileno que re eligió a Bachelet en 2014 para un nuevo período presidencial de cuatro años. Uno de sus planes emblemáticos fue una vez más la represión del pueblo mapuche. Para esto diseñó la denominada “Operación Huracán” que configuró acciones nunca antes vistas, ni siquiera en tiempos de la dictadura. La disposición de montajes de operaciones de falsa bandera al más puro estilo del gobierno colombiano de Álvaro Uribe que condujo a acusaciones de líderes mapuche para justificar la más brutal represión contra ellos, fue el sello más importante de este segundo gobierno de Bachelet. El funcionario que dirigió las operaciones, alto dirigente del partido socialista de Chile realizó reuniones con autoridades judiciales, policiales, con fiscales y abogados para construir una trama a objeto de criminalizar a los líderes mapuche. En lo más alto de la cúpula de este criminal entramado se encontraba el ministro del interior y la propia presidenta Bachelet, tal como lo denunció Rodrigo Román, abogado de la Defensoría Popular en declaraciones a la Radio de la Universidad de Chile. Román afirmó que sin embargo Bachelet no había sido afectada porque estaba protegida por “los ricos, los poderosos y los medios”, recordando además que “una de las ofertas de campaña de Bachelet para llegar al ejecutivo fue la no aplicación de la Ley Antiterrorista”, pero “ lejos de no aplicarla, ha invertido cuantiosos recursos para condenar a los peñis [hermanos en mapudungun, la lengua mapuche] sobre conductas terroristas”.
Continuando con su estela de represión, en septiembre de 2016, la lideresa mapuche Juana Calfunao fue condenada a 5 años de cárcel por negarse a aceptar la construcción de un camino que pasaba por su propiedad. Desde hace más de 20 años la comunidad Juan Paillalef a la que pertenece la lonko [jefe/a de una comunidad mapuche] mantiene un conflicto con el Estado debido a que se opone a la ruta trazada para tal vía que “dividiría a su comunidad y destruiría espacios sagrados donde se realizan ceremonias y rogativas, y además, su construcción no ha sido consultada de forma previa, libre e informada como lo determina el Convenio 169 de la OIT” según un reporte del portal digital chileno eldesconcierto.cl. En marzo de 2011, Calfunao encaró a la ex presidenta Michelle Bachelet en el Parlamento Europeo en Bruselas por la aplicación de la Ley Antiterrorista.
Bachelet siempre guardó silencio como presidenta y lo sigue haciendo en su nueva función de proteger a los amigos de Estados Unidos desde la ONU mientras utiliza su cargo para atacar a los que lo adversan, actuando de la manera servil y rastrera que la caracteriza. Incluso, inmersa en una patología conocida como Síndrome de Estocolmo, se ha encargado de proteger a los militares incursos en la violación de derechos humano durante la dictadura no moviendo un dedo para que fueran eliminados las cárceles cinco estrellas donde asesinos, violadores y torturadores pasan su maravillosa existencia en condiciones materiales óptimas. Es de suponer que esto también sea parte del acuerdo con el Pentágono, toda vez que hasta Sebastián Piñera, sin haber cambiado mucho, ha tomado medidas en este ámbito.

Así, en el desempeño de su más reciente responsabilidad, Bachelet guarda absoluto silencio frente a las brutales violaciones de derechos humanos de las monarquías árabes aliadas de Estados Unidos, no opina sobre los ataques de Israel al pueblo palestino, no se inmuta ante el desastre humanitario que Arabia Saudita está produciendo en su guerra contra Yemen, tampoco se ha enterado que en Colombia todos los días asesinan activistas sociales, de derechos humanos y desmovilizados de las FARC, ha asumido mudez absoluta ante los crímenes del gobierno de Honduras, no se ha dado cuenta que todos los meses la policía de Estados Unidos asesina a ciudadanos negros solo por esa condición, ni ha hecho mención a la brutal represión y exterminio de migrantes en Estados Unidos y ha emitido una débil voz en la imprescindible condena a la ilegal detención de Lula.

Ella sabe que la sola evocación de cualquiera de esas flagrantes violaciones a los derechos humanos le haría perder su cargo, por eso prefiero asegurarlo aceptando entregar el informe que Washington hizo sobre Venezuela.
Resulta curioso darse cuenta que a diferencia de los otros tres presidentes de su alianza política que le precedieron, los que entregaron el poder a otro miembro de esa coalición, Bachelet en dos ocasiones traspasara el bastón de mando al pinochetismo en nombre de Sebastián Piñera y que en ambos casos, Estados Unidos le consiguiera un puesto en un organismo internacional para asegurarle una huida económicamente provechosa. Uno inocentemente podría preguntarse ¿Para quién trabaja?.
Ella ha cumplido su parte y con Venezuela lo ha hecho con creces, con el mismo ímpetu, dedicación y esfuerzo con los que participó en la fundación del Grupo de Lima, creando condiciones nuevamente para justificar una intervención militar en Venezuela. Debe saber que si ello ocurriera, deberá ser acusada como una criminal de guerra, cómplice del genocidio que sobrevendrá.

Quiero repetirlo, no me interesa el informe que haya hecho Bachelet, no tiene ninguna validez, toda vez que fue elaborado antes de su visita al país, además según dicen los que lo leyeron, no incorporó ninguna de los datos que aportó el Estado venezolano, es decir fue un juicio sin derecho a defensa.
No se trata del informe, incluso si todo lo que ahí se dijera fuera verdad, el problema es si esa oficina posee real autonomía e imparcialidad para hacerlo y si la persona que lo conduce tiene la autoridad ética y moral para dirigirla. Evidentemente no. En esa medida es que carece de valor el informe que ha hecho. La impronta de su vida política anula la validez del informe.
Ella actuó como lo que es, una persona sin opinión que funciona a favor de quien le paga, nunca ha tenido criterio propio para nada, alejada de cualquier ética o compromiso con la humanidad. Hasta cuando su hijo, funcionario en La Moneda bajo su mandato presidencial, realizó actividades fraudulentas que la justicia está investigando, dijo que no sabía nada. Nunca sabe nada, otros saben por ella, otros piensan por ella.
Estimados lectores y lectoras, cree usted que con semejantes antecedentes, una persona puede hacer un informe de manera imparcial y objetivo sobre algo, sobre cualquier cosa, no sólo sobre derechos humanos. Imposible, la deleznable naturaleza de las acciones que ha realizado a lo largo de su vida política la retrata y la desnuda.

Recuerdo, cuando en Viena en el año 2006, en el marco de la Cumbre Unión Europea-América Latina, el presidente Chávez se reunió con ella por primera vez, al preguntarle si tras la reunión emergía alguna instrucción para el gobierno, el Comandante solo dijo: “Ella es la hija de mi General Bachelet”. Solo eso es. No le da para nada más.

L’ordine è partito: la guerra di Santos contro il Venezuela

Santos

di Sergio Rodríguez Gelfenstein

da Telesur

Dalla Colombia, (non si sa se Santos o lo stesso Tillerson), hanno ordinato all’opposizione venezuelana di non firmare l’accordo raggiunto con il governo a Santo Domingo.

10feb2018.- I media internazionali hanno riferito con grande stridore che il viaggio del segretario di Stato Rex Tillerson in America Latina e nei Caraibi è stato concepito per creare un consenso nella regione contro il Venezuela e fare pressione su Caracas attraverso l’aumento delle sanzioni economiche, sebbene Tillerson si proponesse anche di influenzare la visione dei leader della regione, per ottenere sostegno agli Stati Uniti e alla Colombia nel loro sforzo di produrre un’aggressione militare contro il Venezuela.

Pertanto, ha visitato alcuni dei suoi più stretti alleati, specialmente quelli che sono stati particolarmente aggressivi contro il Venezuela. La visita in Giamaica, uno stretto alleato degli Stati Uniti nei Caraibi, perseguiva l’obiettivo di attrarre i piccoli paesi del Golfo, che finora hanno resistito con fermezza e decisione alle minacce di ogni genere provenienti dagli Stati Uniti, affinché smettessero di supportare il Venezuela. Se, politicamente, la Giamaica era il paese meno importante del tour di Tillerson, in termini diplomatici era la meta più ambita del viaggio del Segretario di Stato.

Tuttavia, sulla base dei fatti (come dato a sapere dallo stesso Tillerson prima di iniziare il suo giro), lo scopo del suo lungo viaggio nella regione è stato quello di contrastare la crescente presenza di Russia e Cina in America Latina e nei Caraibi, che si è manifestata attraverso un ampio e progressivo programma di cooperazione. Non è un caso che il tour di Tillerson si verifichi quasi subito dopo il II Forum Ministeriale Cina-CELAC a Santiago del Cile, con la presenza del ministro degli esteri Wang Yi.

In questo quadro, l’obiettivo tattico della visita è stato il Venezuela. In questa logica e come espressione del suo disprezzo per i paesi dei Caraibi, il Messico ha chiesto di sapere quanto petrolio potrebbe fornire per ‘comprare’ i governanti di queste nazioni insulari, al fine di ‘liberarli dall’obbligo’ di continuare a ricevere il petrolio venezuelano e per poter continuare a provare la via diplomatica in vista del VII Summit delle Americhe, che si terrà a Lima, il prossimo aprile.

Lo stesso disegno perseguiva il suo passaggio per il Perù, paese il cui presidente, in alleanza con il partito dell’ex-dittatore Fujimori, farà da anfitrione all’incontro, dove ancora una volta si cercherà di espellere il Venezuela dal sistema panamericano. L’Argentina è stata sondata da Tillerson, perché garantisse di assumersi la responsabilità politica dell’ aggressione, in vista dell’imminente (questa sì, imminente) uscita di scena di Bachelet e di Heraldo, che hanno giocato finora quel ruolo, in base alla convinzione statunitense che Piñera, il suo ministro degli esteri Ampuero e il loro gabinetto pinochetista, che governeranno il Cile, non hanno la capacità di guidare l’attacco contro il Venezuela.

Proprio come Giamaica era la scala più importante del tour di Tillerson in termini diplomatici, in termini operativi, la Colombia era la tappa più strategica per mettere a punto i dettagli dell’aggressione. Basti citare i seguenti fatti.

Se accettiamo la ben nota massima di Von Clausewitz che ‘la guerra è la continuazione della politica con altri mezzi’, cui Lenin aggiungerà ‘… con mezzi violenti’, ci sarebbe da dire che,  per usare dei termini militari, ‘l’ordine di combattimento è stato dato’.  Dalla Colombia (non è noto se Santos o lo stesso Tillerson) hanno ordinato all’opposizione venezuelana di non firmare l’accordo raggiunto con il governo a Santo Domingo, testimoni il presidente dominicano Danilo Medina e l’ex-primo ministro spagnolo Jose Luis Rodríguez Zapatero. Se le cose stanno così, dovremmo accettare il fatto che, quando Santos, Macri e altri vassalli vociferano che non riconosceranno i risultati delle elezioni venezuelane, stanno dicendo all’opposizione che, anche in caso di loro vittoria, non saranno riconosciuti, perché l’unica strada che accetteranno è quella della guerra. Da qui, l’ordine di non firmare l’accordo.

La preparazione della guerra è già iniziata. Nella regione di Catatumbo, dipartimento Norte de Santander, al confine con il Venezuela, in particolare nelle città di Tibu e Tarra, gruppi armati illegali hanno preso il controllo della sicurezza, senza che i militari, la polizia o le istituzioni statali facciano nulla per evitarlo, come le vittime di queste bande armate hanno denunciato. Questi gruppi terroristici hanno approfittato della scomparsa del 33° Fronte delle FARC, che operava in quella zona, per compiere le loro azioni in totale impunità. Nel frattempo, a Villa del Rosario, nello stesso dipartimento, il gruppo armato ‘Los pelusos’ e le sedicenti Autodefensas Gaitanistas de la Colombia (AGC) combattono per cercare di prendere il controllo di sei quartieri (Galán, La Palmita, Pueblito Español, Montevideo, Primero de Mayo e San José) di questa città di 90 mila abitanti, dove sono stati dispiegati per preparare l’invasione del Venezuela sotto gli occhi dell’esercito e delle autorità dello Stato colombiano.

Nella stessa Cúcuta, in otto delle dieci municipalità che conformano il casco urbano della città, si segnala la presenza di bande armate. Allo stesso modo, i paramilitari hanno aree sotto controllo in Los Patios, Villa del Rosario, San Cayetano, La Parada, Juan Frío, Uchema, Palo Gordo, Ragonvalia e Puerto Santander,  sotto il comando di ‘Cochas’, alias Luis Jesús Escamilla Melo, capo dell’Esercito Paramilitare di Norte de Santander (EPN). Anche nelle città di frontiera operano Los Rastrojos. In Venezuela c’è già una presenza a Llano Jorge e a San Antonio del Táchira. Nonostante le numerose richieste della cittadinanza al governo nazionale, ai governi regionali e municipali, le autorità chiudono sospettosamente gli occhi su quest’evidente oppressione della cittadinanza e sulla minaccia al Venezuela.

Per giunta, si sono osservate mobilitazioni nelle basi militari statunitensi in Colombia e l’arrivo di un contingente di 415 membri della forza aerea degli Stati Uniti a Panama, giunti nel paese in modo illegale, senza che il governo autorizzasse la loro presenza nel paese, come denunciato dall’analista politico panamense Marco A. Gandásegui; come anche si devono considerare come parte di questi preparativi le manovre navali Tradewinds 2017 nelle Barbados nel giugno dell’anno passato (a meno  di 1100 km dalle coste venezuelane) e le esercitazioni militari AmazonLog17 nell’Amazzonia brasiliana, con la partecipazione delle truppe di questo paese (oltre a quelle della Colombia e del Perù) a novembre dell’anno scorso, a solo 700 km dalla fronteira con il Venezuela.

La teoria più elementare mostra che, indipendentemente dalla definizione un’aggressione militare straniera, il successo dipende dall’esistenza di un fronte interno. Così è stato in Afghanistan, in Iraq e in Libia. Lo Yemen non l’hanno avuto e hanno dovuto assoldare mercenari per fare la guerra, guarda caso il più grande reclutamento è avvenuto in Cile (ex-membri delle forze repressive di Pinochet) e in Colombia (membri dei numerosi gruppi paramilitari che pullulano in quel paese). Il problema è che in Venezuela, gli Stati Uniti non sono stati in grado di costruire quel necessario fronte interno. Nessuno si immagina che Henry Ramos Allup, Julio Borges o Henrique Capriles possano comandare truppe dalla clandestinità o da una qualsiasi montagna sul territorio nazionale. Per questo motivo, hanno cooptato Óscar Pérez, che ha dovuto interpretare il ruolo che, per incapacità dei leader, l’opposizione non riusciva ad assumere. Coloro che non sono stati in grado di dirigere la mobilitazione contro il governo, guidare un parlamento democratico, portare l’insurrezione nelle piazze in vista della vittoria e tanto meno attrarre un settore delle forze armate verso i loro oscuri disegni, difficilmente potranno guidare i destini di un contingente di guerra.

Questo è il compito che il cancelliere imperiale ha dato a Santos, all’oligarchia colombiana e al loro governo. Prima, ai tempi di Obama, gli fu ordinato di fare la pace con le FARC, per smobilitare l’unica forza militare, con l’ELN, che avrebbe potuto contrastare le azioni armate dell’esercito paramilitare protetto da Uribe e Santos.

Eppure, lo show era iniziato prima dell’arrivo di Tillerson a Bogotà: già nel novembre dello scorso anno, Lorenzo Mendoza era in quella città; un mese dopo l’ex-procuratore Luisa Ortega; suo marito; un tale Ferrer; la ‘leader sindacale’ Marcela Maspero e i ‘giudici’ spediti da Ramos Allup e Borges, che vanno in giro per il mondo alla ricerca di cosa fare e come sopravvivere, si sono incontrati sempre a Bogotà prima della fine dell’anno, per cercare di fornire un supporto legale all’invasione. Un mese più tardi, noti personaggi dell’opposizione venezuelana hanno viaggiato a Bogotà e nel comune di Usaquén si sono incontrati con gruppi radicali venezuelani che sono lì concentrati, con il sostegno delle autorità colombiane.

Nello stesso tempo, il ministro dell’Economia della Colombia Mauricio Cardenas diceva a Davos, in Svizzera, ancora una volta, che la caduta di Maduro era imminente e parlava della necessità di un piano economico per affrontare la situazione. Questo è lo stesso ministro, lo stesso governo che non hanno fatto nulla per risolvere il problema degli 8 milioni di deportati e ricollocati del proprio paese, e che non hanno dato risposte alla ricostruzione della città di Mocoa, capitale del dipartimento di Putumayo, quasi un anno dopo la tragedia che l’ha devastata.

Nella stessa ottica, monsignor Héctor Fabio Henao, segretario nazionale della Pastorale Sociale della Colombia e membro dello stesso partito politico che forma la Conferenza Episcopale Venezuelana (la quale, sotto la guida del cardinale Parolin, fa opposizione al Papa Francesco nel Vaticano) cova il suo piano di ‘aiuti umanitari’ per il Venezuela, senza spendere una parola per le migliaia di bambini Wayuu che muoiono tutti i giorni per malnutrizione, le centinaia di attivisti sociali e dei diritti umani uccisi nelle ultime settimane in Colombia, l’ultimo dei quali, Temistocle Machado, ha commosso il paese per la sua leadership e lealtà verso la sua comunità. Né Henao e il suo mentore Santos parlano dei maltrattamenti ai Colombiani che vogliono rientrare dal Venezuela nel loro paese e che sono segregati e torturati, perché hanno accettato di acquisire anche la cittadinanza venezuelana.

Mentre la Colombia cade a pezzi, con una disoccupazione che sta per raggiungere il 10%; una sospensione virtuale del sistema formativo nei prossimi giorni; il crollo del ponte Chirajara, che è caduto, anche se era il progetto vincitore del Premio Nazionale di Ingegneria, ma su cui nessuno dirà nulla (nonostante 9 colombiani innocenti siano morti), perché è stato costruito da Coviandes, una società di proprietà di Carlos Sarmiento Angulo, il più grande miliardario del paese; e quando un personaggio del paese  molto, molto in alto (così in alto che si dice che se cade, tutto il paese sarà  percorso da un brivido) è protetto vilmente e impunemente dalla sua immunità, in seguito a una denuncia di stupro presentata contro di lui da una nota giornalista, Santos si preoccupa per il Venezuela. La verità è che il suo partito è scomparso, non ha nessun candidato e non si sa cosa farà per garantirsi l’impunità in vista dell’imminente disastro… o, per meglio dire, sì che lo sa: pensa di riscattare le proprie colpe, guidando l’attacco contro il Venezuela per cercare protezione al nord. Ha tempo fino al 10 agosto. Bisogna impedirlo, il popolo venezuelano lo impedirà!

[Trad. dal castigliano per ALBAinformazione di Marco Nieli]

La frontera caliente entre Colombia y Venezuela II

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

La Corporación Nuevo Arco Iris es un una institución independiente colombiana dedicada a realizar “estudios encaminados a la comprensión de las dinámicas del conflicto armado, las agendas de los actores, sus lógicas de actuación, las transformaciones que viven, construyendo en asocio con académicos y universidades un conocimiento al servicio de la acción ciudadana y política”.

En su página web se auto define como “un centro de pensamiento, investigación y acción social para la reconciliación nacional, que construye análisis, impulsa iniciativas y promueve acciones en relación con la superación del conflicto armado, en pro de la paz, el post-conflicto, la seguridad y la convivencia ciudadana”.

En abril de 2012, estando ya Juan Manuel Santos en el gobierno en Colombia, Nuevo Arco Iris presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá un texto denominado “La frontera caliente entre Colombia y Venezuela”. El mismo fue editado por Ariel Fernando Ávila quien además coordinó la investigación realizada por un grupo de académicos del más alto nivel, pertenecientes a ese respetable organismo. En mayo de ese año, por la importancia de la obra, escribí un breve artículo, intentando darla a conocer, esperando se estudiara el documento y se definieran políticas públicas al respecto. Por lo que pude saber, antes de ser expuesta a la opinión generalizada de los lectores, Nuevo Arco Iris hizo llegar a los gobiernos de Colombia y Venezuela (en el más alto nivel) el resultado de las investigaciones, incluyendo mucho material que no pudo ser incorporado al libro por las consabidas limitaciones editoriales.

Todo esto viene a mi memoria, cuando ante los recientes hechos acaecidos en la zona limítrofe entre los dos países, pareciera que se están observando sucesos inéditos y desconocidos para las élites del poder. Sin embargo, las frases más recurrentes escuchadas en los días precedentes son “Eso ha acontecido desde hace muchos años” y “Todo el mundo lo sabe”. También la pregunta más recurrente ha sido “¿por qué se llegó a tal situación?”. Evidentemente las alertas expuestas en el libro no fueron escuchadas. La obra, con lujo de detalles, expone en capítulos pormenorizados y particularizados la situación en las fronteras en Arauca-Apure, Norte de Santander-Táchira y la Guajira y Cesar- Zulia, exhibiendo las características del delito transnacional, el impacto del conflicto armado en Colombia, en particular en la población civil y la economía ilegal que se generaba.

A fin de no hacer interpretaciones erróneas y sabiendo que no es original, me voy a permitir transcribir algunos párrafos del prólogo del libro, escrito por el destacado analista y politólogo colombiano León Valencia Agudelo quien fue cofundador de Arco Iris y su director en el momento en que se realizó la investigación.

Dicho prólogo titulado “Unas relaciones atravesadas por la violencia” comienza diciendo que el libro “presenta la investigación de dinámicas recientes del conflicto armado colombiano y el crimen organizado trasnacional en la frontera entre Colombia y Venezuela. Describe la transformación y reconfiguración de los nuevos mercados legales e ilegales y los altos grados de penetración institucional que alcanzan las estructuras criminales en la zona fronteriza, sin desconocer fenómenos tradicionales como el contrabando y el narcotráfico. Además analiza los grupos armados ilegales y bandas criminales que actúan en la zona de frontera”

Continúa Valencia Agudelo más adelante “En el desarrollo de la investigación se encontró algo verdaderamente escandaloso: algunos grupos paramilitares –”los Rastrojos”, “las Águilas Negras” y el ejército privado del “Loco Barrera”- se formaron en Venezuela y de ahí se expandieron hacia las regiones próximas de Colombia. La consolidación violenta de estas estructuras criminales a lado y lado de la frontera estuvo acompañada de procesos de parapolítica, ascenso de élites políticas locales asociadas a la criminalidad, y reconfiguración de la disputa territorial con grupos guerrilleros”.

Sigue diciendo, que “este hallazgo revela la inestabilidad y el cambio permanente de las fronteras, pero muestra también que el espacio fronterizo va forjando una identidad propia en el juego de violencias y en la interacción económica y social”.

La construcción de solidaridades e intereses comunes van perfilando “lo fronterizo”. La consecuencia lógica de esta definición es considerar las fronteras como espacios de actuación compartida, escenarios de una complejidad de relaciones económicas, políticas y culturales que solo pueden establecerse de manera aproximada y transitoria. Tal vez el mayor aporte analítico del libro sea, precisamente, que está escrito teniendo en cuenta las fuerzas que actúan a lado y lado de la fetichizada línea”. Sobre el tema fronterizo escribí en julio de 2013 un artículo titulado “Las regiones transfronterizas, futuro de la integración” intentando dar la visión positiva de la frontera cuando se trabaja mancomunadamente con los pueblos que la habitan, a partir de la realidad particular que se configura en ellas como un territorio que tiene especificidades propias nacionales e internacionales, que las diferencian de otras fronteras y de otras áreas del territorio de un país.

Valencia Agudelo es determinante al afirmar que “las fronteras se presentan como zonas grises donde la débil institucionalidad estatal y los liderazgos políticos locales no solo son permisivos frente a la criminalidad, sino que en algunos casos actúan en coalición con ella. Dicho de una manera enfática, existe hoy en la frontera colombo-venezolana el creciente ascenso de un Estado virtualmente mafioso, donde no se pueden distinguir las acciones del crimen organizado de algunas instituciones estatales”.

Para cerrar, una alarmante afirmación, “…en la región del Catatumbo, próxima al estado Táchira, en Venezuela, según declaraciones del ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, La Fuerza pública presionó a los paramilitares presentes en la zona para que utilizaran la estrategia de la desaparición forzada, que invisibilizaba la verdadera disputa territorial por este corredor estratégico para el contrabando entre Colombia y Venezuela, en especial el narcotráfico y el tráfico de armas. En palabras de Mancuso ´las víctimas que quedaban de los enfrentamientos o de las acciones en contra de la guerrilla aumentaban el número de cifras de víctimas mortales y afectaban las estadísticas de seguridad en las regiones. Esto dañaba las hojas de vida de los militares que actuaban en estas zonas. Fue por eso, que para no quedar mal con ellos, Carlos Castaño dio la orden de desaparecer a los cuerpos de las víctimas y se implementó en el país la ´política’ de la desaparición'”.

Nadie puede decir entonces, que no se sabía lo que pasaba. La difícil situación de crisis económica en Venezuela y el incremento de la represión en Colombia donde un total de 69 defensores de derechos humanos y líderes políticos o comunales han sido asesinados durante 2015, casi duplicando la cifra registrada en el mismo período de 2014, según informó el coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild han acrecentado una situación de por sí difícil. Sobre la misma, se montan las prácticas delictivas y los intereses oligárquicos transnacionales que hacen del conflicto un caldo de cultivo para incrementar ganancias.

El problema no se va a solucionar con falsos nacionalismos. Las posiciones comunes de la ultra derecha colombiana, la oposición venezolana y el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos John Kirby no aportan soluciones al problema, sino que pretenden “echarle más leña al fuego” y profundizar el conflicto. El fallido intento de la diplomacia colombiana, -manejada por el ex presidente Uribe- de escalar el conflicto y llevarlo a instancias internacionales fracasó rotundamente. No se debió recurrir a ello cuando ya se había producido una reunión de cancilleres que fue valorada positivamente por ambas ministras de relaciones exteriores, según las declaraciones que hicieron al finalizar el cónclave.

Colombia erró el camino, al convocar primero a este encuentro de las máximas autoridades en materia de política exterior, después decidir el llamado a consultas de su Embajador para luego concurrir a la OEA y Unasur. Se alteró la ruta tradicional de la diplomacia y eso lo sabe María Ángela Holguín que es experta en esta materia. Evidentemente, se optó por darle un manejo de política interna a un tema que se debió conversar y resolver bilateralmente. Así lo entendieron la mayoría de países latinoamericanos y caribeños que no creyeron que un conflicto sobre el cual se intercambió amigablemente en el plano bilateral, debía ser tratado en el multilateral. Por ello, hubo tantas abstenciones. Ahora, todo está en manos de los presidentes quienes se deben reunir sin interferencias, y si hay verdadero interés por solucionar el problema, se encontrará el camino, tal como ha ocurrido siempre y tal como lo legara la diplomacia aplicada por el Comandante Chávez. Sería importante que los mandatarios llevaran este libro a esa reunión, o al menos, ellos y/o sus asesores lo lean primero.

Rodríguez Parrilla: ingeniero principal de una obra colectiva

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

El pasado 20 de julio fuimos testigos de un evento histórico que muchas personas de mi generación jamás pensamos sería posible observar en vida: el restablecimiento pleno de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos signado por la ceremonia de apertura de la Embajada de Cuba en Washington. Al frente de la delegación cubana en dicho acto, estuvo Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de relaciones exteriores del país antillano. La presencia de Bruno (permítanme la licencia) trajo a mi, añejos recuerdos de mi primer encuentro, en 1991, con el entonces joven dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC). 

Vale decir que una de las excepcionales particularidades de Cuba es la imbricación de un sólido liderazgo histórico encarnado por Fidel y Raúl Castro con múltiples mecanismos de dirección colectiva que funcionan en el gobierno, el partido y el Estado. En fecha tan temprana como septiembre de 1986, previo a la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados en Harare, Zimbabue, cuando Fidel Castro acababa de cumplir 60 años, se comenzó a preparar el relevo de la generación histórica que participó en el Asalto del Cuartel Moncada en 1953, la lucha en la Sierra Maestra entre 1956 y 1958 y que ha dirigido los destinos de Cuba desde el 1° de enero de 1959. Opuesto a lo que suele pensarse, ese no ha sido un proceso espontáneo ni dejado a los vaivenes de la situación política coyuntural.

Por el contrario, la continuidad en la conducción política del país, siempre ha estado presente en el devenir de la vida de Cuba en los últimos 55 años. De ahí la preocupación constante de los dirigentes por crear mecanismos permanentes de formación de cuadros en todos los niveles de la administración y el partido. Hoy, la aplastante mayoría de ministros, diputados, dirigentes del partido y los gobiernos locales y generales de las fuerzas armadas de Cuba nacieron en años posteriores a la revolución de 1959. Sin embargo, siempre ha estado en el tapete, la posibilidad de que el ascendiente moral y el liderazgo indiscutido de Fidel y de Raúl no pudieran ser sustituidos en el tiempo.

Con esa inquietud, en 1991 me propuse indagar acerca del pensamiento y la visión de los jóvenes cubanos sobre el tema. Entre diciembre de ese año y enero de 1992 realicé en La Habana una serie de entrevistas a mujeres y hombres cubanos que bordeaban los 30 años. Trece de estas entrevistas dieron origen en 1993 al libro ¿y cuándo Fidel no esté?, con portada del artista plástico Aníbal Ortizpozo y publicado por el Vice rectorado Administrativo de la UCV que conducía el profesor Elías Eljuri en coedición con la revista Ko´eyú Latinoamericana que dirigía el entrañable amigo Joel Cazal. En la presentación del libro se expone que el mismo cubre “un espectro de la juventud cubana suficientemente representativo a pesar que el imperativo del regreso nos obligó a postergar otras conversaciones que también tentaban nuestro interés”. 

Precisamente, la obra cierra con una entrevista a Bruno Rodríguez quien en ese momento, a sus 33 años, era miembro del Buro Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, y director de su órgano oficial, el periódico Juventud Rebelde. El hoy canciller es abogado, nació en México, durante el exilio de sus padres. En el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba realizado en octubre de ese año 1991, fue elegido miembro de su Comité Central. Bruno, me recibió puntualmente el 17 de enero de 1992 a las 4 de la tarde en su oficina del “complejo poligráfico” cercano a la Plaza de la Revolución.

Después de una larga conversación sobre el tema en cuestión, mi indagatoria cerró con la siguiente pregunta: “¿Consideras que tu generación está capacitada para asumir responsabilidades superiores? Y entre otras cosas algo que en Cuba es una realidad: ¿podrán suplir el ascendiente moral, la capacidad y la experiencia de la generación que derrocó a Batista, en particular el presidente Fidel Castro? ¿ crees que les den esa posibilidad de sustituirlos?

Al ver a Bruno Rodríguez, el pasado 20 de julio en Washington como ingeniero principal de una obra colectiva como todas las que se hacen en Cuba, recordé aquella “fría” tarde habanera de 1991, cuando con plena seguridad, el hoy canciller me respondió con unas palabras que quisiera traer a colación como remembranza del largo tránsito del pueblo cubano por su independencia y su resistencia contra la barbarie imperial.

Dijo Bruno “En lo personal me siento cumpliendo funciones y asumiendo tareas muy responsables. Me es difícil decir si estoy preparado para desarrollar nuevas responsabilidades en el entendido de responsabilidades superiores. Francamente no me siento desbordado, pero si ante una responsabilidad que considero muy grande, está relacionada con un trabajo en la Juventud y con la dirección de un periódico en las condiciones actuales del país. Es difícil imaginarme una tarea que me sea más complicada. Me siento privilegiado de tener una responsabilidad, la cual todos los días se me presenta difícil, me exige soluciones y me deja poco tiempo.

En lo personal, estoy preparado para hacer varias cosas distintas. He tenido una vida muy dispersa. Fui bastante tiempo dirigente estudiantil, soy abogado, trabajé en los medios académicos, fui profesor universitario, trabajé en los sectores artísticos y literarios ya en la Juventud, estuve en las Fuerzas Armadas un tiempo, estuve en el trabajo internacional de la Juventud y en el servicio exterior y ahora soy director de un periódico, es decir, he hecho cosas bastante diferentes”.

Agregaba más adelante “Hay gente con una visión extraña de la juventud, a veces peyorativa, son los que hablan mucho de la madurez, como si fuera cronológica, y uno no conociera gente muy madura y muy joven y gente muy inmadura y poco joven, como los conozco yo también.

En fin, en esto hay que avanzar, pero, creo que ésta, es una generación que dispone de un espacio amplísimo, dispone de todo el espacio que se ha ganado, lo cual es decir mucho, y también es decir que los espacios de que no se dis­­pone hoy, son espacios a ganarse.

La Revolución es mucho más que Fidel. Sin lugar a dudas que su peso y su participación son extraordinarios, sobre todo en la conducción de este momento súper crítico, no sólo de la Revolución, sino de la historia nacional, pero estoy convencido que no se trata de salir a buscar otro Fidel, entre otras cosas porque no se puede. Tuvimos un Martí, y no tenemos otro, tenemos ahora a Fidel, y soy un convencido, no vamos a tener otro, porque eso es irrepetible, pero hay una generación, (política más que biológicamente hablando) de la que han surgido una cantidad importante de compañeros cuya madurez es capaz de suplir el vacío que deje la dirección histórica de la revolución. Si eso saliera mal, querrá decir que nos equivocamos rotundamente y lo que hicimos tuvo poco valor, pero es necesario decir que una de las extraordinarias virtudes de Fidel, es precisamente ser portador de ese concepto, el haber inculcado eso, el abrir esos canales de participación, y estoy seguro que sin Fidel, todo el mundo, quien esté y quien no esté en la dirección, sentirá una responsabilidad mayor que la que siente hoy.

El relevo de la Revolución está asegurado por la Revolución misma. Es parte de la obra de la Revolución. Ella existe hoy y seguirá existiendo, porque como hasta hoy, en cada momento ha habido una generación que ha asumido su responsabilidad con la patria, y lo que es más importante, ha gestado y ha hecho crecer el relevo necesario”.

Ipocrisia allo stato puro

di Sergio Rodríguez Gelfenstein – CiudadCCS

Dicono di lottare contro il terrorismo e che lo stermineranno in qualsiasi parte del mondo, ma proteggono sul loro territorio Posada Carriles che è un criminale confesso per aver collocato una bomba su un aereo civile cubano. Allo stesso modo, nascondono gli assassini del cancelliere cileno Orlando Letelier, assassinato nella stessa Washington.

Dicono di combattere il terrorismo internazionale ma hanno creato, hanno armato, hanno finanziato ed addestrato il movimento Talebano – affinché combattesse il governo afgano negli anni ’80 del secolo passato – e lo Stato Islamico pensando che questo fosse utile ai loro obiettivi per abbattere il governo siriano negli anni recenti, inoltre hanno coperto, hanno protetto e furono alleati con Osama Bin Laden prima del 2001.

Hanno eletto un presidente nero, ma la polizia continua ad assassinare adolescenti e giovani afroamericani con totale impunità e protetta dalla “giustizia”.

Si dicono combattenti e depositari della democrazia nel mondo, ma hanno sostenuto le peggiori dittature del pianeta. Hanno fomentato colpi di Stato in Brasile, Bolivia, Uruguay, Cile ed Argentina, che hanno causato innumerevoli omicidi, di migliaia di desaparecidos e torturati e decine di migliaia di esiliati. Hanno protetto le criminali dittature di Pérez Jiménez, Batista, Trujillo y Somoza. Di costoro affermarono “sono figli di puttana, ma sono i nostri figli di puttana”. Nella loro “difesa della democrazia” sostengono le monarchie medioevali del Medio Oriente como quella della Arabia Saudita dove non esiste alcun parlamento, né partiti politici, né sindacati, né elezioni e dove le donne sono segregare e discriminate.

Dicono di lottare contro il narcotraffico, ma la DEA comportandosi proprio come un cartello, regola, controlla e manipola il marcato della droga, senza agire contro il suo stesso sistema finanziario dove arrivano i miliardi di dollari che tale “lucrativo commercio” inietta nella sua economia; chi ha mai visto un narcotrafficante statunitense in prigione?

Si mostrano inflessibili contro il nuovo governo greco di Alexis Tsipras quando non si piega ai precetti che significano la perpetuazione della fame e dell’esclusione per il popolo greco, ma trattano con i “guanti di seta” la corrotta banca internazionale, apportando miliardi di dollari per l’arricchimento dei suoi dirigenti, mentre continuano a stingere il cappio al collo dei popoli.

Si autoproclamano i primi protettori dell’ambiente e della natura, ma si negano a ratificare il protocollo di Kioto sui mutamenti del clima.

Dicono di essere preoccupati per la situazione delle giustizia nel mondo ma non accettano la giurisdizione della Corte Penale Internazionale incaricata di giudicare i delitti come il genocidio, i crimini di lesa umanità, i crimini di guerra e le aggressioni. Lo fanno per agire impunemente nelle loro pratiche interventiste e guerrafondaie, spesso ai margini del diritto internazionale. Non rispettano nemmeno le sentenze della Corte Internazionale di Giustizia dell’Haya quando i suoi verdetti non li favoriscono.

Dicono di promuovere i diritti umani nella regione, ma non sottoscrivono la Convenzione Americana sui Diritti Umani, pur ospitando la sede della Commissione Interamericana dei Diritti Umani non ne formano parte, nonostante il fatto che entrambe furono create a loro immagine e somiglianza sotto la protezione dell’ancora insepolto cadavere dell’OSA.

Spendono miliardi di dollari in sicurezza e nonostante ciò non sono capaci di proteggere nemmeno il loro stesso popolo, mandano i loro figli ad immolarsi in guerre assurde senza che sappiano il perché. A tal fine, si inventano armi nucleari in Iraq, uranio arricchito per fabbricare missili in Iran e carri armati russi in Ucraina. Mai nessuno ha visto nulla di tutto ciò.

Si aggiudicano il Premio Nobel per la Pace, pensando che ciò servirà loro per legittimare il genocidio e la morte di innocenti.

Dicono che normalizzeranno le relazioni con Cuba, ma mantengono l’inumano blocco economico e la “ley de ajuste cubano” che favorisce le migrazioni clandestine.

Si vantano di avere grandi amici, alleati e soci, ma spiano i leaders dei loro paesi, mentre ammettono di averli spinti e obbligati a rafforzare le sanzioni contro la Russia e che in alcune occasioni torcono il loro braccio quando non fanno quello che vogliono.

Hanno un gigantesco deficit di bilancio, ma continuano a finanziare guerre di rapina in tutto il pianeta. Rispetto a ciò, democratici e repubblicani non sono in contraddizione. I dibattiti nel Congresso hanno come obiettivo solo definire chi dovrà pagare i costi della guerra; se devono pagarli i poveri o i ricchi. Alla fine, sono sempre i poveri a dover pagare proporzionalmente di più.
 
Dicono di essere molto preoccupati per il Venezuela, mentre difendono e appoggiano azioni terroriste, colpi di Stato, sabotaggi petroliferi e manovre destabilizzanti violente che nessun sistema democratico ammette, in primo luogo il loro stesso. Definiscono gli esecutori di queste politiche “opposizione che dissente dal governo”.
 
A tale proposito lo storico statunitense Morris Berman considera che nonostante nel suo paese si affermi che “… dissentire è patriottico, che è fondamentale per una società democratica”, in realtà ciò “… è pura ipocrisia”.

Pura hipocresía

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Dicen que luchan contra el terrorismo y que lo exterminarán en cualquier lugar del mundo, pero protegen en su territorio a Posada Carriles que es un criminal confeso de haber puesto una bomba contra un avión civil cubano. Así mismo, esconden a los asesinos del canciller chileno Orlando Letelier, asesinado en el propio Washington.

Dicen que combaten el terrorismo internacional pero crearon, armaron, financiaron y entrenaron el movimiento Talibán -para que combatiera al gobierno afgano en los años 80 del siglo pasado- y al Estado Islámico pensando que éste cumpliría sus objetivos de derrocar al gobierno sirio en años recientes, además cobijaron, protegieron y fueron aliados de Osama Bin Laden antes del año 2001.

Eligen un presidente negro, pero la policía sigue asesinando adolescentes y jóvenes afroamericanos con total impunidad y protección de la “justicia”.

Se dicen luchadores e insignias de la democracia en el mundo, pero han apoyado a las peores dictaduras del planeta. Fomentaron los golpes de Estado en Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile y Argentina, que causaron centenares de asesinados, miles de desaparecidos y torturados y decenas de miles de exiliados. Protegieron las dictaduras criminales de Pérez Jiménez, Batista, Trujillo y Somoza. De éste dijeron “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. En su “defensa de la democracia” aúpan a las monarquías medievales del Medio Oriente como la de Arabia Saudita donde no hay parlamento, ni partidos políticos, ni sindicatos, ni elecciones y donde las mujeres son segregadas y discriminadas.

Dicen que luchan contra el narcotráfico, pero la DEA actuando como un cártel, regula, controla y manipula el mercado de la droga, sin actuar contra su propio sistema financiero a donde van a parar los miles millones de dólares que tan “lucrativo negocio”, inyecta a su economía, ¿quién ha visto un narcotraficante estadounidense preso?

Se ensañan inflexiblemente contra el nuevo gobierno griego de Alexis Tsipras por no plegarse a preceptos que significan seguir el hambre y la exclusión para el pueblo griego, pero tratan con “manos de seda” a la corrupta banca internacional, aportando miles de millones de dólares para el enriquecimiento de sus ejecutivos, mientras siguen apretando el dogal de los pueblos.

Dicen ser los mayores protectores del medio ambiente y la naturaleza, pero se niegan a ratificar el protocolo de Kioto sobre cambio climático.

Se dicen preocupados por la situación de la justicia en el mundo, pero no aceptan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional encargada de juzgar delitos como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y la agresión. Lo hacen para actuar impunemente en sus prácticas intervencionistas y guerreristas, muchas veces al margen del derecho internacional. Tampoco acatan las decisiones de la Corte Internacional de Justicia de La Haya cuando sus fallos no le favorecen.

Dicen promover los derechos humanos en la región, pero no suscriben la Convención Americana sobre Derechos Humanos y teniendo la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no forman parte de ella a pesar que ambas fueron creadas a su imagen y semejanza bajo el alero del aún insepulto cadáver de la OEA.

Se gastan miles de millones de dólares en seguridad y no son capaces de proteger ni a su propio pueblo, mandan a sus hijos a inmolarse en guerras absurdas sin saber por qué lo hacen. Para ello, inventan armas nucleares en Irak, uranio enriquecido para fabricar misiles en Irán y tanques rusos en Ucrania. Nunca, nadie ha visto nada de eso.

Se ganan el Premio Nobel de la Paz, pensando que eso les servirá para legitimar el genocidio y la muerte de inocentes.

Dicen que van a normalizar las relaciones con Cuba, pero mantienen el inhumano bloqueo y la ley de ajuste que fomenta las salidas ilegales del país.

Se ufanan de tener grandes amigos, aliados y socios, pero espían a sus líderes, mientras admiten que los presionaron y obligaron a implementar sanciones contra Rusia y que en ocasiones les tuercen el brazo cuando no hacen lo que quieren.

Tienen un gigantesco déficit presupuestario, pero siguen financiando guerras de rapiña en todo el planeta. Respecto de eso, demócratas y republicanos no tienen contradicciones. Los debates en el Congreso solamente buscan definir si los gastos de guerra los pagan los pobres o los ricos. Al final, los pobres siempre pagan proporcionalmente más.

Se dicen muy preocupados por Venezuela, mientras amparan y aúpan acciones terroristas, golpes de Estado, sabotajes petroleros y maniobras desestabilizadoras violentas que ningún sistema democrático admite, en primer lugar el de ellos mismos. A los ejecutores de esas políticas la llaman “oposición que disiente del gobierno”.

Al respecto, el historiador estadounidense Morris Berman considera que aunque en su país afirman que “… disentir es patriótico, que es crucial para una sociedad democrática”, en realidad eso “… es pura hipocresía”.

Yo me muero como viví: inicio del fin de una etapa tenebrosa para Cuba

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Muy temprano en la mañana los medios de comunicación comenzaron a estremecerse con la noticia, se pasaba del estupor y la incredulidad a la fanfarria y la confirmación de que lo que se escuchaba era cierto: Cuba y Estados Unidos habían acordado un mecanismo de negociación para el restablecimiento pleno de sus relaciones diplomáticas.

Las reacciones no se hicieron esperar, desde la euforia comprensible, a veces excesiva de algunos, hasta el rechazo cavernario de otros, sobre todo los de Miami. A primeras horas del día varios amigos inquirieron mi opinión e invariablemente dije que antes se debía escuchar a los cubanos y al Gobierno de Estados Unidos de manera directa.

Entonces, vino la voz pausada, la lectura precisa del presidente Raúl Castro, seguramente meditada por mucho tiempo y redactada en el colectivo de dirección del partido y del Estado. La conexión con su pueblo era evidente, los periodistas de todos los medios internacionales que hacían entrevistas en las calles de La Habana nos permitían escuchar invariablemente el orden de prioridades que le daban los ciudadanos de la isla a la noticia. Primero, la felicidad por el retorno de sus héroes injustamente detenidos durante 16 años en las cárceles del imperio. Segundo, la posibilidad cierta de la reunificación de la familia cubana y en tercer lugar, la esperanza de que el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas conduzca al fin del criminal bloqueo económico y comercial que ya dura más de medio siglo.


En palabras de Raúl: “Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el presidente de Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”. Perfecta sintonía con lo que el pueblo manifestaba en las calles. Tan larga espera ha enseñado a los cubanos el valor de la mesura, la discreción, la paciencia y la cautela. No se puede bajar la guardia ante un adversario tan poderoso.


Pero, ¿qué puede decir un observador externo ante tal trascendental hecho? Las evidencias indicaban que esta decisión se iba a concretar más temprano que tarde. Apenas hace 10 días, el 7 de diciembre pasado le escribí una carta a un amigo que vive en La Habana en la que en una de sus partes le decía: “…Todo indica que al bloqueo le queda poco, pero no sé cuánto demore en restablecerse un funcionamiento pleno…”. Sin embargo, ello no obsta para que una vez superada la emotividad inicial del momento, sin dejar de manifestar la felicidad compartida con millones de cubanos al ver a los tres héroes regresando a casa, resulta tarea complicada intentar un análisis, dada la magnitud y el impacto de la multinoticia.


En el marco de las relaciones internacionales, tal vez lo primero sería decir lo obvio: la medida clausura definitivamente la guerra fría en el hemisferio occidental, 25 años después de la caída del Muro de Berlín. No había soporte ni validez jurídica en los argumentos estadounidenses para mantener una situación creada en un momento de bipolaridad rígida del sistema internacional. Valdría sí, decir que los intentos de Estados Unidos por apoderarse de Cuba se remontan hasta 1801 cuando era presidente de ese país Thomas Jefferson.


En su discurso, el presidente Obama dijo algunas cosas interesantes. Empezó reconociendo que el bloqueo y la ausencia de relaciones diplomáticas eran un “enfoque obsoleto” que “fracasó” en el intento de promover los intereses de Estados Unidos. Aunque recordó a Playa Girón, dijo que su país ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba. Debe ser por eso, que tan pronto conocerse la noticia, renunció a su cargo Rajiv Shah, administrador de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid), organismo del Gobierno de Estados Unidos que tras la pantalla de la cooperación para la democracia, financia acciones de desestabilización e injerencia en el mundo, fracasando en Cuba una y otra vez.


El presidente estadounidense hizo una relación de medidas adoptadas por los gobiernos de su país durante más de medio siglo, reconociendo que ningún otro país ejecuta tal tipo de acciones y aceptando que todas ellas fracasaron, si se considera que la Revolución, bajo la conducción de Fidel y Raúl Castro, continúa en el poder. En paralelo, habría que decir que el fracaso de estas medidas no impide que el Gobierno de Estados Unidos las implemente hoy contra Irán y Rusia.


Obama reconoció el desarrollo de Cuba en materia de salud y valoró altamente la posibilidad de que estadounidenses y cubanos trabajen juntos en materias como salud, inmigración, antiterrorismo, tráfico de drogas y respuesta a catástrofes. Encomió el trabajo conjunto de ambos países en la lucha contra el ébola.


A continuación, planteó su nueva política para tratar de torpedear la Revolución Cubana a través de métodos “light” que no causen tanto rechazo en la comunidad internacional, “…podemos hacer más para apoyar al pueblo de Cuba y promover nuestros valores mediante la participación”, considerando que el “aislamiento no funcionó”.


Informó que revisará la presencia de Cuba en la lista de países que promueven el terrorismo, a todas luces una aseveración absurda y sin fundamento y enumeró las primeras medidas de liberalización económica de las relaciones, todo lo cual significan importantes, pero aún insuficientes pasos en el camino hacia el fin del bloqueo.


Con el cinismo y la soberbia típica de los presidentes estadounidenses dijo que no dudaba que seguían existiendo “…barreras continuas para la libertad de los cubanos comunes. Estados Unidos cree que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce un derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto”, debe ser que no ha tenido tiempo de leer los noticieros de su país y tal vez no sepa lo que ha ocurrido en Ferguson, Cleveland o Nueva York. Como dice la jerga popular “debería arreglar la casa, antes de predicar en hogar ajeno”.


Pero bueno, a pesar de las alertas necesarias, en el marco de la comprensión de las limitaciones de un presidente estadounidense, es bueno aceptar la valentía de Obama, cavando la fosa para enterrar el cadáver de una política de agresión, violatoria del derecho internacional que no funcionó.


Muchos se preguntan: ¿Por qué el presidente de Estados Unidos toma tal decisión en este momento? Pienso que las respuestas están en el análisis de la situación geopolítica internacional, sin obviar algunos elementos de la política interna de Estados Unidos. Daremos algunas opiniones al respecto.


Las nuevas generaciones de cubano-americanos rechazan mayoritariamente el bloqueo, tal como el propio Presidente reconoció en su discurso, en ese sentido el tradicional lobby cubano de Miami se ha debilitado en términos de apoyo financiero y electoral a las campañas de los partidos políticos.

Obama ha estimado que hoy puede prescindir de quienes en el pasado jugaban un papel decisivo en las elecciones de Estados Unidos como se manifestó en el colosal fraude electoral que le dio el triunfo a George Bush frente a Al Gore. Por otro lado, empresarios de todo tipo, pero, de manera particular del sector agrícola del sur de Estados Unidos, han incrementado sus vínculos con Cuba.

Son estados que se caracterizan por su alta producción de alimentos y consideran a Cuba un mercado natural para una producción que está siendo desplazada sobre todo por Brasil, Argentina y otros países. Finalmente, el peso de 10 editoriales del New York Times, demostrando la obsolescencia del bloqueo, eran expresión de un poderoso sector que no representa solo a los magnates de los medios de comunicación, también a algunos de los más poderosos lobistas vinculados al sector empresarial y financiero que ningún presidente puede obviar.

En el plano internacional, la votación anual en el seno de la Asamblea General de la ONU mostraba a un Estados Unidos aislado, solo apoyado por Israel. Pero, se debe recalcar que ha sido trascendental en los últimos años el soporte unánime de una América Latina y Caribe unidos, que una y otra vez, de manera colectiva a través de los mecanismos multilaterales o de forma individual manifestaron al presidente de Estados Unidos la inconveniencia de seguir manteniendo el bloqueo.


En este contexto, influyó el incremento de la relación mutuamente ventajosa de América Latina y el Caribe con Rusia y China. Mientras los presidentes de esos países Vladímir Putin y Xi Jinping se paseaban por la región manteniendo y elevando los vínculos multilaterales y bilaterales, Obama debía dar cuenta en cada reunión del bloqueo a Cuba y las migraciones.

En el último mes, le apuntó a ambos temas, avanzando en la desactivación de dos conflictos que le permitirán desplegar una alfombra suave por donde podrá caminar más seguro a la Cumbre de las Américas de Panamá en el venidero abril de 2015.

Tal vez sea ésta la manera que Obama ha decidido para volver a una región que tradicionalmente ha sido su aliado seguro en el tablero global.

En los tiempos modernos, frente al desatado individualismo, el consumismo desenfrenado y las prácticas putrefactas de la democracia corrupta, una vez más, Cuba se yergue enhiesta enarbolando sus principios, valores, su dignidad y honor. Que nadie le arrebate esta victoria, que nadie se haga dueño de un combate que los cubanos han librado por décadas al precio de su sacrificio y de la sangre de algunos de su mejores hijos.


Tal vez hoy, los cubanos canten una vez más junto a Silvio: Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacarán mis manos y mi boca, que me arrancarán los ojos y el badajo, será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio: la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio. Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui, allá Dios, que será divino. Yo me muero como viví.

Cuba reta al ébola en África

por Sergio Rodríguez Gelfenstein*

Ante la incapacidad de la comunidad internacional para detener el avance de la epidemia de ébola, la preocupación de los organismos internacionales se ha ido elevando al máximo. En ese marco, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon llamó por teléfono el 9 de septiembre a varios líderes mundiales solicitando ayuda para evitar que el mal se continúe propagando.

Por supuesto, casi todos los jerarcas gubernamentales convocados por el máximo dirigente del organismo internacional eran de países desarrollados y ricos, sin embargo, el prestigio y el aval internacional de Cuba en esta materia no pudieron ser soslayados, por lo que al presidente Raúl Castro también se le solicitó el apoyo urgente de la isla caribeña a fin de contribuir con su experiencia y su avanzado modelo científico en esta materia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos de ébola asciende a 4 mil 800, cifra que crecerá ante la posible aparición de otros miles en Liberia durante las próximas tres semanas. La epidemia ha golpeado sobre todo a Guinea, Liberia y Sierra Leona, donde se reportan más de 2 mil 400 muertos en lo que se ha catalogado como el peor brote del microorganismo en cuatro décadas.

La respuesta del Gobierno cubano fue inmediata. Al día siguiente, miércoles 10 de septiembre, una delegación encabezada por el ministro de Salud Pública, Dr. Roberto Morales Ojeda, viajó a Ginebra, Suiza, sede de la OMS, para coordinar la ayuda de su país en la lucha contra la epidemia. El jueves 11, solo dos días después de la conversación telefónica entre Ban Ki-moon y Raúl Castro, el Dr. Morales y la delegación que lo acompaña se entrevistó con la directora general de la OMS, Margaret Chan, y visitaron un centro de emergencia para atender la situación de esa fiebre hemorrágica.

El ministro cubano informó que su país ya tiene 23 colaboradores médicos en Sierra Leona y 16 en Guinea. Asimismo dio a conocer que Cuba aportará una brigada de 165 integrantes, de los cuales 62 son médicos y 103 enfermeros y enfermeras con un promedio de 15 años de experiencia, todos los cuales se han ofrecido voluntariamente para esta misión de alto contenido humanitario, dada la peligrosidad del virus. Este contingente médico cubano tiene en su haber la participación en situaciones de desastre natural y epidemiológico, además que ha estado presente en otras misiones de cooperación de las tantas que Cuba ha prestado en todo el mundo.

No es la primera vez que Cuba envía a su personal médico a África. Ya en mayo de 1963, a solo 4 años del triunfo de la Revolución, la primera brigada médica cubana viajó a Argelia, país que el año anterior había declarado su independencia de Francia, después de lo cual solo quedaron 600 médicos para atender una población de 11 millones de habitantes. La grandeza del hecho estriba en que en ese momento en Cuba solo había 3 mil médicos, después que una cantidad similar había abandonado el país tras el triunfo de la Revolución en 1959. Este primer contingente de 54 trabajadores de la salud, de los cuales 29 eran médicos, 14 enfermeras y enfermeros, 7 técnicos de rayos X y 4 odontólogos –al igual que ahora– cumplieron su misión de forma totalmente voluntaria.

Más recientemente, la Operación Milagro, llevada adelante por Cuba junto a Venezuela, ha permitido recuperar la vista a 36 mil 636 ciudadanos africanos. Según el ministro de Salud de Cuba: “En África, hasta la fecha, han participado 76 mil 744 colaboradores de la salud en 39 países. En estos momentos existen 4 mil 48 colaboradores en 32 países, de ellos 2 mil 269 son médicos”.

Por su parte la Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS agradeció al presidente Raúl Castro por ser su país el primero que dio el paso ante el llamado de la ONU y la OMS. La Dra. Chan recordó que Cuba es mundialmente famosa por “su capacidad para entrenar excelentes médicos y enfermeras” y agregó que además es famosa “por su generosidad y solidaridad con los países en ruta hacia el progreso”, por lo que hizo patente la necesidad de aprender de la experiencia cubana en el tratamiento de casos de emergencia, finalizó diciendo que esperaba que el anuncio hecho por el Gobierno cubano estimulará a otros países a ofrecer su apoyo.

La colaboración médica cubana que lleva vida a todo el mundo contrarresta la información cotidiana de los últimos meses y años signada por la intervención militar occidental en la propia África, pero también en Asia, Europa y América Latina acarreando destrucción y muerte consigo.

A pesar de esto, sin armas letales por medio, los médicos cubanos causan terror al imperio. El propio presidente Barack Obama –con indisimulado desprecio– se refirió a ello el 19 de abril de 2009 cuando en la Cumbre de las Américas, que se celebraba en Puerto España, Trinidad y Tobago, la catalogó como la “diplomacia médica” de Cuba. Solo en la mente perversa del primer presidente gris de la historia de Estados Unidos puede caber la peregrina idea de que la ayuda humanitaria entregada desinteresadamente y de manera voluntaria pueda tener objetivos políticos tras sí; solo su mentalidad consumista, prohijada en una sociedad putrefacta, puede concebir la imagen de una salud que se rija por la ley de la oferta y la demanda.

Solo seres superiores, provistos de valores que consideren la condición humana por encima de intereses particulares, pueden ser capaces de verter su sudor, su esfuerzo, su sacrificio y su sangre –cuando ha sido necesario– para llevar adelante los supremos intereses de la humanidad.

Uno de los primeros médicos enviados por la Revolución Cubana a África fue el comandante Ernesto Che Guevara. No iba sin embargo a cumplir misiones profesionales. En fecha tan temprana como 1965 hizo su primer viaje a ese continente. Quería conocer en carne propia los estragos causados por casi cinco siglos de ocupación colonial y ofrecer a los líderes africanos que luchaban por la independencia, el apoyo del pueblo cubano para erradicar ese flagelo.

Antes, el 11 de diciembre de 1964 en su intervención ante la XXI Asamblea General de la ONU, al referirse al papel del colonialismo en África y especialmente en el Congo, el comandante Guevara expresó que: “Nuestros ojos libres se abren hoy a nuevos horizontes y son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar; que la civilización occidental esconde tras su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales. Animal carnicero eso es lo que hace el imperialismo con el hombre, eso es lo que distingue al blanco imperial”.

Esas hienas y chacales que experimentan para crear enfermedades a fin de producir vacunas que engorden las arcas de los grandes laboratorios son los causantes de esta epidemia de ébola. Sus fauces, llenas de la sangre de pueblos marginados del desarrollo y sedientas de mayor expoliación y guerra, no son capaces de acudir a la ayuda que la humanidad necesita para exterminar este terrible mal.

En nuestra América, en este Caribe orgulloso construido con la sangre africana, un pueblo noble y solidario acude una vez más al llamado de la vida. Cuba, con su ejemplo cotidiano de amor y paz, se yergue por encima de las dimensiones de su superficie y población, por arriba del tamaño de su economía y logra saltar el brutal muro del bloqueo imperial, para seguir erigiendo el homenaje más sublime a su apóstol José Martí cuando dijo que: “Patria es humanidad”.

* Consultor y Analista Internacional (Venezuela)

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